Gracias a Smitgback, Kitara, lau_bakiliki y lyiz_08 por sus reviews a pesar de no tener cuenta :) En general gracias a todos por vuestro apoyo a la historia y vuestros reviews, no sabéis lo feliz que me hace saber que os gusta el fanfic (y que os estoy viciando a la pareja ^^)
Saludo desde aquí a locadelocura, que me llevo de maravilla con ella y le he cogido mucho cariño pese a que nos conocemos de hace muy poco ;) Este capítulo para ti, porque sé que te gusta la pareja ;)
Nota: A parte de que hay un lemmon blablablá, este NO es el último capítulo. Creo que llegaremos a los 22 como mínimo ^^
- ¿Recuerdas la ecografía que has visto? – inquirió Bill de pronto, sin saber muy bien cómo comenzar a explicarle todo lo que ella había olvidado.
Hermione desvió su mirada incómoda, sí, claro que recordaba la ecografía, esa fotografía que le había encogido el corazón, que le había hecho apretar los puños de forma inconsciente. Merlín sabía cuánto le dolía (absurdamente, se permitió añadir) que Bill fuera a tener un bebé de Fleur. Por alguna extraña razón, no quería hablar del tema, no obstante, respondió:
- Ajá.
Bill tragó saliva.
- Es la ecografía del bebé que esperas.
- ¿Qué haces tú con…?
Hermione enmudeció de pronto y Bill pudo ver en los marrones ojos de la Gryffindor cómo un brillo de entendimiento surcaba su mirada. Como un click que se accionaba en su mente, como si de pronto todo tuviera sentido. Bill era el padre del bebé que esperaba, por eso sentía esa inexplicable conexión con él, por eso podía sentir su dolor, porque una parte del primogénito de los Weasley estaba dentro de ella.
- ¿Cómo es posible que no lo recuerde?
- ¿Acaso recuerdas que mantuvieras relaciones sexuales con Ron?
- No – contestó al cabo de un silencio, esforzándose por recordar.
- Perdiste la memoria en la caída – explicó Bill mirándola a los ojos -. Por eso no recuerdas nada, no recuerdas nuestra relación, no recuerdas nuestro amor, no recuerdas nada de lo que hablamos, ¿no es así?
- ¿Cómo sé que no me estás mintiendo? – inquirió Hermione, sorprendida por las novedades.
- ¿Por qué iba a hacerlo? Mírame a los ojos y dime que mirarme te resulta indiferente, que no hay algo en tu interior que grita la verdad, que no sientes nada por mí.
Hermione lo contempló por unos segundos pero apartó la mirada veloz, temerosa de lo que pudiera encontrarse si continuaba observándolo. Bill sujetó su mentón con una mano y el escalofrío de Hermione fue instantáneo, sus miradas se encontraron y, efectivamente, una mezcla de sentimientos desconocidos inundó el cuerpo de Hermione. Efectivamente, su cuerpo decía a gritos que Bill era mucho más de lo que ella imaginaba, mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir.
- Dime, ¿te soy indiferente?
- No.
Bill sonrío y Hermione sintió cómo el dormitorio se iluminaba con aquella sonrisa. No estaba segura de lo que estaba ocurriendo, ni si lo que decía Bill era verdad o no, sólo sabía que, aunque no lo fuera, Hermione estaba enamorándose de él. Volviéndose a enamorar de él, en su defecto.
- Los Mortífagos estaban detrás de su "caída" – explicó Bill con aquella voz ronca capaz de quitar el aliento.
Un profundo pesar nubló los sentidos de Hermione. No podía estar diciendo enserio que había ido tras una muerte casi segura por ella, Bill no podía estar asegurando que si había ido en busca de los Mortífagos había sido por ella, por el amor que sentía por ella. Una mezcla de gratitud, admiración y cariño se hundió en su pecho.
Bill malinterpretó su silencio.
