Capítulo 22

-¡White! –gritó Cheren mientras corría para encontrarse con ella junto al líder de gimnasio. Brycen tomó por los hombros a la niña.
-White, ¿te encuentras bien? –preguntó el hombre mientras la miraba seriamente. White, cabizbaja, asintió con la cabeza lentamente.
-Vencimos allá abajo, pero todos los soldados acaban de huir hace unos momentos. ¿Qué pasó aquí? –preguntó Cheren.
-Reshiram… -murmuró White con una voz quebradiza-. Reshiram ha despertado… la piedra blanca cayó en manos equivocadas…
Cheren y Brycen abrieron más los ojos, asombrados.
-¿Reshiram? ¿El pokémon dragón legendario creador de Unova? –preguntó Cheren.
-Entonces eso era lo que estaban buscando... –susurró Brycen con el ceño fruncido.
White comenzó a temblar.
-Perdón… si hubiera sido más valiente, hubiera tomado la piedra blanca antes de que despertaran a Reshiram… pero… -susurró White pausadamente.
-No te culpes White, hiciste lo que pudiste, ya veremos qué podemos hacer. –mencionó Brycen tratando de tranquilizar a la joven
-Tendremos que hacer algo para evitar que el equipo Plasma haga algo mucho peor ahora que tienen a ese pokémon a su lado. –murmuró Cheren. Brycen observó a White fijamente, que seguía con la cabeza baja.
-Dinos, ¿quién despertó al dragón? –preguntó el líder-. Tengo entendido que no cualquiera puede hacerlo, solo el elegido, el héroe, puede despertarle.
White abrió los ojos sin levantar la mirada y contestó segundos después:
-El rey. –fue su única respuesta.


Cuando salieron de la torre la noche ya comenzaba a caer en Icirrus City. El atardecer, después de un día lluvioso, se veía deslumbrante, limpio y puro. A las afueras de la torre se detuvieron los jóvenes entrenadores y el líder de gimnasio. Brycen miró atentamente La torre duódraco, y acto seguido sacudió la cabeza, decepcionado. Gran parte del lugar se había destruido con la intervención del equipo Plasma y su búsqueda de la piedra blanca.
-Costará mucho reconstruir la torre. –dijo el líder con un ligero tono de decepción. White iba a decir algo, pero Cheren la interrumpió:
-Pero si es… -murmuró el joven mientras desviaba la vista hacia un punto negro en el cielo que se acercaba poco a poco a donde ellos estaban. Brycen y White imitaron al chico, descubriendo la silueta que cada vez iba tomando más forma en el atardecer. Era un pokémon, posiblemente un Braviary, y sobre él iba montada una persona. En un abrir y cerrar de ojos, el pokémon aterrizó cerca del líder y de los entrenadores, obligando a éstos a retroceder un poco. White ahogó una expresión de asombro, y su pulso se aceleró repentinamente.
Del Braviary bajó ágilamente un joven con un gorra roja y cabellos alborotados. Llevaba un suéter azul y pantalones negros. Alzó la mirada y observó a las tres personas que estaban frente a él, mirándolo con impresión. El recién llegado les compartió una tierna sonrisa, y sus ojos color café se iluminaron discretamente al observar con rapidez a la única chica presente.
-¿Black? –pudo decir Cheren, pues a White no le salieron las palabras. Él asintió y se acercó a ellos.
-Cheren, Brycen, White… me da gusto volverlos a ver. –siguió sonriendo Black.
-Joven Black, ¿qué te trae de nuevo por aquí? –preguntó Brycen. White seguía la conversación medio presente medio perdida, pues después de tanto tiempo tenía frente a ella a su mejor amigo Black, aquél al que tanto había extrañado y del cual no había tenido información alguna. No podía quitarle los ojos de encima. Después de todos los sucesos con N… Black había aparecido. Y White había recuperado la mirada alegre poco a poco. Quería abrazarlo, contarle todo lo que había vivido, pasar unos momentos con él… sin embargo, la chica sospechó que ese no era el momento adecuado para un reencuentro.
-Escuché que el equipo Plasma y su llamado "Rey" estaban aquí, en la Dragonspiral tower, buscando un objeto importante, así que vine lo más rápido que pude, pero… -Black observó las caras de sus tres amigos-. Al parecer llegué un poco tarde.
