23. El de la Visita Antes de la Cita

Lo más frustrante era que ni en su luna de miel podía evitar seguir siendo Ginny. No la Ginny que todos amamos y conocemos, si no la Ginny que es cualquiera de nosotras cuando hacemos lo que tenemos que hacer. Incluso Harry tenía que ser Harry a veces, pero Ginny no sabía exactamente si le frustraba tanto como a ella. Como sea, un hombre no se debe de cuidar demasiado como una mujer.

En fin (n/a: ¿se dan cuenta de que escribo mucho "en fin"? En fin…:P), dejó de quejarse y empezó con su ritual femenino para acabar más rápido. Pero entonces se dio cuenta de que exactamente eso era lo que necesitaba. Un ritual femenino que le permitiera volver a la realidad para evaluar todo el mágico sueño que estaba teniendo. Así que, en vez de apresurarse como siempre lo hacía, decidió tomarse su tiempo en la ducha.

El agua tibia hacia que varias partes de su cuerpo protestaran en dolor y otras se relajaran al contacto. Entonces se avergonzó un poco al pensar en lo que diría su madre al verla en ese preciso momento en el que su cuerpo sufría las consecuencias de tanto sexo seguido y su mente seguía sin llenarse de lujuria.

Respiró hondo sonriente y comenzó a lavarse con suavidad para no lastimarse. Era raro como sentía más dolor sola y no en el momento de… Suponía que en esos momentos tenía su mente en otras partes como para preocuparse por eso.

Salió con un suspiro y con su varita comenzó a quitarse todo el vello que en unos días había alcanzado a salir. Después se untó crema en todo el cuerpo y se vistió (en contra de su juicio, pero había accedido a salir a cenar con Harry) con un pantalón de mezclilla y una blusa azul sencilla, pero elegante. Se veía más delgada. Sonrió sabiendo la razón de tanta quema de calorías. Aventó su cabello para el frente, agachándose al hacerlo y le puso unas gotas para su cuidado y para un olor exquisito. Lo echó hacia atrás incorporándose y miró el espejo finalmente.

Le pudo haber dado un infarto. Gritó como una loca desquiciada. Harry entró corriendo a medio vestir (su camisa negra se hallaba media abotonada) con unos Converse en su mano.

-¿Es una araña de nuevo? –volteó a ver donde se fijaba la mirada de Ginny y dio un brinco hacia atrás. No hubiera podido adivinarlo ni esperarlo.

Myrtle, la Llorona los veía desde el inodoro con una sonrisa que no era feliz. Sólo parecía disfrutar el momento de haberlos asustado. ¿Y cómo no? Si los tenía acorralados pegados al lavabo viéndola fijamente. Ninguno de los dos era capaz de hablar.

-Me enteré de las noticias –dijo con su voz quebrada tamborileando los dedos en la taza. –, vi las evidencias –miró a Ginny de arriba abajo con una ceja levantada y volteó a ver a Harry, quien se tapó con su camisa el pecho disimuladamente. -… y las escuché también. –Salió flotando del inodoro sollozando escalofriantemente y ambos se echaron más atrás. Ginny tomó la mano de Harry y Myrtle volteó la cabeza fuertemente mirándolos. Ella soltó su mano inmediatamente. Entonces comenzó a gritar con enojo, como si Ginny no estuviera presente. -¡NO PODRÍA ESTAR MÁS DECEPCIONADA DE TI, POTTER! ¡PROMETISTE VOLVER A VERME Y NI SIQUIERA VIENES A AVISARME DE TU BODA! ¡NI SIQUIERA ME INVITASTE! ¡Y ME TENGO QUE ENTERAR GRACIAS A TU AMIGO LONGBOTTOM MIENTRAS HABLABA CON EL OTRO PATÉTICO MAESTRO EN EL BAÑO!

-Ew, Myrtle, ¿espías a todos en el baño? –interrumpió Ginny. Myrtle se acercó volando hacia ella rápidamente con un puño levantado. Harry actuó instintivamente.

-¡Protego!

-Qué estúpido, Harry, ni siquiera puede golpearnos. –eso no era lo que quería escuchar. Puso la cara más furiosa que le habían visto y Harry se puso entre ella y Myrtle.

-¡Contrólate, Myrtle! ¡Piensa en lo que haces! ¡No te dejarán salir de Hogwarts de nuevo! –lo miró a los ojos intensamente. Harry se sonrojó y regresó a su lugar junto a Ginny bajando los brazos y tratando de no romper la mirada para no ofenderla. Después de unos segundos, Myrtle bufó y volteó a ver a Ginny de pies a cabeza para soltar un gemido de decepción. Con un movimiento rápido se volteó para desaparecer mientras lloraba y hacía un escándalo.

-¡Espera! –la detuvo Ginny. Harry volteó a verla con los ojos de plato. Myrtle cerró su boca golpeando sus dientes fuertemente.

-¿Qué? –demandó.

-¿Llevas mucho tiempo espiando? ¿Me viste desnuda?

