Capítulo 9: La Cena, parte II
BELLA POV
Una risa histérica resonó en mi interior en el momento en que el silencio fue lo único que quedó en aquel pequeño departamento. Juro que casi escuché el sonido de los grillos llenarlo, pues realmente era una escena patética... Más que patética, era ridícula: Ellos justamente frete a nosotras, los seis con la mirada pérdida y la boca ligeramente entreabierta, casi sin respirar, y sin decir ni una mísera palabra...
En serio... Creo que hasta un búho cantó a lo lejos...
¡¿Pero en qué maldito momento habíamos llegado a esto?! ¡Santa Tortilla de los Huacamoles! ¡Si hacía sólo dos minutos los señores Cullen estaban a mi lado, platicando animada y amablemente!... En medio de mi turbación, supe que tenía que hacer algo, en ese mismo instante, de manera urgente, para salir de aquel lugar. ¡Era claro que yo no pensaba pasar ni un solo minuto más ahí, cuando no había nada más que hacer, cuando la razón por la cual había aceptado, se habían esfumado como el humo...!
–Qué mal que sus padres se hayan tenido que ir – dijo Rose, rompiendo el silencio. ¡Perfecto!, pensé, imaginando que ella sería quien tomaría la iniciativa para que nos despidiéramos y regresáramos a la casa; pero, como era de esperarse, estaba completamente equivocada – ¿En qué podemos ayudarlos para servir la cena?
Algo se quebró de manera dramática en mi interior...
¿Por qué no podía ser así de acomedida en la casa?
–Nosotros nos encargaremos de ello – contestó rápidamente Emmett, sonriéndole y mirándole solo a ella, que movía sus pestañas a un ritmo casi risible... Pero que aún así, le hacían verse hermosa – Ustedes pueden regresar y tomar asiento, no tardaremos mucho.
–No creo que sea buena idea – expuse, sintiendo como la mirada de mi rubia hermana se clavaba como un cuchillo filoso y despiadado detrás de mi espalda – Quiero decir... ¿no les causaremos muchas molestias?
–Y-yo creo que tienes razón, Bella – murmuró Alice, apenas con voz entendible, y con el rostro completamente inclinado hacia abajo – Lo mejor es que nos vayamos a casa...
–Sería una descortesía – discutió Rose, haciendo una intensa lucha interna para no dar a relucir su furia – La doctora Esme tenía todo preparado para nosotras.
–Tu hermana tiene razón – acordó Edward... ¡¿Es qué acaso todos se volteaban en mi contra?! – Además, tal vez, mis padres regresaran pronto.
¿Regresar pronto? ¡Siii! ¡Regresar pronto! ¡Seguro! (El sarcasmo fluía en mis pensamientos) ¿Acaso no habían escuchado? Los señores Cullen habían dicho: HAY UNA EMERGENCIA EN EL HOSPITAL, no "Vamos a comprar cacahuates"... ¡¿Cómo iban a estar de vuelta pronto si, muy probablemente, habían llegado decenas de heridos por un accidente automovilístico o qué sé yooo?!
–¡Entonces, no se diga más! – Exclamó Emmett, dándonos leves empujoncitos para que nos regresáramos a la sala – Pónganse cómodas. La cena estará lista en un momento...
No tuve ni la más mínima posibilidad de protestar. La mezcla de frustración, ira, ironía, sarcasmo e inquietud me tenían demasiado aturdida. Así que, suspirando pesada y resignadamente, acepté tomar asiento, al lado de Alice.
–¿Pasa algo? – le pregunté, pues llevaba rato notando que no alzaba la mirada por nada del mundo – ¿Te sientes mal?
–Me duele un poco la cabeza, pero estoy bien...
–Creo que lo mejor es que nos vayamos a casa – insistí, mirando a Rose de manera suplicante, mientras abrazaba a mi pequeña hermana por los hombros
–De ninguna manera – protestó la rubia – Lo que podemos hacer es preguntarles si tienen algún analgésico.
–No hace falta – dijo Alice – Se me pasará en un momento. Estaba a punto de volver a protestar, cuando los tres Cullen volvieron a aparecer por la sala
–¿Qué pasa? – preguntó Rose y los chicos vacilaron un poco en contestar.
