¡Hola nuevamente! me puse a escribir este capítulo desde hoy, me conozco muy bien y sé que si digo:"lo dejo para al ratito" se me va a ir todo el día XD.
Lo prometido es deuda.
Así que disfruten.
Rescatando la esperanza
Capitulo 4:Encuentros
Tarrant POV
Mire el cielo, al parecer se avecinaba una tormenta en esta tarde gris.
Ya había desilusión
Dolor y resinación
No me importaba, era poco lo que me importaba ahora. Estaba resignado.
El tiempo supo esperar
Y así la deje de amar
Desde que ella se fue, no he podido disfrutar nada ya, todo parece opaco, todo me sabe desabrido, todo es monótono y aburrido. Me he vuelto lo que más temía, aburrido. Hasta mis creaciones se quejaban de mi imaginación, no me salían como antes mis hermosos sombreros.
No había mas que decir
Había llegado el fin
Maldita sea la hora en la que te conocí Alicia Kingsleigh. Si tan solo hubiera sabido que te llevarías todo lo que soy con tus partidas, nunca te hubiese hablado, nunca te hubiese invitado a mi loco mundo, nunca te hubiese admirado, ni querido, ni mucho amado.
Sonreí con tristeza.
Hacia 2 años ya
Que no me la encontraba
Cuanto dolía mentir, ni yo mismo me lo creía, todo lo que estaba pensando era la más vil mentira.
Una voz conocida me saco de mi trance. Recordé que tenía a Edelly aferrada a mi brazo, mientras tomábamos un paseo por el bosque. Sin saberlo y sin quererlo la había guidado a la antigua fiesta de té. Donde la había conocido.
-Querido hace mucho que no tomamos el té aquí-voltee a verla, despreocupado.- ¿Por qué no lo tomamos hoy?
Me sonrió mientras me jalaba por un brazo hacia la gran mesa llena de teteras cerca del que solía ser mi hogar no más de algunos meses.
No sé porque pero una parte de mi, muy pequeña, esperaba encontrar a Thackery ó a Mallymkun mientras cantaban "feliz no cumpleaños" y aventaban azúcar y tazas a diestra y siniestra. Sin preocupaciones o ataduras, como los viejos tiempos. Pero al llegar al lugar, no había nadie, todo estaba polvoriento y desolado. Vacio.
Al parecer ya nadie iba allí.
Lo habían olvidado como a mí.
-Querida mejor tomemos el té en donde es costumbre- la detuve, no quería estar aquí, y recordar que ellos no me olvidaron, sino yo los abandone sin decir nada, sin dar explicaciones coherentes.
-Pero mi jardín ya me aburrió, y no quiero que nuestras meriendas sean una rutina monótona-dijo en tono de reproche mientras se colocaba enfrente mío, muy cerca.-quería variar el lugar.
-Me lo hubieras dicho, conozco muchos lugares que te pueden fascinar y que de seguro serán de tu total agrado- intente alejarla un poco pero en su lugar poso sus brazos alrededor de mi cuello. Obligándome a abrazarla por la cintura. Busque sus ojos, y en ellos solo encontré azul, como el cielo. Pero no era lo que buscaba, lo que necesitaba era un color diferente, un color contrastante al que veía. Un color marrón parecido al más delicioso chocolate. Unos ojos que me hacían doblegarme, y perderme en un mundo desconocido, pero no estaban.
Cerré mis ojos ante la desilusión, y mis labios soltaron un suspiro.
Podía sentir el aliento de Edelly muy cerca mío, su perfume, sabía de sobra lo que venía. Y solo me deje llevar.
Estaba aprendiendo como vivir…
-Te amo- dijo antes de besarnos. No podía contestarle, no entendía porque, pero cada vez que intentaba decirlo la imagen de Alicia venia a mi mente, cerrando mi garganta ante cualquier frase que pudiera decir. Como diciéndome que esas palabras únicamente le pertenecían a ella.
No eran los labios que mi corazón buscaba, pero hace mucho que no lo escuchaba, y no iba a comenzar a hacerlo. Si quería sobrevivir a este dolor, tenía que vendarlo. Aun que nunca sanaría. Pero así evitaba que me hiciera más daño. No sabía si el amor de Edelly me ayudaría a olvidarla, pero no perdía nada con intentarlo. Necesitaba abrirle de una buena ves mi mundo.
O eso era lo que pensaba.
Un ruido entre los arbustos hizo que me separará casi de manera brusca de mi prometida. Me puse en alerta. Voltee hacia donde provenía el sonido. Y mi corazón se contrajo ante lo que vio.
