*********
diosa luna: me alegra oirte decir eso ^-^ bueno lo de las caritas, era para abreviar XD, pero trankila, k eso lo eh ido solucinando, otra cosa k fui corrigiendo confirme abanzaba la historia, aunk a veces se me cuela alguno, ya es la mania, creo u-uU XD. Si voy deprisa como dices, si hatsa yo me doy cuenta, esk no kiero alargarla mas de lo debido, a veces empeizo a ecribir el capitulo y cuando voy por siete paguinas intento, rducirlas, pero como tu dices, la k escribe soy yo, asi k tendre k espavilarme y hacerlo a mi gusto ¬¬.
A mi tambien me pasa con algunas cosas de vuestro pais, k no me entero, platicar, no sabia ni lo k era u_uU, y cuando me lo djireron me kede de piedtra, lo suponia, pero esk me era tan raro leer eso XD.
Gracias pro los animos, ya estoy empezando por una tercera saga, sin habver acabado la segunda XD
****
Darkness: gracias por el Review, me alegro k te este gustando, kien sabe, si aparecera el autentico, el caso esk los clones, van a dekjar al pobre Dante agotado, entre una cosa y otra, en este capi, comprobaras, a un "Vergil" especial XD y trankilo, k pienso acabarlao, ahora mismo estoy terminando el capitulo 17, a parte de ir acabbando el manga XD
****
Y gracias a los k leen ^^
***************************************************************
Me adelanto y pongo el siguiente capi, pork al fin veo, k empeizan a leer el fic, y parece k tambien empezais a dejar Revi ws ^ ^
****************************
DMC 5 Capitulo 7; codiciando poder.
-Dante, espera no corras tanto-se quejo Lady, echando a correr para darle alcance-es increíble lo que hizo la espada.
-¿Que quieres decir, que tiene de increíble clavarse una espada?-mintió Dante, el aunque no había visto lo que paso con la espada lo intuía y prefería no hablar de ello.-aun no entiendo porque lo hizo.
-Dante, de que hablas, sabes de sobra lo que paso
Cuando llegaron a casa, Patty les recibió abriéndoles la puerta sonriente, con unas pizzas preparadas.
-Bienvenido- les recibio sonrientes
-Que bien huele-dijo Trish, entrando la primera.
-¿Qué haces tú aquí?-gruño Dante, con Vergil acuestas.
-No, me vengas con quejas -dijo Patty molesta
Dante paso por su lado, sin mirarla siquiera, Patty estaba que echaba humo.
-Idiota-gruño entre dientes. Cuando Lady paso a su lado, le pregunto-¿ese que lleva es su hermano?
-Sí y no-le dijo Lady, pasando dentro junto a Nero.
-Eso ignorarme todos-dijo Patty, poniendose en jarras.
Dante dejo a Vergil en la habitación y se reunió con los demás, se sentó en su silla poniendo los pies sobre la mesa.
-Yo me voy, tengo algo que hacer me ausentare unos días, espero que no os importe, si pasara algo, me llamáis-dijo Trish.
-Ve con cuidado-le aconsejo Lady.
-Lo tendré, nos vemos-se despidió, mirando a Dante, tristemente, desvió la mirada, se fue y Dante no le dijo nada.
-No tienes educación-dijo Patty, de mala gana
-No, me calientes la cabeza, no tengo ganas de oírte.
Patty enfadada giro la cabeza y se fue ofendida, Dante cerró los ojos. Patty volvió a mirarle con expresión triste, sabía que Dante, lo estaba y no había conseguido animarle. Empezó a comerse la pizza sin ganas.
Lady se acerco a Dante.
-Estoy segura de que piensas igual que yo-empezó a decir Lady-Yamato era de Vergil, y esa espada, te ha salvado de una manera asombrosa, era como si…-miro a Dante y como le vio con mala cara-un milagro-dijo al fin, Para que no sonara tan duro-las espadas no se mueven solas.
-Yo no creo en nada-gruño Dante levantándose de la silla y alejándose de ella.
-Dante… -le llamo Patty, tristemente, intentando ir con él.
-Déjale,-la detuvo Lady.-parece que va a llover.
-¿¡Cómo!?-exclamo sin entender.
Dante salió al terrado de encima su local y se sentó en el tejado, la noche era clara y el cielo estaba lleno de estrellas, Dante las miraba taciturno, Nero se le acerco, sigilosamente.
