Hola a todos, aquí les traigo la conti del fic, espero les guste como quedó... Dedicado a mi querida onee-chan que se dije q lo subía ayeer al capi para alentarla un poquito pero el timepo no me ayudó...Saku-chan...disfruta...te quiero amiga! ^^

Besos!


Capítulo 14: De a poco…sanando heridas…


Hacía un rato que me encontraba despierta, los policías nuevamente habían aparecido para hacerme firmar la declaración anteriormente hecha y recopilar la nueva información que había surgido (entiéndase eso por el nuevo ataque hacia mi persona). Mi abuela había tenido una subida de presión luego de encontrarme en el estado de shock en el que me dejó mi atacante y la habían sedado al igual que a mí para tranquilizarla. Habían pasado un par de horas de eso y yo ya estaba completamente despabilada, sentada en la cama observando a la nada. Mi abuela estaba descansando en otra habitación mientras el sedante y la medicación de la presión le hacían efecto y yo estaba sola en la habitación. Los oficiales de la policía habían dejado afuera de mi cuarto un guardia para prevenir futuros ataques si bien no era factible que el violador volviera a atacar esa misma noche con todo el mundo alerta. Al principio los oficiales y mi abuela habían creído que mi ataque de histeria se debía a alguna pesadilla o reacción tardía a mi ataque (lo cual sería totalmente normal) pero esas teorías se esfumaron cuando las enfermeras que estaban en la zona corroboraron mis palabras diciendo que habían visto a un hombre salir corriendo de mi habitación y perderse en los pasillos. Lamentablemente no podían dar una descripción del mismo debido a que éste llevaba una campera con una capucha que impedía verle el cabello y el rostro. Lo único que podía describirse acerca de él era que era alto; en cuanto a su ropa, su campera era de color negro, con pantalones marrones y botas estilo militar. Eso era todo lo que se sabía acerca de mi atacante, lo cual no daba muchas pistas acerca de su aspecto. En esos momentos seguramente los policías debían estar revisando las cámaras de seguridad del pasillo para ver si podrían recolectar alguna otra característica acerca de ese hombre que me acosaba.

Yo seguía sola en el cuarto sumida en mis pensamientos, no sabía que pasaría de ahora en adelante o que haría a continuación con mi vida; ¿acaso me pasaría siempre atemorizada de que ese hombre que estaba obsesionado conmigo me atacara de nuevo? ¿Podría Sasuke contenerse de hacerle algo a ese hombre, o de obsesionarse con él ya que podría hacerme daño y quizá ponerse en peligro de esa forma él también? No quería que Sasuke se sintiera mal de nuevo por no haber estado allí cuando ese hombre volvió a atentar contra mí, en el fondo temía poder llegar a perder a mi novio por todos estos nuevos problemas que se estaban presentando tan a menudo. ¿Hasta cuando seguiría con vigilancia? ¿Incluso cuando estuviera en mi casa la necesitaría? ¿Acaso hasta que no atraparan a ese hombre mi vida estaría atada a un control continuo para preservar mi bienestar? Esas y muchas otras preguntas se agolpaban en mi cabeza una tras otra hasta llegar en un momento a las verdaderas preguntas que me aterraban hacerme: ¿Quién era este hombre y porque estaba obsesionado conmigo? ¿Me conocía desde antes o recientemente? ¿Por qué me estaba haciendo eso? ¿Por qué me atacaba, por qué me violó? No podía entenderlo y por más que lo pensaba una y otra vez, no hallaba razón para dicha fijación conmigo. Así me pasé largo rato, intentando encontrar sentido a mis ideas y mis temores, tratando de mantener la mente clara para encontrar alguna respuesta a las dudas que me quejaban y ya eran como una tortura.


