Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Este fic, es sin fines de lucro.
Uff, no me tardé tanto, ¿Verdad?
Capitulo anterior:
—Y nadie te detendrá. Pero a Bella se le pasará el efecto de las drogas, en unas horas. Al parecer, tendrá energía suficiente para ir a una fiesta con Stanley. — iba a protestar, pero ella me interrumpió. —No tomará nada, puedo ver que solo beberá un poco de alcohol.
— ¿Cómo estás tan segura?— dudé.
—Porque si hiciera algo más, no podría ver su futuro. — tiene razón. —Además, te llevará a la fiesta con ella. Y no será lo único que sucederá esa noche. — me mostró una imagen que definitivamente, no me esperaba.
Bueno, disfruten.
Capitulo 11
Déjame gritar: segunda parte.
A pesar de que intentaba, con todas mis fuerzas, pensar coherentemente, no podía. Pero, pensándolo mejor. Para qué quiero saber, qué sucede en la cabeza de ese estúpido vampiro. Estúpido y muy sexy vampiro, por cierto. Me corrigió mi subconsciente. Bueno, qué importa. Dije, al entregarme por completo, a mi universo alterno.
No sé cuanto tiempo pasó o, por cuando me dormí. Lo único que sé, es que una muy molesta vampira, me está molestando.
—Vamos, Bella. Es hora de que despiertes. Tu hermano no tarda en volver a casa. No queremos que te encuentre así, ¿Verdad?— intenté responderle, pero mi boca está completamente seca.
— ¿Quieres agua?— me ofreció Edward. ¡Mierda!, también está Jasper. ¿Qué demonios sucedió? — ¿Estás bien, Bella?— me preguntó preocupado, cuando no le respondí.
— ¿Qué están haciendo aquí?— la pregunta, sonó un poco agresiva. —Perdón, quiero decir… No sé lo que quiero decir. — hablé más para mí que para ellos. —Sí, por favor. — respondí la primera pregunta de Edward, tardó unos segundos en captar. Para asentir y desaparecer. Y antes de que pudiera parpadear, él ya había vuelto con un vaso de agua. —Gracias.
—Bueno, creo que será mejor que Alice y yo nos vayamos. — tomó de la mano a Alice. —Adiós, Bella. — me dijeron los dos, antes de salir por la ventana. Si no estuviera, muerta de miedo. Habría rodado los ojos, ante su falta de civilización. Creo que no había captado muy bien, que me quedaría a solas, con un Edward muy enojado. De pronto, mis manos parecían muy interesantes, por lo que mantuve mis ojos en ellas.
— ¿Quieres contarme, por qué lo hiciste?— en realidad, me estaba exigiendo, no preguntando.
— ¿Por qué hice qué?— me hice la despistada. Oh, oh. Creo que no fue tan buena idea. Ahora estaba mucho más enojado, sus labios formaban, una perfecta línea recta y sus manos estaban cerradas en puños. Pegados a su cuerpo.
Me dijo entre dientes. —No es momento de jugar, Bella. — tuve que aguantarme la urgencia de rodar los ojos ante su mal humor.
—Oh, vamos, Edward. Hace unas horas dijiste que me amabas, no importando lo que hago o lo que no hago. — le recordé, sintiéndome un poco enojada.
—Que te siga amando, no quiere decir que apoye cualquier estupidez que haces.
—Lárgate de mi casa. — le grité. —No tengo porque darte explicación alguna.
—Oh, no. Claro que no me voy. No voy a darte oportunidad de que vayas a la fiesta de Stanley. — ¿Cómo demonios sabe, sobre la fiesta de Jess?
—Lástima, porque sabes qué. ¡No te estoy pidiendo permiso! Y créeme cuando digo, que me importa muy poco si estás de acuerdo, o no.
—Bella, te aconsejo que no me provoques más. Esté día haz llevado mi paciencia al límite. — me advirtió, como si le fuera a hacer caso.
—Yo te digo lo mismo a ti, Edward. — él me iba a responder. Pero, mi hermano decidió llegar en ese momento.
—Te esperaré en la sala. — dijo antes de desaparecer. ¿Te esperaré en la sala? Bufé de enojo.
