Aqui les traigo la conti, veran una parte que sera contada por el violador y espero aun les tenga en vilo sobre su identidad XD. Disculpen la demora y gracias por la paciencia.


Capítulo 18: La fiesta de compromiso.

Al final había llegado ese día tan especial para Sasuke y para mí, era el día que nos comprometíamos ante nuestra familia y nuestros amigos, entre otros invitados por conveniencia, el día que nos declarábamos nuestro amor con todas las letras frente a todos. Las semanas habían pasado casi sin darnos cuenta y cuando quisimos acordar ya estábamos a tan sólo unas horas de ponernos nuestros anillos (porque sí, Sasuke también usaría un anillo de compromiso al igual que yo, era un pacto entre los dos para quedar en equilibrio y demostrar ante todos nuestra equidad). Claro que el anillo de él era simple, liso y de oro, era un poco grueso y chato en la parte de arriba donde estaban nuestras iniciales. Mi anillo no sabía como era ya que Sasuke aún lo mantenía fuera de mi alcance para que fuera una sorpresa.

En estos días pasados la recuperación de mi novio había ido viento en popa y ya casi no sentía dolor, aunque los calmantes aún no los había dejado del todo por obvias razones. Mi abuelo ya caminaba un poco sin usar las muletas, le habían quitado el yeso de toda la pierna y ahora tenía uno que le cubría sólo desde debajo de la rodilla hasta el pie, inclusive; razón por la cual mi abuela ya no estaba tan pendiente de él y se había podido dedicar a pasar más tiempo conmigo y los aprontes de la fiesta de Sasuke y mía. Ella estaba tan o más emocionada que yo, iba de un lado para el otro ayudándome con la organización de la fiesta así como de mi atuendo.

En días anteriores las cosas referidas al trabajo que yo tenía en el rancho habían quedado acomodadas y todos los papeles estaban al día para que yo pudiera dedicarme enteramente a este evento familiar que estaba por llevarse a cabo. Los familiares de Sasuke habían sido comunicados acerca del compromiso y todos habían aceptado la noticia con ilusión y algarabía, al parecer ambas familias se llevarían muy bien. Las pocas veces que me había cruzado con Itachi luego de lo que había sucedido entre nosotros, a pesar de los nervios interiores que sentía, por fuera intentaba demostrar que no me afectaba el desliz de ambos y actuaba como si nada hubiera sucedido entre los dos. Por su parte él tampoco parecía dar indicios de provocar futuros problemas o dilemas familiares así que no pensaba demasiado en él y eso en cierta manera me aliviaba, de todos modos nunca me permitía a mi misma dejar de estar alerta o un margen de duda estando en su presencia. Sasori me había ayudado mucho a superar y aceptar el error que había cometido aquel día al acostarme con el primo de mi novio, se había convertido en el último tiempo en un buen amigo más que en un psicólogo indiferente. Ahora las consultas o charlas de tratamiento las teníamos en su casa ya que ahí podíamos sentirnos más cómodos debido a que la relación de amistad que teníamos podía verse mal ante los ojos de otros profesionales ya que no está bien que el médico y el paciente tengan una relación extra-consulta aunque fuera una simple amistad. Sasuke sabía el cambio de lugar de las consultas y aunque no le agradaba demasiado la idea lo aceptaba a regañadientes. Hubieron un par de ocasiones incluso que me acompañó para cerciorarse, como decía él, que el ambiente fuera el adecuado para mi tratamiento; aunque en realidad quería medir y estudiar el comportamiento de Sasori para conmigo cuando actuaba como psicólogo. En otras ocasiones por ejemplo ambos fuimos a cenar a su casa en un intento por mejorar la relación de Sasuke con mi amigo-psicólogo, logrando que un par de veces mi novio le hiciera unas consultas acerca de algo que le estuviera preocupando con respecto a variados temas en sí.


Al fin llegó la hora acordada y pude recibir a los invitados, los familiares hacía rato que habían llegado a nuestra casa, así como nuestros amigos de Suna también habían arribado más temprano; con quienes nos habíamos pasado charlando toda la tarde entre las idas y vueltas de los últimos aprontes, en los que cabe decir que todos participaron en menor o mayor medida. Hinata e Ino junto con mi tía Shizune y mi abuela Tsunade me habían arreglado el pelo, acomodado el vestido, hecho la manicuría y dejado lista para la fiesta, las opiniones aprobatorias las habían dado Kiba y Naruto, quienes en realidad habían pasado más tiempo con Sasuke que conmigo. A él también lo había acompañado gran parte de la tarde Sai, quien desde temprano se había aparecido por al casa para dar una mano en lo que se necesitara.

