Querida Bella:

No puedo ni siquiera llegar a describir la terrible culpa que siento en mi interior. Al llegar a Forks, lo primero que hice fue parar en nuestra antigua casa, y ahí, encontré, justo a la entrada, una pila de cuadernos, todos llenados hasta la última hoja con tu caligrafía mi Bella, diarios, para ser mas preciso. En ellos contabas, me contabas más bien, todo lo que te pasaba. Y habiéndolos leído y releído hasta el cansancio me pregunto; ¿Cómo pude dañarte de una forma tan ruin? Y lo que es peor aún, ¿Cómo no vi esto venir? ¿Realmente has estado sufriendo de esta manera tanto tiempo?

Pero los diarios se detienen justo cuando estas a punto de comenzar una relación con alguien a quien llamas tu Jacob, debo admitir Bella que ¡No podría encontrarme más celoso de ese tal Jacob! De ese… ese… ¡Ese usurpador de lugares!

Pienso que ahora debo buscar los diarios faltantes, enterarme de lo que ha pasado en tu vida, saber si logras estar al fin con tu Jacob o si sigues siendo tan miserable como yo te he obligado a ser… ¡Hay Bella lo lamento tanto! Tanto, tanto, tanto.

Se que ni en mil eternidades lograre compensarte por todo el dolor que te he provocado. Lo diré una vez más (pero no será la última, no mientras yo siga existiendo) lo lamento mucho Bella, y te amo…

Tuyo para siempre, Edward.