–Es que... nos hace falta un par de cosas que papá iba a ir a comprar – balbuceó Emmett – ¿Nos esperan un momento? Iremos al súper rápidamente...
–¿Por qué no mejor, para que no nos demoremos más de la cuenta, nos dividimos el trabajo? – propuso Rose, caminando hacia el alto muchacho – Si quieres, yo puedo acompañarte a comprar lo que falta, mientras el resto de nuestros hermanos terminan de alistar las cosas
–Me parece perfecto – asintió, con los ojos brillantes y una sonrisa tan extensa que parecía que las mejillas le iban a estallar de un momento a otro – Edward, ¿podrías poner en el horno la comida? En seguida regresamos...
EDWARD POV
... Ni bien había acabado de asimilar las palabras de mi hermano, cuando lo vi desaparecer, en compañía de la rubia chica, por la puerta de la casa. Me quedé estático por un momento, sin poder moverme, pues aún no podía creerlo...
¡¿Acaso Emmett se había olvidado de que yo no tenía ni la más remota idea de cómo movilizarme en la cocina?!
Era una gigantesca ironía pero, de los tres, él, el que más rudo y salvaje se veía, era el único que sabía freír unos huevos sin hacer un completo desastre. ¡¿Cómo era que se había largado, así por que si, cuando habíamos quedado que Jasper y yo seríamos quienes harían las compras?!
Parecía que, esa noche, a todo mundo se le estaba dando por salir sin dar más de tres palabras como explicación...
–¿Piensas quedarte parado ahí toda la noche? – Preguntó la castaña, robando mi atención – No me digas – agregó, con voz divertida ante mi silencio – ¿El niño lindo no sabe cocinar?
¡Mierda! ¡¿Cómo era que lo había adivinado tan rápido?! Pensé que Leonardo era el único, fuera de mi familia, de mis amigos de Italia y de Tanya, quien lo sabía. De hecho, gracias a él, quien aceptaba intercambiar ese tipo de deberes en el trabajo, era por lo que aún no me corrían. Lo máximo que había logrado aprender era meter las charolas con pan al horno y poner la temperatura de éste a un nivel adecuado... Generalmente me la pasaba acomodando la bodega donde se guardaban los ingredientes, limpiando las mesas, lavando los pisos o atendiendo a los clientes... ¡Pero en la cocina! ¡No! ¡Yo era un desastre en ello!
–Claro que sé – mentí. No iba a confesarle mi triste verdad ¡Aprovecharía esa situación para vengar todas mis burlas!
–¿En serio? – Inquirió con sarcástica incredibilidad - ¡Qué bien! Me muero por probar tus magníficos platillos
¿Era mi imaginación o estaba demasiado segura de mis deficiencias como chef?
No te dejes intimidar, Edward...
–Verás que hasta pedirás una segunda ronda – le dije, tal vez exagerando prepotencia, mientras daba media vuelta y regresaba a la pequeña cocina.
Mis ojos se pasearon por todo alrededor, identificando a cada uno de mis enemigos: el sartén, los cuchillos, ¡La estufa!, la licuadora, ¡El horno!... Sólo de una cosa estaba completamente seguro: Estaba muerto, y la cocina de mamá acabaría hecha un desastre (Tal vez, hasta incendiada). Tomé dos bocanadas de aire, profundamente, antes de acercarme al recipiente que contenía lo que, hasta donde sabía, era el platillo fuerte de la cena. Apreté los labios y entrecerré los ojos, mientras intentaba recordar cuál era la temperatura adecuada para calentarlo...
... Decidí no seguir martirizando mi cerebro con ese tipo de trivialidades. Al final de cuentas, dije, mientras acomodaba el recipiente en el horno, si veo que comienza a tener un aspecto extraño, le bajo a la perilla, ¡Y listo!
Observé atento, cómo, dentro del horno, todo se tornó de un rojo incandescente y me puse de pie, con velocidad precavida, al escuchar la puerta deslizarse.