Ya de ti me olvidaba cuando te vi
Con la mirada
Desesperada
-Alicia- su nombre salió con el latido de mí acelerado corazón. Deje de sentir el mundo, deje de sentir a la mujer entre mis brazos. No podía creerlo. No podía ser ella. Pero ¿Quién mas tendría esa cabellera rubia que brillaba con el sol, o esos ojos que tanto buscaba por su fascinante color, o esos labios rojitos que fueron mi mayor anhelo durante todo este tiempo? Solo una persona lo tendría, la dueña de mis pesadillas.
Todo se detuvo.
Y fue tan fuerte volver a verte
Sufrí tanto tiempo por ti
Mis ojos encontraron los suyos y por un momento creí respirar, por un momento recordé mi muchosidad, por un momento mi sonrisa quiso salir de nuevo y ser vista, por un momento mi corazón volvió a bailar, por un momento creí verla susurrar mi nombre.
Hasta mirarte
Recuperarte
Y saber que te irías sin mi
Por un momento creí que solo éramos ella y yo.
Estaba casi igual de cómo la recordaba, su cabello rubio seguía siendo como los rayos del sol, su piel blanca y cremosa como el mismo mármol, su cuerpo se había vuelto más curvilíneo resaltando sus atributos, era hermosa, era toda una mujer. Me enfoque en su rostro.
Y fue tan fuerte volver a quererte
Volver a creer en los dos
Basto mirarte
Volver amarte
Para perderte de nuevo
Amor
Su rostro estaba descompuesto, contraído entre dolor y confusión, pero ¿por qué? Trate de encontrar respuestas a mis preguntas a través de sus ojos marrones que por fin había encontrado pero estos no me decían nada coherente. No podía descifrarlos. Están cristalinos.
Sentí tanta confusión
Al verte tan fría amor
Así fue que comprendí
Que tu no eras para mi
Esa imagen me dolió.
Tal vez si había perdido algo.
Alicia POV
No sabía qué hacer, mi corazón ya no quería andar, mi sangre se escondió en mis pies abandonando mi rostro, mis ojos ser perdieron en un mar verde y amenazaban con llorar en cualquier momento, mi mente me decía que me alejara pero mi cuerpo no respondía.
Estaba en shock, una parte de mi anhelaba este rencuentro desde antes de llegar a Infratierra, lo estaba esperando con ansias, soñando con él. Pero ahora no sabía cómo actuar. Había llegado justo en el momento para ver la verdad de las palabras de Mirana, para confirmar lo que mis oídos se habían negado a escuchar y lo que mi corazón se había rehusado a entender y aceptar.
Él ya era de otra.
El beso que compartieron dijo todo en un silencio desgarrador. Se amaban. Eran felices.
¿Quién era yo ahora?
Una patética mujer que se había enamorado locamente, de un amor imposible.
-Alicia- mi nombre sonaba tan hermoso de sus labios. Quería correr a sus brazos, abrazarlo y dejarme llevar. Pero no podía. Una hermosa mujer de cabello castaño y ojos azules estaba en mi lugar. El lugar que prácticamente le regale.
Tenía que salir de aquí cuanto antes. Mis piernas ya no podían más. Mi cuerpo había tenido suficientes emociones por el día de hoy. Mi alma me pedía a gritos piedad, al igual que mis ojos, que hasta este momento no había permitido que se expresaran con libertad, había cancelado las lágrimas automáticamente y ahora sentía que me picaban los ojos, no aguantaría mucho tiempo.
-Tarrant-susurre su nombre, pero dudo que lo haya escuchado. Al parecer se encontraba sorprendido ante mi inesperada llegada.
Estábamos en nuestro pequeño mundo. Ninguno de los dos hacia nada más que mirar los ojos del otro. Verde y café. Era nuestro mundo, cuanto lo había extrañado. No existía el tiempo, ni las horas, ni los años, éramos él y yo.
-¿Querido, no vas a presentarnos?- dijo una voz dulce, al parecer proveniente de la prometida del sombrerero. Me miro con recelo. No la culpaba. Yo haría lo mismo en su lugar si una completa extraña no dejaba de mirar a su prometido.
Tarrant salió de su trance y su mirada se volvió fría y dura; me hizo estremecer. Nunca antes me había mirado así. Como si recordara que yo soy la peor persona en su vida. Fue un cambio drástico e inesperado.
