hablamos¡Hola amigos! Lo siento de nuevo, cuando estaba inspirada y estaba a punto de escribir se atravesaba el hecho que tenía que estudiar para el examen semestral de biología o sino de matemáticas…puuff pero ya! Soy libre!
Así que espero actualizar pronto.
Por mientras disfruten de este capítulo. Espero que les guste.
Rescatando la esperanza
Capitulo 5:
Edmundo POV
La lluvia era algo que realmente me gustaba. Podrías disfrutar de ella con sumo placer y hasta me pasaba horas contemplándola o simplemente disfrutarla contra mi piel. Pero nunca me imagine que me traería una gran sorpresa, ni mucho menos el amor de mi existencia.
Flashback
Al salir de Cristareal pude apreciar que no iba a tardar en llover, las nubes empezaron a tornarse negras y oscuras; y el viento al parecer no estaba tranquilo, estaba como preocupado es como si estuviera compartiendo una pena. Al parecer iba a ser un viaje interesante.
-Joven Edmundo ¿está seguro de querer ir en persona? Será un viaje largo.– escuche que me decía uno de mis sirvientes, pero que era más que eso, era mi mejor amigo, mientras metía al carruaje mi equipaje- Además de que no es necesario que se moleste y pierda tiempo en este tipo de reuniones.
-No te preocupes Loller, estoy consciente de ello, pero…-dije mientras miraba al cielo- siento la necesidad de ir. Es como si alguien me estuviera esperando.
-Como usted desee, joven.
Y con esto, emprendimos la marcha hacia Marmoreal. Ciertamente no era necesario ir en persona a discutir acerca de temas polémicos con la reina Mirana pero me picaba la curiosidad de saber si aun se encontraba su campeón por estas tierras. Poder conocerlo, e incluso invitarlo a conocer más allá de las tierras que él acostumbraba visitar y escuchar la historia de cómo salvo el futuro de Infratierra de su propia boca.
No me costaba admitir que desde que escuche su heroica historia en boca de todos lo había admirado. Teniendo la esperanza de conocerlo. Pero desde que llegue a escuchar su última noticia acerca de su partida me entristeció. Aun así no pierdo las esperanzas.
Transcurrían las horas con calma, una tras otra, al igual que las pequeñas gotas através del cristal del carruaje. Caían una por una, peleándose por ser las primeras en caer con gracias, para poder unirse con sus compañeras después. Todo estaba tranquilo.
Mira a mi amigo Loller que se encontraba organizando, al parecer unos papeles importantes, que estaba seguro conocería su contenido más adelante. Algunas veces me preguntaba si había nacido en la familia correcta. Es decir me encantaba el hecho de ayudar mi gente en Cristareal, pero no estaba seguro de que el papel de príncipe y futuro rey. No sabía si podría hacer un buen trabajo como rey.
Realmente ese tema me ponía nervioso. Pero haría lo mejor que pudiera mientras estuviera en mis manos. No decepcionaría a nadie. No de nuevo.
De pronto el carruaje freno casi en seco, sacándome de mis pensamientos bruscamente obligándome a buscar donde sujetarme para no golpearme contra algo dentro de este. Por poco y nos lográbamos voltear.
-¿Qué ha sido eso?- escuche que decía mi mejor amigo preocupado y desconcertado al tiempo que se reincorporaba en su asiento acomodándose su pulcro traje y su peinado y recogía las hoja que se habían zafado de sus manos y ahora se encontraba esparcidas, mientras yo salía del carruaje.- Joven Edmundo, no salga podría ser peligroso.
Pero no lo escuche, mi curiosidad era más grande y además quería saber si el chofer y mis fieles caballos se encontraban bien.
-¿Se encuentran todos bien?-dije mientras me acercaba para verificar su estado.
-Sí, joven amo- dijo el chofer pequeño y regordete, pero con apariencia amable. Estaba un tanto asustado.- Me temo que casi chocamos con algo, salió de la nada.
-O mejor dicho con alguien- dijo uno de los corceles que se encontraba delante. Voltee confundido hacia donde se dirigía su atención. Y mi corazón se detuvo.
En plena lluvia y a la mitad del camino en este inmenso bosque, se encontraba el cuerpo de una joven rubia al parecer inconsciente y totalmente empapada. Sentí que mi alma se iba de mi cuerpo. Corrí a su ayuda mientras daba órdenes a mis oficiales para que sacaran algunas cobijas y toallas, tenia que secarla.