Cuando Sasuke llegó al hospital a levantarnos a mi abuela y a mí nadie le comentó acerca del incidente que me había ocurrido durante la madrugada; supongo que en parte pensaban que me correspondía a mí contarle ya que era mi novio y era yo la afectada. En ese momento yo estaba en la consulta del ginecólogo quien me estaba revisando y dándome algunos consejos y recomendaciones para los próximos días.

- En realidad estás bastante bien, en unos cuantos días puedes volver a mantener relaciones sexuales si es que te sientes preparada para hacerlo. Debo reconocer que si bien conozco tu caso y sé que se trata de una violación, el atacante se preocupó porque no salieras lastimada, según lo que me comentó el médico que te trató al juntar las muestras de tu cuerpo se encontraron residuos de algún tipo de lubricante... – me informó el médico a lo que yo le escuchaba atentamente y a la vez pensaba para mis adentros. ¿El violador había abusado de mí pero no había querido lastimarme? Consideraba que ese hombre tenía un extraño comportamiento y sinceramente no sabía a qué atenerme cuando se trataba de él.

- Gracias – murmuré aún algo reacia a aceptar que un hombre extraño a Sasuke me estaba examinando y viéndome las partes íntimas. Por más que fuera un médico, casi siempre que había consultado anteriormente un médico de ese tipo me habían atendido mujeres, a eso le sumaba la violación lo cual me hacía sentir incómoda frente a un hombre extraño que no fuera Sasuke. Me vestí de nuevo.

- Sigue tomando los anticonceptivos, pero por las dudas si mantienes relaciones sin protección en estos días usa algún preservativo si no quisieras correr el riesgo de quedar embarazada pues cuando te ingresaron te inyectaron algunas sustancias para prevenir algún contagio de alguna enfermedad que el atacante pudiera haberte transmitido, es un procedimiento de seguridad para el paciente en cuanto se ingresa con signos de ese tipo- yo asentí a sus palabras y ya vestida salí de la consulta.


Fui a ver al psicólogo que el médico que me había atendido cuando ingresé al hospital me había recomendado y me sorprendí de ver a un hombre tan joven en ese puesto, pero bueno, supongo que no se puede juzgar a un libro por su portada, si había logrado llegar hasta allí debía ser por sus logros y méritos. El mismo se llamaba Sasori no Akasuna, y a mi parecer tendría mi edad aproximadamente, no me encontraba demasiado cómoda contándole mis intimidades y pensamientos a un extraño (considerando que no tenía muy buenos recuerdos acerca de ellos) pero sabía que tenía que evaluarme para eventualmente darme un diagnóstico acerca si necesitaría terapia, o con el tiempo simplemente se me iría el miedo y la inseguridad que seguramente sentiría por el estrés de vivir una situación como la que había vivido hacía poco tiempo.

- Bueno, Sakura Haruno, estoy al tanto de la situación que viviste, dime, ¿cómo te sientes al respecto? – me dijo con una voz grave que por un momento me hizo estremecer por completo; su mirada penetrante con esos ojos color miel me traspasaban por completo y me sentía muy incómoda en su presencia. Su pregunta me caló hasta los huesos, "cómo rayos quiere que me sienta, me violaron idiota" pensé.

- Pues… - titubeé si decirle la verdad o no acerca de mi estado de ánimo – me siento rara. No recuerdo la violación porque estaba inconciente… Pero es… difícil saber que me hicieron eso… - miré al suelo con las palabras atragantándose en mi garganta, había pensado mucho en lo que me había sucedido y algunas palabras había intercambiado con los médicos y mi abuela y Sasuke acerca de eso también; pero por alguna razón sentía que contándole mis más íntimas percepciones a ese hombre acerca de lo que había pasado, podría hacerme vulnerable, podría enfrentarme al verdadero dolor que guardaba en mi interior muy en el fondo de mi ser y que hasta ahora había mantenido a raya – Cuando se apareció de nuevo en mi habitación anoche yo… - me interrumpí de nuevo recordando el terror que había sentido, el miedo que ese hombre me provocaba no se comparaba con nada que hubiera sentido antes. Sasori me observaba en silencio evaluando mis reacciones, tanto corporales como el tono de mi voz así como mis palabras, de vez en cuando escribía alguna cosa en su libreta de notas; pero simplemente se dedicaba a escucharme sin comentar nada al respecto - …sentí pánico… - susurré – No pude hacer nada… - él puso más atención ahora.