—Eres insoportable. — susurré, sabiendo muy bien, que me iba a escuchar. Traté de tranquilizarme un poco, antes de bajar. Porque, como si no fuera suficiente. Edward tiene, en la palma de su mano, a mi hermano.
Desde las escaleras, podía escuchar que estaban charlando, espero que no estén hablando de mí.
—Bella, hola. — me saludó mi hermano. —Le estaba preguntando a Edward, sobre su cena. ¿Te divertiste?
—Oh, no tienes idea. — comenté en tono sarcástico. Por suerte, él no lo notó. Cambiamos el tema y ellos siguieron hablando. Cuando era un poco más tarde, Edward se disculpó, alegando que se haría tarde para llegar a su casa. —Lástima que tengas que irte. — seguí con la ironía.
—No te preocupes, vendré mañana. Y podremos seguir hablando. — él decidió jugar conmigo.
—Me saludas a tus padres. — se despidió mi hermano. —Oh, antes de que lo olvide. Tendré que salir de la ciudad, el domingo. ¿Crees que habrá algún problema, si Alice se queda a dormir con Bella?— le preguntó, como si yo fuera una niña.
—Eso no es necesario. — intervine de inmediato. —Yo me puedo quedar sola. Sin ningún problema. Ya estoy acostumbrada. — tiré la pedrada para Edward, pero. En el momento en que vi, la mueca de dolor, en su cara. Me arrepentí. Mi estúpida boca y yo. Cambió su expresión, para responderle a mi hermano.
—Claro que no habrá problema, de hecho. Creo que sería mejor, sí Bella se quedará a dormir en mi casa. Mi padre y mis hermanos, estamos planeando una excursión. No iremos, el sábado en la tarde. Estoy seguro, que mis hermanas y mi madre, estarán más que felices. Cuando les diga, que Bella se quedará con ellas. — habló con impecable educación, como siempre. Tanta, que casi me fue imposible, reaccionar ante sus palabras. Casi.
—Gracias Edward, eso sería estupendo.
—No, gracias. No quiero importunar.
Respondimos Gabe y yo, al mismo tiempo.
—Tontería, no sería una molestia en lo absoluto, Alice te recogerá en domingo en la mañana. Hasta luego, Gabe. Que tengas un buen momento, en la fiesta, Bella. — mierda. Ese fue un golpe bajo. Sé, que él sabía muy bien. Que mi hermano, ignoraba por completo lo de la fiesta.
— ¿Qué fiesta?
—Jess vendrá por mí, a las 10:00. Iremos a una fiesta, con Lauren. Me quedaré a dormir en casa de Jess. Así que no te despertaré. — le aseguré.
—No me importa en lo más mínimo, si me despiertas o no. Lo sabes muy bien. Y también sabes, que no me gusta que vayas a fiestas con ellas. — habló molesto.
—Gabe, vamos. Llevamos planeando está noche, desde hace semanas. No me puedes decir que no. — le rogué.
—Sí, Bella. Lo sé, siempre planeas todo por meses. Pues, está vez te salió mal. No podrás ir. — por un momento, olvidé que Edward está con nosotros. Él culpable de todo. Lo volteé a ver, dándole, mi mejor mirada de odio.
—Por favor. Le diré a Jess que no me quedaré a dormir. Pero, déjame ir.
—No, he dicho no. No me gusta que estés sola. Sí mañana quieres ir a la Push, entonces. Olvídate de está fiesta.
—Gracias por arruinarme la noche, Edward. — le grité antes de subir a mi habitación. Estoy tan enojada en esté momento y si mi hermano, piensa que no iré a la fiesta con Jess. Está muy equivocado, no me importan las consecuencias. Yo quiero ir a la fiesta y punto. Justo en el momento en que iba a llamar a Jess, para que me ayudará. Mi hermano, decidió entrar a mi habitación. Debí haber puesto el cerrojo. Me reprendí. — ¿Qué quieres?
—Quisiera que te comportaras como una persona madura, pero no siempre se obtiene lo que se quiere. ¿No es así?— el comentario de mi hermano, me sorprendió tanto. Que ni siquiera, pude responderle. —Vengo a proponerte algo. Si, es que quiere ir a la fiesta con Jess.
—Te escucho. — le dije un poco más calmada.
