Capítulo 14: ¿Verdad? O.o...
BELLA POV
–Aaaayy, Leonardo, Leonardo, ¡Leonardo! Detente, que me estás lastimando.
–Aguanta un poco más.
–No puedo...
–¡Santo Cielo! ¡Es que es enorme!
–¿Te parece?
–¡Si! ¡Jamás en visto uno tan grande en mi vida! No creo que pueda con él...
–Yo tampoco lo creo. Mejor suéltame...
–No, no. Espera. Quiero intentarlo...
–¡Ugg! ¡Dios!
–Espera... solo un poquito
–¡No! ¡Es demasiado! ¡Cielo Santo! ¡Dios! ¡Dios! ¡Dioooos!
–¡¡Muchachos!!
El grito de Edward se perdió entre el estallido del jefe que había entrado (como ya se le estaba haciendo costumbre) de manera atropellada a la cocina. Mi compañero y yo nos incorporamos rápidamente de nuestro lugar y yo me sentí terriblemente molesta. ¡Había estado disfrutando tanto de hacerlo sufrir de esa manera!
–¿Qué hacían? – exigió saber el anciano. Fruncí el ceño, ¿Y ahora que le pasaba que últimamente quería que le informáramos todo de nuestra vida?
Y ahí estaba otra vez esa maldita mirada dedicada a los dos. Como si esperara encontrarnos desvestidos o haciendo alguna otra cosa indecorosa...
Viejo enfermo...
–Y bien – insistió – ¿Qué hacían?
–Leonardo me estaba revisando un moretón que tengo en el brazo. Dice que es bueno sobarlo fuertemente para que desaparezca – contestó Edward.
Sonreí de manera inocente, deseando poder ser Bella para recalcarle que era un ingenuo por creer en mi tan absurda farsa, estando él estudiando medicina igual que yo.
–¿Un moretón? – repitió el jefe, con una sonrisa nerviosa. Me atrevo a decir que aliviada ¿Aliviada de qué? – ¿Puedo verlo?
Edward se alzó la manga de su camisa y él anciano dilató los ojos al ver el gigantesco cardenal que yo misma le había hecho la noche pasada.
Ahh... no pude evitar alegrarme al recordar que, después de dejarlo tirado en el suelo, le había dado una patada para terminarlo de rematar.
–Cielo santo, realmente es enorme. ¿Cómo te lo hiciste, muchacho?
–Se podría decir que me encontré con una oveja rabiosa – farfulló
El anciano alzó una ceja de manera confusa. Edward suspiró largamente y su mirada se perdió por un momento. Me pregunté qué era lo que estaba pensando, quién ocuparía sus pensamientos. Seguramente Tanya... tenía poco acaban de hablar por teléfono. ¿Qué le habrá dicho? ¿Tendría planes ella de venir a verlo?... No es que me importara... ¿verdad?
Un golpe en mi hombro me sacó de mis cavilaciones
–¡Ey! – Protesté – ¿por qué me pegas?
–Estabas soñando despierto – se justificó, con una sonrisa inocente que me aturdió por un momento – Ni cuenta te has dado de que el jefe ya se fue. ¿En qué pensabas?
–En nada especial – contesté, caminando hacia los juegos de vajillas que había que secar y acomodar en la alacena.
Sentí sus pasos caminar detrás de mí y un escalofrío me recorrió toda la espalda.
–¿Por qué me sigues? – reproché. Algo me advertía que me convenía tenerlo así de cerca...
Mi pregunta le sorprendió.
–Yo... no te estoy siguiendo – discutió y dio media vuelta. ¿Era mi imaginación o sus mejillas se habían ruborizado? – Gracias por intentar borrarme el moretón – agregó, ya estando lejos.
–Por nada – me encogí de hombros para restarle importancia. Si supieras que lo que te hice solo aumentara su tamaño y color, jeje – te ha de haber dolido mucho
–Demasiado – asintió – aunque no fue nada si lo comparamos con... – calló de repente.
–¿Con qué? – ¿Con el golpe dado en tus... "partes bajas"?
–Olvídalo – suspiró
¡Ag! ¡Cuánto deseaba poder burlarme de él! Recuerda que ahora eres Leonardo...
–¿Fue una chica la que te lo hizo? – insistí. Tenía que haber alguna manera de ridiculizarlo.
Es más, quería saber qué era lo que pensaba al respecto. Es decir, no es que me importara lo que pensara de mí... solo quería estar prevenida por si planeaba algún ataque como revancha.
–Si – contestó
–Debiste de hacerle algo muy malo como para que te hiciera semejante daño
–No le hice nada – se defendió, indignado – está loca.