- ¿Quieres contarme lo que te dijo?... ¿Te hizo algo anoche, Sakura? – preguntó con su tono profesional y mortalmente serio. Yo fruncí el ceño ante esas preguntas tan difícil y me removí un poco en el asiento, suspiré y me resigné, "debo contarle sino quien sabe cuanto tiempo me pondrá a hacer terapia" pensé. Lo miré un momento y luego desvié nuevamente la vista al piso, el tema no era particularmente de mis favoritos; recordar mi cobardía, el miedo, el asco que sentí y lo débil que fui frente a él…me sentía sucia…

- Yo me levanté al baño… creo que me desperté porque tuve una pesadilla… eso no lo recuerdo… cuando salí de él… el… me apresó por detrás y me amenazó con hacerle daño a mi abuela si gritaba o me seguía resistiendo a su agarre… - mis ojos se llenaron de lágrimas al recordar lo que me hizo - … él me tocó y me dijo que no me podía olvidar – yo estaba llorando ya – me dijo que iba a ser suya de una u otra forma… - el psicólogo se acercó a mí y me abrazó contra él mientras yo seguía llorando, no podía parar de hacerlo, sentía que si no me desahogaba en ese momento estallaría en cualquier otro momento o lugar, y quizá con una persona menos indicada al lado. Al menos ese hombre pelirrojo era alguien objetivo y sabría consolarme y confortarme mejor que otra persona menos capacitada.

- La policía te está cuidando Sakura, no tienes que tener miedo de ahora en adelante, ellos te protegerán… - dijo él suavemente, y casi con ternura mientras acariciaba mi cabello. Yo había dejado de llorar un poco y ahora hipaba un poco – Está bien que llores y dejes salir todo ese dolor que tienes… esa es la mejor terapia Sakura…

- Gra-gracias – murmuré separándome un poco de él un poco más tranquila.

- De nada – contestó y me sonrió – creo que vas por buen camino al poder hablar de lo que te sucedió… llorar y desahogarse también ayuda al proceso de recuperación…

- Entonces… ¿voy a tener que hacer terapia o tomar alguna medicación? – pregunté ya limpiándome las lágrimas y recomponiéndome de mi estado anteriormente alterado.

- Pues… yo creo que por ahora no es necesario que tomes nada… En cuanto a terapia me gustaría que vinieras a consulta por un par de meses, una vez a la semana… Ya iremos viendo con el paso de los días si no tienes problemas para dormir, o pesadillas… con el paso de los días veremos que tanto estas afectada, basándonos en eso veremos como tratarte en el caso de que lo necesitaras… - yo asentí – Ahora creo que por hoy ha sido suficiente, si tienes algún problema o tienes ganas de hablar ven a verme… Te espero el viernes que viene para que me cuentes como pasó tu semana, ¿si? – agregó como si estuviera hablándole a una niña. Yo asentí nuevamente.

- Gracias por todo doctor – respondí e hice una reverencia mostrándole de esa forma mi respeto y reconocimiento.

- De nada Sakura, después de todo es mi trabajo… y por favor dime Sasori… creo que debemos tener la misma edad, ¿no? – me preguntó tratando de que mi humor se tornara más afable y saliera con una mejor cara del consultorio así mis familiares no se preocuparían.

- Creo que sí – sonreí tímidamente y por primera vez desde que había entrado allí – Gracias entonces, Sasori… Adiós… - y de esa forma salí del consultorio.


