25. El del regreso
-¿Sra. Potter? –preguntó la recepcionista cuando vio que ya se iban. Ginny sonrió con suficiencia antes de voltear.
-Exacto. ¿Mande?
-Olvidan su rollo de fotografías.
Harry y Ginny se miraron con los ojos como platos. La recepcionista les ofrecía un paquete que contenía el rollo. Y ambos sabían lo único que aparecería en ellas. Harry asintió y Ginny lo tomó con manos temblorosas. Ambos habían olvidado totalmente la cámara que había en su cabaña.
-De casualidad… No vio las fotografías, ¿o sí? –preguntó. La recepcionista la miró confundida.
-Es un rollo. La cámara no es digital. Definitivamente las fotos nadie las ha visto.
Harry le dio un codazo en las costillas. -¡Oh, claro! ¡Qué tonta soy!
Salieron casi corriendo hacia la salida y Harry tuvo que regresar por las maletas que habían dejado para salir corriendo de nuevo. Entraron al taxi que los esperaba y soltaron la carcajada que se habían estado aguantando. Después de un rato, en el que el chofer decidió ignorarlos y encaminarlos al aeropuerto, pararon de reír y Ginny miró a Harry.
-No, ya, enserio. ¿Las vamos a revelar? -Harry sonrió sin saber qué contestar. –No me importaría tener recuerdos de nuestra Luna de Miel. Nadie las debe ver.
-Fue una semana fuera de lo normal, ¿no crees? –el tono de su voz hizo que Ginny riera.
-Harry, no seas estúpido. No es como si no lo vayamos a hacer otra vez. Créeme. Si así fuera, ¿crees que estaría ahora mismo aquí? Te hubiera acorralado a la cama y… -el chofer los miró con una ceja levantada. Ginny comenzó a balbucear estúpidamente –Quiero decir, no te hubiera acorralado. Te hubiera dicho que no… Era una expresión. ¡Ojos en el camino!
Harry rió con vergüenza y besó a Ginny en la mejilla. -En serio fue una semana mágica.
-Bueno, será una vida mágica a partir de ahora. Solo tendremos que contenernos cuando tengamos hijos.
Se quedaron callados pensando en esa posibilidad todo el viaje. Pudieron haber estado dormidos. Lo único que sabían era que 45 minutos más tarde, Harry se hallaba ayudando al chofer a bajar las maletas. Le dio su propina y se metieron al aeropuerto.
-Sabes, se siente raro. –dijo Ginny mientras esperaba que Harry recogiera los boletos.
-¿Qué?
-Caminar con zapatos después de andar casi una semana descalza o con pantuflas. Menos mal traje tenis, si no, creo que me caería todo el tiempo.
…
-Londres nos está dando la bienvenida.
Ginny levantó su cabeza del hombro de Harry y miró hacia la ventana. Una lluvia furiosa se desataba por todo el lugar. En pleno Octubre, era normal de esperar, pero habían estado tan solos y distraídos en aquella isla que parecía mitad de Julio.
-Supongo que estamos por llegar –dijo bostezando y poniéndose sus tenis. Había estado acurrucada junto a Harry la mitad del vuelo.
Aproximadamente 15 minutos más tarde ya estaban recogiendo las maletas. Evidentemente, encontrarían a toda su familia esperándolos. Se miraron a los ojos pensando lo mismo.
-¿Lista para enfrentarte al mundo? –le preguntó Harry con un suspiro. Ginny sonrió y le tomó la mano.
-Contigo, todo.
Era peor. 100 veces peor. Afuera, además de los alocados Weasley y Hermione, aproximadamente unos 30 fotógrafos los esperaban. La gente volteaba buscando esperanzada, esperando reconocer algún famoso del mundo muggle. Sin embargo, sólo los veían a ellos.
-No creo que podamos mantener el anonimato por mucho tiempo más –dijo el señor Weasley.
Apenas había acabado de hacer el comentario cuando todos se abalanzaron contra Ginny y Harry. Aunque felices, no podían evitar poner sus caras de dolor al tocar zonas dañadas por el otro. George se le quedó viendo a Harry a una altura aproximada del hombro, y éste, sabiendo lo que vería (todo rojo de las mordidas que Ginny le daba cuando…) se acomodó las mangas de su suéter de mejor manera. Molly y Arthur fueron los últimos que llegaron a abrazarlos y Bill y Ron ya estaban ayudando con las maletas.
Teddy también estaba ahí. Detrás de los señores Weasley subió sus brazos hacia Harry y lo abrazó con "fuerza".
-Hola, pequeño hombre –le dijo. Ginny sonrió y lo cargó.