–Parece que no te agrada.
–Es insoportable
Su respuesta trajo consigo una inesperada y fuerte punzada – acompañada de una mezcla entre furia y decepción – dada directamente a mi pecho. Sin darme cuenta, mis dedos apretaron violentamente el vaso que estaba limpiando y sus cristales estallaron ante mi inconsciente presión.
¡Maldición! ¿Qué no se supone que eso pasa solo en las novelas?
–¿Te encuentras bien? – Preguntó, mientras se acercaba y me tomaba la mano –¿Te lastimaste? ¿Por qué lloras?
¡¿Eh?! ¿Yo estaba llorando? Pasé mi mano por mis ojos y... ¡Oh, mierda! Si, lo estaba. Si bien mis mejillas no estaban empapadas de lágrimas, conté tres molestas gotitas saladas que borré inmediatamente.
–Me corté – justifiqué, mostrándole la yema de mis dedos, las cuales tenían varias cisuras y pequeñas espigas de vidrio enterradas. Era eso la causa de mi humillante lloriqueo ¿Verdad?
Esperaba a que se burlara, estaba ya casi resignada a soportarlo, así que me sorprendió mucho cuando noté que su mano, fuera de soltarme, se desplazaba suavemente por mis heridas, apenas y tocándolas... examinándolas con una delicadeza del que no lo creía poseedor.
–Te pareces tanto a ella – susurró, tan bajito, que no sé si fue real o solo mi imaginación.
EDWARD POV
Su piel era tan... suave. Delicada bajo mi tacto. Cálida...
–¿Quién es "ella"? – respingué al escucharle.
¿Ella? ¿Qué había dicho yo?No recordaba haber hablado. Alcé mi mirada y me encontré con sus ojos castaños, ¿Bella? Por un momento pensé que la tenía al frente pero, al prestar más atención, recordé que ella no tenía bigote. Era Leonardo. ¿Cómo había podido olvidarlo? Sonreí, mientras bajaba la mirada, huyendo –sin reconocerlo – de ese color chocolate que, extrañamente, comenzaba a resultarme más incomodo con cada día que pasaba. Entonces, lo vi: La unión de nuestras manos.
¡Santo Cielo! Me separé violentamente de él.
–¿Qué te pasa? – preguntó, haciendo eco a mis pensamientos. ¿Qué me pasaba? ¿Cómo es que me había desconectado de esa manera al estar tocándolo?
–Nada – contesté – no me pasa... nada
–Te has puesto pálido. ¿Acaso te marea la sangre?
Si. Era eso. ¡La sangre! ¿Qué otra cosa si no? Me había aturdido al verla derramarse de esa forma tan fluida de sus contusiones... ¿Verdad?
¡Por favor! Estás estudiando MEDICINA. Búscate una excusa menos estúpida. ¡Cállate!
–Edward... ¿Qué sucede?
–Nada – repetí – ¿Te duelen mucho? – decidí investigar, para cambiar de tema.
–No – respondió, pero no le creí. Di media vuelta y caminé hacia el botiquín del baño.
–Un día de estos te voy a cobrar lo de una consulta – dije, mientras preparaba el material para curarlo – Me pregunto cómo es que puedes seguir vivo si a cada día sufres un accidente nuevo.
–¿Quién es ella? – inquirió, ignorado mi comentario. ¿Ella?...
–¿De qué hablas?
–Hace poco dijiste "Te pareces tanto a ella" – recordó – ¿A quién te referías?
–Estás alucinando – demandé, mientras fijaba mi mirada en la punta de sus dedos – Yo no dije nada de eso... ¿O si?
Es decir, Leonardo era terriblemente torpe. ¿En quién podría estar pensando como para compararlo de esa manera? Tanya no era una chica descuidada. Al contrario, era ágil y muy hábil para moverse... Esme también. Y mi mundo se reducía a esas dos mujeres. Por que no había nadie más entrañándose en mi vida... ¿Verdad?
ROSALIE POV
–¡Oh! ¡Pero qué linda es! – exclamó Irina, al contemplar la pulsera que Emmett me había regalado
–¿Verdad que si? – Seguí presumiendo, sin dejar de caminar hacia la avenida en la que iba a esperarlo – Es de plata, pero es muy bonita. Me la regaló anoche, después de salir a pasear.
–Ay amiga – suspiró – qué suerte tienes. En realidad ya quisiera yo encontrarme un hombre así de guapo, amable y consentidor
Sonreí, completamente orgullosa de mi misma.
–¿Y ya son novios?
–No – mi sonrisa se borró al instante
–¿No te lo ha pedido?
–Por supuesto que si – afirmé, con arrogancia. ¿En qué cabeza se podía negar semejante obviedad?
