Capítulo 15: De Cacería...

ROSE POV

Había que verlo. ¡Aquello era simplemente maravilloso! Desde mi lugar podía percibir claramente cómo el resto del alumnado contemplaba, boquiabiertos, al soberbio carro que había penetrado sus entradas en MI búsqueda.

–¡Rose! – Irina llegó corriendo a mi lado – ¿Ya viste quién viene ahí?

–Si – sonreí soberbiamente – Royce King

–Cielo santo – susurró mi amiga, al verlo bajar del convertible negro – Qué guapo es.

No contesté. Me limité a cruzar mis piernas y girar mi rostro, simulando no haberme dado cuenta de su presencia hasta que me habló.

–Buenos días, Rosalie

–Royce – acepté el beso que depositó en mi mejilla – no pensé verte tan pronto.

–Estos dos días pasaron lentos desde que te conocí – sonrió de lado, intentando deslumbrarme; pero no hace falta mencionar que aquello no era fácil en mí – de haber podido venir antes lo hubiera hecho, pero me encontraba demasiado ocupado. Esta vez – agregó, ante mi informal silencio – ¿Aceptaras mi invitación para invitarte a comer?

–¿Qué pasa si no?

–Lo tomaré como un si

Sonreí.

–Tendrás que esperarme, aún no salgo de clases – informé. Él asintió

–Espero el tiempo que desees.

.

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–¿No crees que es demasiado pronto? – Preguntó Irina, mientras salíamos al fin de clases– No lo conoces y él tampoco te conoce a ti. Es más, le mentiste sobre tu nombre.

–No pensaba decirle a alguien como él mi verdadero apellido – contesté, de manera despreocupada – Rosalie HALE tiene más presencia que Rosalie Swan. Además, sabes bien que no acostumbro a dar mi verdadero nombre con desconocidos.

–No das tu nombre pero si sales con ellos – apuntó. Detuve mis pasos en seco y la miré fijamente

–¿Eres mi amiga o mi madre? – Reté – por que bien sabes lo poco que me gusta que me digan qué es lo que tengo que hacer con MI vida.

Irina se mantuvo en silencio y bajó el rostro. Sabía que lo mejor era no contradecirme.

–¡Rose! – respigué al escuchar su voz y, como si de un llamado al que no pudiera resistirme, giré mi rostro para mirarle. Sonreí en cuanto le vi. Era algo inevitable... mágico. Quiero decir, ¿Quién no se sentiría así al encontrarse con alguien tan amigable como él?

–Emmett

–Hola – saludó, con su imborrable sonrisa

–¿Ya terminaste con tu práctica?

–Fue más sencilla de lo que esperaba – asintió – que bueno que te encontré, estaba a punto de llamarte por teléfono para invitarte a comer.

Oh...

–No creo que eso sea posible – dije, muy a mi pesar – Ya tengo planes...

–¿Saldrán juntas? – preguntó, mirando a Irina. Pero antes de que pudiéramos contestar, el carro de Royce se estacionó al frente.

–Rose, preciosa, ¿estás lista? – dijo, mientras bajaba y caminaba hacia mí.

Me molestó el temblor que hubo en mis piernas al mirar a Emmett a los ojos y hallar, en ellos, un brillo incrédulo, como diciendo "¿Te habla a ti? No... ¿Verdad?"

Suspiré hondo. No debería de importarme lo que pensara o sintiera. Al final de cuentas, ¿Quién era él? Nadie más que un amigo que me perdonaría por ignorarlo una tarde. Siempre pasaba lo mismo.

–Si, Royce – contesté, aceptado que me tomara de la mano. Inmediatamente, él me condujo hacia su carro, pero una fuerza ejercida sobre mi mano me impidió avanzar.

–Rose, ¿Quién es él?

–¿Acaso es necesario que me tenga que presentar? – inquirió el rubio con arrogante inverosimilitud.

–No te he visto en la universidad – apuntó Emmett

–¿Será por que no estudio en esta... institución? Rose, linda, ¿nos vamos?

