Capítulo 15

Rato después, White aprovechó el tiempo y fue a los puertos de la ciudad para admirar los enormes barcos que se mecían lentamente con el oleaje de las olas. Algunos de ellos llevaban a una peculiar isla con motivos turísticos, y otros servían únicamente para tener la experiencia de subir a un barco sin tener un rumbo fijo, pero sí muchas batallas. Posteriormente, White llegó al gimnasio de Castelia city para tener por fin su batalla contra Burgh. Cuando entró, se encontró con la sorpresa de admirar preciosas pinturas en las paredes del edificio. Preguntó por ellas, y un hombre le dijo que todas esas obras habían sido pintadas por el mismo Burgh. Asombrada, la joven entrenadora recorrió el gimnasio –que estaba rodeado de miel- y al cabo de unos minutos llegó con el líder. Éste esbozó una sonrisa al verla.
-Es bueno verte de nuevo, White. Permíteme presentarme como es debido. Mi nombre es Burgh y me especializo en los pokémon tipo bicho. Como líder de gimnasio de Castelia city, yo, Burgh, acepto tu reto. –exclamó el hombre. White sacó la pokéball de su Pignite Abbi y Burgh invitó a Whirlipede a la batalla.
-Muéstrame lo que tienes, White, muéstrame una vez más la fuerza que usaste contra el equipo Plasma. –dijo Burgh, y acto seguido, mandó a su Whirlipede a efectuar el ataque "Poison tail". Abbi recibió el ataque, pero no tuvo muchos problemas. Después, la joven entrenadora contraatacó con el ataque "Flame charge", lastimando al Whirlipede gravemente. Posteriormente, el pokémon de Burgh atacó con "Pursuit", pero Abbi logró esquivar el ataque y finalizó al rival con un ataque de "Ember". Con una pícara sonrisa, el líder de gimnasio regresó a Whirlipede a su pokéball y sacó a su Dwebble. Reanudaron la batalla.
En un abrir y cerrar de ojos el pokémon de Burgh, con un movimiento rápido, se dirigió hasta Abbi y la atacó con "Faint Attack" antes de que la Pignite pudiera moverse, tomándola por sorpresa y debilitándola completamente. Asombrada, White regresó a Abbi a la pokéball e invitó a su Litwick a participar. Rápidamente, Dwebble volvió a atacar, ahora con el ataque de "Smack down". Sin embargo, Litwick fue más veloz esta vez y esquivó el ataque eficazmente, dañando al rival con "Flame burst". Después de un rato, el Dwebble de Burgh se dejó caer, abatido, y le dio la victoria al Litwick de White.
-Esto no acaba aquí. –Dijo Burgh mientras sacaba su tercera y última pokéball-. ¡Este es el verdadero poder de los pokémon bicho!
Y dicho eso, el Leavanny de antes emergió de la cápsula del líder. El pokémon alzó sus brazos elegantemente y se preparó para iniciar la pelea. White mandó el primer ataque, pero el pokémon de Burgh se protegió con el ataque "Protect", mismo que usó cuando pelearon contra el equipo Plasma. El Litwick no podía atacar al Leavanny porque en cada intento se protegía, así que White prefirió esperar a que fuera el rival el que atacara esta vez, y así fue. Leavanny atacó con "Razor leaf" y tomó por sorpresa al pokémon vela con su increíble velocidad. Antes de que Litwick pudiera incorporarse del ataque, Leavanny contraatacó con el mismo movimiento, y debilitó totalmente al pokémon de White.
-Creo que ésta será la batalla decisiva, ¿no es cierto? –dijo entonces Burgh. La chica sacó su última pokéball y mandó a su Swadloon a la batalla. Sería una pelea entre pokémon bicho, evolución contra preevolución. Leavanny intentó atacar con "Struggle bug", pero fue ahora el pokémon de White el que usó "Protect". La pelea parecía que quedaría en empate por lo equilibrada que estaba. Sin embargo, después de mucho rato, el Swadloon de White venció al Leavanny de Burgh con el movimiento de "Razor leaf", dándole finalmente la victoria a la joven entrenadora.
Asombrado con la fuerza de la chica, Burgh le otorgó la medalla "Insecto" a la ganadora.