–¿Y le has dicho que no? – se asombró mi amiga
–Ya sabes que odio los compromisos. Forman ataduras.
–Pues con Cullen yo no veo el problema. ¿Acaso piensas encontrar a alguien mejor que él?
Paramos nuestra marcha y, antes de que pudiera contestar, un lujoso carro se detuvo justo al frente, estacionándose en la acera. Llevaba los vidrios polarizados, los cuales bajaron para dejar libre el rostro de un joven rubio y de mirada azul que me sonreía desde su asiento, forrado de piel.
–Hola – saludó, con voz amable y seductora.
–Hola – contesté, comportándome de manera natural. Casi ignorándolo. No era de las que daban a mostrar su deslumbramiento al instante. Además, no era tonta (o, al menos, eso creía) Sabía muy bien de todos los depravados que habían allá afuera. Di un paso hacia atrás. Él ensanchó su sonrisa.
–Disculpa si te asuste
–Olvídalo – contesté, inspeccionando, disimuladamente, el interior del coche. Alcé una ceja sin querer. Era demasiado lujoso. Tal parecía que el tipo, además de guapo, era inmensamente rico.
Irina dejó escapar un jadeo al ver que se bajaba del carro y caminaba hacia nosotras (Más bien, hacia mí)
–Me gustaría saber qué puedo hacer para remediar mi error. El asustar a una muchacha tan divina debe ser un crimen que se paga con el infierno, ¿no crees?
Ummm... El tipo tenía verbo. Conocía bien a su clase. Eran fáciles de manejar si oponías un poco de resistencia.
–Soy Royce King – agregó, ante mi escéptico silencio. Estreché su mano y correspondí a su sonrisa – ¿Tú eres...?
–Rosalie Hale
–Encantado – tomó mi mano y la besó – ¿Sabes? No pensé que en este... pueblo, iba a encontrarme con una chica tan hermosa. Creo que, después de todo, ya no renegaré el haberme visto obligado a venir aquí.
Ah. Un extranjero. He ahí el por qué nunca lo había visto. Más interesante aún.
–Espero no te fastidies pronto, Forks es un lugar poco entretenido – dije, rompiendo un poco mi evasiva.
Él sonrió, complacido por mi actitud.
–No lo creo. Mira con la deidad con la que me he encontrado en mi primer día de estancia – sus ojos me miraron de arriba hacia abajo – ha sido la mejor bienvenida que pudiera haber tenido. Y, respecto al aburrimiento, creo tener una buena idea para combatirlo
–¿Ah si? ¿Cuál es? – pregunté, correspondiéndole la mirada significativa que me estaba dedicando
–La buena compañía de una linda señorita
No pude evitar sonreír coquetamente. Era inevitable. El tipo era simplemente... perfecto. Eché otro vistazo a su convertible. El carro de Emmett era una carcacha en comparación.
–¿Sería muy atrevido si te invito a cenar uno de estos días? – ofreció.
Por un momento no supe qué contestar. Mi lado precavido e inteligente me decía que no debía de aceptar tan rápido. Que no le conocía. Pero mi lado vanidoso me gritaba que a un tío como ese no lo encontraría dos veces en mi vida. Que rechazarlo podría significar decirle adiós a la grandiosa oportunidad de pasearme por las calles de Forks, arriba de ese automóvil ultimo modelo.
–¿Sería muy grosera si te pidiera que me lo preguntaras en la siguiente ocasión que nos miremos? – decidí responder. Era la mejor manera que encontré de rechazarlo, al mismo tiempo en que le dejaba en claro que correspondía su interés.
Él pareció captarlo sin problema alguno.
–Para nada – contestó, sonriente
–Rose – la voz de Irina, susurrando en mi oído, me sobresaltó un poco. No recordaba que mi amiga estuviera a mi lado – ya viene Emmett.
Giré el rostro y, efectivamente, pude distinguirlo, esperando en la avenida, a que el semáforo le indicara que podía avanzar.
–Creo que ya es momento de despedirnos – anuncié al rubio – tengo que ir con unos compañeros de la universidad a realizar un trabajo y ya vienen por nosotras.
–Bien. No te preocupes – volvió a tomar mi mano entre las suyas y yo me zafé (lo más amablemente posible) rogando al cielo por que Emmett no lograra ver nada al estar detrás de aquella camioneta blanca – Te veo pronto, Rosalie. Te advierto que vendré a buscarte. Al final de cuentas, ya sé que estudias por aquí cerca.