–Si – asentí, intentando dar otro paso y siendo detenida de la misma manera.

Emmett me jaló, suavemente pero con firmeza, algunos metros lejos de Irina y Royce.

–Rose, ¿lo conoces? – no contesté. ¿He dicho que me resultaba terriblemente difícil el mentirle? Pero mi silencio bastaba para que él entendiera todo. Si. Emmett sería la única persona que siempre lograría comprenderme... lástima que en ese momento yo me negaba a admitirlo – Rose no puedes ir con él – agregó. Y no era una orden movida por celos o alguna otra de esas inseguridades. No. Él estaba preocupado por mí. Pero yo era demasiado estúpida como para tomarlo de esa manera.

–¿Y por qué no? – Objeté – ¿Quién te crees para darme órdenes?

Fue evidente que mi actitud le sorprendía. Y es que desde aquella mañana en la que ambos descubrimos que nos habíamos mentido, jamás le había vuelto a hablar de esa manera. Su mano me dejó libre y experimenté una punzada ante la falta de su tacto contra mi piel.

–Diviértete – fue lo único que me dijo, con voz seca.

–Ten por seguro que así será – le contesté de la misma manera, dando media vuelta y dirigiéndome hacia Royce.

ALICE POV

Estaba sentada en la banca del campo, enfurruñada y balbuceando tonterías para mi persona mientras veía que todos se divertían en el partido de aquella tarde. Y es que, ¡¿Era justamente necesario mantener reposo?! ¡Vamos, era solo una pequeña lesión! ¡No me iba a morir por eso!

–¡Jazz! ¡Tómala!

Respingué al escuchar su nombre. Mi humor empeoró mientras mi mirada le seguía ir y venir por todo el campo. ¿Por qué él si podía jugar y yo no? Sabía que mi actitud era absurdamente infantil pero no podía evitarla. Llevaba casi una semana sin tener el balón entre mis pies y eso, era el peor castigo que pudiera llegar a recibir.

–¡Goool!

Genial, el rubio con cara de estreñido había anotado un gol ¿Qué más se necesitaba para aumentar mi humillación? ¿Un balonazo en la cara?

¡PUM!

Bien. No lo decía de manera tan literal...

–¡Alice!

–Estoy bien – contesté, mientras me cubría el rostro con mi brazo por si las molestas lágrimas me traicionaban y comenzaban a salir.

–Lo sentimos – dijo Paul – se nos fue.

–No se inquieten – suspiré, dejando caer las manos para cuando estuve segura que el llanto no me ganaría y, Oh Santa Anita de las Bolas, el corazón se me detuvo al verlo a Él justo frente a MÍ.

Quiero decir, era natural sorprenderse ¿No? Pues, de todos los que ahí estaban, la azul mirada de Jasper era lo que menos esperaba encontrarme y no significaba absolutamente nada el que, por una breve fracción de segundo, haya sentido mariposas en el estomago. Era lo lógico, hubiera pasado exactamente con todos... ¿Verdad?

–¿Estás bien? – ¿Eh? – Alice, ¿Estás bien?

–S-si – balbuceé. ¿Por qué tenía la voz atorada en la garganta? Seguramente era el golpe. ¿Qué mas si no eso? Por que, OBVIAMENTE, no era el suave sonido de su voz llamándome lo que me tenía aturdida, ¡Vamos! Eso no pasaba en la vida real... ¿Verdad?

–Mira que golpazo te has ganado – señaló y, ¡Oh Dios!, SUS manos estaban tocando MI frente.

Quiero decir, no es que aquello me emocionara ni provocara alguna reacción "mágica" en mí. Era solamente... lo inesperado de la situación...

–Tal vez hay que llevarla la enfermería – alcancé a escuchar a alguien – se ha quedado muda, estática y luce muy extraña

–Pareciera que está sonrojada – agregó otra voz

¿Eh? Yo... ¿Sonrojada?

–Tengo nauseas – solté... Y no era precisamente por el balonazo.

