Capitulo 11
Lisbon: "Si estas tan de buen humor… porque Jane salió tan abatido de aquí? Stella, no seas así con él. El ha vuelto a nacer, ha vuelto a vivir desde que llegaste a su vida. No es el mismo. El era…"
Stella: "… un hombre vacio. Lo sé. Lo note cuando lo vi por primera vez."
Lisbon: "Si."
Stella: "Conociste a su familia?"
Lisbon: "No, no la conocí."
Stella: "Debió haberme dicho."
Lisbon: "No se sentía preparado. El nunca ha hablado de eso con nadie."
Stella: "Yo sé."
Jane abrió un poco la puerta del cuarto.
Jane: "Permiso. Hightower te llama."
Lisbon lo miro.
Lisbon: "Voy ahora." Jane se acerco a la cama con las manos en los bolsillos. Lisbon miro a Stella y le sonrió. "Recupérate pronto. No le hagas la vida imposible a las enfermeras." Dijo luego mirando a Jane.
Jane le dedico una sonrisa suave y forzada. Ella se levanto y camino hacia la puerta.
Jane: "Lisbon, llámenme si me necesitan."
Lisbon: "Estaremos bien."
Jane asintió.
La tarde fue una tortura para Jane. Su hija no le dirigió la palabra en ningún momento y él se quedo pensando en el pasado.
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Cho: "Como esta ella?"
Lisbon: "Bien. No hubo trauma en la cabeza. Solo algunos moretones y bueno, la pierna, que tendrá que estar con yeso por un tiempo. Llévale un libro."
Cho: "Bien.… Jane?"
Lisbon: "Bien, según el."
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Por la noche, Van Pelt fue sola al hospital, Rigsby se tuvo que quedar en la oficina con Cho terminando unas cosas.
Stella: "Y tu chico?"
Van Pelt: "Mi chico? Está en la oficina."
Stella: "Se siguen viendo, verdad?"
Van Pelt sonrió: "Eres igual a Jane."
Stella: "Nop. El tiene cosas que no quiere aceptar. Yo sí." Dijo confundiendo a Van Pelt.
Van Pelt: "Que cosas?"
Stella sonrió: "Quieres saber? Te encanta lo oculto, no es así?"
Van Pelt: "Bueno…. Yo respeto mucho lo oculto. Tengo una prima vidente."
Stella: "Interesante."
Van Pelt: "Como supiste de la familia de Jane?"
Stella: "La vi." Dijo mirándola a los ojos.
Van Pelt: "Las viste? Hablaste con ellas?" Dijo con curiosidad.
Stella: "Las vi por internet, chica!" Exclamo. "De que otra manera las voy a ver?" Reía para sus adentros.
Van Pelt: "Ah… Claro." Dijo avergonzándose un poco.
Stella: "Kimball no va a venir a verme, verdad?"
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Cho: "Para que juegue con mi mente como lo hace con Lisbon y como debe estar haciéndolo ahora con Van Pelt? No, está bien."
Rigsby se rio: "Oh, por favor."
Cho: "No la has visto? Es a Jane y lo vuelve loco."
Rigsby: 'En eso tienes razón." Dijo jugando con un lápiz de su escritorio.
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Pasaron unos días y Stella salió del hospital. Le dieron las opciones de muletas o silla de ruedas, obviamente escogió las muletas. Aunque le dolía un poco a ella no le gustaba demostrarlo. Quería demostrar que era fuerte y que cosas así no la quebrantarían por nada del mundo.
Jane intento hablarle nuevamente en varias ocasiones y ella se rehusó. Le busco la vuelta de diferentes maneras hasta que se canso. Ella lo quería, pero seguía enojada. Cosas de adolescentes. Solo se hablaban lo necesario. Eso a él le dolía y ella lo sabía. Solo lo quería hacer sufrir un poco y sabía muy bien cómo hacerlo.
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Semanas después, una mañana de un lunes, Jane entro a la oficina de Lisbon y se sentó en la silla en frente del escritorio de ella.
Jane: "Cuéntame."
Lisbon: "Que quieres que te cuente?"
Jane: "Lo que has hablado con mi hija!"