–¿Se te ofrece algo? – Dije rápidamente, al ver a Bella entrar, para intentar distraerla - ¿Tienes sed? ¿Te ofrezco un poco de refresco...?
–¿Seguro que no necesitas ayuda? – interrumpió, sin poder ocultar la suficiencia de su voz al verme así de nervioso.
–No. Todo esta perfecto – ¡Que ni pensara que me iba a rendir tan fácilmente!
–Cullen, el orgullo no te llevará a nada bueno – aconsejó, rodeando la mesa para llegar justo frente a mí
–¿Orgullo? – Repetí, intentando simular estar relajado - ¿De qué hablas?
–Acéptalo. Está más claro que el agua: Tú no sabes cocinar. Es imposible, cuando no sabes, si quiera, calentar comida en un horno.
–¿Y por qué estas tan segura? – reté (mala idea).
–Por que si no apagas el horno en este preciso momento, el pollo se va a quemar.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!.
No me quedó de otra que hacerme a un lado, con la cabeza inclinada hacia abajo, cuando ella quiso pasar a mi lado para arreglar mi desastre, tratando de ignorar, sin éxito alguno, la humillante risita que había soltado. Definitivo: La chica estaba cobrando venganza, ¡Y de qué manera!
ALICE POV
No, no puedes salir corriendo... ¡No puedes! Recuerda lo que te dijo Rose: No debes darle gusto ni dejarte intimidar....
Mi mente no se cansaba de repetir las mismas palabras una y otra vez; pero cada vez éstas se hacían más difíciles de llevar a cabo. ¿Por qué me tenía que pasar esto? ¿Dónde estaba Bella? ¿Dónde estaba Rose? ¿Era necesario que ambas hubieran ido para ayudar los Cullen, dejándome aquí, sentada y sola, frente a ese intimidante muchacho que me acribillaba con la mirada? Llevé, de manera disimulada, mis manos hacia mi cabello, trayéndolo hacia el frente de mi rostro, tratando de formar una máscara con él.
No quería ni imaginarme cuál sería el brillo histérico con el que me encontraría, si me atrevía a alzar la mirada hacia su dirección. No lo iba a hacer. ¡Jamás! En todo el tiempo que llevaba ahí no lo había hecho. No iba a fracasar justo en ese momento, cuando menos oportuno lo era...
Pase lo que pase NO lo hagas. No lo hagas. No...
¡Mierda! Lo había hecho. Caso perdido. Voluntad volátil...
La celda de sus ojos me atraparon en cuestión de segundos, golpeándome con cadenas y barrotes invisibles, llenos de acusación. Me pregunté mentalmente, por qué, si tanto le molestaba mi presencia, simplemente no se iba de ahí y me dejaba sola.
Por que es su casa, tonta, y la que no debería de estar ahí, serías tú...
Vale. No era necesario el ser tan directa...
Además.... ¿Tú crees que te dejaría sola? ¡Por supuesto que no! ¿Acaso no te das cuenta? Está vigilando que no te robes nada...
¿Robar? ¿Yo?.... ¡No! Había prometido no hacerlo más y, si fuera el caso, que yo recordara, jamás antes había tomado algo que no fuera comida.
–¡No pienso coger nada! – le exclamé, movida por mis impulsos y exaltada por lo que la molesta voz de mi conciencia me había dicho. Su mirada se dilató al escucharme, para después volver a su expresión serena y fría.
–Nadie me lo asegura
Fue la forma tan despectiva con la que giró el rostro para no verme, la que me llevó a empuñar las manos sobre el cojín que tenía entre ellas, recordándome que estaba a mi completa disposición... No lo pensé mucho, actué de manera impulsiva, inmadura y frenética, y se lo lancé directo al rostro, con la mayor fuerza que pude, deseando que quedara inconsciente (Algo imposible, puesto que el material era demasiado suave) con el impacto. Lamentablemente, y tal como había supuesto, mi agresión no le hirió más que el orgullo... (Tal vez) por que, después de que el almohadón se resbalara lentamente por su rostro, su expresión siguió siendo la misma, inalterada y distante... Lastimera.
