Hola a todos! Aquí les traigo un nuevo capi de esta apasionante historia!!! Espero les guste, este capi tiene más trama y la pobre Saku tendrá que enfrentarse a varias cosas!!!!

Besos y disfruten!


Capítulo 5: Navidad y Año Nuevo

Faltaban unos días para Navidad cuando Sasuke y yo pudimos ponernos de acuerdo finalmente acerca de los planes que haríamos tanto para navidad como para Año Nuevo. Yo pasaría con Sasuke y su familia en casa de sus padres en Navidad. Su tío y primos no vendrían por lo que interiormente respiré cuando Sasuke me contó ese detalle. Shizune viajaría a Konoha a pasar con mis abuelos, y Sasuke y yo viajaríamos también para allí para pasar Año Nuevo junto con ellos. Al parecer aprovecharíamos a pasar el día anterior a Año nuevo con mi familia, donde yo le daría una visita guiada a Sasuke, y el día de Año Nuevo pasaríamos donde Fugaku e hijos. No podía decir que eso me alegraba pero tenía que disimular que esa situación no me era incómoda o estaría contradiciendo lo que le había dicho a Sasuke. Debía ser fuerte: por él, por mí, por nosotros.

La velada de Navidad fue muy linda, una cena familiar con los simpáticos padres de Sasuke, quienes siempre se mostraban muy amables conmigo, al parecer estaban encantados con la linda y educada novia de su hijo, según las palabras que Sasuke usó para expresarse de la opinión que sus padres tenían sobre mí. Al parecer la anterior novia que Sasuke había llevado a conocer a sus padres, Karin, se había mostrado muy altanera y hasta había querido presumir de su carrera y "belleza", por lo que en aquel entonces, Madara y Mikoto le pidieron a Sasuke pensara mejor sobre su relación con esa mujer, y le pidieron que no la volviera a llevar a su casa. Un tiempo después vino la ruptura de ambos y Sasuke comenzó a estudiar su carrera actual.

A medianoche se anunció la Navidad y Sasuke y yo compartimos los buenos deseos entre todos. Nos besamos sonriendo por ser las primeras festividades que pasábamos juntos, y una hora después de que los regalos fueron repartidos nos fuimos a su apartamento, ahora nuestro. Hicimos el amor varias veces esa noche, aprovechando que al día siguiente era feriado y él no trabajaba en la veterinaria. Hacían unos días que a mí se me había terminado el contrato que tenía con el Laboratorio de Matemática Aplicada por lo que tenía las vacaciones libres de ahora en adelante. Pensaba buscar trabajo en algo relacionado con la carrera, pero quería tomarme un tiempo libre para descansar del ajetreado año que había tenido. Sasuke estaba de acuerdo conmigo, hasta más que feliz estaba con tenerme más tiempo en casa pues así pasábamos más tiempo juntos.

Un par de días antes de Año Nuevo emprendimos nuestro viaje hacia Konoha, tomamos un ómnibus temprano en la mañana y a mediodía ya estábamos allí. Ese viaje me trajo mucha nostalgia pues no pude evitar recordar las tantas veces que fui al rancho de mis abuelos, mi segundo hogar, pero siempre el más querido. Ese lugar donde siempre encontraba la paz que necesitaba y la calma de mi espíritu. Anhelaba recorrer ese lugar con Sasuke y esperaba que él encontrara allí el mismo regocijo que yo siempre había sentido. Después de todo, en un año ambos nos vendríamos a vivir a Konoha, y que mejor que intentar acostumbrarse e ir conociendo el lugar, sin duda era el mejor plan.

