Disclaimer: Glee no me pertenece.
Antes que nada, gracias por los comentarios, hay un montón y cada vez que leo uno me quedo con una sonrisilla tonta.
Ahora las notas del capítulo: En este capítulo aparece Cooper Anderson, pero para mí Cooper no es el señor extraño que aparece en la serie. Cuando me enteré de que aparecería en la serie el hermano de Blaine no pude evitar hacerme una imagen suya y claro, cuando llegó el capítulo fue un poco raro. En fin, Cooper es médico y tiene una relación normal con su hermano. Creo que es muy importante el apoyo que un hermano puede darte y ya que Blaine no tiene padres, pasaron de él como bien se dice en la serie, necesita el apoyo de Cooper.
-Vamos Blainie, no pasa nada porque te guste un chico.
-Claro que no pasa nada, pero lo que me pides es ridículo.
-Sólo te he dicho que podrías, y estoy usando el condicional, dejar las pajaritas un poco.
-¿Por qué?
-Yo también he sido joven y créeme, pajarita, gomina y gafas de pasta… Parece que estas pidiendo a gritos que te hagan algo.
Blaine se para en seco en mitad del centro comercial. En un principio se queda ahí parado, con los brazos extendidos y la boca abierta. Después opta por meterse las manos en los bolsillos y caminar de vuelta al coche, no tiene las llaves pero ya se las apañará.
-No, espera Blaine.
Como Blaine es un buen hermano ha accedido acompañar a Cooper en su búsqueda del regalo perfecto para Marie, su novia. Por eso Blaine Anderson está fuera de su casa un sábado por la tarde, en lugar de estar repasando física o de estar admirando la foto de Kurt que guarda bajo su almohada.
Camina con pasos fuertes hasta llegar a la puerta de salida, una vez allí le pega una patada a la pared. Está frustrado, toda esa mierda de ser popular o no serlo, de ser gay o no serlo… No importa, a la gente no debería importarle lo que él haga. Golpea de nuevo la pared, esta vez con los nudillos y siente el ardor del dolor recorrerle la mano. Se le escapa un jadeo, duele. Se mira en el escaparate que tiene al lado y no sabe por qué lo que ve lo pone furioso. Se quita las gafas con la mano herida y las tira con fuerza al suelo. Deja de intentar reprimir el llanto y se coloca en posición fetal en el suelo, con la espalda apoyada en la pared. Sabe que si alguien sale por la puerta de los aparcamientos lo verá pero no le importa. Su teléfono suena.
-Blaine, gracias a Dios que has cogido el teléfono. ¿Dónde estás?
Pero Cooper sólo recibe el ruido de la estática mezclado con la respiración agitada de Blaine como única respuesta. Eso lo pone muy nervioso.
-Blaine, lo siento, sé que no es fácil, pero si dejas que yo…
-No, no lo sabes.-Blaine se ha puesto de pie y está gritando con el teléfono en la mano, la gente que pasa lo mira como si estuviese loco.-Tu no sabes nada. Tu siempre has sido el popular, el ojito derecho de papá, tu no sabes lo que es… lo que yo…-Pero no puede seguir, el llanto lo supera. Se apoya de nuevo contra la pared y mira el cielo.-Coop, estoy enamorado de él y yo sólo… sólo quiero…
Pero antes de que Blaine termine Cooper lo envuelve en un abrazo firme. Blaine no sabe cómo lo ha encontrado o de dónde ha salido. Sólo se agarra a la chaqueta de su hermano y deja que éste le acaricie el pelo. Cooper tararea una canción como parte de su ritual para calmar a Blaine. Las lágrimas de Blaine le mojan la camisa pero no importa, lo único que importa es que su pequeño cachorrito necesita su ayuda y él no va a negársela. Por eso volvió a Ohio, para cuidar de Blaine, para enmendar el craso error que cometió al dejarlo solo con sus padres.
-Lo siento cachorrito, siento haber sido un mal hermano.-Le susurra a los rizos de Blaine, porque el moreno tiene la cara oculta en su pecho.
-No, no eres malo, yo te quiero Coop.
Y Cooper no puede evitar sonreír a pesar del tono dramático de la situación porque, aunque el tiempo ha pasado y ambos han crecido, Blaine sigue siendo ese niño desastroso al que siempre quiso.