-Querida ella es Alicia Kingsleigh-Dijo Tarrant con voz dura y áspera,al escuchar mi nombre, la hermosa mujer me miro con sorpresa, al parecer la tomo por sorpresa-Alicia ella es Edelly Mabillian, mi prometida.
Al escuchar lo último sentí como mi corazón se rompía.
La joven se aproximo a mí con un elegante caminar, pero nada comparado con la Reina Blanca. Y tomo mi mano son suma importancia. Había algo extraño en sus ojos que no me daba confianza. Y con una sonrisa destellante me miro.
-Alicia no sabes el honor que es para mí el conocer a la campeona de la Reina Mirana, mi familia te debe mucho- estrecho nuestras manos, me miraba de forma fija, como buscando algo, su mirada me comenzó a incomodar- todo Infratierra te esta eternamente agradecido.
Por más que veía su sonrisa, había algo que no encajaba. Pero saque ese pensamiento, de seguro estaba tan celosa de esta mujer perfecta que intentaba encontrar defectos donde no había. Solo pude devolverle una pequeña sonrisa, como agradecimiento.
Ya no podía más.
En cualquier momento colapsaría. No podía ver más esa escena.
Comenzó a llover. Era mi oportunidad, nadie se daría cuenta si lloraba o no. El cielo comprendía mi dilema, se compadeció de mí. Ahora que más necesitaba de un abrazo, me brindaba miles de ellos. Cada gota era una caricia en mí. Era un respiro.
-Lo siento, debo retirarme, no me gustaría hacer esperar a Mirana-dije con la última reserva de aliento que me quedaba, mientras retrocedía. Mis ojos se habían dado por vencidos y derramaron sus lágrimas con total libertad. Como pensé, la lluvia cubrió mis lágrimas.
Mire por última vez a Tarrant, no podía comprender su mirada, se había endurecido, el color verde se había vuelto duro y sin emociones aparentes. No podía verlo más. Mi corazón ya no aguantaba más desprecios.
Y antes de dejar que me respondieran salí otra vez corriendo. Ya no quería saber nada.
Por primera vez, me arrepentía de haber vuelto a Wonderland.
Tarrant POV
Observe como se iba corriendo, como se marchaba otra vez de mi lado. La había tenido nuevamente frente a mí, y desee con toda mi alma haberla querido abrazar y besar su hermoso rostro. Quería apretarla contra mí y hacerme adicto a su perfume, quería besarla más allá de un beso de amigos. Olvidar el tiempo transcurrido y todo su mar de consecuencias y pedirle que viviera junto a mí por el resto de la eternidad.
Pero lo único que pude hacer, entre todas mi opciones, fue ahuyentarla con mi mirada y actitud.
No quería verla sufrir por mi culpa, pero era necesario alejarla de mí, por mi propio bien y el suyo. Quería verla feliz pero no creo que pueda soportarlo. A ella no le convenía tener un amigo tan egoísta como yo.
Amigo.
Solo eso fui para ella. Ahora no sería nada.
-Vamos con la Reina Blanca- dije mientras nos refugiábamos bajo unos árboles, observe como el bello rostro de mi prometida se contraía en confusión, era de esperarse, tanto que me había insistido ella en ir y yo se lo negaba, hasta este momento.
Pero tenía que saber que llegaría a salvo. Aun me preocupaba su bienestar.
Sonreí. Era tan fácil contradecirme.
Mirana POV
Me encontraba preocupada, hace más de tres horas que Alicia se había ido y hace apenas una hora que Tarrant y la señorita Edelly había llegado de improvisto. Me habían contado que ellos se habían topado con Alicia.
Esa noticia en vez de darme paz por saber sobre su paradero me trajo preocupación. Sabía que Alicia era una mujer fuerte pero no estaba segura como habrá tomado el encuentro con Tarrant Hightop y Edelly.
Realmente me preocupaba. Y si seguía dando vueltas por la habitación acabaría haciendo un hueco en este. Observe a al sombrerero.
Y aun que Tarrant se haga el duro, sabía que también estaba esperando ansioso la llegada de la rubia o alguna notica sobre ella. Se encontraba recargado en la pared, mirando por la ventana, perdido en el horizonte. Tenia una corazonada de quien estaba inundando sus recuerdos.
Y pasaron más minutos.
Edelly esta entretenida checando la colección de libros antiguos que se encontraban en el amplio librero. Esa joven si era realmente hermosa pero nunca creí que fuera del tipo que a Tarrant le gustase, era muy fina y sofisticada y recuerdo haberla visto en algún momento pero no recuerdo en donde.
