Capítulo I:


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MARIPOSAS

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Mariposas

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Sakura

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― ¡Ah!―

Era lo único que podía hacer, gemir y jadear y morder mis labios evitando que fueran demasiado altos. No podía olvidar que estábamos en su casa y su padre estaba abajo preparando el almuerzo.

― ¿Te gusta?― Pregunto.

―Si, por favor, hazlo― Rogué mientras abría más mis piernas.

Estábamos acostados en su cama. Él tenía su cabeza entre mis piernas, yo estaba con la falda escolar por encima de la cadera y mi ropa interior estaba tirada cerca de la puerta.

Sentí su lengua pasar a lo largo de mi intimidad y llegar hasta mi pequeño botón. Su lengua comenzó a entrar y salir de mi vagina mientras sus dientes chocaban contra mis labios vaginales.

― ¡Ah!― Gemía ―Mierda― Mordí mi labio inferior y apreté las sábanas.

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Desperté de golpe, las pequeñas gotas de transpiración caían por mí frente a mis mejillas, mi pecho subía y bajaba y sentía un inmenso calor en mi bajo vientre, no puede ser que soñará otra vez con él. Después de tantos meses seguía pensando en él, debía olvidarlo, aunque ahora sería imposible, iniciábamos el último año de secundaria y estaríamos en la misma clase.

Me di una ducha de agua fría, seque mi largo cabello y me hice una desordenada media cola, algo de maquillaje y me coloque el uniforme, una camisa blanca, manga tres cuartos, que tenía el escudo del instituto en el bolsillo ubicado en mi seno izquierdo, por encima un chaleco de hilo color verde oscuro y una falda tableada verde oscuro, medias blancas y zapatos negros.

Baje a desayunar, mi padre ya se había ido a trabajar, cosa que agradecía. Limpie lo que había ensuciado dejando todo en su lugar y salí camino al instituto.

― ¡Sakura!― Escuche que gritaban a mis espaldas.

Una hermosa rubia de ojos verdes se acercaba corriendo a mí.

―Temari―

― ¿Lista para el primer día de clases?― Yo solo hice una mueca con la cara ―Ya tranquila, después de dos meses y medio volverás a verlo, es normal, estás nerviosa. Pero tranquila― Aseguro mientras sacaba dos barras de chocolate de su bolso, entregándome una.

―Gracias― Susurre mientras lo tomaba ―Este año no estarás conmigo―

―No, pero estarás con la zorra― Dijo divertida ―Aunque la odie, ella es buena amiga contigo y te cuida. Eso sí, si te hace algo, tu dime― Dijo elevando su puño al aire, yo solo reí divertida.

Temari era mi mejor amiga, me llevaba un año. Este año entraría a la universidad y yo me quedaría en el instituto. Temari por su parte tenía dos hermanos, su mellizo Kankuro y Gaara, que tenía mi edad.

―Hay no, ahí viene la zorra― Susurro Temari ―Bien cariño, hasta aquí llego yo― Comento mientras se alejaba a paso apresurado.

El complejo de Universidades de todas las materias, quedaba justo frente a nuestro instituto, en varios edificios inmensos.

― ¡Frentezota!―

― ¡Cerda!―

Luego de nuestro acostumbrado saludo comenzamos a reírnos.

―Oye y tu amiga ya se fue, a mí se me hace que no le caigo bien― Dijo en tono inocente, ese que no le salía para nada.

―Hay Ino―

Ino y Temari se odiaban, empezando por el hecho que ambas competían para ser la líder de las porristas, Ino gano y Temari le quito el novio en venganza, claro que luego se enamoro y no quiso dejarlo. A Ino no le dolió mucho, ella es muy hermosa y tiene muchos chicos detrás de ella. Tiene el cabello largo por la cintura, siempre amarrado en una coleta alta y con un seductor mechón sobre su mejilla. Un maquillaje seductor, que resalta sus facciones y sus hermosos ojos celestes y su uniforme resalta su ejercitado y voluptuoso cuerpo.

― ¡Qué hermosas son las colegialas! ¿No quieren que les demos clases particulares?― Escuchamos los gritos de los universitarios en la cuadra de enfrente.

―Imbéciles― Murmure, Ino solo sonreía y saludaba ― Vamos o se nos hará tarde― Mencione mientras me encaminaba al instituto.

―Frentezota, siempre arruinas la diversión― Menciono divertida, yo solo rodeé los ojos.

Caminamos despacio al interior del instituto, adelante hay un inmenso jardín, a la derecha se encuentra el estacionamiento y hay un pequeño camino de piedras que te guía al interior del enorme edificio.

― ¡Sakura, cuidado!― Gritó Ino y un elegante coche color negro casi nos atropella ―¡Estúpido, aprende a conducir!― Le grito Ino.