De repente, mis pies se alzaron en el viento y volé. Si... Estaba volando. Apreciaba hasta esa presión del vértigo en mi estomago. Sonreí. Me sentía tibiecita, como si me encontrara entre suaves sabanas que oscilaban, intencionalmente, para acunarme. Me arribó una duda y fruncí el ceño (Si algo sabía era que en este mundo NADA era perfecto y que, si te topabas con algo que parecía serlo, debía correr lejos por que podría ser más peligroso que un asesino en serie). ¿Qué no se suponía que estaba en el campo y había recibido un balonazo? ¿Cómo es que me había elevado por los aires así de pronto? ¿Estaba muerta? ¿Podía alguien morirse con semejante estupidez?

Escuché un suspiró muy cerca de mí. El vaivén que me adormecía había desaparecido, pero seguía estando calientita. ¿Qué diablos pas...?

– ¿Qué sucede?

–Recibió un balonazo... creo que está desmayada.

No, No, ¡NO!

Abrí los ojos de manera violenta y comprobé que, efectivamente, estaba en la enfermería de la escuela... en brazos de Jasper Cullen (quien me dejó caer sobre la camilla)

Sentí mis orejas arder al entender que, mientras yo "volaba", había recorrido la mitad de la secundaria tendida entre sus brazos.

–¿Cómo te sientes? – no pude evitar alzar mi vista cuando me habló.

–B-bien – Pum, pum, pum... Ahí estaba otra vez ese molesto y alocado palpitar que me arribaba cada vez que su mirada y la mía se encontraban. Resoplé, frustrada al no entender el por qué de tan extraña reacción.

–¿Qué sucede? – preguntó por ello. Su voz tenía un matiz extraño... ¿Estaba preocupado por mí?

–¿Dónde está el resto? – inquirí para deshacerme de aquellas absurdas ideas.

–Afuera, esperándote – más frustración aún. ¿Por qué había sido incapaz de escucharles cerca?

–No era necesario...

–¿Sabes que das muchos problemas? – interrumpió, casi esbozabando una sonrisa. Casi. Y, aunque su voz seguía empleando aquella nota suave, nada ofensiva, me molestó.

–Nadie te pidió que me trajeras – contesté, con el ceño fruncido.

–Ya lo sé, pero no puedo dejar que te pase algo... – se aclaró la garganta de repente, como si su una piedra se hubiera quedado atorada en ella – Quiero decir, tenemos un partido pendiente en un par de días y no quiero que tengas excusas para faltar...

–No lo haré – aseguré, sosteniéndole la mirada de manera valiente. Pum, pum, pum...

Aunque, ¿Por qué tenía las manos frías y sudadas?

EDWARD POV

Intuía que esta era mi oportunidad. Había pasado minutos esperándola en este pasillo que, sabía, frecuentaba a la salida de clases para evitar pasar por la plaza cívica. Sonreí sin planearlo, Isabella realmente detestaba la atención puesta en ella, pero aquello ya era una exageración.

Escuché sus pasos aproximarse. Eran fáciles de reconocer por su fragilidad. Me preparé en la oscuridad para tomarla en cuento pasara a mi lado y, esta vez, no fallaría. Realmente me sentía como todo un león al acecho. Creo que hasta ronroneé de la emoción.

"Ya veremos si la ovejita es tan lista como dice"

Ensanché una sonrisa maliciosa y, podía jurar, que mis ojos relampaguearon entre las sombras, como todo temeroso felino. Este pasillo se convertiría en MI jungla, en donde devoraría a mi presa con deleitoso placer. ¡Si! la haría pedirme disculpas por todas sus patadas, una y otra vez, hasta que se cansara. No importaba si llegaba tarde al trabajo por ello, al final de cuentas, bien valdría la pena. Ya era hora que a esa muchachita se le bajaran los humos.

Ahh... Si. Estaba cerca y en ese pasillo no había nadie. La oscuridad más absoluta reinaba, sola, para nosotros dos. Nada podía salir mal. Me lancé hacia ella cuando pasó, inocentemente, a mi lado; apresurándome a cubrir su boca con mi mano para evitar que gritara. Otro ronroneo expulsado de mis labios. Al fin te atrape, ovejita.

