Hola a todos! luego de estar por dos semanas sin internet en mi casa al fin lo tengo de vuelta! Ha sido una tortura no poder conectarme pero al menos aquí me reintegro con un nuevo capi de este fic... Un nuevo ataque se produce, varios salen heridos esta vez...cada vez estamos más cerca de descubrir quien es el violador...y finalmente Sasuke y ella darán ese gran paso? Todas estas cuestiones tendrán adelantos en este capi que escribí con mucho cariño para ustedes y en el cual me esmeré por que quedara perfecto (dentro de lo posible claro jeje)
Quiero avisarles también que estoy comenzando a escribir un nuevo fic, que estará ambientado en la Konoha ninja que todos conocemos, aún demoraré en subir los primero capis pero quería pedirles ayuda en cuanto a elegir la pareja que estará acompañando a Sakura, ella será una de las protagonistas principales pero aún no sé con quien hará pareja por lo que para eso necesito de sus opiniones y sus elecciones, eso es muy importante para mí. Generalmente no me molesta que no me dejen RR, yo sé que la historia es seguida por muchos, pero en esta ocasión me gustaría poder contar con su voto para la pareja de Saku, pues estoy indecisa en esa cuestión y me gustaría poder contar aunque sea con 5 votos para el mismo candidato. No tengo a ningno definido por lo que cualquier sugerencia servirá ^^
Sin más palabras que les distraigan les dejo el capi para q disfruten la lectura, besotes
Capítulo 16: Ataque y compromiso fijado.
El resto de la semana fue tranquilo para ambos, el jueves Sasuke se reunió con su tío Fugaku con quien estuvo hablando de la modalidad en que mi novio trataría a los caballos de los ranchos, su tío lo puso al día del estado de cada uno así como también conoció allí mismo al veterinario que hasta el momento era quien atendía los animales, un Sr. Inuzuza. El hombre ya era algo anciano y estaba instruyendo a su nieta Kana como aprendiz en el rubro pero no podía pasarle todo el trabajo ya que la joven recién había comenzado su segundo año en el Centro Técnico de Konoha, con la carrera de Veterinaria. Sasuke decidió que tomaría a la muchacha como asistenta ya que a la chica le sería bueno para ir aprendiendo con la práctica y a él le serviría alguien que le diera una mano pues eran muchos animales a cargo y siempre es bueno recibir ayuda de alguien que tenga aunque sea un poco de conocimiento del tema en caso de complicaciones. Además de todo eso el contrato que Sasuke había firmado con la agropecuaria tomaría vigencia a partir del lunes por lo que desde ese día comenzaría con su trabajo en la ciudad de Konoha.
Yo había decidido que a partir del lunes volvería a retomar el control de los libros del rancho de los abuelos, y tendría que cronometrarme y organizar muy bien todo aquel trabajo que se me hubiera atrasado para poder estar al día con todo para el término de la semana. Esa era mi meta para la cual ya me había llevado algunas cosas para leer el fin de semana a mi casa, pues no quería defraudar a los abuelos ni hacer que las personas que mantenían negocios con los abuelos se enojaran o pudieran hablar mal acerca de la credibilidad de mi familia. Shizune y yo aprovechamos para terminar de arreglar las cosas que aún faltaban por acomodar en la casa, por lo que pudimos tener el cuarto pequeño listo para que ella alcanzara a quedarse un par de noches en nuestra casa. El viernes por la tarde había tenido la consulta con el sicólogo quien me escuchaba a mis inquietudes, y con quien esa hora se me hacía muy gratificante y liberadora en cuanto a mis conmociones interiores, Sasori sabía siempre como hacerme ver las cosas desde un punto diferente y terminaba yo razonando alguna solución ante alguna duda o problema que sintiera que se me había planteado. Esa hora junto a él era como una desconexión del mundo que me rodeaba y en la cual me dedicaba sólo a mí y a todo aquello que me aquejaba, era una hora de reflexión que me hacía mucho bien tener.
El sábado por la mañana fuimos los tres a un concesionario de automóviles a ver algún vehículo del cual pudiéramos disponer para movilizarnos y no estar dependiendo siempre de la camioneta de los abuelos, ya que una vez Sasuke y yo comenzáramos con nuestra rutina necesitaríamos movilizarnos a diversos lugares con motivo de nuestros trabajos respectivos. De esa forma fue que terminamos comprando una camioneta Land Rover, lo suficientemente grande como para que Sasuke pudiera transportar algún animal que otro en caso de necesidad. Yo no quería depender siempre de que él me llevara a lo de mis abuelos cada vez que ambos teníamos que ir a algún lado por lo que decidí construír un pequeño granero donde poder mantener un par de caballos para Sasuke y para mí, además mi novio podría construir allí un lugar aparte para tener como pequeña clínica. De esa manera, yo podría ir a lo de mis abuelos a caballo y Sasuke partiría cada mañana hacia Konoha a la agropecuaria, o hacia lo de su tío Fugaku en caso de que le tocara revisión a los caballos.
