Capítulo 26

En la siguiente sala, White se encontró con un lugar muy elegante, donde predominaban los colores fuertes y oscuros. Unas escaleras automáticas llevaron a la joven entrenadora hasta el siguiente miembro de la élite 4. Sentado en un fino sofá amarillo, se encontraba su siguiente rival. Su cabello era color azul oscuro con un peinado muy peculiar, traje de colores oscuros y una bufanda delgada color amarillo. Tenía un mazo de cartas entre sus elegantes y alargados dedos.
-Bienvenida seas a la liga pokémon. –comenzó el hombre con una media sonrisa-. Permíteme presentarme. Mi nombre es Grimsley y me especializo en los pokémon oscuros. ¿Cuál es tu nombre?
-Yo soy White, un placer.
Grimsley jugueteó unos instantes con las cartas y después se puso de pie. Era más alto y delgado de lo que White se esperaba.
-El placer es mío, White. Dime, ¿te sientes preparada para la batalla? –preguntó el hombre.
-Sí. –respondió la ojiazul. Las manos de Grimsley dejaron de juguetear con las cartas. Los ojos azules como el hielo del líder penetraron a través de los ojos de White.
-No bajes nunca la guardia, aunque parezca que hayas llegado al fin. Solo podrás ganar si permaneces alerta en todo el momento de la batalla. Si has comprendido eso, White, podemos empezar.
-Empecemos. –asintió White, y Grimsley sacó una pokéball de su bolsillo, mandando a un Liepard para la batalla. White mandó a pelear a Carracosta. La batalla contra el líder Grimsley duró su buen rato, y los ataques oscuros del rival eran muy fuertes, además de impredecibles. Tras derrotar Carracosta al Liepard sin muchos problemas, el siguiente pokémon de Grimsley fue un Scrafty. Aunque el pokémon no era muy fuerte, logró vencer a Carracosta con un ataque de Poison Jab (Puya nociva). El siguiente pokémon de White fue Mienshao, el cual derrotó con suma facilidad al rival. La tercera opción del extraño joven fue un Krookodile, que fulminó al Mienshao de la ojiazul sin muchos problemas. Sin embargo, Leavanny consiguió derrotarlo con sus poderosos ataques tipo hierba. Al final, la batalla decisiva terminó con Abbi y el Bisharp de Grimsley. A pesar de que Bisharp era mucho más rápido que Abbi y pudo golpearla muchas veces, dejándola indefensa, bastó un poderoso ataque tipo fuego para derrotar de un solo golpe al pokémon del rival. Con esto, se definió al ganador de la pelea.
Grimsley sonrió y regresó a su Bisharp a su pokéball. Después, miró a White a los ojos y caminó un poco hacia ella.
-Lo has hecho muy bien, White. No bajaste tu guardia en ningún momento, aunque aparentemente tenías toda la ventaja de tu parte. –Grimsley sacó su mazo de cartas de su bolsillo del pantalón y comenzó a jugar con ellas nuevamente-. siempre hay que buscar la forma de jugar nuestras cartas con destreza y agilidad, White, en lugar de quejarnos por el mazo que nos toca utilizar.
White sonrió e hizo una pequeña reverencia en agradecimiento.
-Sigue adelante, que este reto apenas comienza. Que la suerte esté contigo, White.
-Gracias, Grimsley. Adiós. –agradeció la chica, saliendo de la sala momentos después. Grimsley la miró partir, y con sus ojos entrecerrados, pensó en voz alta:
-¿Por qué habrá tantos retadores hoy…?


White curó a sus pokémon y posteriormente tomó el siguiente camino, aquél que estaba a un lado de la sala de Grimsley. Entró. Era una sala repleta de estrellas, donde una escenografía recreaba la noche y un camino difuso llevaba hasta la parte superior de la habitación, seguramente el lugar donde el siguiente líder de la élite 4 la esperaba. Una estrella fugaz cruzó cerca de White y la tocó, elevando a la chica automáticamente y llevándola hasta la parte superior. Una vez allí, a la joven le sorprendió ver únicamente una gigantesca cama color dorado protegida con un sedoso velo del mismo color.
-Uhm… hola, ¿hay alguien aquí? –preguntó White tímidamente, y entonces la cortina sedosa se abrió, y de ella salió una mujer con un frágil vestido rosa y un velo del mismo color, larga cabellera color castaño claro y un gran sombrero blanco. Su mirada adormilada se encontró con la de White. Ésta también la miró.
-¿Quién eres tú? ¿Y por qué han venido tantos entrenadores el día de hoy? –preguntó la mujer, bostezando después.
-Uh… mi nombre es White. –contestó la ojiazul.
-Yo soy Caitlin. Los pokémon psíquicos son mis preferidos. Vienes por una batalla, ¿no es cierto? –White asintió con la cabeza-. Entonces, entre más pronto terminemos con esto, más tiempo tendré de dormir. Espero que no me adormezcas con la pelea. Muéstrame lo que tienes.
Y con esas palabras dieron inicio a la batalla. Los pokémon psíquicos de Caitlin tenían movimientos en su mayoría impredescibles, y a los pokémon de White les costó pelear así. Reuniclus, el primer pokémon de Caitlin, fue vencido por Chandelure sin muchos problemas. Gothitelle, el segundo rival de White y su equipo, fue vencida gracias a Abbi. Sigilyph fue realmente una molestia, pues tenía una variedad de ataques de diferentes tipos que terminó con dos pokémon de White, pero al final lo terminó venciendo, en una dura y reñida batalla, el Beeheyem de White. El último pokémon de Caitlin, un Musharna, fue una molestia para White, pero tras una rápida estrategia, Mienshao le venció.
-Increíble… -murmuró Caitlin-. Has sabido actuar a pesar de las dificultades. Ahora puedes continuar el reto de la Liga Pokémon, White.
-Gracias, Caitlin. –agradeció la joven ojiazul mientras regresaba a su Mienshao a su pokéball con una sonrisa en los labios. Caitlin también sonrió tímidamente.
-Esta batalla reanimó mi corazón. Me ha traído gratos recuerdos… gracias, White. –dijo Caitlin. Parecía sonrojarse poco a poco mientras recordaba algo que seguro era agradable para ella. White sonrió y se despidió de Caitlin para dirigirse a su siguiente reto.


