Disclaimer: Glee no me pertenece.

Muchas gracias por los comentarios, por tomaros el tiempo de leer y comentar, de verdad se agradece cuando llegas a casa del instituto y lees los comentarios.

Las cursivas son los hechos del pasado y la letra normal lo que pasa en el momento. Añadir que me he divertido escribiendo este capítulo. Como siempre gracias por leer y comentar.

PD: Este me ha quedado más largo, o eso me ha parecido a mí, sólo espero no haberme desviado del tema.

PD2: Siento decir que el próximo capítulo será el último, este capítulo me ha gustado especialmente, espero que el próximo esté a la altura.


-El viernes… es… es el… partido…-Consigue decir Kurt entre beso y beso.

Es jueves y con las prácticas de las Cheerios y el Glee, Kurt y Blaine apenas han podido verse y mucho menos tocarse. Blaine no entiende por qué Kurt tiene que ir todas las tardes al estúpido Glee y a los ensayos de las estúpidas animadoras, lo cierto es que no lo entiende ahora que está perdido en la suavidad de Kurt, probablemente cuando se serene y recapacite sobre ese pensamiento lo comprenda. Pero no ahora, ahora sólo Kurt puede ocupar sus pensamientos.

-Mañana es Viernes.-Sonríe Blaine contra el cuello de Kurt, porque si no lo hace acabará metiendo la pata. Nada de marcas Blaine, nada de marcas, se repite.

-Si, eso.

-¿Y bien?

-Yo…-Kurt sabe que tenía que preguntarle algo, de veras que lo sabe, pero no recuerda qué quería preguntarle. Y mucho menos con la lengua de Blaine tomándole el pulso.-Yo… El partido.-Dice Satisfecho de su respuesta. Un momento, eso ya lo he dicho.-No, eso no, bueno sí.

Blaine no puede evitar sonreír ante lo indefenso que parece Kurt entre sus brazos.

-Blaine.-Gime Kurt y eso deja helado a Blaine. Es la primera vez que gime su nombre, al menos su nombre real. Si, antes gemía Nerderson, todo muy bonito y romántico.-Soy Cheerio.

-Hoy estás tremendamente lúcido.

-Calla, aquí el guapetón sarcástico soy yo, que no se te olvide.-Y para enfatizar la cuestión muerde el lóbulo derecho de la oreja de Blaine. Es la única forma de hacer que se calle cuando se pone parlanchín.- Ven el viernes al partido.

Blaine se separa de Kurt como si el castaño quemase. Era cosa del calentón o Kurt le había pedido que fuera al partido. El partido de los Titans, donde estarían todos los jugadores de americano que tan amables son con él. El partido, partido, partido, ese ¿no?

-¿Qué?

-¿Eres sordo? El partido del viernes. El de los Titans.-Añade como último recurso porque parece que al pobre Blaine se le ha frito el cerebro.

-Ya, lo que yo creía.

Kurt se baja el chaleco y mira a Blaine a los ojos. No lleva las gafas y no es porque Kurt le haya pedido que se las quite, es que se han caído y ninguno de los dos sabe donde están.

-Kurt.-Empieza Blaine despacio, cogiendo las manos de Kurt para mantener las propias ocupadas.-En el partido habrá jugadores de americano.

-Es cierto, pero yo…-No había caído en eso, Kurt no había caído en eso.-Pero yo quiero que vayas…-Se quedan un rato en silencio, Kurt enreda sus dedos en los rizos de Blaine y de ahí parece sacar una brillante idea.-Y si vas con Mercedes.

-¿Quién?

-Blaine, mi amiga del alma, Cedes.

-Ahh. Lo dices como si yo la conociera.

-Pero…-Kurt hace un puchero, por qué tiene que ser la vida tan complicada.

-ey, ey, sabes qué, no importa, iré.

-¿De verdad?

-De verdad, iré por ti, porque te lo mereces.-Y Blaine lo besa porque desde el principio sabía que no tenía opción.

-Gracias. Por cierto,-Kurt se acerca más a Blaine y le susurra al oído- creo que te mereces un premio por eso.

