CAP. 6
EL INICIO DE LA CACERÍA
Nadia: Konishiwa! He aquí si servidora trayéndoles la continuación. Wi y muy pronto el final de esta linda pero adaptada historia xD
Yugi: Que linda ni que ocho cuartos
Nadia: Bueno mi querido hermano Neko, si te pusieras a hojear el Fic te darías cuenta de que si es linda.
(Yugi toma el libreto del Fic y empieza a hojearlo, luego de 5 minutos o suelta con ira)
Yugi: ¡Pero qué demo...! ¡Nadia! ¡¿Como que Atem se queda con Anzu? ¡No es justo!
Nadia: Sorry, pero asi son las cosas xD muajajajajajajaja.
Yugi: Pequeña mocosa ¬¬
Nadia: Bueno, ahora quiero agradecer los reviews a MagAnzu 16; muchas gracias One-Chan por tus comentarios, sin ti esto no sería posible, ah y tampoco me olvidé de ti Diarkae. Asumy; muchas gracias por tu review, jaja y espero que Yugi no lea tu comentario.
Yugi: *leyendo los reviews* ¡¿Qué? ¡¿Por qué todos se la traen contra mí?
Nadia: Ops…demasiado tarde, ya se dio cuenta, prosigo: dany14-black8; perdona a mi hermano, es muy idiota al decir que Robert Pattinson es gay, y mejor no encierres a Marik, tampoco lo queremos perder a él xD. LADY ANETTE; Al igual que todos y todas, te agradezco tus reviews, y tranquila, está bien que me hagas notar mis errores, no te voy a odiar por eso, sino como quien dice, cada capítulo del Fic sería un desastre. Dinah nuzzler; Si, también me gusta mucho el personaje de Carlisle Culle, mas si es interpretado por Seto Kaiba O¬O *baba*. Divine Atem: ¡Arigato por tu review! Y estaré leyendo desde ahora tus historias, lamento si hasta ahora, pero he tenido que lidiar con varias cosas.
Yugi: ¿Sabes una cosa? Serán mis nervios pero, a la mayoría de las chicas que te dejan comentario les caigo mal *pensando sentado en una silla junto a Nadia*
Nadia: Pues…creo que solo eres tu hermanito, pero bueno, dejémonos de esto y al Fic…
Anzu estaba asustada, pero tenía que estar tranquila, sino quien sabe que podría pasar si el cazador se daba cuenta de su temor, o peor aún, que ella no era precisamente como los demás, y eso significa que ella por ser humana sería el blanco perfecto para que el albino se lanzara a ella con la simple intención de beber su sangre. Pero era suerte de que no estuviera sola, estaba con Atem, que estaba más que dispuesto para protegerla, más los otros miembros de la familia, pero ¿sería suficiente para poder enfrentar al vampiro?
El albino comenzaba a caminar hacia ellos, Atem trataba de mantener serena a la oji azul. Todos también se aproximaron hacia el albino, mientras que solo quedaban Anzu y Atem hasta atrás de ellos.
-No debí traerte aquí, de veras lo siento mucho-decía culposo el oji violeta a la castaña tomándola de la mano-Quédate atrás de mí y no digas nada.
Inmediatamente lo obedeció y se puso detrás del chico. El cielo estaba demasiado nublado, los truenos no dejaban de estremecer la tierra, y el viento soplaba más fuerte de lo normal. Todos quedaron frente al albino de mirada maliciosa, quien al parecer muy cortésmente les devolvió la pelota de beisbol que habían mandado fuera del campo, entregándosela a Seto.
-Supongo que esto es tuyo-dijo entregándole la pelota.
-Gracias-dijo Seto al tomarla una vez que se la entregó.
-Me llamo Bakura-dijo el albino al hombre castaño, sin embargo quedo con la mirada perdida en la castaña de cabellos cortos, y Atem se tensó y dirigió una mirada de ira hacia él.
-Soy Seto, y ellos son mi familia. Pero creo que tus actividades de cacería nos producen dificultades-comento el castaño
-Lo siento mucho-se disculpo Bakura-No sabía que este territorio era de su familia.
-Si bueno, nuestra residencia permanente se encuentra no muy lejos de aquí.-comento Seto y empezó a darse cuenta como miraba Bakura a Anzu.
-Pues ya no los molestare más…-dijo-unos humanos me rastreaban, pero los guie en dirección opuesta, ustedes estarán a salvo-
-Me parece bien-dijo Seto con una leve sonrisa (Yugi: Oh no un perro morirá en 10…9…8…)
-Y ¿No les molesta un jugador más?- pregunto el albino y todos se miraron entre sí.
-Seguro ¿Por qué no?-asintió el castaño-Algunos ya se iban, así que puedes tomar su lugar. Bateamos primero-dijo arrojándole la bola al albino de ojos cafés.
Todo parecía tomar un buen curso, Atem y Anzu ya estaban por irse y los demás acomodándose en sus lugares para iniciar ahora otra partida. Pero el horrendo clima hiso de las suyas, una fuerte ventisca causo que el gorro se le cayera a la castaña y su cabello corto se meciera con el viento. El olor de su cuello llego al albino, que casi se lanza a ella pero de no ser por Atem y los otros que se le interpusiera para que no la dañara.