Afuera de la consulta se encontraban Sasuke y mi abuela esperándome ansiosos por saber lo que me habrían dicho los médicos; sin embargo al notar mis ojos con evidencia de haber llorado ninguno dijo nada al respecto. Sasuke me abrazó y yo recosté mi cabeza en su hombro al subir a la camioneta. Condujo al rancho de los abuelos y en el camino fui dormitando por sentirme segura junto a mi novio y el constante ruido del motor del vehículo así como sentir el movimiento del mismo parecían colocarme en algún tipo de ensoñación gracias al arrullo que sentía. Al parecer ninguno habló durante el camino ya que no fui molestada de ese trance en el que estaba metida. Al llegar Sasuke me cargó en brazos y me llevó a mi habitación ya que estaba más dormida que despierta y se acostó un rato junto a mí. Yo me abracé a él no queriendo que se fuera de mi lado jamás; lo necesitaba como a un bote de salvación, sentía que sin él no podría superar todo esto que me estaba sucediendo. Así estuve un rato acostada hasta que en cierto momento el hambre que había empezado a sentir se hizo bastante grande; "debo levantarme" pensé. Me levanté despacio y aún algo atontada, al parecer algún sedante sumado al cansancio de no haber dormido bien la noche anterior, el estrés por las situaciones vividas me había hecho efecto y ahora estaba pagando las consecuencias. Me tambaleé un poco al pararme y comenzar a caminar por la habitación, fui al baño donde me refresqué y pude orientar mejor mis sentidos en el presente. Sasuke estaba dormido en la cama, y no quise despertarlo pues se veía muy lindo así; probablemente la noche anterior no habría dormido muy bien sabiéndose lejos de mí y con toda esta situación rodeándome. Bajé a la cocina y pude escuchar las voces de mis abuelos conversando en ella, seguramente la abuela le relataba lo que había sucedido durante la noche, mi segundo ataque. Entré al lugar y al instante se callaron, claramente sorprendidos por mi presencia.

- Hola abuelo – saludé y fui hacia él a darle un beso en la mejilla. Iba a apartarme pero el me atrajo a sus brazos y me dio un gran abrazo, notándose en él el miedo y la impotencia que había sentido en todo el tiempo que estuve en el hospital y él sin poder ir a verme. Eso seguramente había sido una tortura para él, el hecho de no poder ayudar en nada y tener que quedarse en la casa como un lisiado.

- ¿Cómo estás hija? – me preguntó con la voz compungida y los ojos cristalizados de lo conmocionado que estaba.

- Oh abuelo no llores… - le supliqué – me harás llorar a mí…

- Perdona, perdona hija mía… - dijo rápidamente intentando recomponerse – es sólo que he estado tan preocupado por ti… - suspiró – espero que atrapen a ese mal nacido…- su voz se tornó con rabia al decir eso último y su ceño se frunció – Pero ahora estas a salvo aquí querida… - agregó mirándome a los ojos, cambiando a una mirada enternecida hacia mí – ninguno de nosotros permitirá que algo te suceda… - yo le sonreí y asentí agradeciéndole en silencio. Sabía que ahora se sentiría muy protector conmigo, aunque tuviera novio él era lo más parecido a una figura paterna que tenía en mi vida, por lo que apreciaba su actitud.

- Gracias abuelito… - le dije sonriéndole y acariciando un poco su espalda. Mi abuela me sirvió un plato de comida pues ya era un poco más de mediodía y ellos habían almorzado hacia un rato. Comí en silencio una vez que comenté lo rica que estaba la comida de la abuela. Ella siempre había tenido buena mano en la cocina; y el cambio comparado con la comida del hospital sin duda venía de maravillas.

Sentí unos pasos presurosos en la escalera y ví a Sasuke aparecer con cara preocupada en la cocina mirando hacia todos lados, al divisarme sentada a la mesa comiendo una oleada de alivio recorrió su cuerpo y vino presuroso a sentarse junto a mí mientras me abrazaba protectoramente contra él.

