Hola a todfos! aquí les traigo la conti, que rápido no? jajaja se lo merecen después de que tardé much en varios capis en actualizarlos, ademas aprovechemos la erupción de inspiración que estoy teniendo jeje
Besos!
Capítulo 13: Visita inesperada.
No sabía cuanto tiempo había pasado desde que Sasuke y yo nos habíamos dormido pero ahora me sentía con las fuerzas repuestas. El dolor de cabeza había cesado y en mi parte íntima ya no sentía la molestia que sentía cuando me desperté de mi inconsciencia. Busqué a Sasuke con mi brazo en la cama pero al parecer ya se había levantado. Me permití pensar ahora que tenía un momento a solas para mí acerca de lo que me había ocurrido y sentí la congoja aglomerarse en mi pecho como un dolor interno que parecía cortarme la respiración. No podía creer lo que me había sucedido, no podía recordar nada sobre la violación en sí pero sí tenía fragmentos sobre la persecución que había tenido lugar previamente así como las sensaciones de temor hacia el mismo, lo peor de todo era que en ningún momento había podido verlo, sólo una imagen borrosa tenía del mismo y eso no ayudaría a atraparlo. La policía aún no había pasado a tomarme la declaración pero sabía que en cualquier momento lo harían.
Y como si los hubiera llamado con el pensamiento, dos policías uniformados hicieron acto de presencia por la puerta de la habitación donde me encontraba. Me sequé rápidamente un par de lágrimas que habían resbalado por mis mejillas y me aclaré la garganta preparándome para el que supuse sería algún tipo de interrogatorio. Agradecía no estuviera Sasuke en ese momento, porque aunque era totalmente ilógico sentía un poco de vergüenza por la situación a la que me había visto expuesta y no quería que él se sintiera peor de lo que ya se sentía; porque aunque no me dijera nada sabía que él estaba sufriendo.
- Buenas noches señorita – saludó uno de los oficiales, el otro simplemente asintió con la cabeza.
- Hola – respondí – Son lo que vienen a tomarme la declaración, ¿verdad? – ellos asintieron – El doctor me lo comentó en la mañana...
- Ya que sabe a que vinimos, señorita... ¿Podría contarnos lo que pasó?
- Yo... yo no recuerdo mucho... me golpeé la cabeza y sólo tengo unas imágenes algo confusas en la cabeza...
- Lo sabemos, hablamos con el médico que la atendió pero de todas formas quisiéramos nos contara lo que recuerda, cualquier cosa será útil... – dijo el segundo policía.
- Bueno... recuerdo que estaba en mi casa y recién había anochecido... sentí pasos en el piso de abajo... Cuando sentí que subía donde yo estaba intenté esconderme y salir sin que me viera, bajé las escaleras y corrí pero me estaba siguiendo – a la vez que iba contando la historia las imágenes iban pasando por mi mente – Cuando iba a salir por la puerta de enfrente creo que me empujó y me golpeé contra la pared – la cosa se iba aclarando en mi mente a medida que iba contando la historia en voz alta ya que al estar haciendo una declaración tenía que dar la mayor cantidad de detalles posibles – quiso agarrarme ahí pero lo golpeé con algo y salí por la cocina y me escondí entre los árboles... recuerdo que sentí un portazo fuerte cuando salió detrás de mí y también se internó entre los árboles buscándome – los policías se miraron y yo lo noté, extrañándome un poco ante eso - ¿Qué sucede? – pregunté interrumpiendo mi relato y el intercambio de miradas de los hombres.
- Bueno... – contestó uno de ellos como dudando – lo que nos cuentas nos da la pauta de que el hombre iba tras de ti... – yo fruncí el ceño.
- Creo que ya me di cuenta de eso... me violó... – dije usando un tono sarcástico claramente molesta, ante esta reacción los hombres pusieron cara de disculpa.