―Ya déjalo, mejor nos apuramos antes de que empiecen las clases y no nos dejen entrar― Comente mientras tiraba de su muñeca.

Nos dirigimos al salón de clases, todas las materias siempre eran en el mismo salón excepto biología, física y química, que teníamos en sus respectivos laboratorios. Ya habían llegado todos, cuando entramos al salón de este año, observe los mismos rostros del año pasado. Pero yo solo lo buscaba a él.

―Sakura― Sentía su varonil voz a mi espalda.

Era él, bien ¿Ahora qué haría?

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Sasuke

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La alarma resonó por todo mi dormitorio, hoy era el primer día de clases en mi nuevo instituto. A mi padre lo habían ascendido y transferido de Corea a Japón, por lo que este año viviríamos aquí en Tokio.

Tomé una relajante ducha y me coloque el uniforme, una camisa blanca, tenía el escudo del instituto en el bolsillo del lado izquierdo de mi pecho, un chaleco verde oscuro por encima, pantalones del mismo tono y zapatos negros.

―Sasuke ¿No vas a desayunar?― Me pregunto mi madre en cuanto pase por el living.

―No, ya voy tarde― Comente acercándome a la mesa ―Adiós, madre― Dije dándole un beso en la mejilla.

―Ah, que tierno ¿Y para mí no hay?― Comentó Kin, mi prima mientras me guiñaba un ojo.

Solo la mire y sonreí de lado, si era mi prima, pero eso no impedía que jugáramos un poco.

Tomé las llaves de mi coche y me marche al instituto. Llegue en unos veinte minutos y casi atropello a dos chicas buscando un lugar donde estacionarme. Sonreí al oír el insulto de la rubia. Luego de dejar mi coche en el estacionamiento, me encamine al interior del inmenso edificio. Los pasillos estaban bastante atestados de gente, me acerque a dos chicas que estaban conversando, aclare mi garganta para que notaran mi presencia e inmediatamente voltearon a verme.

― ¿Saben dónde está la oficina del director?―

―Eh, si― Murmuro una castaña sonrojada ―Es en el piso superior, subes por la escalera al final del pasillo ¿Si quieres te acompaño?―

―Hmp― La interrumpí mientras me marchaba.

Subí las escaleras y llegue a la oficina del director, el anciano me dio la bienvenida y me entrego una hoja con mis horarios y los salones. Primera materia: inglés.

Me encamine al salón de clases, los pasillos ya estaban vacíos. Una vez frente al salón de clases golpeé levemente la puerta ingrese al oír la voz de la profesora.

―Permiso, soy Sasuke Uchiha, el nuevo estudiante―

―Oh, si pasa, pasa― Murmuro ella ―Bienvenido. Toma asiento ― Comentó tomando un libro de su escritorio. Se acerco a la pizarra y comenzó la clase.

Observe el salón de clase detenidamente, varias chicas me observaron. Los lugares libres eran tres. Uno de los lugares libres, se encontraba al lado de un chico, algo robusto que comía papitas a escondidas, el otro, al lado de un extraño chico con un corte taza y el tercer y último lugar era al lado de una chica.

Bien, elegía la chica.

Pase por entre los bancos, la mesa de la pelirrosa se encontraba cerca del final del salón. Me senté a su lado pero ella ni siquiera volteo a verme. Estaba resolviendo unos ejercicios de inglés y por lo que podía ver, la mayoría estaban mal. Su cabello rosado se encontraba atado en una despeinada media cola, el resto del cabello se encontraba por encima de su pecho y llegaba por debajo del seno, los cuales observe bien, no eran muy grandes pero tampoco tan pequeños, el chaleco remarcaba su pequeña cintura, estaba cruzada de piernas por debajo de la mesa, no podía ver bien su rostro ya que se encontraba con la cabeza gacha y el cabello me caía con gracias sobre el rostro.

De un momento a otro, pincho en la espalda a la chica de enfrente con el lápiz, la castaña pego un salto y se dio vuelta.

― ¿Qué quieres?― Susurró enojada.

―Ayúdame, no entiendo nada― Murmuro la pelirrosa, tenía una voz baja y suave y demasiado dulce para mi gusto.

La chica de enfrente era la castaña de esta mañana, volteó a verme y nuevamente se sonrojo, la pelirrosa levanto la vista y por fin reparo en mi. Yo al fin pude ver su rostro. Sus ojos eran de un color verde que jamás había visto en los ojos de otra persona, llevaba un ligero maquillaje, las mejillas sonrosada y los labios muy rojos.

Si, era muy hermosa.

― ¿Vas ayudarme o no?― Desvió su rostro al de la castaña, esta solo asintió y le hizo los ejercicios.

―Ya esta, trata de estudiar― Le dijo la castaña mientras volteaba.

―Hay, Tenten, sabes que odio los idiomas― Se quejo divertida.

