Subo de nuevo este capi porque tuve que modificar una cosita para poder ayudarme con la historia, en realidad no faltaba una semana para la boda sino dos semanas. Con eso pronto, dejo el mismo capi de nuevo, y en breve subiré la conti!
Lo sé, lo sé, imperdonable de mi parte dejarlas tanto tiempo sin una continuación! demasiado tiempo sin inspiración, lo siento muchísimo! pueden castigarme como lo deseen me lo merezco. Pero hace unos días me empezó a brotar y comencé a escribir de nuevo (misteriosamente jeje) y ya escribí otro fic, (Un cambio sorprendente); y terminé el three- shot aquel (Soy un espíritu libre) y ahora vengo con esta conti, y seguramente con la conti del otro fic que quedó en suspenso al igual que este, el de El hada y el Principe. Lo siento chicas, realmente no merecían que me hubiera desaparecido tanto tiempo. Espero que les guste el capi que les traje hoy, es un poco más corto que otros pero eso tiene una razón de ser... tenía que terminarlo en suspenso para que se mueran por saber lo que sucederá a continuación muajaja XDDD Disfruten!
Capítulo 19: Verdad al descubierto.
El casamiento se llevaría a cabo en la granja del tío de Sasuke; no era lo que yo más quería pero Fugaku había insistido mucho al respecto. Sasuke era un sobrino muy querido para él. El hombre también había insistido en que donaría los animales para la comida de la celebración, por lo que ni Sasuke ni yo pudimos negarnos. Sai se encargaría de la decoración junto con Shizune ya que tenía contactos en el oficio y mis abuelos Tsunade y Dan ayudarían con los preparativos, y a medida que fueran surgiendo cosas pendientes. La fecha estaba dispuesta para dentro de mes y medio una vez que se hubiera efectuado la fiesta de compromiso, así podríamos aprovechar algo de los meses de verano aún para irnos de luna de miel.
Había pasado un tiempo después de la fiesta de compromiso pero parecía que el tiempo corría demasiado lento para mi gusto; ya quería que llegara el día del casamiento y poder respirar tranquila sabiéndome la esposa de Sasuke. Cada uno habíamos vuelto a retomar nuestras rutinas, él como veterinario y yo, que me había sumergido en un mar de papeles en el rancho de mis abuelos, para dejar todo pronto para cuando me fuera. Me sentía emocionada por lo que mi nueva vida de casada me traería pero a la vez no podía evitar que la sombra de mi acosador opacara mi felicidad. Había pasado un tiempo desde que el me había atacado la última vez, pero no me fiaba de este tiempo tranquilo que nos había dejado a Sasuke y a mí en paz, pues sabía que en cualquier momento podía atacar a cualquiera de nosotros sin el menos atisbo de duda. No dejaba de recordar sus palabras cuando había descubierto que era alguien a quien yo conocía, por las características físicas que había podido palpar de cuando intentó violarme la noche en que Sasuke fue herido, podían ser algunos hombres con quien me había cruzado pero algo que me había dicho me había descolocado, y recién ahora que me ponía a pensar con atención en eso después de tantas corridas y locuras de este último tiempo era que le empezaba a encontrar sentido. El hombre me había hablado de que aparentemente habíamos salido en algún momento o al menos me había relacionado con él más allá de un simple cruce de negocios, y no había mucho de donde elegir en ese caso.
Las opciones que manejaba me mantenían escéptica pues me costaba creer que uno de esos seres pudiera ser el que había llegado tan lejos en una obsesión insana hacia mí, al punto de violarme y atacar a Sasuke, incluso a Sai. Me sorprendía de sobremanera el desequilibrio mental que esa persona estaba presentando y me daba terror que pudiera cumplir con todas las amenazas antes de que la policía pudiera dar con su identidad. Hasta el día en que ese hombre no fuera apresado, las vidas de Sasuke y mía estarían pendientes de un hilo y no podría ser completa realmente. Eso era lo que más me descorazonaba. Mi mente manejaba dos opciones aunque una tercera a veces se escapaba. ¿Podría ser Itachi? Él y yo habíamos tenido una relación e incluso me había pedido otra oportunidad. ¿Sería él quien se hubiera descarriado al punto de obsesionarse como el acosador parecía estar? O tal vez Sasori, ¿quizás? Me dolía pensar que este fuera el caso ya que confiaba mucho en él y me había ayudado mucho a superar situaciones complicadas en esta etapa difícil de mi vida. A veces pensaba en Sai, también. El como había desparecido la última vez en que el acosador había atacado, sin que me diera cuenta y había sido herido antes del ataque del acosador hacia mi persona, a veces me parecía sospechoso… o quizá una mala coincidencia. Y él me había encontrado cuando me había violado por primera vez el atacante. ¿Eso también sería coincidencia? Me lastimaba pensar que esos tres hombres que antes o después habían sido tan importantes para mí pudieran estar tan enfermos al punto de haber llegado tan lejos en una relación tan enfermiza como la que me unía con el acosador.
