hola a todos! aquí les traigo la conti, quería terminarla el finde este q pasó pero no me dio el tiempo jeje, espero que les guste este capi e inttenté hacerlo un poco más largo que el anterior a pedido del publico ^^
besos!
Capítulo 15: Confesiones, discusiones y reconciliaciones.
Al día siguiente me desperté temprano acurrucada junto a Sasuke y un recuerdo de lo que había pasado la noche anterior vino a mi mente sacándome una sonrisa de satisfacción. Realmente había disfrutado hacer el amor con mi novio, pero ahora me daba cuenta porque el ginecólogo me había dicho que esperara unos días pues sentía dolor en mi entrepierna; mi intimidad ardía bastante. Supongo que había sido un poco inconsciente de mi parte haber abusado de mi mejoría y haberme dejado llevar por la desesperación y la pasión que había sentido la noche anterior; pero supongo que muchas veces la frustración actúa de maneras diferentes según las distintas personas. Al mismo tiempo recordé las palabras del médico diciéndome que tenía probabilidades de quedar embarazada si tenía relaciones sexuales sin protección y unos nervios comenzaron a invadirme de repente. Me levanté rápidamente de la cama y me dirigí a la ducha para darme un largo baño relajante y así poder poner en orden los pensamientos que comenzaban a inundar mi mente. Sentí correr algo entre mis piernas y vi sangre, al principio me alarmé un poco pero luego sonreí tranquila al darme cuenta de que era mi período; sin duda en buen momento me había venido el mismo. Me lavé con cuidado mi zona íntima pues aún me dolía, la sentía lastimada y era como si tuviera una molestia allí, una incomodidad que no se iba... Tan sólo esperaba que con los días eso se me fuera, y que una vez mi período terminara pudiera hacer el amor con mi novio sin sentir molestias después de ello.
Me terminé de bañar y cuando me estaba secando Sasuke entró en el baño sonriendo y abrazándome por la cintura desde atrás y besando tiernamente mi nuca.
- Buenos días amor – me dijo apoyando su mentón en mi hombro.
- Buenos días Sasuke – le contesté contenta.
- ¿Cómo te sientes Saku? – preguntó.
- Bien... mejor y más relajada ahora que me he dado un buen baño – le informé. El asintió.
- Quería preguntarte como te había ido ayer con los médicos, que te habían dicho... pero al final ayer se me pasó... – eso me pilló un poco desprevenida pero sopesándolo bien no tenía nada demasiado importante acerca de eso, al menos ahora que me había venido el período lo que me había dicho el médico no era algo de tanto peso considerando que habíamos hecho el amor hacía unas horas.
- Pues... el ginecólogo me recomendó que no tuviera relaciones por unos días... – mi novio frunció el ceño – lo sé Sasuke, no cumplí con eso – le sonreí – y créeme que entiendo porque me lo decía... hoy me dolía un poco...
- Pero anoche no pareció que te molestara o te doliera... – soltó al paso.
- Anoche no sentí nada de eso... fue hoy cuando me desperté que me di cuenta de que me molestaba ahí... pero de todos modos eso no era tan importante. Me dijo también que si tenía relaciones sin usar protección extra corría la probabilidad de quedar embarazada - Sasuke se tensó – porque el efecto de la píldora se vería disminuido por los medicamentos que me inyectaron en el hospital al ingresarme, pero tampoco debes preocuparte por eso ya que hace un momento me vino el período... – le sonreí tratando de tranquilizarlo. Me di la vuelta totalmente entre sus brazos y lo besé en los labios. El estaba algo serio pero de todos modos me correspondió. Supuse estaría pensativo en lo que le habría dicho y salí del baño para vestirme en la habitación y él pudiera asearse.
