Subo de nuevo este capi para poder recordarles en que habia quedado la historia, en breve el siguiente será subido, espero les guste y disculpen la demora XD

Gracias por los RR a todos!


Capítulo 17: Deslices y preparativos.

El domingo nos pasamos todo el día en el hospital ya que Sasuke estaba internado y yo no quería dejarlo. Sai se había ido una vez que Sasuke se despertó, y recién volví a ver a un integrante de la familia Uchiha cuando vi a Fugaku traspasar las puertas de la habitación de mi novio, a media mañana. Le conté lo que había sucedido y se mostró comprensivo en cuanto a alargar el comienzo de Sasuke a tratar a los animales del rancho. Nos dijo que Sai les había contado a él y a Itachi lo que había sucedido cuando había llegado en la madrugada y que todavía estaba durmiendo ya que los golpes le dolían y el cansancio físico y mental que había sufrido eran bastantes. Nos acompañó un rato mientras conversaba de unos asuntos con Sasuke hasta que unos minutos más tarde mi abuela ingresó también por la puerta del cuarto y con una gran sonrisa en mi cara fui hacia ella abrazándonos en el acto. Era tan reconfortante sentir un abrazo de un familiar así, que casi me pongo a llorar ahí mismo. Mi abuela nos había traído comida para mí y Sasuke ya que sabía que la comida del hospital no era demasiado buena además que yo no me había movido del lado de mi novio por lo que no había ido a comprar nada. Viendo que Sasuke estaba con Fugaku aproveché que mi abuela estaba allí para que me llevara hasta mi casa a buscar algunas prendas para Sasuke así como darme un baño yo y cambiarme también. Sasuke estuvo de acuerdo conmigo ya que iba con mi abuela pues estoy segura que si mi idea hubiera sido ir sola no me hubiera dejado.

Fuimos hasta casa e hice todo lo anteriormente planeado. Me sentí más relajada una vez que salí de la ducha. Los policías ya habían estado en la mañana inspeccionando las habitaciones por donde había estado mi acosador y habían recolectado todas las pistas posibles así como huellas y alguna evidencia como la lámpara rota y las sábanas de la cama, entre otras cosas que en el momento no noté. Las cosas estaban bastante desordenadas pero no me importaba, ya tendría tiempo de limpiar después. Una hora después volvimos al hospital donde Fugaku aún conversaba con mi novio. A mediodía tanto él y mi abuela se fueron ya que ambos tenían cosas que hacer en sus respectivos ranchos. Yo me quedé todo el domingo con Sasuke y el lunes por la mañana mi abuela me pasó a recoger temprano para llevarme a la automotora a retirar yo misma el vehículo que habíamos comprado con mi novio antes de que lo fueran a llevar a la casa y no encontraran a nadie para recibirlo. Así que levanté de allí la camioneta y me sentí mucho más tranquila de tener mi propio medio de transporte así no tendría que andar molestando a mi abuela para que me llevara de un lado a otro ahora que Sasuke estaba convaleciente. Una vez firmados los papeles que faltaban me fui de la automotora seguida de la abuela en su camioneta hasta el hospital donde el médico se encontraba hablando con mi novio acerca de su estado. Al parecer Sasuke debería permanecer unos días más internado para que el reposo fuera absoluto y la costilla pudiera fusionarse, claro que esto llevaría tiempo pero los primeros días eran cruciales en cuanto a la inmovilización de la zona.

La noticia no le agradó para nada a mi novio ya que él quería irse cuanto antes de allí pero le convencí que era lo mejor, además que en esos días que el no estuviera en la casa me quedaría en lo de los abuelos por las noches. Claro que esta situación que estábamos viviendo era algo atípica, él y yo teníamos nuestra propia casa y sin embargo cuando estaba sola me quedaba con familiares, pero esperaba que esto dejara de ser así una vez que atraparan a mi atacante. Por lo que esa semana mi rutina comenzó por quedarme en las noches en lo de los abuelos y durante las mañanas visitaba a Sasuke y le acompañaba mientras ojeaba algún libro de lo de los abuelos. Sasuke me ayudaba con eso ya que se aburría estando quieto. Me pasaba todo el día allí, poniéndome al día con el trabajo de la contabilidad del rancho que me había atrasado por no haberme ocupado de eso la semana pasada (debido a los incidentes ocurridos) y entre Sasuke y yo en esa semana que él estuvo internado logramos poner al día todo, y lo único que quedó pendiente y me encargué de organizar para la semana siguiente fueron algunas reuniones con algunos comerciantes, y empresas. Había un par de ellas que tenía que reunirme con Itachi seguramente y luego con Nacionales Akatsuki, pero ya me encargaría de prepararme mentalmente para eso cuando llegara el momento. Por ahora simplemente seguiría con esos trabajos de oficina y ya. Tenía varias incertidumbres en mi cabeza por lo que en la semana que Sasuke estaba hospitalizado fui un par de veces a ver a Sasori; por las noches estaba teniendo pesadillas ya que dormía sola y extrañaba la compañía de alguien, la compañía de mi novio, y quería que me diera algún consejo o me recetara alguna pastilla que me pudiera ayudar con eso. La medicación que me dio era una droga experimental que debía tomarla por las noches antes de acostarme pues me mareaba un poco y una vez la tomaba mi sueño se tornaba más pesado por lo que dormía como un tronco toda la noche.