Estuve la mayor parte de la clase observándola, ella no se dio cuenta de mi presencia es más me ignoraba y eso me frustraba aun más. Cada vez que movía su cabello ese empalagoso aroma a cereza llegaba a mi nariz. Cuando el timbre sonó anunciando el final de la clase, ella junto de prisa sus cosas y se marcho. Yo salí despacio al patio escolar y un grupo de chicos me llamó para que me uniera a ellos.

― ¿Quien es ella?― Le pregunte a Suigetsu.

― ¿Quién? ¿La rubia? Es Ino, esta buena ¿Verdad?―

―No, la otra―

― ¿Sakura? Pues, está bien, es algo rara, muy tímida y reservada pero la verdad está bastante buena―

Sakura.

Después del receso, nos encaminamos al laboratorio de química.

―Bienvenidos― Murmuró el profesor desde su escritorio ―Los voy a emparejar para esta clase― Dijo y posó sus ojos en la lista, murmuró varios nombres antes de llegar al mío ―Sasuke Uchiha y Sakura Haruno―

Me encamine a la mesada del fondo y sonreí de lado, al parecer el destino nos quería juntos. La pelirrosa se sentó a mi lado, en una silla de madera alta, la mesa era de mármol y azulejos blancos, tenía una canilla, un lavabo y varios mecheros y tubos de ensayo.

―Hola, al parecer nos toca de nuevo juntos― Murmuro ella con una sonrisa.

―Hmp― No me interesaba empezar una conversación, ella solo bufo e inflo infantilmente sus mejillas.

Durante toda la clase no me hablo, pero vi lo torpe que podía llegar a ser. Se le cayeron varias veces los tubos de ensayo y tuvimos que volver a iniciar el experimento.

―Ten cuidado― Dije mientras sostenía su mano, evitando que tirara el cuarto tubo de ensayo.

Sus manos eran muy pequeñas en comparación con las mías.

―Ya sé― Susurró enojada, pero su voz era demasiado bajita y dulce como para estar enojada.

El timbre sonó dando la clase por terminada, vi a la pelirrosa juntar sus cosas y meterlas en su morral rosado.

―Oye pelirrosa― La llame.

―Tengo nombre― Mencionó enojada.

―Si, claro ― Comente acercándome a ella.

―Sasuke― Me interrumpieron, cuando volteé mi rostro, me encontré con una voluptuosa pelirroja ― ¿Y tú que miras, bicho?― Insulto a Sakura, esta solo agacho la cabeza y se marcho ―Mi nombre es Karin. Me preguntaba si ¿Quieres que te de un recorrido por el instituto?― Menciono en un tono inocente, mientras se inclinaba hacia mí, dejándome a la vista el inicio de sus senos.

Sonreí de lado y ella me tomo de la mano, guiándome por el pasillo.

― ¿Quieres que te enseñe el gimnasio?― Me pregunto mientras abría la puerta.

Entramos despacio y ella se sentó en unas colchonetas. Se cruzo de piernas y sonrió de lado.

Bien, no era mi primera opción pero algo es algo.

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A la mañana siguiente me levante demasiado tarde, apenas me dio tiempo de ducharme y me marche al instituto, pasé por el laboratorio de biología, la clase ya había iniciado, bien esperaría en el salón a la próxima clase. Llegue al salón, solo se encontraba Sakura, ella levanto la vista para verme y sonrió de lado, eso no lo hizo ayer. Me acerque a nuestro pupitre, ella se levanto de la silla y se sentó en la mesa.

―Te he estado esperando, Sasuke― Susurró.

Me acerque a su cuerpo y me acomodé entre sus piernas, ella me apretó la cadera con sus piernas y subió sus manos a mi cuello, acercó sus labios a los míos y comenzó a besarme despacio y lento, su pequeña lengua acaricio mi labio inferior y como acto reflejo abrí los labios dejando que su lengua entrara en mi boca y chocara con la mía.

Le quiete el chaleco de hilo y desabotone su camisa, sus senos estaban cubiertos por un sujetador de encaje color blanco, ella no dejo de besarme en ningún momento y bajo una de sus manos a mis pantalones, los desprendió y saco mi miembro dándole pequeñas caricias.

Pase mis labios a su cuello y metí una de mis manos bajo su sostén, su seno se amoldo perfecto con mi mano y la otra la metí debajo de su falda, toque su intimidad por sobre la tela, estaba muy húmeda, demasiado.

Ella apretó mi miembro cuando uno de mis dedos entró en su pequeña cavidad y continuamos con lo mismo, masturbarnos mutuamente.

Esta chica me estaba matando, necesitaba hacerla mía.

Quite mis dedos de su interior y ella frunció el ceño.

―Quiero correrme dentro de ti― Le susurre al oído y ella tembló entre mis brazos.