Una vez ambos limpios y vestidos, bajamos a desayunar y nos fuimos en la camioneta a la casa que habíamos comprado pues a partir de mediodía esperábamos que los del camión de mudanzas llegaran y mientras queríamos terminar de ordenar lo que había quedado desarreglado y limpiar lo que a mí me había faltado. La mochila que yo había dejado allí me la habían llevado luego del suceso para lo de mis abuelos pues allí se encontraban todos mis documentos como algunos artículos personales. Sasuke se notaba algo precavido por la reacción que yo pudiera presentar en la casa, temía seguramente que los malos recuerdos me agobiara o pusieran nerviosa; sin embargo, me distraje bastante con todas las tareas que había que hacer en la casa como para ponerme a pensar en el hombre que había sido un intruso en aquel lugar que de ahora en adelante sería el hogar de Sasuke y mío. Nos habíamos llevado para la casa unas empanadas para comer al mediodía allí mismo, a pesar de estar frías estaban ricas. El camión de mudanzas llegó cerca de las 2 de la tarde y los hombres que iban en él comenzaron a bajar los muebles; en este primer viaje traían la cama y accesorios del dormitorio, las cosas para la cocina, los sillones de la sala y muchas cajas con ropa y otras cosas pequeñas. Al día siguiente vendrían las cajas restantes y los muebles míos que estaban en la casa donde vivía con Shizune antes. El camión era grande por lo que entraban muchas cosas en cada viaje. Una vez todo descargado y los muebles transportados a los lugares correspondientes gracias a la ayuda que los fleteros nos dieron, ellos se retiraron y Sasuke y yo nos dispusimos a acomodar las cosas del dormitorio y luego las de la cocina. Ya era de noche cuando el dormitorio quedó pronto y las cosas de la cocina instaladas en sus respectivos lugares. Las cajas con cosas pequeñas y ropa quedaron desperdigadas por la sala pues el tiempo no nos había dado para acomodar todo. Ese día Sasuke había colocado las lámparas de luz en la casa por lo que ahora teníamos iluminación en cada habitación de la casa y no se veía tan atemorizante como aquel día en que fui atacada, donde cada sombra parecía conspirar para aumentar el miedo que la situación aquella me dio.
Llegamos a lo de los abuelos cerca de las 10 de la noche muy cansados y hambrientos y arrasamos con la comida qe la abuela nos había dejado preparada allí. Subimos a mi dormitorio y ambos caímos rendidos en la cama durmiéndonos al instante. Sentí que alguien me movía suavemente y me besaban en la mejilla pero me encontraba tan cansada que aún no quería despertarme.
- Me voy Saku… - susurró Sasuke en mi oído - mi ómnibus parte en una hora, tu abuela me llevará a la estación así que descansa amor mío… - abrí mis ojos a regañadientes reaccionando al fin a las palabras de mi novio y atrayéndolo por el cuello hacia mí le di un apasionado beso de despedida.
- Que te vaya bien Sasuke… llámame luego para contarme como te fue… Buen viaje…- logré decir antes de dormirme de nuevo apenas viendo como mi novio se marchaba con una sonrisita en los labios seguramente producido por mi comportamiento somnoliento. Sentí la camioneta alejarse por el camino y volví a sumirme en un profundo sueño. Varias horas más tarde me desperté de golpe y recordé que seguramente hoy irían nuevamente los hombres del camión de mudanzas por lo que me bañé rápidamente y bajé corriendo las escaleras. Desayuné algo rápido y besé a mis abuelos en la mejilla antes de salir disparada por la puerta de la cocina hacia la camioneta para arrancar rumbo a mi nueva casa. Llegué allí y una hora más tarde llegaron los del camión, "menos mal me desperté a tiempo" pensé. Los fleteros me ayudaron con los muebles a acomodarlos, y una vez ellos se fueron me puse a sacar algunas cosas de las cajas para ir acomodándolas en los muebles y en los lugares donde cada una iba. Subí al dormitorio varias veces llevando las cajas que tenían la ropa pues pensé sería una buena idea ir acomodando las prendas de Sasuke y mías en el ropero grande del que sería nuestro dormitorio, y una vez allí, y ensimismada como estaba sentí un ruido en el piso de abajo de la casa y no pude evitar darme cuenta en el momento de que esa situación era bastante parecida a la que viví cuando el intruso me atacó: yo en el dormitorio ordenando algunas cosas, sola en la casa, ruidos en la planta baja… Un escalofrío me recorrió el cuerpo y solté lo que tenía en mis manos para salir de allí rápidamente hacia las escaleras, bajé corriendo las mismas y me congelé a los pies de estas al ver la puerta del frente abierta cuando yo claramente la había dejado cerrada antes de subir a desempacar las cajas. Miré en varias direcciones, escaneando la sala por alguna presencia o ruido que rompiera el silencio que se había instalado de repente, necesitaba sentir que no estaba loca y que lo que había oído no había sido algún producto de mi imaginación. Y un sonido se sintió desde la cocina, como si alguien estuviese inspeccionando algo…
Yo me paralicé y temblé a la vez y lentamente fui acercándome a la puerta de entrada, tenía tanto miedo de que fuera aquel hombre el que estaba allí en mi casa nuevamente y de que cumpliera su amenaza de volver a lastimarme. Llegué junto a la puerta y salí por ella sin hacer el menor ruido posible, llegué donde estaba estacionada la camioneta de los abuelos y me maldijo interiormente al darme cuenta de que me había dejado olvidada la llave del arranque sobre la mesada de la cocina, por lo que ahora no podría irme en la camioneta como pensaba. El celular había quedado también adentro, en la mesita que estaba ubicada en la habitación que sería la biblioteca por lo que no tenía forma de avisarle a nadie de cualquier cosa que pudiera sucederme. Rodeé la camioneta y me oculté detrás de ella pensando lo que podría hacer a continuación cuando recordé que el guardia que me iba a estar vigilando por mi protección debía estar en el camino de entrada de la casa. Me levanté de allí dispuesta a salir a buscarlo para pedirle ayuda pero eso no fue necesario ya que en ese momento escuché que de adentro de la casa me estaba llamando una voz muy conocida para mí.