Y de esa manera pasó esa semana entre papeles y más papeles. El sábado por la mañana a mi novio le dieron el alta pero aún así tenía que mantener el máximo reposo posible al menos un mes más para luego sí poder hacer algo de ejercicio para reafirmar la masa muscular que pudiera debilitarse en ese tiempo por la quietud que debía hacer mientras la costilla soldaba. Claro que en todo momento debía mantenerse con calmantes que amortiguaran el dolor que sentía. En cuanto se le dio el alta fuimos a nuestra casa, lugar donde haría la quietud de ahora en adelante y se le veía muy feliz por volver a nuestro hogar en vez de estar en la cama del hospital. En esa semana yo me había dado alguna que otra vuelta por nuestra casa, sobretodo en las tardes que Sasuke dormía unas horas, así iba supervisando el avance en la construcción del granero mientras ponía orden en nuestra casa y limpiaba para tener todo a tono para cuando Sasuke regresara. A pesar de que estábamos en Noviembre yo sentía que ya estábamos tan cerca de nuestra fiesta de compromiso (la cual sería el sábado 18 de Diciembre), pues habíamos definido finalmente la fecha en cuanto Sasuke se instaló de nuevo en nuestra casa. Según nuestros cálculos Sasuke ya podría moverse con mejor facilidad y casi sin dolor según el médico, y mi abuelo ya podía apoyar la pierna pues harían casi tres meses de su accidente así que era una fecha bastante favorable para todos.

Sasuke aprovechó ese tiempo en reposo para poder terminar finalmente los últimos detalles que le quedaban de su tesis pues entre tantas idas y venidas que habíamos tenido no había tenido tiempo de dedicarse a eso. Así que en la primera semana en que hizo reposo en casa terminó con ese trabajo pendiente y lo mandó por e-mail a su tutor. Ahora simplemente debía esperar a que le dijeran cuando tenía que presentarse para defenderlo. Unos días después le comunicaron que debía presentarse dentro de dos semanas para la evaluación oral de su tesis ya que la corrección y revisación de la misma en cuanto a redacción y desarrollo había sido sumamente satisfactoria. A mí también me habían llamado para avisarme que mi tesis ya había sido corregida y aprobada pero que tenía que esperara a la entrega de promedios y títulos que se realizaría en un par de semanas también. Sasuke y yo coincidiríamos en nuestras fechas de viaje a Suna por lo que habíamos decidido que viajaríamos juntos e iríamos en nuestra camioneta nueva en vez de autobús ya que el viaje debía ser lo menos tumultuoso posible para no agravar el estado de la costilla de mi novio. Aún teníamos tiempo para organizar nuestras actividades para esos días en que estaríamos en Suna ya que por lo menos tendríamos que quedarnos en lo de Shizune como mínimo un par de días.

Los días se pasaron volando. El granero ya estaba terminado por lo que yo había mandado a traer dos caballos de la casa de los abuelos, una yegua blanca con algunas manchas negras en las patas y un caballo macho marrón con manchas negras y blancas por todo el cuerpo. Ambos tenían tres años y estaban entrenados por los peones para tener un buen estado físico. Yo por las mañanas me iba a lo de los abuelos a trabajar en el estudio y volvía a mediodía a almorzar con Sasuke para luego quedarme a terminar balances y demás obligaciones de la contabilidad allí. Algunas tardes tenía alguna que otra reunión en Konoha con algunos clientes o personas que mantenían negocios con el rancho. Tuve que ver en un par de ocasiones a Itachi, quien todo el tiempo parecía abrasarme con la mirada tan intensa que me dirigía. Si bien él era muy correcto enfrente a los de Nacionales Akatsuki, las veces que nos tocaba estar solos unos minutos antes de que comenzaran las reuniones el no perdía el tiempo y se ponía a coquetearme. A pesar de que aún recordaba su confesión, la cual parecía tan sincera de su parte intentaba no flaquear ante sus intentos de hacerme caer de nuevo en sus redes; porque generalmente la faceta que mostraba era la del Itachi acosador y necesitado de mí que era antes de esa confesión; realmente me parecía a veces que Itachi tenía dos personalidades, no era capaz de entenderlo por completo lo cual me ponía nerviosa y me hacía vulnerable en algunas ocasiones.

Y era en esas ocasiones en las cuales se mostraba dulce y apasionado como aquel muchacho que yo había conocido hacía años y que me había hecho mujer que había logrado atraparme entre la pared y su cuerpo esas veces, logrando que mi piel se erizara a su contacto y haciendo que mi cordura me traicionara momentáneamente cuando me robaba algún que otro beso que me dejaban sin aliento. De las cinco reuniones en las cuales nos habíamos tenido que encontrar con los de la empresa con la cual teníamos el negocio en común ambos ranchos, en dos de ellas había logrado excitarme de sobremanera al punto en que probablemente si no hubiéramos sido interrumpidos tal vez hubiera terminado por tomarme y hacerme suya sobre la mesa de la sala de conferencias del lugar, o mismo contra la pared de la sala. Siempre que nos veíamos y nos saludábamos se mostraba atento, dulce y hasta algo romántico con palabras cursis, lograba distraerme para que no me diera cuenta del momento en que atacaba mis labios con desesperación para luego acariciarme en los lugares precisos donde sabía que podría derretirme de placer. Otras veces simplemente venía por detrás y comenzaba a besarme el cuello y acariciar mis piernas. La última vez que había sucedido un encuentro de ese tipo había sido lo más cercano a lograr su cometido.