Shizune fue a recibirnos a la estación de ómnibus, mis abuelos estaban terminando de aprontar las cosas para recibirnos y ella fue la designada para ir a por nosotros. En el camino fui indicándole algunos lugares a Sasuke, a su vez yo iba prestando suma atención a algunas cosas que habían cambiado mientras atravesábamos el pueblo. Le indiqué la sucursal de la agropecuaria de su familia y luego Shizune tomó el camino hacia el rancho por la ruta que pasaba primero por la propiedad de los Uchiha. Cuando pasamos frente a ésta se podía divisar a lo lejos la gran casona, y pudimos apreciar el cartel que decía en grandes letras a la entrada del camino hacia dicha casona, "Bienvenidos al Rancho Uchiha". Intentando no pensar en lo que había vivido con Itachi en esas tierras me concentré en relatarle a Sasuke sobre esas tierras que habían pertenecido a los Hatake hacía algunos años atrás. Le conté de mis visitas de pequeña con mis padres a ese lugar, y de cómo conocía muy bien esas tierras por ese motivo. Él apretó mi mano en claro gesto de apoyo ante el nombramiento de mis padres, ya sabía que en el fondo era difícil aún para mí hablar tranquilamente sobre ellos, aún extrañaba su presencia en algunas circunstancias de mi vida.

Finalmente llegamos al rancho de mis abuelos quienes me estaban esperando con una gran alegría en el portal de la casa. Nos saludamos entre besos, abrazos, presentaciones y demás acciones emotivas. Hacía mucho tiempo que no los veía. Mi abuelo había viajado a Suna por unos negocios hacía unos cuatro meses atrás y nos había visitado a Shizune y a mí, pero a mi abuela no la había visto desde hacía un año atrás aproximadamente, cuando habíamos pasado las Fiestas en familia en la casa de Shizune. Llegamos justo a tiempo para el abundante almuerzo que mi abuela Tsunade había preparado y pasamos un par de horas en la mesa, hablando y poniéndonos al día acerca de lo que había hecho durante el año, acerca de Sasuke y yo, su familia Uchiha. Mi abuelo habló acerca de unos nuevos negocios que estaba llevando adelante con Fugaku Uchiha y su hijo Itachi, y me pidió opinión así como que les diera un vistazo a ver que me parecían y si estaban bien los números con los que se estaban manejando. Al parecer mi abuelo quería ver como me desempeñaba aplicando mis estudios. Sasuke y yo nos sonreímos pues habíamos entendido enseguida por donde venía la mano.

En la tarde nos instalamos en la que siempre había sido mi habitación, y nos tiramos en la cama a descansar del largo día que habíamos tenido hasta ese momento. Nos dimos unos cuantos besos y caricias muy merecidas, y justo cuando las cosas empezaban a calentarse entre nosotros, mi tía Shizune llamó a la puerta anunciando la hora del té. Sasuke en ese momento estaba sobre mí, y ante las palabras de mi tía bufó y enterró su rostro en mi cuello. Yo reí levemente y acaricié su espalda. Prometí recompensarlo más tarde y ambos bajamos a merendar con mi familia. Un rato después me robé a Sasuke de la presencia de los demás y decidí darle una recorrida por los alrededores.

Ensillé unos caballos y salimos a recorrer el campo, mientras le contaba a mi novio acerca de mis historias de vida pasadas en aquel lugar, intentando transmitirle todo lo que ese lugar tan especial para mí despertaba en mi interior. Ese lugar era y seguiría siendo una parte de mi corazón. Llegamos a una parte del campo donde habían aglomeraciones de rocas, y una pequeña cañada circulando entre algunas de ellas. Desmontamos de los caballos y nos sentamos en las rocas contemplando el hermoso atardecer que se alzaba a nuestra vista. Sin duda que era un momento mágico, era la descripción de todo lo que quería transmitirle a Sasuke con mis palabras. Era un paisaje de ensueño. Estábamos sentados juntos y el me abrazó, yo recosté mi cabeza en su hombro y ahí nos quedamos hasta que el último rayo de sol se ocultó y la frescura de la noche empezó a sentirse en el ambiente.

- Creo que será mejor ir regresando – le dije muy cómoda ubicada entre sus brazos – no recuerdo si hoy hay luna, pero si no hay será un poco complicado encontrar el camino de regreso en la oscuridad.

- Pues debo admitir que no me importaría demasiado perderme por aquí contigo – susurró Sasuke en mi cabello – De verdad que este es un lugar muy bello, Saku. Me gusta mucho.