-¿Con que trajiste un bocadillo?-dijo con una con una risa maliciosa el albino listo para atacar a la chica que estaba siendo protegida por la familia de vampiros mientras que ella estaba detrás.
-Te recomiendo que te marches de aquí, ahora mismo-le advirtió Seto con un tono de enojo en su voz y este no tuvo más remedio que irse pero en su mente maliciosa y su apetito voraz le decía que debía buscar a la castaña hasta estar beber su sangre, así estaría completamente satisfecho.
Atem tomo a la chica del brazo y se dirigieron a la camioneta, estaba como alma que lleva el diablo, la subió a la camioneta e intento abrocharle el cinturón de seguridad pero debido a su alteración no lo conseguía hasta que la castaña se desespero también y le dijo que ella podía sola. Anzu se abrocho finalmente el cinturón y el oji violeta al encender la camioneta arranco.
Él conducía frenético entre los árboles, tuvo suerte de no chocar con uno. Anzu estaba asustada ¿Y cómo no estarlo? Si un vampiro quería beber su sangre a como dé lugar, estaba casi completamente paralizada del miedo y su corazón no dejaba de latirle a mil por hora, casi queriéndosele salir del pecho.
-Y ¿Ahora qué? ¿Estará siempre detrás de mí?-le preguntaba la castaña, casi gritándole al chico que conducía frenéticamente.
-Escúchame, Bakura es un cazador, y esa es su obsesión-dijo Atem volteando a ver a la aludida chica.-Vi sus pensamientos, me tensé, mi actitud fue lo que lo provocó. Acabo de hacer esto el juego más emocionante de su vida. ¡Esto no tendrá fin! Tendremos que matarlo, descuartizarlo y quemarlo.
-Pero ¿A dónde vamos?-pregunto Anzu con desesperación y temor en su voz.
-Lejos de Domino, tomaremos el primer tren hacia Tokio-respondió él
-¡Pero tengo que ir a casa! ¡Tienes que llevarme!-le reprochó la oji azul.
-¡No puedes ir tu casa!-se exaltó pero luego su tono de voz se calmó un poco-Rastreara tu olor, es el primer lugar en el cual buscara.
-¡Pero ahí está mi padre!-le volvió a reprochar mientras se sujetaba del su asiento ya que iban demasiado rápido.
-¡No importa!-le grito Atem
-¡¿Cómo que no importa? ¡Lo matara si por mi culpa sino hago algo!-replico ella
-¡Déjame sacarte de aquí primero! ¡Sí!-cuestiono él pero no funciono.
-¡Pero es mi papá, tenemos que salvarlo!-y con eso ambos comenzaron a tranquilizarse un poco, ya que la discusión no los llevaba a ninguna parte-Podemos hacer que pierda el rastro ¡o algo!
-Tengo una idea, solo espero que funcione-dijo Atem dejando a la chica con la duda. Mientras iban en camino a casa de Anzu, el le explicaba como tenía que ser el dichoso plan que se había ocurrido a tricolor. Luego de ya haber recorrido mucho llegaron finalmente la residencia Mazaki con un plan que solo era cuestión de suerte para que saliera a la perfección.
En la casa, Daisuke estaba dormido en el sofá de la sala, sin embargo se despertó ante el ruido que hiso Anzu al golpear la puerta de la entrada, gritándole al chico con el que se había marchado ya hace varias horas antes.
-¡Ya te dije que me dejes en paz!-gritaba la castaña desde el otro lado de la puerta al chico de ojos violetas-¡Lárgate, no te quiero ver!
Anzu corrió arriba las escaleras con su padre detrás de ella preguntándose por qué había discutido con el chico Cullen y qué era lo que había pasado en realidad como para que Anzu se pusiera de ese modo.
-Anzu ¿Qué pasa?-decía Daisuke mientras subía las escaleras siguiendo a su ahora alterada hija.
-Quiero irme de aquí es todo-contesto con frialdad la chica cerrándole en la cara a su padre la puerta de su habitación.
En la habitación estaban ella y el chico al que supuestamente le había gritado hace 5 minutos en la entrada de su casa aparentemente molesta con él. Atem le estaba ayudando a guardar ropa en una maleta, ya que el plan era; fingir una pelea entre los dos al llegar a casa de la chica, con lo cual tendría un pretexto para irse de la casa, así el rastreador no iría para allá y los buscaría en otra parte, pero el problema que angustiaba a Anzu era ¿Cómo lo tomaría su padre? Seguramente se pondrá muy triste al saber que su hija se irá ahora que estaba comenzando a convivir con ella luego de 11 años de que estuvieran separados por sus problemas familiares, ahora ese era el único problema.
-¿Qué fue lo que hiso? ¿Estás bien?-preguntó Daisuke llamando a la puerta a su hija.
-No, no pasó nada-contesto aparentemente normal la chica de cabellos castaños pero con enojo en su voz mientras salía del cuarto hacia el baño-Sólo quiero irme de aquí ya-dijo entrando de nuevo a la habitación dejando a su padre afuera con una y mil dudas.
-No sé qué decirle, tengo miedo…-le decía Anzu preocupada al oji violeta ya en la habitación en un tono apenas audible para él-Va a terminar odiándome
-No lo sabrás hasta que no lo intentes-dijo queriendo tranquilizarla y darle un poco de confianza.
