POISONED BLOODLINE
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
...
Capítulo 1. El espejo que solo unos pocos Uchihas consiguen.
1995
—Ya está grabando — el entrevistador anunció a su interlocutor, señalando la pequeña grabadora de voz en la mesa frente a ambos —. Puede comenzar presentándose.
—De acuerdo, mi nombre es Madara Uchiha, tengo 51 años, soy el actual presidente del grupo Uchiha y líder de mi clan...
En el rostro del hombre que había contratado a Tobirama para que escribiera su biografía se instaló una ligera sonrisa. Ese era el segundo encuentro que el periodista tenía con Madara, pero sentía que ya había visto esa sospechosa expresión demasiadas veces. Aunque todavía no lograba averiguar porque lo inquietaba tanto.
El grupo Uchiha y el clan como tal habían gozado durante muchos años de una posición de poder que, ciertamente, sería un objeto de estudio muy valioso para cualquier periodista. Por eso debía considerar un honor que lo escogieran a él para que conociera de primera mano al actual cabeza de la familia y escribiera un libro acerca de él. Más aun cuando había sido el propio Madara quien lo buscó para que tomara el trabajo.
Y aunque dudo en aceptar hacer una investigación sobre él, cuando existía la posibilidad de que este coartara su libertad de expresión o limitara lo que saldría en la versión final, el líder del clan le aclaró que no planeaba meterse en su trabajo de esa manera.
Pero esa aparente transparencia, acompañada claro de esa sonrisa extraña antes mencionada, sólo hacían que Tobirama se sintiera más desconfiado.
Al final decidió aceptar por el empuje que eso supondría para su carrera como periodista y la gran oportunidad que tendría de entrar en el misterioso mundo de una de las familias más antiguas de Konoha.
—¿El propósito por el que está abriendo su vida al mundo en este libro? — preguntó, siguiendo con la línea de preguntas iniciales que tenía preparadas para la introducción.
—Creo que todos tienen una imagen de mí y mi familia que se sorprenderían de saber que está muy equivocada. Esta es una buena oportunidad para que lo sepan — Madara respondió tranquilamente, con un desenvolvimiento que hacía ver a su discurso más que preparado con antelación —. Además, aunque sé que mi legado está en buenas manos, quisiera contar mi historia y experiencias yo mismo. Mientras aún estoy vivo.
—No tuvo hijos, ni tampoco se casó nunca ¿Es correcto? — a su pregunta el entrevistado asintió apaciblemente —. ¿Quiénes son su legado entonces?
—Bueno, hay muchos Uchihas por todo el país del fuego, pero yo hablo de los más cercanos a mí. Lo que es considerado la familia principal.
—¿Podría nombrarlos?
—Por supuesto, tal vez suene enredoso, pero en realidad es muy simple. Tengo un hermano menor, Izuna, el vicepresidente de nuestra compañía. Él estuvo casado apenas unos pocos años antes de que su esposa falleciera, pero de esa relación nació mi querido sobrino Óbito y su hermanito Shisui — en realidad Tobirama ya sabía de su línea familiar, pero necesitaba que quedara grabado con sus palabras la forma en que hablaba de ellos —. Tengo a mi primo Fugaku, quien es mi otro apoyo en la empresa, él tiene años casado con su esposa, Mikoto y me dieron otro par de sobrinos que apreció mucho: Itachi y Sasuke. Ambos ya están casados y el menor incluso ya es padre, lo que me hace sentir realmente viejo. Esa sería mi familia inmediata y las personas más valiosas para mí.
—¿Es la familia lo más importante para usted?
—Absolutamente, ningún clan ama tanto a sus seres queridos como el nuestro. Pero eso lo verá conforme los conozca — Madara esbozó una sonrisa aún más grande que antes, consiguiendo que Tobirama sintiera un raro escalofrío recorrerlo —. Ellos accedieron a contribuir con su investigación.
...
Debido a que el tiempo que tendría para hacer su investigación era escaso, debía aprovechar el tiempo libre de los ocupados miembros de la familia lo mejor posible. Por eso había accedido a hospedarse en su enorme mansión para estar listo cuando ellos pudieran dedicarle una fracción de su apretada agenda.
—Ahí están mis jardines, siéntase libre de pasear cuando guste — Mikoto Uchiha le señaló por la ventana el enorme paisaje trasero de la casa, donde montones de flores y árboles bien arreglados se encontraban.
Le estaba dando un pequeño tour por la casa mientras lo llevaba a su habitación, lo que había servido para conocer el ambiente donde esas poderosas personas vivían. La mansión de los Uchiha ciertamente podría albergar a un ejército, sin embargo, aunque en generaciones anteriores seguro había sido ocupada por un clan principal mucho más extenso, ahora solo hospedaba a Madara, su hermano Izuna y Fugaku junto con su esposa. Los hijos habían decidido vivir en sus propios hogares, lo que significaba que tendría que esperar a que se dignaran a visitar la casa para entrevistarlos.
Estaba observando las pinturas de antepasados y figuras importantes del clan en las paredes, cuando unas inusuales marcas rojas llamaron su atención, por lo que se detuvo a verlas.
—Pertenecen a mis hijos — Mikoto le comentó señalando las huellas de manos infantiles —. Cada cuando pido a alguien que las vuelva a pintar. Me traen buenos recuerdos.
Y sin decir más, la apacible y seria mujer continuo el recorrido, sin siquiera darle oportunidad a Tobirama de responder algo o de preguntarle porque eran tres manos de diferentes tamaños.
—Muchas gracias señora... — le agradeció con su característica frialdad a la Uchiha una vez que llegaron a su habitación —. Esperaré pacientemente nuestra entrevista.
Mikoto simplemente asintió y se marchó de ahí, dejando a su invitado instalarse.
Ya estando solo y en la privacidad de lo que sería su lugar de trabajo los próximos días, Tobirama se permitió suspirar audiblemente mientras analizaba los muebles y la extensión de su cuarto. No le sorprendió para nada su elegancia y se preguntó como serían los aposentos de los miembros principales si así eran los de un invitado.
Comenzó a desempacar su ropa y la guardó metódicamente, analizando con cuidado en que posición o en qué orden estaban sus pertenencias para poder darse cuenta en caso de que alguien las moviera.
Estaba determinado a conocer a esa familia y no dejarse influenciar por ella, escribiendo y publicando lo que descubriera sobre ellos sin importar si los incomodaba o los hacia quedar mal. No sufriría ningún tipo de censura y a la menor muestra de deshonestidad en ellos se iría de ahí y los expondría como el sucio intento de familia perfecta que querían aparentar frente a todos.
Tobirama Senju era lo que podría considerarse un adicto al trabajo y un periodista en busca de la absoluta verdad, con todo lo que eso implicaba. Su carácter estoico e imperturbable le había permitido desempeñar muchos trabajos complicados antes y gracias a ello también tenía una reputación y credibilidad que no se arriesgaría a perder por esa familia. No iba a complacerlos a costa de sus principios, sin importar que le ofrecieran o como lo amenazaran.
Una vez terminó se dispuso a sentarse en el escritorio a estudiar la línea familiar que Madara expuso en su entrevista inicial, para planificar la serie de preguntas que le haría a cada uno, pero fue interrumpido por un toque en la puerta.
—Buenas noches — se trataba de una trabajadora doméstica del lugar, quien ni siquiera lo miró a los ojos al hablarle —. Me pidieron avisarle que el señor Madara quiere invitarlo a tomar algo en su oficina con su hermano y su primo antes de la cena.
—De acuerdo, muchas gracias — respondió secamente y luego cerró la puerta.
Era una simple invitación informal, por lo que no debía llevar nada preparado para su trabajo, sin embargo, como sería una oportunidad perfecta para conocerlos de manera más orgánica, debía guardar en su memoria cualquier comportamiento o comentario relevante que mostrara como eran en realidad cuando no tenían una grabadora frente a ellos. Así que, luego de asegurarse de que su atuendo siguiera luciendo presentable y que su platinado cabello estuviera en su lugar, salió de la habitación.