-Sabes lo que vamos a hacer.-Hace una pausa para coger la cara de Blaine entre sus manos.-Te vas a lavar la cara y nos vamos a comer un helado.
Blaine asiente e intenta sonreír pero no puede.
-No pasa nada Blaine, si no te sale, no te sale. ¿Por cierto y tus gafas?
El moreno las recoge del suelo, la montura está abollada, tienen una patilla suelta y los cristales están rotos. Cooper se las quita de las manos y las tira a la basura, coge la mano de Blaine y entran en el centro comercial de nuevo.
Después de lavarse la cara, de ir a la óptica a comprar una gafas nuevas, aunque idénticas a las anteriores; y de pedir un helado en la cafetería Blaine se encuentra mucho mejor. Han pedido una copa de helado enorme, con extra de todo: nata, plátano, galletas, sirope… Todas las cosas no sanas del menú, menos el plátano, porque hay que comer sano. Blaine ha cogido una cuchara morada y Cooper una verde y con esos pequeños pedazos de plástico se pelean por el helado. Blaine se pone de rodillas en la silla y se inclina hacia delante, mete la cuchara hasta el fondo y saca un poco de todo, el problema es que se cae. Se mete la cuchara en la boca todo lo deprisa que puede pero acaba más helado fuera de su boca que dentro.
-Pareces una ardilla.-Dice Cooper con la voz ahogada por la risa.
Blaine traga y también ríe, pasar tiempo con Cooper es una de sus cosas favoritas.
-Aún tenemos que conseguir el regalo de Marie.-Dice Blaine mientras se limpia la boca.
-No importa, si quieres podemos volver a casa.
-No, quiero ayudarte.
-Bueno si me lo dices con esa carita no puedo decir que no.
-¿Qué cara?
-No importa, voy al baño, he contado los gramos de helado que quedan, sabré si has comido en mi ausencia.-Dice Cooper señalando al helado y después a Blaine, el moreno sólo levanta las manos en señal de inocencia.
Pero lo cierto es que mete la cuchara en la copa incluso antes de que Cooper entre en el baño.
-Para ser un nerd eres bastante popular entre los chicos.
La voz de Kurt sorprende a Blaine, bueno lo cierto es que, aparte de que le esté hablando en un sitio público, lo que le sorprende es que su voz suene tan fría.
-No es peligroso que…
-Ya veo que te van mayorcitos. Cómo los cazas, te haces el adorable y caen a tus pies.
Por el tono de voz y la cara de superioridad que Kurt lleva pintada Blaine sabe que está molesto, lo que no entiende es por qué está molesto. A no ser…
-¿Estás celoso?-Pregunta Blaine con su mejor cara de sorpresa y, por qué no, cierto tono divertido en la voz.
-¿Se te ha fundido el cerebro en el laboratorio?-Responde Kurt en un tono más frío que antes.
Blaine sonríe y niega con la cabeza, coge la cartera de Cooper, saca la tarjeta de crédito y se la da a Kurt.
-Cooper Anderson.-Lee Kurt alzando una ceja.
-Cooper es mi hermano Kurt.-Responde Blaine divertido llenando nuevamente la cuchara de helado.
La cara de superioridad de Kurt desaparece y se deja caer en la silla que antes estaba ocupando Cooper.
-Soy un idiota, dilo.
-Eres lindo.
-Lo siento, es que… No sé qué me ha pasado.
-Te lo he dicho, estabas celoso de Cooper.
-Me alegra que uno de los dos se divierta.
-Perdona, ande coge un poco de helado, te sentará bien.
-Pero sólo un poco, la figura hay que cuidarla, no se me puede poner el culo gordo.
-Tu culo es perfecto.
-Lo sé.
-Era un cumplido.-Dice Blaine haciendo un mohín, con eso se gana una sonrisa por parte de Kurt, que por fin hunde la cuchara en el helado y lo prueba.
Se quedan así unos minutos, sentados de frente, comiendo helado despacio, disfrutando del silencio, casi como si fuese una cita.
-¿Has venido sólo?
-No, he venido con Carole, mi madrastra, y con mi padre.
-No te echarán de menos.
-Es que quieres que me vaya.
-No, claro que no. Sólo digo que estarán preocupados.
-No lo creo, mi padre habrá supuesto que estoy mirando vestidos en alguna tienda.