-Los señores del equipo Plasma… sabían lo que decían cuando dijeron que tenías una gran fortaleza, pues estaban en lo cierto. Nunca te rindas. Ha sido una excelente batalla, White. –fueron las palabras del líder al término de la batalla.
-Gracias Burgh. Tus pokémon son muy fuertes. Ojalá mi Swadloon pueda llegar a ser igual de fuerte que tu Leavanny. –sonrió la chica. Finalmente, White salió del gimnasio y esperó a que llegara la noche para descansar y partir al día siguiente.


White dejó atrás la ciudad de Castelia a la mañana siguiente. En el transcurso reflexionó sobre los hechos del día anterior; el equipo Plasma comenzaba a volverse sospecho para White. ¿Quiénes serían esos ancianos? ¿Y quién era ese rey del que tanto hablaban?
La joven llegó rápidamente al desierto de la ruta 4. Una fuerte tormenta de arena se formó justo enfrente de White. La chica detuvo su bicicleta, se bajó y miró a su alrededor: constructores trabajaban arduamente aún bajo los potentes rayos del sol en una construcción que estaba en medio del desierto. Caminando con dificultad en la arena, pronto la joven se encontró con una especie de castillo a mitad del desierto, con estatuas que parecían pokémon rodeándolo. Decidió que iría a conocerlo otro día, mientras tanto se limitaría a llegar a Nimbasa City.
White aprovechó los pokémon salvajes del desierto para entrenar con sus pokémon, logrando así que su Litwick evolucionara en Lampent. Cuando salió por fin de la ruta 4, el Xtransceiver de la chica comenzó a sonar; en cuanto White contestó a la llamada, la imagen de su mejor amiga Bianca apareció en la pequeña pantalla, con su enorme gorro verde puesto.
-¡Hola White, qué gusto me da verte aunque sea por aquí! –exclamó ella con una amplia sonrisa-. Qué tecnología tan avanzada, ¿verdad? ¿Cómo va todo, amiga?
-¡Hola Bianca! Todo está bien, gracias, estoy entrando a Nimbasa city. ¿Qué hay de ti? Contestó la ojiazul.
-¿Nimbasa? Woah, ¡qué rápida eres! Yo me quedé en el "Dreamyard" que está cerca de Striaton city para entrenar a mis pokémon. Ya tengo las dos primeras medallas ¡e iré por la tercera a la metrópoli de Castelia muy pronto! Lenora fue un rival difícil, ¡pero vencimos! Por cierto, ¿qué te pareció Castelia city?
-¡Me alegro un montón por ti, Bianca! Castelia es la mar de llamativa, con todas esas luces y edificios.
-Preciosa, ¿a que sí? Bueno, he de colgar, que Castelia nos espera nuevamente, ¡y no es un recorrido corto! Planeo atrapar un Petilil en el Pinwheel forest. ¡Hasta luego White, te quiero mucho!
Y dicho esto, la rubia finalizó la llamada. White sonrió, feliz de ver a su amiga tan excitada por el viaje, y posteriormente entró a la ciudad de Nimbasa.


Nimbasa city era una ciudad muy grande también, llena de vida y atracciones de todo tipo y para todo los gustos. Había desde lugares para poner a prueba tus habilidades en las batallas, un parque de atracciones, campos deportivos, espectáculos pokémon, trenes de batalla y, por supuesto, un gimnasio pokémon. Había mucho por ver y hacer en esa ciudad.
La tarde ya había caído cuando White llegó a Nimbasa, así que la joven prefirió descansar el resto del día y aprovechar para conocer la ciudad. Comió algo en el centro pokémon y le llamó a su mamá. Posteriormente, salió del edificio dispuesta a ir a conocer algún lugar, ¡pero había tantas opciones! Finalmente, la joven optó por visitar los campos deportivos primero, luego el espectáculo pokémon y por último el parque de atracciones, pues los trenes de batalla no estaban disponibles para las personas que aún no tenían las ocho medallas de la región de Unova.


Los campos deportivos estaban llenos de jugadores profesionales de football, baseball, football americano y tennis. Había una gran multitud de fanáticos en las gradas de los estadios, y todos apoyaban y gritaban los nombres de sus deportistas preferidos. White y sus pokémon disfrutaron de un juego de baseball un rato, y se dejaron llevar por el ambiente del lugar. Antes de irse, White le pidió sus autógrafos a todo el equipo de Nimbasa, y salió del lugar alegremente con su recuerdo.