-¿A dónde crees que vas?-gruño molesto.
-Solo a tomar el aire-le dijo Nero.
-Pues sal afuera-dijo de mala gana.
-Eso hare-gruño molesto, dándose la vuelta.
Dante suspiro.
Nero se paro y se volvió a girar, dio un paso, estuvo un segundo quieto, pero al final se decidió, se acerco a Dante.
-¿Estas llorando?-le pregunto.
-¿Que dices idiota?-gruño, mirando las estrellas, mientras que disimuladamente se limpio los ojos- no te ibas-lo dijo sin preguntar.
-Está bien, como tú quieras, aunque no me fie te ayudare a protegerle-dijo al fin.
-¿De qué hablas?
-Ya lo sabes- molesto- me voy-dijo marchándose al fin.
Dante quedo completamente solo, pero no pudo evitar sonreír.
-Dichoso crio.
Vergil despertó en una habitación extraña, confuso miro a todas partes, sin reconocer nada, con precaución salió de la habitación y bajo las escaleras cauteloso, abajo había una gran sala poco amueblada, le llamo la atención el escritorio, se acerco a él, en el habían unas notas, dos pistolas y un marco de fotos del revés, por algún motivo el marco le llamo la atención, lo cogió y le dio la vuelta, vio la foto de una mujer, en el momento que la vio sintió gran rabia y golpeo con una fuerte patada el escritorio, que volcó con gran estruendo.
Dante saliendo del lavabo asustado, vio el destrozo.
-¡¡Joder!!, ¿qué haces?, ¿quieres destrozarme la casa? -dijo cabreado.
Vergil al oírle se quedo parado, aferraba el marco con fuerza. No se giro.
-Te estoy hablando, al menos mírame-gruño Dante.-tenia cosas importantes ahí, sabes.
Vergil seguía en su sitio inmóvil.
-¿Quieres enfadarme?-gruño acercándose a él, entonces vio que tenía el marco de Eva en sus manos.-menos mal, creí que también lo habri….-se quedo perplejo-¿porque lo cogiste?
Vergil seguía sin hablar, solo miraba hacia la mesa destrozada, Dante furioso se acerco con paso ligero.
-Haz el favor de mirarme-le dijo ya cerca de él.
Vergil de pronto se giro tirándole el marco a la cabeza.
-¡Callate!-le grito y corrió hacia la puerta, al abrirla se encontró con una multitud de demonios, Dante lo cogió y lo metió dentro de un empujón, mirando a los demonios con desdén.
-Al menos, tenía razón Morrison, sus cosas funcionan, los mantiene a raya.-cerró la puerta.
Dante se giro, miro a Vergil con arrogancia, cuando la puerta se abrió lanzándolo contra la pared, se giro asustado.
-¡Ups!, perdón-se disculpo Nero- ¿pero se puede saber que hacías en la puerta?
-Entra de una vez, Nero, no paran de aparecer, que asco, deberíamos hacer una exorcización de las nuestras –gruño Lady, entrando tras Nero, cerrando la puerta.
En el suelo estaba Dante en una punta y Vergil en otra, con cara mala cara.
-¿Me perdido algo?-dijo Lady perpleja.
-¡Nero!, deberías tener más cuidado-dijo al fin Dante yendo hacia el furioso.
-Perdona, quería entrar pronto, esos demonios no desaparecen con nada-dijo Nero molesto-por mucho que intente acabar con ellos, no desaparecen, ni que fueran hologramas.
-¡Sshhhh….!,¡ cállate!-dijo Dante tapándole la boca.
-¡¡Dant~e!!, podías haber avisado-gruño Nero molesto quitándole la mano con enfado.
-Era por un motivo.
-Ya te entiendo, pero te has pasado-dijo Lady entre risas.
Vergil con una vena palpitante en la frente, empezó a levantarse del suelo, camino cruzándose con ellos y cogió la puerta de nuevo, pero Dante lo cogió de nuevo y lo detuvo.
-Que me sueltes estúpido-gruño.
-¿¡Sabes!? Siempre quise darle una buena hostia a Vergil, así que no me tientes.-le aviso Dante aferrando su brazo más fuerte.