Blaine alza la vista y se pierde en los ojos de Kurt, en el último momento recuerda alzar una ceja para preguntar acerca de su premio. Como única respuesta Kurt coloca las manos de Blaine en sus pantalones rojos, lentamente guía las manos del moreno delineando la tela hasta su culo. Una vez allí Kurt serpara las manos de Blaine y se abraza a su cuello. Blaine acaricia el trasero de Kurt y deja escapar un suspiro cargado. Entonces Kurt Se desliza hacia delante y se roza con Blaine. Sus caderas chocan y la fricción es tan dulce… La reacción es alucinante, cientos de chispas los recorren a ambos, les tiemblas las manos, las piernas e incluso las respiraciones. Kurt agarra el rostro de Blaine para que abra los ojos y sus miradas se encuentren.

-Si vienes el viernes, terminaremos esto.

Y haciendo acopio de toda la fuerza de voluntad que posee se levanta y se marcha. No es que Kurt quiera dejarlo así, es que le ha prometido a su padre que cenarían juntos y eso es muy importante para él. Así que se adecenta todo lo que puede frente al espejo del baño y se marcha con el suave "joder" que se le ha escapado a Blaine de los labios. Y eso no tiene precio porque Blaine Anderson jamás, jamás dice palabrotas.

-Qué pronto has llegado.

-Hola Mercedes.-Sonríe Blaine a la chica de color.

-Vienes bien abrigado.

-Odio el frío.

Y es cierto, Blaine lleva puesto un chaquetón, una bufanda, lleva guates y además lleva un gorro de lana. Pero no puede remediarlo, se ha acostumbrado a la calidez del cuerpo de Kurt.

-Ven, nos sentaremos con los chicos del Glee.

-Gracias.

-Por cierto es un poco raro que hayas decidido venir.

-Ya…-Dice Blaine en un suspiro, si la pobre supiera.

-Tu pequeño plan tiene un problema.-Le dice Blaine a Kurt el mismo viernes por la mañana, cuando ambos fingen mirar el tablón de anuncios.

-Y cuál es.

-Que la gente no puede saber lo nuestro y te recuerdo que Mercedes es gente.

-No comprendo.

-Cómo vas a decirle a Mercedes que me acompañe al partido.

-Eso es porque no voy a decírselo yo.-Dice Kurt con una sonrisa.

-Espera, estás insinuando que me tengo que acercar yo a ella.

-Eso mismo.

-Pero yo no hablo con la gente.

-Aún me sorprendo de lo nuestro.

-¡Kurt!

-Perdona, no quería ofenderte.

-Has dicho lo nuestro.-Y Blaine no puede evitar el tono soñador que tiñe sus palabras.

-Eres incorregible.-Medio suspira medio sonríe Kurt.-Habla con ella, no muerde.

-De acuerdo, pero sólo porque sino tendría que ir solo y no sé qué es peor.

Kurt se cerciora de que no hay nadie mirando y le da un casto beso en la mejilla a Blaine antes de perderse por el pasillo. Blaine suspira con fuerza, Kurt le va a traer la ruina, la ruina.

-Chicas este es Blaine.-Mercedes coloca una mano en el hombro de Blaine a la vez que habla.

-¡Hola!-Responden las chicas, que por lo que Blaine sabe son: Tina y Rachel. Anda que también Kurt lo podía mandar con un grupo más pequeño. Que no le tiene miedo a la gente, no más de lo normal.

-Yo soy Rachel Berry, soy una estrella.-Le explica Rachel a Blaine como si el pobre no estuviera harto de oír a Kurt despotricar contra ella. Pero él sólo sonríe.-Finn, el más guapo del equipo es mi novio.-Y no hay otra cosa que orgullo en su voz.

-Yo soy Tina, mi novio es Mike.

-Conozco a Mike.-Dice Blaine con una sonrisa.-Estamos juntos en química.

-Vaya, Mike es muy listo.-Dice la chica felizmente.

-Si, si que lo es.-Responde Blaine con otra sonrisa.

-Bueno, vamos a sentarnos.-La voz de Mercedes se impone sobre la de Blaine.

Así que se sientan, Rachel, Mercedes, Blaine y Tina, en ese orden.