- Me preocupé cuando no te vi en la cama… - me dijo al oído acariciando mi hombro. Sentir su caricia era totalmente refrescante y relajante, sus manos en mi piel siempre lograban estremecerme de dicha porque sabía que no había lugar más seguro que estar entre sus brazos.

- Perdón amor, te vi dormido tan tranquilo que no quise despertarte… Tenía hambre cuando me levanté y vine aquí a comer algo… - le dije también en voz baja mirándolo a los ojos y acariciando su mejilla tiernamente - ¿Quieres comer algo tú? Aún queda comida – agregué. Él asintió y mi abuela enseguida colocó un plato relleno de carne con papas frente a él. Ambos comimos en silencio bajo la atenta mirada de mis abuelos quienes no habían comentado nada desde la aparición de Sasuke por la puerta. Terminamos de comer y Sasuke se levantó y antes de salir de la cocina me dio un beso en la mejilla y me dijo que iba al baño y volvía en un momento. Mi abuela aprovechó ese momento para hablar conmigo, ya que no sabía si tocar o no el tema frente a mi novio.

- Emm… ¿Sasuke ya sabe lo que sucedió anoche? – preguntó ella cautelosamente. Mi abuelo la miró algo molesto por haber sacado ese delicado tema a colación en ese momento.

- Tsunade – le llamó la atención él. Mi abuela lo miró algo arrepentida por haber dicho lo de antes.

- Lo siento Sakura – se disculpó mi abuela conmigo – Sólo creo que él debería saberlo para poder estar más alerta…

- Yo le diré cuando sea el momento – contesté yo incómoda por tanta insistencia.

- Sasuke tiene que saberlo Sakura – dijo mi abuela más seriamente esta vez. Creo que inconcientemente había adivinado mis pensamientos de que no quería contarle la visita de mi atacante anoche y ahora me sentía presionada a hacerlo.

- ¿Y qué es lo que tengo que saber? – inquirió mi novio volviendo a entrar a la cocina dejándonos a todos tensos y mudos. Fulminé con la mirada a mi abuela por la situación en la que me había puesto – Sakura… - me dijo mirándome con el ceño fruncido. Suspiré.

- Vamos al cuarto Sasuke y te lo diré… - dije resignada encaminándome a mi habitación con él pisándome los talones.


Una vez en el que era mi cuarto nos sentamos en la cama y busqué fuerzas de mi interior para decirle lo que no quería que supiera. No quería que él se sintiera peor, y sabía que lo que le diría no le haría muy bien precisamente.

- Anoche… - cerré mis ojos y me estabilicé emocionalmente un poco para transmitirle al hombre que amaba lo que había sucedido sin desesperarme en el intento – anoche el hombre que me atacó fue a verme al hospital… - solté de una y Sasuke abrió mucho los ojos, frunció el ceño y se levantó de la cama. Yo me alteré un poco al verlo caminar de un lado al otro y no seguí con mi relato pues quería que se calmara un poco antes de hacerlo, antes de contarle lo que el hombre me había hecho y dicho.

- Sigue contándome Sakura, ¿estás bien? ¿qué pasó? ¿te hizo algo ese hombre? – comenzó a preguntarme rápidamente poniéndose en cuclillas frente a mí. Tomé su cara entre mis manos y sus manos se posaron en mis hombros – Dímelo… - agregó - ¿Te lastimó? – susurró mirándome con una expresión entre culpable, triste, enojado, confundido…

- Él… - lo miré – me tocó y me dijo algunas cosas… - Sasuke apretó los dientes con furia ante eso – pero no me hizo nada más… - agregué y cierto rastro de alivio se notó en su semblante. Me atrajo hacia él y ambos arrodillados ahora nos abrazamos fuertemente, demostrándonos todo ese amor que sentíamos en silencio. En sus brazos me sentía reconfortada, no quería alejarme jamás de ellos; y él me abrazaba con desesperación, como si temiera que me arrancaran de su lado.