- ¡Saku! ¡Ya llegué! ¿Estás arriba? – gritó Shizune desde la casa y yo respiré al fin. Fui a la casa de nuevo y entré por la puerta por la que hacía un momento había salido muy atemorizada y vi a mi querida tía comenzando a subir las escaleras. Ella al percatarse de mi presencia se sorprendió y alegró a la vez - ¡Ah! ¡Ahí estás! – se acercó a mí y me abrazó muy fuerte y me pareció que en un momento los ojos se le llenaron de lágrimas, supongo que mi ataque la había dejado muy preocupada en esos días – Me alegro tanto de verte Saku…
- Disculpa no te fui a esperar a la estación pero es que como no me confirmaste cuando venías… ¿Cómo llegaste hasta aquí, tía? – le pregunté curiosa y más tranquila por tenerla allí conmigo, separándome un poco de ella.
- Me tomé un taxi y me dejó en la entrada… le pregunté al policía que estaba allí si esta era tu dirección para corroborar los datos que tenía, y él fue muy amable acompañándome a pie hasta aquí, ese Genma si que es todo un caballero – terminó mi tía con una sonrisa boba en la cara y los ojos soñadores, creo que le gustó ese policía – Entré y fui a la cocina pensando que quizá estarías allí pero no te vi por lo que seguí buscándote, justo iba a subir a ver si estabas en la planta alta de la casa, ¿dónde estabas?
- Oh pues yo… - "¿y ahora que le digo?" pensé – bueno, tal vez nos desencontramos, yo bajé hace un momento y salí a buscar algo a la camioneta… tu debías estar en la cocina… - fue lo que se me ocurrió decir en el momento, tan sólo esperaba que me creyera que en realidad lo que me había ocurrido era que había entrado en pánico porque pensé que el mismo hombre que me acechaba me iba a atacar.
- Muéstrame el lugar entonces Saku… la cocina es amplia y luminosa, me gustó mucho… - le sonreí sinceramente al ser aprobado el que sería mi hogar por mi tía. La guié por el resto de la casa y ella quedó muy conforme con la elección que habíamos hecho Sasuke y yo. Hablamos mucho tiempo una vez el recorrido hubo terminado, nos sentamos en la cocina. Ella había traído consigo unos bizcochos para la tarde y yo puse a hacer té para acompañarlos. Con algo de aprensión tocó el tema de mi ataque y básicamente le relaté lo mismo que ya todos lo que me acompañaron sabían. Lloró un poco pero no permití que ella viera como me había afectado el asunto, no quería se sintiese peor por hacerme recordar ese horrible momento de mi vida.