No había compartido mis sospechas con nadie, más de ofrecerle a la policía los datos en cada ocasión. Temía lo que pudiera pasar una vez que pusiera esas cartas sobre la mesa con Sasuke; es decir, eran sus primos mis principales sospechosos por Dios Santo, y un psicólogo, un hombre con el que me veía una vez por semana generalmente. Sin duda pondría el grito en el cielo o tal vez me tacharía de loca, yo que sé. Tenía que averiguar algo por mi cuenta. Lo que fuera para poder sacarme esta sensación de angustia de mi pecho cada vez que miraba a un futuro incierto.
Así que comencé con esa investigación secreta para poder tomar el toro por los cuernos y desenmascarar al hombre que me impedía realizar mi vida libremente junto al hombre que amaba. Cabe decir que no pude averiguar mucho sobre Sai, lo seguí un par de veces e incluso almorzamos juntos en algunas ocasiones pero nunca su actitud me demostró más de lo que él quiso que viera. No parecía un hombre enfermo ni con problemas de personalidad. Cuando otro hombre me miraba ni se inmutaba ni demostraba mucho estando a mí alrededor. Me permití pensar en descartarlo de mi lista de sospechosos ya que no encajaba en el perfil que yo me había hecho de mi acosador. Adoraba a Sasuke por lo que jamás me habló mal de él. Quizá Sai era simplemente un hombre con malas coincidencias en su vida, momentos equivocados y lugares equivocados. Pobre chico. O quizá era mi culpa pues todos esos momentos le habían sucedido estando a mi alrededor, quizá debiera disculparme porque cada vez se hubiera tenido que enfrentar a situaciones incómodas y para nada apacibles, sino difíciles.
Con Sasori la cosa no fue tan fácil de distinguir. Sasori era un poco reservado en algunas cosas y muy perceptivo con las actitudes de los demás, por algo era un psicólogo. Me fui con cuidado con él, utilizando la amistad que habíamos forjado y fui descubriendo tintes sobre - protectoras en su personalidad, las cuales salían muy de vez en cuando, esporádicamente, pero que estaban allí. Me dolía mucho pensar que podía ser él quien estuviera haciéndome tanto daño. Era un gran amigo para mí, un gran apoyo en mi vida. Sin duda era él a quien acudía cuando tenía algún dilema en mi mente o me tenía que enfrentar ante una situación o una decisión difícil. Si ese hombre podía influirme a tal grado de sentir un poco de dependencia de su tiempo, no era muy bueno que pudiera ser el hombre tras mis ataques… aunque lo había conocido luego de efectuarse el primero por lo que no tendría demasiado sentido seguirlo manteniendo en mi lista. Así que lo descarté también, quedándome con mi último sospechoso.
