Capítulo 31: Adiós, Bella.
..
Edward Pov
Esa noche había salido un momento para pensar y reflexionar mis sentimientos sobre ella. Quería hallarle un nombre a todo lo que me provocaba, una explicación, pero…
Miré una vez más hacia la rosa que había comprado en la mañana. Paseé mis dedos por sus pétalos, era como acariciar su rostro. Recordé sus grandes y expresivos ojos color chocolate… ¿Qué sucedía? Quería estar con ella… Eso era lo único que podía descifrar entre el torbellino de sentimientos acicalados en mi alma.
Decidí regresar a la casa, obedecer a esa necesidad misteriosa y no detenerme a hacer cuestionamientos. Me acercaría a Bella y permitiría que, por primera vez en mi vida, las cosas sucedieran por si solas.
Sin embargo, los vi. Estaban en un rincón del jardín, ocultos entre las sombras. Y Jacob la besaba con pasión correspondida. La sangre hirvió entre mis venas, llena de furia enfermiza, y un amargo sabor a ponzoña quemó mi garganta. ¡Estúpido! Intenté marcharme de ese espectáculo tan repugnante, pero mis pies permanecieron estancados en la tierra hasta que él la liberó y se marchó.
Déjala. No lo hice. Por el contrario, caminé hacia ella. El coraje me nublaba la visión y me hizo decir cosas que, realmente, no sentía. Me hizo actuar como un idiota. Por eso odiaba las emociones, siempre terminan por controlarte y transformarte en otra persona.
—¡Lárgate! ¡Eres un idiota! ¿Por qué no te regresas a Italia? Eso es lo que querías en un principio, ¿no? Ahora ya tienes todo para hacerlo. Nada te ata aquí, ¡Vete!
Cierto. Regresarme a Italia era lo que deseaba en los primeros meses. Ahí estaba gran parte de mi vida. Desde pequeño había permanecido en ese lugar. ¿Para qué quedarme en Forks? Tomé mi equipaje y bajé las escaleras.
Detuve mis pasos al encontrarme con Rosalie, Alice y el resto de mi familia.
—Edward – musitó Esme – ¿Te vas?
—Sí…
—Pero…
—Lo pensé bien y, ya que he terminado el primer año de la universidad, regresaré a Italia para continuar con mis estudios. Les hablaré en cuanto esté allá – prometí, mientras me acercaba y le depositaba un beso sobre su frente – Adiós…
..
..
BELLA POV
—¡Bella! – Alice llegó corriendo hacia la habitación – ¡Bella!
—¿Qué sucede? – pregunté al ver su agitación.
—¡Edward se va!
Un punzante aguijonazo, instalándose en el centro de mi pecho, me hizo respingar.
—¿Qué dices?
—Está abajo, despidiéndose.
Bajé la mirada hacia mis pies.
—No me importa lo que ese tonto haga…
—¡¿Qué?! Pero, Bella…
—Es su vida. Si se quiere ir… yo no lo pienso detener.
Mi hermana permaneció un momento de pie, en silencio, hasta que se cansó de mi forzada indiferencia y se marchó.
Fue entonces cuando corrí hacia la ventana. Y ahí estaba, abrazado a Esme y Carlisle. Tragué saliva y las lágrimas que desde ayer exigían salir. No iba a llorar, no por él. No lo merecía. Que se fuera, era lo mejor. Tal vez así este sentimiento moriría con su ausencia. Que regresara con su perfecta novia… que hiciera lo que quisiera.
Sus ojos se dirigieron hacia donde yo estaba. Intenté alejarme, pero no pude. Permanecí pegada al cristal, con mi mirada perdida en la suya.
No te vayas…
Dio media vuelta, comenzó a alejarse. Afuera le esperaba un taxi. Pasaron tres segundos que simularon milenios. Automáticamente, al entender que estar sin él iba a ser como permanecer en un calvario, mis pies corrieron y bajaron, a tropezones, las escaleras.
No te vayas…
—¡Edward!
—¡Edward! – desperté con un terrible sobresalto.
Miré a mí alrededor, comprobando que todo había sido un mal sueño. Suspiré, tratando de calmarme. Aún era muy de madrugada, pero no quería volver a cerrar los ojos. Sabía lo que pasaría al hacerlo.
Aquel era el primer día sin él. Aunque sonaba un poco raro usar esa combinación de palabras, como si Edward hubiera sido mío antes de. Me dejé caer de espaldas sobre la cama, con un miedo palpitante apretándose contra mi pecho.
Vamos, ¿Qué tan malo puede ser? No es como si me hubieran arrancado el corazón… ¿O sí? Debía mejor concentrarme en el trabajo. Eso era lo importante. Hallar la manera de sacar a mis hermanas de la mansión de los Cullens… Y olvidarlo.