Cuando comenzó a oscurecer ella tomó sus cosas y juntas nos fuimos a lo de los abuelos, seguramente estarían ansiosos de ver a su sobrina ya que hacía algún tiempo ya que no la veían. Cenamos en familia y luego cada quien se retiró a su habitación, yo estaba algo cansada porque me había pasado todo el día ordenando la casa y Shizune seguramente lo estaba por el largo viaje desde Suna. Una vez en la cama recibí la llamada de Sasuke contándome como había estado su día y lo mucho que me extrañaba; yo a su vez le conté que mi tía había venido así que estaba más tranquilo. Esa noche extrañé el calor de Sasuke en la cama junto a mí, y sus brazos rodeándome, pero estaba tranquila porque sabía que el día siguiente volvería junto a mí. Nuevamente tuve algunas pesadillas referidas a la persecución y me desperté sobresaltada un par de veces durante la noche. Al día siguiente Shizune y yo fuimos a la casa pues ella me ayudaría a arreglar las cosas que faltaban (las cuales aún eran muchas). A mediodía sentimos un auto acercándose, por lo que tanto como mi tía y yo salimos afuera a recibir a quien fuera que estuviera llegando en esos momentos ya que no esperábamos a nadie. Era Itachi. Me tensé un momento pero luego recordé su visita en el hospital y pensé en no ponerme a la defensiva con él a menos que fuera absolutamente necesario y si la situación lo ameritaba.
- Hola Sakura, Shizune – saludó el mismo bajándose del vehículo.
- Hola – saludamos nosotras a su vez.
- Muy linda la casa que compraron Sakura – comentó éste.
- Gracias… - contesté – Emm… dime… ¿Qué andas haciendo por estos lados Itachi? – pregunté. El me miró intensamente por un momento por lo que por dentro el estómag me dio un vuelco.
- Sólo quería hablar un momento contigo… - respondió. Miró a Shizune - ¿Te importaría dejarnos un momento a solas? – le preguntó a lo que mi tía frunció el ceño ya que no le agradaba demasiado Itachi por la anterior relación que yo había tenido con él y por la cual había sufrido mucho – Por favor – agregó el hijo mayor de Fugaku observando las pocas ganas que tenía mi tía de dejarme a solas con él. Ella bufó pero dándome una mirada reprobatoria por la situación entró en la casa para darnos algo de intimidad. Yo la vi irse y luego puse mis ojos en Itachi.
- Bueno Itachi… ¿de que querías hablar conmigo? – le pregunté tranquilamente.
- Sólo quería saber como estabas… Los policías también me hicieron preguntas… - yo lo miré sin entender – referentes a tus ataques… al parecer alguien les dijo que últimamente… bueno… ya sabes… hemos tenido varios encontronazos… yo quizá he… sido algo intimidante y bueno… supongo que era justo que me interrogaran… - yo lo seguía sin emitir palabra alguna pues nadie me había comentado nada acerca de eso. Itachi me miró más interesado una vez expuesto su caso – Veo que no sabías nada al respecto…
- Pues no… - contesté – Sai me dijo que habían hablado con él y que ustedes así se habían enterado de lo que me había pasado… Sasuke creo que también habló con ellos y bueno, mi abuela quien fue la que me cuidó cuando me ingresaron… pero no sé con quien más habrán hablado… ellos no me dijeron nada… - él asintió y se acercó a mí; pero no retrocedí sino que me infundí valor para permanecer en el lugar firme y poder vislumbrar las intenciones que tendría Itachi para conmigo a continuación. Su mirada parecía expresar tanto a la vez, como si quisiera decirme tantas cosas y no supiera como hacerlo, cada vez más se parecía al muchacho aquél apasionado y tierno a la vez que conocí hacía muchos años en un verano y que me había robado el corazón. Se paró justo frente a mí a muy corta distancia y con una de sus manos acarició mi mejilla dulcemente sin perder en ningún momento el contacto visual.
- Te amo Sakura… Nunca te olvidé… - dijo y pude ver sinceridad en sus ojos. Yo temblé, y mi interior se tornó confuso. Ese era el momento en el cual podría obtener todas las respuestas que siempre había querido de Itachi, las razones de su silencio cuando le confesé mis sentimientos aquél verano y que por mucho tiempo me atormentaron, el porque nunca me había contactado luego de aquél verano, el porque de su comportamiento desde que me había vuelto a ver…
- Yo… - cómo le decía mis interrogantes, lo miré bien pero luego bajé la mirada - ¿Por qué? – él frunció el ceño - ¿Porqué no me dijiste nada cuando te confesé lo que sentía por ti aquél verano? – pregunté en voz baja sin atreverme a mirarlo por lo incómodo de la situación. Sentí que Itachi se tensaba un momento cuando noté sus manos apretar mis hombros ante una pregunta que seguramente no se esperaba de mi parte. Suspiró.