—Irás con los Cullen y ellos te traerán a la casa. Olvídate de la idea de quedarte en casa de Jess, o de alguien más. Al menos esté fin de semana.
—Oh, entonces supongo, que no me quedaré a dormir con Alice, ¿Verdad?
—No me tientes, Bella. Desde hace unas semanas, te cuelgas en la cuerda floja. No intentes saltar, porque juro, a la primera oportunidad te mando a un internado. — ¿Un internado? Perdón, tuve una regresión al jardín de niños. No me atreví a decirlo en voz alta, no me siento tan afortunada. Ir a la fiesta con los Cullen, que, no es tan malo. Considerando a Jasper y Alice, simplemente. Aunque, soportar a Edward, toda una noche. Parece imposible en esté momento. Pero, si no lo hago. Me perderé la fiesta del año. Además, le daré gusto a ese estúpido vampiro.
—Bien, hablaré con Jess. — acepté después de unos minutos de deliberación. Me armé de valor, sé que harán un escándalo, cuando les diga que se suspendió la "pijamada".
—Bien hecho, idiota. — murmuró Alice, mientras entraba a la casa.
—No tengo opción, Alice. Las cosas están más allá del límite. — le respondí, pinchándome el puente de mi nariz. —Te agradecería que no las complicaras más.
—Tú, las estás complicando más. ¿No te das cuenta?— me senté en el sillón de la sala y ella me acompaño. — ¿Por qué no aceptaste el futuro?— me preguntó más calmada. —Tú viste lo que sucedería, no tenías que cambiarlo.
—No quiero estar con Bella, de ese modo. Quiero que cuando estemos los dos, sea porque ella no está drogada. — juro que si fuera humano. En esté momento, mi cara estaría ardiendo.
— ¿Por qué no confías en mí?— inquirió con un poco de dolor.
—No es que no confíe. No puedo dejar que las cosas sigan avanzando, necesito intervenir ahora.
—La perderás, no solo por las drogas. Si no hay confianza en una relación…— no necesitaba terminar la frase.
—No me importa. Si ella no me puede perdonar, es porque lo merezco. Pero, no dejaré que siga haciéndose daño. Lo único que quiero, es verla feliz. No importa si no es conmigo. — se que me destruiría, pero. Por mi Bella, puedo aceptar todo.
—Si es la decisión que has tomado. — habló resignada. —Jasper y yo, lo veremos en la fiesta.
—Hablé con Bella, pasaré por ella a las 10:30. — cerré los ojos. Intentando relajarme un poco, la platica con Bella, no había sido muy agradable. No tengo otra opción, tengo que intervenir en su vida. No puedo dejar, que siga destruyéndose de esa manera. Me cambié de camisa.
Suspiré pesadamente, antes de encender el auto. Está noche va a ser un tanto…difícil.
Y como lo suponía. Bella se subió al auto, ni siquiera un hola, me dijo. Subí el volumen del radio y continuamos nuestro viaje, en silencio.
— ¿Dónde será la reunión?— le cuestioné.
—Vaya, él grandioso y sabelotodo vampiro, dejó un detalle escapar. Estoy sorprendida. Parece que tus talentos, como acosador, están decayendo. — se burló cínicamente. Hice lo mejor que pude y la ignoré. —Es una cuadra después del supermercado. — comentó resignada.
—Sé que estás enojada conmigo, Bella. Y no te culpo. Pero, créeme cuando digo, que no tengo opción. No me dejaste opción. — le aclaré.
— ¿No te dejé otra opción?— bufó. —Por favor, Edward. Eso es lo más estúpido que haz dicho hoy. Y en serio que haz dicho, demasiadas estupideces hoy.
— ¿De verdad? Pues, no soy él único que ha hecho muchas estupideces hoy. ¿Te recuerdo como te encontré en tu habitación hace unas horas? No soy idiota, Bella. Sé muy bien, porque anhelas tanto esta fiesta.
—Si quiero drogarme o no, ¡A ti no te importa!— me gritó. —Perdiste ese derecho cuando te fuiste, y créeme cuando te digo. Que no estás ni cerca, de recuperarlo. Así que déjame vivir mi maldita vida, como yo quiera. Yo no te digo como vivir la tuya.