- Disculpa... lo que quiero decir es que entró expresamente en su casa sabiendo que usted se encontraba allí y sola... Su acción fue totalmente premeditada... Fue totalmente intencional... – y yo empalidecí. Todo lo que me pasó fue a propósito, ya no podía escudarme en que alguien querría robar en la casa y que yo sólo fui el extra, al parecer el tipo que me atacó fue allí expresamente por mí. No sabía que responder ante eso - ¿Quiénes sabían que estaría allí? – yo me puse a pensar.
- Pues... mis abuelos... mi novio... creo, creo que nadie más, no recuerdo haberle dicho a nadie más...
- ¿Alguien más sabía acerca de que usted había comprado esa casa? – insistió.
- Emm... mi tía Shizune que vive en Suna y un primo de mi novio, Sai, el me acompaño a verla la semana pasada...
- ¿Ese Sai fue el que la trajo al hospital, el que la encontró? – preguntó el mismo policía más interesado.
- Pues... eso fue lo que me dijo Sasuke... me dijo que él me había encontrado...
- Si, ya hablamos con él sobre eso... Ahora íbamos a ir a donde ese tal Sai a interrogarlo sobre el asunto... Por favor sigue contando lo que recuerdas...
- Pues... – pensé en que me había quedado - ...me escondí en los árboles pero él me siguió allí también y cuando estuvo cerca de descubrirme me atemoricé más de lo que estaba y salí corriendo... Recuerdo que quería llegar a la ruta para poder quizá detener algún vehículo que me pudiera auxiliar... corrí mucho y creo ver una luz, supongo la del foco de luz del camino de entrada a mi casa, y luego supongo me golpeé la cabeza con algo al caerme porque no recuerdo mucho, veo todo borroso...
- Por favor... – dijo uno de ellos – cualquier cosa puede ser útil... – lo miré y me concentré mucho en recordar lo máximo posible de ese momento.
- Recuerdo... oír sus pisadas acercándose... – cada vez era todo más difícil de contar – me... – tosí un poco – comenzó a tocarme... – mis ojos se llenaron de lágrimas – me resistí un poco pero el golpe me había dejado muy aturdida... – instintivamente me toque la cabeza donde me había lastimado con la piedra – sólo veo una imagen borrosa de alguien sobre mí y... – recordé el murmullo de sus palabras en mi oído, aquella última frase que me había dicho antes de que yo me desmayara, enseguida comencé a sollozar y en ese momento entró Sasuke por la puerta con el ceño fruncido, quien al llegar a mi lado me abrazó protectoramente.
- Ya fue suficiente interrogatorio – dijo mi novio fríamente a los policías que se hallaban allí.
- Necesitamos que termine de contar lo que recordó... – dijo uno de ellos sin dejarse amedrentar por la gélida mirada de mi novio.
- No creo que... – insistió Sasuke otra vez pero nuevamente fue interrumpido esta vez por el otro oficial de policía.
- Es importante, no tenemos muchas pistas y cualquier dato puede ser relevante para la investigación – Sasuke iba a volver a replicar pero yo apreté su mano lo que hizo que clavara sus ojos en mí.
- Está bien Sasuke... – susurré – sólo recordé algo que... él me dijo... – los tres me miraron expectantes – él dijo que... yo lo iba a disfrutar... es lo último que recuerdo... – terminé en un murmullo, con algo de vergüenza. Sasuke apretó su agarre sobre mí y sentí sus dientes rechinar de pura rabia contenida para el tipo que me lastimó. Los policías se miraron incómodos.
- Bueno... – carraspeó uno de ellos – creo que eso ha sido suficiente, luego pasaremos para que firme la declaración. Que se mejore señorita y no se preocupe que haremos nuestro mejor esfuerzo en encontrar al culpable – y haciendo una reverencia ambos salieron de allí.
Rodee la cintura de Sasuke con mis brazos, cobijándome en la protección de sus brazos y llenándome de la calidez de su cuerpo y suspiré. Mis ojos aún estaban algo llorosos e hinchados y el lo notó cuando tomó mi cara entre sus manos para observarme con atención. Besó la punta de mi nariz y mis mejillas aún algo húmedas por las lágrimas anteriormente derramadas, luego acarició mis labios con los suyos con una ternura infinita, en un acto de puro amor. Apoyó su frente en la mía y por un momento nos mantuvimos en silencio.