- Yo estaba muy confundido… era muy inmaduro… sinceramente… - me dijo y ahí lo miré – no supe que decir… Me tomaste por sorpresa… - expresó con arrepentimiento en la cara y hablando en voz baja, quizá avergonzado.
- No me dijiste nada… me sentí muy mal… - confesé en susurros aún teniéndolo muy cerca de mí – me rompiste el corazón Itachi… - él me abrazó pero yo me alejé de él separándolo de mi cuerpo y lo miré de nuevo.
- Perdóname… por favor… dame una oportunidad Sakura… - suplicó Itachi.
- Ahora es muy tarde… yo estoy con tu primo… Ahora amo a Sasuke… - le dije lo más firme que pude intentando convencerle tanto a él como a mí de lo que estaba diciendo, sabía que habían dudas en mí porque me encontraba en una situación vulnerable por los recientes hechos y su reciente confesión también hacía trastabillar todos los sentimientos que últimamente había reafirmado. Itachi quiso acercarse pero yo retrocedí unos pasos y en eso una tercera persona irrumpió en la escena.
- Creo que ya la oíste primo… - interrumpió Sasuke la conversación de Itachi y mía y por un momento temí que mi novio pudiera pensar mal de mí o malinterpretar la situación. Sasuke se acercó a mí y tomándome la cara entre sus manos me besó castamente y luego me miró un momento de una forma muy profunda – Hola hermosa – me saludó. Yo le sonreí aunque sabía que mis ojos reflejaban pesar.
- Hola Sasuke – respondí mientras le dejaba abrazarme por la cintura y mirar desafiante a su primo mayor.
- Creo que lo mejor es que te vayas Itachi – dijo Sasuke secamente. El hijo de Fugaku me miró un momento y sin decir palabra alguna se retiró del lugar sin mirar atrás. Sasuke me soltó y comenzó a entrar a la casa sin decir nada tampoco y temí que se hubiera enojado conmigo. Le seguí hasta adentro donde encontró a una Shizune muy entretenida en ordenar las cosas de una caja que se encontraba junto a la puerta de la que sería la biblioteca – Hola Shizune – saludó Sasuke aún serio y comenzó a subir las escaleras rumbo a nuestra habitación.
- Hola Sasuke – respondió mi tía algo sorprendida por la actitud arisca del pelinegro y me miró buscando en mí una respuesta a sus porqué pero entendió claramente que seguramente se debía a la presencia de Itachi conmigo y a solas, y ya no preguntó nada.
Mi novio entró en la que sería de ahora en adelante nuestra habitación y comenzó a cambiarse de ropa mientras yo estaba sentada en la cama y lo miraba. Él no me miraba a mí pero sabía que era porque estaba molesto y no sabía tampoco cuanto de la conversación que yo había tenido con Itachi había escuchado. Observé con detalle a Sasuke, mi novio era muy apuesto, su cuerpo estaba muy bien formado y su corazón era sumamente noble y amoroso. Era el hombre que me amaba con todo su ser, el hombre que había dado mucho por mí así como sacrificado cosas por mi futuro. Yo sabía eso, así como también sabía que nadie más me amaría como él. Me acerqué a él por la espada cuando estaba por ponerse la remera y le detuve. No se dio la vuelta, sólo se quedó allí dándome la espalda mientras yo deslizaba mis manos por sus fuertes brazos y la remera que momentos antes iba a ponerse caía al piso. Acaricié su espalda y se la besé, mientras sentía como el se iba dejando llevar por el momento; sabía que le encantaba cuando era yo quien tomaba la iniciativa en momentos así. Abracé su cintura aún desde atrás y comencé a acariciar sus pectorales y su vientre hasta internar mis manos bajo el pantalón deportivo que estaba usando en esos momentos, tomé su miembro entre mis manos y me puse a masturbarlo lentamente. Su respiración se aceleró hasta que en un momento detuvo mis manos con las suyas y aún sin darse la vuelta habló.
