Capítulo 9
Había pasado una semana desde el comienzo de las vacaciones.
La luz del sol penetró a través de las delgadas cortinas de la habitación de White, haciéndola despertar. Sus pokémon, que dormitaban en la misma cama que la chica, también despertaron. Entonces White abrió los ojos, se incorporó y estiró sus brazos para después saludar a sus acompañantes.
-Buenos días, Abbi, Litwick, Dwabble. –mencionó, sonriendo. Los pokémon le regresaron el saludo con sonrisas.
La chica se levantó, se vistió y se peinó. Mientras hacía esto, pensaba en lo que iba a hacer ese día. Una vez lista, con sus shorts de mezclilla, blusa blanca, chaleco negro y gorra rosa con blanco, se fue escaleras abajo.
Saludó alegremente a su madre y desayunaron juntas.
-¿Tus amigos salieron del pueblo?- preguntó su madre para después llevarse un trozo de pan a la boca. White asintió-. ¿Todos?
-Sí. Bianca se fue a ciudad Castelia, Black se fue a Undella Town, N emprendió su aventura pokémon hace una semana y Amanda se irá hoy a visitar a sus tíos en ciudad Mistralton. –respondió la joven.
-Vaya. –exclamó su madre-. ¿Y qué harás hoy?
-De momento entrenaremos, ¿verdad amigos? –añadió White mientras miraba a sus pokémon, que comían a un lado de ella. Ellos asintieron.
-Muy bien, hija. Con cuidado. –finalizó su mamá.
Una vez satisfechos, White y sus pokémon salieron y se fueron a entrenar a las afueras de Nuvema Town. A petición de su madre, White se llevó con ella su Xtransceiver nuevo. Entonces, la chica recordó que la profesora Juniper le había pedido que fuera a visitarla una vez que terminara el curso. Decidió que iría a visitarla a su laboratorio antes de que anocheciera, y posteriormente, se puso a entrenar.
Poco antes del atardecer White detuvo el entrenamiento. Sus pokémon respiraron hondo, dando por terminada la sesión de ese día. La chica regresó a sus pokémon a sus respectivas pokéballs y acto seguido se dirigió al reconocido laboratorio de la profe. Juniper. Cuando llegó, investigadores trabajaban, y algunos la reconocieron de cuando acudió con Black y la saludaron; ella saludó por igual.
-¿Vienes con Juniper? –le preguntó uno de los trabajadores.
-Sí. –respondió White.
-Espera aquí, la llamaré.
-Oh, ¡gracias! –Y dicho esto, el investigador se retiró de ahí. Momentos después apareció Juniper, sonriente y rebosante de energía.
-¡White! Qué gusto me da volver a verte por aquí. ¿Cómo has estado? ¿Ya saliste de vacaciones? –Juniper rió levemente antes de continuar-. Gracias por acordarte de nuestra pequeña promesa. Aguarda un instante.
Y nuevamente se alejó la profesora, dando grandes pasos. White la miró, asombrada, perderse entre estanterías repletas de libros. Al cabo de unos momentos la mujer reapareció con una pequeña máquina rectangular y rosa entre las manos.
-Esto es para ti. –dijo Juniper. White miró el objeto que la profesora le otorgaba, asombrada.
-¡Gracias! Pero, ¿qué es? –preguntó tímidamente la joven.
-El dispositivo de información pokémon más novedoso y con avanzada tecnología que podrás ver. Se llama Pokédex, y es un almacenador de datos de todos los pokémon de Unova. Cualquier pokémon que conozcas, gran parte de su información se guardará aquí, pero si quieres todos los datos disponibles, tendrás que atrapar al pokémon.
-¡Increíble! Pero profesora, no sé si sea digna de esto. –mencionó una apenada White. Juniper la miró y después soltó una carcajada.
-¿De qué hablas? ¡Claro que eres digna! Desde la primera vez que te vi sabía que debías ser una "Dex holder". ¿Planeas ser entrenadora pokémon y emprender un viaje por la región, White?
White asintió, aún con timidez.
-Bien pues, mejor aún. Esta máquina te será de gran ayuda. ¿Me harías un favor?
-Claro que sí, profesora.
-Completa la Pokédex. Busca a todos los pokémon existentes en la región y almacena su información. Me sería de gran ayuda. –al ver la mirada de asombro de la chica, Juniper sonrió y aclaró-: Sí, no es algo fácil, pero tómate tu tiempo, no hay prisa. También le pedí esto a Black, así que será más emocionante, ¿no crees? Cuando emprendas tu viaje, asegúrate de llamarme de vez en cuando para revisar la Pokédex.
-Gracias profesora, ¡no le fallaré! –White se imaginó todos los pokémon que vería, los lugares que recorrería… ¡Qué emoción le daba emprender su propio viaje!.
-Yo sé que no, pequeña. ¿Cuántos pokémon tienes?
-Tres.
-¡Oh! ¿No te gustaría probar tu fuerza y confianza con tus pokémon teniendo una batalla con un líder de gimnasio?
White abrió más los ojos.
-N-no lo sé, creo que todavía soy muy débil para una batalla así…
-No lo sabrás hasta que no lo intentes. También te servirá para reforzar todo lo que has visto en la escuela. El gimnasio más cercano está a dos ciudades. Pasas "Accumula town" y luego llegarás a "Striaton city". Allí hay un gimnasio. Yo te aconsejo que lo intentes.
-Creo que… no es una mala idea. ¡Gracias!
Juniper sonrió.
-No tienes que agradecer nada. Ahora, pásame tu número del Xtransceiver. Cualquier novedad te llamaré.
White encendió su Xtransceiver rosa y registró el número de la profesora. Después guardó la Pokédex en su bolsa también rosa, se despidió de Juniper y de los investigadores que la reconocieron y se fue a su casa con una sonrisa dibujada en los labios. Su corazón palpitaba con fuerza mientras corría de regreso a su hogar.
"Una batalla contra un líder de gimnasio" pensó, excitada. "¡Qué emoción!".
-¡Qué emocionante, una batalla oficial! –La mamá de White apagó la televisión y se giró para ver a su hija con una enorme sonrisa-. ¿Cuándo irás?
White miró a cada uno de sus pokémon.
-Nos gustaría partir mañana por la mañana. –contestó la joven.
-¡Oh, me parece bien! Pero si vas a ir a pie tardarás demasiado, pues vas a regresar a Nuvema town y no irás muy lejos. ¿Por qué no te llevas tu bicicleta? –preguntó su madre.
-Las ruedas no tienen aire… –respondió White tímidamente.
-No hay problema, ¡déjamelo a mí! Por la mañana estará como nueva. –dijo la mujer para concluir con guiño. White abrió más los ojos y sonrió ampliamente.
-¡Gracias mamá!
-Ahora suban y descansen, que mañana espera un día pesado pero muy entretenido.
White asintió, dio una rápida reverencia en señal de agradecimiento y se fue escaleras arriba con sus pokémon detrás de ella. Su mamá los observó partir con una tierna sonrisa en los labios.