Lisbon: "Un momento, Jane. Baja tus revoluciones. No hemos hablado mucho así que vas a tener que esperar. Además, no esperes que te lo cuente todo. Hay cosas que no necesitas saber."
Jane abrió la boca para protestar, pero sabía que Lisbon tenía razón. Volvió a respirar profundo y se quedo callado en frente de ella. Paso su mano por su cuello. Estaba tenso.
Lisbon: "Se que estas preocupado, pero debes coger las cosas con más calma. Vas a hacer que se aleje de ti mas, en vez de que se acerque."
Jane: "No me habla. Que más lejos la puedo tener?"
Lisbon le sonrió levemente. Se puso de pie y camino detrás de el. Jane frunció el ceño sin mirar atrás. Ella coloco sus manos en los hombros de él y comenzó a masajearlo. Eso era algo que Jane no esperaba, pero aun así cerró los ojos y lo disfruto.
Así estuvieron alrededor de un minuto hasta que Hightower entro de improvisto.
Hightower: "Agente Lisbon…"
Llevaba una carpeta en sus manos y cuando vio la escena que tenía en frente enarco las cejas. Lisbon aparto rápidamente las manos de los hombros de Jane y este se volteo y mostro a Hightower su mejor sonrisa. Se levanto de la silla.
Jane: "Buen día."
Hightower: "Buen día, Patrick." Dijo sonriéndole sin enseñar sus dientes.
Jane: "Las dejo."
Camino hacia la puerta de la oficina y Hightower lo siguió con el rabillo del ojo. Jane cerró la puerta tras él. Hightower miro ahora a Lisbon.
Hightower: "Que fue eso?"
Lisbon tartamudeo: "Nada. El se sentía tenso…"
Hightower: "No me pareció nada tenso."
Lisbon: "Es muy buen actor."
Hightower: "Ya veo.."
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Jane se fue al sofá. Estiro su cuello hacia los lados y se acostó boca arriba cruzando los brazos y mirando al techo como casi siempre. Cerró los ojos y suspiro.
Cho: "Tenso?"
Jane: "Algo."
Cho: "Todo sigue igual?"
Jane: "Yep.."
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Basto un día de susto para Stella, como el que paso el con ella cuando sucedió el accidente, para darse cuenta de que había llegado demasiado lejos.
Ese día, el caso que le toco al equipo fue uno de los más difíciles para Jane. Lo resolvió, pero salió de la oficina con un dolor de cabeza terrible.
Se despidió de los chicos y se fue a su apartamento. Lucia lo vio.
Lucia: "Se siente mal?"
Jane: "Estoy grave, y Stella?"
Lucia: "Esta durmiendo ya."
Jane: "Bien. Buenas noches, Lucia."
Lucia: "Buenas noches, Patrick."
Jane entro al cuarto de su hija y la vio. Estaba tan cansado que no se dio cuenta de que ella fingía estar dormida como en otras ocasiones. Se sentó en la cama a su lado y la contemplo por un momento. Luego se acerco a ella y la beso suavemente en la frente. Se levanto y se fue a su cuarto.
Cuando cerró la puerta del cuarto de Stella, ella abrió los ojos y miro a la puerta extrañada. Noto que Jane se sentía mal. "Mal día." Pensó. Se volteo del otro lado y se quedo dormida.
Jane entro a su habitación. Mientras iba caminando se quito sus zapatos, su chaqueta, su chaleco. Los coloco al lado de la mesita de noche. Fue al baño y se miro al espejo. No reconoció al hombre que vio reflejado en el. Se veía desgastado, cansado y agobiado. Necesitaba algo para el dolor de cabeza y para dormir. Abrió el botiquín y observo los diferentes medicamentos. Casi ni los miro bien. Solo quería dormir y dejar de sentir el terrible dolor de cabeza que tenia que no lo dejaba ni observar bien. "Maldita migraña. Hace mucho que no me daba." Pensó. Así que tomo dos potes. Salió del baño y los coloco en la mesita de noche. Busco un vaso de agua y regreso. Saco la dosis correcta de cada uno de los medicamentos y se las bebió. Se quito la camisa y la tiro a un lado. Ni ganas sentía de darse un baño. La migraña lo tenía con náuseas. Se acostó boca abajo en la cama. Pasaron varios minutos y se quedo profundamente dormido.