- ¿Qué estás haciendo? – dijo con la voz ronca – Sabes que aún no podemos estar juntos… ¿por qué me provocas?... – yo lo rodeé y lo miré a los ojos sabiendo que me deseaba mucho en ese momento. Le sonreí sensualmente y lo empujé a la cama, en la cual cayó sentado. Me acerqué a él y trepé por su cuerpo hasta que quedó acostado y yo lo besé suavemente en los labios, y delineé los mismos con mi lengua, para luego seguir un camino de besos húmedos por su cuellos, morder provocativamente su oído y seguir bajando entre besos y caricias por su torso y vientre. Sasuke lanzaba suspiros y jadeos suaves. Llegué al límite del pantalón y se lo bajé junto con su ropa interior dejando a la vista su miembro erecto y excitado por mis caricias anteriores. Sasuke me miró un momento para dejar su cabeza hacia atrás gimiendo mi nombre cuando tomé su falo con una de mis manos y me lo metí en la boca. Succioné la punta del miembro y jugueteé con mi lengua en toda su longitud mientras no paraba de mover mi mano estimulándolo de todas las formas posibles. Degusté sus testículos succionándolos un poco mientras le masturbaba sin cesar. Sentí que su miembro comenzaba a palpitar avisándome que ya estaba cerca de llegar al orgasmo, por lo que nuevamente me lo volví a meter en la boca y aumenté la fuerza de las succiones así como el juego de mi lengua con la punta del pene, lo que al parecer le enloqueció porque sentí sus dedos enredados en mi pelo pidiéndome más de eso que le estaba haciendo hasta que al llegar al clímax se enterró un poco más en mi boca, y se derramó completamente allí mientras yo estimulaba sus testículos. Gimió en ese momento y yo me tragué todo su simiente.
Me separé de él y aún arrodillada entre sus piernas como estaba lo miré con una sonrisa en la cara esperando su reacción, la cual no se hizo esperar y en un momento lo tenía cara a cara conmigo besándome como sólo él sabe hacerlo. Me apretó contra él muy fuerte y enterró su rostro en mi cuello aspirando mi aroma, que ahora se encontraba mezclado con el olor del sexo. Lamió mi cuello sin poder resistirse y nos dimos cuenta de nuestro estado en ese momento; desarreglados y sudados y aún algo excitados por la situación. Nos encaminamos al baño y yo me desnudé (puesto que Sasuke ya lo estaba de antes) y así entramos en la ducha. Nos besamos con fervor y nos acariciamos. Sabíamos que no podríamos hacer el amor como siempre lo que nos recordó que hay otras posiciones con las cuales disfrutar igualmente o más. Me estimuló suavemente mi clítoris con una mano teniéndome de espaldas a él mientras besaba mi nuca, y con la otra mano masajeaba mis senos; sin embargo, con la preparación anterior, yo quería más. Froté mi trasero contra su miembro nuevamente erguido y la mano que estaba en mi seño tomó su miembro para frotarlo en mi cavidad trasera estimulando e incitando al cuerpo a reaccionar a esas impúdicas caricias íntimas. Me penetró lentamente, dejando a mi ano acostumbrarse a su intromisión, un momento después comenzó a moverse saliendo y entrando en mí, gimiendo ambos por la intensidad de lo que estábamos compartiendo y sintiendo en ese momento. Su cuerpo me tenía aprisionada contra la pared de la ducha mientras el agua seguía cayendo sobre nosotros creando un efecto afrodisíaco en el ambiente que nos conectaba más. Minutos después, Sasuke entrelazó nuestras manos apoyadas contra la pared y aumentó sus embestidas para poco después alcanzar ambos el delicioso clímax. Salió de mí y volvimos a besarnos.
De repente sentimos que golpean la puerta del baño que da al pasillo, era Shizune preguntándonos si estábamos bien y si demorábamos. Sasuke y yo sonreímos al darnos cuenta de que podríamos haber sido descubiertos in fraganti en cualquier momento por mi tía, y le contestamos que en unos minutos bajábamos. Nos envolvimos en unas toallas pues no habíamos llevado ropa para vestirnos allí y una vez más ambos en nuestra habitación nos cambiamos y quedamos como nuevos.
- ¿Qué quería Itachi? – preguntó de repente Sasuke en un tono muy suave. Yo me sorprendí por la calma que estaba aparentando al menos tener, pero me dije que lo mejor era ser sincera con él y hablar con calma.
- Quería hablar conmigo… él… bueno, me pidió que le diera una oportunidad… - le contesté sin mirarlo pues era algo incómodo el tema para hablarlo con Sasuke. Por un momento sentí que mi novio no respiró y luego de un momento de interminable silencio al fin habló.