- No me crees, ¿verdad? – inquirió con una sonrisa triste – No crees que hayamos vivido nada juntos, no crees que haya salido en busca de los Mortífagos para vengar tu ataque, no crees que dejé a Fleur por ti, no crees que tuviéramos planes de fugarnos, no crees en el amor que compartimos, no crees que el bebé que esperas es producto de un sentimiento que va más allá de todo lo que hayamos sentido jamás…
- Bill…
- No crees que nos viéramos a escondidas, no crees que compartimos mucho más que besos y caricias, que compartimos nuestras vidas, porque tú y yo somos iguales, Hermione. No sabía hasta qué punto era cierto pero así es, nos unen las mismas aficiones, los mismos gustos e intereses…
- Bill…
- No crees que la conversación que el otro día mantuvimos en la cocina yo ya la había tenido contigo antes, un año atrás, el día que te conocí. No crees que los Mortífagos estén detrás de ti, que quieran atraparte para vengar la muerte de Voldemort a manos de Harry ni crees que me embarcaría en una misión suicida porque te amo…
- ¡Bill!
Merlín, sonaba tan bien su nombre en los labios de Hermione. ¡Cuánto lo había echado de menos! ¡Cuánto tiempo había soñado con que ella volviera sólo a pronunciar su nombre, a estremecerle con sus palabras! Bill enmudeció, Hermione sonrío débilmente.
- No recuerdo nada, es cierto. Pero te creo – aseguró mirándolo a los ojos -. Sé que es verdad. Lo noto en cada poro de mi piel, en cada partícula de mi organismo. Sé que no me eres indiferente, sé que una vez sentí algo por ti aunque no pueda recordarlo, sé que eres el padre de mi hijo porque algo en mi interior sabe que Ron no encaja en nada de esto. Sé que no mientes, porque llevo días sintiendo que hay algo que no encaja en mi vida y tu confesión es la pieza del puzle que faltaba.
Bill la observó con precaución, como si con sólo mirarla de forma brusca pudiera romper en pedazos toda aquella confesión. Tragó saliva y cerró los ojos dejándose embriagar por aquella sensación de paz y alivio que recorría su cuerpo. Hermione acarició su mejilla con cuidado también, tratando de no quebrar el hermoso momento. Lo que Bill le contaba era sorprendente incluso aunque supiera que algo raro estaba ocurriendo, pero creía sus palabras: su rostro demacrado por la desesperación y la angustia lo corroboraba.
En un acto reflejo, Hermione acercó su rostro al de Bill y lo besó. La parte racional de Bill suplicaba que la apartara, pues ella probablemente estuviera actuando por el shock del momento, por la impresión de toda aquella información, no por verdadero impulso. Pero había echado tanto de menos los labios de Hermione contra los suyos, sus manos enredándose en su pelirrojo pelo, él mismo acariciando la espalda de la muchacha… Que, lejos de apartarla de su lado, no pudo evitar acercarla más a él.
Hermione actuaba de acuerdo a lo que su corazón le marcaba, sabía que estaba mal, que ella quería a Ron y estaba con él, pero apartó la razón a un rincón abandonado de su mente y se dejó llevar por la maravillosa sensación que le proporcionaban los besos de Bill.
Ambos se tumbaron en la cama y comenzaron a acariciarse dulcemente mientras besos lentos y apasionados se escapaban de sus labios. Hermione, movida por el deseo, comenzó a quitar la camiseta de Bill sin dejar de besarlo. El Weasley se apartó haciendo acopio de todas sus fuerzas.
- Hermione…
- Perdón – se disculpó enrojeciendo por momentos y bajando la vista.
Bill sujetó su mentón con suavidad mientras que con la otra mano continuaba acariciando la espalda de la Gryffindor. Clavó sus ojos en los marrones de Hermione y ella supo que era totalmente sincero cuando aseguró:
- No es que no quiera, es que no quiero estropearlo. No hay cosa que más ganas tenga de hacer que hacer el amor contigo, pero temo que creas que estoy aprovechándome de ti o que te estoy utilizando para llevarte a la cama. Nuestro amor no era sólo sexo, Hermione – aseguró con un brillo de nostalgia en los ojos -. Yo no necesito tener sexo contigo, te necesito a ti.
Hermione sonrió tímidamente y, si en algún momento había dudado de su relación con Bill, en aquel momento las dudas quedaron disipadas. Porque Bill la amaba, de eso estaba segura, y ella misma sentía una atracción inmensurable por el primogénito de los Weasley, ese sentimiento desconocido creciendo en su pecho cada vez que lo veía. Como en aquel mismo momento, en el que se sentía llena de gozo, tanto que no tuvo problema en alejar los pensamientos "Esto está mal" y "Tú estás con Ron" hasta tal punto de olvidarlos completamente.
Hermione se lanzó a los brazos de Bill y comenzó a besarlo con una pasión inusitada pero sin llegar a perder el toque mágico que los envolvía. Bill se mostró sorprendido pero no se quejó en ningún momento, poco a poco fue desvistiendo a Hermione, deslizando sus manos por el interior de su camiseta, cerrando los ojos ante la fuerte sensación que suponía para él volver a tocar aquella suave y tersa piel.
Acarició sus pechos con cuidado, embriagándose del rostro placentero de Hermione, bebiendo de ella y de sus pequeños ronroneos que aumentaban depositando caricias y besos en distintos puntos. La colocó sobre ella y sujetó su rostro entre sus manos, clavando sus ojos marrones en ella. Hermione asintió con la cabeza contestando a la muda pregunta del Weasley al tiempo que besaba su mano con cariño. Bill no esperó más, su erección se erguía hermosa y espléndida como pocas, su excitación sobrepasaba todos los niveles permitidos.
- Recuerda que es mi primera vez – susurró Hermione mientras Bill introducía su miembro en su interior. El Weasley sonrió ante aquella frase.
Se introdujo en ella con cuidado, prácticamente sin esfuerzo. Hermione sintió de todo menos dolor cuando sintió a Bill en ella, sintió tal facilidad y tal compenetración que no dudó ni por un segundo que Bill y ella, efectivamente, habían mantenido relaciones sexuales. Pero ya no le preocupaba, ya no le preocupaba haber sido infiel como en el momento en el que Bill se lo había contado. Porque lo que sentía por el primogénito era algo tan hermoso y fuerte, tan puro y maravilloso, que supo que nada ni nadie podría impedir que aquel amor se derrumbara.
Los avances y retrocesos comenzaron a abandonar toda lentitud para pasar a ser apasionados y ligeramente bruscos. Bill quería hacer las cosas bien, quería que su "primera" vez con Hermione fuera demostración de su relación. Pero verla ahí, sobre él, subiendo y bajando con el rostro inundado de placer y los ojos clavándose literalmente en los de Bill fue demasiado para poder soportar cualquier intento de racionalidad. La colocó bajo él y la penetró mientras la besaba con pasión, Hermione hundió sus uñas en la espalda del Weasley y enroscó sus piernas sobre la cintura de éste para darse mayor movilidad y fricción.
Sentía como si aquello fuera algo que hubiera estado haciendo toda la vida, lo sentía natural, cotidiano. Y le encantaba, porque algo en su interior le dijo que jamás lograría encontrar esa naturalidad con otra persona, que sus estocadas compenetradas eran fruto de una relación basada en la comprensión, entendimiento y un profundo sentimiento.
Bill se desplomó sobre ella cuando el orgasmo apareció brutal e inevitable, Hermione gimió con él sin apartar su mirada de los ojos marrones y excitados de Bill, como si ambos estuvieran eyaculando en los ojos del otro.
