Capítulo 12: Morbosidades
EDWARD POV
–Oh, ¡Leonardo!, eres una maravilla.
–Ya ves. Soy bueno en lo que me gusta
–Qué rico...
–¿Te parece?
–Si.
–Creo que con esto ya es suficiente.
–¡No! Sigue. No pares...
–Ya me duelen las manos de tantas moverlas. Es muy grande...
–Vamos, sé que tú puedes.
–Edward...
–Leonardo, por favor...
–¡¡Edward!! ¡¡Leonardo!!
Quedamos completamente estáticos cuando el jefe entró, azotando la puerta y casi lanzándose hacia nosotros. Las dudas que tenía sobre si el tío consumía drogas se disiparon en ese momento. ¿Qué persona en sus cinco sentidos entraba así a un lugar? Por un momento pensé que el rostro le iba a estallar de tan rojo que estaba.
–Se-señor... ¿Se le ofrece algo? – ¿Nos habíamos pasado la hora del descanso y no nos habíamos dado cuenta?
El anciano quedó en silencio, con la mirada fija en Leonardo, que tenía las manos sobre una bola de masa con vainilla, de la cual sacaba pequeños trocitos para freírlos y preparar una especie extraña de postre que acababa de probar y me habían encantado.
–¿Qué hacían muchachos? – exigió saber, viajando su mirada de arriba abajo por nuestros cuerpos.
Me sentí expuesto. ¿Qué esperaba? ¿Encontrarnos desnudos?
–Descansando – contestó Leo. Era claro que estaba igual de pasmado que yo – Bueno, Edward estaba descansando mientras yo preparaba algo de postres para poder retirarme más temprano...
–¿Po-postres? Jeje...
Después de recibir la obvia explicación, el jefe se marchó de la cocina. Nosotros seguimos sus pasos, sin dejar de estar extrañados por su actitud.
–Tal vez estaba borracho – dijo Leo, encogiéndose de hombros y continuando con su trabajo.
Yo me acomodé en la silla, para mirarle mejor, y mi vista se plantó fijamente en él, contemplando cada uno de sus movimientos.
–Así que... te irás temprano
–Si – afirmó, sin despegar los ojos de su labor – Tengo... una "cita"
–¿Me hablarás de la chica?
–No
–Parece que te encanta tener el papel del "chico misterioso" – señalé, con voz presuntuosa.
–Parece que Edward Cullen está muy interesado en mí – contestó de vuelta, retándome con su castaña mirada.
–Somos compañeros de trabajo, ¿No es normal que quiera saber más sobre la vida de un amigo? – ¿No lo era?
–¿Tú amigo? – repitió, alzando una de sus cejas. Dilaté mi mirada ante el gesto que me resultó vagamente conocido.
¿Dónde lo había visto?
–¿Acaso no lo somos?
–Puede ser; pero, aún así, no soy muy dado a contar mi vida a los demás, así que no insistas...
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–¡Ey! – llamé al verla caminar por uno de los callejones.
¿Qué hacía ella a estas horas y por esas calles?
–Edward – dijo mi nombre con asombro. Podía jurar que casi con temor – no esperaba encontrarte por aquí...
¿Eh? ¿Isabella Swan no me estaba agrediendo?
–El jefe me dejó salir temprano del trabajo – sonreí al recordar que, a los diez minutos después de que Leonardo se había retirado, el señor me había dicho que podía hacer lo mismo– estás pálida – señalé – ¿Te sientes bien?
–S-s-si...
No parecía así.
–¿Segura?
–Completamente. Es sólo que... hace frío
Fruncí el ceño. ¿Era eso?
–¿No traes una chamarra para cubrirte?
–N-no
–¿Qué persona que vive en Forks sale de su casa sin una chamarra? – Me pregunté en voz alta, mientras bajaba el cierre de mi sudadera y se la tendía – Te quedará un poco grande, pero al menos te abrigara.
–Sueles ser demasiado amable con las personas que no te interesan – apuntó, ocultando el rostro entre sus espesos cabellos.