- Hola hermosa... – dijo al fin – ¿cómo está mi bella durmiente? – yo sonreí ante su apodo, Sasuke era un encanto cuando se ponía meloso.
- Descansada totalmente... –contesté sumándome al mejor humor que parecía estar manifestándose en mi novio - ¿Dónde estabas? Desperté y no te vi en la cama... ¿o soñé que te dormías conmigo? – pregunté algo confusa ya frunciendo el ceño. El sonrió sinceramente ante mis palabras, sacándome una sonrisa a mí.
- No lo soñaste, nos dormimos juntos... Me desperté hace un par de horas y fui a comer algo... Escuché... – se detuvo de golpe cambiando la expresión de su semblante – escuché el interrogatorio desde el pasillo... No creí conveniente entrar...
- Gracias – le dije por haber respetado esa intimidad, sin duda valoraba ese gesto.
- Voy a matarlo... – dijo en voz baja Sasuke – por lo que te hizo, voy a encontrarlo y voy a hacerle pagar... – dijo con rabia en la voz.
- No vale la pena mi amor, la policía se encargará de dar con él... es preferible que pase su vida en la cárcel... – comenté yo al respecto – No quisiera que te ensuciaras las manos con una persona tan despreciable... – mi novio no dijo nada, sólo me abrazó más contra él y besó mi coronilla.
Seguimos un rato más así, haciéndonos cariños ambos hasta que una hora después apareció mi abuela con una mejor cara que la que tenía cuando se había ido; sin duda se notaba había comido bien y descansado, y si bien su semblante era triste, brillaba con luz propia como la vivaz y decidida mujer que era. Hablamos un rato hasta que el médico pasó a verme nuevamente para chequear mis signos y demás. Me dijo que al día siguiente en la mañana ya podría retirarme, que las radiografías y otros análisis de sangre habían dado de lo más normal, por lo que no habría porque preocuparme de algún extraño síntoma que me aquejara.
- Lo que si recomiendo es que mañana antes de irte veas al ginecólogo de turno para futuras recomendaciones y... – el médico dudó un poco si decir aquello o no, más era su deber hacerlo – creo que tal vez deberías ver a un psicólogo para ayudarte a superara la situación que viviste – yo fruncí el ceño ante eso y tanto como mi abuela y Sasuke se tensaron – Quizá ahora creas que estás bien o que lo has aceptado, pero tarde o temprano podrías verte ante situaciones cotidianas reaccionando de forma distinta a como lo harías generalmente y no quisiera que eventualmente tuvieras que recurrir a tomar alguna medicación... – terminó el médico y luego se dirigió a la puerta, antes de salir de ella agregó – Piénsalo – y yo sólo asentí.
- Todo estará bien querida – dijo mi abuela dulcemente acariciándome el pelo, yo volví a asentir y le sonreí para tranquilizarla. Sasuke besó el dorso de mi mano pero no dijo nada – Yo te acompañaré si quieres a la consulta – negué con la cabeza.
- No es necesario – respondí. Y ahí me di cuenta de que no había salido de la cama en todo el día y fui conciente de las ganas de darme una ducha y de las ganas de ir al baño que tenía. Comencé a destaparme y bajarme de la cama hasta que Sasuke me agarró del brazo al ver mis intenciones de levantarme.
- ¿Qué haces? – preguntó.
- Tengo que ir al baño, no he ido en todo el día... – respondí – además quisiera darme una ducha... – me soltó.
- ¿Quieres que te ayude? – preguntó mi abuela.
- No, estoy bien... yo puedo... – sonreí y me levanté, ahí me di cuenta de que un poco de molestia en mi zona íntima volvía y sentía además las piernas algo entumecidas por haber estado todo el día en la cama – aunque quizá sí necesite un poco de apoyo para ir hasta el baño, creo que estoy algo acalambrada por el reposo... – no quise mencionar la molestia en mi bajo vientre pues no quería traer a colación una vez más el ataque sexual hacia mi persona.