Con Itachi fue con quien lo tuve más difícil. ¿Cómo podía acercarme a alguien que esperaba un simple desliz mío para tomar partido del asunto? Mostrarme diferente con él resultaría en algo que el podría malinterpretar como un cambio de opinión de mi parte en cuanto a lo que él me había dicho cuando me había pedido la oportunidad. Sin contar que su carácter es muy voluble y puede cambiar su ánimo con facilidad. Y sumándole a eso que me había acostado con él… mientras yo estaba con Sasuke. Y eso aún no lo podía olvidar del todo. No le había dicho nada a mi prometido del asunto porque tenía pavor que nuestra relación terminara, yo lo amaba y por culpa de mi estupidez quizá le había dado a Itachi la carta perfecta para destruírme. Pero él aún no había dicho ni hecho nada con respecto a eso, lo cual me confundía como la mierda. Las veces que coincidimos en reuniones con él, después de la fiesta de compromiso lo observé disimuladamente en varias ocasiones, pero siempre parecía con la mirada perdida o centrado en los temas que se estaban discutiendo en el momento. Parecía un poco diferente y no sabía bien como interpretar ese comportamiento. En otras ocasiones, sentía su mirada en mí de forma tan intensa que sentía como los vellos de mi nuca y brazos se erizaban y no podía dejar de sentir un nudo en la garganta todo el tiempo que pasaba eso hasta que le sentía conversar con alguien más y podía volver a tragar aliviada de haber sido su foco de atención. Los nervios me consumían en su presencia y no podía evitarlo ya que cada vez que lo veía la culpa me corroía. Las veces que reuní coraje para seguirle, algunas veces se estacionaba en la entrada de mi casa junto a la ruta y observaba a las rocas, lo que hacía que me corrieran escalofríos. ¿Estaría recordando mi primer ataque como un amigo empático, disfrutando aquella invasión de mi ser como mi acosador o simplemente admirando la vista? En otras ocasiones, cuando yo iba a lo de los abuelos y daba algún paseo a caballo para desestresarme o aclarar mis pensamientos, a veces terminaba en el lugar donde habíamos pasado la mayor parte del tiempo aquel verano y no podía dejar de preguntarme por todos los "y si…" que se me pudiera cruzar por la mente: ¿Y si Itachi se me hubiera declarado en aquella ocasión también? ¿Y si yo le hubiera dado otra oportunidad? ¿Y si él fuera realmente el hombre que me atacó, que me violó, que me amenazó y a mi familia, y lastimó a Sasuke? ¿Podía realmente Itachi, quien era primo de mi prometido, realmente estar tan mal psicológicamente que llegaría tan lejos y al punto de asesinar quizá a su propio primo, su propia sangre? Ese no era el Itachi del que me había enamorado, este hombre era un ser oscuro y no lo conocía para nada. Solamente me producía miedo.
La investigación policial había llegado a un callejón ya que aparentemente los sospechosos de los que habían dispuestos tenían coartadas para cada momento de cada ataque y eso era lo que mayormente me tenía un tanto desconcertada. Pero a su vez sabía de alguna forma que alguien estaba mintiendo y la policía no terminaba de fiarse de algunos de ellos.
Fue dos semanas antes de la boca que esa tormenta que mi interior venía pronosticando se desató. Ese día se había acordado una reunión con unos ganaderos en la casa del tío de Sasuke, Fugaku, y tanto él como Itachi estarían presentes en ella. Yo iría como siempre siendo la representante del rancho de mis abuelos; y al final de la misma estábamos festejando un nuevo acuerdo de negocios. Me sentía reacia a quedarme mucho tiempo en esa casa sin Sasuke; había ido a regañadientes a esa casa sabiendo que los ganaderos habían sido los que habían propuesto que el encuentro se llevara allí, donde podrían conocer todo el lugar y Fugaku les podría hacer un recorrido y adentrarlos en el ambiente de su establecimiento. Finalmente la reunión había concluído luego de un par de horas y ahora Itachi y Fugaku acompañarían a los señores en el recorrido del lugar. Una vez que ellos habían salido de la oficina de Fugaku yo me había quedando recogiendo unos papeles y atendiendo una llamada de Sasuke. Él me decía que pasaría en un rato por mí ya que ya había atendido a uno de los animales de sus clientes, y había pasado por casa a levantar nuestros caballos e iba montando hacia lo de su tío a buscarme, ya que habíamos quedado en dar un paseo a caballo esa tarde. En el momento en que corté la llamada telefónica sentí el chirrido de la puerta. Me di la vuelta no queriendo pensar en lo peor pero parecía que ese día no era mi día de suerte pues nadie más que Itachi estaba parado allí, dándole la espalda a la puerta que había dejado entreabierta.