-Flash back-

Ese día habíamos tenido una discusión con Sasuke por alguna tontería acerca de mi seguridad y es que en ese tiempo en que mi novio había vuelto a casa no podía movilizarse a voluntad y estaba totalmente histérico y muchas veces se la agarraba conmigo; por lo que ese día manejé algo mareada por el efecto de la pastilla que me había tomado antes de dormir (aún duraba el efecto de la misma porque me había acostado sumamente tarde, y aunque ya dormía junto a Sasuke las pesadillas no habían cesado y había decidido seguir tomando la medicación un tiempo más), había llegado a las oficinas donde Itachi ya estaba esperando a que en media hora se reunieran con nosotros lo de Nacionales Akatsuki. Nosotros debíamos reunirnos antes para discutir lo que debíamos plantearles a ellos por lo que teníamos que pasar ese tiempo juntos y ponernos de acuerdo para hacer una buena presentación. Había entrado en la oficina donde hacían unos minutos estaba Itachi esperándome quien al verme entrar algo brusca había dejado de hacer lo que estaba haciendo (con los papeles que teníamos que presentar) y me había observado con curiosidad mal disimulada. Me saqué la chaqueta fina que llevaba y sin decir una palabra al hombre allí presente me puse a leer y organizar la información que yo había llevado para la ocasión, mi mente estaba algo confusa aún por lo que nunca supe lo que estaba pasando hasta que me fue sumamente difícil detener la situación en la que me encontraba. Itachi se acercó por mi espalda y acarició mi pelo mientras yo intentaba ignorarlo para no comenzar una nueva discusión con otra persona, realmente no tenía ni la paciencia ni las ganas para hacerlo. Pero Itachi insistió. Sustituyó las caricias por su boca, besándome el cuello y erizando mi piel en el acto. Sus manos comenzaron a vagar por sobre mi ropa colándose por debajo de mi blusa para dar suaves caricias por mi abdomen y un poco más arriba. Sentía su cuerpo pegado al mío por la espalda y con la otra mano comenzó a subir mi falda tocándome las piernas y dándome en ellas pequeños apretones que sólo hicieron que una creciente necesidad de sexo creciera en mí. Itachi llegó hasta mi ropa interior y me tocó por sobre mi centro haciendo que mi respiración se acelerara. Sabía en alguna parte de mi mente que lo que estaba haciendo estaba mal, estaba engañando a Sasuke, estaba traicionando al hombre que me amaba y a quien yo amaba, y en parte le estaba dando una falsa ilusión a mi antiguo amor que al parecer se había declarado actualmente enamorado de mí. Me sentía una persona sucia y sin moral, traicionera, muy excitada y sumamente molesta con mi novio con quien por cierto hacía ya una semana que había salido del hospital y con quien no había tenido relaciones sexuales en dos semanas. Sinceramente me estaba dejando llevar por el momento y la calentura, mis hormonas estaban sumamente descontroladas, y mi mente algo obnubilada no estaba ayudando en nada; ya no era que temiera enamorarme de Itachi porque sabía que amaba a Sasuke y finalmente había logrado que esa decisión sentimental se mantuviera en mí; ahora es que Itachi me hacía desearlo demasiado, yo hacía días que permanecía en abstinencia y mi mente era un caos. Así que simplemente opté por el camino más fácil que se presentaba ante mí y me dejé hacer.

Itachi estimuló mi zona sin dejar de pasar su lengua por mi cuello, y sin dejar de tocar mis senos por debajo de mi blusa, mi brasier lo había levantado para tener mejor acceso a ellos. Comencé a jadear y tuve que apoyar mis manos en la mesa mientras sentía la rica estimulación que Itachi me proporcionaba en mi cuerpo, me sentía una muñeca en sus manos expertas pero en ese momento sólo quería descargar mi frustración e ira de alguna manera y el placer era un buen método. No me importó sentir que Itachi me bajaba las bragas, como no me importó sentir que la mano que estaba en mis senos dejaba su lugar para acariciar mi columna mientras él se bajaba los pantalones; no me importó sentir su glande húmedo, excitado y caliente rozar y friccionar mi entrada preparada para recibirlo, logrando sacarme algunos pequeños gemidos en el acto. Finalmente me impacienté e hice lo que nunca pensé que haría con él (ya que técnicamente nunca pensé que volvería a acostarme con el primo mayor de mi novio): me moví un poco incitándolo a que me tomara de una vez. Itachi no se hizo esperar y entró en mí con una potente embestida que me hizo gemir su nombre sin querer. Comenzó a penetrarme una y otra vez, con fuerza, con ganas, tan profundamente, a un ritmo intermedio pero constante. Apresó mi cadera con sus fuertes manos y se hundía lo más que podía en mí una y otra vez, sin descanso, agitado, gimiendo y jadeando a la vez. Yo sólo me aferraba a la mesa con fuerza, moviendo un poco circularmente mi cadera para acompasarlo a su vaivén haciendo mucho más deliciosa la experiencia de sentirlo dentro de mí. Había olvidado el buen sexo que se tenía con Itachi, era un semental que siempre me había dejado satisfecha en cada una de las veces que había hecho el amor con él. Ahora se sentía diferente, lo que estábamos haciendo era algo prohibido para mí, era algo que no tenía que estar pasando; sin embargo, era lo que necesitaba en el momento y él me lo estaba dando, y me estaba resultando algo de sumo deleite.