- Yo te ayudo – dijo rápidamente Sasuke. Y me apoyé en él mientras me rodeaba con uno de sus brazos para ayudarme a ir caminando hasta el baño que poseía la habitación. Entramos los dos en ella e imágenes de recuerdos de los dos duchándonos juntos me vinieron a la mente sacándome una sonrisa enamorada.
Me saqué la bata que traía puesta cortesía del hospital y me metí desnuda en la ducha todo bajo la atenta mirada de mi novio. Sentir el agua caliente en mi piel me relajó de sobremanera y no pude evitar soltar un suspiro de pura satisfacción. Sentí la mano de Sasuke en mi espalda y me di cuenta de que me estaba enjabonando; no era algo para darme placer ni potenciar la libido, aunque si bien sabía que Sasuke tenía muchas ganas de hacerme suya no lo haría en ese momento, él simplemente se estaba ocupando de mi, me estaba cuidando a su manera, ayudándome. Así fue que el me baño lentamente, y yo disfruté las caricias de sus manos, sabiendo que él jamás me haría daño. Una vez terminó la ducha me besó lenta y profundamente unos minutos y me envolvió en la toalla para ayudar a secarme y darme de uno de los estantes ropa interior limpia y otra bata sin usar.
- Gracias Sasuke – agradecí con una sonrisa y él me correspondió abrazándome.
- Es lo menos que puedo hacer... – respondió – No volveré a separarme de ti, mi hermosa flor... – y yo lo abracé. Nos dimos un corto beso y salimos del baño donde mi abuela se encontraba acompañada ahora de Sai. Le sonreí sinceramente y me alegró verlo, sentía una gratitud inmensa dentro al verlo allí, él me había encontrado y me había ayudado; sin duda le había tomado cariño, era un buen amigo.
- Hola Sakura – me saludó - ¿Cómo estás?
- Pues mejor ahora que he quedado limpia jeje... Nada como una buena ducha para renovar fuerzas... – contesté.
- Me alegro entonces... Lamento no haber podido venir antes a verte – dijo mientras yo me iba acostando siempre con Sasuke a mi lado abrazándome protectoramente, mi novio se sentó en la cama a mi lado.
- Oh, no te preocupes por eso... – le respondí rápidamente – Ya hiciste mucho por mí al traerme aquí y te agradezco enormemente por eso...
- Cualquiera habría hecho lo mismo Sakura, de todos modos no tienes nada que agradecerme... Eres parte de la familia... – Sai sonrió.
- Por cierto, ¿los policías fueron a hablar contigo? Hace un rato estuvieron por aquí y dijeron que iban a hacerlo... Espero que no te hayan dado problemas... – dijo Sakura con preocupación.
- Si, ya hable con ellos y les conté lo que sucedió desde que te encontré y lo que pude recordar...- contestó Sai tranquilamente – Mi padre te envía saludos y una pronta recuperación.
- ¿Le contaste lo que sucedió? – pregunté algo nerviosa porque el Sr. Uchiha supiera de mi ataque. En realidad estaba más nerviosa porque Itachi se enterara del mismo y fuera a verme, no estaba emocionalmente estable como para tener que lidiar con el estrés que me conllevaba su mera presencia en el mismo cuarto que yo, sin contar el tener que aguantar su actitud y el no saber como sería su reacción ante lo que había sucedido.
- En realidad no le conté, estábamos terminando unas cosas con él y mi hermano y los oficiales llegaron para hablar conmigo y bueno, el interrogatorio fue presenciado por él y mi hermano – terminó Sai y pude tener la certeza en ese momento que mis temores eran reales. Itachi lo sabía y no dudaba que en cualquier momento quisiera verme para asegurarse de mi estado, él podía estarse comportando como un canalla para con su primo al querer robarle la novia, y algo prepotente o agresivo conmigo por no caer a sus encantos pero no era una mala persona; en el fondo podía asegurar que yo le preocupaba.
- Ah, ya... – dije. No tenía caso seguir hablando del tema.