—Si piensas que dejaré que te drogues o que te emborraches como te plazca. Estás muy equivocada. Tienes razón, no es el mismo derecho que antes. Pero aún así, te amo. Y no me importa si tú me odias. Te ayudaré, Bella. Saldrás de esto, lo prometo. — le prometí, tomando su mano.
—No quiero salir de esto, Edward. ¿Cómo es que aún no te haz dado cuenta?— creí que rechazaría mi mano, pero, para mi sorpresa. La apretó mientras decía esto.
—Estoy seguro que si quiere salir de esto, amor. Aún no lo sabes, pero muy pronto te darás cuenta. Eres brillante, Bella. Tiene tantas cosas por vivir. Y si no me quieres aceptar, de nuevo en tu vida. No tengo duda, no tendrás problema, para encontrar a alguien que se acerque a lo que tú vales. — para mi sorpresa, soltó una risa, cuando terminé de hablar.
—Tus cambios de humor, todavía me marean. — habló entre risas. —Sabes, ya no tengo ganar de ir a la fiesta. Cuando lleguemos, solo le explicaré a Jess que no me siento bien. Y me llevas a mi casa, por favor. — me pidió, con lagrimas saliendo de sus hermosos ojos.
—Lo que tú quieras, ángel.
—Por favor, no más sobrenombres. Necesito tiempo, mucho tiempo. Y sí aún me amas, como dices hacerlo. Me lo darás sin presionarme. — ahora me suplicaba.
—Nunca te presionaría, Bella. Nunca lo haría. Te aseguro que tendrás todo el tiempo que quieras, y que necesites. — espero que con estas palabras, puedo comprender cuanto la amo.
—Gracias. — fue la única respuesta que obtuve. Le dije que la esperaría en el auto, mientras ella buscaba a Jesica. No sin antes, dejarle muy claro. Que no quería jueguitos tontos. La ventaja de tener una hermana psíquica, es que nunca tienes que cancelarla. Me mando un mensaje, para dejarme saber, que se irá con Jasper de cacería, todo el fin de semana. Y después, recibí una llamada de Jasper. Advirtiendo, que no la presionara. Y no planeo hacerlo, pero eso no significa. Que no intervendré, si pienso que las cosas están mal.
Hablando de no presionarla, decidí ir a buscarla, ya había tardado mucho.
—Jess. Te busqué por todas partes. — le dije con alivió. —No podré quedarme.
— ¿Qué? Pero, me dijiste que al menos te podrías escapar por una hora.
—Lo sé y lo siento. Pero, no me siento muy bien en esté momento. Lo único que quiero hacer es dormir. Sé que Lau y tú, me comprenden. ¿Verdad?— por favor, no necesito un escándalo más está noche.
—Obvio amiga. Solo es…te extrañamos, B. No sabes cuanto deseo que los Cullen, no hubieran regresado. — minutos atrás, le habría dicho que estaba de acuerdo con ella. Pero, siendo sinceras. Sé que si ellos se van, de nuevo. Está vez, no lo resistiré. — ¿Quieres algo? Te traje un regalito. — me presumió una pequeña bolsa de plástico. Con unas cuantas pastillas dentro. Le agradecí y las escondí, rápidamente, en la bolsa de mi pantalón.
Fue justo a tiempo, porque cuando salí del baño. Edward, ya me estaba esperando. Me pregunto si habrá oído nuestra conversación.
— ¿Qué haces aquí?
—Tardaste mucho, me preocupe un poco. Así que vine a buscarte. ¿Estás lista para irnos?— yo asentí y lo seguí. Desechando la idea, de que él me hubiera escuchado. Es imposible, conociéndolo. Ya me habría quitado, hasta el último gramo de x. Y no es como si planee, drogarme está noche. Bueno, nada fuerte. Esto lo guardaré, para cuando la ocasión lo amerité. Condujo en silencio, hasta mi casa.
—Edward, sé que no confías en mí. Pero, ¿Puedo pedirte algo?— le dije antes de bajarme del auto.
—Depende de lo que sea. — aceptó con cautela.
—No quiero que mis palabras sean muy duras. Pero, no encuentro otra forma de decirlas. Como sea. — me reprendí por divagar. —No quiero que me observes dormir, no está noche. — pude ver un poco de dolor en su cara, pero también comprensión.