Mi novio no estaba muy de acuerdo con la idea de que me fuera cabalgando sola por el campo hasta la casa de los abuelos, pero yo conocía muy bien esas tierras, y no temía perderme. Algunos de los peones que trabajaban para el abuelo fueron enviados a casa a comenzar con la construcción del granero por lo que ese sábado que fuimos a conseguir nuestro nuevo vehículo ellos se quedaron en nuestra casa con la obra ya comenzada, pues los materiales habían sido entregados en nuestra casa el viernes en la tarde. Según los pronósticos que el que los lideraba decía era que para en una semana aproximadamente el granero estaría terminado y yo podría llevar allí mis amados caballos. La clínica de Sasuke no sería construída por ellos, sino que mi novio ya había hablado con un contratista en la ciudad para que la hiciera aledaña al granero pero más reforzada pues debía tener una sección esterilizada en caso de que se necesitara usar esa zona con algún paciente.
El sábado en la tarde luego de la compra de la camioneta (la cual nos la entregaban con todos los papeles prontos el lunes) fuimos a un pequeño restaurante cercano a la estación de autobuses para almorzar, ya que en un par de horas más Shizune se regresaba a Suna para poder reacomodar unas cosas antes de que comenzara nuevamente su semana laboral. Era un restaurante italiano por lo que el menú principal constaba de todo tipo de pastas y aderezos en general; así que mientras esperábamos la comida charlamos un rato de algunas cosas.
- ¿Y cuando irás por Suna a visitar a tus amigos Sakura? – preguntó mi tía - Además, creo que tendrías que pasar por tu antiguo trabajo, el otro día recibí una carta a tu nombre, la abrí pensando que podía ser algo importante y decía que era la segunda vez que te mandaban el aviso de que fueras a firmar unos papeles. Yo avisé que te habías mudado e irías cuanto antes y se quedaron tranquilos de que les diera noticias tuyas. Hasta ahora no me había acordado de comentarte esto, supongo que a lo que hemos estado tan ocupadas no lo había recordado – mi tía sonrió tímidamente disculpándose por su pequeño olvido.
- Qué raro… - comenté – Yo les había dicho que me había mudado y les dejé mi nueva dirección por cualquier cosa… - miré a Sasuke – la abuela no me comentó nada de que al rancho hubiera llegado una carta para mí…
- Tal vez se perdió en el camino, el correo a veces es un desastre – dijo Shizune – o tal vez anotaron mal la dirección y por eso no te llegó… - asentí – De todos modos tendrías que ver cuando podrías darte una vuelta por allí…
- Sí… - susurré recordando con añoranza mis momentos felices en Suna – Tal vez podríamos ir un fin de semana de éstos – le comenté a Sasuke quien me sonrió.
- Claro, sería lindo volver a ver a nuestros amigos y salir a distendernos con ellos… - agregó él. Conversamos un poco más hasta que oímos a alguien decir el nombre de Sasuke y mío algo fuerte y ambos volteamos hasta que nos encontramos con Sai quien acababa de entrar en el local.
- Sakura, Sasuke, ¿cómo están? – preguntó el primo de mi novio con una sonrisa.
- Muy bien gracias Sai, ¿y tú? – respondí yo levantándome a saludarlo. Mis demás acompañantes hicieron lo mismo y yo presenté a Shizune con él. Sai se sentó con nosotros y pidió algo también para comer.
- ¿Qué andabas haciendo por aquí Sai? – preguntó Sasuke.
- Llegué anoche de Suna y hoy pensé en ir a visitarlos pero cuando llegué un hombre que estaba allí me dijo que ustedes habían salido para aquí y pensé que quizá los podría encontrar y pasar un rato con ustedes. Y cuando vi la camioneta de los Haruno supuse estaban aquí – explicó Sai. En eso nos trajeron la comida y el almuerzo comenzó.
- Sasuke y yo compramos una camioneta para poder tener un vehículo propio para movilizarnos – comenté yo de pronto.
- Eso es muy útil… - agregó Sai y se quedó pensando en algo de pronto – ¿No pensaste en pedirle prestado el sheep a papá?
- ¿El sheep? – preguntó Sasuke.
- Si, yo cuando estoy aquí los fines de semana uso el sheep que hay en casa… Itachi tiene su propia camioneta ahora por lo que ya no lo usa como antes… Papá casi nunca sale de casa y cuando lo hace sale con Itachi así que casi nadie lo usa… a veces Hiashi, el capataz de la estancia… pero en definitiva, está a disposición…
- No creo que sea adecuado – interrumpió Sasuke, quien a la mención de Itachi se había puesto algo tenso.
- Bueno… - se extraño Sai ante el hosco comentario de Sasuke – era solamente una sugerencia… nada más… - y seguimos comiendo. Terminamos y pedimos un café con unas galletitas. El ambiente ya no estaba más tenso por lo que la conversación volvió a retomar – Por cierto, papá me dijo que les dijera que mañana fueran a casa a almorzar y así podían terminar con los detalles de lo que estuvieron conversando – le dijo a Sasuke su primo. Mi novio lo miró un momento como sopesando opciones pero al final asintió.
- De acuerdo – dijo al fin. Un rato más pedimos la cuenta y pagamos. Llevamos a Shizune a la estación de autobuses, aún faltaba media hora para que su ómnibus se fuera por lo que decidimos sentarnos a esperar. En eso apareció frente a nosotros el policía que hasta un par de días antes había estado de guardia en el camino que lleva de la ruta a la casa de Sasuke y mía, el tal Genma.
- ¿Se le ofrece algo oficial? – preguntó Sasuke algo extrañado por verlo ahí. El hombre se sonrojó un poco.