- ¿Qué le dijiste? – yo lo miré.
- Le dije que era tarde, que yo te amaba a ti… Y en ese momento fue que llegaste… - dije sinceramente recordando la escena nuevamente. Mi novio no tenía porque saber de las dudas que de vez en cuando me embargaban en mis momentos de debilidad, forma en que yo les llamaba. Sasuke me miró intensamente por un momento y sin dejar de hacerlo me preguntó directamente.
- ¿De verdad es tarde para que él te conquiste? – y yo me quedé helada. ¿Qué rayos quería decir Sasuke con eso? Fruncí el ceño claramente molesta por la desconfianza implícita en sus palabras.
- Así es – respondí algo seca – pensé que lo había dejado claro – terminé y me fui rápidamente de la habitación sin esperar a mi novio quien me llamó un par de veces y a quien no hice caso. Bajé las escaleras y me fui a la cocina donde ya estaba Shizune instalada a sus anchas.
Se hizo la tarde y Sasuke y yo casi ni habíamos vuelto a hablar más que lo estrictamente necesario. Shizune se encontraba un poco incómoda por la situación pero no se metió al medio ni nada, lo cual agradecía enormemente. Decidimos que lo mejor sería ir al pueblo a hacer la compra de los víveres para poder tener la alacena llena y poder mantenernos por un tiempo sin necesidad de compras innecesarias. Así que los tres montamos en la camioneta de los abuelos y salimos de compras. Una vez tuvimos en nuestras manos todo lo necesario para subsistir un buen tiempo volvimos a la casa y ordenamos las cosas, como la única habitación que teníamos preparada era la nuestra, llevamos a Shizune a la casa de los abuelos pues allí era donde tenía sus cosas además que estaba mucho más cómodamente instalada que si se hubiera quedado en nuestra casa. Mis abuelos insistieron en que nos quedáramos a cenar con Sasuke pero alegando que estaba cansado pudimos zafar de ello, y juntando mis cosas de mi habitación de la casona, nos devolvimos a nuestro hogar. En el camino de vuelta no hablamos nada y una vez en la casa yo preparé algo sencillo de cena: unos huevos revueltos con un poco de arroz y jamón y luego de asearnos finalmente nos fuimos a dormir. Hasta ese momento no habíamos vuelto a reconciliarnos del tema que nos había afectado esa tarde luego de la apasionante sección de sexo que habíamos tenido y me sentía mal, extrañaba al Sasuke tierno y amoroso que se acurrucaba contra mí y me envolvía entre sus brazos cada noche brindándome la protección y seguridad que yo necesitaba. Sentí mis mejillas mojadas y me di cuenta de que estaba llorando, sin haberme dado cuenta. Sentí a mi novio removerse un poco inquieto en la cama por lo que contuve la respiración para que no se diera cuenta de mi estado de angustia, no quería tuviera lástima de mí, sólo quería que simplemente esa fuera una noche como las tantas que habíamos tenido y ahora al parecer él seguía enfadado quien sabe porqué y yo me sentía sola.
Debí quedarme dormida en algún momento porque de repente me desperté sobresaltada por alguna razón. No sabía si había tenido una pesadilla o si había escuchado un ruido en alguna parte de la casa. Miré al lugar donde dormía Sasuke plácidamente, "al parecer el viaje sí le dejó agotado" pensé al comprender que él no se había dado cuenta de nada. Y es que ahora no sabía si es que los ruidos extraños que de vez en cuando oía eran producto de mi imaginación o si eran reales. Me decidí a levantarme y ver de si se trataba de una mala jugarreta de mi mente o si en realidad algo o alguien andaba en los alrededores, si bien no me hacía mucha gracia bajar yo sola a comprobarlo sabía que Sasuke estaría a un grito de distancia de mí. Salí de la habitación y dejé la puerta de la misma abierta, miré en la habitación pequeña de al lado la cual aún contenía cajas con cosas dentro sin desempacar y seguí hasta chequear el baño. Una vez llegué a las escaleras dudé si seguir o no con mi aventura nocturna; la ventana que estaba a mitad de la escalera alumbraba un poco el ambiente y en la planta baja de la casa solamente se vislumbraban sombras que de vez en cuando me traían malos recuerdos. Comencé a bajar los escalones lentamente agarrándome del barandal de la escalera cuando una mano se podó en mi hombro haciendo que diera un brinco del susto que me llevé y lanzando un pequeño gritillo. Un par de brazos me aferraron y me di cuenta de que mi novio se había levantado y estaba sosteniéndome de que no me cayera rodando por las escaleras gracias a la impresión que me había llevado.