Al llegar a su lado me dejo sin aliento su inusual belleza, su cabello rubio, aun que se encontrara empapado, podía apreciar sus hermosos caireles pegados a su cuerpo, su piel era blanca pero cremosa, casi tan pálida como el más hermoso mármol. Tenía unas largas pestañas alrededor de sus parpados y estaba seguro que sus ojos se robarían mi aliento en el instante en el que los abriera. Su cuerpo era de delgado pero con curvas definidas y delicadas. Era una hermosa muñeca. Simplemente hermosa.
Sacudí un poco mi cabeza para salir de mi trance, no era tiempo de pensar en eso, primero tenía que sacarla de aquí, me quite rápidamente mi capa y la cobije mientras la cargaba con suma facilidad. Un perfume a flores invadió mis sentidos. Mi corazón empezó a latir tan fuerte que pensé que se detendría en cualquier momento.
Mientras entraba al carruaje y, como podía, secaba a la hermosa criatura que reposaba en mis brazos con suma delicadeza, con miedo de que se fuera a romper en cualquier momento; nos dirigimos a toda velocidad a Marmoreal, ya nos encontrábamos cerca. Estaba seguro que la reina Mirana la ayudaría sin pensar.
Estaba preocupándome, empezaba a subirle rápidamente la temperatura y su cuerpo estaba temblando demasiado. ¿Cuánto tiempo había pasado bajo la lluvia? La observe con preocupación. Su rostro me decía que estaba sufriendo, al parecer tanto física como emocionalmente.
No me dieron tiempo de seguir reflexionando acerca del causante de su sufrimiento, ya que un llamado de Loller me informo que llegamos. Con desesperación baje del carruaje con cuidado de no golpear a la joven, manteniéndola firmemente contra mi pecho. Protegiéndola.
Mientras tocaba con desesperación la puerta principal del inmenso castillo, supe que mi vida tomaría un rumbo diferente a lo ordinario, y uno de los factores que sería primordial en este sería la misteriosa joven en mis brazos.
La puerta se abrió dejando ver la blancura impecable de la reina de toda Infratierra.
Y mi vida le abrió la puerta al destino.
Fin flashback
Al terminar de contarles a todos en la gran sala de cómo encontré a la joven Alicia en el camino, obviamente omitiendo algunos detalles incómodos e innecesarios para ellos, observe que un extraño y extravagante hombre pelirrojo con un magnifico sombrero me fulminaba con su mirada. Haciéndome sentir incomodo hasta cierto punto. ¿Qué le había hecho? ¿Había dicho algo mal?
-Con que así fue como se encontraron- dijo Miranda con un deje pensativo. Pero aun me picaba una duda en mi cabeza.
-¿Puedo hacerle un pregunta su majestad?
-Por supuesto-contesto alegre.
-Me he dado cuenta de lo importante que es esta bella joven para todos los aquí presentes y eso me intriga, ¿acaso es miembro de la familia real?- realmente no sabía si aquella hermosa rubia era alguien importante para la familia real. Pero a decir verdad, me motivaba más el hecho de saber más sobre ella, averiguar todo lo que me fuera posible. Realmente quería conocerla.
-Oh ¿no la conoces?- me miro con paciencia y diversión en los ojos, a lo cual negué- bueno joven Edmundo tengo el placer de decirle usted salvo la vida de la campeona de todo Infratierra.
-¡¿Qué?- me quede en shock, realmente no esperaba esa respuesta. La persona que desde hace tiempo admiraba por su heroica batalla con el temible Jabberwock, su espíritu valiente y tenaz, resulta ser que es la mujer que me robo el aliento aun estando en la inconsciencia. La vida puede dar sorpresas.
-¿Acaso te sorprende que Alicia solo por ser mujer pudo haber derrotado sola al Jabberwock?- note como se dirigía a mí, el extraño hombre pelirrojo, con un tono agresivo en su voz y una mirada fría.-Porque quiero que sepas que ella es capaz de eso y mucho mas, y espero que no la estés considerando una débil persona, porque ella es una persona valiente, sincera, capaz, fiel, y…
-Tarrant- lo detuvo la reina, ya que empezó a hablar muy rápido y se me dificultaba entenderle. Al parecer era una costumbre de él ya que nadie le sorprendió la actitud extraña del hombre.
Esta sería una estadía muy larga e interesante.
