Este es segundo capitulo de Déjame enseñarte..
DISCLAIMER: Naruto no me pertence, si lo hiciera, si naruto fuera mio y no de Kishimoto- sama la historia estaría llena de Yaoi y Shikamaru sería MIO! jajajaj.
Capitulo II El Museo
Mientras Gaara viajaba a toda velocidad por la ruta que ya tenía de memoria y que había encontrado sin ayuda del rubio, recordaba ese jueves, cuando su vida cambió para siempre.
Gaara era el hijo de uno de los embajadores de Konoha en otra ciudad, Suna. Su familia, su mismo nombre eran reconocidos por todo el mundo y Gaara nunca había salido de la ciudad de Suna, hasta ese perfecto jueves.
La escuela privada a la que asistía Gaara en Suna, tenía una especie de convenio especial con la escuela pública de Konoha, que es por obvias razones, la escuela a la que asistía Naruto. Ese día los estudiantes mejor calificados de Konoha irían a conocer las instalaciones de Suna´s high school, en donde tal vez uno de ellos entraría a estudiar.
Naruto no formaba parte de esta excursión, sus notas no eran lo suficientemente buenas como para ir, como para siquiera pensar en pasar por la fachada de esa prestigiosa escuela, así que debió quedarse en Konoha.
Gaara, en cambio, era el elegido este año para dar la bienvenida a los compañeros visitantes y además debía anunciar quien era el estudiante que se ganaría la beca de Suna. Pero el destino tenía planes diferentes para Gaara. Su padre había tomado una semana de vacaciones en su apretada agenda, y su destino no era Suna, el padre de nuestro pelirrojo quería visitar Konoha. Ninguno de sus hijos mayores quisieron acompañarlo, pero su hijo menor, el pequeño reflejo de él mismo, ya había empacado su maleta mucho antes de que su padre anunciara su viaje.
La escuela de Suna escogió a Baki, el segundo mejor, para dar el discurso de bienvenida y anunciarle a Shikamaru Nara que se trasladaría inmediatamente a los dormitorios de Suna por los años siguientes.
En su estadía en Konoha, contrario a lo que se piensa de las vacaciones, el embajador no hizo más que trabajar dejando que su hijo vagara solo por la ciudad, y el pelirrojo nunca supo como agradecérselo.
Ese día hacía un sol maravilloso, uno de esos que anuncian aguaceros por la tarde, pero como el delgado chico de ojos aguamarina no conocía bien el cielo no hizo caso cuando una de las mucamas del hotel donde se hospedaban le aconsejó llevar una sombrilla. "Debe de estar bromeando, ¿con este sol y yo cargando una sombrilla? ¡Ja! Mira que ridiculez" Y salió del hotel con nada más que una camiseta negra y unos jeans claros que le quedaban muy bien.
Anduvo por todos los sitios de interés ese día, después de todo era uno de los últimos que pasaría en Konoha y quería asegurarse conocer muy bien la ciudad que su padre representaba tan lejos, y que pese a tener doce años, ya cumplidos, jamás había conocido.
Se le hizo tarde en el Museo de la Historia de Konoha, y no se dio cuenta en que momento empezó a caerse el cielo en forma de pequeñas gotas. Un celador que pasaba justo por su lado hizo el comentario que le había escuchado esa misma mañana a la mucama, y que deliberadamente se propuso ignorar: "Ese sol era de agua"
Gaara pretendía volver a entrar en el Museo, pero fue ese mismo celador quien le impidió el paso: "Lo siento chico, ya cerramos" Ante tales palabras Gaara crispó de indignación
- ¡¿Chico? ¿Sabe usted con quién está hablando? ¿Sabe usted quién soy yo? – Preguntó levantando su voz para amedrentar a su escucha inmediato.
- Si, eres un idiota que se va a mojar – Contestó un rubio sonriente mientras sacaba su paraguas de la maleta que llevaba trenzada al cuerpo. – ¡Ja! Y va a ser la mojada del siglo – Aseguró mirando al cielo y a Gaara intercaladamente.
- No deberías hablarme así, es más no deberías hablarme. Realmente la gente de Konoha no tiene ni idea de como tratar con personalidades importantes como yo. – Puntualizó, aún más indignado el Sabaku.
- ¡Hey! Tú no deberías hablarme así. Yo no seré una personalidad impertinente – dijo Naruto consiente de su error y apretando su debo índice contra el pecho del joven que se petrificó ante tal contacto – Pero tengo una sombrilla y diciendo esto me retiro. – Se giró para dirigirse al celador, que estaba encantado con lo que sucedía - Adiós Izumo, gracias por todo – Sonrió el estridente chico, abrió su paraguas y bajó las escaleras de la entrada del Museo. Se detuvo un momento como pensativo, se acercó a la baranda que dividía esos enormes escalones en dos, sacó una libreta de su morral, anotó algo, como pudo lo ató al mango del paraguas naranja que llevaba, lo cerró lo recostó sobre la baranda en la que se había recargado antes, miró a Gaara, le sonrió y siguió bajando de escalón en escalón empapándose de pies a cabeza.
