Buenas tardes a todos: aquí les traigo el capi, el ansiado reencuentro entre Saku y Sasuke y la conversación que se lleva a cabo entre ambos. Espero que sea del gusto de todos y colme sus expectativas.

Sin más les dejo para que lean.


Capítulo 21: La conversación

Ni a Sasori ni a mí se nos ocurrió alguna cosa que pudiéramos hacer para poder sacarle la máscara a Itachi, pues ambos estábamos de acuerdo de que era el sospechoso más viable de toda esta trama. Una vez de que nos habíamos tranquilizado ambos y hablamos más sobre el tema, atando cabos y analizando ciertas situaciones y comportamientos, fuimos vislumbrando que la teoría que por el momento manejábamos no parecía del todo errada, sino que incluso parecía tomar sentido ante todas las situaciones que nos habían venido aconteciendo a Sasuke y a mí tiempo atrás. Una vez que no vimos razón para seguir dando vueltas a un asunto que sin duda requería la pericia de alguien más experimentado (y quizá más imaginativo) decidimos que Sasori hablaría con uno de los agentes amigos de él, un tal Zetsu, quien al parecer había trabajado de encubierto en algunas misiones y era bueno para conseguir pistas que otros parecían no encontrar. Al parecer el tipo era todo un maestro del disfraz.

Sasori se quedó esa noche conmigo, durmió en la habitación donde durante algunos días Shizune se había quedado cuando había venido de visita hacía un tiempo ya. Admito que a veces extrañaba su compañía, sobre todo en aquellos momentos en que Sasuke se iba a trabajar y yo me quedaba en casa repasando alguna cosa o limpiando, antes de irme después a los de los abuelos. A veces charlar con otra mujer sobre temas mundanos me sacaba alguna que otra sonrisa, más si ella hablaba sobre sus aventuras amorosas con Genma.

A mi me costó conciliar el sueño a pesar de lo cansada y deprimida que me sentía, pero no sentir el cuerpo de Sasuke junto al mío me generaba un vacío en el corazón y no pude evitar ponerme a llorar de nuevo pues le extrañaba demasiado. A veces uno no piensa que puede echar de menos mucho a una persona viéndola todos los días, incluso en algunas ocasiones a pesar de separarse algún tiempo por necesidad uno no siente tampoco demasiado esa sensación de extrañar al estar lejos el uno del otro; pero cuando la situación cambia y la razón de estar separados no es algo bueno, pareciera que la sensación de soledad es peor, como un enorme abismo que se abre negro ante los ojos y pareciera que solamente la luz de la persona amada puede opacarlo y regresarnos la ilusión de volver a ser amados y felices.


Durante casi una semana no tuve novedades de Sasuke lo cual me tenía casi al borde de la desesperación, pues aunque yo le enviaba de vez en cuando (al menos dos veces al día) mensajes de texto, el no daba señales de vida. No me animaba a llamarlo al celular pues prefería no arriesgarme a que no me atendiera la llamada ni a que me cortara si me atendía; pues eso me haría sentir más desdichada de lo que ya me sentía, ser rechazado por la persona que uno ama no es fácil, y se siente morir cuando sucede. En ese interín de tiempo de que Sasuke había desaparecido había recibido llamadas de Fugaku y mis abuelos preguntándome por él, ya que al parecer a su tío solamente le había comunicado que necesitaba tomarse algunos días para resolver unas cuestiones (seguramente si seguiríamos con nuestra relación o no). Fugaku estaba preocupado por su sobrino y me lo hacía notar constantemente pues me llamaba al menos una vez al día para preguntarme si había tenido noticias de él, al parecer no era de la única que él se había aislado. El señor mayor tenía razón además para preocuparse dado que una boda seguía organizándose mientras todo este drama iba aconteciendo. Mis abuelos seguían coordinando las cosas con Fugaku, aprontando los servicios y atendiendo llamadas de los invitados (los cuales no eran tantos tampoco) y tomando detalle de hasta la última cosa que pudiera llegar a salir mal. Era una pena que lo único y peor que no estaban tomando en cuenta era que quizá el novio podía no aparecer el día esperado, pero yo no iba a decirles eso. No quería arruinarles la algarabía con la que se manejaban mis abuelos, y dado que Sasuke no le había dicho nada a su tío acerca de cancelar los planes de compromiso, yo aún mantenía una secreta esperanza de que él sí apareciera dicho día y decidiera seguir con lo que durante mucho tiempo había planeado. Esperaba con todo mi ser que aún después de todo lo que había pasado quisiera convertirme en su esposa, en la madre de sus hijos.