Itachi me seguía embistiendo y yo comencé a jadear más agitadamente sintiendo que mi orgasmo estaba próximo, él aceleró los movimientos hasta que ambos llegamos al clímax en un potente orgasmo; Itachi enterrándose bien adentro de mí con una fuerte estocada que hizo que mis manos resbalaran un poco por la mesa y algunas de las hojas de nuestro informe cayera y se desparramaran por el piso. Él seguía manteniéndose en mi interior sintiendo ambos los últimos resquicios de los espasmos del orgasmo, mientras su cuerpo estaba recostado sobre mi espalda y ambos intentábamos regular la respiración. Mi lucidez mental volvió a mí de repente y caí en la cuenta de lo que había hecho sintiendo como la culpa comenzaba a absorberme en cada rincón de mi cuerpo y mi mente.

- Salte de mí – le dije a Itachi con voz neutra sin mirarlo. Tenía los ojos cerrados y se me habían llenado de lágrimas al darme cuenta de la magnitud de lo que había hecho. Ese desliz podría costarme la relación con Sasuke y yo me había permitido ir demasiado lejos con Itachi.

- Sakura… - pronunció Itachi saliendo de mí mientras yo comencé a arreglar mi ropa.

- No digas nada… - le interrumpí yo - … esto fue un error… no volverá a suceder… - terminé de arreglarme mientras Itachi ya estaba arreglado también pero se acercó a mí rápidamente y me tomó algo brusco del brazo.

- No puedes hacer de cuenta que nada ha sucedido… - yo lo miré desafiante.

- Esto fue un error Itachi, déjame en paz… no pienses que se volverá a repetir… - solté bruscamente a lo que él me aferró más mi brazo el cual comenzaba a dolerme por lo fuerte que me lo estaba apretando.

- No juegues conmigo Sakura – dijo con una mirada furibunda el pelinegro – lo que pasó recién estuvo genial y… - nuevamente le interrumpí.

- Y no volverá a repetirse… nunca… - terminé la frase por él y el dio un fuerte golpe en la mesa con la mano que tenía libre lo cual me sobresaltó un poco y me hizo recordar la forma en que llegó a acosarme antes de declararme sus sentimientos aquel día.

- Pues tú sola no vas a decidir eso… - contraatacó él y yo me tensé con algo de temor al ver cierto brillo peligroso asomando en sus ojos. Un golpe en la puerta me dio la oportunidad de soltarme de su agarre antes de que la persona intrusa entrara a la sala donde nos encontrábamos. Junté rápidamente los papeles que se habían caído y entre él y yo terminamos de poner en cada lugar donde los empresarios se sentarían los informes que presentaríamos dentro de cinco minutos. Poco a poco fueron llegando así los restantes miembros representativos de Nacionales Akatsuki hasta que finalmente comenzamos la reunión. Aún estaba algo nerviosa por la situación anterior; sin embargo, fui tranquilizándome con el correr de los minutos al estar concentrada en dar parte de la conferencia. Una vez hubo terminado la reunión me fui rápidamente del lugar alegando que tenía otras citas a las cuales no podía faltar, y sin perder tiempo salí del edificio y me subí a mi camioneta y salí de allí acelerando a todo lo que daba el vehículo. Justo cuando estaba doblando la esquina pude ver por el espejo retrovisor como Itachi estaba parado en la acera viendo como me iba del lugar; viendo como huía de él.

Y es que en ese momento lo único que quería era estar a solas con mis pensamientos. Tenía que reflexionar acerca de lo que había hecho, tratar de descubrir en mí misma las repercusiones de mis acciones, y es que ahora estaba metida en tremendo lío; no podía creer que le había sido infiel a Sasuke pero es que en esos momentos previos a estar con Itachi realmente me encontraba tan enojada, frustrada e impotente. Conduje unos cuantos kilómetros casi sin saber a donde me dirigía. Había salido por una de las rutas del oeste de Konoha y ahora solamente se veía campo, bosquecillos y animales de granja del otro lado de los alambrados a ambos lados de la ruta. Me estacioné a un costado de la misma y me puse a llorar. Comencé a reflexionar de nuevo, había engañado a Sasuke, no podía creer que con todo lo que había sucedido en este último tiempo podía caer tan bajo como para traicionar a la persona e había estado a mi lado en todo momento contra viento y marea. Me sentía el ser más despreciable sobre la faz de la tierra y sinceramente no sabía que sucedería a continuación. No sabía si decirle lo que había ocurrido a mi novio, si ocultárselo o seguir como si nada. ¿Podría Itachi ir a contarle él lo que había pasado? Ahora el mayor de los hijos de Fugaku tenía una carta bajo la manga para utilizar en mi contra cuando quisiera y yo había sido la estúpida que se había dejado llevar por el momento y el maldito efecto de las pastillas esas que tomaba para dormir que lo único que hacían era idiotizar mis sentidos. Y Sasuke también tenía culpa de que yo hubiera hecho lo que hice porque me había puesto de mal humor y una cosa había llevado a la otra y había terminado descargando mi frustración, ira e impotencia con su primo... Mentira... ¿a quién quería engañar con eso? La única culpable en todo esto era yo y nadie más que yo. Yo era la que había sido infiel, independientemente de los intentos de conquista de Itachi y del empeño del mismo, había sido yo quien había cedido finalmente a acostarme con él, y ni siquiera por los motivos correctos. Ahora toda la situación se complicaría y habrían nuevas decisiones que tomar... Sasuke debía saber la verdad, no podía hacer como si nada hubiera pasado, él no se merecía ser tomado por tonto, él debía saberlo para decidir si seguir a mi lado o no, era su decisión y no mía. Apoyé mi frente en el volante de la camioneta y me quedé así un rato intentando organizar mis pensamientos, tratando de pensar como decirle, llegado el momento, la verdad usando las mejores y menos hirientes palabras acerca de lo que había sucedido con Itachi. Algunas lágrimas aún descendían por mis mejillas cuando un golpe en la ventanilla me sobresaltó sorprendiéndome encontrar la mirada de preocupación plasmada en el rostro de Sasori, mi psicólogo. Me limpié rápidamente los rastros de mi llanto y bajé la ventanilla enseguida.