Finalmente llegaron los invitados por compromiso, y como anfitriones debíamos recibirlos uno por uno con Sasuke; la mayoría pertenecían a clientes o proveedores con los que yo trataba y unos pocos otros eran conocidos de mi novio. Me sentía tan feliz de que iba a convertirme en su esposa en poco tiempo, y él se veía tan o más feliz que yo. A veces me sentía un poco culpable por haber tenido tantas dudas durante todo el noviazgo que había mantenido con ese apuesto pelinegro que me hacía suspirar y me había robado el corazón, porque de lo que me había dado cuenta es de que Itachi ya no era rival de Sasuke; Itachi era mi pasado y como tal lo había superado casi sin darme cuenta; quizá lo que a veces me pesaba más en mi consciencia era que la forma que había tenido de darme cuenta de esto había sido la vez que había engañado a Sasuke. La fiesta pasó sin contratiempo alguno, no sé si fue porque al estar nerviosa tomaba el alcohol que encontraba en las bandejas de los mozos casi sin darme cuenta y eso me mantenía relativamente serena.

Casi sin darme cuenta llegó el momento en que nuestros anillos de compromiso se dieran a conocer, especialmente el mío ya que Sasuke había mantenido en secreto el modelo y demás para impresionarme con el mismo. Y realmente logró hacerlo. El anillo era precioso; en oro, delgado pero con dos piedras encima, una era un diamante blanco y junto a él había una piedra verde jade; según mi prometido ambas piedras nos identificaban a los dos, una combinación perfecta a sus ojos; y debo admitir que entre su explicación de la elección del anillo perfecto y sus palabras de la declaración de su amor me hicieron lagrimear un poco de la emoción. Yo le coloqué su anillo que era más simple que el mío pero igualmente hermoso, y le confesé mis sentimientos frente a todos nuestros familiares y amigos, y demás invitados; para luego proseguir con el brindis y servir los postres que habíamos elegido para la ocasión.

Durante el transcurso de la noche no me di cuenta de que en realidad estaba tomando demasiado alcohol, pero es que los nervios al principio y el ambiente de celebración después me hicieron entrar en esa onda de que brindaba con cada invitado con el que me encontraba y de esa forma el alcohol se me fue subiendo a la cabeza hasta que comencé a sentirme mareada. Aguanté lo más que pude en la fiesta y disimulé muy bien mi estado etílico hasta la colocación de los anillos, pero una vez que los invitados por cortesía se fueron y sólo quedaron los familiares (lo cual fue no mucho tiempo después de lo de los anillos) fue que me di cuenta de que ya casi ni me podía sostener en pie. El cansancio estaba haciendo mella en mí y esto, sumado al alcohol no era una buena combinación para mi cuerpo. Finalmente le pedí a Sasuke que me acompañara a la habitación a recostarme, me despedí de nuestros familiares y amigos con un poco de vergüenza pues era mi fiesta y no podía seguir en ella, aparte de que Sasuke tendría que quedarse a lidiar con todos lo que aún permanecían en ella y despedirlos sin mi compañía y en parte eso me hacía sentir un poco culpable, sentía que le estaba dejando trabajo para que lo terminara él cuando él también debía sentirse tan cansado como yo. Una vez que subimos las escaleras, Sasuke y yo intercambiamos un par de palabras más de amor así como unos cuantos besos fogosos y caricias entre los cuales llegamos a la cama de nuestro cuarto pero lamentablemente en cuanto mi cuerpo tocó las sábanas me quedé dormida dejando a Sasuke con su erección palpitante. Claro que yo no me di cuenta en el momento ya que había entrado en el dulce mundo de los sueños; de eso me enteré después cuando Sasuke y yo hablamos al día siguiente.