Anzu solo asintió, pero aún tenía dudas en cómo iba a tomar esto su padre, ¿Cómo podría irse sin herirlo? Se preguntó eso más de una vez hasta que por fin tuvo las palabras necesarias para decirlo. Salió de su cuarto con la maleta que estaba arreglando, su padre caminando detrás de ella bajando las escaleras. Atem ya había salido de la habitación, solo tenía que esperar a Anzu salir de la casa para marcharse.
Ella estaba a punto de salir por la puerta, pero su padre la detuvo tomándola del brazo. Anzu volteó a donde él estaba y pudo notar en sus ojos la preocupación pero sobre todo la duda ¿Por qué hasta ahora su hija querría irse? ¿Él, aparte de Atem, tenía que ver es su decisión?
-Anz, por favor, detente-le suplico Daisuke-Mira si es por mí, no te preocupes, puedo cambiar. Haremos más cosas juntos. Te lo juro.
-¿Cómo qué? ¿Cenar en el restaurante cada noche? ¿Mirar el beisbol? Por favor papá, ese eres tú, no yo-respondió de mala gana la chica.
Sus palabras hicieron que Daisuke se sintiera mal por dentro, y ella lo sabía perfectamente, esas palabras serían lo suficiente como para herirlo, ya que fueron casi las mismas palabras que le dijo la madre de Anzu hace mucho, a eso se refería ella con que lo iba a herir y puede que tal vez, él terminara odiándola. Y era algo que no quería, hacer sufrir a su propio padre tal y como lo hiso su madre al marcharse de esa casa. Pero tenía que hacerlo de todas formas, era eso o dejar que aquel vampiro sádico lo asesinara, lógicamente era una mejor opción lo primero, sin importar que su padre no la volviera a perdonar, pero era algo que tenía que sacrificar por el bien de él.
-No quiero seguir discutiendo-dijo la castaña abriendo la puerta de nuevo pero en eso su padre volvió a hablar dejándola en medio de la puerta.
-Anzu…por favor no te vayas-le volvió a rogar su padre pero esta seguía sin voltear a verlo.
-Si no me voy ahora, terminare igual de reprimida que mamá…-dijo esto de ultimo para salir de la casa y cerrando la puerta detrás de ella.
Subió a su camioneta y arranco mientras que su padre veía como se alejaba desde la puerta. Pequeñas lágrimas de tristeza recorrían las mejillas de Anzu mientras conducía por la carretera en dirección a la casa de la familia Cullen. Atem estaba oculto en la parte trasera de la camioneta y entro por la ventana tomando el volante.
-No me perdonará-decía Anzu con lágrimas en los ojos luego de haberle dado el volante de la camioneta al tricolor
-Tranquila, todo estará bien, el te perdonará-dijo este consolándola tomando su mano.
-No, no lo hará… -recalcó ella- le dije lo mismo que mi madre cuando ella lo dejó.
-Si no te perdonara, entonces no te hubiera dejado ir-dijo esto e hiso que Anzu para de llorar, sin embargo no dejaba de sentirse culpable.
Llegaron a la casa de la familia Cullen, todos estaban en el garaje. Ahí Atem comenzó a sacar la ropa que Anzu llevaba en su maleta y le dio una chaqueta a Mai, que estaba sentada en la mesa que estaba en el garaje, ella miro a Atem con desaprobación ¿Por qué ella debía proteger a esa humana? ¡Si todo estaba pasando por su culpa!
-¿Esto para qué?-preguntó la rubia con fastidio y hasta se con repulsión en su voz.
-Póntelo-le dijo Atem a lo que Mai hiso una mueca de enfado-Es para que el rastreador se desvíe-complementó
-¿Por qué tenemos que ayudarla?-interrogo molesta la de ojos violetas –No entiendo por qué la proteges tanto Atem, por ella estamos en este lio-cuestionó
-Mai-le hablo el mayor de los vampiros, Seto-Anzu está con Atem ahora, y ya forma parte de la familia, y nosotros protegemos a nuestra familia.
Dicho esto, Mai no tuvo más opción que hacer lo que le dijo el chico de cabello tricolor. Se puso la chaqueta de Anzu y esperó junto con Jonouchi, a que esperaba que Atem se despidiera de Anzu.
-Anzu se irá conmigo y Honda-le dijo Shizuka al chico oji violeta-La llevaremos a Tokio.
-Procura tener tus pensamientos solo para ti-le dijo a esta y ella solo asintió y Atem de acerco a la castaña.-Anzu, has todo lo que ellos te digan ¿sí?-la hablaba como si ella fuera una niña pequeña que tuviera que obedecer lo que le dijeran.
-Pero ¿Qué pasara contigo?-le interrogo con preocupación en sus ojos.
-No te preocupes por mí…ahora lo único que quiero es que estés a salvo-en eso coloco su mano en la mejilla de ella-Tú eres mi vida ahora…
Anzu solo le sonrió tristemente, subió al auto con Shizuka y Honda y arrancaron y se fueron de la casa. Atem solo miro como se iban alejando, y cuando ya no puedo verlos, salió junto con Jonouchi y Mai y se adentraron en el bosque.