—Si me prometes que no harás nada indebido, hoy. Ten por seguro, que no te observaré dormir. Hasta que tú lo desees. — si digo que no, sería cavar mi propia tumba. Y si miento, sé que Alice lo verá. Y no me quiero imaginar, que sucederá después de eso.
—Trato hecho. — no tomaré nada hoy. Aunque siempre está el jarabe para la tos.
—Entonces. Buenas noches, Bella. Espero que tengas dulces sueños. — me deseó. Bajándose del auto, para abrirme la puerta. Siempre un caballero. Me despedí de él y caminé, torpemente al porche. Por si no fuera poco, me caí aparatosamente al entrar a la casa. Me di cuenta que mi hermano se había quedado dormido en la sala. No quiero ni pensar, cuantas noches no durmió por culpa mía.
Me preparé para dormir, dándole vueltas en mi cabeza, a lo que me había dicho Jess. Yo también extraño un poco, ser la Bella de antes. La que no se preocupada por nada. Simplemente, porque no la descubrieran. Es un juego muy divertido. Aunque, una parte de mí. Se siente, realmente en conflicto. No me gusta engañar a la gente. Y mucho menos, a la gente que amo. Lo que me trae a la pregunta del millón: Edward y yo, ¿Tenemos un futuro juntos? No puedo responder eso, ahora. Por lo pronto, necesito dormir. Al menos, me queda el consuelo, de que mañana iremos a la Push. Hace años que no veo a Jacob. Y no he montado en mucho tiempo a mi bebé, tampoco.
Debo de haberme quedado dormida, divagando. Me desperté por el sonido de mi teléfono. Es Alice la que llama a esta hora de la madrugada.
—Alice, por Dios. Son las nueve de la mañana. Me gustaría seguir en los brazos de Morfeo. Si no te molesta. — gruñí al contestar.
—Buenos días, a ti también Bella. Déjame decirte, que es la hora perfecta para despertar. — es fácil decirlo, como ella no tiene que dormir.
—Sí, claro. Se puede saber, ¿A qué debo el honor de tu llamada, matutina?
—Te llamo, para invitarte de compras. Iremos, Esme, Rosalie y yo. Y nos encantaría que nos acompañaras. — sí, me imagino. Sobretodo, a Rosalie.
—Lo siento mucho, Alice. Pero, ya tengo planes. — la rechacé, sintiéndome muy mal.
— ¿No los puedes cancelar?— insistió. Pero, está vez, no como todas las veces.
—No, me es imposible. He dejado muchas veces a mis amigos. La verdad, los extraño un poco. — le dije honestamente.
—Lo entiendo, bueno. No perdía nada con intentar. — habló resignada.
—Pero, podemos ir el próximo fin de semana. — las palabras salieron de mi boca, sin pensarlas. Acabo de aceptar ir de compras, con un persona enferma.
—Genial. Es un plan. Nos vemos, Bella.
—Adiós.
Intenté volver a dormirme, pero al cabo de unos minutos. Decidí que era imposible. Así que me levanté, me bañé. Y pensé en prepararle, un gran desayuno a mi hermano. Se lo merece.
— ¿Qué es, ese delicioso olor?— preguntó alegremente, entrando a la cocina.
—Te preparé los panques que tanto te gustan. — le contesté poniéndole el plato repleto con estos, enfrente de él.
—Huele delicioso, Bells. No tenías que hacerlo. — dijo antes de enterrar el tenedor en estos.
—Lo sé. Pero, quería hacerlo. Es una forme de ofrecer una ¿Tregua?— comenté insegura.
—No es necesario que hagamos tregua. Porque, espero que no estemos en guerra. Simplemente, a veces eres un poco…Charlie. — bromeó. Recordando que mi papá, era igual de testarudo. Yo también me reí con nostalgia.
— ¿Eso quiere decir que estoy perdonada?— inquirí con alivio.
—Más que perdonada, aunque. Eso no significa que puedes salir libremente. — me advirtió.
—Al menos no estamos peleados. Bien, como te había dicho. Hoy iré a la Push con mis amigos. Hace mucho que no veo a Jake. — sé muy bien que Jake, al igual que los Cullen. Es de su completo agrado.