- ¿Qué haces aquí Sakura? ¿Estás bien? - preguntó preocupado observando el interior de mi camioneta, quizá buscando algún indicio de lo que me hubiera pasado para estar en ese estado tan deplorable.

- Sí... - susurré y enseguida me aclaré la garganta para que mis palabras sonaran más firmes - sí, estoy bien... - él me miró con el ceño fruncido sin tragarse la falsa expresión de tranquilidad que denotaba mi cara - De verdad, estoy bien... ya debería irme, quizá...- pero Sasori me interrumpió en ese momento.

- Ni pienses que voy a dejar que te vayas manejando en ese estado Sakura - dijo firme y volvió a hablar enseguida sin dejar que yo alegara algo - es mi deber como médico y como amigo - y es que él se había convertido en un amigo para mí ya que mis otros amigos aún seguían en Suna, ellos tenían sus vidas allá y aunque hablábamos de vez en cuando no estaba la situación como para que yo me desahogara con ellos acerca de los problemas que me aquejaban. Asentí a las palabras de Sasori, y él se subió al caballo en el cual había aparecido en escena para guiarme por un camino que se adentraba en el campo. Unos kilómetros después llegamos a una pequeña pero acogedora cabaña de dos pisos por donde me hizo pasar y esperarlo mientras él hacía té para ambos. Me ofreció el servicio y yo lo usé encantada pues quería asearme un poco luego de haber estado con Itachi.

Me sentía tan sumisa junto a Sasori, su presencia siempre imponía, además que sólo él sabía muchas cosas de las que me estaban pasando y podía ayudarme a encontrar algún tipo de solución. Me sentía tan insegura, cada vez que salía a la calle entraba en un estado de relativa paranoia, temía que mi acosador pudiera aparecerse y hasta no encontrarme con alguien conocido no me sentía tranquila. Sentía que estaba llegando a un punto de quiebre dentro de mí misma ya que lo mío era tan sólo una pantalla; no quería que los demás se preocuparan por mí así que guardaba para mí muchas cosas que sentía o que me pasaban por la mente; ni siquiera a Sasori le había contado algunas de las cosas, y es que quería ser fuerte por todos; no quería mostrarme ni débil ni inútil, por lo que aparentaba estar bien y poco a poco esa mentira se iba reflejando en mi comportamiento y en el diario vivir; y ahora finalmente me encontraba en crisis.

- Muy bien Sakura - dijo de repente Sasori sacándome de mis pensamientos - cuéntame lo que sucedió para que estuvieras tan alterada... - siempre directo al grano, y siempre usando ese tono profesional que tanto le caracterizaba.

- Bueno... yo... – no sabía como confesar algo que me daba tanta vergüenza - … yo me acosté con Itachi... - mi pelirrojo amigo se mantuvo en silencio mirándome sin expresión alguna y escuchando lo que yo tenía que decir - y ahora... ¡Dios! no puedo creer lo que hice... – estallé - Sasuke y yo tuvimos una discusión hoy en la mañana y las pastillas esas que me recetaste a veces me dopan un poco y no me dejan pensar con claridad y hoy... yo sólo... me dejé llevar por la seducción de Itachi... No... no sé porqué lo hice... - me puse a llorar nuevamente con la cabeza entre mis manos y mis codos apoyados en las rodillas, una vez abierta mi caja de Pandora de los sentimientos todo lo que había en ella salió de golpe - Este último tiempo yo... he estado más alterada que de costumbre... ando muy nerviosa cuando estoy en la calle... siento que me observan... me siento como perseguida por eso trato de no estar sola... En casa estoy más histérica y las conversaciones generalmente terminan en discusión... - sentí a Sasori sentarse a mi lado y acariciar mi espalda para que pudiera tranquilizarme. Al fin había soltado lo que me pasaba, al fin era puramente sincera en cuanto a mí misma.

- ¿Has hablado con tu familia de esto Sakura? - negué con la cabeza.

- No quiero preocuparlos más… Sasuke está recuperándose aún de sus golpes y se siente mal por no poder movilizarse a gusto; mi abuelo aún está recuperándose de su pierna y mi abuela está ocupada atendiéndolo a él y la casa… mi tía está en Suna y no quiero cargarla con mis problemas ya que se sentirá mal por no poder estar aquí y apoyarme…

- Pero Sakura… no puedes guardarte todo lo que te pasa para ti sola… ¿por qué no me habías dicho que todo esto te estaba pasando? – me preguntó sorprendido por haberle soltado toda la información de una.