- ¿Te han dicho cuando te dan el alta? – preguntó el primo menor de mi novio.
- ¡Oh! Pero que tonta soy al no decirte eso – interrumpió mi abuela – Antes de que salieras del baño Saku – dijo mi abuela mirándome - le comentaba a Sai de tu estado y demás, pero olvidé decirle eso – ella sonrió – Creo que estoy volviéndome algo vieja y ovidadiza jeje – al menos el ambiente algo tenso se disipó con el comentario de mi abuela y agradecía internamente por ello.
- Mañana de mañana veré un par de médicos a forma de chequeo final y luego podré irme a casa – contesté al fin.
- ¿Vas a... – Sai quería preguntarme algo pero dudaba - ...vas a mudarte a tu casa nueva luego de... ? ya sabes... - soltó al fin, logrando que tanto Sasuke como mi abuela pegaran un respingo ante ese tema, el cual de momento no había sido tratado. Y no sería, aparentemente, fácil de conversarlo ya que para mal o para bien, los recuerdos que tenía del lugar no eran buenos. Los tres posaron sus ojos en mí esperando mi reacción y respuesta.
- Claro que sí... – contesté segura – Es mi casa, bueno... de Sasuke y mía – dije y lo miré sonriendo – Ese será nuestro hogar... – él me sonrió y me besó la mano que tenía entrelazada con la suya.
- ¿Estás segura Saku? – preguntó mi abuela – Si quieres quedarte en casa más tiempo no hay problema – yo iba a protestar pero mi abuela habló más rápido – al menos hasta que las cosas en su casa estén acomodadas y... – pero la interrumpí. Sabía que en realidad ese ofrecimiento no venía por el lado de que aún faltaban cosas por acomodar en la casa que Sasuke y yo compramos sino porque mi abuela no quería que estuviera sola, probablemente temía por mí y sabía que en la casa de ella y el abuelo estaría segura y vigilada. Era de familia el gesto de protegernos unos a otros pero esta vez yo estaba decidida a lo que quería; sin embargo, quería tomarme las cosas con calma, al menos por unos días.
- Me quedaré unos días con ustedes mientras termino de acomodar nuestra casa... – dije firmemente y miré a Sasuke - ¿Tú como vas con los arreglos del flete de la mudanza de nuestras cosas de Suna?
- En la semana ya comenzarán a venir con las cosas, al ser un viaje tan largo me dijeron que sólo harían un viaje por día hasta aquí; pero no creo que sean necesarios más de tres, incluyendo lo que quieras traer de la casa donde vivías con Shizune – asentí conforme con su respuesta.
- Bien, yo estaré esperando en la casa para cuando llegue el camión con las cosas cada día. ¿Lo de tu trabajo ya está arreglado? – pregunté nuevamente.
- Sí, el martes firmo la renuncia y el miércoles a mediodía ya estaré aquí para firmar el contrato en la agropecuaria – Sasuke miró a Sai – dile al tío Fugaku que seguramente el jueves o viernes me daré una vuelta por el rancho para hablar con él de los animales de los demás ranchos, necesito que me explique algunas cosas y me lleve a los lugares donde están los otros animales que atenderé, entre otras cosas...
- Claro, le diré... – Sai se levantó de la silla – Ahora será mejor que me vaya, aún tengo unas vueltas que dar antes de ir a casa... – se acercó a mí y dudó un poco pero luego me dio un beso en la mejilla a mí, otro a mi abuela y un apretó de manos a mi novio, y se fue.
