Capítulo 24
Cuando White y Drayden llegaron al gimnasio, el cual estaba lleno de enormes estatuas de dragones a los lados, Iris los esperaba un tanto impaciente.
-¡Qué bueno que llegan! ¿Estás lista para la batalla, White? –exclamó Iris.
-¡Sí! –exclamó White por igual mientras sacaba una pokéball, dando así inicio a la batalla.
Drayden analizaba todo desde la banca de espectadores. Los pokémon de Iris, Axew, Fraxure y Haxorus eran poderosos, pero su entrenadora se enfocaba únicamente en la fuerza de su equipo, y no tomó en cuenta la velocidad y la defensa de los pokémon de White, dándole una enorme ventaja a ésta última. Después de un buen rato los pokémon de White, Abbi la Emboar, Leavanny, Chandelure, el ahora Beheeyem y Mienfoo vencieron sobre el equipo de la joven maestra de dragones. La batalla estuvo reñida y extensa, pero muy excitante. Finalmente Iris se dejó caer en su lugar, rendida y asombrada.
-Aww… perdí. –dijo Iris. Su cansado Axew se acercó para consolarla-. Te subestimé White, y por eso perdí. Solo pensé en mi fuerza y nunca en la tuya. Pero fue una buena batalla y me has ganado, y por eso debo otorgarte esto según el reglamento de la Liga Pokémon.
Iris se incorporó de golpe y se acercó a White para tenderle la medalla Leyenda, la última. La ojiazul la tomó y la guardó junto a las demás. Había completado los ocho espacios disponibles; tenía ya todas las medallas de la región de Unova.
-Gracias Iris. Fue una buena batalla, y no seas tan dura contigo misma, que así se aprende. Estoy segura de que practicando y confiando en tus pokémon llegarás a ser una gran entrenadora y futura líder de gimnasio. –agradeció la joven entrenadora. En eso, Drayden se aceró a ellas aplaudiendo lentamente, con palmadas pesadas y fuertes. Ambas lo miraron.
-Muy bien. Hicieron de esta batalla una épica historia. Pelearon con todo su potencial, y las felicito por eso. White, en cuanto te vi sabía que darías una gran batalla. El chico del que te hablé… ustedes son muy poderosos y tienen facilidad para las batallas y los pokémon. Curiosidades del destino que se conozcan. E Iris. –Añadió el señor. Iris lo miró con un ojos que reflejaban un ligero nerviosismo. Era la mirada de una hija que espera escuchar la opinión de su padre-. Has mejorado. Poco a poco comienzas a reflexionar más sobre tus movimientos y oponentes, en lugar de atacar espontáneamente. Empiezas a conocer el arte de las batallas y la responsabilidad de un líder de gimnasio. Lo has hecho bastante bien, y estás casi lista para convertirte en un líder de gimnasio.
Tras estas palabras, La mirada de la niña se iluminó poco a poco.
-Gracias… papá. –susurró Iris con sus pupilas temblorosas y una sonrisa tímida poco habitual. Drayden posó una mano sobre la cabeza de su hija a modo de cariño, e Iris lo abrazó por la cintura. Fue un abrazo rápido pero tierno y emocional.
Después de un rato salieron para despedirse de White, que se iría a pasear por la ciudad para después pasar la noche en el centro pokémon.
-Gracias por todo. Me la pasé muy bien. Espero poder verlos pronto. –dijo White.
-¡Digo lo mismo, White! Nuestra batalla fue genial y tú eres increíble, ¡nunca te olvidaré! –exclamó Iris.
-White, esperamos saber de ti en un futuro próximo. Mucha suerte en la Liga Pokémon. No será fácil, pero estoy seguro de que lo harás muy bien. –dijo Drayden. White asintió, elogiada.
-¡Muchas gracias a ambos, hasta luego! –se despidió White para después animarse a recorrer la ciudad de Opelucid city antes de partir a realizar el reto más difícil de todo entrenador pokémon.
En la mañana siguiente White partió hacia la ruta 10 con la intención de llegar a la Liga Pokémon. "¡Qué emoción!" pensaba la chica. "¡La liga pokémon está muy cerca!". La ruta 10 estaba rodeada de hierba y pokémon salvajes, y de vez en cuando se divisaba un entrenador en la zona practicando con sus pokémon. En ese instante, el Xtransceiver de White comenzó a sonar; era la profesora Fennel.
-¡White, hola, qué gusto saber de ti y ver tu cara después de tanto tiempo! –Fennel sonreía-. Mírate, ¡tu cara refleja mucha más madurez! Qué orgullo, ¿cómo va todo? Le pedí a Juniper que me pasara tu número del Xtransceiver para llamarte. ¡Carmen y yo te tenemos una sorpresa, White!
-¿Huh? ¿Una sorpresa? Profesora, ¡no se hubieran molestado! –contestó White.
-¡Nada de eso, deja la modestia para después! ¿Dónde estás ahora, en Opelucid city por tu octava medalla?
-Uh, no, ya estoy en la ruta 10…
-¿QUÉ? ¿Ya tienes todas las medallas? ¡INCREÍBLE WHITE, FELICIDADES! Bueno, como sabíamos que no te alcanzaríamos nosotras desde Striaton city, le pedí a una amiga que te llevara tu sorpresa personalmente. A fin de cuentas, a ella se le da muy bien esas cosas de viajar…
-Profesora Fennel, no… no se moleste.