Era un gesto que la hacía verse demasiado atrayente... Quiero decir, ¿Qué mujer no se vería linda al sonrojarse?
–Se podría decir que poseo un alma bon... da... dosa...
Las palabras habían salido en medio de fuertes carcajadas que expulsé al mirarla cubierta por la prenda que le colgaba hasta por los brazos.
–¿Te estás burlando? – inquirió y lo indignado de su rostro no ayudó a someter mi ataque de risas
–Lo- lo siento, Bella – dije, agarrándome el estomago – pero... deberías de verte. En verdad, no te caería nada mal el engordar un poco.
–A mi me parece que esta muy bien así – dijo una repentina voz ronca, exterminando mi diversión al instante.
No es que fuera bipolar... O tal vez si, un poco. Pero habían motivos de sobra.
Alcé la mirada para encontrarme con el joven alto y moreno que estaba plantado frente a mí, con gesto serio y arrogante. ¿Por qué la sangre me hirvió al reconocerlo como al mismo chico que era novio de Bella?
–¿Y tú eres...? – exigió saber
–Es Edward Cullen, Jake – contestó la castaña por mí – Un nuevo vecino. Edward, este es Jacob Black...
–Mucho gusto – mentí, interrumpiéndola. De algún modo, quería evitar lo mejor posible el escucharle decir "Mi novio".
Y me di cuenta que, absurdamente, aborrecía a ese chico de una manera irracional. El por qué, no lo sabía. Supongo que es de esas pocas personas que te encuentras y no te agradan a simple vista. Él no contestó. Se limitó a extender su mano para estrecharla con la mía de manera salvaje, demostrándome con su "cordial" gesto que el sentimiento era recíproco.
–No sabía que vendrías acompañada, Bella
–Yo tampoco sabía que esperabas a alguien – dije, a mi favor.
Las pupilas de los dos destellaron con rabia, mientras no dejábamos de mirarnos.
–Y yo no sabía que tenía que dar explicaciones a un par de imbéciles
El tal Jacob se descolgó una mochila que reposaba sobre sus hombros, extrayendo de ella una pequeña sudadera de color gris oscuro.
–Olvidaste esto el otro día en mi casa – dijo, mientras se la tendía a la castaña – pensé que podría servirte. Creo que estarás más cómoda si la cambias por esa... cosa, que traes puesta.
Empuñé mis manos sin si quiera darme cuenta, mientras mis pensamientos volaban muy lejos de allí, analizando lo que tenía poco había escuchado.
"Olvidaste esto el otro día en mi casa" había dicho el cara de perro. ¿Por qué me sorprendía tanto el pensar que ella iba a su casa y... hacían "cositas" en las que uno se quita la ropa y la puede dejar olvidada? Era algo normal en una pareja. Yo mismo lo había hecho con Tanya infinitas veces (bueno, tal vez exageraba al decir "infinitas veces", pero sí lo había hecho)... ¿Por qué diablos me asombraba tanto?
–Gracias, Jake – dijo la morena, mientras se bajaba el cierre de mi sudadera.
No recuerdo cómo pasó, pero, cuando menos lo esperé, mi mirada se había entretenido en su fina figura. Nunca me había percatado de su cuerpo, a decir verdad. Bella era ese tipo de chicas con el rostro tan interesante que no hacía falta encontrar "belleza" más abajo de su cuello. Pero, en ese momento, la delgada blusa azul que la cubría, se moldeaba tan bien a su piel, que remarcaba cada una de sus delicadas curvas.
Un suspiro se escapó inconscientemente de mi garganta, pero mi vaga ensoñación se vio interrumpida por otro sonido muy similar.
Giré mi rostro y me encontré con Jacob, que había hecho exactamente lo mismo. Ambos fruncimos el ceño, como diciendo: "¡Aja! ¡Te he pillado, maldito morboso!"
Aunque, siendo realistas, ahí yo era el único que podía perder. Al final de cuentas, ellos dos eran novios y, seguramente, él ya había visto mucho más que ahora.
–¡Quítale la mirada de encima! – bramó él. Bella pegó un pequeño brinquito y prestó toda su atención en nuestro espectáculo.