..
..
ALICE POV
Vamos, Alice, no hagas ruido.
Bajaba las escaleras de puntitas y lo más rápidamente posible.
Corre, corre…
—¿Alice?
Pegué un brinco y mi corazón se detuvo por un momento. Me llevó más de tres segundos comprender que, quien se encontraba detrás, era Rosalie, y no a quien tanto temía encontrar.
—Rose – jadeé. Mi hermana lucía un poco mal.
—¿A dónde vas? ¿Por qué caminas así? ¿De quién huyes?
¡Me había descubierto!
—De Jasper – musité, rendida. No tenía caso mentirle.
—¿Jasper? – Se fregó los ojos con gesto perezoso – ¿Y eso, a qué se debe?
Fruncí los labios, nada dispuesta a contestar aquella pregunta. ¿Cómo decirle "Es que ayer lo besé"? No, jamás. Nunca.
"Cierra los ojos"
Mis mejillas ardieron al recordar brevemente mi atrevimiento.
—Me tengo que ir – anuncié y salí corriendo de la casa sin permitir que mi hermana dijera ni una sola palabra más.
Llegué al pequeño campo que se encontraba a varias cuadras de ahí. Estar en aquel lugar me hacía sentir tranquila. Busqué la sombra de un árbol y me dejé caer bajo ésta. ¿Qué iba a hacer ahora?
"Cierra los ojos"
No sé que me había incitado a cometer semejante barbaridad la noche pasada; pero cuánto hubiera dado por regresar el tiempo atrás y no hacerlo. ¿Cómo iba a mirar a Jasper después de esto? No tenía cara. Me hubiera gustado convertirme en un avestruz par ocultarme mi rostro bajo la tierra.
Mi primer beso… ¿Quién diría que sería de esa manera y con esa persona? La verdad es que jamás me había detenido a pensar en ello. Nunca antes había sido de mi interés hablar de chicos o novios. En mi vida, no existía nada más emociónate que un buen partido de fútbol, hasta que Jasper apareció.
Seguramente lo había perdido por completo. Ese era mi principal temor. El que Jasper se volviera a comportar de la misma manera fría y distante como en un principio. No quería… No estaba segura de poder soportar ahora esa mirada que tantos escalofríos me causaban en un pasado.
Tomé el balón que había cargado entre las manos, me puse de pie y comencé a patearlo y correr tras él. Era la mejor forma que tenía para relajarme, aunque tampoco no estaba funcionando muy bien que dijéramos. El campo me lo recordaba demasiado. Después de todo, nuestra amistad había nacido en uno…
—¡Alice!
—¡Charlotte! – me asombré de verla. Mi amiga me regaló una amable sonrisa, mientras se acercaba
—Te fui a buscar a la casa de los Cullens, pero me dijeron que no estabas. ¿Por qué no me sorprende encontrarte aquí? Ayer casi no pudimos platicar mucho. ¿Cómo la pasaste?
—Bien… - susurré.
—Por la forma en que lo dices, me haces dudar – señaló con preocupación – Alice, ¿Sucede algo?
Tardé en contestar. Confiaba en Charlotte, era una muy buena amiga, pero…
—Bueno, si no quieres decírmelo, comprendo…
—No – interrumpí. La verdad, necesitaba platicar con alguien… - Charlotte, tú ya llevas varios meses con Peter…
—¡Alice! ¿Tú quieres hablar de chicos? – se asombró. Mis mejillas se encendieron – No lo puedo creer – me tomó de las manos y me incitó a buscar un lugar más adecuado para sentarnos – Eso quiere decir que te gusta alguien
Sus ojos brillaban con gran emoción. —Cuéntame – pidió – ¿Lo conozco?
—S-si…
—¡Ay, no me digas! ¡Es Seth!
¡¿Seth?!
—N-no… - tartamudeé
—¿Paul?
—Tampoco…
—¿Embry?
—Uhm…
Mi amiga suspiró con derrota. —Si no es ninguno de ellos – musitó pensativa – ¿Quién más podría ser? Son los únicos con los que te relacionas. Claro, a excepción de Jasper; pero él…
La iluminación le llegó en ese instante. Volvió su sorprendida mirada en mi dirección
—¿Jasper?
..
Rose Pov.
—¿Qué dices, Rose? ¿Aceptas?
No sabía qué contestar. Me mordí los labios con confusión, mientras Royce aguardaba por mi respuesta. Las vacaciones habían llegado y él quería llevarme a pasear fuera de Forks un par de días. Pero yo… no estaba segura de querer ir con él. Sabía lo que eso podría llegar a implicar…
—Rose – tomó mis manos – ¿Qué sucede cariño?