POV VIOLADOR

Desde que me había enterado acerca de la fiesta de compromiso de mi hermosa Sakura con Sasuke no había podido dormir tranquilo por las noches. No podía soportar la idea de que iba a perder a esa mujer para siempre una vez que estuviera finalmente ligada a un hombre, sentía que iba a perder mi derecho sobre ella. La veía ir y venir en la fiesta, tan hermosa y deseable como ella sola, riendo con la familia y los amigos al estar celebrando tan especial ocasión sin tener conocimiento de que la persona que la atormentaba en su interior era yo, sonreí entre altanero y arrepentido, me había encantado haber estado en su interior, haberla tenido en aquella ocasión sobre la hierba bajo la luz de la luna. Claro que ella había estado inconsciente pero eso no importaba, al menos había logrado mi cometido de probar esa piel que me encantaba. Luego los encuentros desafortunados que habíamos tenido siempre me habían dejado insatisfecho ya que nunca podía terminar de hacerla mía y reclamarla; siempre ella lograba escapar de mis garras. Claro que esos momentos igualmente eran igualmente atesorables para mí ya que dominarla de esa manera siempre era sumamente excitante.

Se notaba que Sakura estaba nerviosa durante la fiesta, yo observaba como miraba con ojo crítico el servicio que ofrecían la comida y la bebida así como ponía mucha atención en el trato de los mismos hacia los invitados, aparte de que ya se había tomado el equivalente a una botella de champán en lo que iba de la noche, y eso que la reunión llevaba menos de dos horas de comenzado. Así estuve estudiándola todo el rato, sin perderme detalle de esa criatura que a mis ojos era la más deliciosa que había probado, esperando por la oportunidad de esa noche para tener un momento a solas con ella, aunque aún no me decidía bajo que identidad acercarme a ella. Pero no tuve tampoco que pensarlo demasiado ya que el momento ideal vino justo una media hora después del brindis y que se colocaran los anillos de compromiso, finalmente el efecto del alcohol hizo mella en ella por lo que luego de despedirse de los invitados más importantes (los que seguramente estaban allí por conveniencia) su novio la acompañó escaleras arriba seguramente a recostarse.

Noté como los minutos pasaban y él no bajaba y la cólera me invadió imaginando las razones de la demora de tiempo. Apreté con tanta fuerza el vaso que tenía en mis manos que por un momento pensé que el mismo estallaría. Estaba a punto de perder el control y lanzarme escaleras arriba a interrumpir cualquier cosa que entre ellos estuviera pasando ya que eso interfería el curso de mis planes, cuando escuché los pasos de Sasuke por las escaleras. La expresión de su rostro era algo incómoda pero se le notaba de todos modos que estaba felíz. "Maldito suertudo" pensé. Esperé unos minutos más, controlando que los invitados que quedaran estuvieran entretenidos en sus conversaciones, especialmente el novio celoso, y disimuladamente me escabullí hacia el piso superior, poniendo como excusa si alguien me preguntaba algo que iba al baño de la planta alta, ya que el de abajo estaba ocupado.

Caminé por ese pasillo que en varias ocasiones anteriores ya había recorrido y cuando llegué al final del recorrido me detuve ante la puerta de la habitación que compartían Sakura y Sasuke. Me sentía excitado, ansioso y emocionado; también estaba algo nervioso porque podrían descubrirme en pleno delito, pero sin duda el riesgo lo valía, ella lo valía. Debía admitir que en algunas ocasiones sentía algo de remordimiento por haberla violado y querido forzar en otras ocasiones, sabía que no era justo para ella y que probablemente podría generarle algún trauma pero al parecer había tenido el apoyo suficiente para superar esos momentos, así que la culpa desaparecía rápidamente de mi mente. Abrí la puerta suavemente por precaución y una vez adentro cerré con seguro para asegurarme que no hubieran interrupciones esta vez. Ella estaba allí en la cama, cubierta por la colcha y aún con su vestido de gala al parecer. Me acerqué a la cama lentamente admirando cada detalle de la silueta de esa mujer que se había metido en mis entrañas como una obsesión casi desde el momento en que la había visto. Se veía tan plácidamente dormida, su mente entumecida por el alcohol no la alertaría de mí, quizá ni siquiera se despertaría cuando la tomara.