Una vez ahí, Mai recalaba el olor que tenía la chaqueta de la castaña en los arbole y los olía para asegurarse que el olor se había impregnado en estos, y así continuó con todos los arboles para que el rastreador los siguiera perdiendo el verdadero rastro de la chica a la que perseguía.
Durante todo el camino hacia Tokio, Shizuka estuvo inquieta, pero lo disimuló para que Anzu no se diera cuenta de ello.
Al llegar a la ciudad, el trío se fue a hospedar a uno de los hoteles que estaban en la entrada de Tokio, ya en la habitación, Anzu miraba por la ventana del tercer piso donde estaban a las personas que pasaban, estaba en la ciudad donde se había criado con su madre y estar ahí le causaba un tanto de nostalgia. Salió de sus pensamientos en cuanto Shizuka comenzó a tener una premonición y se aproximo a donde ella y Honda estaban sentados.
-Comienzo a ver algo-habló la chica de cabello largo mientras Honda le daba un lápiz y una hoja de papel a lo que Anzu miró incrédula.
-¿Qué es lo que miras?-preguntó Honda entregándole el lápiz y la hoja y en eso Shizuka comenzó a dibujar lo que estaba viendo.
-El rastreador cambio de curso…-dijo-se dirige a un lugar al cual no encuentro forma, hay muchos espejos, y…-y comenzó a dibujar en la hoja un salón, lleno de espejos, cuadros y en la entrada un arco como lo había dicho, Anzu observaba el trazo, y el lugar le resultó familiar, antes de que la pelirroja dijera otra palabra más sobre el dichoso lugar la interrumpió.
-Un estudio de danza-comentó y el moreno levanto su cabeza y la miro mientras que la otra chica aun seguía con su trazo.
-¿Ya has estado ahí?-preguntó Honda a la chica parada frente a los dos.
-Sí, de hecho, de niña tomé clases de ballet ahí y no está muy lejos-contestó esta y en ese instante sonó su celular, contestó y fue un alivio para ella que Atem haya sido quien llamó.
-Anzu, no pudimos engañar a Bakura.-le hablaba la voz preocupada de Atem al otro lado del teléfono-Cambio su curso, Mai y Jono regresaran a Domino para proteger tu padre y tu y yo nos iremos de aquí, lo más lejos posible. Anzu…-suspiro-haré lo que esté en mis manos para protegerte, tu eres mi vida ahora-dijo después de haber dado un suspiro para luego terminar la llamada.
La castaña sintió aun más preocupación de la que ya cargaba consigo, al saber que el plan que tenían los Cullen para distraer a aquel vampiro sediento que la perseguía no hubiera dado resultados. Aunque Atem la hubiera llamado para advertirle, ya era demasiado tarde, era bastante obvio que la premonición de Shizuka y el aviso de Atem indicaban que Bakura ya estaba en Tokio, pero la pregunta era ¿Dónde estará? ¿A qué hora llegaría por ella para matarla? Y si ya estaba ahí y aun no llegaba, ¿Qué estará planeando?
Honda al ver la cara de angustia de la oji azul se levantó del sofá y camino hacia ella, posó una mano sobre su hombro haciéndole entender que se tranquilizara, y ante el gesto esta solo le sonrió.
-Shizuka y yo estaremos abajo-comento mientras quitaba su mano del hombro de la chica-llámanos si necesitas algo.
Acto seguido y ambos salieron de la habitación. Anzu aun seguía mirando tristemente por la ventana con la mirada perdida ¿A cuando llegara la hora? ¿Cuándo moriría en manos de ese vampiro? Esas y otras mil preguntas más cruzaron por la mente de la chica, sin embargo salió de sus pensamientos al escuchar que su teléfono sonaba de nuevo.
-¿Anzu? ¿Anzu donde estás?-se escuchaba la voz de una mujer al parecer preocupada y la oji azul la reconoció, era su madre.
-Mamá déjame explicarte-dijo la chica tratando de tranquilizar a su madre, ya que no era difícil imaginarse que su papá la habría llamado para decirle que se fue de la casa sin motivo o razón aparente, pero hubo algo que no la dejo terminar, era la voz de un hombre al otro lado del teléfono que interrumpió a la madre de la chica, y sin duda, era Bakura.
-Vaya, vaya, vaya…-le decía la voz de malicia y burlándose el vampiro-al parecer al instituto de Domino tiene la seguridad necesaria para proteger la información de sus estudiantes, me resulto muy fácil encontrar tus datos.-le decía entre risas el albino-Déjame decirte que tienes una casa muy bonita. Estaba por esperarte, pero por lo que veo mami regreso luego de haber recibido una llamada muy preocupada de tu padre, y todo ha salido de maravilla-en eso tiro una carcajada de maldad.
-Espera, ¡Dime que le has hecho a mi madre! ¡No te atrevas a tocarla!-gritaba ahora la castaña por el teléfono y advirtiéndole al vampiro, pero este lo tomo como juego.
-Aun puedes salvarla…-le dijo el inmortal a la humana para que se callara-Pero primero tienes que venir sin ningún otro de tus amiguitos.
-¿En dónde nos encontramos?-interrogó Anzu ante los chantajes de Bakura, ¿Qué otra opción tenía?