Pero en realidad tomar whisky con Madara y los hombres a los que consideraba sus manos derecha e izquierda, no arrojó nada interesante sobre ellos o algún aspecto de su personalidad que fuera relevante.
La mayor parte del tiempo solo el Uchiha mayor habló de cosas inverosímiles, como la historia de su casa, mientras Izuna le respondía con monosílabos y Fugaku se mantenía callado con aire aburrido. Aunque cualquiera podría pensar que se debía a la disruptiva presencia de Tobirama, el periodista sentía que en realidad era así como convivían naturalmente y lo comprobó a la hora de la cena.
Cuando los cuatro hombres fueron avisados que los estaban esperando en el comedor, el invitado no espero que al llegar fuera a ser recibido por los miembros de la familia que le faltaba conocer. Seguramente su rostro no pudo ocultar la estupefacción de encontrarse con que, además de las cuatro personas con las que inicialmente creyó que cenaría, también estaban Shisui, Itachi, Sasuke y sus respectivas esposas.
—Buenas noches hijos, les presento a Tobirama Senju, el hombre a cargo de mi biografía — Madara anunció a sus familiares, el invitado simplemente se inclinó respetuosamente y murmuró que era un gusto conocerlos —. Este de aquí es Shisui, el hijo de Izuna.
—Un placer señor, siéntase en casa — lo saludó el hombre de alrededor de unos 35 años con una expresión agradable en su rostro —. Espero perdone a mi hermano Obito, no pudo acompañarnos hoy.
—No hay ningún problema, lo entiendo — el periodista respondió apaciblemente.
—Ellos son Itachi e Izumi... — El líder del clan procedió a presentarle al hijo mayor de Fugaku y su esposa.
—Bienvenido Tobirama-san, estaremos encantados de apoyar su trabajo en lo que necesite — Itachi también le dedicó una sonrisa amable, al igual que su mujer, quien con un encantador gesto en sus ojos le ofreció su hospitalidad.
—Y estos son mi querido Sasuke y su preciosa Sakura.
El menor de los Uchiha simplemente asintió en reconocimiento, dándole apenas una mirada solemne, pero al menos su esposa se acercó a él
educadamente.
—Mucho gusto señor — la joven mujer le sonrió abiertamente.
Luego de las presentaciones todos finalmente tomaron su lugar en la mesa y se dispusieron a comer. Tobirama rogaba al cielo que, o fuera una cena corta o al menos fuera ser útil, porque realmente no tenía mucho apetito. Se sentía como un intruso rodeado de ese montón de personas tan parecidas entre sí. Bueno, a excepción de Sakura.
La primera mitad de la comida se dedicó a observar detenidamente las apariencias, gestos y ademanes individuales de los Uchiha que apenas había conocido y debía admitir lo sorprendente que eran las características físicas tan predominantes en ese clan. Es decir, el cabello y ojos profundamente negros eran el innegable común denominador ahí
Primeramente, estaba Shisui, cuyo cabello rizado y expresión tranquila y risueña lo distinguían de los demás. Durante la comida se mostró atento con él y bastante hospitalario, haciendo agradables comentarios que conseguían aliviar, aunque fuera un poco, la incomodidad que sentía debido a sus familiares menos complacidos con su presencia.
Itachi, cuyo cabello largo atado en una coleta baja y prominentes ojeras acompañaban su rictus tranquilo, aunque simpático, parecía el menos pretencioso de todos ahí. Había un aire más humilde y humano en él que se notaba a leguas y que era una diferencia enorme respecto a sus padres y hermano menor.
El hijo mayor de Fugaku había sido gentil con él, bastante respetuoso e incluso había mostrado interés por su carrera como periodista. Izumi, su esposa, de ojos y cabellos tan negros como los demás, cuya belleza simple y dulce le daban un aire hogareño e inocente, también había sido tan agradable como su marido. Eran una pareja que parecía hábilmente diseñada para hacer buenas relaciones con los demás y Tobirama se preguntó si eran sus acciones un acto con el solo propósito de dar una buena impresión.
Por otro lado, Sasuke, el más atractivo de los hombres presentes debido a su complexión más alta y fornida, su cabello que casi le llegaba los hombros, atado en una media coleta dejando suelto un mechón sobre su rostro del lado derecho, con facciones fuertes y de expresión aún más fría que su padre, no le dirigió la palabra ni una vez. Ni siquiera cuando Sakura se dirigió a él en un par de ocasiones.
Y ya que todos en la mesa hacían demostración de una mezcla homogénea de genes, la esposa del menor de los Uchiha destacaba por su apariencia como un cisne entre cuervos. Era una mujer muy hermosa, imposible de pasar por alto debido a su elegante rostro, sus grandes ojos verdes e inconfundible cabello largo y rosado.
"La mujer cuya belleza no pudo eclipsar a los Uchiha" recordó haber escuchado sobre ella, haciendo referencia a que el hijo que había tenido con su esposo había heredado todas las características físicas de su padre. Siendo también pelinegro con los ojos como el cielo nocturno.
—¿Cómo está su hijo Uchiha-san? — Tobirama preguntó con cortesía.
—Muy muy bien — Sakura respondió dulcemente, con un brillo maternal en sus ojos —. Cumplió dos años hace poco y realmente me está matando lo rápido que está creciendo.
—Es un niño muy independiente Tobirama — Maduro comentó con una gran sonrisa —. Es el primer Uchiha de la nueva generación y se ve que será un hombre magnífico cuando crezca.
—Pero por ahora, solo es un bebé adorable que desde que aprendió a caminar, ama escaparse cuando uno se distrae — Mikoto intervino, otra vez con ese aire melancólico que fallaba en demostrar felicidad.
—Todos los niños del clan son así, pero él definitivamente es especial — el cabeza de la familia siguió con evidente orgullo.
—Después de todo Sasuke-kun es su padre — la pelirrosa le dirigió una breve mirada a su esposo, quien no respondió más que con una media sonrisa a su mujer. Un cambio en su rictus que consiguió interesar al periodista.
Sin embargo, eso no fue lo más peculiar que Tobirama notó durante la pequeña descripción del miembro más reciente de la familia, sino los rostros y la ausencia de alegría en Itachi e Izumi.
—¿Y qué lugar tendría en la línea de sucesión? — preguntó fingiendo inocencia, aunque sabía perfectamente a donde podría ir la conversación gracias a su pregunta.
—El cuarto... — Sasuke respondió con aire arrogante, colocando un mechón del cabello rosado de su mujer tras su oreja y ambos miraron al periodista con un peculiar brillo en sus ojos. Su voz era tan grave y fría que Tobirama entendió porque hablaba tan poco, causaba escalofríos el escucharlo.
—En efecto, el primero es mi hermano Izuna, luego esta nuestro primo Fugaku y ya que Sasuke fue el primero en tener descendencia, él es el tercero — Madara señaló a sus herederos con una sonrisa que Tobirama reconoció que era genuina —. Por lo tanto, Seiya, es el cuarto.
—Ya veo... — respondió con simpleza observando cuidadosamente como Itachi disimulaba su molestia con una sonrisa y su esposa a su lado bajaba la mirada, atormentada —. Hay muy pocos matrimonios en su familia actualmente Madara-sama, eso llama mi atención.
—Ciertamente, siempre pensé que irían a casarse en el orden en que vinieron al mundo, pero Obito está demasiado inmerso en el trabajo y Shisui no puede mantener un noviazgo por más de un año.
—No estás en posición de reclamar ya que tampoco te casaste — Izuna le señaló a su hermano en defensa de sus hijos.
—Sí sí, bueno, al menos Itachi tiene seis años casado — Madara desdeñó el pequeño ataque.
—Maravillosos y muy felices — el susodicho agregó mirando cálidamente a Izumi
—Y Sasuke y Sakura se casaron hace tres — la mujer pelirrosa choco su hombro contra el de su marido, coquetamente.
—Todos son jóvenes aun, todavía tienen mucho tiempo, seguro pronto habrá más niños acompañando a Seiya — Tobirama señaló y otra vez Izumi compuso una expresión imposible de ignorar que hizo que el periodista comenzará a formular en su cabeza el tipo de preguntas que no podía perder la oportunidad de hacerle.