–Hasta pronto – le sonreí. El carro de Emmett se estacionó justo detrás del lujoso automóvil que hecho a andar casi al instante después. El contraste entre ambas máquinas era sorprendente (casi vergonzoso)
–¡Hola! – saludó, llegando corriendo hacia mí y depositando un beso sobre mi mejilla – siento llegar tarde. Me hablaron del trabajo. Quieren que el fin de semana labore un par de horas extras.
–No te preocupes – contesté – Irina quería preguntarte si la puedes llevar a su trabajo. Se le ha hecho un poco tarde
–¡Seguro! – accedió, con su imborrable sonrisa. Se adelantó a abrir las respectivas puertas del carro para que pudiéramos entrar y, mientras él daba la vuelta para llegar al asiento del piloto, yo sonreí maliciosamente
–Irina – llamé. Mi amiga se acercó rápidamente por detrás – Tiene poco me acabas de preguntar si podría encontrar a alguien mejor que Emmett – recordé – Y creo que tú misma, sin necesidad de que yo te responda, has tenido la respuesta: Por supuesto que hay muchos mejores que Cullen...
JASPER POV
–Con que Alice Swan, ehh... – dijo Peter, pegándome un codazo en las costillas.
Puse los ojos en blanco. ¿También él empezaría con lo mismo? ¿Acaso no se podía ser amable con una chica sin que las cosas se mal interpretaran? Es más, ¿En qué cabeza cabía la absurda posibilidad de que a mí me pudiera llegar a gustar una niña como ella?
–Es linda... aunque demasiado orgullosa – prosiguió, ante mi silencio
Suspiré pesadamente. En realidad, mi amigo tenía suerte que yo hubiera heredado el animo paciente y pacifista de Carlisle. ¿Cuándo entendería que lo único que yo sentía por esa muchachita era el deseo errante de vencerla en el campo de futbol?
Decidí no decir nada al respecto. Ya él solo se daría de lo obvio: Yo no podría jamás fijarme en ella. Y es que Alice era... ¿Cómo decirlo?... Poco femenina para mí. Debía admitir que ya no sentía la misma antipatía que antes hacia su persona; pero aún tenía muy presentes las primeras ocasiones en que la conocí. Y a eso se le sumaba el hecho de que la chiquilla iba y venía por todo el campo, como potro desbocado. Y si bien ello me resultaba algo demasiado interesante (jamás creí conocer a una mujer que fuera tan hábil con el balón) no era algo que me resultara atrayente en términos amorosos.
Bueno, para variar, yo no quería enamorarme. Aún no. Era demasiado joven para liar con ese tipo de problemas, ¿verdad?... Es más, ¿Por qué estaba mezclando tanto el nombre de Alice Swan con la tétrica palabra "amor"?
–¡Ey! ¡Llegan tarde! – la voz de Embry me desconectó de mis pensamientos
–Acabamos de salir – se justificó Peter – no todos vamos en secundaria
–Si, si. Lo sabemos – accedió el resto – ¡Pues bien! ¿Qué esperamos? ¡Que empiece la acción!
Mis compañeros aullaron, en señal de asentimiento, y luego corrieron hacia el campo, para tomar sus respectivas posiciones. Mientras, yo sucumbí vergonzosamente ante mi deseo de viajar mi vista para hallarla. Sabía que no estaría presente en el partido aquella tarde, pero era extraño no tenerla ahí, en medio de todo ese revoltijo en el que ella siempre lucía tan frágil y pequeña. Entonces la vi. Sonreí sin planearlo. Ya sabía que la encontraría, que, aunque no pudiera jugar, estaría presente.
Su rostro se giró en mi dirección y nuestras miradas se encontraron a la distancia. Inmediatamente, di media vuelta para darle la espalda. ¿Se habría dado cuenta de que le estaba mirando? Mis mejillas se encendieron nada más al pensar en una afirmación
–Cullen, ¿Piensas quedarte a orilla de campo toda la tarde? – preguntó Seth, apareciendo por mi extremo derecho.
–No – contesté con un brinco
–Estabas muy entretenido mirando a Alice, ¿Verdad? – preguntó sin reparo.
Genial. Era la segunda persona que me hablaba de esa chiquilla en el día.
–Tal parece que no solo seremos rivales en el campo – agregó Seth, llamando mi atención.
Su rostro era amable y sonriente, despreocupado, pero de alguna manera comprendí que sus palabras no eran solo una broma (Y lo que es peor y me molestó: Sabía de qué estaba hablando)
–Si lo dices por Alice, no te preocupes – contesté – a mi no me interesan las chicas como ella.
¿Verdad?
Hola ^^. Espero les haya gustado y me dejen su opinión ^^- hasta pronto. Un saludo :-P
Atte
AnjuDark