Itachi me había enviado algunos mensajes esos días siempre diciendo que quería que habláramos, pero de lo último que yo tenía ganas era de verle o siquiera escucharle. El hombre que una vez había sido casi como un dios para mí se había terminado convirtiendo en el diablo, el causante de todas mis desdichas desde que había vuelto a entrar en mi vida. A su vez le temía ahora que procesaba en mi mente que él era quien me había atacado en varias ocasiones. Por Dios Santo, el tipo me había violado y aterrorizado aún cuando me veía a menudo y era el primo de mi prometido! ¿En que tipo de enfermo mental se había convertido ese hombre que hacía tantos años me había hecho tan feliz?, ¿como podía haberse obsesionado a tal grado conmigo cuando nunca me buscó siquiera luego de aquel romance de verano tan intenso que tuvimos? Esas eran las preguntas que yo manejaba en mi cabeza pues se me hacía la mar de difícil poder llegar a comprenderlo. Sasori había intentado explicarme en alguna que otra ocasión parte del funcionamiento de la mente de alguien como él pero me confundía demasiado pues me costaba enlazar a alguien que había cambiado tanto con el paso del tiempo.

Mientras, yo había conocido a Zetsu y entre Sasori y yo le habíamos puesto al corriente de la situación en la que yo me encontraba. Zetsu podría solicitar una copia del expediente policial de la investigación que aún se estaba llevando a cabo, y por su experiencia y pericia en todo tipo de situaciones seguramente podría encontrar alguna brecha que pudiera utilizarse para sacar la investigación adelante del pozo en el cual se había estancado hacía ya un tiempo. El agente nos había pedido unos días para estudiar el caso y las pruebas y análisis, así como las declaraciones de testigos y sospechosos para poder sin duda encontrar un punto de apoyo con el cual planear algo para poder hacer caer al culpable.

Esos días se me hacían muy difíciles vivirlos sin Sasuke pues él había sido mi apoyo desde hacía tanto tiempo ya que era tan extraño pensar en continuar la vida sin él. Ya formaba parte de mi, de mi futuro, del futuro que entre ambos habíamos proyectado y no me resignaría a tener una vida si él no iba a estar en ella. Ahora ya no sería solamente yo la elegida por él como su mujer por el resto de su vida; ahora él era mi elegido para ser mi marido y padre de mis (nuestros) hijos, él era el hombre que yo amaba y se lo demostraría, le haría ver que no se equivocaba al elegirme, me ganaría su perdón, su amor y su respeto nuevamente, costara lo que costase. Nada me separaría de él, bueno… solamente él claro, porque aunque me doliera horrores yo respetaría la decisión que él tomase. Y si esa era la forma de demostrarle lo mucho que significaba para mí, lo haría. Era la felicidad de Sasuke lo que importaba ahora.