—Eso espero... — Fugaku respondió dándole una mirada extraña a su hijo mayor.
En el comedor se instaló un abrupto e incómodo silencio que le permitió analizar con cuidado y más libertad el evidente tema en la familia respecto a los herederos y la línea de sucesión. Pues, por la forma en que Sasuke acariciaba cariñosamente el hombro desnudo de una tranquila y sonriente Sakura, mientras que Itachi libraba una guerra de miradas con su padre al lado de una evidentemente triste Izumi, era obvio que Fugaku quería que su hijo mayor cumpliera con su deber de la misma forma que el menor.
—Mientras tanto Seiya seguirá siendo el único en esta casa que puede llamarle "viejo" a mi tío — Shisui alivió el tenso ambiente con una broma.
—Nunca te voy a perdonar por enseñarle esa palabra, mocoso — Madara respondió entrecerrando los ojos en dirección a su sobrino, acusadoramente.
El resto de la cena no volvió a tocarse el tema del pequeño Uchiha, pero Tobirama tenía muy claro que tendría que explorar los pensamientos de cada miembro de la familia respecto a él y al poder que sus padres parecían haber obtenido con su nacimiento.
Porque era un hecho conocido que entre ese tipo de familias siempre existía una dinámica de jerarquías y Sasuke y Sakura estaban bastante arriba para disgusto de los demás.
...
Por alguna razón, Fugaku pidió que su entrevista y la de su mujer fueran al mismo tiempo, cosa con la que Tobirama no tenía problema, mientras no fuera a ser un encuentro tan aburrido como el que había tenido con Izuna. Así que, cuando se reunió con ellos en el jardín de Mikoto, se dispuso a hacer su trabajo sin detenerse a pensar cuál era la razón de dicha petición.
—¿Podría hablarme de su papel en la familia Fugaku-san? — el periodista lanzó la primera pregunta luego de escuchar a los esposos presentarse.
—Bueno, soy el director de operaciones de la empresa, yo vigilo que los planes y los procesos que acordamos mis primos y yo, se lleven a cabo.
—¿Cuántos años tiene en el cargo? — como respuesta, el hombre indicó que 32, curiosamente la misma edad de Itachi —. ¿Y ha sido feliz?
—Mucho — Fugaku contestó secamente, aunque su rostro no demostró la veracidad de sus palabras.
A su lado, Mikoto tampoco hizo ademan de que la complaciera la respuesta de su marido, permaneció igual de frígida que siempre. Ahora que lo veía, ellos también hacían una pareja más que apropiada. Una imperturbable estatua de un hombre de mármol y una gélida mujer de hielo.
—Y cuando Izuna tome el puesto de Madara ¿Usted ascenderá a vicepresidente? — Tobirama lo vio asentir afirmando por sus palabras —. ¿Entonces quién tomará su lugar?
—Será Sasuke, por supuesto.
—¿No debería ser Itachi por ser el mayor? — preguntó queriendo entrar a los asuntos familiares incómodos.
Fugaku lo observó seriamente y hubo un mínimo cambio en su imperturbable rictus que le indicó a Tobirama que había hecho el cuestionamiento correcto. Inclusive Mikoto apretó los labios y se esforzó por no demostrar ninguna reacción.
—Debido a que mi hijo menor ha tenido descendencia primero y mi nieto es el cuarto heredero de esta familia, le corresponde a Sasuke aprender y tomar el puesto que tengo actualmente — finalmente respondió el hombre afilando la mirada, pero sin conseguir intimidar al entrevistador —. Luego tomará el de líder y posteriormente su hijo seguirá el mismo ciclo.
—¿Fue así como usted lo hizo?
—En efecto, mi tío me dio el puesto una vez que me case y aporte a la línea sucesoria de los Uchiha.
—Entonces ¿Gracias al nacimiento de Itachi obtuvo una mejor posición? — nuevamente Fugaku asintió —. Por lo tanto ¿Diría que el que un hombre Uchiha se establezca con una familia es un requisito para que se le den puestos de poder?
—Es una señal de que puede obtener más responsabilidades, pues es el deber de un Uchiha cuidar su patrimonio y agrandar la familia. Es así como hemos sido un clan tan amplio y poderoso durante tantos años.
—Eso explica porque Sasuke ha podido saltar a sus dos primos y a su hermano siendo el menor de todos, pero, ¿Cómo es que Madara se convirtió en el líder si él nunca tuvo una familia?
—Él es un caso diferente, es varios años mayor que Izuna o yo y no había nadie más disponible para tomar el puesto cuando mi tío falleció.
—Entiendo y.… dígame ¿Cómo ha sido su vida familiar? Me refiero a su esposa y sus dos hijos — el periodista fue testigo de cómo la mujer y su esposo se removieron incómodos en su asiento. Comenzaba a disfrutar sacando de su zona de confort a esas petulantes y falsamente controladas personas.
—Bueno, conocí a Mikoto cuando era muy joven — había un leve tinte de desagrado en la voz del pelinegro —. Ella era una Uchiha de una línea familiar bastante lejana a la nuestra...
—¿Entonces usted siempre ha llevado el apellido Uchiha señora? — el Senju no pudo evitar preguntar de inmediato, pensando en acercarse al esclarecimiento de los rumores acerca de la práctica de la endogamia en la familia más antigua de Konoha.
—Mi abuelo era parte de una rama lejana de la principal. Luego de la guerra aquí, emigró a Suna, tuvo familia y de ahí vengo yo.
—Nos conocimos en una reunión en la capital de Suna por una visita que Madara hizo para presentarse a la parte del clan que vivía ahí — Fugaku narró sin un apéndice de nostalgia o cariño rememorando como conoció a su esposa, lo que Tobirama escribió en sus notas —. Nos conocimos y luego nos casamos. Un año después vino Itachi y cinco años más tarde, Sasuke.
—Suena a que fue muy rápido... — Tobirama comentó sin mucho interés, mientras reflexionaba acerca de la gran cobertura del clan a lo largo del país y sus colindantes.
—Algo así.
—¿Cómo es su relación con sus hijos señores?
—Nos llevamos bien con ambos, los dos son buenos hombres, nos enorgullecen cada uno por su lado — Mikoto respondió haciendo un ademan con sus manos, separándolas para marcar a que se refería —. Itachi es el mayor, es un hombre sensible, sabio y muy dedicado a cuidar a otros. Un hijo preocupado por nuestro bienestar, un hermano cariñoso y un esposo más que gentil con su esposa. Sasuke es el menor, es el más preparado, reflexivo y prudente. Tiene los pies muy puestos sobre la tierra y los ojos enfocados en sus objetivos y aunque su exterior es frío, es un chico muy bondadoso, prueba de ello es el esposo tan devoto que es.
—¿Creen que será un buen presidente? — el periodista preguntó tratando de obtener más información acerca de los pensamientos de los padres respecto a sus hijos.
—Absolutamente, es el joven más apto para el puesto actualmente, ya nos hemos visto altamente beneficiados por su trabajo en su área actual — Fugaku mencionó tranquilamente y en su expresión brillo algo fácilmente de identificar como soberbia —. ¿Sabe por qué?
—Debe ser por su prominente habilidad con los números — Tobirama respondió sin un rastro de emoción que pudiera alegrar a sus entrevistados por el reconocimiento.
Todo el mundo sabía que el Uchiha menor era considerado una calculadora humana, ya que podía resolver diversas y complicadas operaciones en cuestión de segundos. Lo que había hecho el área de finanzas, la cual se encargaba de dirigir, mucho más organizada y productiva que nunca, según leyó.
—En efecto...
—Supongo que también le ayudará mucho entonces tener como esposa a Sakura — porque si Sasuke era considerado el amo de los números, su mujer era una enciclopedia humana —. He leído que puede recordar absolutamente todo lo que lee.