-Sí, el equipo Plasma se llevó la piedra blanca, y con ella han despertado a Reshiram. –explicó Cheren frunciendo el ceño. White bajó la mirada; no dejaba de sentirse culpable. Black, en cambio, parpadeó varias veces.
-¿Qué? ¿Reshiram, el pokémon dragón legendario? No puede ser… -se llevó la mano a la cabeza, ligeramente frustrado-. Tenemos que hacer algo, y rápido.
Brycen frunció el ceño.
-Ustedes tres deberían enfocarse en su viaje, no tienen por qué arriesgarse. –dijo Brycen. Black sonrió, travieso.
-Quiero ayudar. No te preocupes por mí, que si yo me meto en esto es bajo mi propia responsabilidad. Desde hace tiempo que le sigo la pista al equipo Plasma, y lo haré hasta el final. –concluyó Black. Brycen lo observó unos momentos, y después dejó escapar una rápida sonrisa de satisfacción.
-Supongo que no puedo contradecirte. Será un placer tener la ayuda de un entrenador tan fuerte como tú, joven Black. –dijo Brycen finalmente-. Y creo que piensas lo mismo, joven Cheren.
Cheren asintió.
-Yo también ayudaré. –se limitó a decir el joven-. Y será mejor que me vaya. Tengo que ir a Mistralton city a ver a una persona, y quiero llegar hoy a la ciudad. Nos vemos luego. Gracias por todo Brycen. Black, estamos en contacto. White… cuídate.
Acto seguido, Cheren sacó una pokéball y un enorme Archeops salió de ella. El joven se montó hábilmente sobre su pokémon y se alejó de la ciudad volando. Brycen, White y Black lo miraron partir. Una vez que su silueta ya no se distinguía, Black miró a White con una sonrisa de lado a lado.
-Me da mucho gusto verte de nuevo, White. –dijo él con cierta ternura. White lo miró a los ojos. Ahí estaba, esa sonrisa, ese cabello, esa mirada que ahora reflejaba más madurez que la última vez que lo vio… Y observó a su amigo unos instantes sin decir nada, pues las palabras no le salieron. Se sentía vulnerable, como en el primer día de clases. Sin embargo, el joven entrenador supo interpretar la mirada de su amiga, y lentamente alzó sus brazos y se acercó a White para abrazarla tiernamente, rodeándola con sus extremidades y sintiéndola presente después de tanto tiempo de no verse. White lo abrazó de vuelta rápidamente, como si hubiera estado esperando ese momento para corresponderlo. Ella seguía mojada, pero a Black parecía no molestarle en absoluto. Las manos de la chica se aferraron al suéter de su amigo, como para retenerlo ahí para siempre.
Por fin volvían a verse.
Brycen retrocedió un poco, dándoles la privacidad que merecían. Y entonces recordó el semblante de la chica cuando llegó al gimnasio, y lo comparó con el que ahora tenía. El joven Black le había dado la fortaleza que le hacía falta para hacer frente al equipo Plasma y a los grandes legendarios. Sonrió para sí.
Después de unos momentos, White liberó a su amigo y lo volvió a mirar a los ojos. Sus ojos color azul volvían a poseer ese brillo de fortaleza que había ido ganando poco a poco en el transcurso de su viaje. Parecía ser que la fragilidad que había adquirido la joven desde la Chargestone cave había desaparecido por fin.
-Estás realmente mojada, White. –dijo Black entre pequeñas risas-. Te dará un resfriado si sigues así.
Y dicho eso, el joven se quitó su suéter azul ágilmente, quedándose solo con una playera completamente negra, y se lo tendió a su amiga. White parpadeó.
-Tómalo. –dijo Black, aún entre risas. Y White, ligeramente ruborizada, le obedeció, y cogió la prenda de su amable amigo y se la puso. Sentía la calidez del chico a través del suéter, y se lo agradeció.
-Gracias. –sonrió ella también.
-Te noto diferente. Más madura quizá. El viaje te ha hecho bien. –murmuró Black, y la joven asintió.
-Tú también te ves diferente.
Black amplió su sonrisa y puso las manos sobre la cintura.
-Bueno, sí, la verdad es que yo también siento que he cambiado. Y estoy muy feliz de verte, aunque si estás aquí… he de suponer que ya sabes todo sobre el equipo Plasma.
White esbozó una sonrisa cansada.