- ¡Genma! – exclamó Shizune saltando del asiento y quedando parada frente a él con una sonrisa en la cara. Todos quedamos con cara de desconcertados – Pudiste venir a despedirte…
- Te dije que haría lo posible por venir – dijo el policía tomando las manos de mi tía entre sus manos y acariciándoselas en un gesto sumamente tierno para mis ojos. Sasuke me abrazó contra él y yo recosté mi cabeza en su hombro. En ese momento sentí que no le dábamos la intimidad que ellos querrían y separándome de mi novio fui y abracé a mi tía sorprendiéndola.
- Nosotros debemos irnos ya… espero que tengas un bueno viaje. Intentaré ir pronto de visita… - ella asintió.
- Nos hablamos por teléfono entonces Saku – besó mi frente dándose cuenta de lo que estaba haciendo. Mi novio y Sai se despidieron con un gesto de cabeza y los tres nos fuimos de allí dándole su espacio a la parejita.
Salimos de la estación y nos dirigimos a donde habíamos dejado los vehículos. Invitamos a Sai a nuestra casa, pero nos encaminamos todos hacia los de mis abuelos para dejarles la camioneta, por lo que volvimos a nuestra casa con Sai los tres en el sheep. Pasamos la tarde contándole acerca de nuestros proyectos referidos al granero y demás y el nos habló sobre la pasantía que había comenzado en Suna, estaba trabajando en una galería de arte donde habían aceptado colgar algunos de sus cuadros, y estaba muy felíz por ello. Así se hizo la noche y los peones de mis abuelos se fueron al rancho de ellos, lugar donde residían. Sai se quedó a cenar con nosotros y en medio de la cena una llamada al celular de Sasuke interrumpió la amena atmósfera que se había formado.
- ¿Si? – contestó él extrañado por la llamada un sábado de noche.
- Hola Sasuke soy tu tío… ¿Podrías venir al rancho ahora? Al parecer una de las yeguas preñadas entró en labor de parto y requiere algo de ayuda. El Sr. Inuzuza al parecer no se sentía bien y su nieta estaba cuidándolo.
- Emm… - dudó Sasuke un momento mirándome a lo que yo levanté una ceja extrañada- Es mi tío – me dijo – una de las yeguas está en labor de parto y necesita ayuda.
- Pues vé – le dije yo muy segura – yo puedo quedarme revisando esos libros que te comenté ayer a ver si adelanto algo para el lunes – agregué intentando convencerlo pero Sasuke no estaba muy seguro.
- Yo me quedaré con ella – intervino Sai – si lo que te preocupa es que se quede sola – mi novio lo miró un momento dudando que hacer pero al final la insistencia de su tío en el teléfono le convenció.
- Esta bien tío, ya salgo para ahí.
- Puedes llevarte el sheep – agregó Sai. Sasuke me dio un dulce beso y las gracias a Sai antes de irse. Y Sai y yo nos quedamos solos. Terminamos de comer y luego mientras yo lavaba los platos y demás cosas, Sai los iba secando.
- Entonces… - comenzó él - ¿Cómo has estado estos días? Digo… anímicamente…
- Pues… más tranquila… he estado tan ocupada arreglando las cosas de la casa y pensando en todo lo que tengo que hacer de trabajo la semana próxima que casi ni he pensado en como me siento – le contesté sinceramente. Hice un poco de té y nos sentamos un rato más allí a conversar. Hablamos de varias cosas, Sai era muy entretenido y sirvió para relajarme un poco de la idea de que Sasuke no estaba conmigo. Al menos no estaba sola por lo que ciertos temores que pudieran querer asaltarme estaban frenados de momento. Se hizo la medianoche y yo estaba cansada y notaba que Sai también, Sasuke llamó para avisar que era posible que demorara un poco más ya que el parto estaba muy complicado por lo que decidí que arreglaría la habitación donde se había quedado Shizune para que se quedara Sai, le dije eso a Sasuke y este estuvo de acuerdo conmigo, pero estoy segura que sólo aceptó para que no me quedara sola porque no le gustaba nada que otro hombre estuviera a solas conmigo, incluso aunque fuera su primo Sai.
Subí a la segunda planta junto con Sai y entre los dos arreglamos algunas cosas en el cuarto para que él pudiera acomodarse a gusto. Le di un par de toallas de las cuales disponer para que se diera una ducha si quería, así como unas prendas de Sasuke para que se pudiera cambiar y se sintiera más cómodo. Entré yo primero a bañarme ya que aunque teníamos dos baños el de abajo no tenía ducha sino que era solamente toilette. Terminé y me puse un pijama de pantalón y camiseta de manga corta pues estaba algo fresca la noche, le di las buenas noches a Sai y me fui a mi habitación. Sentí un par de puertas y asumí que el primo de mi novio se habría entrado a bañar, y ahí recordé que no me había asegurado de que todos los seguros de puertas y ventanas estuvieran puestos. Bajé las escaleras mientras sentía el ruido del agua de la ducha y tranqué la puerta del frente y las ventanas de esa sala, luego fui a la cocina donde tranqué la puerta de la misma así como la ventana pequeña y la ventana-puerta, la cual nuevamente estaba sin asegurar, e incluso había una rendija abierta por la cual entraba una corriente de aire. Me extrañó esto pues no recordaba haberla dejado así; sin embargo, había habido mucha gente rondando mi casa hoy, quizá alguno de ellos la habría abierto o quizá Sai o Sasuke lo habrían hecho. De todos modos, no pensé más en eso y la cerré y tranqué enseguida. Subí de nuevo y aún escuchaba el agua de la ducha así que sin más me fui a la habitación ahora sí a descansar, dejé la puerta de mi cuarto con una pequeña rendija pues no me gustaba demasiado dormir totalmente encerrada. Sentí la puerta del baño abrirse y cerrarse y supuse que sería Sai volviendo a su habitación pero las pisadas cautelosas de la persona se detuvieron frente a la puerta de mi habitación. Quizá era Sasuke que habría vuelto y no quería hacer ruido, me levanté de la cama y me fui acercando a la puerta pero me detuve al ver que esta iba abriéndose despacio.