-Que te parece en ti antiguo estudio de danza-dijo el albino no haciendo una pregunta, sino una aclaración-Pero que ni se te ocurra traer a alguien, si lo haces, lo sabré y no creo que quieras que mamá pague por ese diminuto error.
-Está bien-acepto la chica-ahí estaré, solo, no la lastimes-suplico a favor de su madre.
-Perfecto-rio el vampiro pero para luego volver a poner la misma condición de antes-Pero recuerda, si traes a tus amigos contigo, mami pagara el precio…
Ante esas ultimas palabras se termino la llamada y Anzu quedo petrificada. ¿Qué tenía que hacer? No tuvo más remedio que someterse ante el chantaje del vampiro, tenía que hacer algo y tenía que ser pronto…sino su madre pagaría por culpa, nada sería más horrible que un ser querido fuera asesinado su ella era la razón.
Salió de la habitación y camino por el pasillo hasta el elevador, una vez ahí bajo desde la planta alta hasta la recepción y sigilosamente, casi escabulléndose para que Shuzika y Honda no la vieran, salió del hotel y tomó un taxi.
Una vez que le dijo al conductor la dirección de su destino, Anzu miraba por la ventana del auto las calles de la ciudad, pensando que esa sería la última vez que estaría ahí, que ya no había manera de salir de tal lio que se armó y, que, tal vez no era tan malo lo que estaba ocurriendo, pudo encontrar el amor con Atem, reencontrarse con su padre luego de años de estar separados y, quizá, hasta morir solo por ayudar a un ser amado.
Entre esas y un millón de reflexiones más, no se dio cuenta de que había llegado al tal estudio donde se vería con Bakura hasta que el conductor hiso que saliera de sus pensamientos. Le pagó y bajó del taxi, caminó hacia la entrada del dichoso instituto de danza, con todo y ese miedo y temor recorriendo todo su cuerpo, pero tenía que ser valiente por su madre y por ella también, no iba a dejar que aquel maldito se saliera con la suya. Entró sigilosamente y podía escuchar que la voz de su madre provenía de los vestidores.
-¿Anzu? ¿Anzu donde estás?-era la misma voz de la madre de Anzu que mostraba preocupación como en aquella llamada.
-¡Mamá!-exclamó con angustia la chica-¿Mamá estas bien? ¡Sigue hablándome! ¿Dónde estás?
-¡Anzu! ¿Hija eres tú?-en eso la castaña corrió hacia la habitación y al abrir las puertas notó que no había nadie en la habitación, no estaba su madre, en su lugar una grabación de cuando era pequeña y su madre la estaba buscando en el mismo estudio.- ¿Anzu qué haces?-preguntaba la madre de la chica en aquella grabación mientras se sentaba al lado de la pequeña niña de ojos azules.
-Me escondo-respondía la pequeña en la grabación y Anzu todavía seguía inmóvil sin pronunciar una palabra.
-¿De qué te escondes?
-De las niñas que se burlan de mí porque no sé bailar-sollozaba la pequeña.
-Oh vamos linda, no te preocupes. Solo están celosas, bailas muy bien.-sonría la mujer a la pequeña.
-Mamá...soy pésima bailando-se cuestionó la niña a lo que recibió una risa burlona de su madre.
Anzu no podía creerlo aun, su cabeza seguía procesando todavía la información hasta darse cuenta que todo era una trampa. Dio la vuelta para salir rápidamente de ahí, pero vio que en muchos de los espejos del estudio se reflejaba Bakura, sonriendo de manera maliciosa, esperando desde un principio que la chica cayera sola por su propia cuenta. Ella se vio confundida al no poder ver con claridad al vampiro asechándola, el salón estaba casi en penumbras, de no ser porque la luz de la luna alumbraba por las enormes ventanas.
Ella corrió y era lo que Bakura esperaba para lanzarse sobre ella. La arrinconó en una de las esquinas del estudio, poniendo los brazos a los costados para que no intentara huir, pero aun así ella no podía hacerlo debido al temor que sentía.
-Que mal que Atem te haya desperdiciado así de esa forma…-el albino le acaricio el rostro con una risa burlona y maliciosa y Anzu solo entrecerró los sus ojos-teniéndote solo como una mascota.
-El por lo menos no es un cobarde-le susurro entre dientes debido a la repulsión que le causo el toque del albino.
-¿Con que eres ruda eh?-se mofó el vampiro para luego soltar una carcajada.
La chica sacó del bolsillo de su sudadera el gas pimienta que su padre le había dado anteriormente, arrojándole en los ojos al vampiro, pero a este no le hiso ni el más mínimo daño, el solo cerro sus ojos pero para luego abrirlos con fastidio y enfado. Ahí fue cuando Anzu aprovecho para zafársele, pero él fue todavía más rápido, llego hasta ella y la volvió a acorralar, le soltó una bofetada tan fuerte, que la dejo tirada en el piso recargada en la pared. Este se le acerco solo para burlarse de ella, que estaba adolorida debido al golpe.
-Tome esto de tu casa, espero que no te moleste-dijo Bakura sacando de su gabardina una videocámara que le mostro a la chica mientras reía sínicamente.