-Querrás decir trajes.
-No, he dicho vestidos.-Este comentario provoca la risa de ambos jóvenes.-Puedo preguntar que haces aquí un sábado por la tarde.
-He venido con Coop, tiene que hacerle un regalo a su novia.
-Si sigues comiendo te vas a hinchar como un globo de helio.
-¿Seguirás queriendo besarme?-Pregunta con una sonrisa dulce.
-Me temo que sí, aunque extrañaría tus abdominales de sospechosa procedencia.
-Bueno los libros que yo leo pesan.
-Insinúas que los que yo leo no lo hacen.
-Kurt, por mucho que Vogue sea una revista muy didáctica es peso de pluma comparada con… con casi cualquier libro.
Kurt intenta contener la risa pero no puede, ahí esta Blaine Anderson, un tío inteligente que intenta hacer inteligente una charla insulsa con la boca llena de chocolate.
-Acércate.-Susurra Kurt.
Blaine obedece y enseguida están los dos a unos centímetros de distancia. Kurt sabe que está jugando con fuego, sabe que si lo ven así de cerca con Blaine es cheerio muerto pero quiere ser irracional, necesita serlo. Además que Blaine haya entrecerrado los ojos es una invitación a perderse en la locura. Despacio lame los labios de Blaine, liberándolos de la opresión del chocolate, para acto seguido apoderarse de ellos. Agarra la mano de Blaine para no agarrar su pelo y se sorprende al oír al moreno gemir lastimeramente. Se separa y mira a Blaine, que tiene cara de pena, entonces baja la mirada a su mano y ve que tiene los nudillos vendados. Antes de que diga nada Blaine interviene.
-He sido yo, le he pegado a la pared.
-Pero, por qué ibas a hacer eso, se supone que eres listo.
-Baja esa ceja malvada.-Y Blaine acaricia la ceja de Kurt despacio, dejando caer la mano buena hasta la mejilla de Kurt.-Estaba enfadado, frustrado, me sentía mal.
-¿Y te da por auto torturarte?
-Kurt.
-Lo siento, lo que quiero decir es que vales más que esos estúpidos del equipo de americano. Eres más inteligente y tienes mejor corazón, no debes dejar que te hundan.
-Entonces soy mejor.-Pregunta con una inocencia que le ablanda el corazón a Kurt.
-Si, lo eres, al fin y al cabo tu y yo tenemos… bueno lo que sea que tengamos es nuestro, yo no hago eso con nadie más.
No es la frase del siglo, tampoco va a ganar el novel de la paz, pero para Blaine es más que suficiente, es casi como si Kurt le estuviese diciendo que le quiere y por eso soportaría todos los granizados e insultos del mundo.
-Gracias.-Susurra el moreno con una sonrisa.-Kurt, puedo… puedo besarte.
-Por favor.
Y se funden en otro beso, un poco más largo que el anterior, olvidando al resto del universo.
-Tengo que irme.-Dice Kut aún con los ojos cerrados y la frente sobre la de Blaine.
-Vale.
-Pásatelo bien con Cooper.
-Claro.
-Tonto.
-Si, digo no.
-Sabía que no me estabas escuchando.-Dice Kurt con una sonrisa mirando a Blaine a los ojos.
-Por qué.
-Porque yo tampoco te estoy escuchando.
Y con la risa de ambos como banda sonora Kurt se marcha.
-Es muy guapo.
-Cooper.
-No me mires con esa cara, ¿de verdad creías que seguía en el baño?
-No, bueno no sé, no estaba pensando en ti, la verdad.
-Os veis bien juntos.
-¿Tu crees?
-Por supuesto, pero eso no quita que os hayáis comido mi helado.
Blaine sonríe y se levanta de la silla, se mete las manos en los bolsillos y sale por la puerta.
-Date prisa Coop, hay que comprar el regalo de Marie.
-Voy.
-Sabes Coop, no voy a dejar las pajaritas.
-Blainie yo, lo siento de verdad…
-A Kurt le gusta agarrarme de la pajarita para que lo bese.-Dice Blaine con una sonrisa soñadora.
Cooper sólo puede sonreír. Kurt, bueno ahora ya tiene un nombre contra el que jurar venganza si Blaine sale herido de alguna manera, Kurt Cheerio. Al menos es pegadizo.