En la siguiente habitación, White se encontró con un carrito frente a ella. Se subió sobre él y el vehículo comenzó a moverse automáticamente, transportando a White a través de unas vías que rodeaban una especie de montaña en la habitación para llevarla hasta el siguiente miembro de la élite 4. Cuando llegó, la joven se sorprendió al encontrarse en una arena de boxeo que se iluminó en cuanto el carro se detuvo. Frente a ella estaba un hombre de tez oscura y cuerpo fornido, cabello naranja y ropas de color azul y naranja.
-Bienvenida. Soy Marshal. Los pokémon tipo lucha son mis preferidos. ¿Quién eres? –se presentó el hombre. Las luces del ring se dirigieron a White.
-Uh, soy White. –contestó la joven un tanto intimidada por la iluminación y por el hombre que se alzaba no muy lejos de ella.
-White, espero que estés preparada para esta batalla. Quiero conocer tu forma de pelear. Tus técnicas. Tus sentimientos. Demuéstrame quién eres y por qué has llegado hasta aquí. Enséñame… enséñame tu fuerza como una cualidad interna. –mencionó Marshal, y posteriormente junto sus manos hechas puño y las hizo resonar en el interior de la habitación para dar inicio a la batalla.
El equipo del miembro de la élite 4 estaba conformado por Throh, Sawk, Conkeldurr y Mienshao. La fuerza física de los pokémon de Marshal superaba la del equipo de White, pero los pokémon de la chica tenían mayor ventaja sobre el equipo contrario por su velocidad y defensa. Con golpes rápidos y precisos, Marshal venció al Beeheyem y al Chandelure de White, pero los otros pokémon de la ojiazul lograron derrotar a los pokémon rivales tras unas largas peleas que parecían no tener fin. Con la victoria a favor de White se concluyó la batalla. Marshal regresó a su último pokémon, Sawk, a su pokéball. Pensativo, el hombre fijó la vista en el campo de batalla. White esperó pacientemente, aunque su corazón latía rápidamente por la simple idea de saber que había vencido a la Élite 4. Al cabo de unos instantes, el líder se acercó a la ojiazul y le tendió la mano. White parpadeó.
-Has ganado. Tienes determinación, White. Eres fuerte, y la forma en que has peleado me ha hecho saber que deseas serlo todavía más por una razón que para mí es desconocida, pero que tú conoces mejor que nada. Te has ganado mi respeto. He sido capaz de verme a mí mismo a través de esta batalla, a través de tus movimientos y de tus estrategias. Gracias por hacerme recordar que la fuerza que aguarda en mi interior es la que me impulsa a seguir adelante, es la que única que importa.
White observó a Marshal. Pensó que sus palabras estaban llenas de sabiduría, que eran palabras expresadas por una persona que había experimentado la fuerza real y su verdadero significado. Sí, deseaba ser fuerte. Deseaba ser fuerte para ayudar a aquellas personas a las que ella quería y apreciaba. Personas que tantas veces le habían dado su apoyo.
La joven sonrió y estrechó su mano derecha con la de Marshal.
-Gracias, Marshal. Tus palabras han llegado a mi corazón. Daré lo mejor de mí en lo que siga ahora. –contestó White, y los labios del hombre dibujaron una sonrisa.
-Tienes un último reto por cumplir, White, aquel que definirá tu campeonato en la Liga Pokémon. Tienes que vencer al campeón de toda Unova, a Alder.
-¿Alder? –preguntó White, curiosa. Marshal asintió.
-Él es el campeón pokémon. Sal de esta habitación y toca la estatua de la plaza; te llevará hacia él. Mucha suerte White, y gracias por esta estupenda batalla.
La joven hizo una pequeña reverencia en señal de agradecimiento y posteriormente salió de la sala. Marshal la miró partir. Algo en su corazón le decía que algo importante estaba a punto de suceder, y que esa chica, junto al joven de mirada vacía que había llegado antes, iban a estar involucrados.