Mi pequeña participación para el inukag week. Pequeñas historias principalmente sobre los pensamientos de nuestros protagonistas favoritos.

*Los personajes Inuyasha no me pertenecen, solo estas pequeñas líneas son obra de mi mente en momentos de insomnio *


LENGUAJE DEL AMOR

Inuyasha esperaba que Kagome entendiera lo que quería decir sin palabras. A veces lo hacía y otras fue simplemente difícil.

Él la amaba.

Lo tenía perfectamente claro.

Su grupo lo sabía, todos lo decían todo el tiempo, por mucho que se avergonzara.

Los aldeanos lo sabían, en más de una ocasión los había escuchado cuchichear sobre si la pareja se establecería en el pueblo al final de su búsqueda.

Diablos, ¡sus enemigos lo sabían! A los ojos de todos eran un elemento.

La única que parecía ajena a todo era la misma Kagome.

¿Qué parte no entendía?

A nadie más que a ella tomaba de la mano.

Solo ella era abrazada a la mínima oportunidad.

Sólo por ella velaba celosamente día y noche.

Sólo por ella buscaba fuentes termales y ríos donde pudiera bañarse.

Sólo con ella se volvía frenético si resultaba herida.

Sólo a ella la extrañaba cuando no estaba.

Sólo a ella la cargaba en su espalda.

Él era un cachorro perdido sin ella…

Para él, ellos estaban comprometidos.

Aun así la chica parecía completamente ajena a sus sentimientos.

Una noche mientras se daba un baño en una fuente termal con Miroku, este le dio un consejo no solicitado.

— Si quieres que la Señorita Kagome devuelva abiertamente sus afectos deberías ser más directo. Tal vez algún toque furtivo podría funcionar, un beso apasionado…

Antes sus palabras, imágenes comenzaron a bombardear la mente desprevenida de Inuyasha. Cada una más explícita qué la otra. Se sintió estremecer de pies a cabeza y se sonrojo hasta las orejas.

Con una mirada furiosa dirijida al libidinoso qué no dejaba de hablar le gruñó justo en la cara.

— ¡Si crees que voy a tocar de manera inapropiada a Kagome estas muy equivocado! ¡Y deja de meterte en donde no te llaman!... Yo haré las cosas a mi manera.

Dio por terminada esta estúpida conversación y se enfurruño con el agua hasta la nariz.

Sabía que sería difícil, sería un proceso largo pero algún día ella entendería lo que quería decir con cada uno de sus toques y miradas. Y cuando se sintiera listo, sin pasado doloroso acechando en las esquinas de su mente, él se lo diría con palabras.