- Quería avanzar cuanto antes en la recuperación… no lo sé Sasori, simplemente creí que lo mejor era ignorar lo que me pasaba y pensé que así se iría… al menos con el tiempo… - respondí soltando un suspiro.

- Por eso es que tienes pesadillas Sakura, porque no compartes ni dices lo que sientes… Ahora que sé que esas pastillas tienen ese efecto en ti lo mejor será que tomes sólo media y con la cena, pero sólo si estás nerviosa por algo… - yo asentí. Una pregunta cruzó por mi mente en ese momento.

- ¿Por qué crees que me acosté con Itachi? ¿Crees… crees que aún pueda sentir algo por él? – le pregunté con la voz compungida.

- Pues… - Sasori pareció meditar el asunto un momento pues su semblante se tornó pensativo – no creo que lo hayas hecho porque sientas algo por él… Para mal o para bien tú consideras a Sasuke como tu red de seguridad, tanto física como emocionalmente, al discutir con él hoy… pues creo que buscaste refugio inconscientemente en alguien más… e Itachi fue la mejor opción en ese momento… y según lo que me has contado de él siempre busca seducirte por medio de la atracción… el sexo es el lenguaje que manejan entre ustedes… es su forma de acercarse a ti… - terminó mi pelirrojo amigo dejándome pensando por un momento. Él aprovechó para servir el té para ambos y así comenzamos a degustar el mismo. Me sentía más calmada luego de haberme desahogado con mi amigo, pero aún quedaba un tema difícil y complejo por tratar.

- ¿Puedo preguntarte algo? – Sasori me miró y asintió - ¿Qué crees que debo hacer con… bueno… lo que pasó con Itachi? ¿Crees que deba contarle a Sasuke?

- Yo no puedo decidir por ti Sakura, eres solamente tú la que puede tomar esa decisión… - mis ojos volvieron a cristalizarse y Sasori me abrazó.

- Es que no sé que hacer Sasori… ¿Qué… qué preferirías tú si estuvieras en el lugar de Sasuke? – pregunté al fin – Tengo miedo de que Itachi vaya a decirle algo…

- Pues… no es algo fácil ni de decir ni de escuchar… pero yo creo que preferiría oírlo de ti… así también tendrías la oportunidad de explicarte… - yo asentí a sus palabras; Sasori y yo nos miramos un momento y nos dimos cuenta de que estábamos muy cerca el uno del otro, por lo que me sentí algo incómoda y atiné a separarme de su abrazo disimuladamente. El notó mi gesto pero aún así no dijo nada sólo siguió tomando su té – esta es mi opinión como amigo Sakura… es mi opinión personal…

- Lo entiendo… gracias… - le dije y me paré del sillón donde me encontraba - ¿Crees que soy una mala persona? – le pregunté de golpe a mi amigo quien casi se atraganta con el té – Ya sabes… porque… bueno… engañé a Sasuke… - terminé con la cabeza gacha como si hubiera sido regañada como una niña.

- No eres una mala persona Sakura… eres humana y todos cometemos errores… no eres ni serás la única que se equivoque a lo largo de su vida… - asentí. Ahora me sentía con mejor humor y un poco más relajada por la anterior conversación. Tenía una decisión que tomar y que mejor forma de hacerlo que manejando de vuelta a casa. Allí sabía que estaría Sasuke esperándome, quizá hasta preocupado, y es que entre la extensa reunión con los de Nacionales Akatsuki, mi huída luego de ella y el tiempo que había pasado con Sasori ya se había hecho de tardecita; tiempo en el que yo no había dado señales de vida a nadie.

- Me voy a casa Sasori…

- Espero que te sientas más tranquila ahora… - me dijo a lo que yo asentí – Esta es mi casa, la heredé de mi abuela Chiyo que falleció el año pasado… - agregó y me sentí un poco avergonzada por no haber prestado atención ni de donde me encontraba.

- Lo lamento – contesté rápidamente.

- No importa… el tema es que estoy aquí siempre y cuando no tenga ninguna consulta en el hospital… así que si quieres venir de visita en algún momento sólo pasa y ya… - me dijo con un pequeño rubor en su rostro que me pareció muy tierno. Sasori era tan amable.

- Gracias – le respondí con una tímida sonrisa y sin decir más me acompañó a la camioneta.

Me subí a ella y él entró de nuevo en la cabaña mientras yo salía por el camino a la ruta. Una vez al llegar a ella miré de reojo algo que brillaba en el asiento del copiloto y descubrí mi teléfono celular tintineando. Tenía unas diez llamadas perdidas de Itachi, algunos mensajes de texto de él preguntándome donde me había metido y que quería que habláramos; y tenía otro par de llamadas perdidas más pero estas eran de mi novio. Suspiré sintiéndome sumamente cansada por lo que tendría que afrontar una vez llegara a casa. Llamé a Sasuke en ese momento y le avisé que iba en camino para casa.

- Voy en camino Sasuke… creo… creo que tenemos que hablar… - le dije dudando, tenía miedo de contarle la verdad, no quería perder al hombre que amaba por un error pero a la vez tenía terror de confesarle lo que había hecho.