Alicia POV
Los rayos de la mañana me dieron los buenos, adentrándose por la enorme ventana de la habitación, mi cabeza aun me daba vueltas y me dolía un poco. Esperen.
¿Habitación?
Voltee a mis costados y pude darme cuenta por lo blanco y pulcro del lugar que me encontraba en Marmoreal. Pero…. ¿Cómo…?
-Veo que descansaste bastante bien- dijo Mirana mientras entraba a la habitación. Aun mi mente era un mar de preguntas y al parecer se dio cuenta.- ¿Acaso te estás preguntando como llegaste aquí?
-Si… no recuerdo mucho pero lo último que supe fue que estaba en el bosque corriendo- dije mientras intentaba recordar los últimos sucesos vividos, y entonces recordé mi encuentro con Tarrant y mi huida del lugar mientras la lluvia me mojaba. Una mueca de tristeza se asomo por mi rostro si que lo pudiera evitar. Y Mirana se dio cuenta pero no dijo nada.- Pero aun no entiendo como llegue aquí, ¿acaso ustedes me encontraron?
Pero antes que la reina blanca me pudiera contestar llamaron a la puerta. Y un apuesto joven entro por ella poco después, tenía cabello azabache como la noche, y unos ojos de un azul tan brillante que no me di cuenta que no había dejado de verlos hasta que lo escuche hablar.
-¿Cómo se encuentra señorita Kingsleigh?- pregunto el extraño joven, sacándome de mi trance. Por la vergüenza me sonroje. ¿En que estaba pensando? Voltee hacia Mirana en busca de alguna explicación. Por lo cual el ojiazul se apresuro a contestar.- Perdóneme por no presentarme como es debido, mi nombre es Edmundo de Cristareal.
-Y él fue quien te rescato anoche, Alicia- sentencio la reina con su elegante sonrisa. Esperen, ¿él fue mi salvador? Voltee a verlo por la impresión y me di cuenta que me miraba fijamente. Me sonroje. Al parecer había algo interesante en mi cara de lo cual yo ignoraba.
-Mu…muchas gracias, por haberme salvado- Le extendí mi mano como geste de agradecimiento mientras le sonreía con sinceridad. Pero me sorprendió que en vez de estrecharla, haya terminado depositando un suave beso en mis nudillos mientras sostenía mi mano con delicadeza. Sentí que mis colores se subían a mi cara. La retire rápidamente.
Escuchamos como alguien tocaba la puerta y sin previo aviso todos mis amigos se encontraban alrededor de mí en menos de lo que parpadeaba. Realmente me sentía mejor lo que había pensando, todos pasaron a saludarme y a preguntar por mi salud, realmente agradecía tener amigos como ellos, pero por un momento pensé ver una cabellera pelirroja en el umbral de la puerta. Pero al ver más detenidamente no había nada. No pude evitar sentirme triste y desecha, ya que todos los sentimientos de la noche anterior vinieron a mí. Aun no podía superar el hecho de que el corazón de Tarrant ya era de otra.
Pero no sabía que me dolía mas, si lo de mi amor no correspondido, o el hecho de cómo me trato al final del día.
-Muy bien chicos, Alicia necesita descansar- después de las palabras de Mirana se hizo un desanimo por todos los presentes. Realmente no me sentía tan mal, pero necesitaba poner en orden mis ideas para poder brindarles una mejor compañía y para poder ver a Tarrant a los ojos sin desmoronarme frente a él. Vi como mis amigos se iban delante de la reina blanca, mientras esta antes de cerrar la puerta me sonreía. Agradecía lo atenta que podía llegar a ser.
Suspire.
Mire hacia el gran ventanal y me di cuenta que el cielo me ofrecía unos hermosos rayos de luz. Me levante con algo de torpeza a causa de la medicina de Mirana. Pero logre llegar a mi meta y ver el día que apenas comenzaba. El cielo estaba comenzando a despejarse dejando ver el bosque con un brillo particular a causa de las gotas de lluvia. Si para mi Infratierra era maravilloso y mágico, ahora no tenía palabras ante lo que contemplaba.
No pude evitar sonreír.
Me brindaba la paz que necesitaba sentir en este momento.
-Me alegra ver que estés bien-dijo una voz a mis espaldas. Me sobresalte, era la voz de la persona que tanto amaba, que deseaba verla desde mi partida, y que ahora era también el dueño de mi dolor. Voltee solo para encontrarle con un par de lagunas verdes, en los cuales temía perderme de nuevo. Ya no quería sufrir.