-Mercedes, cómo es que Blaine ha decidido venir con nosotras.-Pregunta Rachel un poco extrañada y la verdad es que no hay quien la culpe. Blaine en la vida ha hablado con ninguna de las tres, al menos hasta esa misma mañana.

-Vale, Blaine, tú puedes.-Se repite una y otra vez a la hora del almuerzo.

Ya ha visto a Mercedes ahora sólo tiene que hablar con ella. Está sola, bueno está en la fila de la comida, pero por eso está sola ¿no? Blaine ni siquiera sabe lo que está pensando, sólo quiere que la tortura termine. Pero esta se la cobra, ya se le ocurrirá alguna cosa estúpida a la que invitar a Kurt, eso seguro.

-Disculpa.-Dice con su sonrisa más encantadora en cuanto que Mercedes sale de la cola de la cafetería.

-¿Si?

-Me llamo Blaine.-Al ver la cara de Mercedes decide aclararse.- ¿Nerderson?

-Ahh, perdón.

-No importa.

-Bien, entonces qué quieres Blaine.

-Esta noche hay partido y yo me preguntaba que bueno…

-Espera, ¿me estás pidiendo una cita?

-No, no es eso, bueno sí pero no…

-Quieres hablar claro, porque tengo novio y es jugador del equipo.

Por la madre de Bambi, dónde me he metido.

-Yo quiero ir al partido.

Mercedes, que es una santa y Blaine no se va a cansar de decirlo nunca, parece entender lo que el pobre chico quiere decir.

-¿No tienes con quien ir?-La mirada de "gracias al cielo" de Blaine lo dice todo.-Está bien, puedes venir conmigo, con Tina y con Rachel. Sé puntual.

-Gracias, lo seré, de verdad, muchas gracias.

Y Blaine juraría que es capaz de besarla, pero sus labios son de Kurt así que no hay nada más que hacer.

-¿No está claro Rachel?-Dice Tina como si realmente el hecho de que un completo desconocido estuviese con ellas fuese el pan de cada día.-Yo estoy aquí por Mike, Mercedes está aquí por Sam y tú por Finn. Así que Blaine ha venido a ver a su chica.

-Pero hay un problema Tina.-Dice Rachel como si el pobre Blaine no estuviese ahí escuchándolo todo.-Si seguimos la lógico o la chica de Blaine es una animadora o es un jugador y todas sabemos que no hay jugadores chicas.

Mercedes, Tina y Rachel miran a Blaine que realmente no sabe qué hacer o qué decir, o hasta cuánto puede decir.

-Yo…-Las chicas siguen mirándolo y él tampoco tiene muy claro qué decir.-No estoy aquí por una chica.

Bien Blaine, buna respuesta, se dice a sí mismo. Claro que su pensamiento se esfuma cuando escucha decir a Tina que Kurt está en el campo. Ahí Blaine simplemente se convierte en un saco de babas y se dedica a mirar al castaño con ojos soñadores. Después de la breve actuación de las cheerios aparecen los jugadores en escena y comienza el partido.

-La verdad es que no entiendo nada.-Dice Mercedes cuando el árbitro pita falta.

-Nada de nada.

-No.

-No es difícil, es una falta leve así que sólo le dan el pase al otro equipo y…-Blaine para al ver que las chicas lo están mirando. Irónico verdad, los jugadores de americano abusan de él y no obstante el bueno de Blaine entiende de qué va el juego.- ¿Pasa algo?

-No, es solo que es raro.-Dice Mercedes y Tina y Rachel asienten para confirmarlo.-Pero tú sigue.

Y con eso se ganan la sonrisa de Blaine que se dedica a explicar las jugadas que las chicas no entienden. Para la hora del descanso ha conseguido que memoricen los tipos de saque y tres tipos distintos de falta. En el descanso vuelven a aparecer las animadoras y Blaine está perdido, nuevamente en Kurt. La segunda parte se le hace corta porque charla con las chicas e incluso consigue que se rían.

-Bueno esto ha terminado.-Dice Mercedes levantándose con un sonoro bostezo.

-Bueno, ya nos veremos y gracias por todo, de verdad.

-¿Dónde crees que vas Blaine?

-¿A mi casa?

-De eso nada, ahora nos vamos a Breadsticks y tú vienes.