Este la encendió y enfoco el lente de la cámara en la chica que estaba aun recargada y adolorida en la pared del estudio, viendo los ojos oscuros del vampiro que daban a conocer su sed de sangre, mirándolo con temor pero aun así no debía ser débil delante de él si quería salir viva de ahí.
-¿Qué sería lo que diría Atem al verte así linda?-le decía en voz burlona mientras la grababa-Vamos dile algo-seguía burlándose y Anzu solo quería esconder su rostro de la cámara, pero este le insistía.
-No quiero-le decía ella volteando su rostro pero el vampiro la tomo del mentón no muy delicadamente a que lo volviera a ver y enfocando de nuevo la cámara en ella.
-¿Por qué no?-le pregunto este burlándose-Sería muy divertido ver su reacción cuando vea a su preciada humana morir, toda esa ira pero más que nada el dolor…-le hablaba a la castaña de modo sínico y susurrándole en el oído lo que causo que esta se enojara.
-¡Ya te dije que a él no lo metas en esto!-le grito Anzu a acosador el cual se molesto también.
-¡Dile cuanto te duele!-le grito Bakura tomándole las muñecas bruscamente.
-¡No!-le respondió Anzu, cosa que hiso que le vampiro reaccionara como si esa fuera la gota que derramo el vaso. Este encajo sus garras en la entrepierna de la chica la cual no tardo para que comenzara a sangrar y Anzu sintiera dolor, pero ella no se lo demostraría, no caería en su juego, sin embargo su orgullo no le impedía sentir ese gran dolor.
-¡Dile cuanto te duele! ¡Dilo!-comenzaba el a encajar las garras en la entrepierna de la chica más profundamente, gritando furiosamente mientras que ella solo sentía que ese dolor aumentaba.
Anzu abrió sus ojos de par en par y Bakura solo sonrío levente, pensando que había conseguido lo que quería, hacerla sufrir, pero en ese momento, alguien entro por una de las ventanas del estudio casi volando, Anzu pudo reconocer que era Atem, que golpeo a Bakura lanzándolo lejos de la chica casi hasta el otro lado del estudio.
Atem vio la herida de la castaña y como su sangre brotaba con fluidez, sin embargo tenía que dejar sus instintos por un momento y salvarla, antes de que fuera demasiado tarde. La tomo en brazos y Atem dio un salto hacia la ventana que había roto para salir, pero en ese mismo instante, Bakura quien hace cinco segundos estaba lejos de ellos y casi inconsciente, lo tomo del tobillo y lo jalo, causando que ambos cayeran y que el oji violeta soltara a la castaña sin querer.
La chica cayó sobre los pedazos de vidrio de la ventana de el oji violeta rompió y uno de ellos se había clavado en su herida. Atem y Bakura comenzaron a pelear, y el albino lo retachó contra uno de los muchos espejos del sitio, y con una mano apretando su cuello queriendo que el tricolor pudiera respirar. Atem intentaba zafarse, pero el aire se le iba debido a que el otro vampiro los estaba ahorcando.
-¿Te crees muy fuerte no?-le decía Bakura apretando cada vez más fuerte el cuello de Atem-Acéptalo, eres muy débil.
-Soy lo bastante fuerte, como para matarte-le cuestionó Atem hablando entre cortado debido a la falta de aire. En eso, puedo recuperar fuerza y darle una patada al albino para quitárselo de encima.
Corrió hacia Anzu, quien estaba herida y aun en el suelo, pero antes de llegar a ella, el otro vampiro se le adelanto y lo golpeo volviéndolo a lanzar a uno de los espejos. Este tomo la muñeca de la castaña y la mordió, inyectándole con sus colmillos ese veneno con el cual los humanos e transformaban en inmortales o, morían debido al dolor.
Anzu abrió sus ojos de par en par y su pupila se dilató en ese momento al sentir la mordida de Bakura en su muñeca, pero sobre todo al sentir el dolor de aquel veneno. Comenzó a gritar desesperadamente mientras que en el rostro de Bakura se dibujo una mirada de maldad al realizar con éxito su cometido, pero su sonrisa se borro al sentir el golpe de alguien en su rostro, Atem se había vuelto a levantar y ahora él lo tenía contra la pared, asfixiándolo con una mano sobre su cuello, pero Atem sintió una mano sobre su hombro, volteo y vio que era Seto mirándolo fijamente, dándole a entender que parara.
-Hijo…-le hablo Seto al menor de ojos violetas-Ya basta. Recuerda quien eres.
Mai, Honda y Jonouchi se aproximaron también para detener a Bakura, mientras que el oji violeta lo soltó y fue con Anzu, quien seguía herida y aun en el suelo, pero vio que Shizuka estaba a un lado de ella, sin embargo dudo.
Shizuka trataba de calmar a la castaña que estaba sintiendo el dolor que provocaba el veneno corriendo por sus venas. Ella olio por un momento la sangre que fluía de la entrepierna de la castaña, y comenzó a sentir el deseo de beberla, pero debía controlar sus impulsos, pues no quería dañar a Anzu.
-Seto…-llamo al mayor de los vampiros quien fue hacia ella al oír el tono de su voz, el cual reflejaba preocupación.