- Me alegra – respondí sonriendo – a mí tampoco me importaría quedarme más tiempo aquí contigo, pero lamentablemente mis abuelos y mi tía se preocuparían y se pondrían como locos si no llegamos para la hora de la cena – Ambos suspiramos y nos levantamos con pereza de donde estábamos. Nos miramos y besamos suavemente, disfrutando de la íntima atmósfera que se había creado a nuestro alrededor, era casi irreal ver como la luna comenzaba a hacer su aparición en el cielo y como las estrellas brillaban junto a ella. Los grillos comenzaban a silbar y las luciérnagas aparecieron alrededor de todo cuanto veíamos sobresaliendo en la oscuridad por sus titilantes luces. Sasuke quedó maravillado por el espectáculo de la naturaleza, y es que viviendo toda su vida en la ciudad nunca había presenciado algo tan natural como aquello. Me llené de ternura al ver su mirada sorprendida con un brillo casi infantil en sus ojos. Lo abracé fuertemente y nos subimos cada uno en su caballo para reanudar la vuelta al rancho.

Mis abuelos ya nos estaban esperando un tanto nerviosos, y es que pensaban que como hacía años que yo no pisaba sus tierras tal vez nos habríamos perdido en algún lugar o algo así. Cenamos tranquilamente entre comentarios de Sasuke de lo hermoso del lugar y comentando acerca de nuestros planes de pasar el día siguiente en casa de su tío Fugaku. Me sentí un poco tensa cuando surgió ese tema de conversación, pues mi abuelo empezó a comentar acerca de algunos negocios que tenía con el tío de Sasuke y de cómo Itachi había estado haciendo un buen trabajo llevando adelante el rancho de su padre, si bien Fugaku aún no se retiraba casi todo el trabajo ya recaía en los hombros del mayor de sus hijos. Disimuladamente observé a Sasuke ante la mención de Itachi y noté claramente una expresión de molestia en su cara, creo que desde que le conté que tuve algo con él no le gusta hablar de su primo. Y realmente lo entiendo, para mí es realmente un gran logro tratar de parecer indiferente ante la sola mención de Itachi, realmente no sé que voy a hacer mañana cuando tengamos que pasar casi todo un día en su compañía.

La medianoche llegó y llevamos a cabo algunas tradiciones para comenzar el año con los mejores deseos y las mejores vibras de bienestar y prosperidad, tal como era comer 12 uvas, esparcir azúcar y arroz en el frente de la casa en señal de alegría y abundancia, entre otras algo excéntricas que mi abuela siempre tenía. Sasuke y yo nos besamos y no esperamos mucho para subir a mi habitación. Nos había quedado algo pendiente desde la tarde y a esa hora dudaba que nos fueran a molestar. Una vez allí y puesto el seguro en la puerta nuestra sesión de caricias y besos comenzó.

Fuimos sacándonos la ropa en el camino desde la puerta hasta mi cama, donde caímos en ella con nuestros cuerpos completamente entrelazados. Nuestros besos eran muy fogosos y nuestra piel ardía por las caricias dadas y recibidas. Sasuke estaba sobre mí y me acariciaba las piernas, yo había enredado mis brazos en su cuello y nuestros cuerpos hacían fricción el uno contra el otro anhelando cada vez más contacto. Abrí mis piernas y Sasuke se deslizó en mí, penetrándome lentamente mientras yo me mordía los labios para no gemir y que mis abuelos escucharan.

Comenzó a embestirme y yo me aferraba a su espalda para atraerlo más junto a mí. Las miles de sensaciones que sentía cada vez que Sasuke me hacía el amor sin duda eran tan exquisitas que era un vicio sentirme entre sus brazos, lo amaba y estaba muy segura de ello. Sus besos repartidos por mi cuerpo mientras entraba y salía de mí, demostrando en cada acción su entrega y su dedicación a mí. Su corazón era enteramente mío, y por eso yo trataba de darle todo lo que más podía de mí, porque sabía que se merecía eso y más, aunque en un rincón de mi mente y corazón aún quedara un resquicio de Itachi.