-Sí, y no pude haber deseado más ser tú unas horas antes.

Se hundió en el inodoro y el agua que saltó no los pudo mojar por el hechizo que Harry había hecho.

El baño entonces volvió a ser acogedor y hermoso y Ginny miró a Harry, ambos todavía algo impactados. Su cara era de vergüenza total y Ginny no pudo evitar soltar la carcajada que estaba escondiendo.

-¡No lo puedo creer, Potter! –logró decir entre risas. Se sostenía las costillas como loca y lo señalaba levemente.

-Déjame en paz, Weasley. –le dijo riendo un poco. Todavía estaba sonrojado.

-Grrr… ¿Sabes? Creo que no lo hemos hecho en la tina… -se acercó hacia él con los dedos en su pecho juguetonamente, pero Harry negó con la cabeza cerrando los ojos. Si la veía no iba a poder resistirse.

-No, ya hicimos reservación –le dijo. Ginny rió y subió los dedos a su boca. Harry mordió uno. –Además, es divertido hacerlo regresando de cenar. Podríamos desvestirnos el uno al otro en el pasillo mientras llegamos y…

-Ok, ok, detente. –Harry la miró levantando una ceja. -¿Bueno, qué? ¿Quieres ir a la cena, no? Trata de mantenerme calmada.

Harry bufó. –Como si fuera posible.

La cara de Ginny se llenó de ilusión. -¡Podríamos hacerlo en el baño del restaurante!

Harry rodó los ojos y dijo con sarcasmo -¿En el de hombres o en el de mujeres? ¡Ginny! Deja de pensar así, tengo hambre.

-¿De mí o de comida? –Harry la miró sin saber qué contestar.

-Diablos, Harry –se intentó sobar la cabeza que acababa de dar en la pared del pasillo, pero éste tomó su muñeca y la recargó en la pared encima de ella. La cayó con un beso que puso a los dos con la piel chinita. Harry abrió la puerta y la cerró tras él sin dejar de besarse en ningún momento. Se separaron, pero estaban tan sincronizados que ya sabían lo que venía. Ginny subió sus brazos y Harry le quitó la blusa y la aventó hacia atrás. Pasó de su boca a su cuello y a sus hombros, saboreando cada parte del cuerpo de su mujer. Llegó a los dedos de su mano y se metió dos dedos en su boca. Ginny retiró la mano suavemente. Nunca había hecho eso y resultaba más erótico que en otras partes más obvias. Harry no se hizo el necio y se desvió al ombligo. Se deshizo del pantalón rápidamente y la cargó sin previo aviso. La pegó a la pared y su cara quedó justo entre sus piernas.

-Recuerda no controlarte –le dijo Harry. Ginny se mordió el labio. Ambos sabían que gritaba como loca y que le daba pena admitirlo.

-Oh, Harry.

Aferraba sus uñas a su espalda. Entonces utilizó presión y movió sus manos a los lados para abrir la camisa. Funcionó.

-Impresionante –logró murmurar Harry. La sensación de cuando hacía esto era tan exquisita que casi se cae al recargarse en la cabeza de Harry para poder aguantar. Abrió los ojos por un instante y vio el reflejo en el espejo. Se veían tan sensuales. Entonces vio que su cabeza rozaba con el techo y le dio algo de miedo.

-¿Eh, Harry? –logró decir. –Creo que deberías bajarme.

-Si así lo deseas. Se deslizó por la pared y la sujetó por la cintura. Ginny aprovechó que se estaba concentrando en su cuello para desprenderse de su camisa por completo. La pateó. Se deshizo ahora por completo de su pantalón y de sus tacones. Ni así era más alta que él, y eso que llevaba Converse.

-Como amo este abdomen.

Era el momento de consentirlo. Bajando lentamente, concentrándose en cada parte y en cada shock eléctrico que la piel de Harry desprendía, bajó sus pantalones. No pudo evitar soltar una carcajada al ver sus bóxers de Iron Man.

-Jamás dije nada sobre tus pantaletas de Bob Esponja –le dijo él. Entonces se detuvo completamente al sentir la boca de Ginny en la cabeza de Iron Man. Justo encima de Mr. Potter.

-Creo que siempre me gustaron los Comics. Ahora, sujétate. Ésta será una parte larga. Y no lo digo metafóricamente. –sonrió. A lo lejos escucharon un llanto y más agua. –Diablos, maldito fantasma.

-Mínimo ya se fue. Creo que está mejorando en sus salidas. Escuché menos… ¡Oh! –la boca de Ginny se hallaba llena de Mr. Potter. –agua esta vez.

Este capítulo no iba a ser tan sexoso U.u Pero creo que me estoy volviendo buena describiendo todo, ¿no? ¿Qué opinan? Me agradó. Gracias por su apoyo :D Saben que son mi todo, mi Felix Felicis. En este caso son como mi orgasmo en pleno Harry-Ginny acto AJAAJJAJAJAJAJAJ. Cuídense.