Capítulo 17

White cruzaba el "Driftveil drawbridge" para llegar a la ciudad del mismo nombre cuando una súbita y corta lluvia de plumas de Ducklett cayó sobre ella. Pronto llegó a la ciudad; era un puerto muy grande y llamativo. El puente principal se alzaba de manera majestuosa para dar paso a los barcos de carga frente a los ojos de todos los habitantes y turistas. El mercado de Driftveil tenía un gran catálogo de interesantes objetos provenientes de otras regiones, y en los almacenes frigoríficos abundaban pokémon tipo hielo.
White llegó a la ciudad al atardecer, así que prefirió salir a hacer unas compras al mercado y posteriormente descansar en el centro Pokémon para tener la batalla hasta el siguiente día. La joven aprovechó y compró una "Fire Stone" para evolucionar a su Lampent en un futuro.
A la mañana siguiente White se dirigió al gimnasio pokémon. Se decía que el líder y su campo de batalla estaban bajo tierra, a una gran profundidad, pues ahí tenía todas sus piedras preciosas que extraía de las minas al momento de excavar. La entrenadora había escuchado que el líder de gimnasio era amante de las piedras preciosas, y también del arte de excavar.


A la chica le fue un poco difícil llegar hasta donde estaba el líder, pero después de un rato de bajar y bajar (casi con claustrofobia), por fin llegó a donde el señor estaba. El hombre estaba de espaldas a White, aparentemente hablando por móvil. White salió del elevador que la había llevado hasta ahí y miró a su alrededor; había todo tipo de gigantescas y coloridas piedras preciosas: rubíes, esmeraldas, zafiros, amatistas, topacios, etc. Miró hacia arriba y admiró la profundidad a la que estaban.
-Sí, ya la inspeccioné y es una piedra muy extraña, jamás había visto algo así. Además tiene un brillo muy peculiar, ¿sabes? –decía el líder-. Veré qué puedo hacer con ella, te hablaré de nuevo si hago algún descubrimiento. Saludos, Lenora.
El hombre guardó su teléfono y se giró hacia White. Era un hombre corpulento de cabello castaño con sombrero y ropa de vaquero. Tenía una mirada que imponía respeto.
-Eh, no te oí llegar, Bienvenida. Soy Clay, el jefe del subterráneo. ¿Qué te trae por aquí?
White se acercó más.
-Hola, uhm, soy White y quisiera tener una batalla pokémon. –dijo ella. Clay sonrió, satisfecho.
-Entonces que así sea, tendremos ¡una batalla!
Y dicho eso, dieron inicio a su pelea. Los pokémon tipo tierra de Clay no eran débiles. El Lampent de White tuvo un mal rato con el Krokorok del líder, pues terminó siendo vencido. Sin embargo, el Leavanny de White consiguió terminar al cocodrilo con un buen ataque de planta. El siguiente rival fue Palpitoad, un pokémon que a Leavanny no le costó mucho trabajo vencer. El tercer y último pokémon de Clay, Excadrill, fue un rival mucho más poderoso, pues venció al pokémon bicho de White antes de que pudiera atacar por primera vez. La batalla final quedó entre Abbi, la Pignite, y Excadrill. Después de un buen rato en que el Excadrill usaba "Avalanche" como su ataque principal, Abbi consiguió vencerlo con su más fuerte ataque de fuego, "Heat Crash" o "Golpe calor".
Al término de la extensa y reñida batalla, quedó como ganadora White. Clay regresó a su Excadrill a la pokéball y asintió un par de veces antes de decir:
-Bien hecho. Tienes mucho potencial. –y después se acercó a la joven entrenadora y le entregó la medalla "Temblor".
-Gracias, Clay. –dijo White mientras guardaba la medalla en su bolso y se despedía de él. La chica se dio la media vuelta dispuesta a regresar al elevador cuando la voz de Clay la detuvo:
-Hey, me imagino que conoces a Lenora, la líder de gimnasio de Nacrene city, ¿cierto? –preguntó el hombre. White se giró de nuevo y asintió con la cabeza-. Ya veo. ¿Y planeas llegar hasta la liga pokémon?
White tardó unos segundos antes de asentir con firmeza.
-Entonces te daré esto. –dijo Clay mientras sacaba una piedra color negro brillante de un maletín que estaba a su lado y se la tendía a White en las manos. Era un tanto pesada y tenía un brillo poco común. Mientras la observaba, White preguntó:
-Gracias, pero ¿qué es?
-Una misteriosa piedra que parece tener poderes desconocidos. A Lenora se la llevaron al museo hace tres días creyendo que ella sabría lo que era, pero no supo, así que me pidió a mí, experto en piedras preciosas, que la revisara. No sé de qué esté hecha o de dónde provenga, pero lo que sí sé es que guarda una poderosa energía. Aquí conmigo no pasará nada, pero si un entrenador pokémon con potencial la lleva consigo, es probable que esta piedra reaccione a la energía del entrenador, y es por eso que quiero dártela a ti, White. ¿La llevarías contigo?
White observó la piedra que sostenía entre sus manos fijamente. Sí, sin duda alguna tenía una gran energía dentro, podía sentirlo. Pero, ¿qué sería exactamente?
-Ten en cuenta que no sabemos cómo o cuándo pueda reaccionar. –añadió Clay. White miró al líder de gimnasio a los ojos.
-La llevaré conmigo. –mencionó ella finalmente. El vaquero esbozó una media sonrisa.
-Sabía que aceptarías. Tú también guardas una energía muy peculiar y poderosa, por eso creí que tú serías la indicada para llevar esta piedra, y confirmé esta idea justo después de terminar nuestra batalla. –dijo un orgulloso Clay-. Pero ten cuidado. Lenora también me dijo que un tal Equipo Plasma parecía estar interesada en esta piedra. Sé que con tus pokémon y tu valentía todo estará bien, pero…
White frunció levemente el ceño en cuanto escuchó el nombre de los ladrones.
-No te preocupes, me encargaré de que no le pase nada a esta piedra. –murmuró White, y Clay asintió.
-Entonces estará bien. Cuídate, White. Cualquier anomalía que notes puedes decírmela a mí o a Lenora. Nosotros también te mantendremos al tanto si sabemos algo. Buen viaje.
White le agradeció y se despidió del vaquero, para después ascender a la superficie y salir del gimnasio. El sol estaba por esconderse cuando White salió, así que aprovechó el resto del día para terminar de conocer la ciudad de Driftveil.


Cuando la luna se alzó en la oscuridad del cielo, la joven decidió regresar al centro Pokémon para pasar la noche y partir, como de costumbre, en la mañana siguiente. Antes de dormir, la chica recordó a N. Estaba casi segura de que aquellos cabellos largos y verdes del parque de atracciones eran de N, aunque se le hacía extraño que él estuviera ahí. ¿Sería él realmente?
Después recordó a Black. De él no sabía nada tampoco, pues no lo había visto desde su despedida. ¿Qué estaría haciendo en esos momentos?
White bostezó y miró la piedra negra que tenía a su lado. La tomó y la palpó un par de veces, observándola con curiosidad. "En momentos como éste parece otra simple roca" pensó. "Ya no siento su energía tan fuerte como hace rato. Es como si se hubiera dormido."
Se encogió de hombros y se puso cómoda para después caer en un profundo y merecido sueño.