—Me parece muy bien, pero no llegues tarde. Quiero que vayamos a cenar con mi novia. — me sorprende que esté, todavía, saliendo con Sol. Sé muy bien que mi hermano, no es hombre de una sola mujer. —Puedes llevar a Edward. Si lo deseas. — rodé los ojos ante su insistencia.
—Sabes, por comentarios como esos. A veces pienso, que eres niña. Y que Alice y tú, se parecen mucho. — jugué.
—Fue un simple comentario. — se defendió. —Supuse, que no querrás estar con nosotros. Toda la cena.
— ¿Con qué motivo será la cena?
—Celebraremos una jubilación. — tendré que pedirle, un vestido a Jess. —Entonces, si decides llevar a Edward. Sabes que no habrá problema alguno. — insistió antes de irse a bañar.
—Hombres. Todos son iguales. — suspiré. Será mejor que me cambie. No quiero llegar tarde.
Después de meterme dentro de unos vaqueros y ponerme una sudadera, me fui en mi troca a la Push. No puedo esperar a subirme en mi bebé. Cuando llegué, me di cuenta que aún no había llegado nadie. No deben de tardar. Me iba a subir a mi troca, pero, en eso. Vi a un enorme chico, correr hacia mí.
—Jacob. — corrí hacia él, en cuanto lo reconocí.
—Bella, ¿Por qué me has tenido tan abandonado?— me reprochó, haciendo un puchero.
—Lo siento, pero ya sabes como es mi hermano. Y la escuela. Prometo visitarte seguido. — lo consolé.
—Eso espero. — habló con emoción en sus ojos. A veces, tengo que cuidar lo que digo con Jacob. Y no es que no me agrade, al contrario. Lo estimo mucho. Es solo que, él me ve de una manera muy diferente a como yo lo veo. —Me imagino que estarás ansiosa, por montar a tu bebé.
—O, no tienes idea de cuanto. Pero, aún no ha llegado Jess. ¿Te importa si la esperamos?— le pedí inocentemente.
—Claro que no. Aún es muy temprano, podemos ir a caminar por la playa. ¿Qué te parece?— propuso. Yo acepté encantada. Estar con Jacob, era algo mágico. Y tan natural, como él sol. Adoro hablar con él. Realmente lo considero, un hermano más.
Hablamos de cosas sin importancia. Él me informó de todos los rumores de su escuela. Y yo traté de informarle de los de la mía. Pero, él no conocía a nadie. Así que decidimos pasar, al asunto de Sol, la novia de mi hermano. Él padre de Jacob, Billy, es él padrino de mi hermano. Por lo tanto, siempre hemos estado muy unidos a su familia.
Charlamos un poco más, hasta que por fin. Llegó Jess. Jacob y yo la saludamos, para suerte mía. Los dos se llevan de maravilla.
—Parece que alguien no le fue muy bien en la mañana. — me burlé al verla en sudadera y con lentes de sol, aunque no esté muy fuerte. Creo que así me veo todas las mañanas, después de una buena fiesta.
—No te burles, ya te tocará tu turno. Ni pienses que no vendrás a la fiesta de Jamie, es su cumpleaños. — me recordó. Maldición, lo había olvidado. ¿Qué demonios se supone que haré con Jamie? Quiero decir, él siempre tuvo muy claro, solo "amigos con derecho". Nunca podría iniciar una relación con él. O, con alguien más. A excepción de… Edward.
—Empecemos. — intenté desviar el tema. — ¿Segura que podrás montar tu moto?— le pregunté preocupada, realmente se ve mal.
—Por Dios, las hemos montado en peores condiciones. ¿No recuerdas?— sonreí ante el recuerdo.
Habíamos salido de una fiesta. Estábamos demasiado "activas". Así que se me ocurrió, la grandiosa idea de montar nuestras recién adquiridas motos. No sé como lo logramos, pero en un instante, llegamos a la casa de Jacob. Fue una misión tocar su ventana, para no despertar a Billy. Él se desconcertó un poco, al verme tan ebria. Por suerte, no notó que también estaba drogada. Recuerdo nuestra ardua conversación, para lograr que aceptara prestárnoslas a esa hora de la noche y en esas condiciones.
—Oh, vamos Jake—beak. Es más, puedes montar con nosotros. ¿Verdad, B?— coqueteó Jess descaradamente.
—Sí, sería muy divertido. — le seguí el juego.