Los días seguían pasando y yo estaba cada vez más nerviosa por el silencio de Sasuke, si llegaba la fecha y él no había hecho acto de presencia no sé que le diría a nuestros familiares. Sasori se había quedado un par de días conmigo y después mi abuela también se había pasado por allí y solamente le había podido explicar la ausencia de Sasuke diciéndole que se había ido en un viaje a Suna por algo del trabajo. No quería apabullar a mi pobre abuela con todos los dramas que estaba viviendo yo últimamente pues no quería quitarle la ilusión de ver a su única nieta casada. Mi abuelo Dan sospechaba algo pues me notaba reticente a hablar de mi prometido y me había encontrado llorando en un par de ocasiones, claro que yo le decía que eran simplemente nervios y las hormonas algo descontroladas. Mi abuelo siempre supo darme el espacio que yo necesitaba y su silencio decía más de lo que imaginaba. Supongo que el día de la boda me enfrentaría a todos y les diría que no se llevaría a cabo la misma si es que Sasuke no se aparecía a tiempo para que la misma se realizara.

Había pasado algunos días sola pues tenía que hacerme a la idea de tener que enfrentar mis miedos si es que nunca volvía a saber de mi pelinegro favorito. A Sasori no le gustaba nada eso, pero comprendía mi actitud. Esas noches cerraba a cal y a canto mi casa, incluso a veces ponía alguna silla bajo los picaportes de las puertas que daban al exterior e incluso le pasaba el cerrojo a la puerta del cuarto. Y para añadirle más fantasía al asunto, dormía con un cuchillo bajo la cama. Me sentía un poco paranoica pero digamos que la experiencia me había vuelto de esa manera, y sin la seguridad que Sasuke me había brindado durante todas aquellas situaciones traumáticas, sentía que tenía que hacer todo lo posible para sentirme segura (de alguna manera al menos). Mi abuela también había protestado un poco debido a las recomendaciones que la policía me había dado durante los ataques hacia mi persona, pero aunque ella se había quedado alguna que otra noche conmigo, no podía dejar sólo a mi abuelo Dan, y ambos no podían desatender todas las tareas del rancho de ellos y trasladarse ambos conmigo.


Era de noche y faltaban menos de dos días para la boda cuando recibí una llamada de Sasuke. Por un momento mi corazón se detuvo en mi pecho al escuchar su voz y tuve que sentarme para no caer por el temblor de mis piernas.

- Hola – me dijo cuando contesté y su voz se notó cansada y algo ronca.

- Ho-hola – susurré. Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas pues le había extrañado tanto y sin tener ninguna noticia de él casi me había desesperado por saber que se encontraba bien. Me armé de valor y le pregunté, esperando mantenerme entera si me decía algo que no quería oír. - ¿vas a volver a casa?

- Mañana iré por ahí y… hablaremos… - su voz sonó algo tensa y me pareció escuchar ruidos de sonido de fondo, una música y alguna que otra voz. Me tensé al instante preguntándome donde estaría Sasuke, pero no podía interrogarlo cuando las cosas estaban tan delicadas entre nosotros.

- D-de acuerdo… - asentí y estuve de acuerdo con él. De verdad teníamos que hablar.

- Bien… - dijo y su voz sonó algo fría – hasta mañana. – y colgó. Así sin más, dejándome con el corazón en la garganta y el pecho oprimido por la angustia. No quería ilusionarme pensando en buenas noticias pues la voz de mi amado no había revelado intención alguna en arreglar las cosas entre nosotros, pero a su vez, tampoco quería dejarme aplastar por la negatividad porque él tampoco se había mostrado agresivo ni nada de eso.

Llamé a Sasori enseguida y le conté acerca de la llamada de Sasuke; él intentó tranquilizar mi arrebato de hiperactividad ya que los nervios y la ansiedad comenzaron a obrar milagros en mí, sacándome de la monotonía que parecía haberme absorbido desde que Sasuke me había dejado. Lo que más me tranquilizaba (en parte claro) era que mi amado había dado señales de vida, eso era para mí lo más importante; yo necesitaba saber que él estaba físicamente bien por lo menos. Después mañana cuando le viera y habláramos (quien sabe de cuantas cosas) ya dilucidaría acerca de que pasaría con nuestro futuro; sin duda sería una conversación donde algunas decisiones se tomarían, bueno en realidad sería una charla donde yo sabría si Sasuke me dejaba definitivamente o no.