-Da miedo-exclamo Nero sorprendido y perplejo de ver esa actitud en Dante-no, decía que no le hiciéramos nada, es normal que ahora sí que salga corriendo, empiezo a sentir lástima por el pobre
Después de convencer a Vergil, por las malas, a quedarse allí, Dante se acerca aún armario y empieza a rebuscar en el, al fin saca un paquete, sin desembalar.
-Toma un regalo, -dijo Dante, lanzándole a Vergil el paquete-de todas maneras ya no me sirve de nada, asi que quédatelo..
Vergil miro el paquete con cara de asco, lo dejo a un lado.
-¡No lo quiero!.
-Almenos ábrelo, idiota -gruño Dante molesto.
Dante, al ver que Vergil, ni le hizo caso, cogió el paquete con rabia y destrozando el envoltorio saco una gabardina azul, que le tiro a Vergil a la cabeza.
-Supongo, que a ti también te gustara el azul.-dijo sin mirarle-toda tuya.
-Dante, desde cuando tenias eso?-pregunto Lady- es muy parecida a la que llevaba Vergil.
-Se lo pedí a un sastre, aun hoy no sé porque lo hice.
-Vaya, entretenimiento, no sabía que te gustaran los disfraces, seguro que te las puesto mil veces- se burlo Lady.
-¡Cállate!, no haría eso,
-Je, je-rio tontamente Nero- pues yo me lo imagino y es muy bueno.
-Habrá que hacerle alguna foto, la próxima vez.
-Queréis parar ya los dos .
Vergil miraba perplejo la gabardina, realmente le gustaba, el tipo de material que le gustaba llevar, era perfecta. Miro a Dante, y sintiendo un gran enfado la dejo a aún lado molesto.
-¿Qué pasa, Vergil?, podrías probártela.-le dijo Dante enfurruñado.
-¡Mira idiota!-salto de pronto Vergil muy enfadado-, no sé qué esperas, pero que te quede claro, yo no soy Vergil, métetelo en la cabeza de una vez, no me trates como a él, ni me hables, como a él, porque no soy el, entendido, y como me vuelvas a llamarme…o hacer que sea su sustituto, me largo, me da igual, que me amenaces o lo que te dé la gana, quizá te mate antes, yo a ti.
-No, lo hacía con esa intención, se de sobra que no eres el-se defendió.
-¡sí!, ¡seguro!-pensaron Nero y Lady, mirando a Dante incrédulos
-Entonces déjame en paz, de una vez…
-Mira, nosotros te sacamos de allá abajo, y así que cálmate, a menos que quieras volver allí. Deberías estarnos agradecidos, de que te protejamos de los demonios, tuviste suerte, de que te encontráramos y –dijo acercándose a él y cogiendo la gabardina-solo te di esto, porque ya no tengo ninguna esperanza de dársela a él, así que… te la quise dar, no pasa nada, sino te gusta la tiro y ya está.
-No, hace falta, déjamela a mi-dijo Lady cogiendo la gabardina- la guardare yo.
-¿Y qué piensas hacer con ella?
-Ya se verá ^^
-Ya es tarde, Dante deberías irnos ya, es la hora.-dijo Nero.
-¡Oh!, ya no me acordaba del trabajo, no tengo ganas de ir-se quejo.-Lady, podrías quedarte tu a….
-Sí, vete tranquilo.
-Gracias-dijo sonriéndole, después miro a Vergil,-espero que no le des problemas, cuando acabemos con esto, podrás irte, te lo aseguro, mientras tanto espera a que lo arreglemos, solo te pido que tengas paciencia. No habría servido de nada, el sacarte de allí, si te pillan otra vez.
Al día siguiente, Dante volvió a ir con Nero de caza y Lady se quedo de nuevo, vigilando a Vergil, que cada vez estaba más nervioso y exasperado.
-Cuanto tiempo, cree que voy a esperar-gruño-si hoy me viene con la misma canción, me largo, ya me estoy hartando.
-Paciencia-le repetía una y otra vez Lady, de forma cansina.
La puerta se abrió de golpe y apareció Dante con su gabardina roja, les miro sonriente.
-¿Que se te olvido?-pregunto Lady, suspirando.
-Nada, solo comprobaba.
-¡Comprobabas! ¿el qué?
-Los amuletos-dijo y tocándose la gabardina añadió-funciona.