El terror me invadió al distinguir a un sujeto quien no se me hacía conocido por la forma en que iba cubierto de pies a cabeza, y al estar oscuro el pasillo no podía verle los rasgos. El hombre se me quedó mirando un momento quizá sorprendido por no esperar verme en pie, pero reaccionó cuando vio que le cerraba la puerta en la cara, por lo que un forcejeo por él entrar al cuarto y yo impedírselo comenzó. Sabía que no tenía oportunidad contra él por lo que desesperada pensé alguna idea que me sacara del apuro. No podía creer que esto me pudiera estar pasando de nuevo a mí, ¿acaso ese hombre era el mismo que me había violado?
- Déjame entrar Sakura – dijo el hombre dando un fuerte empujón logrando alejarme de la puerta a lo que yo rápidamente me paré y corrí a la ventana para llegar a abrirla. Cuando iba salir por ella, sentí las manos del hombre tomarme por la cintura para atraerme hacia él y tirarme en la cama.
- ¡Déjame en paz! ¡¿Por qué rayos me quieres a mí? – grité poniéndome histérica saltando de la cama y comenzando a encaminarme corriendo hacia la puerta, pero el era más rápido y me alcanzó sin problemas. Me arrinconó contra la pared y me apresó con su cuerpo el mío. Acercó su rostro al mío y pude sentir su aliento contra mi cara, la mitad superior de su rostro estaba cubierto por una capucha por lo que no podía distinguir su rostro. Comencé a forcejear con él pero era más fuerte que yo por lo que rápidamente me dejó inmovilizada.
- Eres mi obsesión Sakura… - susurró cerca de mis labios mientras nuestras narices chocaban por la cercanía – no puedo dejar de pensar en ti… - comenzó a tocarme – no puedo olvidar tu piel… - comenzó a besarme el cuello mientras yo comenzaba a temblar y los ojos se me llenaban de lágrimas – tu sabor… mmm…. – yo sentía la desesperación crecer en mí y recordé a Sai.
- ¡Sai! ¡Sai! – comencé a gritar desesperadamente intentando librarme del sujeto que me tenía presa contra su cuerpo.
- Mmm Sai… - sonrió – no te preocupes por él Sakura… nosotros no tendremos interrupciones… - y nuevamente me aterré al ver que algo le podría haber pasado a Sai. Ya no sería un ataque hacia mí sino que ahora también Sai podría haber salido lastimado en esta situación que se presentaba. Me puse más colérica y empeñé toda mi fuerza en librarme de ese sujeto – Oye cálmate fierecilla… - y me agarró más fuerte, él había hablado todo el tiempo con voz grave, como si no quisiera que reconociera su verdadera voz. Entonces una idea cruzó por mi cabeza.
- Te conozco, ¿no es cierto? – solté de pronto logrando que el individuo se tensara un momento logrando darme el tiempo suficiente para escapar de su agarre empujándolo y lograr salir por la puerta.
Él reaccionó enseguida y corrió tras de mí pero me alcanzó justo cuando iba a bajar las escaleras, me empujó justo cuando iba a bajar y me di contra la pared quedando en el borde de la escalera, llegó a mi lado y me dio la vuelta. Yo había quedado media atontada por el golpe, mi conciencia estaba algo confusa pero sentí al sujeto apresarme contra la pared y besarme a la fuerza. Sentí que finalmente estaba a su merced, metió sus manos bajo mi blusa y me tocó los senos mientras yo aún no reaccionaba, no tenía fuerzas para alejarlo de mí. Sentí que me bajó el pantalón del pijama y me tocó mi intimidad a lo que yo instintivamente apreté las piernas.
- Déjate hacer, Sakura – amenazó el sujeto – no me obligues a ser brusco contigo… - pero yo seguí negándome a lo que me golpeó en el rostro haciendo que yo aflojara y mis piernas temblaran al tener que sostenerme.
- Por favor… - susurré – déjame… - agregué mientras sentía que me cargaba en sus brazos y se encaminaba conmigo a la habitación. Sentí el ruido del agua de la ducha aún y pensé en Sai y se me encogió el corazón. Pensé también en Sasuke, quien podía llegar en cualquier momento y sufrí aún más. Entró conmigo alzada en el cuarto que compartíamos Sasuke y yo y me depositó en la cama con cuidado. No entendía esos cambios en su personalidad, tan hosco y agresivo a veces, hasta pareciera como si disfrutara que yo sufriera; en otros momentos era cuidadoso conmigo, como en esta ocasión, o como cuando el médico me dijo que cuando me había violado había tenido cuidado de no lastimarme también - ¿Por… por qué… por qué estás… tan… tan obsesionado conmigo? – conseguí decir mientras le sentía ir sacándose el pantalón para quedar en boxer. Me encontraba algo mareada, por lo que al intentar incorporarme en la cama sólo caí de costado. El hombre se subió a la cama y me sacó el pantalón del pijama dejándome en bragas. Enseguida se posicionó sobre mí.