Hubiera preferido mil veces que me hubiera gritado, reclamada o, mínimo, murmurado algún maldecir. Todo ello hubiera sido mucho mejor que su eterno silencio.
–Lo siento – susurré, encogiéndome toda en el sillón y sintiendo mis mejillas arder, sin obtener la más mínima respuesta. Resignándome a ser vista, por aquel par de claros orbes, como la peor de las personas.
ROSE POV
–Me alegra que hayan aceptado la invitación – dijo Emmett, mientras me ayudaba, de manera muy caballerosa, a bajar de su carro, de donde yo salí, con el ego más que elevado al sentir las miradas de varias chicas posadas sobre mí, con cierta admiración y mucha envidia.
Sonreí, maliciosamente, mientras al pasar a sus lados, les miraba por encima del hombro y tomaba a mi compañero por el brazo. Emmett, quien se encontraba ajeno a todo mi teatro, giró su rostro para sonreírme de manera cálida.
Entramos al súper, cogimos las cosas que los Cullen necesitaban para tener todo listo y pasamos a la caja. Me sentí ligeramente mal al prestar demasiado interés en la tarjeta de crédito que sacaba de su bolsillo y convencerme, aún más, que él era el hombre apropiado para mí. Cuando volvimos al coche, se apresuró a abrirme la puerta para ayudarme a entrar y, en forma de agradecimiento, le dediqué una sonrisa coqueta.
–¿Sabes? Me gustaría mucho que esta cena fuera privada – confesó, cuando llegamos de vuelta a la vecindad y su carro quedó estacionado.
–Podríamos tener una – dije, siguiéndole el juego – Si tú me invitas en estos días...
–¿Aceptarías?
–No lo sé. Deberías de empezar a convencerme
–¿Y cómo puedo hacer eso? – quiso saber, acercándose más. Ignoré el pequeño aleteo que se produjo en mis estomago al tenerlo así, tan próximo que pude sentir su aliento fresco rozar mis pómulos. Retrocedí unos pocos centímetros, con gesto divertido.
–Lo que piensas, déjame te digo, no es la mejor manera – señalé, adivinando sus intenciones. Sonrió de lado, con ese aire travieso que cada vez me iba cautivando un poco más.
–Lo siento. Has de pensar que soy demasiado impaciente
–¿Y no lo eres?
–Sólo contigo – admitió, alzando su mano para acariciar mi mejilla derecha – ¿Es necesario que te lo diga? Me gustaste mucho desde el día en que te vi y ahora, que te conozco, ese sentimiento se está haciendo más fuerte.
–¿Ese es el discurso que le dices a todas? – inquirí. Un poco asustada, pues, siendo franca, nadie antes me había hablado con esa sinceridad en la mirada
–No te voy a mentir – contestó, sin dejar de sonreír – Se lo he dicho a muchas
Dilaté mis ojos, ante la honestidad de sus palabras
–Eres un sínico – señalé con frustración. ¿Qué pretendía? ¿Conquistarme dándose a conocer como un patán?
–No me dejaste terminar – acusó – Se lo he dicho a muchas, si. No lo pienso negar. Pero... Tal vez no me creas, ni pretendo que lo hagas ahora, por que sé que es muy pronto... pero me gustas Rose, me gustas demasiado. Más que cualquier chica que he conocido antes, mucho más.
Vagamente, recordé con rapidez la infinidad de veces que se me habían declarado y no logré encontrar otra ocasión que, como esta, yo me hubiera quedado sin palabras. Siempre les contestaba de manera fría, a veces, hasta llegaba a ser grosera. Me encantaba darme a desear, el que me siguieran a todos lados e intentaran, por todos los medios, el conseguir que aceptara tener una relación seria... Algo que jamás obtendrían de mí por que yo ODIABA los compromisos.
–No te asustes – agregó ante mi silencio – No quiero presionarte. A decir verdad, a mi tampoco me gusta ir rápido. Sólo quería decirte lo que ya sabes a la perfección.
Sonreí, mucho más atontada que antes. Sus manos liberaron mi rostro e, impenetrablemente, sentí cierta molestia por que lo hubiera hecho.