-¿Qué sucede?-le pregunto este al acercarse a la pelirroja y vio su reacción ante el olor de la sangre, por lo que le dijo que se alejara-Shizuka ve y ayuda a tus hermanos.-le ordenó Seto.
-De acuerdo-dijo la chica de cabellos pelirrojos para después levantarse del suelo e ir con los demás hermanos que estaban encargándose del otro vampiro enemigo.
Atem se aproximo a donde su amada estaba en el piso sintiendo el dolor del veneno recorría su cuerpo y donde el mayor de los vampiros estaba a un lado de ella para ayudarla, él se arranco un pedazo de la chaqueta que llevaba puesta para luego amarrarlo en la entrepierna de la chica y así evitar la hemorragia. Pero todavía tenían un problema mayor, el veneno avanzaba muy rápido y se les acababa el tiempo ¿Qué debían hacer? Dejar que Anzu se convirtiera en una de ellos, un ser de la oscuridad y bebedor de sangre humana, o tratar de sacar el veneno se su cuerpo, aunque había una posibilidad que muriera, pero no sabían cuál de todas esas sería la correcta y, sobre todo, cual no dañaría a Anzu.
-Atem, necesitare tu ayuda en esto-dijo Seto para llamar la atención del joven vampiro-necesito que saques el veneno.
-Tú sabes que no podre hacerlo-le cuestionó el oji violeta al otro-Si no puedo contenerme…-no puedo terminar la frase, pues Seto poso una mano sobre su hombro.
-Sé que podrás-le dijo este y el solo asintió resignado. En verdad no quiera dañar a Anzu, al sabía que si no podía controlar sus impulsos la mataría, pero por el sufrimiento de la chica retorciéndose de dolor en el suelo era un riesgo que tenía que tomar.
Atem tomo la muñeca de Anzu, sino antes haberle dicho un "todo estará bien" para después posar sus enormes colmillos en la muñeca donde Bakura le había mordido. Comenzó a succionar el veneno y al principio todo parecía normal, pues parecía que Anzu se tranquilizo un poco y dolor se estaba marchando, pero de ahí en adelante Atem ya no podía soltar la muñeca de la chica.
-Atem, ya fue suficiente, suéltala-le decía Seto ahora preocupado por que el chico no reaccionaba ante sus palabras, ya no podía parar-Atem déjala ¡la mataras!
Woah oah, [Woah oah]
standing- by [Permanezco cerca]
a broken tree [De un árbol roto]
Her's-hands are all twisted [Sus manos están todas torcidas]
She's pointing at me [Ella me señala]
I was damned by-the light [Fui condenado por las luces]
coming, over all-i see [Se acerca hasta mi para verme]
Los colmillos de Atem seguían aun encajados sobre la muñeca de la chica, ya no podía controlarse, Seto trato pero no pudo. Anzu abrió lentamente sus ojos, viendo como los demás vampiros despedazaban a Bakura y lo arrojaban al fuego que habían hecho de las tablas que arrancaron del piso del estudio, veía borrosamente, pues ya no tenía fuerza suficiente como para darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, ni siquiera pudo ver claramente el rostro de su amado Atem, quien ya no podía parar de beber la sangre de su muñeca, solo pudo cerrar sus ojos nuevamente quedando profundamente inconsciente.
Spoke with a voice that [Habló con una voz que]
Disrupted the sky [Rompió el cielo]
She said walk on over here [Ella dijo camina por aquí]
To, a bit of shade [Hasta la sombra]
I will wrap you in my arms [Te abrigaré entre mis brazos]
and always stay [Y siempre permaneceré]
Let me sign [Déjame llegar]
Let me sign [Déjame llegar]
La castaña despertó en la cama de un hospital, con vendas en la herida de su entrepierna y el suero inyectado en su muñeca, abrió sus ojos lentamente y pudo contemplar el rostro preocupado pero a la vez con una sonrisa triste de su madre, una mujer de cabellos castaños pero más largos que los de la chica, la misma tés pálida pero con ojos cafés, mirando a su hija quien acababa de despertar para luego abrazarla fuertemente.
-Anzu, que bueno que estás bien-le decía Kioyo (N: Único nombre que se me pudo haber ocurrido) abrazando a su hija mientras ella le respondía con un poco de timidez.
-Mamá…-reaccionó Anzu separándose lentamente de su madre pues aun le dolía su cuerpo-Dime, ¿Qué fue lo que paso?
-No me digas que no recuerdas nada-le dijo Kioyo en tono divertido pero luego lo cambio por uno más dulce- Como te fuiste de la casa de tu padre, te fuiste a un hotel de aquí de Tokio, Atem vino a buscarte, pero te exaltaste y al bajar por una escalera te resbalaste y caíste por una ventana.
Anzu comenzó a recordar, o por lo menos vislumbrar en su mente lo que su madre le había dicho que ocurrió, pues no estaba muy segura de ello. Pero si hablaba de lo verdaderamente ocurrido o seguramente su madre la juzgaría de loca o simplemente no le creería. Miro a su alrededor de aquella blanca habitación del hospital y vio en el sofá del rincón, al chico de ojos violetas aparentemente dormido con un cobertor sobre él y su cabeza recargada en el uno de los respaldos de aquel sofá gris. Kioyo se dio la vuelta hacia donde miraba su hija y pudo notar que no le despegaba la mirada al chico de cabellos puntiagudos, por lo que solo sonrió y volvió su mirada a la castaña.