Nos quedamos viendo el uno al otro por unos segundos. Y de nuevo lo estaba haciendo, de nuevo me cautivaba con su mirada, no sabía si lo hacía a propósito pero no podía darle ese lujo, hacia que quite mis ojos de los de el, rompiendo el momento. Quería decirle muchas cosas pero no sabía por donde empezar.
-Tarrant yo…-
-¡Nunca vuelvas a hacer algo como eso! ¡¿Me escuchaste?- me sobresalte cuando lo escuche gritarme y me tomaba por los hombros, busque su mirada sorprendida por su reacción y con cierto temor. Nunca me había gritado hacia. Sus manos me tenían prisionera contra la pared.- Si te hubiera pasado algo… yo… ¡demonios! No sé qué haría Alicia. No puedo permitirme perderte, no puedo vivir sin ti. No sabes el susto que nos diste, no sabes cómo sentí que mi alma se iba de mi cuerpo al verte en brazos de ese sujeto inconsciente y pálida. Nunca lo podrás entender. Nunca lo vuelva a hacer por favor… nunca.
No sabía cómo reaccionar ante sus palabras, me tenía entre sus brazos, abrazándome como si no quisiera que me fuese de su lado, aferrándose a mi cuerpo mientras escondía su rostro en mi hombro. Estaba confundida, ¿qué era todo esto? Por más extraño que pareciera me sentía como en casa de nuevo, sentía que era el mismo Tarrant que había dejado cuando partí. Poco a poco me fui relajando y corresponde el gesto facilidad. Tenía tantos deseos de hacerlo desde que lo bien el bosque, en la fiesta de té. Su perfume era tal y como lo recordaba, y simplemente me deje ir en sus brazos, arrullándome con todo su ser. Sonreí.
Poco a poco se fue separando de mi pero sin romper el abraso, lo suficiente para vernos a los ojos, y me sorprendió ver el nuevo brillo que había en ellos. Haciendo lucir sus gemas más hermosas de lo que ya eran y me sonroje por su mirada en mi. Quise apartarla pero no me dejo, ya que con un simple movimiento retiro un rizo desobediente de mi cara y lo coloco atrás de mi oreja mientras descansaba su mano en mi mejilla. Sentí una corriente eléctrica entre nosotros. Mi corazón latía a mil por hora
Poco a poco fuimos perdiéndonos en el aliento del otro, y comenzamos a desaparecer el espacio entre nosotros, era como una fuerza magnética que no me dejaba estar lejos de él. Sentía su aliento embriagándome. la cabeza me daba vueltas por todo lo que había pasado en tan poco tiempo.
-¡Tarrant!-un grito nos sobresalto a ambos, sacándonos de nuestra burbuja personal y volviéndonos de un solo golpe a la realidad. - ¡¿Donde estas?
Sentí como se separaba rápidamente de mi, y en sus ojos mostraba confusión y dolor al mismo tiempo.
-Solo procura cuidarte- y con esas últimas palabras salió de mi habitación, dejándome más confundida que nunca, ¿que había pasado? ¿Qué había sido todo eso? Mis rodillas ya no soportaron mi peso y me deje caer desmoronándome en llanto.
¿Había jugado con mis sentimientos?
No lo sé, pero en este momento ya no sabía en que podía confiar. Ya no sabía cual era la verdad. Solo quería ser feliz, solo deseaba que alguien me sacara de este sufrimiento.
Lo deseaba tanto.
El viento de la mañana acaricio mis mejillas y secando mis lagrimas, y supe que algo iba a ocurrir.
Mis sollozos eran lo único que podía escuchar.
Continuara…
Lo se, lo se. Hay algunos de ustedes que me quieren ahorcar en este preciso momento, pero les juro que primero eran los exámenes semestrales los que comían mi tiempo, y después mi madre pidiéndome hacer el aseo de la casa, y la cruz roja empezó con sus exámenes y en realidad este pequeño capitulo ya lo había comenzado pero me había quedado trabada XD así que lo siento.
Y espero que les guste este pequeño capitulo. Y tratare de subir uno cada dos días, pero no me volveré a atrasar como lo hice.
Por favor sugerencias sobre capítulos, dudas, quejas, ;D….dejen un review!
Que Dios los cuide y los bendiga.
¡ADIOS!
