Querido Edward:
Lo que paso hoy fue tan increíble, tan extraordinario que apenas puedo pensarlo, en cuanto lo intento siento que me desmayo, pero no por enfermedad o terror, sino por alegría y amor, el más puro amor, el que me he negado por 3 años.
Estoy segura de que hoy será la última vez que escriba en uno de estos diarios, ya no son necesarios, no con lo que ha pasado.
Quiero guardar mis recuerdos en papel para que sean más confiables, pues estos años me han enseñado a no confiar en mi que soy débil, así que relataré a qui lo sucedido.
Mi pila de diarios había crecido hasta convertirse en algo bastante estorboso, así que me prepare para otra visita a tu casa dónde los dejaría como llevo haciendo 3 años.
Todo estaba como de costumbre ahí, sin novedad, y cuando me iba sentí que alguien me observaba, y el piano comenzó a sonar. Me congelé en ese momento para siempre. La puerta se abrió y alguien salió. Alguien a quien no había visto en 3 años.
-Te esperaba- me dijo Edward con una voz cargada de felicidad, o tal vez fue mi propia felicidad la que deformó el sonido de su voz.
-¿E… Edward? – Tartamudee llena de sorpresa.
En verdad era el, con quien había soñado durante 3 años, la razón de mis desvelos, tan hermoso que mi corazón no pudo evitar echarse a correr. Edward…
-Bella, lo lamento, lamento todo. Fui un completo tonto, nunca debí de irme, pero no sabía que te heriría de una forma tan cruel. He leído tus diarios y quiero que sepas que mis sentimientos hacia ti nunca cambiaron, sigues siendo la dueña de mi ser, la única que ha cautivado este corazón de piedra, me has hechizado por completo y te amo inmensamente. Sin embargo si ya no sientes nada por mi, lo comprenderé, pues mis acciones han sido las de un estúpido, te he dañado terriblemente y aun pasen mil eternidades, no lograre perdonarme nunca.
-Edward, no, yo aún te amo, pero ¿Cómo saber que esto no es un sueño? ¿Qué no despertaré dentro de poco? ¿Qué no tendré que olvidarte, sepultarte de nuevo en mis recuerdos?
-La respuesta es fácil Bella, yo nunca seré un recuerdo.
Querida Bella:
Nunca, nunca, nunca seré un recuerdo. No más. Porque vivir sin ti no es vida, porque estar lejos de ti es como el peor de los castigos y porque te amo inmensa e irreparablemente
Tuyo hasta el final, Edward.