–Creo que ese consejo debería de ser para ti, Black. Y déjame decirte que no es muy humano el expiar tus pecados culpando a los otros.
Así se habla, Edward.
–Maldito bastardo...
–Ey, ey, tranquilo – interrumpí – ¿Olvidas que estas frente a una dama? Bella, deberías de exigirle un poco más de respeto a tu...
–¡Respeto! ¿Hablas de respeto cuando tú la estabas desnudando con la sola mirada?
–Eso no es cierto – Yo solo la había contemplado de la manera más inocente.
–¡Y te atreves a negarlo! ¡Qué poca ma...!
–¡Jacob! – La voz de Bella se alzó por encima de nuestros gritos – ¿Pero qué sucede aquí entre ustedes dos? Apenas se conocen y están peleando como animales
–Yo solo te defiendo de este... amigo tuyo.
–Edward no es mi amigo – ¡Auch! ¿Por qué fue escuchar esas palabras una experiencia muy similar a recibir veinte patadas en el estomago? – y yo sé defenderme muy bien. No necesito que nadie más lo haga por mí
–Pues no lo parece. Ni cuenta te habías dado de que te estaba... "morboseando", mientras te quitabas la chamarra.
La mirada chocolate de la castaña se dirigió en mi dirección. Entonces supe que estaba perdido.
–Él estaba haciendo lo mismo – dije, aún sabiendo lo inútil que era, pues había una gran diferencia entre Jacob Black y Edward Cullen. El primero era el novio, mientras que el segundo era sólo un simple chico más en su vida.
Dejé de respirar, resignándome a recibir la bofetada más fuerte de toda mi vida. Ya casi lo estaba asimilando (Hasta tenía los ojos cerrados, por eso del dicho que explica "Ojos que no ven, corazón que no siente") Sólo era cuestión de esperar... Pero cuál fue mi sorpresa al escuchar un fuerte jadeo, que venía del frente.
Despejé mi vista y me asusté al ver a Jacob postrado en el suelo, encogiéndose como una lombriz. ¿Qué le había pasado? ¿Acaso habían llegado algunos asaltantes y ni cuenta me había dado? Mi pobre especulación se vio absorbida al prestar más atención en la castaña que estaba al lado. Entonces, tuve la respuesta: Había sido ella, la misma que se me aproximaba. Las piernas me temblaron. Todo se mostraba peor ahora, que sabía que esto no quedaría con una fuerte bofetada, si no con un golpe bajo... muy bajo.
Puedo jurar que casi vi un brillo diabólico en sus pupilas antes de lo inevitable.
¡UGG!
–¡Dios! – gemí, mientras le hacía compañía a Black, ahí en el suelo.
–¡Ojala con eso aprendan, par de idiotas depravados!
ALICE POV
–¡Alice! – exclamó Seth, mientras me mandaba un pase.
Corrí, con la pelota rodando frente a mí, directo a la portería. Esa era mi oportunidad. Si lograba un gol, tendríamos casi ganado el partido y sería la cuarta vez que mandaría a ese riquillo a tragar tierra*. Ya se había vuelto costumbre que, al final de clases, tuviéramos este tipo de encuentros. Si bien el partido habían más de una docena de personas participando, nuestra riña interna era como un relámpago feroz que nos incitaba a hacer hasta lo imposible por no dejarse vencer.
Ya estaba llegando, cuando me vi bloqueada por un enorme muchacho que se mostraba dispuesto a arrebatarme el balón. Frené mi carrera y la pelota danzó entre mis talones, fintando a mi oponente que gruñía ferozmente al intentar, inútilmente, despojarme del redondo objeto.
Después, todo fue muy deprisa que ni si quiera me di cuenta. Sólo aprecié un fuerte empujón que me hizo perder el equilibrio y, al siguiente parpadeo, ya me encontraba a mitad de campo, sintiendo una fuerte punzada sobre uno de mis tobillos, la cual se fue acrecentando conforme los segundos pasaron, volviéndose insoportable.