Sin embargo, algo me resultó extraño. ¿Bella tenía bigote?

La aprisioné rápidamente en uno de los salones en donde tenían material para construcciones y cerré la puerta por si quería escaparse. El polvo del deshabitado lugar provocó un pequeño ardor en mi garganta que ignoré fácilmente, pues lo que me interesaba realmente era verle.

Y lo hice. Alcé la mirada con la intención de intimidarla y... ¡Oh Señor!

–¿Leonardo?

–Edward – susurró el chico.

¿Pero qué coñ...?

–¿Qué haces aquí?

–Yo... vine a hacer un trabajo a la universidad, v-vine a barrer los patios...

Un interminable silencio nos invadió. ¿Cómo era posible? ¡Podía apostar por mi vida que era Bella la que venía en camino! Es más, si no fuera por la débil luz que se colaba por una de las viejas ventanillas de ventilación, seguiría aventurando lo mismo... Y es que su olor, la fragancia de su cuerpo, eran tan similares. No, no eran similares. Eran la misma.

–C-cullen, ¿Podrías... soltarme?

¿Eh?... ¿Soltarle? Presté más atención a mí alrededor y fue cuando me percaté que mi figura estaba totalmente pegado al suyo y que una distancia mínima separaba nuestros labios.

Di dos pasos hacia atrás de manera atropellada.

–¿Ha- Haces esto a menudo? – Preguntó ¿Era mi imaginación o no era el único con la respiración agitada? – ¿Acostumbras esconderte en los pasillos para atacar a las personas?

–No – respondí, aún demasiado embrollado por lo que acababa de pasar – estaba esperando a alguien en especial. A una chica que siempre le veo salir por este pasillo y...

Frené en seco.

–¿Qué sucede? –su voz estaba inyectada de profundo temor. ¿Por qué?

–¿Qué hacías TÚ, precisamente, en este pasillo? – exigí saber, volviéndome a acercar.

Tardó dos segundos en contestar.

–V-vine a... a dejar las escobas...

–¿Qué escobas?

Otro momento en silencio.

–Se me cayeron en el pasillo cuando me jalaste. Voy a traerlas – hizo ademán de dirigirse hacia la puerta pero se lo impedí, tomándolo del brazo y regresando a su posición original – ¿Y ahora qué?

–No irás a ningún lado – sentencié – no hasta que me digas la verdad del por qué estás aquí

BELLA POV

Estaba pérdida. No, más que pérdida, estaba destruida.

Era imposible controlar los temblores de mi cuerpo. ¿En qué maldito momento se le había ocurrido a Edward Cullen vigilarme en este pasillo, en el cual, acostumbraba cambiarme para ir al trabajo?

–No irás a ningún lado. No hasta que me digas la verdad del por qué estás aquí.

Me mordí el labio nerviosamente. Necesitaba una mentira creíble URGENTEMENTE o descubriría que Leonardo y Bella eran la misma persona...

Leonardo y Bella. Bella y Leonardo... Sonreí para mis adentros cuando mi mente se iluminó.

–Y bien – insistió – Estoy esperando una respuesta

–De acuerdo – asentí, mucho más relajada. Si jugaba bien mis cartas todo tendría lógica – te diré la verdad – él esperó en silencio. Tuve que desviar mi mirada hacia otro lado para que el verdor expectante de sus ojos no me desconcentrara – yo... he venido aquí para encontrarme con una chica. Su nombre es Isabella Swan.

–¿Isabella Swan? –repitió, asombrado. Genial.

–¿La conoces? – pregunté, de manera inocente

–No... No la conozco. L-la verdad muy poco, quiero decir, casi nada –Cabe decir que Edward Cullen era un pésimo mentiroso... – pero, cuéntame... ¿Para qué la estabas esperando...? – ...e indiscreto de paso. Pero, aunque me molestara darle explicaciones, tenía que dárselas (las explicaciones).

