Capítulo 12
Las clases comenzaban nuevamente. Había llegado el día de reanudar la escuela, y White estaba entre nerviosa y feliz; vería a sus amigos de nuevo después de muchos días, y el último curso estaba por comenzar. Se preparó, desayunó, se despidió de sus pokémon y de su madre. Finalmente partió con dirección a la escuela.
En el camino recordó que ya no vería a N, y eso le entristeció de manera inesperada. También recordó que volvería a ver a Fennel en su faceta de maestra. Pronto White estuvo frente a la escuela y se internó en su nueva aula.
Había varias caras nuevas dentro del salón. Una mano se posó sobre el hombro derecho de la chica.
-¡White! –exclamó Bianca, alargando la "e".
-¡Bianca! –se giró White para fundirse en un cálido abrazo con su mejor amiga que tanto había extrañado.
Mientras sonaba el timbre que daría comienzo al nuevo curso, las amigas se pusieron al corriente de todo lo que habían hecho en sus vacaciones.
-Los edificios de Castelia eran impresionantes, ¡pero tener una batalla contra un líder de gimnasio y ganar debe ser todavía más! –dijo Bianca cuando White le platicó del trío de Striaton city. En eso, la profesora Fennel entró al aula y el timbre sonó al cabo de unos segundos. White buscó con la mirada y encontró a Cheren sentado casi hasta adelante. Siguió buscando, pero no encontró a Black.
Black…
Para White aún estaba muy presente el sueño que había tenido a la entrada de Striaton city. No terminaba de comprenderlo. De repente, la puerta corrediza del aula se abrió. White no pudo evitar ruborizarse levemente en cuanto lo vio.
-¿Puedo pasar, profesora? Disculpe la tardanza… -mencionó un joven conocido, agitado. Fennel suspiró.
-Como el año pasado, ¿eh, Black? Venga, pasa y siéntate. –dijo ella, y el chico la obedeció. Las miradas de las chicas nuevas se posaban en Black tímidamente. Sin duda alguna, él era muy querido por todos.
Cuando llegó el recreo, Amanda se reunión con Bianca y White y las saludó. Platicaron de sus vacaciones y de sus experiencias. Al cabo de unos minutos llegaron Cheren y Black.
-¡Hola! –mencionó el joven del pelo café. White sintió como poco a poco sus mejillas se teñían de un ligero color rosa.
-¡Hola chicos! ¿qué tal sus vacaciones? –preguntó una alegre Bianca.
-Normales. –dijo Cheren, indiferente.
-Undella town, a pesar de ser pequeño, tiene cosas muy interesantes y llamativas, como ruinas. ¿Qué tal las vacaciones de ustedes? –continuó Black. Los chicos se sumaron a la conversación en poco tiempo. White no había mirado a Black directamente desde que se había reunido ahí con ellas. Le daba mucha pena mirarlo a los ojos. Hubo un momento en el que ya no pudo soportarlo más.
-Iré al baño. –mencionó la chica, para después levantarse y alejarse del aula. Era realmente incómodo. Decidió que regresaría hasta el término del recreo, y así lo hizo.
Cuando terminaron las clases de ese día, White iba bajando las escaleras principales del instituto para regresar a su casa cuando se encontró con Fennel. La joven se apresuró a alcanzar a la mujer.
-¡Profesora! –exclamó White acercándose a su maestra.
-¡Ah, White! ¿Qué te pareció el primer día de clases de segundo año?
-Muy interesante, profesora. ¿Cómo va con su investigación de los sueños?
-Muy bien, muy bien, gracias por preguntar. –Fennel se acomodó sus anteojos-. Voy cada fin de semana a Striaton city. El fin de semana pasado comenzamos a desarrollar una forma de interacción en los sueños de los pokémon.
-Oh, ¡Suena realmente interesante!
Fennel asintió con la cabeza, orgullosa de su proyecto.
-¡Sí que lo es! Puedes ir a visitarnos el día que desees, ¡sabes que eres bienvenida, White! Será todo un placer tenerte con nosotras.
White asintió, sonriente. Recordó como el primer día de clases, hoy hace un año, la profesora Fennel ni siquiera había notado la presencia de la entonces tímida niña. Sonrió para sus adentros; cuántas cosas habían pasado desde entonces. Se despidió de la maestra y continuó su camino. Poco antes de adentrarse a su ruta preferida, escuchó que la llamaban.
-¡White! –gritaban. La joven se giró.
Era Black.
Black se aproximaba a ella corriendo. La joven se sintió muy nerviosa de repente, pero sabía que no podría evadirlo para siempre. Jadeando, el chico preguntó:
-Hoy… casi no hablamos… ¿cómo estás, White? ¿Qué… tal tus… vacaciones? Te… extrañé… mucho…
White bajó la mirada, sonrojada. A ver que no obtenía respuesta, Black, ya más relajado, preguntó:
-¿Sucede algo?
White por fin alzó la mirada y vio a su amigo a los ojos. Sí, ella también había extrañado esos ojos color marrón, esa mirada serena, ese cabello alborotado, esa sonrisa que reflejaba calidez…
Era la primera vez que White pensaba en Black de esa manera, con esa descripción. Él era… guapo. Era encantador.
White se ruborizó rápidamente mientras pensaba en esto, pero no pudo apartar la vista.
-Eh, te has puesto roja de la nada. ¿Tienes fiebre? ¿Y por qué no hablas? –preguntó el joven. White negó con la cabeza fuertemente.
