Capitulo 14

(Ojo - escena un poco kinky (caliente) al final)

Lisbon entro al cuarto y vio que Jane no tenía nada en su cara. Al fin le habían quitado el oxigeno. Estaba recibiendo el 100% de oxigeno sin ningún problema. Estaba acostado sobre su costado derecho. Parecía dormido. Se acerco y lo observo. Retiro sus rizos de su frente para tocarla. Si, aun tenía fiebre. Parecía estar profundamente dormido ya que no reacciono al contacto. Aun así decidió quedarse un tiempo. Saco de su cartera el libro de Sudoku de Jane. Se lo había llevado porque sabía que el pobre hombre se aburría. Entonces decidió abrirlo y ver los problemas que el había resuelto. Sonrió al ver que los que estaban hechos eran los más complicados.

Lisbon: "Nunca he terminado uno sencillo. Sin embargo, tú buscas siempre lo más difícil."

Jane: "Si." Susurro.

Lisbon bajo el libro y lo miro. Jane tenía los ojos un poco abiertos. Se veía cansado.

Lisbon: "Lo siento si te desperté."

Jane: "No te preocupes."

Lisbon: "Debería dejarte tranquilo. Tienes que dormir y sé que conmigo aquí…"

Jane: "Soy feliz al tenerte aquí. He tomado una decisión."

Lisbon: "Decisión? Sobre qué? Sea la que sea, Jane… podemos hablarla mañana, cuando te sientas mejor. "

Jane: "Amo despertar y lo primero que vea sea a ti. Quiero tener otra vez tus labios en los míos."

Lisbon: "Jane, no sabes lo que dices."

Jane: "Claro que lo sé. No deliro ni nada por el estilo. Te digo que te amo." Jane trato de sentarse.

Lisbon: "Que haces? No. Quédate ahí." Dijo sentándose y colocando sus manos en el pecho de él.

El paso sus manos por el cuello de Lisbon recogiendo su cabello hacia atrás.

Jane: "Una venganza no puede más que el amor que siento por ti. No te puedo dejar perder. Sería algo estúpido. Tú, mujer, ere muy especial para mí. Sé que sientes lo mismo. Sé que me amas como te amo yo a ti."

Los dos pegaron sus frentes el uno al otro.

Jane: "No sé qué decisión quieras tomar. Yo ya tome la mía." Miro a la mesita que se encuentra al lado de su cama. Ella la miro. Allí estaba su anillo de matrimonio. A Lisbon se le aguaron los ojos.

Lisbon: "Estas dispuesto…?"

Jane: "Por ti, a todo. Lo sabes."

Lisbon: "Jane… yo también te amo."

Se besaron por segunda vez. Lisbon no podía creer lo que acababan de decirse. Estaba tan feliz y nerviosa a la misma vez.

Jane: "Debería tomarme esas pastillas de vez en cuando."

Lisbon: "Idiota." Dijo entre sollozos y dándole un toquecito en el hombro.

Jane la atrajo hacia él y se fundieron en un abrazo que los hizo ser uno en ese momento.

Lisbon: "Recupérate pronto, por favor." Dijo en sus brazos y acariciando sus rizos algo húmedos.

Jane: "Tu eres mi medicina."

Lisbon aparto su cabeza del hombro de Jane y beso su mejilla dulcemente.

Lisbon: "Lo envió tu hija."

Jane tomo las mejillas de Lisbon y beso su frente.

Jane: "Yo le envió este."

Lisbon acaricio su mejilla y lo miro a los ojos con nostalgia.

Jane: "Que sucede?"

Lisbon: "Tengo miedo."

Jane: "Teresa Lisbon con miedo? De qué? No tienes nada que temer. He renunciado a mi venganza y no hay marcha atrás a eso, si es lo que te preocupa."

Lisbon: "Estas seguro?"

Jane: "Jamás lo había estado tanto como ahora…. Eso no significa que siga haciendo algunas de las mías en el trabajo de vez en cuando… no quiero perder la costumbre…"

Lisbon: "Te odio."