Esa noche casi ni dormí, con miles de situaciones pasándome por la cabeza y mi corazón galopando como loco por la anticipación de volver a ver a Sasuke. No sabía si sería un buen encuentro o no, pero al menos lo vería de nuevo. Y eso era lo más importante del asunto para mí.


Al día siguiente me levanté temprano, limpié la casa de arriba a abajo e incluso preparé una comida rica que le gustara a Sasuke pues él no me había dicho a que hora vendría y no quería tenerlo pasando hambre si es que aparecía a la hora de la comida. En realidad, como ya no sabía que hacer mi mente se ponía a divagar y cocinar me había parecido una buena manera de hacer terapia contra ese asunto. Eran cerca de las dos de la tarde cuando sentí un motor afuera e intenté apurarme con la comida. Sentí los pasos de alguien aproximarse a la casa y un instante después escuché unos golpes en la puerta de la cocina justo cuando intentaba colar la pasta que había terminado de hacerse al fuego y por culpa de los nervios y el apuro me cayó agua hirviendo sobre el dorso de la mano izquierda. Maldije en voz alta y puse la mano bajo el agua del grifo deseando que el escozor de la mano pasara, mientras quien fuera la persona que había llamado (yo esperaba fuera Sasuke) entraba al sentir mi mala palabrería.

- ¿Qué te pasó? – preguntó preocupado mientras se acercaba al fregadero y observaba mi mano colorada. Enseguida fue a buscar el botiquín de primeros auxilios que guardábamos en uno de los estantes bajos (y que a ni se me había pasado por la mente nerviosa y adolorida como estaba). Sasuke se acercó de nuevo, me llevó a la mesa donde nos sentamos en las sillas allí y él me pasaba una crema para quemaduras y me vendaba la mano. Esto no se parecía en nada al encuentro que había pensado entre ambos, y yo aún no había dicho una palabra. – Y bien… ¿me vas a decir que pasó? – me preguntó de nuevo esta vez mirándome a la cara mientras aún sostenía mi mano. Los latidos del corazón se me aceleraron por su cercanía, por su presencia, por saber que Sasuke estaba allí conmigo al fin. Se me cayó una lágrima rebelde ante tanto sentimiento de golpe pero me la limpié rápidamente antes de que terminara su recorrido. Él apretó mis dedos un momento, pero yo rápidamente me levanté de la silla pues quería darme un respiro para tranquilizar mis emociones por lo que seguir con la comida me pareció una excusa perfecta para ello. Y mientras lo hacía le contesté.

- Sólo me cayó un poco de agua caliente mientras colaba la pasta – dije a borbotones intentando minimizar lo sucedido mientras le ponía la salsa a la pasta y terminaba de poner las cacerolas sucias en el lavabo para después encargarme de ellas. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Ni siquiera me atrevía a mirar a Sasuke a los ojos, pues temía lo que pudiera ver en ellos. - ¿Quieres comer? Hice suficiente para ambos… - le ofrecí intentando conseguir un poco más de tiempo. Sasuke estuvo unos minutos en silencio hasta que finalmente suspiró y por un momento recordé en aquellos momentos donde la pasión nos consumía y su aliento se mezclaba con el mío, los suspiros de amor. Apreté los puños un momento ante el recuerdo sorpresivo.

- Claro Sakura, comeré contigo – contestó él con su habitual y hermosa y grave voz. Volví a abrir las manos y mis blancos nudillos volvieron a adquirir su color normal.

Llevé las cosas a la mesa y nos serví a ambos, sin decir ninguno otra palabra. Almorzamos en silencio, en la cocina solamente se escuchaban los sonidos de los cubiertos y la manipulación de los alimentos. Yo no pude terminar mi porción por el nudo que tenía en el estómago. Probablemente no fuera la mejor opción aplazar lo inevitable pero necesitaba un tiempo de asimilación de lo que sucedería antes de que "la conversación" con Sasuke tuviera lugar. Finalmente, una vez Sasuke terminó recogí todo e iba a ponerme a fregar todo cuando sentí a Sasuke a mi lado.