-En serio te extrañamos.
-¿En serio? –preguntó George en voz molesta. Ambos lo miraron confundidos. Teddy aprovechó para cambiar su apariencia con una de una combinación de Harry y Ginny. Hermione tomó foto del momento antes de que se arruinara. –Porque no lo creo. Quiero decir, creí que nuestra Ginny ya no sería nuestra. Dudo que nos hayan extrañado.
Nadie hizo ningún sonido, solo Charlie ahogó una pequeña risa. Si supiera qué tan cierto era lo de que Ginny ya le pertenecía a Harry y Harry a ella… No, mejor que sólo sospecharan. Que no supieran cuánto.
…
-No creas que te salvas – le dijo Hermione ya tarde en la noche. Regresaban de la Madriguera, después de todo el día comiendo y platicando.
-Ya lo sé. Ron me preguntará sobre lo que dijo George.
Hermione la miró con una mueca entre exasperación e interés. –En serio no sabes nada últimamente del mundo mágico, ¿o sí?
Ginny sabía a lo que se refería. –No es como te lo imaginas, Hermione. Puede que parezcamos unos sexosos, pero era algo tan hermoso e intimo que… no podíamos dejarlo. No se le compara a nada.
La puerta del edificio se abrió automáticamente para darle el paso a ambas (Ron y Harry habían ido a dejar a Teddy) y se metieron al elevador.
-Creo que sé a lo que te refieres.
-¿Lo sabes? –el shock corrió por sus venas. -¡No me digas que tú y Ron aprovecharon para tener su propia Luna de Miel!
-¿Qué? ¡NO! –exclamó una vez que entendió.
-Pff, que mal. Lo hubieras disfrutado.
Hermione rodó los ojos. –Si me dejaras explicarte, no estarías tan feliz.
-¿Qué sucede?
-Bueno… TODO mundo sabe qué fue lo único que hicieron.
-Bueno, sí, era lógico. La gente no podía esperar que solo nos miráramos a los ojos.
Hermione abrió la puerta del departamento y se limitó a lanzarle un ejemplar de Corazón de Bruja. Ginny, sin ver la portada, se comenzó a burlar.
-Creía que no leías este tipo de cosas. Con que "cosas superficiales que no vale la pena enterarse", ¿huh? –pero al abrir la revista sintió su piel más colorada que la de Ron todas las veces juntas. Se tocó el cuello nerviosamente y Hermione la observaba como anticipando su reacción.
Había un artículo completo sobre el análisis de su Luna de Miel, donde afirmaban que no se les había visto hasta la noche del miércoles en un restaurante y un jueves en la playa. ¿En serio era cierto? Las fotos no mentían. Ahora sabían de donde sentían las luces y tanto movimiento. Lo peor de todo era que las fotografías eran demasiado comprometedoras.
-Dime que nadie ha visto esto.
-Puedo asegurarte que ni Ron ni Arthur…
-¿Mamá?
-Ella fue la que me la dio. –Ginny no cabía en sí. –Y supongo que algunos de tus hermanos hallaron la forma de leerla.
Se estaba comenzando a fastidiar. ¿No los podían dejar solos ni un momento? Algo de privacidad… ¿No la merecían? ¿Además, por qué sus hermanos se enojaban? En fin, no era asunto suyo.
Decidiendo que la reacción era estúpida se encogió de hombros e intentó controlarse. Hermione se impresionó por la rapidez en que se compuso. Ron debía aprender algunos tips.
-¿No estás molesta? –preguntó Hermione sin poder controlar su sorpresa.
-No es algo que no se puedan imaginar por su cuenta. En fin, ¿tienes alguna otra sorpresa para mí?
Quería darse un baño… ahora. Y no planeaba hacerlo sola. Entonces vio que Hermione sonreía.
-En realidad no soy yo la que tiene la sorpresa.
La puerta se abrió a su espalda y Ginny volteó. Era Ron. Le entregó un papel que Ginny abrió. Era una dirección. Confundida, miró a ambos.
-¿Dónde está Harry? –Ron rodó los ojos. Cuando Ginny se desapareció, Ron volteó con Hermione. –No puedo creer que la haya dejado irse.
-Lo tenían que hacer algún día, amor.
-Menos mal tenemos ambos departamentos para nosotros solos.
-Ronald, eres un incontrolado. –le dijo cuando Ron la recargó contra la pared.
…
Abrió los ojos. Se hallaba en un pequeño lago. Había demasiados árboles. La fresca brisa de la noche y un chispeo de lluvia hacía que el lugar en el que estaba pareciera mágico. A su derecha había un desnivel.