—Bella, sabes que tu hermano me matará si se entera de las motos. Ahora, imagínate que hará si sabe que te deje montarlas estando…como estás. — recalcó apenado. Yo me acerqué a él y tomé su mano.
—Te prometo que mi hermano, nunca se enterará. Además, ¿A quién prefieres hacer feliz? A él o a mí. — unos minutos después, accedió a darnos las motos. Nunca me había divertido tanto haciéndolo. Y, tengo que aceptar, nunca había visto a un Edward tan enojado.
Los tres sonreímos, recordando esa noche.
—Bueno, manos a las motos. — gritó Jake. Fuimos a su casa a sacarlas discretamente y, nos fuimos a nuestro lugar favorito. Las montañas.
—Saben que idiota es montar motos, pero. Es más idiota aún, hacerlo en las montañas. — me reí. Mierda, me escuchó como Edward. O como un Cullen.
—Que decepción, Bella. Siempre te he admirado, por ser aventurista. Pero ahora, me aburres un poco. — me reto Jacob.
—Veamos quien se aburre primero. Dos de tres.
—Te haré polvo. — amenazó.
—Eso quisieras. — después de muchas horas de carreras y un millón de raspones y morados. Nos fuimos a la playa a comer. Aunque, está muy frío el día. No podemos desperdiciar una comida en la Push, es algo imperdonable.
Comimos charlando con Jacob y algunos de sus amigos. Frente a una fogata que estos hicieron. Jess se tuvo que retirar temprano, pues quería estar lista para la noche. Yo decidí quedarme un poco más.
— ¿Qué te parece si vamos a caminar un poco, Bells?— me invitó Jacob. Dudé un poco, pues, en una de las muchas caídas que tuve, me lastimé mi tobillo.
—Está bien. — acepté un poco insegura. Él me ofreció su mano y empezamos a caminar por el busque.
—No sabes como me alegra que hayas venido. Esté día ha sido increíble.
—Sí, a mi también me alegra haber venido. Sobretodo porque tuve la oportunidad de patearte el trasero.
— ¿De qué estás hablando? Yo gané casi todas las carreras. Además, las otras dos, las ganó Jess. Así que no te adjudiques triunfos que no tienes.
—Sí claro. — dije sarcásticamente. —Los dos sabemos, que hicieron trampa para ganarme. Fue un complot.
—Creo que tienes esquizofrenia. Lastima, te tendremos que internar de por vida. Me agradabas.
—Muy gracioso. Si Billy ha sobrevivido diecisiete años contigo y no te ha internado. Entonces, ni renaciendo mi internarían a mí. — nos reímos a carcajadas de nuestras idioteces. Hasta que, él, de pronto, paró de reír.
—Bells, hay algo que quiero decirte. — habló en tono muy serio.
—Sabes que puedes decirme lo que quieras Jake.
—Sé que él ha vuelto. — podía sentir el veneno en sus palabras. —Pero, aún así. Quiero decirte que, que…
— ¿Qué, Jacob?— lo apresuré.
—Que te amo. — sus palabras me dejaron paralizadas.
—No, tú no me puedes amar. — fue mi única respuesta.
—Sí, lo hago. Sé que tal vez te parezca un tanto tonto o precipitado. — hizo una pausa.— La verdad, te he amado desde el primer día en que te vi.
—Para, por favor no. No tú. Tú eres…eras mi Jacob. ¿Por qué quieres acabar de esa forma con nuestra amistad?— le reproché muy confundida.
—No, Bella. No entiendes, yo solo te pido una oportunidad.
—Cállate. — le grité de repente. No sé que sucede con mis emociones. Es como si no pudiera controlar mi mente. —Debo irme. — le dije corriendo. Intentado no tropezarme.
No sé como lo hice, pero llegué a mi moto, antes que a mi troca. La tomé sin pensarlo, lo único que quiero, es salir de aquí. ¿Por qué tenía que complicar mi vida? Éramos tan buenos amigos. ¿No se da cuenta, que nunca podré amar, a nadie más? No importa cuantas veces me diga lo contrario. O cuantas veces, personas intentan hacer que lo olvide. No puedo, no puedo amar a otra persona que no sea él. Le entregué mi corazón desde el primer momento en que lo vi. Y así será, por toda la eternidad. Aunque él y yo, no estemos destinados a estar juntos.