- Esto sería mucho más fácil y más placentero para los dos si tan sólo me hubieras aceptado por las buenas… - susurró contra mis labios acariciando mis mejillas.
- No… no sé de que hablas… me atacaste… ¿como quieres que te acepte?... Yo tengo… novio, y lo amo… déjame… por favor… - supliqué comenzando a llorar.
- Ojalá pudiera… ojalá pudiera no hacerte daño… - me empezó a acariciar – pero no puedo… te amo demasiado… me obsesionas demasiado… - me besaba el cuello mientras iba tocándome las piernas y mi intimidad – no pude olvidarte antes… no puedo olvidarte ni dejarte ir ahora…
- No… no entiendo… déjame… - hice nuevamente el esfuerzo de quitarlo de encima mío pero en ese momento tocó más fuerte mi intimidad, deslizando uno de sus dedos dentro de mí provocando un quejido de molestia en mí – Me… me duele… déjame…
- Ya te acostumbrarás… eres tan deliciosa… Mmm… - ronroneó en mi oído mientras me tocaba tan íntimamente y pude sentir claramente su abultada erección, y mi cuerpo se tensó aún más.
Sentí la puerta de la entrada, y el sujeto sobre mí también la sintió por lo que sentí como soltó una maldición y su cuerpo se puso rígido de repente. Iba a gritar cuando el hombre reaccionó y me cubrió la boca de inmediato.
- Si gritas la pagaré con tu noviecito – me dijo al oído tétricamente a lo que un par de lágrimas cayeron de mis ojos sintiendo terror de que Sasuke fuera herido. Se levantó de mí y me apretó un poco la garganta para que no pudiera usar mi voz para alertar a nadie de su presencia. Se puso los pantalones rápidamente y abrió la puerta de la habitación dirigiéndose a las escaleras. Yo intenté alertar a Sasuke pero mi voz no salía o era apenas un susurro inaudible para alguien que se encontrara lejos, por lo que en un intento desesperado tiré la lámpara al piso haciéndose añicos y causando un gran estruendo. Eso sería efectivo para que Sasuke se diera cuenta de que algo estaba sucediendo.
Sentí a mi novio gritar mi nombre en la planta baja y a continuación sentí a alguien correr por el pasillo, era el violador devolviéndose a la habitación para luego ir hacia la ventana y salió por el balcón; seguramente al perder el efecto sorpresa sobre Sasuke se lo pensó dos veces antes de atacarlo y decidió huír. Sentí las pisadas de Sasuke en la escalera y enseguida apareció con cara cansada y alarmada al verme en el estado en que me encontraba. Se acercó a mí y me preguntó si estaba bien a lo que yo asentí. Vio hacia la ventana abierta y se lanzó hacia ella viendo como el atacante terminaba de bajar por el árbol que estaba frente a la misma. Èl hizo lo mismo, se lanzó a la rama más cercana del árbol y se deslizó hasta el tronco por el cual descendió hasta el suelo y acto seguido salió en persecución de mi atacante. Sasuke se la tenía jurada desde hace mucho tiempo y esta vez tenía una pequeña oportunidad de tomarse una revancha contra él por lo que me había hecho pasar. Yo no quería que Sasuke se obsesionara con ese hombre pero sabía en mi interior que aunque yo no quisiera eso mi novio se sentía lo suficientemente culpable como para cometer una locura si lograba encontrarse con el violador y en parte temía de lo que pudiera llegar a pasar. Salí de la habitación luego de colocarme mi pijama nuevamente y un abrigo, y comencé a buscar rastro de Sai. Tambaleándome me fije en la habitación pequeña pero no había rastro allí de él, seguramente luego de que fue al baño ya no habría vuelto. Fui al baño donde aún sentía la ducha abierta pero cuando entré no lo vi allí y me extrañé de sobremanera ante esto. ¿Qué habría hecho el atacante con Sai? Comencé a bajar las escaleras despacio y apoyándome en las paredes y en la planta baja comencé a prender las luces de allí. Revisé todas las habitaciones de allí, la biblioteca, el baño pequeño y fui hasta la cocina donde aún no había ningún rastro del primo de mi novio.
