Capitulo 5
Al siguiente día, el sepelio de Marlene fue temprano en la mañana. Luego, familiares y amistades se reunieron en la residencia de Marlene. Jane estaba en la cocina sentado, con un codo apoyado en la mesa y su mano en su mentón, miraba con detenimiento a Lucia, quien preparaba café caliente para los presentes.
Jane: "Hiciste las maletas?"
Lucia se volvió hacia el hombre.
Lucia: "Maletas?"
Jane: "Te quedaras sin trabajo. Ya no tendrás a quien cuidar."
Lucia bajo la mirada tristemente.
Lucia: "Así es, y encontrar trabajo ahora… Quien le va a dar trabajo a esta anciana?"
Jane sonrio: "No eres una anciana."
Lucia lo miro de reojo.
Lucia: "Me está coqueteando señor Patrick?"
Los dos sonrieron.
Jane: "Tus maletas van directo a mi auto."
Lucia cortaba pedazos de queso en la mesa, quienes harían compañía al chocolate caliente. Al escuchar esas palabras se detuvo y lo miro.
Lucia: "Disculpe?"
Jane: "Te irás con nosotros."
Lucia: "Señor…"
Jane: "Soy un hombre solo. Trabajo. Ahora de repente, tengo una niña de la que soy responsable. No tengo con quien dejarla en lo que estoy fuera. Es muy fuerte sacarla del sitio donde está y llevarla a un lugar totalmente desconocido para ella, con nuevas personas. Necesito a alguien que la cuide. Conozco a las personas con solo verlas. Amas lo que haces. Eres una dulzura de mujer.
Lucia lo miro de reojo, sonrió y se sonrojo.
Jane: "Quien mejor que tú que la conoce tan bien? Además, Stella se siente tan bien estando contigo. Eres su segunda mamá."
Lucia: "No se qué decir.."
Jane: "No diga nada, ni haga nada. Yo voy por sus maletas."
Lucia: "Gracias."
Jane: "No hay de qué."
Jane se levanto de la silla y se dirigió al cuarto de Lucia a buscar sus pertenencias no sin antes decir:
Jane: "Ah.. y no te preocupes de en donde te quedaras. Mi apartamento tiene 3 cuartos." Le sonrió.
Ella le devolvió la sonrisa y luego se quedo pensativa en la mesa. "Dios sabe porque hace las cosas." Pensó
XXX
Lisbon estaba atendiendo un nuevo caso con los chicos. Una pareja había sido brutalmente asesinada. Había varios sospechosos, pero todo era tan confuso. Necesitaban a Jane. Todo el equipo lo repetía.
Rigsby: "Necesitamos a Jane."
10 minutos más tarde.
Van Pelt: "Jane hace falta."
5 minutos más tarde.
Cho: "Voy a llamar a Jane."
Lisbon: "Ok, ok, ok… yo lo llamare ahora."
Esto era algo que la frustraba. Antes de que Jane llegara, ellos resolvían casos… quizás no todos, y no tantos, pero resolvían. Tomo el teléfono celular y lo llamo.
Jane en esos momentos estaba acomodando las maletas en el auto.
Lucia: "Perdone la pregunta, esto llegara a Sacramento?"
Jane: "No subestimes mi auto, Lucia." Hecho a reir a carcajadas.
Lucia: "No lo estoy subestimando, lo juro."
Stella: "Bueno, llego en él, no?"
Su teléfono comenzó a sonar y contesto.
Jane: "Heellloo."
Lisbon: "Jane, se que estas ocupado…"
Jane: "Esta bien, Lisbon. Voy de camino para allá. Estaré en unas cuantas horas en la oficina."
Lisbon: "Te necesitamos en la oficina. Podrías venir directo?" Dijo odiando decirlo. Sin embargo, no recibió ninguna respuesta sarcástica ni odiosa de Jane sobre el comentario.
Jane: "Eh… estoy con Stella y con Lucia… pero.."
Lisbon: "Lucia?"