El Weasley se hizo a un lado en la cama y respiró hondo tratando de controlar su acelerada respiración. Hermione le acarició la sudorosa espalda con cariño y lo besó en la frente. Seguía sin recordar nada de lo ocurrido, pero estaba convencida de que todo lo que Bill le había contado era verdad. Y eso y el hecho de que él hubiera estado dispuesto a morir frente a los Mortífagos con tal de vengar su ataque crecieron en su pecho hasta convertirse en su poderoso sentimiento difícil de ignorar.
- Oh, Bill… - suspiró Hermione contra su pecho.
El aludido la abrazó con dulzura y acarició su vientre hinchado mientras besaba su pelo alborotado. Una lágrima de felicidad y alivio recorrió el rostro de Bill. Tenía a Hermione ahí, abrazada contra su pecho, ella no recordaba nada, pero eso tampoco parecía importarle mucho, porque creía fervientemente en él, y no había cosa que le hiciera más feliz. Cerró los ojos y acarició el vientre de Hermione pensando en la hermosa criatura que nacería fruto de su amor.
Y así, sintiéndose lleno después de tanto tiempo, durmió como un bebé.
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Cuando despertó, palpó la cama a su lado asegurándose de que Hermione continuaba ahí. Pero su mano no colisionó contra nada y se incorporó rápidamente abriendo mucho los ojos. Miró alrededor y observó su dormitorio desolado. De no ser por el olor inconfundible de Hermione en su almohada mezclado con el olor a sexo, hubiera jurado que su noche anterior no había sido más que producto de un sueño de lo que llevaba semanas queriendo que ocurriera.
Con el ceño fruncido abrió las ventanas, se vistió y salió del dormitorio justo después de besar la ecografía de su bebé, como siempre hacía.
Se encontró en la cocina con toda la familia al completo. Molly observó a su hijo con expresión de confusión pero sin abandonar jamás su sonrisa.
- Te veo bien, Bill – le dijo besándolo en la mejilla con ternura -. Pareces recuperado.
- Sí, puede ser – respondió Bill tímidamente.
Se sentó en la mesa y comenzó a untar mermelada en sus tostadas mientras observaba disimuladamente a Hermione. Ésta charlaba con Ginny evitando su mirada constantemente, y a Bill le invadió la intuición de que algo no marchaba bien.
Al cabo de un rato, cuando parte de la familia se había marchado, Hermione observó a Bill y le hizo un gesto con la cabeza indicándole que le siguiera justo antes de levantarse y abandonar la cocina. Cuando hubieron pasado unos minutos, Bill se despidió de la familia y caminó hacia el jardín disimuladamente mientras buscaba a Hermione con la mirada.
La encontró entre varios árboles que separaban el terreno de la Madriguera del resto, un lugar íntimo y privado lejos de miradas indiscretas.
- ¿Ocurre algo? – inquirió Bill frunciendo el ceño, con la preocupación y la ansiedad destilando en sus palabras.
Hermione suspiró.
- Mira, Bill. He estado dándole muchas vueltas esta noche – aseguró con la vista fija en algún punto en el horizonte -. Creo todo lo que me has dicho, Bill, y reconozco que no me eres indiferente… Pero no puedo seguir con esto, no puedo hacerle esto a Ron. Es obvio que ni él ni nadie sabe todo lo que ha pasado entre nosotros, y es lógico que así siga siendo pero… Pero tenemos la oportunidad de enmendar nuestros errores y volver atrás, podemos hacer como si esto no hubiera pasado…
Bill recibió las palabras de Hermione como un jarro de agua fría, como si las palabras fueran puñales y éstas se clavaran en su pecho, desgarrándolo por dentro.
- ¿Cómo puedes decir eso? – inquirió tratando de controlar su enfado y su tristeza – Para ti es muy fácil decirlo, tú no recuerdas nada de lo que ha pasado… Pero yo no puedo borrarme la memoria y hacer como si nunca hubiéramos sido infieles, como si no hubiéramos vivido todo lo que hemos pasado juntos. ¡Yo no puedo hacer como si no hubiera ocurrido nada!