Tomé el teléfono y llamé a la policía, apenas podía hablar pues la garganta me ardía cuando lo hacía pero entendieron lo que les dije y me dijeron que enseguida enviarían una patrulla a mi casa, en no más de media hora deberían llegar. Miré a través de la ventana y vi el sheep estacionado. Fui hasta la cocina de nuevo y puse algo de agua para un té. Estaba sola allí pues Sai estaba desaparecido, Sasuke había salido tras el violador y me sentía más desprotegida que nunca. Me abracé a mi misma buscando reconfortarme pero no servía. Comencé a sollozar y agarrarme la cabeza, me era tan difícil poder describir lo desecha que me sentía por dentro, la rabia de no poder defenderme, de pasar de nuevo por esa situación tan complicada, saber que Sasuke sufría y temer que otra vez pudiera volver a pasarme lo mismo. Pensar que las personas a mi alrededor podían salir heridas por mi causa, por causa de ese loco sicópata que estaba obsesionado conmigo. El agua hirvió y yo hice té para poder tranquilizarme un poco. A los pocos minutos sentí un ruido en la puerta de la cocina e instintivamente me giré atemorizada de lo que me pudiera encontrar en ella. Podría ser Sasuke, podría ser Sai… pero también podría ser el violador y eso era algo que me asustaba de sobremanera. Mis manos comenzaron a temblar inconcientemente y me fui alejando de la puerta hasta que escuché que alguien susurraba mi nombre lastimosamente. Con el alma en vilo tomé una cuchilla de las grandes y me acerqué lentamente a la puerta y noté que estaba destrancada; seguramente Sasuke la habría dejado así cuando había entrado y en el apuro olvidó asegurarla después. La abrí despacio y solté un pequeño grito cuando vi a Sai con un gran golpe en la frente, solté el arma y me acerqué a él para ayudarle. Tenía el torso desnudo pues seguramente el atacante le habría tomado en el baño desprevenido antes de meterse en la ducha y lo habría golpeado y… ¿traído hasta aquí? Eso me sonaba algo extraño pero en ese momento no podía pensar demasiado, y era el primo de mi novio y estaba herido. Le ayudé a entrar en la cocina, le puse por encima el abrigo que yo traía encima pues estaba demasiado frío su cuerpo y le di una taza caliente del té que había estado haciendo anteriormente.
- Gracias… - dijo tomando el té, aún temblando.
- De nada… ¿qué sucedió Sai? ¿Recuerdas algo? – pregunté susurrando preocupada.
- No lo sé… estaba sacándome la ropa para meterme en la ducha cuando siento que la puerta del baño se abre, pero cuando voy a darme la vuelta alguien me golpea muy fuerte por lo que me golpeé aún más duro contra el lavamanos y ahí todo se volvió negro para mí – contestó apesadumbrado – Me desperté entre los árboles frutales que tienes ahí y caminé hacia aquí al ver las luces de la casa… - le puse la mano en el hombro y asentí.
- Yo ya llamé a la policía y supongo que en unos minutos más estarán por aquí – el asintió y me miró de repente.
- ¿Qué le pasa a tu voz? ¿Él te… - sabía lo que me quería preguntar pero aún así no lo ayudé - ¿te hizo daño?
- Como no quiso que gritara me asfixió un poco – le contesté poniéndome la mano en la garganta recordando aún el apretón - tengo algunos golpes también… me duele mucho la cabeza… - le dije mirando hacia la puerta de la cocina – pero no llegó a hacerme nada más si es tu pregunta… Sasuke llegó en ese momento… - Sai se sorprendió ante eso, benditas casualidades – Salió corriendo en su persecución… - me levanté de la silla y miré por el vidrio de la puerta de la cocina hacia los árboles que nos contemplaban en silencio, sabiendo lo que sucedía en ese pequeño bosque que ya guardaba tantos recuerdos bastante funestos por cierto – Estoy preocupada por él - fruncí el ceño – Voy a salir a buscarlo.
- Eso es una locura Sakura – dijo de repente Sai levantándose también.
- No voy a quedarme sentada sabiendo que ese hombre puede estar haciéndole daño, no me voy a sentar a esperar más… Ya pasó bastante tiempo desde que se internó en el bosque tras él y aún no aparece – tomé la cuchilla que anteriormente había soltado para auxiliar a Sai, la linterna que estaba colgada junto a la puerta y me dirigí con Sai pisándome los talones hasta los árboles pero antes de internarme entre ellos Sai me tomó del brazo.
- Espera, te estás poniendo en peligro innecesariamente Sakura, mi primo estará bien, él sabe cuidarse… - intentó convencerme de nuevo inútilmente pues yo ya estaba decidida.
- No dudo que pueda cuidarse… pero de todos modos iré a por él… y si tú no vienes conmigo déjame ir sola… - me solté de su agarre y me metí al bosquecillo con el alma en vilo sin saber si Sai me seguía o no.
Comencé a caminar por donde pensé podrían haberse metido entre los árboles calculando por la ubicación del árbol que estaba frente al balcón de nuestra habitación, me iba alumbrando con la luz de la linterna e intentando escuchar algún ruido ajeno al de los insectos que se escuchaban en la oscuridad. Caminé cerca de quince minutos supongo cuando comencé a escuchar una sirena, seguramente era la policía respondiendo a mi llamada. Me comencé a desesperar por no encontrar a Sasuke así que comencé a llamarlo, ya faltaba poco para llegar al linde del bosque pues podía distinguir la luz del foco de la ruta a lo lejos lo cual me hizo sentir un extraño deja vú. Me pareció sentir un movimiento a mi derecha por lo que alumbré enseguida a ese lugar y me acerqué a esa zona para inspeccionar mejor.
- Sasuke, Sasuke… ¿Eres tú? – le llamaba intentando que mi voz sonara un poco más fuerte que un simple susurro lastimoso - ¿Dónde estás?- sentía que comenzaría a llorar de nuevo en cualquier momento si no le encontraba, y a su vez la angustia de que estuviera herido me hacía un nudo en la garganta cortándome la poca voz que me salía. Sentí un leve susurro por lo que me apuré hacia el lugar implorando que fuera Sasuke – Sasuke… dime algo… ¿dónde estás?