No sé cuanto tiempo pasó, pero el dolor en mi tobillo se hizo insoportable. Tuve que orillarme en la autopista. Lo más probable, es que la adrenalina del momento, haya calmado el dolor. Por eso, no lo sentí hasta ahora, que paso el efecto. Me senté junto a mi moto y dejé que las lágrimas, fluyeran libremente.
— ¿Qué sucede conmigo?— hablé al vacío. ¿Por qué no puedo controlar mi cuerpo? Es como si todo el peso, de siete meses atrás, me cayera encima. De la nada, me estremecí, cuando sentí unas fuertes brazos, rodear mi cuerpo.
—Calma, amor. Estoy aquí. — dijo Edward.
—No quiero. No puedo vivir así. — me aferré a su cuerpo.
—Te prometo que todo estará bien.
—No, no quiero que prometas nada. Tú eres él culpable. Si yo no te amará, mi vida sería mucho más fácil. — las palabras salieron, antes de que pudiera pensarlas. Su cara se lleno de absoluta agonía.
—Nunca me alcanzará la eternidad, para pedirte que me perdones. Por más que me duela, yo también, hubiera querido que no me ames. Sé que hubiera sido más fácil, amarte y velar por ti en silencio. Aunque, la parte egoísta de mí. No sabes cuanto se alegra. — opté por no responderle y sollozar en sus brazos. —Por favor, amor. Déjame ayudarte. Déjanos ayudarte. Juntos podremos salir de esto.
— ¿Y qué tal si yo no quiero salir?— le pregunté retóricamente. —Ya no sé quien soy. — le dije honestamente, ahora, viéndolo a la cara. —No sé si quiero volver a ser la Bella de antes. Lo único que ella y yo, tenemos en común, es…— dejé abierta la frase. —Olvídalo, quiero irme a casa. — le informé, separándome de él.
—Yo te llevaré. — me avisó. Lo cual, nada más sirvió para comprobar. Mi bipolaridad.
—No pelearé contigo. Me voy. — ahora, le avisé yo.
—Sí, nos vamos. — me jaló del brazo.
—Suéltame. No tienes ningún derecho. — me quejaba mientras me jalaba a su auto. —No es mi culpa, que por cobarde hayas arruinado nuestro amor. Aprende a vivir con las decisiones que tomas. — mis duras palabras hicieron que él se detuviera y me soltara. Aproveché este momento, para correr hacia mi moto y subirme. Aunque, él, de inmediato reaccionó. Está vez, no reacciono de la manera en la que esperaba.
—Isabella Marie Swan. Te bajas de la moto, ¡Ahora!— me gritó entre dientes un Edward muy enojado.
—Tú no eres mi maldito jefe. — le grité igual de molesta.
—Te lo advierto Isabella, tienes tres para bajarte. Haz tentado demasiado mi paciencia. No te aconsejó que lo sigas haciendo. — me retó.
—Púdrete Cullen. — le dije pisando el pie en el acelerador, pero antes de que la moto avanzará, sentí dos brazos de fierro abrazar mi cuerpo. —Bájame idiota— le grité.
—Te lo advertí. — me dijo —Te bajaré cuando te dejé a salvo en tu casa, lejos de esta máquina mortal. — si no estuviera tan enojada, habría rodado los ojos. Pataleé y forcejé con él todo el camino hacia su auto.
—Te odio. Odio a todos. Odio esto. — le decía entre sollozos. —Ya no puedo más. Haz que el dolor se vaya. — le supliqué, derrumbándome a llorar en sus brazos.
Lo último que escuche, fue un lejano. —Lo haré.
A/N: Pobre Bella. Las drogas le están empezando a pasar la factura. Nadie le dije que cuando te drogas, entregas tu mente. En fin, espero que no se les haya hecho muy tediosa la pelea. Trato de plasmar los sentimientos de estos dos testarudos. Espero que les haya gustado.
Un aviso importante, en mi blog, subiré pequeños adelantos, porque aunque no pueda actualizar muy seguido, avanzó siempre que tengo oportunidad. Y por último, quiero pedirles que pasen por mi perfil y voten, es muy importante, por favor.
Díganme que piensan.
Sally CH.