Jane: "Si, es el ama de llaves. Ya la conocerás. Es un encanto de mujer." Dijo mirándola.
Lisbon: "Ah… ok, está bien." Dijo frunciendo el ceño.
Jane: "Nos vemos."
Lisbon: "Aja."
Engancharon.
XXX
Lisbon: "Es un encanto de mujer?" Dijo en voz alta y obviamente celosa.
El equipo la miro con sorpresa.
Lisbon: "Viene en camino." Se notaba la molestia en su rostro.
Nadie dijo nada, solo la miraban.
Lisbon: "Que?"
XXX
Ya estaban los tres montados en el auto. Jane miro por el espejo retrovisor.
Jane: "Has ido a un cuartel de policía?"
Stella: "No."
Jane: "Pues es tu día. Vas a conocer a tus tíos políticos."
Lucia: "No seremos mucha molestia? No creo que debamos ir."
Jane: "Nahhh… por favor. Te aseguro que ellos están locos por conocerlas." Sonrió.
XXX
Horas más tarde, Jane arribaba las oficinas del CBI junto con Stella y Lucia. No llevaba su ropa de trabajo, ya que no tenía en mente que iría directo a las oficinas. Vestía unos jeans azul marino que le sentaban muy bien y una polo de manga a las muñecas color negra. A su lado iba una hermosa jovencita, su piel era blanca y sus ojos verdes, su cabello rubio con un rizo suave. También llevaba unos jeans y una blusa color fucha. Detrás de ellos, una señora lo mas mona, algo llenita, con su cabello color plateado por la edad.
Jane: "Ya estoy aquí" Dijo al equipo algo cansado.
Rigsby: "Oh, al fin."
Jane: "Bueno, antes que nada. Les presento a Stella y a Lucia."
Rigsby y VanPelt: "Hola, mucho gusto."
Jane: "Stella, Lucia; Aquel comelón de allá es Wayne (quien sonrió con la boca llena), y ella es Grace."
Stella: "Hola."
Jane: "Kimball debe estar en el salón de interrogatorios, así que te lo presento después. Ahhhh.. y ese, es mi mejor amigo." Dijo señalando al sofá."
VanPelt: "Si, duerme más de lo que trabaja." Dijo sonriendo.
Jane: "Eh… quédate aquí con Grace. Hostígala con muchas preguntas. Voy a ver a la jefa."
Stella le tiro una sonrisa cómplice a Jane. Jane la miro.
Jane: "Recuerda en lo que quedamos."
Stella: "Capiche."
Jane: "Vengo en un momento." Dijo a Lucia tocándole el hombro. "Ponte cómoda, pero no te acostumbres." Añadió bromeando y señalándome el sofá."
XXX
Jane entro a la oficina de Lisbon.
Jane: "Para que soy bueno?"
Lisbon levanto la mirada y al verlo se quedo algo tonta. Nunca lo había visto vestido así. Parecía otra persona.
Lisbon: "Hola, Jane. Tenemos un caso algo difícil." Le dio el expediente.
Jane se sentó en frente del escritorio y comenzó a ojearlo en silencio.
Lisbon: "Trajiste a Stella?"
Jane: "Si.. Esta con Van Pelt y con Lucia."
Lisbon: "Oh, si.. Lucia."
Jane sonrió divertido.
Lisbon: "Que sucede?"
Jane: "Nada."
Lisbon: "Vengo ahora, voy por agua, quieres?"
Jane: "No, gracias. Ya mismo voy por una taza de té."
Lisbon: "Ah.. Claro."
Lisbon salió de la oficina. Camino hacia la cocina. Busco una botella de agua en la nevera y no pudo contener la curiosidad. Se asomo hacia donde se encontraba la visita. Vio a la hija de Jane. Sin duda, tenía la mismas facciones de él. Sonrió al verla. Luego vio a Lucia. En cuanto la vio sintió un mar de remordimiento y vergüenza. Había sentído celos de una señora que aparentaba más de 60 años. Se sintió la mujer más tonta del mundo en ese momento.