- Sa-sakura… - escuché su voz y mi corazón se puso como loco por lo que siguiendo su débil voz logré dar con él.
- Oh Sasuke… - estaba sentado contra un árbol sujetándose el costado, y con su frente ensangrentada, parecía que le costaba respirar - ¿Qué sucedió? Oh mi amor… - me arrodillé junto a él y le tomé la cara entre las manos observando la herida en su frente la cual tenía sangre alrededor y un poco caía de ahí por su cara, comencé a derramar algunas lágrimas.
- Es-estoy b-bien… ahh… - se quejó sujetándose más el costado de su cuerpo.
- ¿También estás herido aquí? – le tanteé el lugar donde mantenía su mano y se quejó de nuevo.
- Creo… que tengo… un… un par de costillas… rotas… - dijo cerrando los ojos por el dolor, él era veterinario así que debía de poder darse algún diagnóstico aproximado – No… no puedo moverme en… en este estado… tienes que ir a buscar… ayuda Sakura…
- No quiero dejarte Sasuke… - le dije con la voz compungida.
- Estaré bien… - sonrió con dificultad – no es como… como si pudiera irme a algún lado… en este estado, ¿no?
- Pero… y si… - intenté protestarle pues no quería irme de su lado y dejarlo solo a merced del sujeto que le había lastimado seguramente.
- Él huyó Saku… lo alcancé… peleamos pero… nos caíamos contra unas rocas y me lastimé el costado… - hizo un gesto de dolor – él me golpeó en la cabeza y salió huyendo… No creo que vuelva por aquí… al menos no por ahora…
- ¿Estás seguro que estarás bien si te dejo un momento mientras voy por ayuda? – le pregunté algo insegura aún.
- Ve… por favor… - asentí y me paré, anduve un par de metros pero choqué con alguien y di un respingo, a lo que Sasuke también se tensó y sentí que se quejaba, seguramente por querer moverse hacia donde estaba yo.
- Tranquila, sólo soy yo – dijo rápidamente Sai tomándome de los brazos, quien había aparecido allí - ¡Aquí están! – gritó a un par de policías que aparecieron tras él seguramente buscándonos a Sasuke y a mí.
- Primo… - pronunció mi novio con dificultad. Los policías se acercaron a Sasuke y éste les dio las instrucciones de cómo ayudarle a levantar para llevarlo al coche patrulla así íbamos todos al hospital. Sai aún me abrazaba cuando los hombres comenzaron a encaminarse con Sasuke fuera del bosque, yo me separé de su primo y me acerqué a ellos alumbrando el camino de regreso con la linterna, guiándolos pues ya conocía mejor el camino. Sai venía de último.
Los policías pusieron a Sasuke en la patrulla con ellos, y yo me iba a subir junto con él pero Sai me dijo que mejor iba con él pues Sasuke estaba adolorido y no podría hacer nada por él más que acompañarlo. Así que le hice caso y todos nos dirigimos al hospital, donde ingresaron a mi novio para atenderlo enseguida. Un par de enfermeras nos vieron a Sai y a mí los golpes que teníamos, ahora era más notorio la bofetada en mi mejilla, la cual estaba en un color rojo fuerte y un poquito hinchada. Un par de horas después nos dejaron entrar a ver a Sasuke quien estaba con calmantes porque su diagnóstico no había estado tan errado, tenía una costilla rota por lo que estaba todo vendado y debía permanecer en reposo absoluto porque eso es algo muy doloroso. Su frente estaba vendada y según las pruebas y radiografías que le habían hecho el golpe no era tan grave como aparentaba, cosa que me alivió de sobremanera. Sai llamó a su padre para avisarle lo que había sucedido y yo avisé a los abuelos. Llamé también a los padres de Sasuke pero les dije que había sido un accidente, no quise preocuparlos de más, eso fue lo que acordamos con Sasuke que le diríamos. Los médicos le dijeron a Sasuke que seguramente en dos días ya le darían el alta pero que debía estar en cama al menos por una semana más lo que no le hacía nada de gracia. Esto alteraba algunos de los planes que ya teníamos por lo que debíamos por lo menos volver a reorganizarnos.
Los detectives que estaban llevando el caso de mi violación aparecieron de nuevo a tomarnos las declaraciones y les dijimos todo lo que recordábamos al respecto de lo que había pasado esa noche. Ya tenían un equipo tomando muestras en la casa de Sasuke y mía, intentando juntar muestras o evidencia que pudieran encontrar que les acercara a dilucidar quien era el atacante. Un par de horas después, todos estábamos agotados y en cuanto los detectives se fueron Sai se despidió de nosotros y se fue a lo de su padre. Yo me quedé allí con un Sasuke dormido, y sentada en la silla con la cabeza apoyada en su cama me quedé dormida también. Era ya de mañana cuando me despertó una caricia en mi pelo y me encontré con los ojos de Sasuke detallándome.
- Hola… - saludé con la voz algo somnolienta y aún algo ronca – ¿cómo estás?
- Adolorido… - contestó mi novio serio. Sabía que se venía la hora de las preguntas así que me preparé – Y tú… ¿cómo estás?
- Adolorida… - le imité y ambos sonreímos. Se puso serio de nuevo.
- Sakura… - pero le corté.