—No creo que sea justo para mis hermanas que yo me divierta en estos momentos - Además, quiero aprovechar este tiempo libre para buscar un trabajo…
—Sabes que eso es innecesario – me dijo – Todo lo que te haga falta, me lo puedes pedir. De hecho, aún no sé porqué decidiste irte a vivir con los Cullen, cuando podrías venirte a vivir conmigo.
Me quedé en silencio. Había tantos motivos por los cuales había rechazado tal propuesta. Pero varios de ellos no podía decírselos. No quería ser una carga para los Cullens, pero irme a vivir con Royce significaba toma un compromiso que aún no estaba dispuesta, ni creía poder asumir.
—Vamos, Rose. Será sólo un par de días…
—Yo…
El sonido de su celular significó una excelente interrupción. Mi novio contestó de inmediato e intercambió unas cuantas palabras con la persona que se encontraba al otro lado de la línea.
—Tengo que irme – se disculpó – Unos clientes tienen algunos problemas y…
—No tienes por qué darme explicaciones – le calmé – Anda.
Me sonrió con dulzura y se acercó para depositar un beso sobre mis labios.
—Piensa en lo que te dije. Hace mucho que no podemos estar realmente a solas.
No contesté. Me quedé en silencio, viendo cómo abandonaba la casa de los Cullens y subía a su auto para marcharse. No me gustaba… No me gustaba nada sentir esta culpa, estos sentimientos tan débiles como la tristeza o el remordimiento; pero… había algo que me afligía al pensar que si pudiera amar a Royce y olvidar a Emmett todo sería mucho más sencillo.
—¿Qué me pasa? – gruñí por lo bajo. Enamorarme de uno para olvidar a otro, ¡Qué absurdo! Lo mejor era olvidar por completo, deshacerse de cualquier tipo de emoción que bajara mis defensas y me arriesgara a sufrir.
Di media vuelta, para adentrarme de nuevo a la mansión de los Cullens, cuando lo encontré ahí, frente a mí. Traté de no darle importancia y decidí pasar a su lado. Lo de aquella noche había bastado para hacerme recapacitar. Emmett no dejaría a Pamela aún así me parara sobre manos en la cima del Monte Everest… No me gustaba perder, no lo soportaba, pero todo llegaba a su límite.
La repentina presión sosteniendo mi brazo me impidió avanzar.
—Espera
Me obligué a permanecer de espaldas hacia él
—¿Qué quieres? No es común que seas tú quien me dirija la palabra.
—¿Te irás con él?
Dilaté mi mirada sin que él se diera cuenta.
—Escuchaste lo que estábamos hablando – acusé – Eso no es muy educado de tu parte.
—Te hice una pregunta – recordó
—Una pregunta que no tengo porqué contestarte – me volví y le dediqué una mirada fría, ¿Qué se creía él para venir de un día a otro a exigirme explicaciones?
Comencé a caminar sin esperar por una respuesta. Dando grandes zancadas y escabulléndome en la recamara. No habían pasado ni cinco minutos para cuando la puerta se abrió de improviso. Era él. Permanecí estática, mientras sus pies acortaban la distancia que nos separaba.
—¿Qué haces aquí?
Sus manos se aferraron a mis hombros
—Me estás volviendo loco – musitó, con su mirada unía a la mía – Estoy perdiendo la cabeza por ti, Rose.
Y, sin perder más tiempo, unió su boca a la mía, sofocando nuestra desesperación con un ahogado jadeo. Una parte de mí me ordenó que lo rechazara, me advirtió que esto no iba a significar nada, que al final él se iría; pero mi cuerpo reaccionaba sin pensar ante su calor. Enredé mis dedos en sus cabellos, mientras dejaba que sus brazos me envolvieran y apretaran…
Si ya sabía que en cualquier momento el nombre de Pamela nos separaría… lo único que me quedaba ahora era disfrutar, ¿no?
Nuestros labios se alejaron lentamente, pero nuestras frentes seguían unidas. Sus dedos acariciaban mi mejilla con suavidad.
—Eres un peligro – musitó – El peor de todos.
—¿La quieres? – pregunté. Sabía que esta vez me diría la verdad.
—No tanto como a ti – me confesó.
—¿Porqué me has buscado esta vez? ¿Fue por lo de anoche?
—Sí… -Sólo sexo —Pero no por lo que tú crees – agregó, como si pudiera leer mis pensamientos – Te necesito, Rose. Y no puedo estar lejos de ti
—Pero tampoco puedes dejar a Pamela – aseveré.
