NOTA: Aasdasdas perdón por tardame tanto en subir el siguiente capítulo, es sólo que he estado muy ocupada últimamente! ;3; pero bueno, ya que estamos casi en la recta final trataré de subir los capítulos lo más pronto posible! Perdón una vez más, y gracias a la vez a los lectores que aún esperan estos capítulos! Un saludo~!
Capítulo 27
White siguió las instrucciones de Marshal y tocó la estatua que se alzaba frente a ella. En cuanto su mano rozó la figura, el piso que rodeaba la estatua y en el cual estaba parada White comenzó a girar, y poco a poco a descender. Llevó a la joven a través de la tierra, hasta que llegó a una clase de construcción en medio del desierto. Delante de ella se extendían una gran serie de escaleras; sin pensarlo dos veces, White comenzó a andar hacia los escalones.
Pronto llegó a una parte donde unos pilares se alzaban a cada lado de las escaleras. Parecía que nunca dejaría de subir esas escaleras, donde los pasos de la chica eran el único sonido en ese lugar. Al cabo de unos momentos llegó por fin a su destino. Ahora había más pilares acomodados de manera simétrica alrededor de un campo de batalla. La arena era más fina en ese espacio. White pasó a un lado de unos pilares acomodamos paralelamente y se encontró con algo inesperado frente a ella: Unas escaleras que rompían la estructura del lugar atravesaban la pared de manera grotesca. White alzó la vista y, para su sorpresa, se encontró con un enorme y extenso castillo que parecía haber destruido todo a su paso tras su ascenso. White parpadeó, perpleja. "¿Qué es eso?" se preguntó la chica mentalmente. Sintió de repente que unos ojos la observaban. Miró hacia un lado de las escaleras que atravesaban la pared en busca de aquella mirada y ahogó un grito en cuanto reconoció a la persona.
White no podía dar crédito a lo que veía. Una parte de su corazón tenía la esperanza de que sucediera, pero la joven no lo podía creer. Frente a ella, a un lado de las repentinas escaleras, estaba su mejor amigo Black de pie. Llevaba su gorra roja, un nuevo suéter azul (y White sintió ganas de sacar el que él le regaló) y sus pantalones color negro. Su mirada estaba apagada, y seguía observando a White con ojos ligeramente tristes. Los labios de White formaron el nombre de Black pero no lo pronunciaron. Entonces, sin pensarlo, la chica comenzó a caminar rápidamente hacia su encuentro, y pronto distinguió a un señor junto a él. Estaba sentado en el piso, cabizbajo. Su cabello tenía una peculiar forma y era de un rojo tan vivo como el fuego. Llevaba una pequeña coleta también, y colgaban pokéballs alrededor de su cuello.
-Black… -susurró White una vez cerca de él. El chico sonrió tristemente.
-White… -murmuró él, y lentamente la abrazó. Los brazos de Black rodearon a la chica, lenta y delicadamente. White, sorprendida, correspondió al abrazo con la misma delicadez que su amigo. Su corazón comenzó a latir con mayor velocidad. Lo había extrañado, a pesar de que lo había visto a las afueras de la torre Duódraco. Y mucho. Su mirada y su sonrisa, aquellas cosas que siempre hacían sentir mejor a White estaban apagadas, pero eso no le impidió a la joven sentirse muy feliz de volverlo a ver, y ahora estaba ahí, abrazándolo.
Se soltaron lentamente, y Black puso sus manos sobre los hombros de su amiga y la miró intensamente a los ojos.
-White. –empezó Black. Su tono de voz era serio-. Sabía que vendrías. Sabía que llegarías tarde o temprano.
Black se detuvo unos instantes antes de continuar el habla.
-Allí, pasando las escaleras y dentro de ese imponente castillo se encuentra el equipo Plasma. N, aquél al que llaman Rey, ha vencido a Alder hace unos momentos, convirtiendo a N en el nuevo campeón Pokémon. –Alder comenzó a incorporarse poco a poco-. Sé que tú también peleaste contra el equipo Plasma, pero de alguna manera sentí que tú eras la más indicada para pelear contra N, así que esperé por ti. Tienes la piedra negra, ¿no es así?
White asintió con la cabeza.
-Esa piedra despertará al pokémon legendario Zekrom. No sabemos cómo, pero le despertará. –intervino Alder. Su voz era grave.
-White. –murmuró Black después. Seguía en la misma posición y le temblaban las pupilas-. Es tu elección, no tienes que enfrentar al equipo Plasma si no lo deseas. No sabemos lo que hay ahí dentro.