- No me hizo nada Sasuke… llegaste justo a tiempo… - le dije y le sonreí – No pude avisarte porque me apretó la garganta y aún me duele un poco… por eso mi voz suena así… lo único que se me ocurrió fue hacer ruido… rompí la lámpara…
- Al menos esta vez pude llegar a tiempo… - tomó mi mano y la besó. Acarició mi mejilla hinchada y con algo de color ya y bufó – aunque no lo suficientemente a tiempo…
- Estoy bien… ahora sólo me preocupas tú mi amor… - le dije haciendo un mohín que a él le pareció gracioso pero al reírse hizo un gesto de dolor pues esa acción le dolió demasiado. Yo lo miré preocupada.
- Tranquila… sólo… no me hagas reír… tener una costilla fracturada es muy doloroso…
- ¿Quieres que llame a la enfermera para que te dé más calmantes?
- No es necesario, puedo soportarlo…
- Sabes Sasuke estaba pensando… - pero fui interrumpida.
En ese momento entró Sasori por la puerta, y nos estudió a ambos en silencio un par de segundos antes de ir junto a nosotros con una libreta en mano.
- Hola, buenos días Sakura, Sr. Uchiha – saludó y a mi novio no le gustó demasiado la confianza que mi sicólogo se había atribuído para conmigo e iba a decir algo cuando el pelirrojo notando eso aclaró quien era – Mi nombre es Sasori no Sabaku y soy sicólogo, atiendo a Sakura una vez por semana – yo miré a Sasuke.
- ¿Recuerdas que cuando ocurrió lo de mi ataque uno de los médicos que me derivaron era un sicólogo? – mi novio asintió – es él con quien me he estado tratando…
- Un gusto – contestó Sasuke secamente, seguramente no le gustaba que mi sicólogo fuera tan joven y apuesto - ¿En qué podemos ayudarlo?
- Bueno… es rutina del hospital como ya saben que cuando ocurren ataques y cosas así se les ofrezca una consulta de evaluación por si la persona quiere hablar al respecto de lo que sucedió… - Sasori me miró - ¿Cómo estás Sakura?
- Emm… bien… creo que bien… - le respondí tímidamente.
- Si lo necesitan pueden tener una consulta en pareja o individual… eso es a elección…
- Estamos bien – contestó Sasuke – yo no necesito ninguna consulta… Sakura está bien…
- Eso no puede decidirlo usted Sr. Uchiha – contestó seriamente Sasori a lo que yo me tensé porque no quería un nuevo enfrentamiento con el cual lidiar.
- Sasuke está bien, Sasori… - intervine yo intentando calmar los nervios – iré a verte al final de la semana a la consulta de siempre… - el pelirrojo me miró algo desconfiado – Estoy bien… de veras… - él asintió.
- Está bien… de todos modos era un ofrecimiento nada más… La opción queda abierta a su consideración… ya saben donde encontrarme… Adiós Sakura, Sr. Uchiha… - y diciendo esto se retiró de la habitación. Y el silencio se adueñó del lugar.
- Así que ese es tu sicólogo… - comentó de repente Sasuke.
- Así es… - respondí yo. El me miró con una ceja levantada como si esperase a que yo continuara hablando pero yo le miré extrañada - ¿Qué? – pregunté.
- Antes de que el tal Sabaku entrara me ibas a decir algo… algo que habías pensado… - contestó mi novio. Y yo recordé de que iba la cosa y me ruboricé un poco ante lo cual Sasuke se extrañó aún más - ¿De qué se trata? – insistió mi novio ahora con más curiosidad que antes.
- Bueno yo… - me mordí el labio – yo había estado pensando que… ya estamos casi en Diciembre… y… - él me miró instándome a que continuara – bueno… sólo pensaba que ahora que el abuelo estaba mucho mejor… y que ya teníamos nuestra casa… podríamos llevar a cabo nuestra fiesta de compromiso… - terminé con las mejillas sonrosadas. Sasuke se sorprendió ante lo que yo había dicho pues no esperaba que yo saliera con algo como eso. Tomé su silencio como una invitación a seguir hablando del tema así que continué – Claro que lo podríamos hacer cuando tú estés recuperado del todo… yo me he dado cuenta de que has tenido razón… nos amamos y yo quiero ser tu esposa… eso si tú aún quieres por supuesto – y ahí me volvieron los nervios – yo entiendo que este último tiempo sólo parecen rodearme los problemas y demás cosas pero… - pero el me interrumpió de golpe poniendo sus dedos en mis labios.
- Tonta… ¿Cómo no voy a querer que seas mi esposa?... Eso es lo que he querido desde que te conocí… Desde que te vi por primera vez supe que serías a quien querría como mi mujer y la madre de mis hijos… - tomó mis manos y las besó y yo le sonreí tímidamente – ¿Te parece que formalicemos nuestro compromiso una semana antes de Navidad? Así tendremos tiempo de acostumbrarnos a la rutina y tanto tu abuelo como yo estaremos completamente recuperados para poder desenvolvernos normalmente… - yo asentí emocionada y lo besé acariciando su mejilla. Él acarició mi pelo y me miró sonriendo – Te amo Saku…
- Te amo Sasuke…
Bueno gente hasta aquí llegó el capi de hoy, espero que les haya gustado y me dejen algún RR para comentarme sus pensamientos. Recuerden que tomo en cuenta sugerencias, opiniones y críticas... Muchas gracias por leer...
Besos, matta ne!
Juli