- Yo también quiero que hablemos – contestó él algo serio y el corazón se me encogió – Te estaré esperando – y ambos cortamos la llamada así nomás; sin palabras de amor de por medio, sin nada que me dijera que es lo que estaba pasando por la mente de mi novio. Arranqué la camioneta de nuevo y fui manejando despacio, como no queriendo llegar a casa y encontrarme con que Sasuke ya no me quería o que se iría. ¿Y si Itachi había ido a casa y le había contado todo? Sin duda no sabría que hacer ante eso, no podía concebir mi vida sin Sasuke, él se había vuelto casi todo para mí en este último tiempo y si bien discutíamos más frecuentemente era más bien por terceras razones. Pero él tenía que saber la verdad, se merecía saberlo. Yo era la que me había metido en este lío así que ahora debía afrontar las consecuencias del mismo; al menos le debía eso a mi pelinegro favorito.

Llegué a casa y apenas una leve iluminación se veía dentro por lo que me asusté un poco pensando en lo peor. Quizá el intruso estaba y no habría electricidad, quizá le había hecho algo a Sasuke ahora que no estaba en sus plenas facultades. Mil y una cosa se me pasó por la mente y en ese momento lo último que pensé fue en mí. Corrí a la puerta del frente y entré de improviso en la sala para encontrarme con la sorpresa de mi vida allí dentro. Sasuke estaba esperándome junto a la mesa y había preparado toda una cena romántica para ambos, la leve luz tenue que se veía era de las velas que había colocado para darle un toque romántico a la habitación. Y las lágrimas en ese momento se me agolparon en los ojos sin saber que hacer ni donde meterme, me sentía el ser más despreciable sobre la tierra. Sasuke se acercó a mí con una sonrisa seductora en el rostro y me abrazó lo que el dolor le permitió, se acercó a mi oído y comenzó a hablarme.

- Perdóname por la discusión de hoy en la mañana – comenzó y un nudo se formó en la garganta – no quiero que volvamos a pelear… Te amo y eres el amor de mi vida… no quiero que nos separemos nunca Saku… - terminó y me dio besos tiernos en el cuello logrando erizar esa zona de mi cuerpo.

- Yo… - yo no sabía que decir, toda la determinación acerca de decirle la verdad a Sasuke se me fue por el caño, no podía decirle nada luego del gesto que él estaba teniendo conmigo, decirle mi pecado sería la decepción más grande de su vida y sus ojos me miraban tan llenos de amor en ese momento que me volví la cobarde más grande del mundo al callar algo tan importante – yo también quería pedirte perdón… - terminé de decir finalmente soltando las lágrimas – Perdóname Sasuke… no quiero perderte… Te amo… – le abracé muy fuerte logrando sacarle un quejido de dolor a lo que aflojé mi agarre un poco. Mis palabras no solamente iban por la discusión de la mañana, sino que le estaba pidiendo perdón por mentirle, por engañarlo, por ser tan despreciable.

- Ya está bien mi amor – me dijo con un tono de voz dulce intentando consolarme – ven, comamos… hice la cena… - y así ambos nos sentamos a la mesa y cenamos intercambiando algunas palabras en total armonía el uno con el otro. Al terminar nos sentamos frente a la estufa a leña la cual estaba encendida logrando un efecto sumamente sensual en el ambiente, unas copas de vino en las manos y algunas caricias traviesas que lograron encendernos enseguida. La alfombra peluda que habíamos colocado frente a la estufa sirvió como asiento para ambos al principio aunque luego se convirtió en cama provisoria.

Sasuke no estaba al cien por ciento de su capacidad por el problema de su costilla pero aún tenía sus trucos; me fue besando desde los labios hasta los pies, y justo en mi intimidad se demoró algo más a la vez que me iba desnudando y dejando expuesta a él. Su lengua recorrió cada parte de mi piel dejando rastros de saliva que al soplarlos me hacían erizar y temblar un poco por el efecto electrizante que se lograba. Luego me tocó a mí desnudarlo a él e hice lo mismo, besé su cuerpo degustando su piel, intentando memorizar cada parte de esa persona que yo amaba y guardarlo en mi memoria. Tomé su miembro con mi boca y le di besos y pequeñas mordidas ocasionando que algunos gemidos se escaparan de la boca del dueño de mi corazón; recorrí su longitud sabiendo que ambos estábamos ansiosos por estar juntos luego de dos semanas de abstinencia. Susurró mi nombre indicándome que estaba cerca de llegar al clímax y me monté en él, procurando ser cuidadosa con los movimientos para no lastimarlo. Gemí al sentirlo dentro. Mi húmeda cavidad le envolvió como un guante y me llenó por completo sentirlo al fin en mi interior, tanto le había extrañado. Comencé a moverme arriba y abajo apoyándome en sus piernas con las manos para ayudarme en mi vaivén dándole una vista inconfundible de mi cuerpo. Sasuke jadeaba entre el dolor y el placer que sentía mientras acariciaba mis piernas y yo seguía moviéndome. Le sentí palpitar en mi interior y supe que estaba próximo al orgasmo. La mano de Sasuke comenzó a estimular mi clítoris a la vez que yo incrementaba las embestidas y segundos después llegamos ambos, sintiendo su deliciosa esencia derramarse en mí, inundándome ese cálido líquido por dentro; gimiendo ambos en ese momento. Salí de arriba de él y me acosté a su lado acariciando su pecho mientras él pasaba un brazo por debajo de mi cuello para que yo apoyara mi cabeza.