-¡Déjalo ya, White! Hace rato que salió ya, así que no tardará en llegar.
-¿Quién es, profesora?
-¡Ya lo verás! ¡Sigue así, White! ¡Saludos y hasta luego! –dijo Fennel y acto seguido colgó.
-Uh… vaya. –dijo White, parpadeando. Un regalo… qué amables eran Carmen y la profesora Fennel. A White le daba mucho gusto volver a escuchar sobre ellas, pues ya tenía mucho sin saber nada de la profesora y su ayudante. Pero ahora que lo pensaba, ¿quién sería la persona que le llevaría la sorpresa? A fin de cuentas, tenía que ser alguien que conociera a White físicamente. ¿Quién podría ser…?
De repente, la joven distinguió una silueta familiar de pie no muy lejos de ahí. White enfocó la mirada.
-Ghetsis… -susurró la chica al reconocerlo, y sin pensarlo más corrió a su encuentro.
-¡Ghetsis! –gritó la joven, deteniéndose a unos metros de él. El hombre se giró para ver a la chica. Estaba solo.
-Hmpf, perdona, ¿te conozco? –preguntó Ghetsis.
-Quizá no. Tú… ¿quién comenzó con todo lo del equipo Plasma? –preguntó White. Ghetsis frunció el ceño.
-¿Por qué preguntas? ¿Quieres unirte a nosotros, acaso?
White negó con la cabeza rápidamente.
-No. Yo… yo no creo en su filosofía, Ghetsis.
En la cara del hombre se dibujó una pequeña y macabra sonrisa.
-¿Has escuchado nuestros discursos, verdad niña? Varias veces me dijeron que una mocosa se había entrometido en nuestros planes para arruinarlos, y creo que ya sé quién es.
White lo observó, frunciendo el ceño también. Ghetsis alzó los brazos a los lados.
-El rey N terminará con el sufrimiento de los pokémon, te guste o no. Te advierto niña, que si te sigues metiendo en nuestros planes, te arrepentirás. –exclamó el hombre.
-Haré lo que pueda para que no se salgan con la suya. –mencionó White seriamente. Ghetsis amplió su macabra sonrisa.
-Ya lo veremos. Ya lo veremos… -murmuró Ghetsis, y en ese momento tres hombres con antifaces negros, pelucas cortas color blanco y vestimenta completamente negra aparecieron de entre la hierba, rodeando al peliverde y desapareciendo después los cuatro bajo una repentina cortina de humo.
White se quedó ahí, de pie, pensativa. De repente, una voz femenina exclamó el nombre de la joven desde el cielo.
-¡White! ¡White! –gritaban. La ojiazul se giró. Era Skyla montada sobre su aeroplano. White sonrió y alzó una mano para saludarla. Cuando la líder aterrizó, saludó a la joven entrenadora con una sonrisa de lado a lado.
-La profesora Fennel me pidió que te entregara esto. –dijo Skyla mientras le daba una pokéball a White.
-¿Un pokémon? ¡Gracias por traerlo, Skyla! –agradeció White, feliz con su regalo.
-No fue nada, es mi trabajo. ¿Ya vas a la liga pokémon? –White sonrió y asintió-. ¡Woa, increíble! ¡Pues mucha suerte!
-¡Gracias, Skyla!
-Te ves más feliz que cuando fuiste a mi gimnasio, me alegro mucho.
White se sonrojó.
-Sí, bueno, yo… tenía, uhm… -murmuró White, nerviosa, pero Skyla tomó el habla riendo suavemente:
-No te preocupes, no tienes que darme explicaciones, lo importante es que estás mejor. Bueno White –Skyla se montó en su aeroplano nuevamente-. Me voy. ¡Cuídate mucho!
Y dicho esto, se fue volando a gran velocidad y perdiéndose entre las nubes. White miró su nueva pokéball y después la lanzó. De ella salió un Tirtouga. A White se le iluminaron los ojos al ver al pokémon.
-Oh, ¡qué monada! Profesora Fennel, Carmen, ¡Gracias! Lo cuidaré muy bien. –dijo ella, y decidió dedicar el resto del día a entrenar junto a sus pokémon en la ruta, y preparar a su nuevo pokémon para la batalla contra la Élite four. Le llamó a Fennel para agradecerle y comenzó el riguroso entrenamiento.
-¡Vamos, Tirtouga, a prepararnos! –exclamó la chica, y su nuevo Tirtouga sonrió lleno de energía.
Aclaración de la autora xD: Bueno, hay algo que me gustaría aclarar -w- con esto de la próxima salida de los nuevos juegos de Pokémon: Pokémon Black 2 y Pokémon White 2 vendrán también cambios en la historia principal del juego, misma en la que me basé para escribir este fanfic. Sin embargo, esta aventura la terminé de escribir hace unos meses, y pues todavía no se sabía nada de posibles nuevos juegos hasta ahora, por lo que este fanfic está basado únicamente en la historia de pokémon BW y así se quedará, sin tomar en cuenta los posibles cambios que le harán a la historia. Ya veremos después si decido hacer una continuación en base a la nueva historia que vendrá en los nuevos juegos o así se queda, pero de momento este fic seguirá así nwn Y... nos vamos acercando al final D: xD espero que les vaya gustando el fanfic, y si pueden comentar, sería muy agradable que lo hicieran :3 Gracias por su atención!
Telitah.