-Eso no lo sabemos aun, quizá no aparecieron…
-Claro, seráeso-dijo cortándola.
-¿Pasa algo?-pregunto extrañada.
-No.-dijo dando media vuelta, sonrío, agarro el pomo y salió de allí.
-¿Se puede saber a qué vino?-se pregunto Lady perpleja.
Vergil le había estado observado con recelo, noto algo raro, en Dante.
Afuera un pájaro negro sobrevoló encima de Dante y se poso en su hombro.
-Esta gabardina, contiene aun el rastro de Dante, los amuletos, no detectaron nada-dijo Nelphantom plenamente.
De pronto Vergil empezó a sentir cansado, sin decir nada subió a la habitación y se hecho un rato. Nada mas quedarse dormido, despertó y se levantó rápidamente, miro la habitación de arriba abajo y vio dos amuletos estratégicamente colocados, los cogió. Vergil, salió de la habitación, recorriendo la casa y recogiendo los amuletos que Dante coloco estratégicamente y cuando los tuvo todos, los lanzo por una ventana, volvió a la habitación y se sentó y cerró los ojos, cuando los abrió parpadeo varias veces, mirando a su alrededor confuso.
Lady grito, a la vez que se sintió una fuerte explosión, Vergil sobresaltado salto de la cama, y fue abajo, allí una multitud de demonios aparecían por todos lados, Lady ya había sacado sus pistolas.
-Parece que no se cansan, ya vinieron a fastidiar, de nuevo, tengo que hablar seriamente con Dante, sobe esos amuletos, que dijo.
-Maldición, no tengo arma .
-¡Vergil!-exclamo sorprendida al verle
Los demonios empezaron a acecharles a ambos.
-Toma mi katana, seguro que se te va bien manejarla.-dijo tirándole una katana larga.
-Bien-dijo cogiéndole la katana.
Vergil con la katana empezó a luchar, pero enseguida se la quitaron.
-Maldicion-gruño.
-Toma-Lady le lanzo dos pistolas- a la vez que lanzaba granadas a los demonios.
-¿Armas de fuego?-exclamo casi con asco.
-No te quejes, si te salvan el culo.
-Jun!, está bien- dijo con desgana, y disparo cabreado a varios demonios.
-Almenos sabes disparar- se burlo Lady.
-Je, je,-rio sarcásticamente- grrr…-con mal humor, se empleo a fondo.
Empezaron a disparar a la vez, y los demonios fueron retrocediendo, Lady le iba lanzando munición, conforme se le iban acabando las balas a Vergil, pero la munición se iba agotando, viendo que Lady tenia la munición justa, se alejo de ella y empezó a golpear con los puños desnudos, pero los demonios eran más fuertes y los golpes no les hacían nada, y la lentitud de Vergil, hizo que los demonios pronto le acorralaran, uno de los demonios le golpeo y cayó al suelo, hiriéndose en las rodillas, que crujieron fuertemente, miro hacia arriba y vio como se abalanzaban sobre él, a la vez que escucho gritar a Lady que se agachara, lo hizo sin pensar y Lady uso su cañón, haciendo explotar a los demonios que quedaban en pie. Por un momento dejaron de aparecer demonios.
-¿Que te crees que hacías?-le recrimino-¿estás loco?, ¡unos simples puñetazos no le iban a hacer nada!.
-¡Maldición!,-grito molesto.- ¡ya lo sé!
Vergil, agotado se sentó en el suelo, aprovechando el momento de tranquilidad.
-Cuando descanse me iré de este apestoso lugar
Lady le miro con la mirada perdida, cerro la mano en un puño y se la puso en el pecho, mordiéndose el labio, respiro profundamente.
-Gracias,-dijo de pronto Lady- por ayudarme el otro día, ya sabes, lo de los demonios, me fuiste de gran ayuda, Dante y Nero, no habrían llegado a tiempo, te debo una.
-No, se dé que me estás hablando-dijo sin levantar la vista.
-¡Ya lo creo que lo sabes!, esos numeros eran muy molestos, aunque aun no entiendo cómo pudiste matarles, tan fácilmente si eres humano.
-Porque no era yo.
-En ese momento llevabas Yamato-dijo sin escucharle.
-Oye tu, que te estoy hablando.-dijo perdiendo la paciencia.
