Rose cogió a Hugo de la mano y salió torpemente del establecimiento.
-Estoy seguro de que eres Rose Weasley, del colegio Hogwarts- Scorpius había salido tras ella- no sabía que vivías por aquí…
-No soy esa tal Weasley…- decía Rose tirando de la mano de su hijo para que anduviera más rápido
- Pero ¿Porqué huyes de mí, no te acuerdas?- Scorpius también había comenzado a andar rápido tras ellos
-Vamos Hugo- animaba Rose.
Su hijo, como buen hombrecito, no estaba dispuesto a que nadie, ni siquiera una pica como aquel chico, intimidara a su madre. Se deshizo del agarre de su madre y se dio la vuelta. Cuando Scorpius se hubo acercado suficiente, Hugo le dio un pisotón en el pié. Cuando este se dobló, le pegó una patada en la espinilla de la otra pierna y, para finalizar y asegurarse de que no iba a seguirles calle abajo, le pegó una patada, como pudo, en la entrepierna.
…
..
.
Aquella noche Rose estaba muy distraída. Era la primera vez en años que veía a alguien de su antigua vida y eso no era bueno. Aquella noche no tenía ganas de cocinar, así que salió con su hijo a la pizzería de la esquina cerca de su casa a por una pizza. Cuando subieron a casa, Rose entró primero con la pizza en la mano directa a la cocina. Hugo entró después. Con la mano empujó la puerta, que no llegó a cerrarse del todo.
Rose cortó la pizza en trozos y la puso en un plato grande que sirvió en la mesa del comedor.
-Mamá no has cogido los vasos…- recordó Hugo.
Rose se levantó y se fue a la cocina cuando tenía los vasos en la mano escuchó a Hugo gritar:
-¡Un hombre en casa!- Rose soltó los vasos que cayeron en el suelo y cogió la primera sartén que tuvo a mano.
Fue corriendo al salón y, sin pararse a mirar al hombre que había entrado, le dio un sartenazo de abajo hacia arriba en toda la nariz. El hombre se echó hacia atrás del impacto. Cuando se retiró las manos del rostro Rose vio que se trataba de Scorpius malfoy, y que su nariz sangraba a borbotones.
-¡JODER ROSE, ME HAS ROTO LA NARIZ!- Gritó el desafortunado.
Cuando Rose se dispuso a pedirle perdón, Jane entró en el apartamento, abriendo la puerta de una pata con una pistola en la mano, gritando:
-¡LAS MANOS DONDE YO PUEDA VERLAS!
Scorpius se dio la vuelta tan rápidamente que Jane lo interpretó como un gesto de amenaza. Lo que pasó a continuación para Scorpius fue a cámara rápida y de forma muy borrosa, mientras que para Jane, fue una secuencia de movimientos a la que ya había recurrido en otras ocasiones. Jane le dio con la culata de la pistola en la frente, cogió uno de los brazos de Scorpius y de un giro lo utilizó para girar todo su cuerpo. Cuando Scorpius estaba de espaldas a ella le dio una patada en la corva de la rodilla, lo que hizo que se arrodillara en el suelo. Para finalizar, Jane tumbó a Scorpius en el suelo con la cara pegada a él y la pistola apuntándole directamente a la oreja.
Rose y Hugo se habían quedado en esta de shock mientras ocurría todo esto. Ella fue la primera en reaccionar; cerró la puerta de su apartamento y dijo:
-Jane, por favor, deja de apuntarle a la cabeza
Scorpius estaba tendido en el suelo, con la nariz sangrando y, aunque él no lo reconocería nunca, también estaba llorando.
Jane sacó las esposas y le esposó a la pata del sofá, le dio una toalla para la sangre y se llevó a parte a Rose.