Ya era algo tarde cuando Sasuke se fue a regañadientes a la casa de la abuela para comer, bañarse y descansar. Esa noche mi abuela se quedaría conmigo para acompañarme y mi novio vendría al día siguiente temprano a buscarnos para llevarnos a la casa. La enfermera me trajo la cena y mi abuela bajó a la cafetería junto al hospital a comprar algo para comer también. Ese momento que me quedé sola me vino bien para poder pensar en las cosas que me había sucedido e inmediatamente sentí la angustia apoderándose de mí, pero no me permití caer en eso. Sentí la puerta abrirse suavemente y levanté la vista sonriendo pensando que sería mi abuela, pero mi sonrisa se borró al instante al reconocer que en realidad el que entraba en la habitación no era otro que Itachi. Mis ojos se cristalizaron y mis manos temblaron imperceptiblemente al verme tan vulnerable ante él, desvié mi mirada deseando que no se percatara del estado nervioso en el que me encontraba por su culpa. Le sentí acercarse a mi cama y luego se sentó en la silla que hasta unos minutos antes había ocupado mi abuela. Su mano acarició mi brazo y yo pegué un respingo al sentir su tacto, temía que el pudiera aprovecharse de mi estado para hacer de las suyas, por lo que retiré mi brazo rápidamente de su contacto.
- Hola Sakura – saludó amablemente pero serio a la vez – Me enteré de lo que sucedió y quise venir a ver como estabas... – yo estaba muda, no quería verlo ni hablarle, sólo quería que se fuera – Anda, vamos Saku... vine en son de paz... una tregua si quieres... Estoy preocupado por ti... – terminó él y al fin pude armarme de valor para mirarlo a los ojos. Intentaba ver donde estaba el truco en esto, las cosas con él no se me habían puesto fáciles en ese último tiempo por lo que no podía confiar en él.
- Gracias por... preocuparte... – dije al fin algo incómoda por su penetrante mirada sobre mi persona – Estoy bien... ya... mañana puedo irme a casa... No... no era necesario que vinieras... – terminé de decir mientras lo observaba de reojo.
- ¿Puedes... emm... me dirías lo que pasó? – preguntó algo ansioso, lo que me molestó. Así que lo miré con el ceño fruncido.
- No te importa, eso es algo que no te incumbe... – contesté mordazmente y sus facciones se volvieron inexpresivas. Ahí me di cuenta que le había hablado mal a pesar de que él se había mantenido educado todo el tiempo, pero es que a veces simplemente era cuestión de costumbre el estar a la defensiva con Itachi. Mi maldita conciencia me pedía intentara ser cortés con él ya que había ido porque quería saber si estaba mejor luego de sufrir algo desagradable en manos de una persona malvada. Aspiré hondo un momento y solté el aire de mis pulmones, conté hasta diez y lo miré – Discúlpame Itachi, no ha sido un buen día luego de lo que pasó, lo cual imagino sabes... No es algo agradable para mi recordar mi... ataque... en realidad no recuerdo mucho de todas maneras... pero no debí hablarte así, discúlpame... – le dije y el sonrió.
- No hay problema... entiendo que es difícil... – yo asentí. Me sentía un poco más tranquila ahora que él y yo podíamos hablar civilizadamente y no como dos enemigos; o mejor dicho, como la presa y el depredador – ¿Te quedarás sola esta noche? – preguntó cautamente, intentando ver cuales serían los límites hasta los cuales se podría acercar a mí, probablemente.
- Mi abuela se quedará conmigo, ella bajó hace un momento a comprar algo de comer en la cafetería de al lado – le contesté normalmente. Seguí comiendo lo que me quedaba en la bandeja que me habían traído sabiendo que Itachi no perdía detalle de mis movimientos.
- Que bien entonces, así no te sentirás sola... o al menos así estarás más segura – terminó diciendo. Yo lo miré un momento sin entender muy bien lo que quería decirme.
- ¿A qué te refieres? – pregunté. Él vaciló un momento si decirme algo o no, hasta que se decidió.
- Pues... los policías comentaron que la persona que te atacó lo hizo con mucha intención – yo me volví a sentir incómoda, no era un tema que me agradara mucho y menos hablarlo con Itachi - ¿No crees que quisiera tal vez intentarlo de nuevo? – y al decir eso yo me quedé helada en el lugar. Un miedo interior comenzó a apoderarse de mi. ¿Y si Itachi tenía razón y el hombre ese volvía por mí? Hasta ahora no lo había pensado tan a fondo, pues no quería dejar ir mi mente en conclusiones apresuradas o paranoias injustificadas o surrealistas, pero esta vez no era yo quien estaba planteando dudas sino alguien de afuera, alguien que seguramente podía ver la situación con mejor objetividad que alguien que realmente había sido afectado.