La penetre de una sola estocada, sabía que le había dolido ya que me abrazo más fuerte y se quejo, pero así era más fácil.

Me quede quieto unos segundos esperando a que se acostumbrara a mi forzosa intromisión. A los pocos minutos, ella me abrazo más fuerte con sus piernas envolviéndolas en mi cadera y mordió mi cuello.

Comencé un vaivén lento, mis estocadas eran lentas y profundas, quería llenarla de mi. Ella por su parte me quito el chaleco y la camisa y acaricio mi espalda, sentía sus uñas clavarse cada vez más fuerte en mi espalda a medida que la embestía cada vez más rápido y fuerte.

― ¡Ah, Sasuke!― Gimió alto mientras sus paredes apresaban mi miembro.

Podría jurar que todo el instituto podía oírnos.

Ella había llegado al orgasmo, yo aún no. La acosté en la mesa y subí sus piernas a mis hombros, quería derrame dentro de ella. Me importaba poco que nos descubrieran y nos expulsaran, valía la pena.

La penetre con más fuerza, Sakura se retorcía sobre la mesa y gemía muy fuerte, sus gritos debían escucharse por toda el instituto, pero yo aún no había llegado.

―Sasuke, Sasuke ¡Sasuke! ― De pronto su dulce voz se convierto en una mucho más grave y ronca.

― ¡Mierda, Sasuke!―

Desperté de golpe, las gotas de sudor resbalaron por mi frente y mi pecho subía y bajaba, mientras un inmenso calor recorría mi cuerpo.

¡Había sido un sueño, un maldito sueño!

― ¿Soñaste algo bonito?― Me pregunto Itachi mientras reía divertido.

Baje la vista y vi la enorme erección solo cubierta por la sábana, tomé la almohada y la coloque sobre mis piernas.

―Lárgate― Dije de mala gana, Itachi solo soltó una carcajada.

―Mamá dice que te apures o llegarás tarde― Dijo mientras se encaminaba a la salida ―Ah, y yo que tu tomaría una ducha de agua fría, bien fría― Le tiré la almohada pero ésta choco contra la puerta ya cerrada.

Abrí el grifo y temple el agua. Al momento de tomar mi miembro entre mi mano derecha, la imagen de Sakura vino a mí.

Su sonrojo.

Arriba.

Sus labios entre abiertos.

Abajo.

Sus senos desnudos.

Arriba.

Sus piernas envolviendo mi cadera.

Abajo.

― ¡Sasuke!― Sus gemidos.

Arriba.

Y sentí el líquido seminal bañar mi mano. Me termine de duchar y baje corriendo, ni siquiera me despedí de mi madre.

Llegue al instituto, faltaban veinte minutos para terminar la primera clase, todo el salón se encontraba en el laboratorio de biología. Bufe, por culpa de sueño tan intenso había llegado otra vez tarde. Me encamine al salón de clases.

En cuanto llegue me encontré con Sakura, era como en mi sueño. Pero a diferencia de mi sueño, ella no noto que había llegado, estaba realizando unos ejercicios, supuse que había llegado tarde. Me senté a su lado, ella ni se inmuto, seguía con la cabeza gacha resolviendo ejercicios, me acerque un poco, eran nuevamente de inglés. Por dios, ni siquiera sabía conjugar los verbos correctamente.

―Está mal― Susurre cerca de su oído.

La pelirrosa pego un pequeño saltito y giro su rostro hacía mi, nuestras narices se rozaron.

― ¿Qué te pasa? Me asustaste―

Iba a voltear la cabeza pero la tome de la barbilla y clavé mis ojos en los verdes de ella.

―Es Present Continuos, los verbos regulares terminan en i-n-g― Susurré cerca de sus labios.

Y el aroma a chicle de cereza golpeo mi rostro cuando abrió sus labios inconscientemente. La bese y ella intentó apartarse pero lo evite enredando mis dedos en su cabello. A los segundos comenzó a corresponderme. Subió su mano derecha a mi cabeza, acariciando mi nuca y tirando de mi cabello y coloco la otra mano en mi abdomen, acariciando mis abdominales. Yo por mi parte coloque mi mano derecha en su espalda, acariciándola lentamente de arriba a abajo, baje mi mano de su cabeza y la apoye en su rodilla, mantenía las piernas cruzadas.

Ella apretó más mi cabeza contra su rostro, haciendo el beso más profundo y yo subí mi mano acariciando su pierna. La metí debajo de su falda, ahogue su gemido en mi boca y la hice separar las piernas, toque su intimidad por sobre su ropa interior y ella tironeo de mis cabellos, indicándome que le gustaba.

Llevábamos un buen rato besándonos y no pensaba parar, iba a cumplir mi fantasía con Sakura Haruno, hoy mismo.

Corrí su ropa interior, estaba por meter uno de mis dedos en su vagina.

― ¡Sasuke!―

Mierda.

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