Después, la chica entró a ver un espectáculo pokémon, llevándose la grata sorpresa de saber que los que estarían en escena serían pokémon vestidos para la presentación y danzando artísticamente. White y sus monstruos de bolsillo disfrutaron de la curiosa y llamativa función, para después salir del lugar con un excelente sabor de boca.
Ya más tarde, cuando el sol comenzaba a esconderse y las luces de la ciudad empezaban a encenderse, White se dirigió al parque de atracciones de Nimbasa. Lleno de colores, luces, juegos mecánicos, globos, formas y sonidos, el parque tenía mucha gente. Había desde juegos infantiles hasta montañas rusas. No muy lejos de la entrada al lugar, White distinguió lo que parecía ser el gimnasio pokémon de Nimbasa; iría allí al día siguiente, y mientras tanto disfrutaría de las atracciones. A la joven le llamó la atención una gigantesca rueda de la fortuna: estaba llena de luces y cada asiento tenía forma de pokéball. White se acercó para leer las precauciones del juego: Era obligatorio que se subieran dos personas por "pokéball. La chica suspiró. Ella iba sola, ¿cómo se subiría entonces? Con la idea de la noria eliminada, la joven se giró y caminó en busca de otra atracción que le llamara la atención. En ese momento, mientras White caminaba sin rumbo fijo y no muy lejos de ella, le pareció ver la silueta y el inconfundible cabello largo y verde de su amigo N. Estaba frente a ella, dándole la espalda. Asombrada, trató de seguir con la mirada a la persona, y al instante comenzó a andar rápidamente al encuentro de quien parecía ser su amigo, abriéndose paso entre la multitud con dificultad. "¿Será realmente él?" Se preguntaba ella mentalmente mientras caminaba hacia la figura. Entonces, una persona atravesó frente a White rápidamente y chocó con ella. La joven se sobó el vientre, y sin mirar a la persona con la que había chocado, mencionó:
-Lo lamento. –Y acto seguido, reanudó la marcha, pero al intentar andar, algo aferrado a su bolsa rosada no le permitió moverse.
-Espera, te llevas mis pokéballs. –dijo una voz masculina. Era la persona con la que White se había estrellado. Ella abrió los ojos como platos y finalmente se giró para ver a la persona que estaba detrás de ella mirándola fijamente.
-¿Cheren? –preguntó una asombrada y apenada White.
-Hola White, es bueno verte de nuevo, pero casi te llevas a mis pokémon contigo. –Cheren desenganchó el cinturón de pokéballs que se había enredado con la bolsa de la ojiazul y suspiró-. ¿A qué se debe tanta prisa, si puedo saber?
Las mejillas de White se tiñeron de rojo levemente.
-Creí haber visto a un amigo por aquí… -respondió ella.
-Ya veo. ¿Molesto, entonces?
-¡N-no, en absoluto! De todas formas no creo encontrarlo ya. –La joven giró su cabeza sobre su hombro, pero la supuesta silueta de N había desaparecido ya.
-Lo lamento. Bueno, ¿cómo va todo? ¿Ya tienes la medalla Voltio? –preguntó Cheren.
-No aún. ¿Qué hay de ti?
-Vengo del gimnasio pokémon. Elesa, la líder de gimnasio de Nimbasa, es una contrincante poderosa aunque no lo aparente. Sin embargo, mis pokémon y yo conseguimos la victoria. –Cheren puso su mano sobre su barbilla al reflexionar-. ¿Vas a ir a retarla?
White negó con la cabeza lentamente.
-Mañana. Hoy vine a conocer el parque.
-Ya veo. ¿Qué te parece?
-Es muy bonito, pero… no me he subido a ninguna atracción aún. –contestó White ligeramente apenada. Cheren encarnó una ceja.
-¿A ninguna?
-Quería subirme a la Noria, pero la descarté porque tiene que ser de dos personas.
-Si quieres puedo subirme contigo. –se ofreció Cheren. White miró a su amigo a los ojos, entre feliz y apenada.
-¿Enserio? –preguntó ella tímidamente; Cheren asintió con la cabeza-. Oh, ¡gracias!
Y acto seguido acudieron a formarse a la fila para la Noria.