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Stella despertó sobresaltada. Tenía el corazón en la garganta. No había soñado nada, pero despertó con una sensación de que algo andaba mal. Se levanto como pudo de la cama. Busco las muletas y salió de su habitación. Miro el pasillo. Camino hacia el cuarto de Jane. Toco la puerta.
Stella: "Puedo entrar?"
No hubo respuesta. Volvió a tocar.
Stella: "Por favor, Patrick."
Nada. Noto que la puerta estaba sin seguro. Así que la abrió. Vio a Jane y se le acerco un poco.
Stella: "Se que son las 2 de la madrugada, pero necesito hablar contigo."
El no se movía ni daba inicios de nada.
Stella: "Patrick?" Se le acerco más. Toco su hombro izquierdo para despertarlo y noto su piel fría y húmeda. Se asusto. "Patrick?" Exclamo. Soltó las muletas y lo hamaqueó. "Hey! Despierta!" Trato de voltearlo, pero era muy pesado para ella. "Que tienes?" Le decía sin dejar de moverlo y casi llorando. Esto no podía estar ocurriendo. No por segunda vez. Primero había perdido a su madre. La cual encontró muerta en su cama una mañana. No podía pasar otra vez. Miro a su alrededor. Vio su teléfono celular en la mesita de noche y lo tomo. Llamo al 911. Luego llamo a Lisbon.
Lisbon: "Jane? Son las 2 de la madrugada."
Stella: "Tessy! No sé qué le pasa a papi. Vine al cuarto y no logro despertarlo. Esta frio y húmedo. No reacciona!"
Lisbon: "Que?" Lisbon se sentó en su cama. "Llamaste al 911?"
Stella: "Si, ya llame. Por favor, ven! No sé que tiene!"
Lisbon: "Ok, tranquila, linda. Voy ahora para allá." Lisbon colgó el teléfono y se vistió lo más rápido que pudo. "Maldita sea, Jane! Ahora qué? "
Llego al apartamento de Jane lo más rápido que pudo.
Lisbon: "No ha llegado la ambulancia?" Pregunto a Lucia quien estaba tratando de calmar a Stella.
Lucia: "Aun no."
Lisbon se acerco a la cama rápidamente.
Lisbon: "Jane."
Lo volteo boca arriba y coloco sus dedos en el cuello de él buscando el pulso. Tiene taquicardia. Noto que las puntas de los dedos estaban algo azuladas y también sus labios. Le falta oxigeno. Noto un leve temblor en su cuerpo. "Maldición, Jane!" Decidió darle primeros auxilios en lo que llegaba la ambulancia. Inclino la cabeza de Jane hacia atrás colocando una mano sobre la frente y otra sobre la nuca. Cerró sus fosas nasales y le dio respiración boca a boca. Después de varios intentos, Lisbon se estaba desesperando. Escucho la ambulancia llegar y se alivio grandemente. Los paramédicos entraron y ella los dejo hacer su trabajo. Comenzó a mirar a su alrededor y vio los dos frascos de pastillas en la mesita de noche. Los tomo en las manos y los leyó.
Lisbon: "Eres un estúpido, Jane!"
Le dio el nombre de los medicamentos a los paramédicos y estos los apuntaron. Se llevaron rápidamente a Jane a la ambulancia. Stella se acerco a Lisbon mirándola muy preocupada.
Stella: "Se va a morir?"
Lisbon miro a Stella: "No." Dijo mirándola a los ojos y tratando de convencerse ella misma.
Lisbon estaba molesta con Jane. Por que diablos hacer esa estupidez? Sabía que no había pasado las mejores semanas de su vida, no había dormido ni comido bien. Estaba tenso y preocupado. Pero tenía una niña por la cual vivir! Lisbon se sintió tan culpable. Ella tenía que haber sabido que intentaría algo así. Las señales de ansiedad estaban y casi las ignoro. "Eres un imbécil, Jane." Decía enojada y con lágrimas bajando por sus mejillas mientras conducía hacia el hospital. Pensaba que el hombre había intentado suicidarse cuando en realidad no era así, pero esto era algo que ella no sabía.