Comenzó a bajar por unas escaleras de madera oscura y fue cuando la vio. Se detuvo por completo para cubrirse con las manos su boca. No lo podía creer. La casa se hallaba tan fuera de lugar y a la vez tan bien colocada… (1)
No podía emitir ningún sonido y apenas y se movía. Era hermosa… pero era demasiado grande. Negó con la cabeza y cerró los ojos esperando que la ilusión desapareciera, pero era imposible. Bajó las últimas escaleras rápidamente y Se acercó. Sintió el piso de mármol, pero no lo creyó. Fue hasta que tocó uno de los muros que suspiró. Harry llegaba a los extremos en cuanto su felicidad.
Fue cuando lo recordó. ¿No se supone que iba a encontrarse con Harry ahí?
Entró a la casa y no pudo respirar de nuevo. Era un paraíso de madera. (2) Los muebles parecían combinar completamente y… Oh, Dios. Harry había puesto fotos de ambos en portarretratos y paredes. A lo lejos vio una fotografía de ellos grande y enmarcada de cuando habían ido a tomar un tour en Londres… En la cocina. (3) Olvidándose de Harry por completo, decidió explorar.
Después de observar detalladamente la cocina, subió por las escaleras. Notó que tenían demasiados ventanales grandes para aprovechar la luz del sol al máximo y que Harry ya había personalizado con más fotografías (creo que Hermione hablaba en serio cuando había dicho que se traumaba), libros y demás.
Había 5 habitaciones sin nada más que unas camas sencillas y una puerta que Ginny supuso eran clósets o baños. No se detuvo a investigar. Su corazón empezaba a latir más fuerte. Abrió la última puerta del corredor pero se relajó. Harry tampoco estaba ahí. La desilusión fue reemplazada rápidamente por un asombro infinito. La habitación (4) contaba con baño (con tina incluida), closet para dos personas y una vista espectacular hacia el jardín. Se echó a la cama y se dio cuenta de que había una pantalla gigantesca frente a ella. Algo muggle suponía.
Junto a la cama había más muebles. Abrió uno de los cajones y vio que estaban llenos de álbumes de fotos. Uno era de los cumpleaños, otro de sus salidas, otro de Teddy con ellos, Hermione, Ron, Luna, Neville… Todos tenían un álbum. Abrió el segundo cajón y el álbum más gigantesco que Ginny haya visto se hallaba en él. Lo abrió y sonrió. Era un álbum gordo y grande de puras fotos de ellos dos. Las primeras 20 páginas eran solamente de la primera vez que usaron la cámara. Suspiró al recordar el momento y hojeó lo demás rápidamente.
Decidida a no compartir lo demás sola abrió una puerta trasera y se encontró frente a unas escaleras que bajaban hacia el jardín.
Una vez afuera, inhaló el aire fresco. Fue la única parte que no pudo contemplar bien, porque Harry se hallaba sentado en una mesa afuera. Se miraron a los ojos por más de dos minutos sin decir nada y ella caminó hacia él dando zancadas.
Harry se hallaba expectante, esperando la reacción de su esposa. Finalmente Ginny abrió los labios.
-No debiste –susurró. No se había dado cuenta de que estaba llorando hasta que escuchó su voz. Harry se levantó de inmediato.
-¿Estás llorando?
-Bueno, desde que estoy contigo me he vuelto más sensible… -le contestó a la defensiva. Harry le limpió las lágrimas con besos.
-Sé que debí haber esperado a ir juntos… Sé que hice mal en no esperar y en arriesgarme a que no te gustara… -Ginny lo interrumpió quitando la mano de Harry de su cara.
-¡No! Sabes que amaría la casa, pero… No debiste… No podemos… Es demasiado –Pero Harry estaba sonriendo. -¡Deja de sonreír! Harry, no tenemos tanto… No… No puedo aceptar tanto.
-No te estoy preguntando –le dijo Harry. –Además ya está comprada. No hay vuelta atrás. Y deja de preocuparte por algo tan estúpido. -Se volvió a sentar dando la discusión por acabada. Harry la miró y ella se sentó junto a él. –Sé que lo amas. Por eso no te hago caso. Eso de "no puedo aceptarlo" es por orgullo o preocupación. Acéptalo. Esta casa se llenará de recuerdos de nuestra vida juntos. ¿Viste los cuartos de arriba?
-En realidad te quería hablar de eso. ¿5 cuartos extra? Lo siento pero mi límite son 4.
Harry rió. –Bueno, supongo que siempre podemos tener uno para Teddy.