-Lo sé, pero mira, engañaras a Dante, cosa que también dudo, pero a mí no, se de sobra lo que eres, aunque aun no me explico lo que te paso, para llegas a ese extremo, puede ser que ni siquiera tu mismo, lo sepas, eso si que no lo sé, pero si de algo estoy segura es de una cosa.
-Piensa lo que te dé la gana-dijo malhumorado, desviando la mirada.
Lady al oírle y aprovechando que estaba agotado y que no le prestaba atención, se acerco a el y le cogió del brazo derecho, sin darle tiempo a reaccionar le subió la manga, dejándole al descubierto una quemadura en el brazo, Lady sonrió.
-¿Cómo te hiciste esto?
Vergil la miro molesto.
-Ya lo sabes-dijo con fastidio.
-Por supuesto-dijo Lady satisfecha.
Lady rodeada de números y herida, disparaba sin cesar, su munición se acababa y los números cada vez, eran más numerosos. Noto un fuerte tirón en su brazo y dispuesta a pelear se revolvió con fuerza, su pistola rozo el brazo de su captor.
-Ug~h…- se quejo al notar el ardiente metal sobre su brazo.
Lady le apunto a la cabeza cuando vio quien la tenia agarrada.
-¿Vergil?
-Lárgate de aquí-le dijo.
Vergil con Yamato en la mano, hizo un corte en el aire, y la espada soltó una ráfaga de aire azulada que destruyo a la mayoría de los números, a la vez que con la mano que tenia agarrada a Lady la lanzaba fuera de allí. Lady cayó en la habitación del interior del cristal donde Dante y Nero, la buscaban.
-Note que ya te conocía, -empezó a decir Vergil-que te había visto en algún lujar, aunque no lograba recordarlo, pero si conociste a Vergil, supongo que fueron los recuerdos que me implantaron de él.
-¡Claro, le conocí!, pero lo único que hicimos fue discutir, parece que eso es normal con un Sparda.
Ese comentario le hizo gracia a Vergil, pero no lo mostro.
-Supongo.
- Aunque, en realidad fui yo la que empecé-dijo Lady medio riendo, para ocultar las lagrimas-todo por culpa de ese loco.
-No, creo que fuera culpa tuya-dijo sin saber que hacer.-lo que hizo él, -Lady le miro sorprendida al oír esas palabras-no tiene nada…
Vergil callo, al ver que los demonios empezaron a aparecer de nuevo.
-No, nos van a dejar ni hablar-dijo Lady molesta, cogiendo de nuevo sus pistolas.-ya me hartaron.
Lady empezó a dispararles y Vergil cogió la katana de nuevo, pero con la espada seguía igual que antes y no podía dañar a los demonios, de la manera que él quería, enfadado, lucho con más rabia. Un destello le dio en los ojos, dentro de una vitrina, habían dos espadas, parecidas a cimatarras, emitían poder demoniaco, Vergil, corrió hacia ellas y con el codo rompió el cristal, desgarrándose la piel con los cristales, sin importarle las cogió, empuñándolas, las espadas reaccionaron a él. Sintiendo el poder recorriéndole los brazos, Vergil, ataco a los demonios, con una espada los congelaba y con la otra los quemaba. El poder se desbordaba y Vergil, empezó a cambiar de expresión, destrozaba a los demonios sin esfuerzos, sus ojos fríos miraban con suficiencia y una media sonrisa, reflejaba que disfrutaba, Lady al verle su expresión, fue hacia él, y le quito a Agni, Vergil se giro con Ruda, preparada, pero cuando vio a Lady se detuvo.
-Eres estúpida, que haces, acaso quieres que te mate.-gruño enfadado.
-Perdona, yo también necesitaba una espada-mintió.
Con una sola espada Vergil, se noto más rejado, aunque echaba en falta el poder que le daban las dos, los demonios no le dejaron pensar ya que les atacaron de nuevo.
Lady y Vergil lucharon con las espadas destruyendo a todos los demonios, cuando no quedo ni uno, Vergil observo la espada con más detenimiento, algo que a Lady no le gustaba.
-Están llenas de poder-dijo mirando las espadas.
-Son las demo armas que Dante ha ido guardando
-Quizá no sea tan estúpido, como parece-dijo Vergil burlonamente.