—Ciertamente. El que memorizara por completo las leyes y regulaciones corporativas, cualquier registro que le demos o que pueda recitar palabra por palabra cada contrato que firmamos sin importar su antigüedad es algo impresionante — Fugaku respondió airadamente —. Y nos ha ahorrado muchos problemas con tratos peligrosos o injustos que hemos estado a punto de firmar. Ella es una gran ventaja jurídica.
—Incluso ha encontrado lagunas legales que han permitido salir de algunos de ellos — Mikoto agregó con simpleza.
—Además de que ya los ha hecho abuelos ¿Eso los hace apreciarla más como nuera?
—Sí... — ambos asintieron y no parecieron dispuestos a decir algo más.
—¿Y qué hay de Izumi?
—No hay mucho que decir sobre ella, es la esposa de Itachi... eso es todo.
Con esas palabras, Tobirama confirmó lo que había concluido la noche anterior respecto al trato y la opinión que tenían los padres de Itachi respecto a su esposa. Era más que obvio que no estaban conformes con ella, lo que ahora veía se debía a que no tenía otra cosa a su favor, además de ser su nuera.
A diferencia de Sakura, quien tenía su propio puesto en la empresa como asesora legal y que, además, siendo francos, habían sido la responsable de poner a su esposo y a su hijo en línea de sucesión de la presidencia.
Aquella mujer demasiado sencilla no tenía como competir con la perfecta Sakura. Ya las cuestionaría a ambas respecto al trato que recibían y su valor como mujeres Uchiha.
Lo próximo que quería preguntarles era acerca de su opinión como familiares de Madara respecto a él como ser humano, pero no tuvo tiempo, pues un asistente de Fugaku se acercó a él y le anunció que tenía un asunto que atender. Por lo que la pareja se retiró, dejándolo solo en el jardín, observando las notas en su cuaderno.
Necesitaba redactar nuevas preguntas para la próxima oportunidad que le dieran de entrevistarlos, así como de escribir otras con la información que ahora tenía.
Pero antes de marcharse a su habitación para seguir trabajando, tomó la pequeña grabadora y la acercó a su rostro para tomar una última nota de voz:
—No hubo ninguna señal de cariño genuino entre ellos o hacia sus hijos, si acaso solo presunción por los logros de Sasuke y lo que posee.
...
Al día siguiente de la entrevista con Fugaku y Mikoto tenía planeado verse con Shisui, con quien el personal de la casa le informó se vería en la biblioteca a medio día. Sin embargo, cuando llegó al punto de encuentro no fue solo él quien lo recibió.
—Perdone mi grosería al no avisarle que estaría aquí — Obito Uchiha le pidió disculpas luego de presentarse —. He estado muy ocupado y no pude conocerlo la otra noche.
El primogénito de Izuna era muy parecido a su hermano, con el cabello rizado y la expresión gentil, casi parecían gemelos. Lo único que los diferenciaba era que Obito usaba gafas y era un poco más alto.
—No hay ningún problema, lo entiendo.
—Disculpe que juegue así con su tiempo, pero ¿Le importaría entrevistarme a mi hoy y a mi hermano después? — el hermano mayor le sonrió suplicante.
Tobirama observó un momento a Shisui, quien se encogió de hombros afirmando que no había ningún problema y antes de que el periodista explicara que no tenía el material preparado para entrevistarle a él, el hermano menor salió de la habitación.
—Bueno, ummm, no tenía algo preparado, pero supongo que podemos improvisar — el entrevistador tomó asiento en un diván de la enorme habitación y encendió su grabadora —. Puedes iniciar presentándote.
—Está bien, soy Obito Uchiha, tengo 35 años y soy el sobrino mayor de Madara, también dirijo el departamento jurídico de la empresa.
—Un puesto muy importante, tu tío mencionó que pasas mucho tiempo en tu trabajo — mientras su entrevistado respondía, el Senju comenzó a redactar una serie de preguntas rápidas en su cuaderno.
—Podría decirse que sí, él opina que no tengo vida social.
—¿Está equivocado entonces?
—Más o menos, es decir, sí, no hago mucho con mi vida más allá del trabajo, pero tengo amigos y a veces salgo a reuniones sociales — se rascó la cabeza, pensativo para después soltar un profundo suspiro —. Pero si no es para hacer algún esfuerzo por conseguir pareja, mi tío no lo considera tener una vida social que valga la pena.
—¿No te preocupan esas cosas? — Tobirama tomó la oportunidad de obtener más información sobre la importancia del establecimiento personal entre los Uchihas.
—No me preocupan mucho, pero sí me gustaría tener una familia — el hombre pelinegro contestó con un aire anhelante y una expresión ligeramente contrariada —. Es solo que la presión no me ayuda a querer buscar una pareja ¿Sabes? Además...
—¿Qué? — el peliplata tuvo que preguntar cuando su entrevistado dudo en lo que estaba por decir.
—Lo que he visto aquí me hacen temer como tratarían a mi futura esposa...
—¿Crees que serían hostiles si no la consideran adecuada? — Tobirama dejó de lado sus notas y se concentró de lleno en las interesantes declaraciones del hombre.
—Mi tío Madara no, él es bastante agradable y un gran sujeto, pero mi padre en definitiva se pondría difícil.
—¿Y sería más flexible si se tratará de una Uchiha, aunque sea lejana? — necesitaba explorar lo más que se pudiera todo el misterioso asunto de la endogamia en el clan y Obito parecía un tipo lo suficientemente abierto como para decirle todo al respecto.
—No realmente, mire, sé que cenó con todos ellos la otra noche. Ya debió ver un poco de la dinámica aquí, siendo más precisos la diferencia en cómo tratan a Izumi y cómo tratan a Sakura.
—Pude notar algunas cosas...
—Izumi es de una línea de Uchihas, mientras que Sakura no y aun así a quien aprecian más es a ella — Obito pareció un poco molesto por sus propias palabras, lo que demostraba su aversión por la especie de meritocracia dentro de la familia que Tobirama ya había sospechado que existía —. Sobre todo, mi tío Madara.
—Entiendo, sí, me di cuenta de que él tiene un aprecio especial por ella.
—No me malentienda, Sakura es una chica maravillosa y yo también la aprecio. Ha hecho del pequeño Sasuke un mejor hombre y todos sabemos lo buena madre y esposa que es. Es también por eso que mi tío la tiene en un pedestal — el hijo mayor de Izuna quiso borrar cualquier impresión de rencor contra la pelirrosa que su entrevistador pudiera haber tenido —. Pero... a veces creo, que los trata tan bien porque anhela tener algo como lo que ellos tienen
—¿Te refieres a un matrimonio y un hijo?
—Sí, cuando hable con esos dos lo entenderá — Obito esbozó una ausente sonrisa mirando hacia la nada. El periodista comenzaba a hacerse una idea de la unión tan idealizada entre Sasuke y Sakura, parecía que todos los veían como un par de dioses enamorados —. A mí también me hubiera gustado que lo tuviera, realmente aprecio a mi tío y tengo muy buenas memorias gracias a él.
—¿Podrías hablarme de alguna?
—Bueno, la primera que se me viene a la cabeza es la del día en que me gradué de la preparatoria — el entrevistado volvió a verlo directamente con una expresión más animada y se reacomodó en el sillón para narrar su historia más cómodamente —. Quería con todo mi corazón que mi padre estuviera ahí, pero me dijo que tenía una reunión importante y no podría asistir. No sé cómo es que mi tío Madara se enteró, pero, cuando pensé que la única persona que estaría ahí apoyándome sería mi tía Mikoto, al subir al escenario a recibir mi diploma, voltee a la audiencia y ahí estaba, mi padre había ido después de todo. Y no sólo eso, Madara también estaba ahí y aplaudía enérgicamente mientras gritaba mi nombre.
—Es un recuerdo muy hermoso... — Tobirama comentó, aunque su rostro seguía siendo sereno e inexpresivo.
—Lo es, espero no piense que lo estoy inventando para hacer quedar bien a mi tío. Solo trato de decirle lo que siento y pienso de él.
—Lo comprendo — el Senju no estaba muy seguro sobre si creerle, aunque admitía que Madara parecía el tipo de hombre que pone a los suyos por encima del trabajo —. Tu padre y tu tío, son muy diferentes ¿No?