Ginny sintió un calor extendiéndose por todo su cuerpo hasta… Sí, sus orejas. (N/A: JAAJAJAJJA, ¿QUÉ PENSABAN, PERVERTIDOS?). Con vergüenza, sintió que se volvían rojas y Harry gruñó. Sabía que las amaba. A diferencia de Ron, sus orejas rojas significaban TODO menos peligro.
-Te morderé –le dijo. Ginny rió y se tapó las orejas con las manos. Harry se las quitó.
-No lo harías… ¡Au! –Sí lo había hecho.
…
-Vamos, Harry. Hagámoslo una vez más –le dijo. Estaban juntos en la tina del baño. Harry abrazaba a Ginny encima de él.
-Lo haría, Ginny, pero estás tan dormida que creo que se consideraría una violación. –Ginny rió débilmente. –Vamos, tenemos que salir algún día.
-¡No!
Pero Harry la ignoró y destapó la tina para que saliera toda el agua. Tomó una toalla que había en la pared y enrolló a Ginny con ella. Salió del baño y la puso sobre la cama. Era una imagen demasiado deliciosa. Y que Ginny siguiera suplicando que lo hicieran una vez más no servía de nada.
Finalmente, con un movimiento de su varita, hizo que su pijama la vistiera y él hizo lo mismo (sin varita, obvio). Se acostó junto a ella y quedaron frente a frente en la cama. Ginny entreabrió los ojos y sonrió. Harry le quitó el cabello de su cara tiernamente.
-Sabes, apreciaría mucho que fueras menos ruda con mi cuerpo. Esta vez hiciste sangrar mi hombro.
-Mmm… lo hago para evitar gritar durante un orgasmo –dijo en un murmuro poco entendible.
-Gritar no es malo…
-No, pero hacer los mismos sonidos audibles dos veces o hasta más sí es algo fastidioso…
Harry se encogió de hombros y lamentó haberlo hecho. Ginny puso una mano sobre la parte lastimada y con la otra tomó la varita de Harry. La hizo cicatrizar de inmediato.
-Impresionante –le dijo.
-Y que lo digas…
-¿A qué te refieres?
-Bueno, es impresionante que incluso con toda la planeación de la boda y la luna de miel todavía tuvieras tiempo de hacer todo esto. –Harry no contestó y Ginny abrió de nuevo los ojos para ver su reacción.
-En realidad… -Ginny abrió más los ojos. –Bueno, toda la decoración y demás fue hecho por Hermione.
Relajándose más, cerró los ojos de nuevo y negó con la cabeza sonriendo.
-Gracias –le dijo.
-A ti –contestó Harry tan bajo que dudaba que Ginny lo había escuchado. Pronto se quedó dormida con la mano sobre su hombro todavía, pero Harry no cerró los ojos para nada. La contemplaba como si fuera lo único en el planeta. Y en cierto modo, lo era para él. Después de todo…
El sueño lo estaba venciendo. ¿Por qué se resistía? Luchaba por mantener los ojos abiertos. Entonces Ginny, entre sueños, dijo lo único que lo relajaría:
-Por siempre juntos.
Era cierto. Se tendrían el uno al otro en cualquier momento. Más tranquilo, se dejó llevar hacia la inconsciencia unas horas antes de vivir verdaderamente su matrimonio.
( 1 ) http :/ buynoworegon. com / wp-content / uploads / 2009 / 03 / dream_house. jpg
( 2 ) http:/ freshome. com / wp-content /uploads / 2009 / 03 / stair-home-design. jpg (no es necesariamente la vista de entrada)
( 3 ) http:/ www. digsdigs. com / photos / dream-modern-kitchen-wine. Jpg
( 4 ) http:/ images04. olx. com / ui / 3 / 66 / 61 / 49296561_1. jpg (imaginen que en vez de un sillón, hay una cama jajaja)
Sí, siento la tardanza. En serio que sí. Pero valió la pena, ¿no? Lo que sucede es que no sabía qué venía de aquí – porque era obvio que la historia no se acababa aquí – entonces hasta que lo decidí supe cómo terminar esto. Ok, les explico:
Esta parte de la historia ya acabó, pero vendrá la que sigue (la cual es la que más me emociona) en otra historia… ¿Me explico? Ajajaja Una continuación pero en otra historia… Ash, como sea, esto se acaba pero esperen la historia que sigue… La continuación de esta. Se llamará "Crónicas de una Embarazada" (YA LO SÉ, ESTARÁ GENIAL jajajaj) y espero que me apoyen igual o mejor que como me apoyaban aquí. GRACIAS A TODOS POR SUS REVIEWS, SUS AÑADIDOS A FAVORITOS O LAS ACTUALIZACIONES O ESAS MADRES… GRACIAS! (:
