Todos los nombres de artefactos, hechizos personajes y el mundo mágico, pertenecen a JK.
1. Una vieja amistad
Helga era una mujer esbelta, alta, de largo, rizado y rojizo cabello, en aquel entonces contaba con 19 años. No se consideraba bella, ni le importaba demasiado. Había dedicado su vida a trabajar en una taberna cocinando y preparando bebidas para ganarse un poco de pan para sus hermanos, tenía diez, y todos eran más pequeños que ella. Su madre había sido asesinada por la inquisición cuando decidieron mudarse a una ciudad cercana, para sustentarse un poco mejor. Su padre había muerto víctima de una peste que arrasó el pequeño poblado de dónde eran originarios, unos años antes que su madre.
No odiaba a los muggles, trataba de comprender su miedo y compartía su desesperación por encontrar una solución a tantas desgracias que ocurrían a su alrededor, se identificaba con ellos de cierta manera, y no los culpaba por haber acabado con su amada madre, las cosas pasaban por algo y no todos eran iguales. Se le iba el día en la taberna, sirviendo comida deliciosa y bebidas, a veces se ayudaba con la magia, pero siempre tratando que nadie lo notase, vivía infiltrada entre los muggles, ayudando a magos fugitivos o vagabundos, se había vuelto famosa por eso, muchos acudían a ella, la llamaban "Miss Hufflepuff"; también por ser la mejor cocinera de la región, muchos decían que era un ángel. Gente muggle de lugares lejanos viajaba solamente para probar un plato de su sopa especial, le gustaba trabajar duramente y ver a los demás felices le bastaba para ser feliz.
Un día de tantos, una tarde calurosa a finales de marzo, un viajero encapuchado se acercó a la barra y pidió un plato de la sopa especial Hufflepuff. Helga no tomó mucha importancia a ese pedido y obedeció, a pesar del insoportable e infernal calor, que extrañamente estaba haciendo, el hombre vestía una túnica larga que cubría por completo su rostro, encima la sopa estaba caliente. Le pareció peculiar, pero no le dijo nada. Cuando ella dejó el plato sobre la barra, la mano del hombre tomó la de ella. Se asustó al principio, pero se controló, quizás se trataba de algún mago en apuros.
― ¿Necesitas ayuda? ― Le preguntó de lo más natural y con una enorme sonrisa, aunque no viera su rostro. El hombre la soltó, se levantó la capucha con ambas manos, solamente lo suficiente para dejar asomar su rostro y la miró sorprendido con sus ojos grises desbordando felicidad, ella lo reconoció de inmediato y estuvo a punto de soltarse a llorar.
―Helga, en verdad eres tú, me preguntaba si era cierto― dijo el joven de plateados cabellos, se puso de pie y la abrazó con fuerza, a pesar de que la barra estorbase.
― ¿Salazar? ― pronunció ella abrazándolo igualmente ― ¿En verdad eres tú? No lo puedo creer.
―Sí― respondió y la apartó lentamente de él, con las manos aún posadas en los hombros de ella, y la mirada fija en sus ojos― Helga, pensé que habías sido asesinada como todos los demás―Ella lo acalló con un ruido y un dedo sobre los labios, tomó su mano suavemente.
―No es buen lugar para que hablemos, ven― Soltó su mano y levantó la puertecilla de la barra, para pasar del lado donde Salazar la miraba embobado― ¡Me tomaré un descanso! ―gritó hacia la cocina y se quitó un mandil sucio, que tenía amarrado sobre el roído vestido amarillo y lo puso sobre la barra, luego caminó hacia la puerta entre un bullicio de gente en la taberna, y le hizo una seña a su amigo para que la siguiera, él obedeció. Caminaron en silencio hasta llegar a un pequeño prado, no muy lejano, donde un enorme sauce se alzaba y daba buena sombra.
―Me alegra mucho verte de nuevo―dijo la chica y se sentó bajo la sombra del árbol ― ¿Qué haces aquí? Sabes que es peligroso para nosotros estar en las ciudades, además el cabello plateado es poco común entre los muggles. Es un alivio que tampoco hayas muerto.
― ¡Helga tienes que venir conmigo! ― declaró emocionado sin sentarse junto a ella, ni dejarla decir nada más, lo soltó de golpe. Miraba al firmamento ilusionado―Tengo un plan… bueno, un amigo y yo tenemos un plan.
― ¿Qué vaya contigo? ¿A dónde? ¿Un plan?― se espantó la pelirroja y lo miró extrañada poniéndose en pie de golpe― Teníamos años sin vernos, además la situación está demasiado mal. No comprendo, esto es repentino Salazar.
―Pero es un plan fabuloso, te encantará― sonrió y se dejó caer en el pasto para mirar el cielo― Si esto tiene éxito, muy pronto nuestra comunidad se volverá más fuerte y no tendremos que seguir dependiendo de esos horribles y asquerosos muggles, y mucho menos huir de ellos. Yo sé que tú eres la persona indicada para ayudarnos.
― ¿De qué hablas? ―preguntó un poco molesta― Los muggles no son horribles, simplemente tienen miedo a lo que no conocen, como nosotros. Si se trata de hacerles daño, esta conversación se terminó―al decir esto, le dio completamente la espalda con los brazos cruzados.
―Cálmate Helga, lo siento― se disculpó y se puso en pie para ponerle la mano en el hombro―No se trata de nada de eso. Mi amigo Godric y yo queremos hacer una escuela de magia para que todos los magos y brujas jóvenes puedan usar bien sus poderes, y convivir entre ellos para no estar divididos como hasta ahora ―ella lo miró de nuevo algo interesada, pero desbordando dudas por los ojos― Sabemos que es ambicioso, pero tenemos fe en que funcionará, lucharemos con quién sea para lograr este objetivo. Por eso debes venir conmigo.
―No es una mala idea, pero ¿Por qué yo? ¿Qué tengo de especial? Soy una simple tabernera―suspiró con amargura―Necesitas a alguien mejor.
―No, tú eres la indicada. Te gusta luchar por tus objetivos y siempre lo has demostrado―la abrazó de nuevo― mujer más bondadosa y amable que tú no he encontrado, ya hasta eres reconocida por esas cualidades. Aunque no lo creas, eres famosa. Además, eres la única persona que conozco de verdad y en la que puedo confiar, eres lo único que me queda Helga― la chica sintió como Salazar comenzaba a llorar sobre su hombro.
― ¿A qué te refieres Salazar? ¿Qué te ha ocurrido? ―le acarició la nuca en gesto maternal― ¿Te has quedado solo verdad Salazar? Has sufrido mucho.
―Helga, no sabes cuánto te busqué estos meses― pronunció conteniendo un sollozo― Pensé que habías muerto asesinada por eso malditos― al decir esto, no se contuvo más y lloró sin inhibiciones, se sentía en confianza con su vieja amiga de la infancia, ella hizo un gesto al escuchar la palabra "malditos", pero no le dijo nada por lo mal que se encontraba― Tuve miedo de no volverte a ver. Supongo que tú también has sufrido mucho.
―Salazar― le dijo tiernamente― Me alegra mucho que estés vivo, cuando murió mi padre no supimos más de ti, ni de tu familia, me preocupé también, quise buscarte pero vinimos a vivir aquí… Luego mamá murió― hizo una pausa y suspiró por aquellos amargos momentos que quería borrar de su cabeza― está bien, te ayudaré, pero prométeme que no atacaremos a los muggles.
―Gracias Helga, no te arrepentirás― al decir esto se apartó un poco de ella, para verla a los ojos, él seguía llorando, pero no de la misma manera― realmente sigues siendo la misma que conocí en el pantano aquella tarde.
Este es el primer capitulo, espero que les guste y me digan su opinión.
Cualquier corrección o aclaración, por favor háganmela saber.
Saludos