-Bueno, yo…

-Vamos Blaine será divertido.-Dice Tina y le coge la mano para que no escape.

-Eso, eso.-Sonríe Mercedes y lo coge de los hombros.

Y así bajan los cuatro de las gradas para reunirse con sus respectivos novios, bueno y Blaine con Kurt.

Los chicos llegan sonriendo y comentando las mejores jugadas. Cada uno abraza a su novia y Blaine se queda atrás. Las animadoras llegan también y todos se unen en una cálida charla, excepto Blaine que se queda rezagado mirando las estrellas. Tampoco es que tenga mucho de qué hablar, la mitad de los del grupo le ha hecho alguna jugarreta, así que tampoco sería cómodo para ellos. Así que se conforma con escuchar la risa suave de Kurt, al menos hasta que Mercedes lo agarra del brazo y lo pone delante de todo el mundo.

-Chicos este es Blaine y va a venir con nosotros a cenar.

La cara de sorpresa general es bastante divertida, eso tiene que admitirlo Blaine, aunque la suya debe de parecerse mucho a la de un ciervo al que van a atropellar….

-Blaine, ellos son Sam, Artie, Mike, Puck, Finn, Santana, Britt, Quin y mi blanquito, Kurt.

Bueno, se equivocaba Mike y Artie nunca le han hecho nada.

-Habrá que dividirse en grupos para los coches.-Dice Kurt antes de que alguien pueda oponerse a la genial idea de invitar al antisocial de entre los antisociales, al rey nerdy, vaya.

Al final, y Blaine no sabe muy bien cómo, le ha tocado ir en el coche con Kurt, si, sólo con Kurt.

-Espero que te guste mi coche.

-Me alegra que no hayas venido en bicicleta, la verdad.

-Ya…

-Gracias por venir hoy.

-No hay de qué.

El último coche en llegar al punto de encuentro es el de Kurt y Blaine porque han tenido que parar por el camino para comerse a besos. Y es que la culpa es Blaine por ser tan lindo o tal vez es de Kurt por ser tan irresistible.

Una vez en el restaurante todos comienzan a charlar mientras Blaine se quita capas de ropa y las deja en la silla. Cuando Kurt lo mira se está quitando el gorro y por un momento se queda sin aliento porque Blaine no lleva gomina, sus rizos son libres y eso es claramente una provocación. El moreno se pasa una mano por el pelo y se sienta de nuevo. Cuando ve a Kurt señalándole el pelo sonríe.

-Mi hermano me ha escondido la gomina y no sé donde está.-Dice en un susurro que arranca una sonrisa de los labios de Kurt.

La cena es amena y todo el mundo charla, incluso Blaine, aunque en menor medida y sin poder hablar con Kurt.

-Sabes Blaine.-Y esta conversación podría ser tachada como la más extraña de toda la noche.- Kurt es un bonito unicornio.-Le dice Britt con su voz suave a Blaine. Ante la mirada extrañana de Blaine la rubia le explica emocionada la historia.-Te lo explico porque tu también eres un bonito unicornio.

-Gracias.-Y sabe que tal vez debería decir algo más inteligente pero no se le ocurre nada, siendo sinceros.-Pero tú también eres mágica, ¿me equivoco?

Ante el comentario la rubia lo abraza y todo el mundo para la conversación para mirar la extraña escena. Quitando ese momento la cena transcurre sin ningún incidente, al menos hasta la hora de irse porque Blaine tiene que llevar a Kurt a su casa. Se montan en el coche tras una breve explicación por parte de Kurt sobre la ubicación de su casa.

-Gracias por el regalo Kurt.

-Aún te lo he dado Blaine, te lo daré en el baño, ya sabes…

-No, no hace falta, pasar la noche contigo es más de lo que puedo pedir, gracias.

-Para el coche.

Blaine obedece y a cambio recibe el beso más tierno de la historia de los besos. Se miran a los ojos y se sonríen.

-Britt tiene razón, eres mágico. Por cierto, esta es mi casa.-Kurt lo besa de nuevo y se baja del coche cerrando con cuidado tras de si.

Al final lo de ir al partido no había sido tan malo, no, nada malo.