Jaja, no se preocupen. Cambié el Rating a T por seguridad antes de subir este capítulo (:

22. El de la Piscina

Harry salió por el ventanal hacia la piscina con un par de limonadas y se sentó junto a Ginny. Ésta, que sólo traía una camisa de Harry y unas pantaletas, tomó una y besó a Harry en la mejilla. Luego le puso una fresa en la boca que ambos masticaron sabrosamente. Siguieron besándose (fresa acabada) y entonces el sol les dio de lleno en la cara. Fue cuando se separaron.

-Oficialmente es nuestro tercer día aquí…

-… Y seguimos sin dejar el lugar. Me pregunto qué habrá afuera– dijo ella. Se pasó a la silla de Harry y se puso sobre él. Harry la rodeó con los brazos y una de sus manos bajó peligrosamente. Sujetó con fuerza y Ginny rió. –Supongo que no me importa. -Ya no era una risa de nervios. Se habían vueltos tan expertos en unos cuantos días que cualquiera diría que estaban urgidos. De hecho, sí lo estaban. Casi 6 años de pura relación no física, ¡ya les tocaba! La camisa de Harry desapareció del torso de Ginny y los shorts de éste comenzaban a ser bajados por sus manos.

Ginny iba subiendo más en la silla y Harry bajaba. Comenzó a besar y lamer sus senos y mordió levemente uno de sus pezones. Un ruido fuerte los había hecho brincar. Ginny acababa de volcar el plato de fruta que había entre las dos sillas con su pie.

-Genial, ahora tengo toda la pierna llena de mango –se quejó.

-No creo que eso sea un problema, ¿o sí?

Sutilmente, volteó a Ginny de modo que ella quedara abajo. Ginny sonrió sabiendo lo que venía. Abrió las piernas con una cara de impaciencia. Harry lamió la pierna manchada y comenzó a remover las pantaletas. Metió un dedo en ya saben dónde y lo lamió. Ginny lo miró con una mueca entre excitada y con asco. Harry sonrió más pronunciadamente.

-Diablos, Harry –gimió ella cuando sintió la lengua de su marido en su área. –Me vas a hacer… -metió más la lengua. –morir… ¡Espera, eso no es justo! –alcanzó a gritar cuando Harry tomó un descanso.

-¿Qué? –dijo éste sin comprender.

-¿Cómo es que yo estoy desnuda y tú no? –frustrada, tomó la varita de Harry de la mesita que había junto a ellos y rompió los bóxers. Sonrió al ver a sus pequeños amigos.

-¡Ginny! ¡Has hecho eso con los últimos 4! ¿Te das cuenta de que para el regreso ya no tendré qué usar?

-¡Pues no entiendo por qué insistes en usarlos! Además, de todas formas teníamos que comprar –Harry se proponía seguir su tarea… -porque Ron sospecharía sobre el paradero de los desaparecidos. -… Pero se detuvo en pleno acto.

-Has arruinado oficialmente el momento.

-¿QUÉ? ¿Qué te sucede, Potter? ¡Estamos en lo mejor!

-No puedo hacerlo después de que mencionaste a Ron –admitió con pena. Ginny levantó los hombros.

-En ese caso, ¿quieres que yo lo haga?

-¡No! No puedo dejar que me lo hagas cuando mencionaste a tu hermano.

-¡Ash! ¡Eso es ridículo! –le dijo mientras se incorporaba. Harry retrocedió. –Vamos, déjame hacerlo.

-No, Ginny…

-¡Ándale! –lo persiguió. Entonces se detuvo y le dio la finta de que lo iba a seguir, pero Harry retrocedió más de lo debido y cayó de lleno en la piscina. Ginny rió a carcajadas. Harry salió a la superficie frunciendo el entrecejo y le tomó un pie. Cayó sin esperárselo y salió escupiendo agua. -¡Estúpido, pude haberme pegado en el suelo!

Harry la calló acorralándola contra la pared.

-¿Sabes? Creo que no lo hemos intentado aquí –le dijo entre el beso. Ginny no contestó, solamente lo abrazó más fuerte mientras sentía a Mr. Harry entre sus piernas.

-Creo que no –afirmó.

Sentir a Harry dentro de ella era la cosa más feliz del mundo. Y sentir que la poseía totalmente… El amor quedaba sellado oficialmente. No se detenían a pensar, ni siquiera les importaba si iban a salir de la cabaña o no. Esto era el paraíso, y vaya que se lo habían ganado. El cuerpo de Ginny era perfecto para él y el cuerpo de Harry era el de un Dios Griego para ella.

Tenían marcas rojas los dos en todo el cuerpo donde chupaban, mordían y succionaban. Araños, mordidas y moretones. Sus senos ardían por haber recibido tantas mordidas (mientras ella mantenía la cabeza de Harry ahí para que no parara) y Harry se hallaba consciente de la marca que Ginny le había dejado en sus nalgas. A veces se preguntaban si alguna vez iban a ser capaz de parar. Suponían que sí.

En fin, era una luna de miel que cualquiera hubiera deseado tener.

Este capítulo ya tenía tiempo, pero me había quedado trabada sobre cómo acabarlo sin terminar de contar la historia aún y creo que esto fue lo que salió. ¿Lo disfrutaron? (: