Siento haber tardado en subir este capítulo ^^
Como ya sabréis los que hayais leído mi perfil (que no creo que seáis muchos xD) me he ido a vivir fuera y todavía no tengo portátil, así que, hasta que lo compre, tendré que subir capítulos los fines de semana.
Pero bueno, aquí está, la luna de miel de Fleur y Bill contado desde la perspectiva de Hermione. El tiempo separados, todos los problemas que tiene, las conclusiones a las que llega...
Todo y más, aquí, para vosotros :)
Disfrutad!
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- El Profeta asegura que los Mortífagos han huido de Azkaban – comentó Seamus.
- Al parecer, todos aquellos Mortífagos que siguieron al Señor Oscuro y no murieron en la batalla han vuelto a aliarse – aportó Dean.
- ¿Y qué quieren hacer? – preguntó Ginny, asida del brazo de Harry, que escuchaba con toda su atención.
- Supongo que terminar la obra que Voldemort comenzó – repuso Ron -. Tal vez busquen a algún sustituto, o simplemente se dediquen a matar hijos de muggles…
- ¡Eso sería terrible! – exclamó Luna.
Palabras sin sentido llegaban a los oídos de Hermione. A pesar de oír el tono de voz con el que sus amigos pronunciaban aquellas frases, no estuvo dispuesta a prestar atención, su mente vagaba en un mundo paralelo a aquel, preguntándose qué estaría haciendo Bill en aquel momento.
Antiguos alumnos de Gryffindor se apilaban aquel día en una gran mesa que recordaba vagamente a la de Hogwarts, llevaban meses sin verse, tal vez años, había pasado demasiado tiempo desde que todos se reunían. Hermione los había echado de menos, le parecía que habían pasado siglos desde que había visto por última vez a Dean y Seamus, a Parvati o Lavender… y, sin embargo, no se sentía con ánimo de estar allí.
Sus pies querían salir corriendo, su mente quería desconectar; tenía demasiadas cosas en las que pensar.
Por una parte, estaba Bill. Aquel Weasley recorría su mente a cada segundo, cada instante, le resultaba imposible quitarse de la cabeza aquella imagen perfecta de su cuerpo sobre ella, de su risa, su mirada, su rebeldía característica…
Pero todo había acabado, tanto Hermione como Bill lo sabían, aquella relación que habían mantenido tras la boda debía de ser la última, ambos tenían la esperanza de que aquel tiempo separados les permitiría la oportunidad de enamorarse de sus respectivas parejas. Y Hermione lo intentaba, de verdad que sí.
Miró a Ron y suspiró, estaba haciéndose el payaso con una salchicha metida en la nariz, provocando sonoras carcajadas de todos los presentes.
- Dios, si existes, sácame de aquí – le pidió Hermione en un murmullo.
Por otro lado, estaba el tema de su embarazo. Quería tener el niño, independientemente de que Bill no la quisiera, de que se hubiera enamorado de Fleur en aquel tiempo, independientemente de si debía ser una madre soltera, quería tener el bebé que llevaba en su interior.
El problema era Ron. Siempre era Ron. ¿Cómo podía haberse quedado embarazada si aún no habían mantenido relaciones sexuales? Hermione había pensado en aquello y su única conclusión había sido que tendría que relacionarse con Ron antes de que fuera tarde.
Se había planteado dejarle, pero aquello supondría un problema, porque si le dejaba antes de mantener relaciones con él y se encontraba con un niño pelirrojo, algo no encajaría. De todas formas, Hermione no tenía miedo de que Ron dudara de la paternidad del bebé, ya que, al ser Bill un Weasley, los rasgos serían parecidos. Y, sinceramente, Hermione no creía que Ron sospechara nada de lo que había estado ocurriendo a sus espaldas.
Por tanto sólo había una solución: mantener relaciones sexuales con Ron.
Y aquello no le gustaba nada.
- Lo siento chicos – se disculpó la Gryffindor -. He de irme a casa.
En un principio había elegido aquel día para sus relaciones íntimas con Ron, pero en aquel momento no se sentía preparada, no estaba segura de poder soportar aquello.
- ¿Qué dices, Herms? – preguntó Ron incrédulo - ¿Es que no has oído lo que ha contado Seamus?
- ¿El qué?
- Algunos Mortífagos han huido de Azkaban – repuso Ginny -, al parecer quieren terminar con lo que Voldemort empezó.
- De modo que no te dejaré ir sola a casa – finalizó Ron.
La pareja se despidió cortésmente de los demás ex alumnos de Gryffindor y se encaminaron hacia la casa de Hermione cruzando el Callejón Diagon.
El silencio que se formó fue de todo menos cómodo. Ella no pudo evitar pensar en que si se hubiera encontrado con Bill en aquel momento, habrían hablado de mil temas diferentes, todos igual de interesantes. Pero el que se encontraba a su lado no era Bill, era Ron, y con él no tenía nada en común.
Sintió deseos de llorar al recordar su amor imposible con Bill, quería arrancarse el corazón y tirarlo en la primera basura que viera. Odiaba amar con todas sus fuerzas al hermano de su novio, al hermano de la persona a la cual debía amar.
- ¿Están tus padres? – inquirió Ron una vez que se encontraron en la puerta de casa de los Granger.
- No.
- ¿Pu… puedo pasar? – preguntó con timidez.
Hermione dudó, sabía lo que ocurriría si lo dejaba pasar y no estaba preparada, francamente, dudaba de que algún día pudiera estar preparada para semejante acción. Pensó en Bill y sacudió la cabeza, aquello era precisamente lo que debía evitar: pensar en el hermano de su novio.
Y para ello sólo había un camino.
- Pasa.
Caminaron en silencio hasta el dormitorio de Hermione, casi inconscientemente. Una vez allí se sentaron en la cama, uno al lado del otro, mirando el vacío. Hermione comenzó a sentir claustrofobia, sintió deseos de llorar de sólo pensar en lo que estaba a punto de hacer con alguien a quien no amaba, alguien con quien sólo compartía unos preciosos recuerdos, alguien por el que únicamente sentía una eterna gratitud y profunda amistad.
- Hermione, me gustaría…
Pero no le dejó terminar. Hermione se lanzó directamente a sus brazos en una audacia inesperada de "ahora o nunca". Cerró los ojos con fuerza y trató de imaginar que era Bill quien se encontraba con ella, por mucho que le doliera tener que recurrir a aquello. Pero no eran aquellos los labios de Bill, ni la dulce forma en la que la desnudaba, ni las caricias apasionadas y salvajes que le ofrecía, ni aquella compenetración perfecta.
No, aquello no era más que una barata imitación de Bill.
"Tampoco puede ser tan difícil" se decía Hermione, "imagina que es Bill, Herms, imagina que es Bill… los dos son pelirrojos, tienen rasgos parecidos… no puede ser tan difícil… tienes que hacerlo…"
Un Ron asombrado desnudaba con torpeza a Hermione, la cual estaba realmente en aquella materia. "Como en todas" pensó Ron, "Hermione siempre ha sido buena en todo, ¿por qué no iba a serlo en esto?"
La hija de muggles estaba impaciente. Quería empezar para terminar cuanto antes con aquella pesadilla, quería gritar, llorar a lágrima viva por todo lo que estaba sucediendo. Por la traición a Ron, por la traición a ella misma, incluso hasta por la traición a Bill y Fleur.
- ¿Ya? – preguntó Ron cuando ambos estuvieron totalmente desnudos.
Hermione abrió los ojos de forma desmesurada. Casi había llegado a creer que era Bill quien se encontraba con ella, pero la voz de Ron la había hecho despertar del hechizo, introduciéndole de nuevo en su pesadilla personal.
"Quiero un buen futuro para ti, bebé" pensó acariciándose imperceptiblemente el vientre, dándose ánimos, una razón para seguir con aquella locura, "tengo que hacerlo por ti"
- Ya – soltó a la desesperada.
Hermione volvió a cerrar los ojos mientras se colocaba sobre Ron, él torpemente trató de introducirse dentro de ella, lo intentó dos, tres, hasta cuatro veces hasta que Hermione se forzó a dejarlo pasar, a pesar de tener que soportar el dolor.
Lágrimas silenciosas recorrieron sus mejillas, tanto por el dolor físico que le había causado la introducción del pene de Ron en ella al no haber dilatado lo suficiente, como por el dolor interior que sentía por estar siendo penetrada sin que realmente lo quisiera.
"Bill, piensa en Bill, haz lo que sea para que esto se termine pronto"
Y así lo hizo, mientras Ron gemía de placer penetrando en ella, Hermione suspiraba concentrada en la imagen de Bill. Para su buena suerte, Ron no tardó mucho en eyacular. Totalmente excitado y extasiado, colocó a Hermione a su lado, de espaldas a su pecho y la abrazó con suavidad.
- No ha estado mal para ser nuestra primera vez, ¿eh? – le susurró al oído antes de darle un cariñoso beso en la mejilla.
Hermione quiso responder, pero no encontraba palabras para describir lo sucedido. Sentía que habían interrumpido en su interior sin su consentimiento, a pesar de que ella misma hubiera permitido las relaciones con Ron, se sentía como violada, obligada a aquello.
Asintió débilmente con la cabeza y se abrazó más a Ron justo antes de romper a llorar de forma silenciosa.
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Me da un poco de pena Ron, porque lo pongo como imitación barata de Bill xD pero bueno, es lo que hay, ¿no?
Hermione ha llegado a la conclusión de que todo el mundo tiene que pensar que el bebé es de Ron, independientemente de si lo dejan, continúan juntos o lo que sea. Más adelante decidirá qué hacer con su relación con el hermano de Bill.
De momento, en el próximo capítulo se dará el reencuentro, os adelanto que ni Bill ni Hermione podrán olvidarse el uno del otro (predecible, no? xD) pero continuarán pensando que es mejor que estén separados... sin embargo, una inesperada noticia lo cambia todo. Adivinais de qué se trata, verdad? ^^
Un beso y gracias por todos esos reviews!
Muuuuuak!