- Lo siento – dijo totalmente arrepentido por haberse aparecido de esa manera.
- ¡Por Dios! – contesté susurrando – me has dado un susto terrible – agregué con una mano sobre el corazón, el cual parecía que se me iba a salir del pecho.
- ¿Qué estás haciendo?
- Pues… - dudé si decirle o no, no quería parecer loca – tenía sed – murmuré y Sasuke frunció el ceño al darse cuenta de mi mentira, a continuación levantó una ceja como esperando una explicación más acorde a mis reacciones.
- De acuerdo… - dije a regañadientes – me pareció escuchar un ruido y quise bajar a ver que era… - confesé y me encogí de hombros. Me miró con una seriedad mortal y por un momento me sentí intimidada por su mirada.
- ¿Por qué no me despertaste? Podría haber venido a revisar yo o acompañarte al menos…
- No quise molestarte… te veías realmente cansado y además las cosas entre nosotros no quedaron muy bien anoche como para llamarte a mitad de la noche por algo que hasta quizá podría ser mi imaginación… - solté mordazmente y con más confianza en mí misma me solté de su agarre y continué bajando las escaleras con Sasuke pisándome los talones.
Una vez al pie de las escaleras encendí la lámpara y detallé la sala, revisé la pequeña biblioteca, el baño junto a la misma, y finalmente entré a la cocina. Al parecer todo estaba en su lugar. Sasuke revisó el seguro de la puerta del frente y estaba puesto así como el de las ventanas de la sala. Yo revisé la puerta de la cocina y también estaba trancada pero luego me fijé en la puerta-ventana corrediza que da al frente y noté que la cortina estaba un poco corrida. Fui hasta allí y al comprobar si también estaba asegurada pero la misma no lo estaba. Corrí un poco la cortina y observé el frente de la casa, sólo podía ver la silueta de la camioneta, los árboles en los cuales había buscado refugio aquél día y nada más que sombras y más sombras por doquier. Miré el cielo y la luna se alzaba en cuarto creciente, estaba casi comenzando la fase lunar llena por lo que su luz era lo que permitía distinguir todo fuera de la casa. Sasuke vino junto a mí y me abrazó por detrás apoyando su mentón en mi hombro, me besó el cuello tiernamente y me habló al oído.
- No quiero que estemos peleados hermosa – decía mientras me hacía caricias con su naríz donde segundos antes me había besado – Discúlpame por como actué contigo hoy… sé que no es tu culpa todo el tema de Itachi pero es que… a veces me siento amenazado por él… temo perderte… Sé cuanto significó él para ti y me dan… celos… -confesó Sasuke con algo de rubor en sus mejillas antojándoseme sumamente adorable. Me di la vuelta entre sus brazos y tomé su cara con mis manos y lo besé con todo el amor que sentía por él. Lo miré tiernamente y le sonreí.
- Te amo Sasuke, y discúlpame también… nunca te dejaré amor mío… - y nos abrazamos por un rato hasta que sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo.
- ¿Tienes frío? – preguntó mi adorado novio.
- Al parecer sí – le contesté y subimos al dormitorio donde esta vez pude volver a dormirme entre sus cálidos brazos.
Lo que ellos nunca se dieron cuenta fue de un par de ojos furiosos que habían contemplado la tierna escena a través de la puerta-ventana corrediza, desde detrás de los árboles del patio delantero. Casi había sido descubierto cuando había entrado a la casa; y si no hubiera sido porque el pelinegro había sorprendido a la mujer que le obsesionaba en la escalera seguramente lo hubieran visto. Quizá podría haberla tenido nuevamente si ese molesto novio no hubiera asomado sus narices; pero no debía descontrolarse, ya podría tenerla nuevamente para él, muy pronto ella sería suya y nadie podría impedirlo. El intruso se fue como una sombra por entre los árboles sin nadie que lo hubiera notado.
Hasta aquí el capi, espero que les haya gustado y ya saben cualquier comentario,sugerencia u opinión me dejan un RR ^^
Cuidense mucho, matta ne!
Juli