–Pues verás... ¿Cómo decirlo?... ella y yo... teníamos una "cita"

–¿Una cita? – puse los ojos en blanco. Tuve tantas ganas de preguntarle "¿Eres retardado mental?" pero me contuve. Tenía que recordar que no era Bella si no Leonardo.

–Si. Ella y yo estamos saliendo.

¿Era mi imaginación o su cuerpo se tensó?

–No te creo – discutió

Fruncí el ceño, ¿por qué no?

–Ella ya tiene novio – agregó, como si pudiera leer mis pensamientos – un joven que se llama "Jonás Black"

¡Oh, mierda!

Ni si quiera había dicho el nombre bien; pero eso no importaba ahora. Si le decía que JACOB, en realidad, no era mi novio, sería algo demasiado sospechoso. ¡Ag! Bien, jamás creí llegar a tanto pero era necesario; la economía de mi familia dependía de ello. Es más, si lo pensaba más detenidamente, todo esto podría ser un punto más a mi favor.

–Dije que salía con ella, no que teníamos algo serio. ¿Por qué crees que me citó en este pasillo? – No contestó, así que agregué – Para poder "amarnos" sin que el estúpido de su novio se entere jamás.

–Entonces, la chica que a la que ibas a ver aquella noche...

–Era ella – asentí, reprimiendo la risa. Cullen había caído en mi trampa

–No creía a Bella capaz de...

–Las chicas tímidas son las más intensas – dije – generalmente todos los días nos citamos aquí... ¡Si te contara!

–¡No! – Interrumpió – no me cuentes.

–Como gustes – me encogí de hombros.

–Pero esa noche... Black...

–Salí más temprano del trabajo para mirarla antes que él. Ellos ya tenían una cita cerca de ahí y...

–No me expliques más – volvió a interrumpir, caminando hacia la puerta – ni tu vida ni la de Isabella me interesan, en absoluto. Hagan lo que quieran. Yo no les interrumpo.

Y dicho esto, se marchó, azotando la puerta.

Me quedé parada un momento en el mismo lugar, si bien sintiéndome aliviada por que él ya no había debatido más sobre el asunto, bastante confundida por la forma en que se había ido.

Suspiré. Definitivamente, Edward tenía graves problemas de bipolaridad.

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Llegué a la vecindad casi arrastrándome. La jornada de trabajo había sido más que fatigosa. ¡El jefe quería matarnos! Aún podía escucharle decir "Leonardo, has esto; Leonardo, has aquello; Leonardo, atiende la mesa número ocho; Leonardo, Leonardo, Leonardo" ¡Ag!

Detuve mis pasos un momento antes de subir las escaleras y tomé asiento en la primera de ellas. Sabía que, por mi bien, debía descansar un poco si no quería agregarle a mi estrepitoso día una caída más.

–¡Ey, Bella! – la voz del mayor de los Cullen llamó mi atención

–Hola Emmett

–Ey – repitió, lucía un poco incomodo – oye... ¿no sabes si Rose ha llegado?

–Que yo sepa, no – respondí – pensé que estaba contigo. ¿Pasa algo? – me alarmé al ver su expresión atormentada, nada común en él

–No, no pasa nada – tranquilizó, sonriendo, pero el humor no le llegaba a los ojos – cuando llegue me la saludas, ¿vale?

Asentí, mientras él comenzaba a caminar

–Hasta mañana, Bella

–Hasta mañana – contesté, mientras le veía desaparecer por la puerta de su casa.

Mi atención se quedó clavada en aquel lugar... ¿Estaría ya Edward ahí?

No es que me importara. Era simple y mera curiosidad pues, durante toda la tarde, apenas y habíamos hablado. Tampoco es que me preocupara eso, quiero decir, a mi me daba prácticamente igual si –por alguna desconocida razón –estaba molesto conmigo. Al contrario, me parecía perfecto que no haya querido tocar el tema de Leonardo y Bella; pues, lo único que me inquietaba era que no me descubriera para no perder mí trabajo... ¿Verdad?

–¡Bella! – respigué en cuanto escuché el sonido ronco de su voz.

