¡Hola! Aquí les traigo esta historia de un solo capitulo (como siempre) algo bizarra, lo sé, pero igual espero les guste, aclaraciones al final.
Dentro de poco tengo pensado subir una historia de varios capítulos de esta misma pareja en la que tengo muchas esperanzas, espero contar con su apoyo cuando la suba, besos.


Perdida

Su garganta estaba seca y su cuerpo se sentía desfallecer. Mentalmente se preguntó cómo era posible sentir dolor aún después de todo lo que había pasado, su cráneo ardió como los mil demonios y se mordió la parte interna de la mejilla para no llorar al ser levantada bruscamente del suelo por su negruzco cabello de un jalón.

- ¿Qué sucede linda Kagome, no vas a gritar pidiendo ayuda? –la voz cínica de Naraku, su agresor, la hizo abrir los ojos y mirarlo con desprecio-

- ¿Y darte el gusto? –Tenía que ser valiente, no permitiría que el pánico se apoderara de ella-

Fue estrellada contra la pared cercana por el atrevimiento, y a pesar del dolor agradeció el quedarse sin aliento le hubiera impedido gemir adolorida. La risa masculina se escuchó al ver a la chica escupir sangre, tan golpeada, tan sucia, tan humillada… tan hermosa.

- Ya me encargaré de domarte… -habló contra su oído y ella estuvo a punto de vomitar al sentir su lengua lamer la longitud de su terso cuello, asqueroso-

Un estallido se escuchó y la habitación se inundó de polvo y humo. Naraku sujetó con más fuerzas el cabello de la morena diciéndole con aquella acción que no la dejaría escapar. Y ella sólo cuando vio a sus amigos aparecer de entre los escombros y el caos permitió que las lágrimas recorrieran sus mejillas.

- Maldito… ¡Libera a Kagome! eEl hanyou empuño a tessaiga con tantas fuerzas que sus nudillos emblanquecieron ante la presión-

- Inuyasha –saboreo el nombre, disfrutaba cada momento de aquello; impotencia, desastre, caos, poder- ¿Acaso no fuiste tú mismo quien la dejó desprotegida en aquel bosque? Tú me la entregaste.


- Necesito hablar contigo –su tono de voz era cauteloso, frotó sus manos con nerviosismo-

- Estoy apurado Kagome –mirando en todas direcciones, Inuyasha estaba seguro que había sentido el aroma de Kikyo segundos antes-

- ¡Es importante! Creo que… -dudó, tenía miedo de decir aquellas palabras- A lo mejor, no estoy segura, pero Kikyo puede estar siendo manipulada por Naraku…

- ¡¿De que estas hablando?! –le dió la espalda dispuesto a marcharse, sólo estaba perdiendo tiempo-

- ¡Inuyasha! -sujetó la manga de su haori tratando de ser escuchada- Tal-

- ¡Kikyo no sería capaz de eso! -agitó su brazo, soltándose del agarre y tumbándola al piso en el proceso- No seas estúpida, sólo estás celosa.

Se fue, dejándola ahí sola e impotente, tal vez… sólo tal vez, si él hubiese sabido lo que a la dulce chica le esperaba no la hubiese dejado en ese momento.


Sacudió con fuerza su cabeza, tratando de negarse a sí mismo la verdad de aquel hecho; él la había abandonado y entregado a manos del enemigo. Una segunda explosión sacudió el lugar, saliendo de entre el desastre esta vez un enardecido y de ojos rojos Sesshomaru.

- Sesshomaru-sama –hizo un ademan con la cabeza, fingiendo estar halagado ante la presencia- Que placer que nos acom—

- Libera a mi mujer –sus colmillos se mostraron, poco le importaba lo que tuviera que decir-

La expresión de todos se contrajo, sorprendida, Naraku fue el primero en reaccionar volteando a ver a la chica casi inconsciente. Rasgó parte de la camisa de colegiala dejando ver el sujetador.

- ¡Maldita! –pasó de agarrarla por el cabello a estrangularla cuando vio la marca en forma de media luna sobre parte de su pecho izquierdo-

Golpeó los firmes brazos del medio demonio, luchando por seguir respirando. Sus ojos ardieron ante el veneno que despedían sus manos y su cuello empezó a doler, murmuro una vez más el nombre de su amado antes de caer inconsciente.

Sesshomaru…


Despierta.

Como invocada abrió sus ojos de golpe, fuera de lugar… ¿Dónde se encontraba?

- Estás en el castillo –reconoció la voz al instante-

- Sesshomaru, ¿Cómo llegue aquí? –volteá a verlo, una mueca de dolor se dibujó en su rostro. Se llevó las manos a su cuello vendado- ¿Qué sucedió? ¿Dónde está Naraku?

- Escapó, estuviste inconsciente tres días –quitó las manos de la chica de su cuello, revisando de que no se hubiera abierto la herida ante la brusca acción- Creí haberte dicho que esperaras a que volviera para hablar con el idiota de Inuyasha.

La realidad de sus acciones la golpeo con fuerza y cerró los ojos por inercia, el youkai estaba realmente molesto.

- ¡Pudiste haber muerto! –sujetó su barbilla suavemente, obligándola a abrir sus ojos y toparse con los ambarinos de él- Mujer irresponsable.

- Lo sé, lo siento –retuvo la mano masculina entre las suyas, besándola de manera delicada- ¿Me perdonas?

Gruñó ¿Cómo una sola persona podía tener tal cantidad de poder sobre él con sólo un toque? La abrazó de manera firme teniendo cuidado de no lastimarla. Como si fuera a desaparecer en cualquier momento o a deshacerse con el viento.

- ¿Es que no lo entiendes? -habló de forma suave y ronca contra su oído, para que sólo ella lo escuchara- No acepto la idea de perderte, no te permito dejarme.

Ella rió entre dientes devolviendo el posesivo abrazo de Sesshomaru, disfrutando de aquel momento y deseando quedarse así para siempre. Porque mientras ellos pudieran aferrarse el uno al otro y estar juntos… lo harían, hasta el fin de sus vidas.


Aclaraciones Para que no se hagan la vida complicada, aquí les explico, seguramente se preguntaran "Wtf, y ¿Cómo es que Kagome y Sesshomaru están juntos? ¿De qué me perdí?" pueden imaginárselo así; se enamoraron, ella se entregó a él volviéndose su mujer (la marca sobre el pecho de ella es la prueba), blablablá, pero como aún estaba la misión de derrotar a Naraku lo ocultaron y Kagome siguió viajando con Inuyasha y los demás, sean felices, no se me enreden y déjenme un review :D.