-Más de lo que crees. –susurró ella. Black parpadeó.
-No deberías involucrarte tanto. Puede ser peligroso. –dijo él, pero White negó con la cabeza.
-Para ustedes también puede ser peligroso. Pero aún así yo también ayudaré.
Black suspiró.
-Entonces no me queda de otra que aceptarlo. Solo te pido que andes con mil ojos. Ahora que el equipo Plasma tiene a Reshiram, no sabemos lo que puedan planear.
Brycen se acercó a ellos.
-¿Qué harás ahora, Black? –preguntó el señor. El chico jugueteó con su gorra y su cabello.
-Bueno, venía a ayudar en la torre, pero llegué muy tarde. Ahora me toca ir a la Liga Pokémon, y esa será mi siguiente destino. Lo que me recuerda… ¡Por Arceus!
White y Brycen lo miraron, asombrados.
-¿Qué pasa? –preguntó la ojiazul.
-Me he quedado de ver con mi padre y lo había olvidado. ¡Ya voy tarde! –Exclamó Black, pero después habló con más calma- pero ha valido la pena, pues he podido ver a mis preciados amigos White y Cheren. Y claro, al gran líder Brycen.
Black sonrió, y White y Brycen sonrieron con él.
-Entonces será mejor que te vayas, no hagas esperar a tu padre más de lo que ya. –rio White. En el fondo deseaba que no tuviera que irse, pero sabía que la situación no estaba bien y toda la región corría un gran peligro como para ponerse a desear cosas así.
-Buena suerte, joven Black. –dijo Brycen. Black asintió.
-Gracias. Bueno, he de partir entonces.
-Espera… -lo retuvo White, mirando el suéter que su amigó le prestó.
-Está bien, puedes quedártelo, tengo otro igualito en mi mochila. –sonrió él, y después rio alegremente. White le regresó la sonrisa-. ¡Nos vemos!
Y dicho eso, se montó sobre su Braviary y, al igual que Cheren momentos antes, se alejó volando de la ciudad a través del cielo casi oscuro de Icirrus City. Momentos después, Brycen miró a White.
-Ya es tarde, será mejor que te vayas a descansar. Sé que hoy has tenido muchas emociones encontradas, pero mi propuesta seguirá en pie. Ven a verme si deseas hablar con alguien, yo te escucharé. Aunque… he de admitir que después de que hablaras con el joven Black te he notado más animada que antes, lo cual es muy bueno. No sabía que ustedes tres se conocieran.
White sonrió.
-Gracias Brycen, agradezco mucho tu apoyo, pero ya estoy mejor. Estaba un poco triste, sí, pero ya me encuentro bien. Sé que podré hacerle frente al equipo Plasma y a Reshiram. No dejaré que rompan el equilibrio que hay entre humanos y pokémon. Mañana por la mañana continuaré mi viaje. –dijo ella. Brycen asintió, satisfecho.
-Me gusta ese pensamiento tuyo. Entonces está bien. Solo recuerda que no estás sola, y no debes cargar con todo el peso de las cosas tú sola. Después de la tempestad viene la calma. Recuérdalo.
White lo miró. Los ojos de Brycen, llenos de tranquilidad detrás de esa máscara azul, lograban mantenerla cobijada en confianza.
-Muchas gracias Brycen, y claro que lo recordaré. –sonrió la joven con sincera felicidad. Brycen asintió.
-Esto te pertenece. –dijo el hombre para después otorgarle la medalla "Candelizo" a la joven.
-¡Oh, la medalla! ¡Gracias!
-No pude dártela con la ida a la torre, pero aquí está, te la has ganado. Mucha suerte en tu viaje, White, presiento que un especial destino te aguarda. -White parpadeó, y Brycen sonrió ante esto-. Ya veremos qué pasará.
-Buenas noches, Brycen.
-Buenas noches, White.
Y con estas palabras separaron sus caminos en ese momento.
Esa noche, en el Centro pokémon, White le llamó a su amiga Bianca para saludarla, tal y como había dicho antes. White no mencionó los sucesos relacionados con N y el equipo Plasma, pues no quería preocuparla o meterla en todo ese asunto. Posteriormente, con un profundo cansancio, decidió darse un baño e irse a dormir, y se acostó pensando en las palabras de Brycen, mismas que la tranquilizaban al igual que la tierna mirada de su amigo Black.