Jane: "Me amas."

Lisbon: "Tú y tu hija me van a volver loca."

Jane: "Mehhh… Si no lo estas hasta ahora, eres a prueba de nosotros y no sabes cuánto me alegra eso."

Lisbon: "Voy a tener que aprender a frenarla."

Jane: "Veras que serás experta en ello."

Lisbon: "Quisiera creerte."

Jane: "Yo también quisiera creerme." Dijo mostrando su mejor sonrisa.

XXX

Pasaron dos días y al fin Jane pudo ser dado de alta. Estaba un poco más delgado, pero sin duda se había recuperado de la intoxicación. Además, eso no duraría mucho ya que lo que primero pidió al salir del hospital fue un helado de vainilla en barquilla.

El mismo día en el que salió del hospital, Jane fue a la casa de Lisbon por la noche.

Lisbon: "Jane… que haces aquí? Deberías estar en tu casa…."

Jane se acerco a Lisbon, la tomo en sus brazos y la beso en los labios.

Jane: "No soy Jane, soy Patrick." Dijo entre besos.

Ella lo abrazo por su cuello. Jane la llevo al sofá sin dejar de besarla e hizo que se acostara. Cayó encima de ella y la siguió besando en su boca, en su mentón en su cuello.

Lisbon: "Jane.. Espera.. Espera.." Dijo colocando sus manos en su pecho para tratar de separarlo.

El se aparto un momento y la miro.

Jane: "No te preocupes. Ya avise en casa que llegaría mas tarde."

Lisbon: "No deberíamos…"

Jane: "Por qué?"

Lisbon: "Acabas de salir del hospital."

Jane: "Y qué? Estoy bien." Dijo suavemente mirándola a los ojos y acariciando su cabello. "O es que me tienes miedo?" Añadió sonriendo pícaramente.

Lisbon: "Tenerte miedo?" Rio. "De que podría tenerte miedo?"

Jane: "De lo que te pueda llegar a hacer."

Aunque lo negara, Lisbon estaba nerviosa. Jamás había visto ese lado de Jane. Ni siquiera había pensado en el. Cada vez que se imaginaba besándolo, ella misma se bloqueaba el pensamiento concentrándose en otra cosa. Sin duda alguna, lo hacía muy bien.

Lisbon rio: "Hay Jane, por favor."

Jane: "Patrick. Ah, no me subestimes."

Dijo pasando sus manos por las caderas de Lisbon y presionando las de el con las de ella. En ese momento ella noto lo excitado que estaba. "Dios santo." Pensó ella.

Lisbon: "No te subestimo."

Jane: "Se que lo quieres tanto como yo."

Lisbon: "No es cierto."

Jane: "Mentirosa."

Lisbon: "Definitivamente, miento. Claro que deseo esto."

Esta vez ella quiso tomar la iniciativa. Quiso intentar llevar el control de la situación como siempre lo hace en su diario vivir, pero con el solo sentir los labios y las manos calientes, suaves y fuertes de su consultor sobre ella no pudo hacerlo. Se maldijo por ello.

Desabotono la camisa de Jane. El la retiro rápidamente y la hizo a un lado. Un buen cuerpo se escondía detrás de ese traje de 3 piezas.

El hizo lo mismo con la blusa de ella. Le quito su sostén y la contemplo por un momento. Ella sintió vergüenza, pero la olvido al instante de sentir como Jane besaba y acariciaba sus pechos. Lisbon cerró los ojos y mordió sus labios, pero no pudo evitar gemir de placer. Jane besó su abdomen y su ombligo y a pesar de lo excitado que estaba, fue todo un caballero. Pidió permiso para llegar más allá. A lo que obviamente ella asintió sin ningún problema.

Escucharon lluvia caer y los dos se miraron y sonrieron. Definitivamente esta iba a ser una de las mejores noches de sus vidas.


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