–¡Alice! – exclamaron varias voces el unísono. Cuando alcé la mirada, me di cuenta que estaba rodeada de todos mis amigos y algunos otros cuantos del equipo contrario. Entre ellos, al que primero distinguí, fue Jasper.
Genial. Lo que me faltaba: caerme frente a él.
Si algo le había heredado a Bella era la poca gracia que me hacia el llamar la atención en casos de caídas. Me hacía sentir débil y bruta. Así que, ignorando la punzante molestia, intenté ponerme de pie, pero caí al instante, apretando los labios y tensando la mandíbula para que en mi rostro o voz no se filtrara ningún rastro de dolor.
–¿Qué te paso? – se alarmó Seth
–Nada – contesté, intentando ponerme de pie otra vez y fracasando de la misma manera – Es solo un raspón.
–Pero no te puedes ni levantar, Alice. ¿Dónde está el que te lo hizo?
–¡Aquí lo tenemos! – informó el resto, con sus manos sosteniendo al enorme chico que me había empujado. Seth caminó hacia él, después de que pude incorporarme, con ayuda de Paul y Embry.
–Seth, fue un accidente – dije en defensa del chico, pero mi amigo no me escuchó
–Deberías de tener más cuidado al tratar a una chica
–¡Yo no tengo la culpa! ¿Qué tiene que hacer ella metida en un juego en donde hay solo hombres? – su mirada despectiva se clavó fijamente en mí y escuché los gruñidos proferidos por varios de mis camaradas.
Puse los ojos en blanco, deshaciéndome del exagerado cuidado de mis compañeros, e intenté retirarme de aquel absurdo revoloteo que se había creado en el campo. Unas manos que me tomaron del brazo, impidiéndome avanzar.
–Paul, estoy bien... – Mis ojos se dilataron al comprobar que no había sido el que yo creía quién me sujetaba.
–¿A dónde crees que vas?
¿Desde cuándo Jasper me hablaba para otra cosa que no se debiera a un reto en el campo? Tal vez sólo quería molestarme, recalcándome que el partido se había interrumpido gracias a mí.
–Lejos de todo este alboroto – contesté, aun muy confundida – ustedes pueden retomar el juego sin mí.
–No te puedes ir sola, así como estas
¿Eh?
–Jasper tiene razón, Alice – terció Peter, apareciendo de repente
–Ya dije que no es nada
–Pero mira: apenas y puedes caminar – Gracias, Embry.
–Estoy bien – repetí, con voz firme
–No lo creo – terció Seth – Lo mejor sería que te llevemos a la enfermería.
–¡De ninguna manera! – Exclamé – Además, les recuerdo que las clases terminaron hace varios minutos. Todo está cerrado allá dentro.
–Tan terca como siempre – masculló el moreno. Me estiré para darle un codazo, pero la torcedura entorpeció mi equilibrio y por poco caigo.
Las mejillas se me encendieron al entender que, si mi nariz no estaba enterrada en la tierra, era gracias al mismo que me había sujetado para que no me fuera.
–Gra-gracias
–Deberías permitir que un doctor te mire. El consultorio de mi papá está a pocas cuadras de aquí, yo te puedo llevar.
La mandíbula se me aflojó y me tomó más de tres segundos el cerrar la boca. ¿Había escuchado bien? ¿Jasper Cullen me había ofrecido su ayuda o acaso estaba delirando gracias al dolor y el cansancio?
Mis cavilaciones fueron rotas cuando sentí que mis pies abandonaban el suelo y la sangre huyó de mi rostro al hallarme en brazos del riquillo ese.
–Te anticipo que no soy como el resto de tus amigos. Yo no permitiré que hagas lo que se te dé la gana, así que, tus protestas serán inútiles.
*Frase robada de Mariz :-D Espero no te moleste xD
Bien. Otro capítulo más. ¿Qué les pareció? Jeje, por favor, les pido paciencia. Recordemos que algunas relaciones son así: Avanzan y retroceden a cada poco. Así que, no quieran matarme. Prometo que ya habrá tiempo para eso, pero será hasta después. Muajaja. En fin, me voy. Se cuidan y gracias por leer y sus comentarios ^^.
Atte
AnjuDark