Fui acercándome a donde estaba ella acariciando desde sus pies por sobre la colcha hasta llegar a su rostro, donde repasé sus labios con mi pulgar. La destapé y fui acariciando sus piernas desnudas hasta llegar al límite de su piel que era cubierto por el vestido, fui levantándoselo sin dejar de realizar la caricia, notando como inconscientemente su piel se erizaba, quizá por mi toque o quizá por lo fresco de la noche. Una vez que se lo subí hasta la cintura y ví esas bragas negras de encaje sonreí satisfecho, ya me esperaba que estuviera usando algo así. Con delicadeza se la fui bajando degustando con mis ojos cada parte de piel que veía desnudo; no pude evitar posar mis labios bajo su ombligo y besarle las caderas así como también pasar mi lengua por su intimidad, era tan deliciosa como la recordaba. Una vez que hice que sus bragas volaran al otro extremo de la cama comencé yo a desabrocharme la bragueta para liberar mi miembro que ya estaba erecto y listo para entrar en ella; esta vez no utilizaría protección pues seguramente Sasuke no tendría relaciones con ella esa noche, y ella quizá pensaría que fue su novio el que estuvo en su cuerpo y le dejó ese regalito; era hasta perfecto el escenario. Toqué su intimidad y la estimulé un poco pues no quería lastimarla, la atraje un poco cerca del orillo de la cama y le abrí las piernas para tener mejor acceso a ella, un poco después noté como su cuerpo comenzaba a reaccionar y un poco de humedad de su interior rodeaba mi dedo estimulador. Ella emitió un casi imperceptible quejido de incomodidad cuando la moví pero no despertó de su inconsciencia.

Entré suavemente en su interior para disfrutar cada centímetro dentro de ella y no ser brusco, era tan maravilloso sentirla así tan íntimamente, sentirla mía y tenerla tan así para mí, toda a mi entera disposición. Sabía que no podía demorar mucho tiempo porque aparte de que pudieran sospechar de mi ausencia entre los invitados alguien podría entrar en la habitación para chequear el estado de Sakura; pero se sentía tan delicioso sentir su calor, su humedad, su estrechez era tan reconfortante que sentía que cada embestida era el delirio. Seguí unos cuantos minutos más moviéndome y disfrutando de acariciar ese cuerpo y besar esos labios que no me pertenecían hasta que mi ansiado clímax llegó y me derramé en ella. Besé sus labios en un tierno roce que logró fracturar mi corazón un instante por no poder tener la compañía de Sakura cada día de mi vida. Salí de ella cuando mi respiración volvió un poco a la normalidad y me arreglé la ropa. Le acomodé la ropa de ella y volví a taparla para que no pasara frío, no pude evitar perderme en los rasgos delicados de su rostro, y es que ella es tan bella como una musa de ensueño. Me recosté a su lado un momento y acaricié su rostro con una ternura impropia del momento, no podía soportar saberla al lado de otro hombre de ahora en adelante. Apreté mis puños con rabia porque tenía que hacer algo para que esa boda no se llevara a cabo, alguna artimaña debía ocurrírseme, podría sacar algún as de los que guardaba bajo mi manga y arruinar las cosas entre ellos pero prefería planificar mejor las cosas para que todo saliera de acuerdo a como yo quería al final; de nada me servía separarlos si al final no podía obtener a Sakura para mí.

Besé sus labios una vez más antes de levantarme de la cama y salir disimuladamente de esa habitación. Me crucé con Shizune y Genma en el pasillo pero estaban muy acaramelados y algo pasados de alcohol como para notar quien era yo, así que seguí mi camino hasta bajar las escaleras y mezclarme una vez más con los invitados que quedaban, los cuales ya eran bastante pocos. Media hora después me fui de esa casa, dejando a la mujer de mis pensamientos impregnada con mi esencia y a mi mismo con su olor, estaba seguro que esa noche volvería a soñar con ella.

Fin POV VIOLADOR


Desperté al día siguiente con un fuerte dolor de cabeza y de estómago seguramente consecuencia de todo el alcohol que había consumido en la fiesta de la noche anterior. Me sentía físicamente terriblemente mal pero interiormente sumamente feliz. Me levanté corriendo al baño para evacuar mi estómago pues las náuseas se hacían presentes por la resaca que se había comenzado a manifestar en mí y noté a un dormido Sasuke que se removió un poco a mi lado cuando me levanté de la cama a las apuradas. Minutos después lo tenía a mi lado ayudándome sosteniéndome la cabeza mientras todo el contenido de mis entrañas era evacuado. Una hora después me encontraba en la cama de nuevo, aseada y con un paño mojado en agua fría en la cabeza y esperando que Sasuke me subiera un té que me pudiera hacer sentir mejor. Sin duda el novio, o mejor dicho prometido que tenía era el mejor de todos, mira que cuidarme como lo estaba haciendo a pesar del cansancio que el pudiera estar sintiendo, sin duda hablaba muy bien de su persona.