Sus movimientos aumentaron sintiendo que ambos llegaríamos pronto al orgasmo, Sasuke enterró su rostro en mi cuello para no gemir muy alto; sin embargo, escuché que emitió un gruñido de placer, y yo me tapé la boca con una de mis manos para no gritar el nombre de mi novio pues si seguía mordiéndome los labios me los lastimaría. Llegamos al clímax agitados y jadeando pero con una gran sonrisa en nuestras caras por haber estado juntos bajo el mismo techo que todos mis familiares con riesgo a ser descubiertos, lo tomábamos como una aventura o travesura.

Nos besamos un rato más, en un acto tierno y amoroso, nos abrazamos y nos acomodamos para descansar pues al día siguiente quería mostrarle a Sasuke un poco más el lugar y tal vez conversar con él acerca de cuando nos viniéramos a vivir a Konoha, quería hacer todo eso antes de partir hacia lo de su tío, donde debíamos estar a eso de mediodía. La idea me incomodaba de sobremanera pero era su familia y ya habíamos acordado lo que haríamos de antemano. Él había cumplido conmigo, por lo que yo tendría que cumplir con él y de paso demostrarle que Itachi no me afectaba, cosa que no sería fácil porque aún me afectaba pero ya vería que haría llegado el caso.

Un nuevo día amaneció y con él se empezó a sentir el movimiento en la casa desde temprano. Bajamos con algo de sueño a desayunar y después llevé a Sasuke al bosque donde le mostré el arroyo y entre bromas y juegos terminamos mojados y riéndonos de tonterías. Finalmente emprendimos el camino de vuelta al rancho para ducharnos y salir rumbo al rancho de los Uchiha. En el camino decidí sacar el tema de nuestra futura mudanza a colación.

- Sé que aún falta cerca de un año para eso pero... – comencé yo a hablar sin mirarlo – Te gusta este lugar para vivir? – Sasuke se quedó callado un momento como pensando lo que responderme.

- Este lugar es hermoso Sakura, además, cualquiera sea el lugar donde estemos, siempre y cuando estemos juntos, siempre será el mejor porque estaremos juntos – contestó mi novio sacándome una sonrisa. Era tan tierno, y siempre sabía que decirme para hacerme sentir mejor.

- Cuando nos mudemos, que te gustaría hiciéramos?, nos mudamos a la casa junto a la de mis abuelos o prefieres que vivamos en Konoha? – seguí hablando yo del tema. El volvió a meditar sus opciones.

- Ninguna de esas opciones me parece correcta – dijo a lo que yo fruncí el ceño extrañada por su respuesta. Él me miró divertido – Cuando llegue el momento lo decidiremos, tranquila amor... – yo le sonreí contagiándome de su optimismo. Y así seguimos nuestro camino al rancho de los abuelos.

Llegamos, nos duchamos por separado en distintos baños para ahorrar tiempo pues ya era algo tarde, y aprontamos nuestras cosas pues esa noche nos quedaríamos en la casona del tío de Sasuke. Esa noticia de último momento que me había dado Sasuke sólo me había puesto más nerviosa y molesta. Mi idea era pasar el menos tiempo posible en aquel lugar pero al parecer todo confabulaba en mi contra para que no fuera así. Por lo que disimulando mi molestia y fastidio y poniendo mi mejor cara de indiferencia, partimos con Sasuke llevados en la camioneta por el abuelo hacia el rancho de Fugaku Uchiha.

Unos cuantos metros antes de llegar a la gran casona vimos parados en nuestra espera a los tres integrantes de aquella familia; Fugaku, Sai e Itachi. Inmediatamente sentí que mi estómago se retorcía ante la visión de los primos de Sasuke, Itachi por mi pasado con él y Sai porque sabía que algo sospechaba desde la cena de aquella noche en casa de los padres de Sasuke cuando lo conocí. Me sentía enfrentada con muchas personas y sentía que llevaba a cuestas un pasado que a veces me parecía consumiría, me hacía perderme en mí misma cuando sentía que los problemas convergían todos en el mismo punto. Ahora tenía que ser fuerte no sólo por mí sino también por mi amado pelinegro, por nuestra relación que crecía cada vez más, así como el amor entre nosotros se intensificaba.