—Lo son, mi padre es mucho más serio y admito que muchas veces mi tío tuvo que recordarle que debía ser afectuoso o cálido conmigo y con Shisui — aunque debió ser algo triste de decir, el hombre no borro su carismática sonrisa —. Y al mismo tiempo mi padre siempre le recuerda a Madara que debe hacer las cosas que odia y termina posponiendo.
—Se cuidan entre ellos — concluyó haciendo una anotación.
—Sí, es algo obligatorio para los Uchihas cuidarse entre hermanos — Obito se encogió de hombros y comenzó a parlotear sobre un par de anécdotas más sobre su tío Madara y él.
Mientras tanto, Tobirama reflexionó un momento sus palabras, podría ser que así fuera, pero tenía serias dudas sobre si era una regla irrompible en la familia. Pues tenía la ligera sospecha de que no era el caso con Itachi y Sasuke.
...
Comenzaba a irritarle la insistencia de esa gente por entorpecer su trabajo haciendo su voluntad al aparecer en las entrevistas de otros, ignorando la preparación que hacía previo a cada encuentro. Tenía que dejarles en claro que encontraba sospechoso su comportamiento, para que lo dejaran hacer su investigación como él la tenía planeada o de lo contrario ellos tendrían el control.
Pero por ahora, dejaría a Itachi y a Izumi ser entrevistados juntos. Además, si lo veía positivamente, la ingenua mujer podría darle información implícita con sus reacciones cada que su marido quisiera dejar algo a la libre interpretación.
—Soy Itachi Uchiha, hijo mayor de Fugaku Uchiha y el actual jefe de relaciones públicas de la empresa — el pelinegro se presentó con una sonrisa mientras tomaba de la mano a su esposa a su lado —. Y ella es Izumi Uchiha, mi esposa desde hace 6 años.
—¿Pueden decirme como se conocieron?
—Nos conocimos en la secundaria, él estaba un grado más arriba que el mío, pero nos topábamos en la escuela bastante seguido — Izumi comenzó a relatar con calidez —. Luego, cuando supimos que ambos pertenecíamos al mismo clan, nos hicimos amigos y luego pasamos a tener una relación.
—Comprendo... ¿Qué tan lejana es tu línea de sangre respecto a tu marido? — tal y como lo pensó obtuvo una interesante reacción en la entrevistada, quien se mordió levemente el labio.
—S-soy hija de una Uchiha cuya ascendencia estaba muy separada de la familia principal. Es todo lo que sé.
—¿Y no se conocieron hasta que fueron adolescentes? — preguntó el periodista enarcando una ceja.
—En efecto, verá, aunque todos somos del mismo clan y compartimos el apellido es imposible conocer a todos los Uchihas — Itachi respondió con simpleza —. Hay muchos que tienen vidas normales y que no se involucran o buscan estar cerca de la familia principal. Ese fue el caso de mi esposa.
—De acuerdo, solo preguntaba porque, hasta ahora, he encontrado aquí un peculiar patrón de matrimonios entre consanguíneos — Tobirama no titubeó en poner sobre la mesa uno de los temas más polémicos sobre la milenaria familia —. Su madre y su padre, por ejemplo, Itachi.
—Lo sé, por eso el mundo allá afuera dice que somos monstruos endógamos ¿No? — el pelinegro esbozó una nueva sonrisa discordante con la mirada intrigante en su rostro —. Permítame explicarle eso, para que no tenga que preguntarle a mi tío, a quien esa percepción de nosotros lo molesta muchísimo. Los Uchiha somos personas cualquieras, comunes y corrientes como todos los demás seres humanos, sin embargo, sentimos una intensa conexión y apego con otros miembros del clan.
—Es... mucho más fácil desarrollar sentimientos cuando ambos sentimos ese tipo de cariño por los nuestros — la mujer también trató de hacerle entender.
—Es complejo de explicar y no tengo como demostrárselo con bases científicas, pero es así como es.
—Déjeme ver si entendí ¿Los Uchihas se sienten atraídos por otros Uchihas y es por eso que terminan juntos en relaciones?
—No es una regla estricta y no se limita únicamente al ámbito romántico. Mi padre no era un Uchiha, ni tampoco varios de mis amigos y aun así los amo muchísimo — la mujer explicó apresuradamente —. Naturalmente, podemos sentir amor por otras personas que no lleven nuestra sangre, hay muchos ejemplos de ello.
—Como Sasuke y Sakura — Tobirama mencionó, recibiendo un lento asentimiento por parte de ambos esposos. —Hablando de ellos... noté que hay una clase de favoritismo hacia ambos ¿Qué piensan ustedes al respecto?
—Bueno, lo hay y es comprensible, son los padres del más pequeño de la familia — Itachi respondió con una risa que de nueva cuenta resultaba falsa.
—Claro, el niño consentido de la familia ¿No?
—En efecto y es algo que estaba destinado a ser, porque mi hermano menor siempre ha sido el favorito de mi tío y Sakura también ha gozado siempre de su favor, por lo que, el que Seiya se convirtiera en su nuevo protegido, no es en lo absoluto una sorpresa.
—¿Qué hay de ustedes? ¿No les gustaría tener un hijo también? — Izumi bajó la mirada avergonzada y estaba dispuesta a decir algo cuando fue interrumpida por su marido.
—Lamentablemente tenemos problemas de fertilidad — fue lo único que dijo y Tobirama tuvo que aguantarse como nunca de comentar que podría deberse a su relación sanguínea. Eso sería ir demasiado lejos.
—Entiendo, lo lamento mucho — simplemente decidió decirles a ambos, recibiendo pequeñas expresiones solemnes como respuesta —. Entonces Itachi ¿Si Sasuke siempre ha sido el favorito de tu tío, tú eres el de tu padre?
—Adivinó, bueno, parcialmente — Itachi señaló con una carcajada que luego se esfumó hasta dejar un rastro de sonrisa —. Solía serlo...
—¿Ya no más?
—No, terminó por preferir a mi hermanito y a su pequeña familia — hubo algo parecido a culpa pasar fugazmente por la mirada de la pelinegra que el Senju hábilmente alcanzó a notar —. Y no puedo culparlo, Seiya derritió su corazón. Es un abuelo mucho más cálido de lo que fue como padre.
—Y gracias a ese pequeño es que Sasuke consiguió posicionarse por encima de ti por el puesto de líder... — Tobirama comentó secamente, ganándose una incómoda mirada de la esposa y una ausente del esposo —. Disculpen, no quise sonar grosero.
—Descuide, es la verdad, aunque... bueno, mi hermano ya había pasado sobre mi desde el día en que se casó.
—¿Porqué? ¿No llevas más años casado tú que él? — por dentro, el Senju estaba muy contento consigo mismo por estar obteniendo justo la información que quería.
—Si, pero...
—Pero yo no soy Sakura — Izumi respondió en lugar de su marido, con una mueca extraña en sus labios.
—No comprendo... — mentía, por supuesto que lo hacía, era tan evidente.
—Verá Tobirama-san, mi cuñada es algo así como el santo grial aquí — mientras su marido hablaba, la expresión de la pelinegra oscilaba entre la animadversión y la amargura —. Usted la ha visto, destaca muchísimo.
—Sakura-chan es una buena persona, no tenemos nada contra ella — Izumi aportó a la explicación, necesitada de no dejarle una impresión rencorosa o envidiosa al periodista—. Es solo que, con todas sus cualidades, siempre fue la esposa perfecta para un líder del clan.
—Ya veo... — respondió Tobirama, estaba tentado a explorar el aparente complejo de inferioridad de Izumi con respecto a la pelirrosa, pero sería mejor hacerlo cuando Itachi no pudiera interponerse en su defensa —. ¿Madara lo ve así?
—Por supuesto, debido a que gozaba de la aprobación de mi tío, era obvio que quien estuviera con ella se ganaría aún más el favor del líder...
—Y para cuando la conoció ella y Sasuke ya estaban juntos — Izumi comentó asintiendo varias veces.