- Era por eso que había un policía afuera de tu habitación hoy cuando llegué, ¿no? – preguntó de repente.

- Sí… los oficiales que me tomaron la declaración creen que puede volver a atacarme porque está obsesionado conmigo… Me han recomendado estar acompañada en todo momento al menos hasta su captura… - agregué enseguida. Él me miró y asintió.

- Oh Sakura… lo lamento… - dijo con pesar apretándome más contra él – lamento no haber estado contigo, lamento que te esté pasando todo esto… que nos esté pasando esto…

- No es tu culpa Sasuke… no te culpes… por favor mi amor… - le dije con la voz entre cortada porque me sentía tan mal al saber que mi amado estaba sufriendo acariciando sus cabellos. Seguimos así un rato más y después nos separamos y nos besamos lentamente y disfrutando esa caricia de nuestros labios sintiendo cuanto nos habíamos extrañado – Me voy a ir a duchar… necesito un baño…

- ¿Puedo acompañarte? – preguntó él sin intención alguna. Yo asentí y ambos fuimos al baño. Nos desnudamos y no pude evitar recordar la escena en el baño de la habitación del hospital, en la cual el me ayudó y se portó tan bien conmigo. Entramos en la ducha y ambos nos bañamos el uno al otro, por el hecho de estar enjabonándonos y acariciándonos, Sasuke se excitó y en parte yo también pero no podía evitar sentir miedo ante la perspectiva de tener relaciones sexuales, por más que fuera con Sasuke, no me sentía lista para eso luego de lo que me había pasado.

Sasuke me besó y me abrazó juntando nuestros cuerpos desnudos y mojados mientras sus manos me acariciaban tiernamente. Sabía que yo estaba frágil y temía hacer algo que pudiera "romperme". Cuando sentí que los besos se volvían más apasionados y que su erección se apretaba contra mi vientre me separé un poco agitada de él, con una mirada culpable por no poder hacer el amor en ese momento con el hombre que amaba. Percibí cierto brillo de tristeza en sus ojos pero enseguida me sonrió comprensivamente y me acarició los brazos.

- Tranquila Sakura… no haremos nada hasta que estés preparada… Discúlpame, supongo que me dejé llevar por el momento… - dijo algo apenado. Yo bajé la cabeza sintiéndome muy mal conmigo misma.

- No tengo nada que disculparte Sasuke… - contesté en voz baja – perdóname tú a mí…- susurré. Él me abrazó y poco después nos terminamos de bañar y salimos de allí. Nos acostamos en la cama abrazados y muy juntos, estar el uno con el otro era todo lo que necesitábamos en ese momento. Pasamos la tarde así, encerrados en mi cuarto y sin hacer nada. Cuando llegó la noche finalmente decidimos bajar a la cocina nuevamente a comer algo y estar un poco de tiempo en compañía de los abuelos, quienes seguramente luego de nuestra desaparición hacía ya unas cuantas horas debían de estar preocupados por como se tomaría las cosas Sasuke. Vernos entrar por la puerta de la cocina fue un gran alivio para ellos.

- Qué bueno que bajaron a comer algo, ya estábamos algo preocupados – comentó mi abuela con una sonrisa al vernos abrazados.

- ¿Durmieron bien hija? – preguntó el abuelo algo animado por vernos con mejor cara que la que teníamos horas antes; sin duda las horas que habíamos descansado habían mejorado nuestro aspecto.

- Así es abuelo, me siento mejor, más descansada… Y ahora Sasuke y yo teníamos hambre… - dije sonriendo algo avergonzada. Todos sonrieron y el ambiente se sintió armonioso y relajado luego de pasar por tantas tensiones juntas.

