Capítulo 20
Mistralton city era una ciudad no muy grande. Su mayor atractivo era el aeropuerto con sus aviones de carga que se podían apreciar a corta distancia o en reposo, permitiendo así la entrada a turistas y fotografías. También había tierras de cultivo cerca del aeropuerto en donde pequeñas plantas relucían bajo los nítidos rayos del sol. El aeropuerto era manejado por la líder de gimnasio de la ciudad, Skyla. White llegó a la ciudad y fue directo a ver los aviones para quitarse el mar sabor de boca que le había dejado el encuentro con N. Después de despejarse y apreciar el lugar un rato, la chica se dirigió al gimnasio pokémon, mismo que también estaba en la zona.
Cuando entró, se sorprendió de ver que el lugar estaba lleno de cañones. White tragó saliva: tendría que montarse en ellos para llegar hasta Skyla. Le tomó un largo rato atreverse a subir al primero, pero finalmente lo hizo y después de un rato llegó hasta la líder de gimnasio.
-¡Bienvenida! –exclamó entonces una mujer joven de cabello rojizo y vestimenta ligera color azul cielo, acompañada de guantes gigantes del mismo color que su ropa-. Yo soy Skyla, la líder de gimnasio de Mistralton city, y me especializo en pokémon del tipo volador. ¿Cuál es tu nombre?
-Soy White, y vengo por mi sexta medalla.
Skyla alzó los brazos.
-¡Entonces eres una entrenadora! Qué emoción, ¡una batalla! Espero que los cañones de antes te hayan dado suficiente adrenalina para la batalla, ¡pues estoy impaciente por empezarla!
White miró a la líder. Se le antojó un tanto efusiva e incluso hiperactiva, pero sonrió ante su vitalidad.
-¡Esto no será fácil! –dijo una excitada Skyla y dieron inicio a la batalla. El primer pokémon de la líder, Ducklett, cayó rápidamente bajo las fauces de la ahora Emboar de White. La segunda elección de Skyla fue Swanna, un hermoso pokémon cisne que desplegó sus alas con un increíble aire de elegancia al salir de su cápsula. Sin embargo, el pokémon fantasma Lampent de la joven retadora lo venció en una épica batalla en los aires.
Así concluyó la pelea contra Skyla. Con una victoria satisfactoria y veloz, se le otorgó a White la medalla "Jet". La líder, ya más tranquila, se acercó a la ganadora y mencionó:
-¡Felicidades White! Me ganaste casi con los ojos cerrados, lo has hecho realmente bien. Si sigues así volarás muy lejos.
-¡Gracias Skyla! Fue una buena batalla. He de irme. ¡Adiós! –se despidió White sin alargar la conversación. Durante la batalla había estado muy concentrada y seria, y ahora, al término de la misma, estaba aún más seca y reflexiva. En el camino de regreso al Centro Pokémon White estuvo pensando en el suceso de la Chargestone Cave. Le dio muchas vueltas al asunto hasta que llegó a una conclusión que no le gustaba nada. Se detuvo para observar a un avión en su despegue. Ya era casi de noche, las luces de la ciudad comenzaban a encenderse y el atardecer estaba en su punto más bello. White deseaba llegar al centro Pokémon a descansar. No sabía si era por los cañones del gimnasio, por la batalla pokémon o por el reencuentro con N, pero se sentía exhausta ese día. Se quitó su gorra y entró al Centro Pokémon. "Es probable que N y el equipo Plasma estén relacionados" pensaba la chica mientras se dirigía a su habitación en el edificio. "A fin de cuentas, lo que él dijo hoy es lo mismo que el equipo Plasma menciona… y ambos quieren ayudar a los pokémon…" Sin embargo, el equipo Plasma imponía su filosofía en la gente, y N no… ¿o sí? White sacudió la cabeza. No quería desgastarse más con esos pensamientos. La joven se sentó en la cama; estaba entre preocupada y triste por el encuentro con el peliverde y la idea de que su amigo podía formar parte del equipo Plasma le daba escalofríos. Una vibración en su muñeca la sacó de sus pensamientos: el Xtransceiver estaba timbrando, y era su amiga Bianca.
-¡Buenas noches White! ¿Cómo estás? Espero no molestar a esta hora, pero ¡tengo días sin saber nada de ti! Estoy de acuerdo con decir que no eres una persona a la que le guste decirle a los demás cómo te va, ¡pero deberías llamar de vez en cuando para saber que estás bien! Me tenías muy preocupada, ¿sabes? Pero quise esperar un poco más para ver si eras tú la que llamaba.
Bianca suspiró con sorprendente cansancio.
-Perdón, Bianca. –murmuró su amiga-. No volverá a pasar.
-¿Sucede algo? Te noto extraña.
-Todo está bien, es solo que hoy tuve mi batalla contra Skyla en Mistralton city y estoy cansada. –White aún no podía decirle nada a su amiga sin tener las cosa más claras. Bianca observó a White unos instantes que a la ojiazul le parecieron agobiantes. Sentía que la rubia, a través del pequeño aparato, desnudaba a la joven para descubrir el profundo temor que tanto le había estado atormentando ese día. Bianca habló por fin:
-Bueno, ¿y cómo te fue en la batalla? Seguro que triunfaste sin problemas. –sonrió la rubia. White asintió con lentitud. -. ¡Yay! Muy bien, ¡felicidades! Yo pasaré la noche en Nimbasa y tendré mi batalla contra, uh, Elesa mañana. ¡Deséame suerte!
-Suerte, Bianca. –A pesar de todo, las palabras de la chica salieron del corazón.
-¡Gracias, y ya te alcanzaré! Tú ya irás casi en Icirrus city, ¡pero pronto nos volveremos a ver!
-Así es. –sonrió la joven tímidamente, como en los viejos tiempos. La alegre voz de Bianca había hecho que White se relajara poco a poco-. ¿Sabes? Me encontré a Cheren en Nimbasa…
Y extendieron la plática. Charlaron de Cheren, Nimbasa city, los líderes de gimnasio, el Pidove recién capturado por Bianca y el avistamiento del equipo Plasma por parte de Bianca.
-¿Tú ya habías escuchado sobre ellos White? –había preguntado la rubia-. Yo los vi diciendo un discurso en el parque de Nimbasa city hoy, y había mucha gente. Sus ideas eran un tanto extrañas, al igual que sus ropas y la persona que hablaba.
White frunció el ceño ligeramente ante este último comentario de su amiga.
-¿Cómo era la persona que daba el discurso, Bianca? –preguntó la ojiazul.
-Uhm, de pelo verde largo con un parche en un ojo, muy raro. ¡Ah! Y una túnica todavía más extraña.
White recordó las palabras de Cheren en el parque de atracciones de Nimbasa.
-Bianca, trata de mantenerte alejada de ellos, son personas que han tomado pokémon de gente inocente. –dijo White.
-¿Enserio? No parecían ladrones, ¡pero me mantendré al tanto, no te preocupes por mí! Será mejor que cuelgue, debes descansar, ¡te ves exhausta! Te llamaré luego ¿vale? ¡O intenta llamar tú también!
Y posteriormente terminaron la llamada. White siguió el consejo de su amiga y se sometió a un profundo sueño. Soñó con el día en que se despidió de N, y con aquellas palabras que habían salido de su boca con una sonrisa pocas veces vista en él…
"En cuanto nos volvamos a ver estaré ayudando a los pokémon, White." Había repetido él. Sus ropas eran las mismas que las de un miembro del equipo Plasma… y su sueño se transformó en pesadilla.