—Entonces ¿Me estás diciendo que nunca tuviste oportunidad Itachi?
—Podría decirse que no, pero no me molestó nunca.
—¿En serio? — Tobirama encontraba muy difícil de creer que el hijo mayor de Fugaku no albergara ningún tipo de animadversión por el menor, dada la importante posición que éste había ganado, pero aun así vio a Itachi asentir encogiéndose de hombros —. ¿Y no crees que tú también te lo merecías?
—En realidad, ser presidente de la compañía es un puesto que no necesariamente tiene que ser ocupado por alguien que se lo merezca, sino por alguien que sea apto y mi hermano siempre lo ha sido — Itachi compuso una pequeña expresión de tranquilidad que su mujer imitó —. Además, yo estaré acompañándolo en lo que necesite.
—El deber de un hermano Uchiha... — Tobirama recitó recordando su conversación con Obito.
—Exactamente.
—¿Y qué hay de ti Izumi? ¿Qué piensas de eso?
—Pienso que Itachi ya tiene lo suyo, sería algo horrible si envidiara a su hermano menor — ella respondió con un incomprensible tono de voz que oscilaba entre lo triste y lo falso —. Cada quien tiene su camino y sus propias obligaciones.
Para ese punto, la pelinegra había conseguido que incluso un tipo tan apático e insensible como él sintiera algo parecido a pena por ella. Era muy obvio que la chica sentía mucha culpa y a la vez molestia por su desempeño como esposa y por su valor como mujer, sintiéndose inferior si era comparada con Sakura. Algo muy parecido a lo que sucedía con su marido, quien, aunque lo negara, era obvio que se sentía superado por su hermano y guardaba rencores por él que eran imposibles de esconder.
Si tomaba en cuenta lo parecidas que terminaban siendo las parejas de Uchihas, como si de reflejos se tratara, podría dar por cierta la explicación que Itachi le había dado antes, sobre la atracción que sentían unos por otros.
—¿Y tú papel cuál es? — el entrevistador preguntó imaginando que clase de respuesta recibiría y no se equivocó.
—Seguir apoyando a mi esposo y permanecer a su lado sin importar que — naturalmente Izumi contestó lo que era socialmente aceptable y correcto decir.
Con eso dicho, Tobirama decidió continuar la entrevista con los puntos de vista de cada uno respecto a la trayectoria de Madara. Algo que, aunque había sido contratado para investigar, no podía interesarle menos cuando tenía un drama familiar y una guerra de poderes tan evidente desenvolviéndose frente a sus ojos.
Ahora estaba más que ansioso por tener una larga entrevista con Sasuke, el hijo dorado y su esposa, la antorcha en su carrera hacia el poder.
...
Para su buena suerte, ese mismo día por la tarde Sakura estuvo disponible para hablar con ella y como si eso no fuera suficientemente bueno, a diferencia de las otras parejas en la casa, no la acompañaría nadie más que su pequeño hijo en su encuentro con el periodista.
Se reunieron en una salita junto a un enorme ventanal en el que el cielo estaba por ponerse naranja. La pelirrosa usaba una vestimenta bastante sencilla, un simple suéter rojo y falda larga, a diferencia del día en que cenaron en familia, donde había usado un elegante y sensual vestido negro. Otra vez, haciendo un contraste muy evidente con la familia de su marido, quienes siempre vestían sus mejores prendas sin importar el día o la hora.
Aunque bueno, ellos no tenían un hijo que cuidar.
—Lamento si Seiya está aquí Tobirama-san — la mujer se disculpó por el bebé que jugaba en la alfombra con un par de peluches —. Y sobre todo lamento estar interrumpiendo su tarde, seguro tiene trabajo que hacer o solo quiere descansar.
—No se preocupe, entiendo a la perfección que todos son personas ocupadas y que hay que aprovechar el más pequeño lapso disponible — el entrevistador respondió sin un apéndice de simpatía —. Y tampoco hay problema con el niño.
—Muchas gracias... ummm ¿Qué le parece si mientras hablamos jugamos una partida de "Uno"? — la mujer tomó de la canasta de juguetes de su hijo el mazo de cartas, a Tobirama no le gustaba mucho la idea de que su interlocutora pudiera distraerse con algo y perdiera el enfoque en la entrevista—. ¿Sabe jugar?
—Sí, entonces, dejare grabado esto aquí — pero de todas maneras aceptó, encendió su grabadora y la dejó a una distancia prudente de donde jugarían en la mesa que separaba sus asientos —. Puede comenzar presentándose.
—Mi nombre es Sakura Uchiha, tengo 28 años y soy la esposa de Sasuke Uchiha — la pelirrosa se describió mientras barajeaba las cartas y comenzaba a repartirlas —. Era la subdirectora del departamento jurídico de la empresa, pero ahora me dedico tiempo completo a mi hijo.
—Era un puesto muy importante ¿Lo extraña?
—Un poco, pero aun soy consultora en unas cuantas ocasiones, así que eso aminora la sensación de nostalgia — la mujer respondió poniendo sobre la mesa la primera carta del juego. El bebé en el suelo balbuceó algo indescifrable y recibió una imitación de su madre que lo hizo reír.
—¿Fue en el trabajo donde conoció a su esposo?
—No, en realidad él y yo nos conocimos en una academia para jóvenes dotados — explicó la chica teniendo que tomar cartas extra y haciendo un puchero, frustrada —. Era un lugar lleno de personas de familias importantes y ya que Sasuke-kun era un Uchiha, era muy popular. Nos hicimos novios poco después y bueno, aquí estamos ahora.
Tobirama observó por el rabillo del ojo al pequeño niño de ojos negros, quien a pesar de su juventud era muy parecido a su padre. El niño pareció sentir su mirada sobre él, porque volteó a verlo también y casi en automático torpemente lo llamó "viejo". Al escucharlo, Sakura se disculpó en repetidas ocasiones, explicándole que era una de las pocas palabras que sabía decir y medio regañó al infante, hasta que él desdeñó su comportamiento ya que se trataba de un bebé.
Un hostil bebé. Otra cosa en la que se parecía a Sasuke.
—Luego tomé un trabajo disponible en su empresa, aunque eso sí que fue gracias a Madara, quien me consideró para el primer puesto que tuve como pasante — siguieron con la entrevista y el juego de cartas olvidando al pequeño.
—¿Qué puede decirme del líder del clan? — Tobirama preguntó poniendo sobre la mesa su carta de cambio de color, escogiendo el azul.
—El tío Madara es un hombre magnífico, no solo por su trayectoria sino como ser humano — ella apartó la atención del juego para dirigirse a él viéndolo a los ojos. Tobirama no pudo evitar quedar prendado observándola, en su expresión las emociones eran un libro abierto para que él lo leyera —. Es un líder muy hábil que se preocupa por los mínimos detalles y no le da miedo tomar decisiones arriesgadas para la empresa. De alguna forma siempre tiene confianza en que todo le saldrá bien.
—¿Lo admira?
—Muchísimo y mi esposo también, por ello tiene grandes planes para cuando sea presidente. Quiere hacer algo de lo que su tío esté orgulloso — Sakura esbozó una bella sonrisa mientras se sonrojaba hablando de su marido.
—¿Puedes hablarme de tu matrimonio con Sasuke? Siendo más exactos, de su utilidad para el clan — al escucharlo, la pelirrosa lo observó entrecerrando los ojos fingiendo peligrosidad.
—Seguro que ya tiene la impresión de que lo nuestro es pura conveniencia, Itachi seguro uso unas cuantas palabras interesantes para sugerirlo — la pelirrosa siguió bajando poco a poco la cantidad de cartas en su mano y Tobirama se acomodó en su asiento disimulando la preocupación porque ella decidiera no responder —. Descuide, no me molesta... a ver ¿Por dónde comenzar?
—Uno... — Tobirama dijo suavemente haciendo exclamar molesta a la pelirrosa, quien consiguió que su bebé sonriera al escucharla.