- Te llamó Shizune hace un rato pero no quisimos molestarlos, se siente mal por no haber podido venir pero dice que tratará de tomarse unos días en la semana para venir a pasar contigo un poco de tiempo familiar de calidad – dijo mi abuela a lo que yo asentí.

- Yo viajaré a Suna por lo de la renuncia el martes de mañana, ¿crees que tu tía ya estará aquí para entonces? – me preguntó Sasuke sabiendo que yo tendría que estar en la que era nuestra casa para recibir los camiones de la mudanza y no quería me quedara sola.

- Pues no lo sé… en un rato la llamo y le pregunto… De todos modos tendré un guardia para mi protección y será de día así que no creo que debamos preocuparnos demasiado por eso – comenté intentando tranquilizar a los presentes.

- Si quieres yo puedo acompañarte – propuso mi abuela.

- No es necesario, no quiero que el abuelo se quede solo – y él iba a replicar al sentirse usado como excusa pero le interrumpí a tiempo – Necesitas ayuda aún para movilizarte y no quiero tener que preocuparme por demás abuelo… Además estaré allí hasta la tarde solamente, luego vendré aquí a quedarme hasta que vuelvas amor - agregué dejando callado al abuelo y a un Sasuke que aunque no parecía muy convencido al final terminó aceptando mi propuesta.

Estuvimos un rato más conversando amenamente en la cocina hasta que se hizo bastante tarde; mis abuelos se fueron a dormir mientras yo terminaba de ordenar algunas cosas en la cocina. Cuando terminé nos fuimos con Sasuke a mi cuarto y luego de asearnos nos acostamos nuevamente abrazados. Durante la noche volví a removerme inquieta seguramente con alguna pesadilla intrusa, lo cual logró sobresaltarme un poco y me desperté de golpe. Sasuke sintió mi movimiento y también se despertó.

- ¿Estás bien amor? – me preguntó mi novio preocupado - ¿Qué sucede?

- Una pesadilla… -susurré y me apreté contra él. Sasuke me envolvió en sus brazos y comenzó a darme besos en mis mejillas, mi frente, mi nariz hasta que me dio un grande, lento y dulce beso en los labios que por un momento me robó la respiración. Lo miré fijamente un momento mientras mi mente sopesaba algunas cosas; pero en ese momento con el mal recuerdo de lo que me había pasado bailando en mi subconsciente decidí hacer algo para olvidarme de todo lo malo y simplemente me dejé llevar. Seguí el impulso y le besé. Besé a mi amado novio con ansias, desesperación y muchas ganas de que me hiciera olvidar todo lo que me había pasado, toda las huellas que aquél hombre pudiera haber dejado en mí. Sasuke no se negó a mis caricias, y noté cuanto se había reprimido por cuidarme, se notaba su desesperación por sentirme íntimamente. Me cubrió con su cuerpo y me acarició con la boca por todos lados mientras yo sólo me dejaba llevar por las sensaciones que me producía sin pensar en nada más, dejándome hacer. Ya no sentía miedo ni nada más que no fuera placer, y cuando Sasuke entró en mí no sentí molestia alguna sólo una sensación de plenitud y como estaba completa con él a mi lado. Sus movimientos, sus caricias y besos, todo ese amor que me profesaba estaba siendo demostrado con cada gesto de su parte, él me amaba completamente y yo lo amaba a él, más de lo que pudiera imaginar. Llegar ambos al orgasmo juntos fue una experiencia maravillosa y tan sanadora para mí, sentir que era su mujer, que él me hacía suya, borrando los malos recuerdos de mi mente y de mi cuerpo. No era tonta y sabía que lo que me había pasado no podría olvidarlo fácilmente, pero sentirme así con Sasuke me ayudaba enormemente y me unía más a él. Él era gran parte de la cura que necesitaba, lo demás… lo diría el tiempo.


Hasta aquí el capi, espero les haya gustado y gusten dejarme algun RR, gracias a todos por comentar!

Matta ne!

Juli