Bajamos los tres de la camioneta y mi abuelo fue co nosotros a saludar a los Uchiha. Sasuke abrazó a su tío a quien no veía desde hace mucho, y a sus primos sólo les dio un apretón de manos. Yo le di mi mano a los tres intentando no mantener contacto visual con ninguno aunque con Fugaku fue imposible ya que recordó cuando me conoció y contó un par de cosas que mi abuelo había hablado de mí aludiendo a lo orgulloso que estaba de mí. Eso me hizo sonreír pero cuando miré disimuladamente a Itachi y vi su sonrisa de lado mi sonrisa se borró y me coloqué al lado de Sasuke buscando inconscientemente protección.

Entramos en la casona y al parecer la mesa estaba puesta. Fugaku nos condujo a la que sería nuestra habitación esa noche para que pudiéramos dejar nuestras cosas. Me despedí de mi abuelo con un gran abrazo y una vez en la habitación con Sasuke arreglamos algunas cosas y luego bajamos al comedor. Almorzamos y durante todo el rato Sasuke y su tío estuvieron charlando sobre los planes a futuro y los estudios de mi novio, Itachi y Sai participaron un poco y yo también lo hice cuando me preguntaban algo, pero por lo demás me mantuve bastante callada, sólo mirando mi plato de comida en una actitud bastante tímida por mi parte. Una vez que comimos el postre nos levantamos y Fugaku nos dio el recorrido por la casona, y los establos de los alrededores.

F

ugaku le hablaba a Sasuke quien se mostraba muy entretenido con la charla de su tío, observaba los caballos con admiración, pues una vez nos mudáramos allí él se encargaría de ser el veterinario de esos animales, se sentía orgulloso de los ejemplares que se veían. Yo me quedé algo rezagada de ellos pues no era partícipe de la animada conversación que mantenían. Me paré en una cerca donde se encontraba un peón del lugar entrenando un caballo y me quedé contemplando el animal. Siempre me habían gustado los animales, en especial los caballos. Sentí una presencia a mi lado y no pude dejar de tener una especie de deja vú.

- Admirando la vista? – pronunció una varonil voz a mi lado que hizo se me erizaran los vellos de mi nuca. No dije nada por lo que el sujeto continuó hablando – Ahora no me hablas Sakura? – Yo lo miré.

- Por qué debería hacerlo? Si mal no recuerdo tú tampoco dijiste mucho – contesté intentando mantener la rabia por el atrevimiento de que ese hombre me hablara después de lo mal que se había portado conmigo en el pasado.

- Después de tanto tiempo aún sigues enojada conmigo, Saku? – preguntó el manteniendo su tono de voz sereno. Yo sentí mi rabia crecer en mí ante esa actitud despreocupada que mantenía sobre algo que a mí me había afectado mucho y por muchos años.

- No, tienes razón. No tengo porque sentir nada que respecte a tu persona Itachi- contesté mordazmente y me di la vuelta para retirarme de su presencia e ir en busca de Sasuke, pero el sujetó mi brazo y me atrajo un poco hacia él.

- Estás segura que ya no sientes nada por mi, Saku? – dijo en voz baja clavándome sus ojos en los míos. Sentí su mirada tan intensa que creí comenzaría a temblar en ese momento. Un momento de lucidez me recordó mi ira hacia él. Por lo que zafándome casi con violencia de su agarre lo encaré.

- Así es Itachi, amo a Sasuke, ya te olvidé así que aléjate de mí – hablé fulminándolo con mi mirada. Él sólo sonrió. Acarició mi mejilla que en ese momento estaba roja por todo el sinfín de emociones que estaba sintiendo.

- No sé si podré hacerlo Saku... – y comenzó a inclinarse rumbo a mis labios pero le di una cachetada al darme cuenta de sus intenciones.

- Aléjate de mí Itachi, en serio lo digo – y acto seguido me fui de ahí dejándolo solo. Me encaminé en busca de Sasuke y Fugaku pero no los encontré cerca por lo que opté por ir a la habitación que nos habían designado. Tal vez una ducha calmaría el torbellino de sentimientos y emociones que el encuentro reciente con Itachi había suscitado.


Hasta aquí el capi, espero que les haya gustado y espero gusten dejarme algún RR!!!!

Muchas gracias por sus comentarios, los quiero!!

Besotes, sayo!!! Matta ne!!

Juli