- ¿Eso fue lo que dijeron los policías? – pregunté en voz baja.
- No exactamente... pero dijeron que tal vez si esa persona estaba tan interesada en ti podría volver a reincidir en el ataque... Tal vez no te convendría estar sola de ahora en adelante, quizá él pudiera aprovecharse de eso... – informó Itachi. Yo lo miré un momento para después concentrarme en mis propios pensamientos y asentir como autómata a las palabras del muchacho.
- Supongo que tienes razón... – agregué susurrando. Itachi se acercó un poco más a la cama y tomó mi mano entre las suyas, me miró a los ojos dejando ver en ellos un montón de sentimientos encontrados, al parecer quería decirme algo importante. Por esta vez presté atención.
- Sakura yo... – comenzó él pero en ese momento entró mi abuela sorprendiéndose un poco por la posición en que nos encontrábamos Itachi y yo, él acercado en la cama con una de mis manos entre las suyas. Le saqué mi mano de las suyas y me acomodé un poco mejor en la cama para que la abuela no pensara mal. Itachi puso cara de resignación con mezcla de desesperación y se apoyó en el respaldo de la silla.
- Hola Itachi, ¿cómo estás? – saludó mi abuela educadamente entrando con unas cosas en la mano, seguramente algo ligero para comer durante la noche – llegó junto a mi cama y me retiró la bandeja dejándola sobre la mesita cercana a la puerta para que luego la pasara a retirar la enfermera.
- Hola Tsunade, bien gracias... ¿Cómo sigue Dan?
- Mucho mejor, aunque es difícil tratar de mantenerlo quieto... Ya sabes como es... – dijo ella.
- Sí... – contestó vagamente Itachi, y de ahí todo quedó sumido en silencio. Comencé a incomodarme un poco por la tensión del ambiente. No sabía porque de repente la situación se había vuelto incómoda; Itachi había quedado en medio de una frase de un tema que al parecer le tenía inquieto y estaba incómodo por la repentina aparición dem i abuela; mi abuela estaba nerviosa porque seguramente había malinterpretado lo que vio al entrar; y yo estaba harta de la atmósfera estresante que se había formado.
- Pues... gracias por venir Itachi, pero creo que en cualquier momento vendrá la enfermera a retirar la bandeja y revisarme y te dirá que la hora de visitas ya terminó... – dije intentando relajar el ambiente – Y por favor, no es que te esté echando, de verdad...– y era cierto, esta vez decía la verdad, el haber compartido unos minutos con el Itachi que conocí hace unos años no me había molestado sino que hasta me había agradado. El asintió y se paró, saludó con una mano a mi abuela pero a mi me dio un beso en la mejilla, me la acarició bajo la sorprendida mirada de mi abuela, y mi estupefacta postura por su ataque repentino de ternura y luego se dirigió a la puerta.
- No olvides que tenemos una conversación pendiente Sakura, es importante... – dijo antes de salir del lugar. Yo me quedé allí en silencio siendo taladrada por la mirada de mi abuela.
- Emm... – comenzó diciendo ella, seguramente querría saber que estaba pasando cuando ella entró al cuarto - ¿Sucedió algo mientras bajé por la comida?
- No abuela, simplemente Itachi iba a comentarme algo cuando entraste...
- ¿Y porqué te tenía tomada de la mano? – insistió.
- Pues al parecer era algo personal... no lo sé...
- ¿Desde cuándo se han vuelto tan cercanos? Que yo sepa nunca quieres atender sus llamadas ni verlo... – replicó mordazmente. La miré enojada, ¿A qué venía tanto interrogatorio?