-No, no lo es, pero tienes razón a veces lo parece, es demasiado descerebrado.-dijo Lady sonriente, aparecieron varios demonios de nuevo-parece que esto aun no acabo, sigamos.
Lady miraba el destrozo y pensó en Dante, mordiéndose el labio, miro a Vergil, medio riendo.
-Cuando Dante vea esto le da algo-dijo Lady viendo como la casa estaba casi para el derrumbe.
-Que se fastidie-gruño Vergil.
-Eso digo yo, sino que hubiera estado aquí-dijo riendo.
-¡¡Argh!!, mi negocio-grito Dante, medio llorando- que le habéis hecho-toco los cimientos que aun estaba en pie, y cayeron- maldita sea-miro a Vergil y le señalo cabreado- siempre igual, me das mala suerte.
-¿Se puede saber de que hablas?-dijo Vergil mosqueado, a la vez que observaba Yamato.
Dante la llevaba encima a todas partes desde lo ocurrido anteriormente, Vergil desvió la mirada, en cuanto Dante se percato que miraba la espada.
-Dante, deberías haber estado aquí, suerte que salimos vivos-dijo rápidamente Lady.
-Tampoco hacía falta esto, haber salido de mi casa, antes de pelear.
-Como que podíamos, serás idiota-le recrimino Lady.
-Mi local.-sollozo
-Dante, eres un idiota-gruño Lady.
-El caso es que estáis bien, ya arreglare todo esto u.u-dijo al fin, un poco sonriente.-pero no entiendo los amuletos deberían haberlo evitado pensó.
-Por un momento pensé, que lo decías en serio-dijo algo aliviada.
-Como me crees capaz-dijo sin dejar de mirar las ruinas, suspirando- para nada u.u
-Tampoco estábamos sin hacer nada-gruño Nero-hemos averiguado algunas cosas-dijo misteriosamente
-¿Ah sí?-dijo Dante perplejo.
-Dante, no bromes con eso
-Ja, ja, vale, si pero no creo que fuese tan importante, aun no lo sabemos del cierto.
-Me mosquea el niño.-decía Nero pensativo.
-Lastima, que yo no lo viera, un crio en el mundo demoniaco, tenía que ser un demonio, camuflado.
-Quizá, si le hubiera visto la cara, pero desapareció nada más verme.
-Eso paso porque no me vio a mí, ja, ja-rio Dante.
-Entonces, habría huido antes de que le viera ¬¬
-Pero tú has visto lo guapo que soy, habría venido corriendo a mí, lástima que no fuera una diablesa, jun….
-Dante ¬¬
-Eres un ególatra-le riño Lady.
-Eso es lo que tiene ser tan atractivo.-dijo frotándose el mentón.
-Vamos ¬¬-dijo Nero, -venir a mi casa, mientras Dante arregla su casa
-Eso no es justo .
-Eso es iros, yo también me largo-dijo Vergil alejándose de ellos.
-¿Adónde crees que vas tú? ¬¬
-Lejos de aquí por supuesto, menuda jauría de locos ¬¬
-Tú no te vas a ningún sitio, si quieres puedes quedarte aquí, ayudándome.
-Ni loco ¬¬
-No te preocupes, Dante, vendrá con nosotros, por supuesto-dijo empujando a Vergil suavemente, hacia su moto.
Dante y Nero abrieron los ojos como platos. Vergil mascullaba pero le hizo caso y camino hacia la moto, subiendo a ella.
-Sino lo veo, no lo creo . -exclamo Dante perplejo.
-Ya te digo -exclamo Nero con la boca abierta.-aunque creo que lo a echo con tal de no quedarse contigo
-Es muy probable ¬¬-dijo mosqueado.
-Nero, estamos esperando.-se quejo Lady, encendiendo su moto.
-Voy-salió corriendo hacia la suya- que te vaya bien Dante.
-Eso, iros dejarme con todo el marrón ¬¬
Lady al oírle le miro con una gran sonrisa
-Dante, míralo por el lado bueno, esta noche no dormirás en el sofá.-se burlo, yéndose con gran estruendo en su moto.
-Grrr….
Kirye les acompaño a las habitaciones, Vergil se quedo en la más espaciosa, una vez solo, saco a Agni y Ruda, se quedo mirándolas embalsamado, toco suavemente el filo de las espadas. Estas emitieron tenues destellos, reflejándose en los ojos de Vergil, sus brillantes ojos azules estaban completamente anaranjados, el color danzaba vivamente como llamas, las espadas abrieron los ojos sorprendidas.