—Bueno, Sasuke siempre tuvo el favor de su tío y es debido a lo mucho que se parecen. Ambos son calculadores, centrados y orientados a innovar y hacer más de lo comúnmente establecido. Según Madara me ha contado, Sasuke-kun siempre ha estado pegado de él aprendiendo su oficio — la mujer de ojos verdes detuvo el juego para explayarse al respecto —. Para cuando fui presentada formalmente como su novia, aunque no estaba decidido, sí había un consenso común sobre qué, si no era Obito el que tomaba el puesto, sería Sasuke.
—¿Fue bien recibida en la familia? — Tobirama preguntó al tiempo que era obligado a tomar cinco cartas cuando había estado tan cerca de la victoria.
—Por Izuna-san no mucho, no le gustaba mi llamativa apariencia, Mikoto-san ya me conocía por compartir lecciones con su hijo y mi suegro me sometió a una larga prueba para probar que merecía a su hijo antes de finalmente aceptarme — Sakura puso un +4 sobre la mesa antes de continuar —. Pero Madara-sama fue el único que no necesitó de ninguna acción o promesa de mi parte para aceptarme como la novia de su sobrino favorito. Fue muy amable y años después me enteré que él fue quien animó a Sasuke a que me pidiera matrimonio.
—Comprendo...
—Volviendo a su pregunta inicial. Cuando nos casamos Sasuke-kun subió de nivel en su área, lo que a ambos nos hizo muy felices y cuando me embarace, oficialmente fue declarado el tercero en la línea de sucesión de la presidencia y el liderazgo del clan. Así que, ciertamente, mi matrimonio ha posibilitado oportunidades de crecimiento para mi esposo.
—¿Es asi como se sube en la escala de poder? — como respuesta Sakura se encogió de hombros y asintió despreocupada —. ¿Qué piensa usted de eso? ¿No le molesta?
—¿Porque me molestaría?
—Bueno, en palabras de todos, incluyendo las suyas, es gracias a algo tan anticuado como una imagen de hombre de familia, que Sasuke tiene más poder incluso que sus primos mayores.
—Cierto, pero no me molesta. Esta es la familia de mi marido y no tengo porque venir a cambiarla cuando todo lo que tuve que hacer es casarme y formar una familia con el hombre que amo. Gracias a eso soy feliz y de paso él obtuvo lo que se merece — en sus ojos verdes hubo un extraño brillo que hipnotizó a Tobirama por unos segundos. Estaba tan cansado de ver ojos y cabellos negros a donde fuera, que era agradable la apariencia tan distinta de Sakura —. Además, si hubiera tenido que esforzarme haciendo algo más por ayudar a Sasuke-kun a que cumpla sus sueños lo hubiera hecho sin duda.
—¿Embarazarse para darle la presidencia entra en ese esfuerzo? — a pesar de su pregunta tan grosera, la pelirrosa no se ofendió en lo absoluto.
—Usted sí que es todo un periodista — la mujer se rió amenamente mientras bajaba su última carta ganando el juego —. Mi embarazo fue una casualidad, no lo planeamos, ni siquiera sabía que lo siguiente que le darían a mi esposo no sería un ascenso sino el más importante puesto en la compañía. Y si le soy sincera, él ya tenía esa posición más que asegurada.
—¿Por qué lo dice? ¿No seguía siendo Obito una opción? ¿O Itachi en caso de que también se convirtiera en padre? — el Senju la vio negar con la cabeza y notó un brillo maligno en su expresión. Esa mujer exudaba confianza en sí misma.
—Porque Madara-sama siempre ha dicho que no hay nadie entre sus sobrinos en quien confíe más que en Sasuke-kun — ella se levantó de su asiento y tomó a su pequeño en sus brazos para hacerle un mimo en la barriga —. Y yo estoy de acuerdo.
—¿Por qué confía en el juicio de Madara?
—Eso y porque no hay un hombre más puro, inteligente y capaz que mi esposo — su mirada fue totalmente implacable. La primera vez que la vio tan seria desde que la conoció, sin embargo, luego volvió a su característica personalidad juguetona —. Va a pensar que soy una romántica tonta señor, pero lo digo en serio. Mi marido es el hombre más perfecto y dulce en el mundo, apostaría mi vida por ello.
—Esa es una afirmación muy grande.
—Y completamente adecuada.
Y antes de que el cielo cayera y continuarán con la entrevista, Tobirama analizó la imagen de la joven madre que sostenía a su bebé y era iluminada por los dorados rayos del sol. Reflejándose en su cabello, sus afilados ojos y su inmaculada piel, convirtiéndola en fuego.
Nuevamente, luciendo como la llama que iluminaba el camino de su esposo hacia la cima.
...
Tuvieron que pasar dos días más en los que se dedicó a redactar sus primeras impresiones y finalmente entrevistar a Shisui antes de que Sasuke le concediera un poco de su tiempo. O algo parecido, porque le pidió que fuera a su despacho en la gran casona y Tobirama no se sorprendió de que, al llegar, el hombre estuviera trabajando.
Pensó que pararía con sus registros para darle su completa atención, pero, en cambio, el pelinegro le indicó que empezarán sin siquiera quitar la mirada de un largo registro contable.
—Mi nombre es Sasuke Uchiha, el menor de los sobrinos de Madara Uchiha y soy el actual director de finanzas de la compañía — se presentó con la grave y fría voz que a Tobirama tanto le intrigaba.
—Primero que nada, debo agradecerte, fuiste el único que me permitió hablar con su pareja a solas — el Senju señaló buscando atraer su atención nombrando a su mujer, pero fue imposible —. Me hace pensar que es el menos sobreprotector aquí.
—No hay problema, Sakura no es una tonta pusilánime como Izumi o una frígida aburrida como mi madre — la forma en que se expresó de su familia sorprendió ligeramente al entrevistador que comenzó a entusiasmarse porque otras cosas podía decir ese desagradable sujeto —. Y no se confunda, en realidad soy el marido más celoso y sobreprotector aquí.
—Comprendo, mis disculpas — Tobirama expresó, aunque, si Sasuke se hubiera dignado a mirarlo, no habría visto ningún rastro de arrepentimiento en él —. ¿Puede hablarme de su trabajo actual?
—Creo que usted sabe perfectamente a lo que me dedico y en qué consiste mi labor —Sasuke hizo una mueca de desdén y fastidio mientras hacía una anotación en un bloc —. Además, estoy seguro de que entre sus notas hay preguntas más interesantes ¿Por qué no mejor me hace esas y dejamos de perder el tiempo?
—Por mí está bien — Tobirama aceptó de buena gana el pedido del hombre —. Entonces dígame ¿Qué siente por su tío?
—Es mi tío — nuevamente su rostro demostró fastidio por tener que señalar algo obvio y que también sería un desperdicio explicar, pero aun así continuó —. Naturalmente lo aprecio.
—Su mujer mencionó que es muy cercano a él.
—Sí, lo soy, desde que era niño — Sasuke guardó dentro de un archivo los papeles que había estado revisando y sacó un grueso libro de registros que comenzó a hojear —. Mi tío tenía y hacía todo lo que yo deseaba en el futuro, así que fue una buena estrategia unirme a él para aprender.
—¿Siempre supiste que querías ser presidente?
—Al principio no, pero luego vi que nadie más estaba realmente interesado y decidí que entonces aprovecharía para ocupar el puesto.
—¿Ni siquiera tu hermano? — con sus palabras, Tobirama consiguió que Sasuke levantara la comisura de su labio en una pequeña sonrisa.
—No lo sé, nunca le pregunte, tal vez sí — se limitó a responder.
—Entonces una vez que lo descubriste ¿Encaminaste tu vida a conseguir lo que querías?
—Exactamente.
—Y supongo que parte de ese camino incluía conseguir una esposa apropiada y tener descendencia — por primera vez consiguió que el Uchiha dejara lo que estaba haciendo y se concentrará en él. Volteando a verlo con un brillo amenazante en su mirada, pero al mismo tiempo una interesante sonrisa en su rostro.
—Bueno, no soy el tipo de marido machista que desdeña la importancia de su esposa o lo que tiene gracias a ella — señaló con voz sería y controlada, recargándose en su asiento, poniéndose cómodo.