Me dio la respuesta con su silencio. No, no podía. Por más que lo intentara negar, por mucho que yo no quisiera creerlo, esa niñita se había convertido en algo especial para él. Lo comprendía… Se podía decir que lo mismo me pasaba con Royce. No es que lo amara, pero me había acostumbrado a su compañía y le había cogido aprecio. No quería herirle, aunque sabía que de algún modo u otro lo haría. Sabía que Royce era lo mejor para mí, lo más fácil, pero mi alma no entendía de razones. Y, aún así… mantenía la esperanza de que todo se solucionara de la mejor manera.
—Entiendo – susurré.
—Discul…
—No – interrumpí – No lo hagas – Después de todo, yo era la única culpable – Es mejor que te vayas – dije – Si tanto la estimas… no deberías de estar haciendo esto.
—No puedo evitarlo – me tomó el rostro entre sus manos – Sé que estoy mal. Sé que ella no se merece esto, pero… ¡No puedo evitarlo! Hoy, que escuché que podías irte con él… No te irás
—¿Y por qué no? – exigí saber
—Porque eres mía – contestó – ¿Entiendes? Mía.
Le miré a los ojos y me solté de sus manos con un movimiento violento
—Yo no soy propiedad de nadie – aclaré – Y mucho menos tuya.
.
EDWARD POV
..
Pasajeros, su atención por favor. Les pedimos abrochen sus cinturones de seguridad. El vuelo está a punto de aterrizar.
Italia.
Miré hacia la ventanilla mientras una irónica sensación de Deja'vu me invadía. Esto era tan similar a la última vez que viajé a Forks. La apatía, las ganas de regresar… ¿Cómo es que habían cambiado tan radicalmente mis preferencias hacia ambos lugares tan distintos?
Bajé del avión sin mucha emoción y, al alzar la mirada hacia el frente, distinguí al instante a la dueña de aquel pálido rostro enmarcado por una extensa cabellera rojiza.
Tanya.
Caminamos para encontrarnos, con pasos lentos y actitud serena, no como muchos de los novios que se aventaban a los brazos del otro ante su encuentro. Estaba seguro que, cualquiera que nos viera, no se imaginaría que éramos una pareja que había estado separada por casi un año.
—Bienvenido – sonrió, elevándose un poco para besarme en la mejilla —Me alegro que, finalmente, hayas regresado…
..
..
Llegamos al departamento en cuestión de minutos. Tanya y yo vivíamos juntos antes de que yo regresara a Forks.
—Remodelé un poco – comentó, mientras se dejaba caer en la cama y me veía extraer mis pertenencias del equipaje y acomodarla en el armario —Sé que te agrada el azul, así que por eso decidí poner cortinas de ese color…
Miré alrededor. Como siempre, Tanya tenía todo perfectamente arreglado y limpio.
—Me gusta – admití – Tú siempre has sabido hacer muy buenas elecciones.
Hubo un momento de silencio entre nosotros. Un silencio tan pasivo… Había olvidado lo fácil que eran las pláticas con mi novia. Siempre acordábamos lo mismo… Nunca discutíamos.
"¡Eres un tonto!"
Bella… ¿Qué estaría haciendo en esos instantes? No debería de importarme, pero…
—¿Qué sucede?
—¿Eh?
—Luces extraño – apuntó Tanya, parándose de la cama y acercándose – ¿Cómo está tu familia? ¿Tus hermanos?
—Ellos están bien – contesté – Por cierto, muchas gracias. Por esperarme y apoyarme cuando surgió aquel problema.
—Edward – sonrió - ¿Es que alguna vez lo dudaste?
—No, claro que no.
—¿Sabes? - sus ojos azules me miraron a través de sus espesas pestañas – Te extrañé mucho. Más de lo que te imaginas.
"Pareces un polvorón"
¡Maldición! ¿Por qué tenía que estar pensando en ella?
Tomé el rostro de Tanya entre mis manos y acerqué su boca a la mía con desesperación. Ella jadeó en respuesta, mientras caíamos sobre la cama y, sin detenerme a esperar más, comenzaba a desvestirla.
—Te necesito – musité a su oído. Te necesito para arrancarla de mí…
..
..
*Anju sale cubriéndose con un enorme escudo medieval*
Vamos, tranquilas. Respiren profundo… Dalaaay… Les prometo que serán compensadas por estos dolores de cabeza que les estoy provocando. Lo juro. Bueno, la verdad es que no tengo mucho tiempo. Mañana tengo un examen de demostraciones matemáticas y tengo que estudiar o reprobaré. Así que nada más venía actualizar rapidísimo. Muchas gracias por su apoyo. Por cierto, para las que me han preguntado cuántos capítulos le quedan a esta historia, aún no es seguro, pero creo que le faltarán como alrededor de unos diez más. Así que todavía tendrán que soportarme un poco :-P. Gracias y hasta pronto. AtteAnjuDark