- Deja… yo lo hago – me dijo suavemente. No dije nada, solamente fui a sentarme de nuevo, y observé cada movimiento que ese hombre realizaba. Al menos sin sentir su mirada en mí me sentía más libre de explorarle a las anchas. Se veía tan hermoso como siempre, quizá tendría un par de kilos menos y estaba algo pálido pero se había afeitado seguramente antes de venir y cada vez que se había acercado a mí su delicioso olor me había envuelto en una nube de ensueño. Su comportamiento solamente me mostraba al Sasuke que siempre había conocido, nada fuera de lo normal, pero yo sabía que por dentro ya no era el mismo, yo había roto una parte de él.

Cuando él terminó la tarea fue a sentarse nuevamente a la mesa, en el mismo lugar que había ocupado antes. Ya no se podía postergar la conversación, por lo que armándome de valor comencé a hablar.

- Entonces… dijiste que teníamos que hablar… ¿Has… - me aclaré un poco la garganta – has tomado una decisión? – le pregunté internamente temblando y sin mirarlo a los ojos. Había quitado mi vista de él desde que había vuelto a la mesa pues quería evitar ponerme a llorar frente a él.

- Así es Sakura… he tomado una decisión… - él hizo una pausa – y ha sido una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar en mi vida… - confesó y yo me temí lo peor, por lo que llevé las manos a mi regazo para entrelazar mis dedos y evitar que se pusieran a temblar. A duras penas podía contener el nudo en la garganta. Él se calló y yo me pregunté si a él le resultaba tan difícil como a mí todo esto, y la respuesta me vino enseguida, claro que era difícil, y doloroso, pues él había sido siempre una persona muy sensible y seguro que, aunque estaba conteniendo sus emociones, por dentro debía estar muy mal.

- Antes de que me digas nada quiero que sepas que te amo Sasuke – le interrumpí, si al menos me iba a decir que no quería seguir conmigo al menos le confesaría todo lo que sentía y me disculparía (otra vez). Con toda la fuerza de voluntad que pude reunir lo miré, para que viera la verdad en mis ojos – Creo realmente que eres el amor de mi vida y no creo que alguna vez pueda amar a alguien como he llegado a amarte a ti… Sé que ya no confías en mí y que he cometido muchos errores, y te pido perdón por todo eso pero… - las lágrimas me traicionaron, me tragué el sollozo y continué – pero al menos me gustaría una oportunidad algún día para recuperar esa confianza… Sé que no merezco nada de ti… pero no sé que voy a hacer si tú te vas de nuevo… - terminé de decir y me cubrí la cara con las manos para tratar de que mi humillación no fuera tan directa, aunque no sé que tanto pueden esconderte las manos cuando uno se está convulsionando en llanto, temblando y gimoteando, y haciendo todo un espectáculo patético.

Escuché a Sasuke suspirar nuevamente y luego le escuché levantarse de la silla y alejarse… ¿Acaso se iba? ¿Me dejaba así sin más? Cuando escuché la puerta de la cocina pensé que un vacío me tragaría, Sasuke se estaba yendo y yo no podía hacer más que sumergirme en un pozo de culpa, amargura y desolación. Mi corazón estaba tan herido y el dolor que sentía era tan intenso que por un momento me costó mucho respirar y mantenerme consciente. ¿Quién diría que una persona era capaz de sentir tanto dolor emocional capaz de superar cualquier dolor físico? Unos minutos después escuché la puerta de la cocina de nuevo y sin duda supe que era Sasuke que volvía, pero no entendía que era lo que estaba haciendo hasta que sentí algo caer al suelo y al mirar vi que era el bolso de ropa con el que se había ido hacía más de una semana. El alma me volvió al cuerpo al llenarme de ilusión ante una posible oportunidad que Sasuke pudiera darme para seguir juntos. Se sentó de nuevo en la silla y comenzó a hablar. Esta vez estaba seguro de que yo no lo interrumpiría.