–Vamos con los demás o la cena se convertirá en desayuno – bromeó, bajándose del carro para ir por mi y ayudarme a salir.
BELLA POV
Ni de lejos creí que me fuera a divertir tanto con Edward. ¡Y mucho menos creí que mi venganza llegara de esta manera!
Ahhh... El ser Leonardo tenía sus ventajas, ¿De qué otra forma iba a saber que este engreído muchacho era un desastre en la cocina, si no me lo hubiera confesado él mismo en el trabajo?
–No lo puedo creer – refunfuñó, mientras llegaba a mi lado, para ver cómo cortaba las verduras para la ensalada – Mamá dijo que todo estaba listo.
–Es natural – defendí, sin dejar de rebanar las tiras de jitomate – La ensalada, como ves, se prepara rápido y es necesario que sea en el momento, o el sabor se pierde. Igual con el pollo, se supone que debe de servirse caliente, en su punto. En realidad, tú eres el que hace de esto todo un drama.
Escuché la risita que soltaba detrás de mí, para después inclinarse, con curiosidad, para ver lo que hacía. Mi cuerpo tembló, de manera irremediable, al sentirle tan cerca.
–Sabes mucho de esto – señaló, y su aliento, rozando inconscientemente mi cuello, mandó varias descargas eléctricas, que me hicieron temblar de pies a cabeza.
–Maldición – murmuré, al sentir el filo del cuchillo cortar la piel de mi dedo índice
–Tonta – dijo él, tomando mi mano entre las suyas. Viendo, por un casi inexistente momento, cómo la sangre brotaba de la pequeña herida.
–Si tan tonta soy, ¿Por qué no lo haces tú...?– mis reproches, ante su ofensa al llamarme tonta, enmudecieron por completo cuando, al sentir sus labios capturar la punta de mi dedo, el mariposeo nacido en mi estomago llegó hasta mi garganta.
Aún me sigo preguntando cómo fui capaz de mantenerme en pie mientras su boca acariciaba, lenta y gentilmente, la herida que me había hecho tenía poco y, pensé por un momento, de manera demasiada enfermiza, que, si para experimentar esa magnifica sensación que su roce me propinaba, era necesario lastimar cada parte de mi cuerpo, lo haría gustosa.
–Eres tonta – volvió a asegurar, cuando sus labios abandonaron mi pequeña lesión, sin soltar mi mano y viéndome, con un brillo extraño, que no supe descifrar – ¿Te duele?
–N-no – contesté, sintiendo las mejillas completamente enrojecidas.
–No te creo – discutió, soltándome y dando media vuelta – Iré por una venda para que no se te infecte. No toques nada.
Me quedé parada ahí, con la mirada fija en sus pasos, gallardos y gráciles, hasta que desapareció. Teniendo, aun presente, el cálido revoloteo bailando en mi estomago y sin lograr que el rubor de mis mejillas me abandonara.
Algo similar a lo anterior pasó cuando regresó e insistió en ser él quien me vendara. El tener mis manos entre las suyas aceleraba los ritmos de mi corazón de manera casi desesperante, aterrándome, pues, que yo recordará, con nadie antes me había pasado algo similar y el que Edward fuera el causante de este tipo de sensaciones desconocidas, no era algo precisamente bueno.
Emmett y Rose llegaron al poco tiempo y, afortunadamente (lo digo por mis nervios), los señores Cullen regresaron justo cuando todos habíamos pasado a tomar lugar en el comedor. La cena pasó sin precedentes, bueno, si omitimos el detalle de que Alice, al igual que Jasper, apenas y probó alimento. Que nuestros hermanos mayores se la pasaron coqueteando todo el tiempo. Y que yo no paraba de subir y bajar el rostro, introducida en un absurdo juego de miradas con el chico de ojos verdes, sin lograr adivinar qué era lo que hacía que mi corazón enloqueciera y amenazara con salirse de mi pecho...
Gracias a todos por leer ^^. Espero sus opiniones. Y un saludo a todos los que están de vacaciones ^^. Ojala se estén divirtiendo (Mariiz, no te ahogues por favor)
Atte
AnjuDark
