Capítulo 28

Lo primero que vieron los jóvenes amigos al pasar la puerta fue un enorme cuadro con la "P" de Plasma y su respectivo diseño frente a ellos. Caminaron por el largo vestíbulo, solitario. No se veía ningún soldado. De repente, seis señores aparecieron tras una puerta que los chicos pasaron desapercibida, deteniéndose enfrente de los entrenadores. White los miró. Reconoció a dos de ellos por aquella pelea en Castelia city junto a Burgh. Black pasó a White detrás de él y alzó un ligeramente un brazo, de manera protectiva.
-Qué gusto volver a verte de nuevo, White. De cierta manera sabíamos que volverías. –dijo uno de los señores que ella reconocía, el de la larga barba.
-¿Los conoces? –le preguntó Black a su amiga en un susurro, sin quitarle la vista a los hombres.
-Solo a dos de ellos. Me encontré con ellos cuando pasé por Castelia. –respondió ella.
-Perdonadnos, señorita White, pero no podemos permitir que interfiera. –dijo el otro viejo conocido.
-Nuestro rey está a punto de cumplir su mayor sueño. No dejaremos que le quites su felicidad. –mencionó otro, un viejo calvo y de muy avanzada edad. Los seis hombres se acercaron a los chicos y los rodearon.
-Nosotros, los Siete Sabios, protegeremos a nuestro pobre, lastimado e inocente rey. –dijo otro señor.
-Y por si os preguntáis, Ghetsis es el séptimo sabio. Él tampoco permitirá que interfieran en esto. –susurró otro anciano.
-El equipo Plasma está muy cerca de cumplir su sueño. Por fin volveremos a ver la sincera sonrisa de nuestro joven rey que tanto ha sufrido en su corta vida. ¡Larga vida al Rey! –exclamó el último sabio. Antes de que los señores pudieran realizar otro movimiento, una voz conocida resonó en el vestíbulo.
-¡No tan rápido viejos! –gritó un hombre. "¿Clay?" pensó White. "¿Por qué…?"
-No se atrevan a tocar a esa chica. –dijo otra voz masculina. Era Burgh. De repente, los líderes de gimnasio de Unova se hicieron presentes en el lugar.
-¡Amigos…! –sonrió White, entusiasmada.
-¡No podíamos dejar toda la diversión para ti sola, White! –exclamó Skyla.
-Venimos a ayudaros, porque todos amamos a los pokémon. –murmuró Elesa.
-¡Ni crean que se saldrán con la suya! –gritó Iris, sacándole la lengua a los Seis Sabios.
-¿Estás bien, White? –preguntó Brycen.
-Impresionante castillo, ¡pero lamento deciros que los seres humanos y los pokémon debemos continuar juntos! –sonrió Lenora, guiñando un ojo.
-Black, White, me da gusto veros juntos y apoyándose. No nos íbamos a quedar con los brazos cruzados. –mencionó Drayden.
-Todos los líderes… han venido a ayudarte, White. –sonrió Black, ya más relajado, y White asintió vigorosamente. Uno de los sabios, el calvo, frunció el ceño.
-Hmpf, ¿y quién os invitó, huh? –preguntó el hombre.
-Yo lo hice. –dijo una voz femenina, y de entre los líderes de gimnasio salió Bianca. White se llevó una mano a la boca, emocionada y feliz de volver a ver a su amiga después de tanto tiempo.
-¡Bianca…! -susurró la ojiazul.
-¡Hola White, hola Black! Es bueno veros de nuevo. Recibí informes de la situación por parte de la profesora y quise ayudar también, así que llamé a los líderes para que se unieran a la pelea. Aunque… no pude localizar al trío de Striaton City, así que… -comenzó Bianca. Los líderes comenzaron a pelear contra los Sabios, dejado atrás a Black y a White.
-Bianca, ¡te dije que no te metieras! –susurró White mientras abrazaba a su adorada amiga.
-¡No me podía quedar sin hacer nada y menos en una situación tan grave como ésta! Lo sé todo White, así que sigue tu camino y busca al rey. –susurró Bianca, soltando a su amiga suavemente.
-Pero…
-Estaremos bien, tu enfócate en lo que debes hacer. Déjanos todo lo demás. Y ten mucho cuidado, ¿quieres? Deseo verte regresar sana y salva.
White asintió.
-Gracias, Bianca.
La rubia le dedicó una de sus más sinceras y alienantes sonrisas a su mejor amiga.
-Ahora, ¡vete! –mencionó Bianca. White miró por última vez a Black, y éste le compartió una gran sonrisa también. White hizo lo mismo, y acto seguido, se giró y se alejó de ahí corriendo hacia las escaleras, dejando atrás a todos sus amigos.
-Sé que puedes hacerlo, White… -susurró Bianca mientras entrelazaba sus manos, y acto seguido se unió a la batalla junto con Black y los líderes de gimnasio, pues los soldados del equipo Plasma ya habían llegado también.

White corría a través de pasillos, puertas y escaleras, jadeante. En cada habitación en la que entraba se encontraba con miembros del equipo Plasma, pero ninguno quería luchar contra ella. Unos incluso le dieron medicina a la chica para sus pokémon.
-Estamos por cumplir nuestro sueño, pero ahora ya no estoy tan segura de que quiera que eso pase. –le había dicho una mujer soldado en una de las múltiples habitaciones-. Me he encariñado bastante con este Watchog, y no quiero alejarme de él ya.
Todo estaba más tranquilo en los pisos de arriba. White seguía ascendiendo, subiendo escalones y corriendo por los extensos pasillos. De los pocos soldados que White llegó a encontrar en esos pisos, no había ninguno que quisiera luchar ya. Cansada, White se detuvo para recuperar aire. A su lado había otra habitación más. No podía quedarse mucho tiempo ahí de pie. Aunque no sabía lo que podría encontrar, White decidió entrar a la habitación de al lado y buscar agua potable para hidratarse. Tomó la picaporte de la puerta y la abrió.