-¿Hermano, lo notas?
-Si, Agni, un nuevo amo-exclamo Ruda.
-Lo siento, el nos llama desesperadamente, ¿le damos nuestro poder?.-decía Agni.
-¡¡No!!, debe recuperar, el suyo, si le dais el vuestro ahora acabareis con el-les dijo una voz extraña.
-¿Quien hablo?-dijo Agni.
-¡Muéstrate!- exigió Ruda.
-¡¿Queréis callaros de una vez?!-grito Vergil, entrechocándolas.
-Es igual que el anterior-dijeron decepcionadas a la vez-tendremos que estar callados, de nuevo.
-¡Pero Ruda!, ¿viste?, no es el mismo, antes era diferente…
-Claro, me di cuenta… algo más esta…-empezó a decir Ruda, y un nuevo golpe las callo.
-No os lo volveré a repetir-les amenazo Vergil.
Las espadas iban a protestar cuando Vergil les clavando una siniestra mirada, que las paralizo completamente. Ambas volvieron a cerrar los ojos. Vergil sonrío dejándolas apoyadas en la pared, una mueca parecida a una sonrisa, se reflejo en su rostro, la puerta se abrió y esa mueca se torno en una de fastidio, se giro despacio y vio a Nero, en el umbral de la puerta aferrándose el brazo fuertemente.
-Aunque le dijera a Dante que te ayudaría.-empezó a decirle Nero, con dificultad, estaba sudando-ahora estas en mi casa, y sigo sin fiarme de ti, en cuanto hagas algo raro, te saco de aquí a patadas.
Vergil cabeceo un segundo, Nero lo miro extrañado, pero Vergil lo miro aun más.
-¿Qué haces aquí?-le pregunto Vergil arqueando una ceja.
-¿Cómo? ¿Te estás burlando de mi?-pregunto Nero incrédulo.
-Solo te pregunte como entraste.
-Mira, vale que no me escucharas lo que te acabo de decir, pero almenos podías finir que me escuchabas, sabes, y aunque tengas ganas de burlarte-gruño enfadado-¡ah!-se quejo aferrándose el brazo, se acerco a Vergil-¡¡NO TE BURLES, EN MI CARA!!-le grito cogiéndole de la camisa.
Vergil enfadado le cogió el brazo fuertemente, Nero se quedo sin aire en sus pulmones, en el mismo momento que Vergil le aferro el brazo, soltó un grito desgarrador, Vergil sintió exactamente lo mismo, y también grito perdiendo el sentido.
En la mente de Nero aparecieron recuerdos, no los recordaba, era como si no fueran suyos.
Oscuridad, todo lo veía negro.
Su visión se aclaro y vio un colgante, en primer plano, después la imagen se fue aclarando, vio a Dante herido por él, pero por algún motivo no se acordaba de él, y quería acordarse, noto como a la vez que recordaba, temía y se iba alejando de él. Oscuridad de nuevo.
Nero despertó sobresaltado, miro la habitación desconcertado, Vergil, estaba en pie, frente a una ventana, lo miro de soslayo. Su mirada mostraba confusión, aunque intentaba lo miro interrogante y Vergil desvió la vista, Nero se levanto del suelo y movió sus brazos, sus huesos crujieron sonorosamente. Se sintió vacio, pero sintió gran alivio, almenos el brazo ya no le dolía, pensó en lo que acababa de pasar y una idea se le paso por la cabeza.
Creo que son sus recuerdos, pero no puedo preguntarle, así como así, es capaz de cabrearse,. pero por algún motivo cuando me cogió, me las mostro pensó.
Nero decidió, no decir nada sobre ello, frustrado y con la cabeza llena de interrogantes, suspiro y al fin se convenció de una cosa, ahora estaba seguro de ello, debía decírselo a él, en cuanto pudiera, quería estar seguro. Miro la puerta y fue hacia ella.
-Sabes olvida lo que dije, ya no importa-salió de la habitación sin mirar a Vergil, cerró la puerta y se apoyo en ella.-¿qué es lo que sucede?-se pregunto en silencio poniéndose una mano en la cara.