Gaara, impresionado bajó corriendo hasta donde ese chico tan hermoso había dejado la sombrilla cerrada, la abrió y tomó la nota que se encontraba en su mango "Toma para que no te mojes, me la devuelves después ¿Vale? Cuídate… Naruto" Nuestro pelirrojo amigo se devolvió para hablar con el guardia, quien también se encontraba escribiendo algo, y, que finalizando su escritura, le extendió el trozo de papel a Gaara diciéndole "Esta es la dirección de Naruto, si te das prisa puedes alcanzarlo"
El lindo chico de ojos aguamarina tomó el papelito que le ofrecían y se encaminó de nuevo camino abajo por las escaleras, tomó un taxi y prácticamente le ordenó que lo llevara a aquella ubicación.
Al llegar, el agua del cielo había dejado de caer, pero en la casa que se encontraba enfrente de él no había señales de vida. Pagó al taxi los servicios prestados, se bajó del vehículo y se encaminó a la entrada de dicha vivienda.
- No ha llegado. ¿Qué hago?
-Esperarme en la puerta.- Contestó Naruto a la pregunta que sabía no era para él – Wow! Llegaste súper rápido.
Gaara no supo que decir. Estaba encantado por la vista que el chico le ofrecía. Camiseta blanca, empapada hasta la última hebra y ajustada contra el pecho de su portador, además del jean ceñido que se resbalaba un poco de su cadera debido al agua.
- ¿Quieres pasar? Me refiero a que tal vez tienes hambre o algo. Además estoy empapado y me quiero dar un baño, sería grosero coger mi paraguas y dejarte en la puerta. – aseguró Naruto tomando una mano de Gaara y pasándola por su pecho. - ¿Ves? ¡Empapado!
- Si, wow – El pelirrojo no sabía que decir - ¿Te puedo preguntar algo?
- Claro, dime – contestó el rubio mientras soltaba la mano de Gaara y se disponía a abrir su casa.
- ¿Por qué me dejaste la sombrilla en la baranda del Museo? Sabías que te ibas a mojar, cualquiera lo sabría, con un aguacero como el que cayó.- Dijo Gaara un poco apenado – Además la forma en la que te traté… mm no fue muy justa contigo, ni con el guardia de seguridad.
- Lo hice porque quise, porque me gustaron tus ojos, y tus ojeras- contestó Naruto rozando una con su dedo - Ven pasa. La casa esta un poco desordenada, lo siento.
- ¿Vives solo?
- Si, mis padres murieron hace mucho tiempo, mi tío Iruka, que es docente en la escuela a la que asisto, me ayuda con algunos gastos, pero no puede vivir aquí conmigo, él es casado y su familia necesita que pase tiempo en su casa, y yo…. yo simplemente no puedo dejar este lugar.
- ¡Bien! – Dijo Gaara, - No tienes porque dejarlo, no debes, es el recuerdo de tus padres, de tu familia, de tu hogar. Pero debes estar muy solo.
- Tengo mis amigos de la escuela, no estoy solo todo el tiempo. – aseguró Naruto abriendo la puerta del refrigerador para buscar algo de comer para ambos.
- ¿Te molestaría que alguien más viviera contigo?- Preguntó Gaara sin saber muy bien por qué. Él quería ser es alguien más que viviera con ese joven rubio.
- No, ¡me encantaría! Pero - Naruto hizo una pausa y su cara se tornó algo triste – todos mis amigos si tienen padres y ellos no les permitirían vivir aquí.
- ¡Yo lo haré! – Contestó el pelirrojo – Yo viviré contigo, asistiré a tu escuela, después de todo Shikamaru ya no lo hará más y hay una vacante disponible para mí. Hablaré con mi padre sobre esto, él dirá que sí. - No sabía todavía que lo movía a actuar así, tan de improvisto, tan impetuosamente. Ni si quiera sabía si su padre diría que sí, pero estaba preparando un discurso en caso de una negativa paterna.
- ¿Lo harás? ¿Vivirás conmigo? - En los ojos de Naruto brillaba la alegría verdadera.
- Después de todo me salvaste de "la mojada del siglo" ¿No es así? – Dijo Gaara confianzudamente- Dúchate, cámbiate y hablaremos con mi padre sobre esto.
Está dedicado especialmente a Kimiyu por su Review, no pensé que alguien lo leería, o que gustaría, así que no pensé en hacer un segundo capitulo. Fue gracias a que me pediste que continuara que lo hice y como lo prometí aquí está el segundo capitulo. Gracias nuevamente. Ojalá te haya gustado.
Dejen su review por favor, el escritor siente que han apreciado y valorado su trabajo cuando lo hacen ^^