Me negué a dejar que me intimidara y a soportar más de su presencia agobiante, por lo que recogí rápidamente lo que me faltaba y me dirigí hacia la puerta con la intención de pasar a su lado y marcharme de ese lugar pero su mano en mi brazo me detuvo.
- No te vas a ir a ningún lado hasta que hablemos – dijo en un tono frío que me hizo erizar el pelo de los brazos. Temía un poco sus cambios de humor bruscos, y habían veces donde no sabía que esperar de sus acciones.
- No tenemos nada de que hablar Itachi, los negocios ya han terminado por el día de hoy así que me voy afuera a esperar a Sasuke – repliqué yo mordazmente intentando zafarme de su agarre. Pero él me lo impidió.
- Me importa una mierda Sasuke, no te estoy reteniendo para que hablemos de negocios, lo que a nosotros nos compete es otro asunto en particular… – ahora me aferró con los dos brazos mientras me atraía hacia él y sus ojos se clavaban en los míos –…uno de carácter más personal – intenté que me soltara de nuevo pero él sólo sonrió y me dejó ir por su propia voluntad. Retrocedí un par de pasos mientras él me miraba y recorría mi cuerpo con esa mirada que siempre tenía en su rostro, codicia, anhelo, deseo. Esa mirada que muchas veces me había puesto a temblar de excitación en sus brazos y a querer perderme más en ella; pero que ahora simplemente me parecía en parte siniestra y amenazadora, como si supiera más de lo que yo pudiera suponer.
- No hay nada personal que tengamos que discutir Itachi – le repuse lo más calmadamente que pude – no hay nada entre nosotros.
- Pero podría haberlo… – replicó rápidamente acercándose a mí, con sus ojos centelleando de furia - y no me vengas que es por Sasuke porque aquel día que estuvimos juntos en la oficina ya hacía tiempo que estabas con él y no creo que hayas fingido que me deseabas – terminó diciendo mientras sus ojos parecían burlarse de mí ante mi mirada furibunda y mis manos hechas puño.
- ¡Cállate! – le grité e intenté darle una cachetada pero su mano me agarró la muñeca antes de pudiera llegar a destino.
- ¿Te duele que te digan la verdad fierecilla? – comentó burlón – no sé por qué te enojas tanto si sabes que es verdad lo que estoy diciendo, tú me deseaste y aún me deseas, yo sé que me quieres.
- Ese día fue el mayor error de mi vida – respondí con los dientes apretados – y no sabes como me arrepiento de haber sido tan débil para haber cedido a la tentación de perderme en un fugaz momento de placer contigo para no pensar en otras cosas – terminé con los dientes apretados. Su mirada se ensombreció.
- Has cedido muchas otras veces a momentos de placer conmigo Sakura – contrarrestó con una mueca casi de sádica diversión, eso hizo que por dentro me pusiera a temblar pues nunca había visto una mirada tan grotesca.
- Nunca he vuelto a estar contigo durante mi relación con Sasuke, y lo sabes. Y no estoy considerando el tiempo que estuvimos juntos aquel verano – una sonrisa se extendió en su cara y una pizca de miedo me recorrió el cuerpo.
- ¿Eso crees? - contestó tranquilamente mientras yo fruncía el ceño ante su pregunta capciosa. Me acorraló contra el escritorio mientras yo le seguía dando vueltas a sus palabras en mi cabeza y me ponía tensa debido a su cercanía. - ¿Tú crees que tu cuerpo no me ha recibido acogedoramente en su tierno calor… - susurró contra mi pelo mientras yo pensaba en lo que sus palabras implicaban - … en otras ocasiones? – terminó junto a mi oído. Yo apenas empezaba a procesar lo que me había dicho cuando súbitamente se separó de mí dejándome más tiesa que una cuerda mientras yo apretaba los papeles que anteriormente había juntado entre mis brazos.
- ¿Q-qué quieres decir con eso? – le pregunté balbuceando y odiando que me temblara tanto el cuerpo como la voz.