Mientras lo veía portarse como un rey sentado en su trono, Tobirama cayó en cuenta de la enorme foto a blanco y negro en la pared detrás del Uchiha. En ella estaba él junto a Sakura, él con un traje y ella con un vestido largo de finos tirantes, tomados de la mano y mirando a la cámara. En sus expresiones estaba la misma mirada distante y a la vez serena, pero la pelirrosa esbozaba una suave sonrisa.
Era una fotografía que por el tamaño y su contenido decía mucho del ego de esos dos como pareja.
—¿Entonces admite lo que ella ha facilitado para usted?
—Sí... — Sasuke se encogió de hombros e hizo una mueca con los labios restándole importancia, aunque luego esbozo una soberbia sonrisa —. Pero debo confesarle que, de cierta manera, nací con estrella. Así que también tuve mucho que ver con mi éxito.
—¿A qué se refiere? — definitivamente ese hombre era un personaje que valía muchísimo la pena escuchar, aunque fuera un pedante imbécil.
—A qué soy lo más cercano que va a conocer a la perfección.
—Ninguna persona es perfecta Sasuke Uchiha.
—Claro que sí, yo lo soy — a pesar de su ridícula arrogancia el menor de los Uchiha estaba hablando en serio —. Y usted vio a mi esposa, ella es todavía más perfecta que yo.
—Bueno ¿Podría explicármelo? — Sasuke era mucho más interesante de que lo que aparentaba, tal vez mas que su tío
—Está bien, para empezar, no espere una inspiradora historia acerca de cómo llegué hasta donde estoy matándome o sufriendo en el proceso — comenzó a narrarle mientras volvía su atención a su trabajo —. Todo lo que tengo simplemente siempre ha estado ahí para mí, esperándome para cuando estuviera listo para tomarlo. Nací con belleza, una gran inteligencia y mucha astucia para hacer mío el mundo. Todo lo que tengo y que tendré está en mi destino.
—Dice que su vida no le ha demandado esfuerzo... ¿Por qué ya está escrito que llegará a dónde desea? — francamente sonaba tan tonto como si hubiera dicho que se lo atribuía a su signo zodiacal.
—Véalo desde mi punto de vista, nací en esta poderosa familia, dentro de la rama principal, siendo solo un niño me convertí en el más querido de mi tío, descubrí que tenía una mente prodigiosa que me permite hacer mi trabajo sin sudar, me casé con una mujer todavía más especial que yo y que me dio un hijo — enumeró con sus dedos uno a uno las favorables condiciones que había gozado durante su vida —. Y ahora, soy el tercero en espera por la presidencia.
—Si lo pone así, admito que suena a que es un hombre bastante afortunado — Tobirama señaló mientras escribía en sus notas el gran delirio de grandeza que Sasuke presumía sin ninguna vergüenza —. ¿Pero nunca ha tenido que pasar por ninguna dificultad?
—Nada muy grande — se encogió de hombros y marcó con rojo una cantidad en su registro.
—¿Y eso es debido también a la perfección en usted o a su destino?
—Ambos, pero también tiene que ver con mi habilidad para manipular mi vida — Tobirama se acomodó en su asiento para escucharlo mejor, estaba ignorando demasiado quien era el verdadero protagonista de su libro, pero Sasuke había conseguido entusiasmar su espíritu periodístico. No podía dejar pasar la oportunidad de saber más de él —. Cuando es necesario hago planes que aseguren mi bienestar o que apresuren mi futuro.
—¿Podría darme un ejemplo?
—Puedo darle estos tres: cuando aún era un adolescente y mi tío Madara me permitía acompañarlo a la oficina, busque entre todos sus contadores al más importante y luego me encargue de señalar todas sus equivocaciones, lo despidieron y mi tío me prometió que ese lugar sería mío en el futuro, años después así fue. Segundo ejemplo: cuando conocí a Sakura era obvio que operaba en un nivel muy distinto al mío o al de otras mujeres que conocía, así que, para que se interesara en mí, me encargue de revelarle tan poca información de mi persona que ella sola cedió a su curiosidad y terminó buscándome para conocerme — eso último le pareció bastante desagradable a Tobirama, quien anteriormente había quedado impresionado por la devoción y gran aprecio de Sakura por su marido al describirlo como "puro y dulce" —. Y, por último, con tal de seguir las normas de vida que han sido tradicionales en mi familia por años, pronto le pediré a mi esposa que me dé otro hijo. Y lo tendré, se lo aseguro.
—¿Ellos saben que es así como se comporta? — seguro sonó tan indignado por sus manipulaciones como se sentía por dentro, porque Sasuke lo miró como si fuera un inocente y tonto crío. Cosa que lo irritó bastante.
—Mi tío me lo enseñó y como ya le dije, Sakura es mucho más especial que yo, ella siempre supo que esa fue mi estrategia para acercármele.
—¿Diría entonces que su esposa es mucho mejor que usted? — necesitaba tirarlo de su nube y pensó que podría bajarle los humos señalándole que la pelirrosa lo superaba, pero no sirvió de nada.
—No me malentienda, ella es maravillosa, es la mujer más bella que va a conocer en toda su miserable vida, su coeficiente intelectual esta 7 puntos por encima del mío y tiene una agudeza, encanto y percepción de las que yo carezco — Sasuke declaró con simpleza y un brillo orgulloso en sus oscuros ojos mientras hablaba de su mujer —. Pero le falta ambición. Algo que a mí me sobra y que me hace diferente a ella en un buen sentido.
—Comprendo a que se refiere, Sakura-san señaló que está feliz siendo simplemente su esposa y la madre de su hijo.
—Incluso antes de Seiya o yo, todo lo que ella ha querido es vivir una vida tranquila y cómoda, incluso tiene un único sueño en la vida — Tobirama estaba a punto de indagar en dicho deseo de la pelirrosa, pero Sasuke no le dio oportunidad —. Eso también lo tienen mis primos y mi hermano.
—¿La falta de codicia o sed de éxito? — Sasuke simplemente sonrió arrogantemente y asintió con burla.
—Bueno, después de todo, ellos sí han tenido que esforzarse por lo que desean y aun así no son felices. Lo mejor para ellos es que se conformen con estar en paz — nuevamente el Uchiha le dedicó una mirada arrogante —. Yo por mi lado seguiré cumpliendo con mi destino y obteniendo más y más cosas que me lleven más alto.
—Parece que tiene una visión bastante dura sobre sus familiares — Tobirama comentó tratando de guardar en su memoria la expresión tan segura y descarada en el tercer heredero de Madara —. Y una muy endiosada de usted y su mujer.
Ahora veía que, aunque Sakura no era una Uchiha de sangre, lo que hacía sentir a Sasuke tan seguro de haber encontrado a la persona que lo reflejara, era la perfección que ambos ostentaban. Eso era lo que compartían y lo que los unía, como a sus padres el recato o a su hermano y cuñada la resignación.
—Y podría pasar horas hablándole de nosotros, pero... bueno, al final su libro es sobre mi tío, no sobre mi o el resto de la familia.
...
NOTAS FINALES:
Holi! No se asusten, esto no es un nuevo long fic, en realidad tengo planeado que sean unos tres capítulos solamente jajaja. Aunque no manches, me doy asco, siempre digo que hare capítulos más cortos y vean esto!
En fin, sé que estoy escribiendo a un peligroso ritmo que amenaza con agotar mi creatividad, pero es que últimamente la escritura ha fluido de mí y no quiero perder oportunidades de publicar mis historias.
Respecto a la historia ¿Qué piensan ustedes? ¿Itachi le trae tirria a Sasuke por ganarle los terrenos y los becerros? ¿La biografía de Madara irá a tratarse exclusivamente de él o también tendrá cosas sobre su familia? Jajja cuéntenme que teorías tienen.
Espero les gustara este primer capítulo, si es a déjenmelo saber con una notificación, ya sea un follow, un favorito, un comentario o todos a la vez. Espero nos volvamos a leer pronto! Bye!