Tarrant al parecer fue convencido de tomar una taza de té con sus viejos amigos, al parecer le había caído muy bien haberlos visitado. Por un momento creí ver a mi antiguo sombrerero. Lleno de paz y jubilo.
Sonreí con ternura.
Él pareció darse cuenta de que estaba siendo observado y me volteo a ver. Sonriéndome. Él también sabía que le habían hecho falta sus amigos del té.
Unos golpeteos fuertes en la puerta principal se escucharon. Todos volteamos a verla con confusión. Tarrant se levanto como resorte, en su mirada se podía apreciar la esperanza. Como lo supe, estaba esperando a Alicia también.
Fui rápidamente a abrirla. Esperando que fuese Alicia.
Efectivamente era ella, pero en el peor de los estados en la que me la pudiera imaginar.
-Reina Mirana, por favor ayúdela- me rogaba un hombre encapuchado, que no pude identificar, que ya hacia cargando a mi campeona. Estaba inconsciente en sus brazos, empapada de pies a cabeza, pálida y con respiración agitada. Me acerque con preocupación mientras llamaba a algunos sirvientes para que prepararan el cuarto con lo que fuese necesario. Toque su frente, estaba ardiendo.
Un mayordomo se acerco dispuesto a llevar a Alicia al cuarto acordado pero el hombre misterioso se negó, aun así no puse resistencia debíamos atenderla lo más pronto posible, como pude les pedí a todos los presentes que se mantuvieran en el salón mientras guiaba al hombre por los pasillos.
Aun que era de esperarse que Tarrant nos siguiera a pesar de mis órdenes.
Abrí la habitación y le indique que la dejara sobre la cama, tenía que secarla y cambiarla primero, asique les pedí a los caballeros que se retiraran por un momento. Recibiendo como respuesta miradas preocupantes de Tarrant. Aun así obedecieron.
Después de haberlo hecho, saque de una caja plateada un suero que había preparado tiempo atrás. Y se lo di a beber. Recibiendo quejas sordas y gestos de dolor por parte de Alicia. Era común, el suero tenía un proceso rápido pero doloroso. Pero mejoraría.
Necesitaba descansar, me imaginaba porque se había expuesto a la lluvia y el estado en el que se encontraba. La cobije y cerré la puerta para ir con los demás. Necesitaba preguntarle al extraño hombre quien era y darle mis atentos agradecimientos por haberla traído.
Al entrar a la sala, todos se abalanzaron sobre mí, tratando de encontrar respuestas a su lluvia de preguntas, pero fui directamente con el joven que se encontraba en un rincón, mirándome. Se había quitado la capucha y dejando ver su cabello azabache y sus ojos azules. Era alto y con cuerpo atlético.
-Te agradezco lo que has hecho por nosotros, no sabes lo preocupados que estábamos todos por la joven que rescataste.
-No tiene porque agradecérmelo majestad, solo con saber que ella se encuentra bien me doy por satisfecho.- dijo haciendo una pequeña reverencia.
-¿Y quién eres tú?- pregunto un tanto cortante Tarrant, en su voz percibí un toque de enojo y frustración. Pero hasta ese entonces pude notar el emblema que portaba en su traje. ¿Había llegado ya?
-Lo lamento, mi nombre es Edmundo de Cristareal, heredero y futuro rey de aquella lejana tierra.
-Lamentamos toda esta confusión joven Edmundo, pero para serle sincera no lo esperábamos hasta mañana.
-No se preocupe su majestad, fue nuestra culpa, hemos que tenido adelantar nuestro viaje espero que no la hayamos molestado- dijo un tanto serio.
-¿Cómo me habría de molestar? Si no fuera así, no hubiéramos podido encontrar a Alicia.-Dije preocupada-¿Pero aun no comprendo cómo es que sus caminos se cruzaron?
Tenía el presentimiento que esto tomaría un rumbo interesante a partir de hoy. Y el joven Edmundo y la señorita Edelly tendrían mucho que ver en los caminos de Alice y Tarrant.
Continuara….
Lo lamentooo! Me he atrasado, de hecho este capítulo iba a ser más largo pero mejor lo deje hasta aquí para no atrasarme más. Me conozco bien y se que si lo sigo dejando no lo terminare, mejor cachitos por cachitos que nada ¿no?
Bueno pues ¿qué les pareció?
Quejas, sugerencias para el próximo capítulo, ¿Reviews?