- No estábamos haciendo nada malo abuela, sólo hablábamos, en una época fuimos buenos amigos si bien las cosas no quedaron muy bien entre nosotros en aquél momento, hoy vino a verme porque estaba preocupado, y créeme cuando te digo que a un día de ser violada lo último que puede pasar por mi cabeza es acostarme con alguien– terminé de decirle furiosa por la actitud de mi abuela. Nunca la había visto comportarse tan prejuiciosa y menos conmigo. De ahí en más fui al baño para aprontarme para dormir y ella hizo lo mismo, aunque ella lo pasaría en el sillón reclinable que había en una esquina de la habitación. Al rato ambas estábamos dormidas.
Una pesadilla me despertó a mitad de la madrugada, había soñado con el hombre que me había violado, su silueta era borrosa pero podía recordar el toque de sus manos y el suave murmullo de su voz en mi oído atormentándome mis sentidos. Me hice un ovillo en la cama mientras sollozaba en silencio unos minutos hasta que logré tranquilizarme sin despertar a la abuela que roncaba en el sillón. La habitación estaba en penumbras por lo que apenas vislumbraba su silueta junto a la ventana. Me levanté y fui al baño a mojarme la cara para despejarme de los malos recuerdos y tomé algo de agua. Iba saliendo del baño cuando sentí una presencia detrás de mí y enseguida una mano me tapó la boca para evitar que gritara, y la otra me aferró contra un duro cuerpo, inmovilizando mis brazos. Yo me tensé y comencé a temblar enseguida. Lágrimas se escaparon de mis ojos ante lo que estaba pasando. ¿Acaso el violador había vuelto por mí? ¿Me iría a violar allí mismo otra vez? ¿Querría acaso asegurarse de matarme esta vez? Muchas preguntas se arremolinaban en mi cabeza en ese momento y probablemente en unos minutos conseguiría la respuesta de alguna de ellas. Sentí su rostro acercarse a mi oído y nuevamente susurrando me dijo más palabras que seguían sumándose a las anteriormente dichas aquella noche de la violación, y que aún me perseguían en sueños.
- ¿Recuerdas nuestra noche de pasión, hermosa? – me hablaba muy bajo, su voz era casi un murmullo pues no podía arriesgarse a que mi abuela se despertara y pudieran atraparlo allí – Tal vez no pudiste disfrutarla porque estabas inconsciente pero yo sí que me la pasé en grande... – yo seguía llorando. La mano con la que me aferraba el cuerpo bajó y yo intenté forcejear con él – Quédate tranquilita o lo pagará tu abuela – dijo amenazadoramente y yo al instante me paralicé, siguió bajando con su mano y subió mi bata para acariciar mi vientre y comenzar a tocar mi intimidad – No sabes lo deliciosa que eres... – continuo hablando nuevamente en ese tono meloso que estaba ulçtilizando antes, mientras yo casi no podía respirar. Sentí su erección a través de su pantalón contra mi trasero y temí por lo que pudiera hacerme – No puedo olvidarte, no me dejas hacerlo... – se restregó contra mí y jadeó un poco – Mmm... no sabes las ganas que tengo de volver a cogerte... – dijo pasando su lengua por mi oído mientras yo cerraba los ojos con fuerza y aguantaba las arcadas que me producía su contacto – Serás mía Sakura... de una u otra forma – terminó de decir y me soltó saliendo rápidamente de la habitación a la vez que yo me desplomaba en el suelo llorando y abrazándome a mí misma. Mi abuela se despertó sobresaltada por el ruido y corrió junto a mí y me abrazó.
- ¿Qué sucedió Sakura? ¿Por qué estás así? – preguntó desesperadamente. Yo sólo atiné a aferrarme a ella con todas mis fuerzas.
- Él estuvo aquí... estuvo aquí... – repetí varias veces y en eso sentí que entraron unas enfermeras rápidamente ya que seguro habían visto a alguien salir corriendo y pensaron lo peor, al notar mi crisis nerviosa me dieron un sedante y enseguida caí dormida.
Hasta aquí el capi, pobre Saku no? el violador esta realmente obsesionado con ella jeje pero no les diré quien es jeje...sólo en unos cuantos capis se sabrá eso jeje
Espero gusten dejarme algún RR, siempre me animan a seguir con el fic...
Matta ne!
Juli