Él me miró un momento y luego se dirigió a la puerta quizá para cerrarla y yo comencé a hiperventilar casi entrando en pánico por quedarme encerrada a solas con él cuando de repente se detuvo, como si hubiera cambiado de opinión y se dio la vuelta en seco sonriendo misteriosamente. Enseguida desconfié. Yo me puse alerta ante cualquier movimiento. Parecía un depredador a punto de atacar a su presa y no me gustaba nada el sentimiento de poder llegar a ser atrapada al final, ni ahora, ni nunca, no por él. – Mi hermosa Sakura – comenzó mientras lentamente se iba acercando nuevamente a mí. Yo me moví a un costado aprovechando un sillón de un cuerpo que había y poniéndolo de por medio entre los dos. Itachi sonrió divertido - ¿acaso piensas que podría hacerte daño que te escudas tras un simple sillón? – negó con la cabeza mientras yo sentía un murmullo de voces que parecía provenir de algunos cuartos a la distancia, quizá en la puerta de entrada. Cierto alivio se vertió en mí al pensar en que no estaría con Itachi más tiempo sola, pero sentí la puerta de entrada y mi alivio se esfumó.
- Voy a irme Itachi, no tenemos nada más de que hablar – le dije de forma suave tratando de no alentar su mal carácter.
- Sólo dime una cosa – dijo mientras yo aún estaba detrás del silloncito, y el se apoyaba contra el escritorio cruzando los brazos sobre su pecho, su pose era de total relajación y la mía de total desconcierto al ver tantas facetas de su cambiante personalidad; la puerta estaba a unos metros de mi sobre mi lado derecho y quizá pudiera huir si él intentaba apresarme de nuevo. – Admite que sientes algo por mí y te dejaré ir sin problemas… por esta vez. – yo lo miré enojada.
- Sabes que no siento nada por ti Itachi, ya lo hemos discutido muchas veces y me estoy cansando de repetírtelo. – ya el miedo daba paso a la ira en mí. El chistó y negó con la cabeza.
- Si no sintieras algo por mí no te habrías acostado conmigo en la oficina aquel día – Itachi insistió.
- ¡Ya te dije que si me acosté contigo en aquella ocasión fue porque fui débil y estaba molesta por otras cosas! – grité – ¡me tienes harta! – exploté al final, justo cuando la puerta de la oficina chirriaba anunciando la entrada de alguien, y cuando ví de quien se trataba me congelé en el lugar. – Sasuke! – le llamé, pero el ya estaba saliendo de la habitación y no se detuvo. – Eres un maldito – le dije a Itachi antes de irme tras mi prometido mientras un sonriente Itachi se quedaba allí. Las últimas palabras que escuché de la boca de ese miserable fueron: Te estaré esperando. Vete al infierno quise decirle en ese momento, pero mi atención estaba sobre la espalda presurosa de Sasuke, quien había salido de la casa como alma que lleva el diablo y se había apeado al caballo de él y salido al galope.
Yo puse rápidamente los papeles sueltos en mis brazos en mi bolso, el cual había cogido cuando había salido de la oficina y me lo enganché cruzado en mi espalda. Me subí también en mi caballo y salí detrás de él. Tan solo esperaba que pudiera alcanzarlo.
¡Oh no!, él había seguramente escuchado toda o parte de la conversación que yo había tenido con Itachi y se había enterado de todo; y yo no sabía que hacer ahora. No le había contado en su momento mi desliz por temor a que lo nuestro terminara, y ahora se había enterado de la peor manera. Sabía como se sentiría de traicionado, engañado y herido. Por Dios, ¿como podría perdonarme tanto él como yo misma por haber sido tan estúpida e irracional cuando me dejé llevar por un poco de sexo para sacarme lo mal que me sentía en aquel momento? ¿Y como fui tan estúpida a su vez de no contárselo cuando aún era fresco y podía darle tiempo para que pensara si me perdonaría o no? Sasuke era el hombre de mi vida y quizá ya era muy tarde para retenerlo a mi lado.
E Itachi supo que Sasuke oiría toda nuestra conversación, el maldito sabía de alguna manera que mi prometido había llegado a buscarme. Me había provocado a propósito y yo había caído en su trampa como una idiota y ahora estaba pagando el precio.
Disculpen mi falta de tiempo, prometo que antes de que termine la semana tendran el capi 20! Gracias por la paciencia!
Les dejo un beso grande y nos estamos leyendo!
Besos
Juliana