Conversamos un poco mientras yo tomaba el té lentamente para que no me cayera mal y todo el tiempo Sasuke se quedó a mi lado acariciándome la pierna mientras yo esperaba la aspirina me hiciera efecto y se me pasara el horrible dolor de cabeza que sentía.

- Lamento haberte dejado solo anoche… - me disculpé avergonzada. El sonrió como siempre.

- Te sentías mal Saku, casi ni podías mantenerte en pie, lo mejor fue que te vinieras a recostar para que se te pasara… - comentó él.

- Pero te dejé solo con todos… fue una descortesía no sólo para contigo sino también para con los demás invitados… -el negó con la cabeza.

- Luego que te despediste y yo volví abajo con ellos conversé un poco más y según lo que me dijeron no se sintieron ofendidos para nada ya que sabían que los últimos días habían sido muy locos con el tema de los preparativos y pensaron que llegaste al límite de tus fuerzas… - el sonrió – no te preocupes que ninguno notó que estabas borracha – yo me sonrojé y me tapé la cabeza con las sábanas. Sasuke rió.

- Hacía mucho tiempo que no tomaba tanto alcohol… - dije luego de un rato tragándome la vergüenza, miré a Sasuke quien asintió – supongo que estaba nerviosa porque quería que todo saliera bien esa noche… - el me acarició la mejilla con ternura.

- ¿Te sientes mejor? – yo asentí – Me alegro… ya es mediodía… ¿crees que tu estómago soporte algo de comida? – yo negué rápidamente.

- No gracias… creo que por ahora paso… pero te acompaño en la cocina mientras tú comes algo… - el asintió. Me puse una bata cómoda y ambos bajamos.

Habían muchas cosas para ordenar y que recoger de las mesas y demás lugares. De la fiesta habían sobrado varios de los aperitivos y canapés que se habían repartido a los invitados así como bebida y postres. Observé por la ventana tipo puerta de la cocina el hermoso día que hacía y mientras Sasuke se preparaba algo yo abría todas las ventanas para que se ventilara nuestro hogar y el sol entrara. Me sentía un poco mejor y no pude evitar perderme en el paisaje frente mío admirando la hermosa naturaleza del lugar y dejar que mis pensamientos divagaran un poco. No recordaba mucho de la noche anterior desde que Sasuke me había acompañado escaleras arriba; sin embargo, cuando me había duchado luego de vomitar me había dado cuenta de que al parecer sí habíamos llegado a tener relaciones en nuestra alcoba, la prueba estaba en el resto de semen que había encontrado en mi cuerpo. Por un lado me sentía algo culpable por no recordar eso pero por otro lado ¿eso podría significar que yo podría haber quedado inconsciente y quizá Sasuke se habría satisfecho con mi cuerpo de igual manera? No me cerraba mucho la segunda opción pues no cuadraba en el perfil de mi ahora prometido pero no quería descartar ninguna de las opciones por el momento; quizá más tarde se lo preguntaría.

El día pasó sin más contratiempos, no hicimos demasiado sino solamente acomodar algunas cosas como la comida que había sobrado y limpiar las cosas sucias, ya me encargaría de lo demás y limpiaría más a fondo cuando me sintiera mejor de salud y ánimo. Dimos un paseo en la tarde en los caballos descansando nuestra mente de la fiesta de la noche anterior y actuando a la perfección el cuadro de los perfectos enamorados que éramos. Sin embargo, algo dentro de mí me decía que había algo que no cuadraba, tenía el presentimiento que en cualquier momento esa burbuja en la cual estaba viviendo mi historia de amor podría estar en peligro, si bien en mi interior estaban más que claros los sentimientos, sentía que en el exterior se avecinaba una tormenta con nombre y apellido.


Se que quedo algo corto pero espero les haya gustado de todas maneras, gracias por su apoyo.

Juli