White negó con la cabeza, sonriendo con suavidad.
-Iré. Lo decidí desde hace tiempo. Estaré bien. –murmuró la chica.
-Tampoco tienes que ir sola, yo puedo ir contigo. –Continuó Black.
-Gracias Black, pero será mejor que vaya así. Es mi amigo, ¿sabes? Un amigo que conocí en la misma Escuela Pokémon. –Black abrió más los ojos ante esa revelación-. No sé cómo llegó a ser "Rey", pero parece que sufre mucho, y quiero ayudarle. No te preocupes, Black, estaré bien. No estaré sola, mis pokémon estarán conmigo.
Alder observó a White, pensativo. Black suspiró.
-Si así lo deseas, está bien. Tú ve directo a N y yo te ayudaré con los soldados del equipo Plasma que se atraviesen en tu camino, ¿vale? –dijo Black, y White asintió.
-Gracias, Black. –Susurró la ojiazul y se soltaron. Alder habló entonces.
-Tu nombre es White, ¿cierto? Mi nombre es Alder. Por lo que veo eres una joven con mucha madurez. Si estás convencida de querer ir a enfrentar a N sola, está bien. Puedo percibir en ti un enorme poder. Eres alguien especial, lo cual me recuerda, ¿puedo ver la piedra negra unos instantes? –comentó Alder, y White asintió y sacó la pesada piedra de su bolso para después entregársela al pelirrojo. Alder inspeccionó el objeto con suma precaución y admiración.
-Es una piedra realmente diferente e interesante. –dijo el señor finalmente, llevando la mano a su barbilla, reflexivo-. Tan sólo puedo imaginar cómo un Pokémon legendario podría ser invocado con esta piedra. Gracias, White.
Alder le regresó el objeto a la joven y continuó con el habla:
-En ese castillo, el cual fue creado por N y sus seguidores, están reunidos todos los miembros del equipo Plasma, que no son pocos. Es aquí donde las cosas se ponen más difíciles, pero es cuando menos debemos perder las esperanzas. No os preocupéis, que viene la ayuda. –dijo el señor. Black asintió y tomó de la mano a White, tomando por sorpresa a la chica.
-Gracias Alder. –mencionó el joven.
Alder asintió.
-Tengan cuidado.
-Con permiso, y gracias. –susurró White después.
-¡Vamos! –dijo Black mientras llevaba a su amiga de la mano con dirección al castillo y se internaban en él.
-¿Cómo fue que tu amigo terminó siendo el "rey" del equipo Plasma? –preguntó Black mientras caminaban por el largo pasillo de la entrada.
-No lo sé… lo mismo espero saber. –contestó la ojiazul. Era un castillo muy amplio y elegante, lleno de pancartas que hacían alusión al escudo del equipo.
-No entiendo cómo un castillo de este tamaño estuvo escondido bajo la liga Pokémon todo este tiempo. –murmuró el joven, sin dejar de caminar-. Yo iba a retar a Alder cuando llegó N hablando de su más grande sueño. Alder me pidió que dejara al chico pelear, pues sentía algo extraño en él. Yo presencié toda la batalla, e la cual N ganó sin mucha dificultad, sobretodo porque tenía a su lado el poder del gigantesco dragón Reshiram. Me quedé asombrado con ese pokémon legendario. En cuanto N venció, este castillo emergió de la tierra, dando a conocer la victoria del Equipo Plasma. Alder estaba agotado con la batalla y el suceso. No podía creerlo. Yo iba a ir detrás de N, pero entonces recordé que la profesora Juniper me había dicho que tú tenías la piedra negra. Sabía que vendrías, así que preferí esperarte.
Se detuvieron a unos centímetros de la puerta que los llevaría al vestíbulo. Black se puso delante de White y la miró ligeramente nervioso.
-Aún puedes cambiar de opinión. –dijo el joven. White negó con la cabeza firmemente.
-He tomado ya una decisión. Iré.
Black asintió.
-Entonces que así sea. A partir de aquí nos separaremos. Busca el cuarto donde está N, y yo me encargaré de los miembros del equipo Plasma. –Black tomó la mano de White con suavidad-. Sé que te dije que te explicaría por qué estuve distante un tiempo en la escuela, pero de momento no será posible. Sin embargo, en cuanto encuentre la oportunidad, correré en tu búsqueda.
-Gracias, Black. Enserio aprecio mucho tu apoyo. –Murmuró la joven, ligeramente ruborizada. Sonrieron. Acto seguido, abrieron juntos la puerta que los llevaría a una peligrosa batalla y a un impreciso destino.