-No estoy enferma… y… la verdad es que yo también estoy muy feliz de volver a verte… -dijo ella casi en un susurro. Black sonrió débilmente, y acto seguido, abrazó a su amiga. La abrazó con gentileza, la rodeó con sus brazos poco a poco, y lentamente la aferró más a él. Ella se sonrojó todavía más, y con la impresión, dudó si corresponderle o no. Pero mientras pensaba en eso, sus brazos rodearon el cuerpo de Black con timidez. Se quedaron así unos instantes, sintiendo la calidez del abrazo después de muchos días de no verse.
-Soñé contigo. –susurró el chico sin dejar de abrazarla. White abrió sus ojos como platos.
-¿Qué… soñaste? –preguntó ella tímidamente, en el mismo tono de voz que su amigo.
-Soñé… -la voz de Black comenzó a temblar muy levemente, como si la pena hubiera llegado a él súbitamente-. Soñé que te abrazaba de esta misma manera, y te decía algo que no puedo recordar.
-¿Por qué? –White cerró los ojos lentamente.
-No lo sé. Recuerdo que mis labios formaban palabras, más no se escuchaba nada.
White no podía decirle que ella también había soñado con él, y menos por el sueño que tuvo. No tenía el coraje suficiente.
-En estas vacaciones… me di mucho tiempo para reflexionar acerca de mi vida. Pude darme cuenta de muchas cosas y aceptarlas, aunque al principio no las podía creer. –Black alzó su mano con intención de acariciar el cabello de White, ondulado y voluminoso, pero titubeó y no lo hizo-. Una de esas cosas tiene que ver con nuestra última plática, aquella que tuvimos antes de salir de vacaciones. Y te lo contaré, lo prometí, pero…
Una suave brisa acarició los cabellos de los amigos aún abrazados. En ese momento, Black se separó de White con gentileza y la tomó por los hombros, mirándola a los ojos. Su cara no se había quedado muy lejos de la de ella.
-…Pero no será hoy. Dame un poco de tiempo.
White parpadeó. ¿Tan difícil era? Muchas ideas se le vinieron a la mente: quizá se había muerto un familiar y era muy difícil hablar del tema. Quizá ya no quería ser entrenador pokémon. Quizá tenía un pasado oscuro que quería contarle pero no sabía cómo.
Finalmente, ella sonrió.
-Tómate tu tiempo, Black. Esperaré pacientemente al momento en el que desees contármelo, y… si llegas a cambiar de opinión y prefieres no decir nada, está bien, lo aceptaré. –dijo ella. Él la miró, y se sonrojó levemente.
-Fue una promesa, y te lo diré. Uh… ahora cuéntame de tus vacaciones, White, ¿qué hiciste? Estoy ansioso por escucharte. –mencionó Black.
-¡Oh, sí! Hay muchas cosas por contar. ¿Nos sentamos? –preguntó ella, y Black asintió. Posteriormente, se sentaron en una de las bancas de la ruta y platicaron sobre sus vacaciones.
-¡Increíble! Tú también la tienes, ¿por qué no habías dicho nada? –mencionó una emocionada White. Black sonrió, apenado, y le dio su medalla "Trío" a su amiga para que pudiera apreciarla mejor. Estaban en recreo.
-Perdón, es solo que no lo había considerado como la gran cosa. –dijo él.
-Además no eres vanidoso, no eres la clase de persona que va corriendo a mostrarle una medalla a todo aquel que se cruza en su camino. –White sonrió-. Es una monada, ¡muchas felicidades!
-Gracias, lo mismo va para ti. –White le devolvió la medalla a su amigo, y ambos sonrieron. En un abrir y cerrar de ojos, Bianca le arrebató la medalla a Black y la observó.
-¡Woah, qué preciosa! Pero se ve un poco desgastada, ¿por qué White? –preguntó la rubia. White rió tímidamente.
-No es mi… -comenzó la ojiazul, pero Bianca la interrumpió.
-¡La quiero! ¡Pronto la tendré yo también!
-Bianca, uhm, no es mi medalla…
-¿Huh? ¿Hablas enserio? ¿Entonces de quién es?
-De Black.
Bianca miró a Black, confundida.
-¿Tú… también la tienes? –preguntó ella. El chico asintió con una sonrisa en sus labios. En eso, Cheren llegó por detrás y le enseñó su medalla "Trío" también.
-Y yo también la tengo. –dijo el chico con una media sonrisa.
-¿QUÉ? ¿Todos tienen ya la medalla de Striaton city y yo no? ¿Cuándo…?
-Hace un año, antes de entrar a clases. –contestó Black.
-En estas vacaciones. –dijo Cheren.
-¡Oh! Yo también la conseguí en vacaciones, Cheren, ¿cuándo fuiste tú? –preguntó White.
-El primer sábado de vacaciones. Peleé contra Cilan. Ustedes pelearon contra Cress, ¿no es así? -Black y White asintieron al mismo tiempo. Cheren se acomodó sus anteojos-. A Bianca le tocará pelear contra Chili.
-Awww… ¡Ya verán! ¡Yo también la tendré muy pronto! –exclamó Bianca.
-¡Esa es la actitud! –sonrió Black.
-Puedes hacerlo. –mencionó Cheren.
-¡No te rindas Bianca, y mucha suerte! –exclamó White.
-¡Sí! ¡Gracias por su apoyo, amigos! –agradeció la rubia, y rieron los cuatro amigos, felices. Qué momentos más agradables se vivían con los amigos. Pronto, el timbre para reiniciar las clases sonó, en aquél despejado y hermoso día de escuela.