-El te trajo aquí…-le dijo a su hija la mujer de ojos cafés con una sonrisa franca-es muy amable ese chico.
-Sí, lo es- dijo ella también con una leve sonrisa pero aun mirando a su querido dormido en el sillón.
-Iré por algo a la cafetería, volveré luego-dijo la madre de la chica dándole un beso en la frente y levantándose de la silla donde estaba sentada junto a la cama de la castaña y saliendo de la habitación.
Atem al oír el sonido de la puerta cerrarse en señal de que la madre de Anzu se había ido, abrió sus ojos y se levanto del sofá donde estaba recostado, se acerco a la cama de la chica y tomo asiento en esta junto a los pies de la castaña.
Por lo visto su semblante reflejaba decepción y sobre todo culpa, si, se sentía culpable por lo que había pasado, nada de eso hubiera sucedido si él se hubiera alejado de ella desde el comienzo, de no dejar que sus ilusiones y más que nada la dicha de por fin haber encontrado a la mujer que había esperado durante una larga, solitaria y eterna vida pusieran en riesgo lo que más amaba, a Anzu. Y ahora ¿cómo alejarse?, si no tenía la voluntad necesaria para hacerlo, se sentiría aún peor que ahora, más sin embargo, tenía que tomar una decisión…
-Anzu, necesito decirte algo importante-comenzó a hablarle el oji violeta a la chica encamada.
-¿Qué?-pregunto la castaña, pues el rostro del chico se veía demasiado serio.
-Creo que será mejor que regreses a Tokio, pero más que nada, que te olvides de mí, no podemos estar juntos, ya no más-dijo mientras agachaba la cabeza.
Anzu se sorprendió al escuchar a su amado vampiro decir esas palabras, sintió ganas de romper en llanto pero prefirió tragarse ese dolor y preguntarle al chico sus razones, pero en vez de eso, solo dio reclamaciones.
-¿Qué? Dime que no es cierto… ¡No Atem tú no puedes hacer esto! ¡No!-comenzó a exaltarse, pero Atem tomo sus manos entre las suyas para tranquilizarla, cosa que resulto, pues Anzu dejo de gritar.
Atem se acerco a la chica cuidadosamente, mirando fijamente esos ojos tan azules como el océano mismo, posó su mano en la mejilla de la chica, acariciándole delicadamente causando un leve sonrojo a la chica. Anzu cerró sus ojos y Atem juntó sus labios con los de ella en un cálido beso, cuando pararon, Atem se acercó más y abrazo fuertemente a su querida, claro tratando de no lastimar su pierna vendada. Anzu tardo en responder el abrazo ya que el dolor de su cuerpo no la dejaba moverse tan fácilmente, pero una vez que sintió los brazos del chico alrededor suyo, fue para ella estar en los brazos de un ángel, ya que para ella eso era Atem, su ángel oscuro.
-Tú sabes que nunca me alejaría de ti, Anzu…-susurró el chico al oído de la castaña muy cariñosamente mientras que seguía abrazándola-te prometo que no te dejaré, nunca.
-¿Lo prometes?-Pregunto la chica separándose solo un poco para ver el rostro de su querido vampiro.
-Lo prometo…-dijo Atem mirando con ternura a la oji azul, acercando su boca a la de ella en un beso tierno, para al final mirar de nuevo sus ojos, aquellos que por más de un siglo había buscado y que al fin había encontrado-te amo.- dijo para plantar de nuevo un tierno y tímido beso en los labios de la castaña.
(Se escuchan gritos de mujeres molestas fuera de la casa de Nadia, gritando cosas como "Robert no es gay"," Maten a Yugi" etc.)
Yugi: ¿Qué demonios son todos esos gritos?
Nadia: No sé… ¿por qué no lo deduces tu mismo hermano? (Yugi se acerca con cuidado a la ventana y en eso un ladrillo entra y rompe la ventana golpeando a Yugi en la cabeza)
Nadia: Ay por Ra! ¡Yugi! ¿Estás bien? *se para del escritorio y camina hacia Yugi tirado en el suelo*
Yugi: - *despierta* ¡PERO QUE CARAJOS FUE ESO! ¡ESAS TIPAS ESTAN LOCAS ¿Quiénes son? *sobándose el chichón en la frente*
Nadia: Si no te has dado cuenta, son las miles de fans de Robert Pattinson, genio ¬¬ Y están aquí por lo que dijiste de él, que era gay.
Yugi: Ah maldita sea, ¡todo por ese estúpido! Me largo *se va*
Nadia: Como sea, si te violan yo no sé nada de nada. Ù-Ú Gomenasai si me tarde mucho en la continuación, jamás me había pasado esto, pero entre la escuela, los amigos, la familia, los duelos, y ver Yu-Gi-Oh! Es muy difícil tener tiempo, aparte de los mugres exámenes finales ¡AY QUE ESTRÉS! Ah y creo que notaron una pequeña canción, se llama "Let me Sign" y es nada más y nada menos que de Rob Pattinson ^///^ hay que hermosa
Bueno los dejo hasta el siguiente capítulo SAYONARA AMIGOS.