- Bill, comprende que mi situación no es fácil…
- ¿Y la mía sí?
- Bill, por favor… No podemos seguir engañando a todos eternamente…
- ¡Como tú no recuerdas nada de lo que sientes por mí, si es que alguna vez has sentido algo, lo ves todo sencillo!
Hermione le miró a los ojos, las palabras de Bill la herían profundamente. Ella le amaba, incluso aunque no lo recordara se había dado cuenta de que era imposible que Hermione Jane Granger no se enamorara de William Arthur Weasley, porque aunque volviera a perder la memoria una y otra vez durante toda su vida, Bill continuaría siendo él mismo y ella seguiría enamorándose de él como la primera vez.
Pero esa mañana, cuando después de depositar un beso en la frente de Bill se había marchado a su dormitorio, Ron había despertado y le había asegurado que había tenido pesadillas con respecto a la fidelidad de Hermione. Y su mirada desesperada y sus lágrimas cristalinas con el sólo recuerdo de sus pesadillas habían encogido el corazón de Hermione. No podía seguir engañando a Ron, no podía.
Y el que no recordara gran parte de los sentimientos que tenía ella hacia Bill era un punto a favor para decirle todo en aquel momento. Porque tenía que impedir fuera como fuese que sus sentimientos por Bill crecieran más de lo que ya habían aumentado aquella noche, tenía que cortar de raíz aquel sentimiento por el bien de su bebé (porque no podía permitir que su bebé creciera en un ambiente de odio producido por la enemistad de la familia Weasley con Bill), por su bien, por el de Ron… Y por el de Bill. Y ya que él no parecía muy dispuesto a hacerlo, a terminar con aquello pese a saber que era la mejor solución, sería ella quien lo haría.
- Bill…
- ¡No entiendo el por qué de tus acciones! ¡Es obvio que nos queremos!
Y Hermione supo lo que tenía que hacer, por mucho que le doliera.
- Yo no te quiero, Bill – murmuró.
Los ojos del Weasley se humedecieron al instante, había temido tanto aquellas palabras, había temido tanto ser el único de los dos que luchaba por su amor, ser la única parte que luchaba en cuerpo y alma por su relación…
- Mientes – le acusó, aunque más bien pareció estar rogándole.
- No, Bill – aseguró Hermione sintiendo cómo algo se rompía en su interior sólo con ver la expresión del Weasley -. Lo que pasó anoche fue hermoso, de verdad. Pero yo no recuerdo nada de lo que me contaste, no recuerdo ese sentimiento. Creo que eres el padre de mi hijo, pero también creo que tengo la oportunidad de hacer las cosas bien y quiero empezar de cero… Con Ron.
Lágrimas desesperadas salieron rápidamente de los ojos del Weasley y Hermione sintió desfallecer en aquel momento. Jamás (y por alguna extraña razón, estaba segura de que tampoco antes de que perdiera la memoria) había visto llorar a Bill, y la impresión que le dio verlo en aquel estado de desolación y tristeza total le hizo desear volver atrás y no haber pronunciado jamás aquellas palabras.
Bill se alejó del lugar sin decir una palabra justo después de pegar una fuerte patada a un árbol cercano. Hermione lo observó y dejó que las lágrimas cayeran libres por sus mejillas, segura de que él no la vería.
Os juro que me he muerto literalmente con ese final, casi lloraba mientras lo escribía :S Espero que se entienda el razonamiento de Hermione y la fuerte reacción de Bill. (No me ha dado tiempo a revisarlo así que lo más probable es que haya fallos de ortografía etc, si algo no se entiende, por favor, preguntadme ^^)
Todavía daremos un par de vueltas antes de terminar, pero el final está cerca. Gracias a todos otra vez y, tanto si os ha gustado como si no, opinad :) (sino lo hacéis mataré haré una especie de Kill Bill xDD Nah, no puedo matar al hombre más sexy del planeta ^^)
Un beso!