–Jake – reconocí y fue irremediable no reír al verlo aproximarse.

–Pensé que me recibirías con una patada en el trasero – señaló, dejándose caer a mi lado – me alegro de que no sea así.

–Ya sabes que me resulta difícil enojarme contigo, por muy estúpido que seas – acordé. Él soltó una carcajada – pero si lo vuelves a hacer...

–Lo sé, lo sé – interrumpió mi advertencia – si lo vuelvo a hacer, no me perdonarás... Aunque ambos sabemos que eso es una mentira.

–Eres un sínico – acusé, huyendo de la intensidad de su negra mirada

–Discúlpame – dijo entonces, y comenzó a hablar de manera atropellada – no quise ofenderte. Aquella noche iba con planes de arreglar la discusión que tuvimos cuando nos besam.... cuando yo te besé – se corrigió solo – pero apareció ese tipo y...

–Jake – interrumpí, a punto de estallar en una carcajada. Era demasiado cómico ver a mi amigo liado con sus propias palabras – ya pasó, olvídalo.

–Vale, vale – acordó, relajándose al instante y rascándose la nuca, mientras volvía a esbozar su despreocupada sonrisa – dejémoslo en que soy un idiota y que tenía bien merecida esa patada que me diste ¿Te parece?

Asentí, completamente de acuerdo; pero el encanto duró hasta que sus manos asieron las mías.

–¿Sabes de lo único que no me siento culpable? – No, por favor... – De haberte besado – ¡Mierda!

Ya sabía que todo esto era demasiado bueno para ser real.

–Jake...

–Tranquila – interrumpió, optimistamente – ya sé todo lo que me piensas decir: "Solo somos amigos; Eres como un hermano" o, lo típico "Estás confundiendo todo". Pero no es así, Bella. Yo te quiero y sé que tu también a mí. Solo es cuestión de tiempo para que lo aceptes.

Permanecí callada, no encontraba algo más que decir o hacer y lo que menos quería era seguir discutiendo ese tema tan absurdo.

–Me tengo que ir – anunció luego.

–¿Ya? – fue inevitable entristecerme. En realidad, me hacía falta más de su compañía.

Sonrió soberbiamente ante mi declarada actitud y se acercó para depositar un beso sobre un beso sobre mi mejilla, muy próximo a mis labios

–Te vendré a ver pronto y con más tiempo – prometió – en cuanto el trabajo me de un respiro. Me saludas a Alice y a Charlie

–Cuídate mucho – asentí, mirando cómo su sonrisa traviesa no se borraba ni un solo minuto de sus morenas y atractivas facciones.

–Yo también te voy a extrañar – dijo, a manera de despedida, mientras daba media vuelta y caminaba hacia su moto, para después perderse en ella y la avenida.

Me llevé las manos hacia mi rostro, con gesto cansado. ¿Por qué había decidido Jacob en insistir que él y yo podríamos...? Vaya, no era capaz de discurrir esa idea ni si quiera en mi mente. ¡Y yo que había dado por zanjado el tema desde hacía ya meses!

Suspiré pesadamente. Definitivamente, este no había sido mi día. ¿Qué más faltaba? ¿Qué me cayera un rayo? ¿Qué un perro me orinara? ¿Qué me cayera un gargajo del cielo?...

–Pobrecita, se ve que sufres cada vez que miras a tu novio...

... Creo que todo lo anteriormente dicho hubiera sido mucho más aceptable que el tener que soportar aquella aterciopelada voz.

Jejejeje, Hola ^^. ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Pensaron que Belnardo sería descubierto por Edward? ¡Pues no! Faltan un par de cosillas que estos dos "chicos" tienen que pasar antes de que se sepa la verdad :-P. Espero les haya gustado y me tengan un poquito de paciencia por la demora de los capítulos y lo lento de la historia; prometo que lo interesante comenzará pronto, solo que tengo que atar bien los hilos para que la trama de la historia no se me vaya demasiado forzada, ¿Cuento con su apoyo? *-*

^^ Gracias por leer y un saludo.

Atte

AnjuDark