- He estado pensando mucho… me he roto casi la cabeza tratando de entender… - comenzó – e incluso he llegado a intentar ponerme en tu lugar… - yo lo miré e intenté hablar pero levantó su mano haciéndome entender que no quería interrupciones, así que no dije nada – Yo fui a un bar… - yo empalidecí, ¿acaso Sasuke…? – y conocí a alguien allí – me mordí el labio con fuerza – nos fuimos a su casa… - apreté mis puños tratando de ignorar los celos carcomiéndome y la agonía de imaginar a Sasuke con otra mujer – y comenzamos a besarnos… - hizo una pausa pero yo estaba conteniendo el aliento para evitar decir algo que podría destruirnos definitivamente, aunque entendía que quizá esta era una tortura que me merecía de su parte – pero ¿sabes que? – me preguntó pero yo seguí inmóvil mirándolo sin perder de vista un detalle de la conversación – no pude llegar más lejos con ella… - confesó y yo solté un imperceptible suspiro de alivio ante sus palabras. Sasuke me miró a los ojos fijamente y tan intensamente que por un momento pensé que me traspasaría – ella no eras tú Sakura… - y eso hizo saltar mi corazón de alegría, quizá no todo estaba tan perdido con mi amado como yo había pensado – He estado pensado… - empezó con la misma frase nuevamente – creo que dices la verdad cuando me dices que me amas Sakura pero… - yo comencé a desesperarme – me cuesta mucho volver a confiar en ti… - terminó con un susurro. Ahora parecía un chiquillo asustado de que la persona que él más amaba pudiera volver a hacerle daño.

Yo salté de la silla y me arrodillé a sus pies, agarré sus manos entre las mías y le miré a los ojos intentando transmitirle con ellos toda la sinceridad del mundo, y que viera la determinación que me guiaba

- Yo me ganaré tu confianza de nuevo Sasuke – dije rápidamente, intentando aferrarme con fuerzas a ese hilito de esperanza que parecía haberse tejido para ambos – te prometo que seré merecedora de tu amor de nuevo… no sabes cuanto me arrepiento de… - pero el me cortó.

- No lo digas… - su tono sonó herido – no quiero saber nada más de ese tema… ni detalles ni nada que se le relacione… eso deja de existir aquí y ahora… - yo asentí y esta vez sentí lágrimas de felicidad correr por mi cara. Él me las limpió tiernamente y yo sentí un cosquilleo allí donde sus dedos tocaban mi mejilla.

- Lo que quieras Sasuke… - respondí sumisa – te lo prometo… te lo prometo por mí, por ti, por mi familia… te prometo que intentaré con todas mis fuerzas ganarme tu perdón… aunque no lo merezca… - bajé un momento la cabeza pero la erguí enseguida volviendo a clavar mis ojos en él – te haré feliz Sasuke, te daré todo lo que tengo de mí… seré la persona que tu amas de nuevo… - el suspiró y un rubor tiñó sus mejillas y a mí me pareció el hombre más hermoso del mundo.

- Ya lo eres Saku… - dijo en voz baja y yo le abracé con todas mis fuerzas llorando por saber que no todo estaba perdido con el hombre que era dueño de mi corazón. Él también me abrazó de vuelta y escondió su rostro en mi pelo, haciendo que se me erizara el vello de la nuca y el deseo corriera por mis venas.


Hasta aquí el capi, espero que les haya gustado y quiero dejarles una pregunta: ¿desean que la escena continúe con lemon? si no quieren lemon la sigo de otra manera, pero lo dejo a criterio de las lectoras. Recuerden que al menos me gustarían 5 RR para poder tomar la decisión, sino lo escribiré como a mí me gustaría, ¿de acuerdo?

Les dejo un beso grande!

Juliana