- Te extrañaba – dijo de repente Sasuke sacándome de mi ensimismiento y al ver sus ojos éstos me expresaron todo el amor que él sentía por mí sin palabras.

- Yo también Sasuke… yo también… - y esta vez también lo decía por dos motivos; había extrañado estar con mi novio, pero también me había extrañado a mí misma, esa que ahora era opacada por la sombra de la Sakura en que me había convertido. Pero pensaba cambiar eso, ahora le demostraría todo mi amor a Sasuke, intentaría reparar mis errores y juntos saldríamos adelante.

-Fin Flash back-

Desde ese día no había hablado con Itachi, cada vez que nos veíamos por alguna razón, ya fuera por trabajo o en algún almuerzo familiar en la casa de Fugaku yo le esquivaba o le decía que lo de aquel día había sido un error. Aunque él insistía en sus coqueteos, no había mostrado intención de contarle nada a Sasuke lo cual me aliviaba de sobremanera; ya que yo había decidido hacer como si nada hubiera pasado y olvidar el encuentro que había tenido con Itachi. Me había puesto las pilas y llenado de determinación para avanzar en la relación que manteníamos con Sasuke y ahora todo iba perfectamente para los dos. Los policías aún seguían investigando y habían hablado otra vez con las mismas personas de la vez anterior, los cuales eran todos nuestros conocidos y familiares y no era nada lindo saber que alguien a quien conoces probablemente podía ser la persona que me había violado y atacado, así como herido a Sasuke y a Sai.


Finalmente viajamos a Suna para recibir mi título de graduada yo y Sasuke a defender su tesis. Ambos nos acompañamos el uno al otro y Shizune lloró cuando le mostré el diploma que me habían otorgado en la entrega de los mismos; sin duda estaba orgullosa de mis logros, al igual que los sensei que habíamos tenido con mi novio, Asuma y Kurenai, a quienes pasamos a saludar por las aulas luego de que me hubiesen entregado el título. A Sasuke le fue genial en la defensa de su proyecto, todos nuestros amigos le fueron a apoyar y después de eso nos fuimos todos juntos a comer y celebrar tanto mi graduación como el éxito del proyecto de Sasuke. Pasamos cuatro días en total en Suna y nos quedamos en la habitación que yo antes ocupaba en la casa de Shizune, yo aproveché para ir a terminar con el tema de los papeles de mi antiguo trabajo y con mi novio aprovechamos a renovarnos con los aires de esa ciudad que nos había visto crecer y la cual tenía maravillosos lugares por recorrer. Sin duda que los dos extrañábamos la vida de allí y yo me sentía sumamente dichosa por tener al lado a un hombre que prácticamente había cambiado toda su vida por mí, alguien que había sacrificado tanto por la mujer que amaba.


Ya estábamos en Diciembre al fin y yo había comenzado con los preparativos y la organización de la fiesta de compromiso de Sasuke y mía. Había hablado en las floristerías acerca de que consiguieran crisantemos y gardenias para la fecha en que sería la misma, también había coordinado un servicio de comidas para que se encargaran de disponer de la misma y atender a los invitados; los cuales si bien no eran tantos, sumaban igualmente. Según habíamos contado con Sasuke serían sus padres Mikoto y Madara; y su tío junto con sus hijos; o sea Fugaku, Itachi y Sai; Shizune con Genma (quien se había auto invitado); mis abuelos Tsunade y Dan; cabe destacar que venían todos nuestros amigos de Suna; Hinata, Ino, Naruto y Kiba; también habíamos invitado a Kurenai y Asuma-sensei, quienes habían sido nuestros tutores en la Universidad y con quienes aún manteníamos algo de contacto. Por supuesto que algunos comerciantes y personas con las que mantenía negocios con el rancho de los abuelos estarían invitados pues después de todo era importante mantener una imagen adecuada ante ellos. Sasuke por su parte había invitado al veterinario que había conocido en la casa de su tío, el Sr. Inuzuka y su nieta Kana, y yo por mi parte había invitado a Sasori, quien era mi amigo aunque a Sasuke no le convencía demasiado eso. Mi abuela me había acompañado a elegir un vestido elegante para la ocasión, y al final nos habíamos decidido por uno que era strapless (sin mangas) en color plateado con algunos brillitos y piedritas delicadas bajo el busto, el cual resaltaba gracias a que era algo fruncido en esa parte (como arrugadito); desde el busto caía libremente con un tela tipo plisada (tipo tablas pero finas) hasta unos cinco centímetros sobre las rodillas. Al vestido le acompañaban unos zapatos plateados también de taco fino algo altos, y la joyería pertinente al caso. El anillo de compromiso iba a ser elegido por Sasuke y me lo iba a dar delante de todos, me dijo que era una sorpresa y no me lo daría ni mostraría sino hasta la fiesta en sí.

Estos momentos que estaba viviendo eran muy felices para mí. Finalmente iba a comprometerme con el hombre que amaba, muchas cosas habían sucedido pero de a poco las íbamos superando; tan sólo esperaba que todo esto no fuera un simple sueño y la realidad me encontrara sola y abandonada. Pero no podía ponerme pesimista, por el momento tenía todo lo que quería.


hasta aqui el capi, espero les haya refrescado la memoria, besos

juli