Capitulo 13 – Amor en el Himalaya

Capitulo 13 – Amor en el Himalaya

Esto es una presentación de Paola Prieto, Matías Roa.

Notas del autor: Este capitulo esta centrado solo en Matthew y Luna, contiene pequeñas pistas de los próximos capítulos, así como lo que sucedió con los demás personajes. Cada pareja o personaje tendrá su capitulo especial, se enteraran del por que después.

Escenas del capitulo anterior

Aquel beso no fue de esos besos que se dan los novios, sino uno de despedida, como si uno de ellos fuera a morir pronto.

-...Y ahora, ¿Para donde vas?-Pregunto la argentina, luego de ese beso.

-...Le diré a mi padre que me recoja en Mendoza, haré el examen de admisión y me haré auror.-Le dijo después intentando sonreírle y encontrarle el lado positivo a las cosas.

-... ¿Te vas a aparecer?...

-...No, quiero recorrer el país, ¿Dónde puedo tomar el bus a Mendoza?...

-...Afuera esta el Terminal, ¿Quieres que te acompañe?-Le dijo la chica mientras intentaba levantarse.

Pero antes de terminar de hacerlo, Matthew la tomo de la mano y la abrazo. Necesitaba de alguna manera sentirse a salvo, o simplemente sentir el apoyo de la chica en su decisión.

-...No, este viaje debo hacerlo yo solo...-Se quedaron como si escucharan la canción, sin soltarse del abrazo…

"…And please remember that I never lied
And please remember
How I felt inside now honey
You gotta make it your own way…"

Matthew se puso de pie. Le dio un último beso de despedida y se alejo hacia la salida, mientras ella se ponía de pie, lo miraba y desaparecía. Unas gotas de lágrimas quedaron en el aire un segundo antes de caer al suelo, justo donde se encontraba antes la argentina, mientras la radio terminaba de tocar la canción…

"…And don't you cry
Don't you ever cry
Don't you cry tonight
Baby maybe someday
Don't you cry
Don't you ever cry
Don't you cry
Tonight"

Introducción: Cuenta el dicho que si tu amas a alguien debes de dejarlo o dejarla ir, si vuelve a ti, es porque es tuyo o tuya. De lo contrario, nunca lo fue.

La forma más fácil de llegar a Chile desde Argentina es vía Mendoza hacia Los Andes, atravesando la cordillera. En ese camino había un auto Suzuki en el que iban un padre y su hijo. El hijo iba pensativo, con los ojos enrojecidos, tal vez por las lágrimas que le habían caído cada vez que pensaba en cierta chica de pelo rubio y mas aun, luego de lo que sucedió hace dos días en Tucumán con Emily.

-¿Aun recuerdas eso? -le pregunto su padre.

El chico asintió.

-¿Y que harás, Matthew?

-Quiero hacerme auror, como ya te dije -respondió Matthew.

-Pero para ser auror debes tener mente fría -dijo su padre -y veo que no estas apto para ingresar, no aun. Con ese resentimiento no pasaras el examen.

Matthew se quedo mirando a su padre.

-¡Ya se! -exclamo Rudolph de repente haciendo que Matthew se asustara -tienes que despejar tu mente, puedes trabajar de -medito un momento -¡auror privado!

-¿Auror privado? -pregunto Matthew porque no estaba seguro de haber oído bien.

-Si, conozco al dueño de una empresa de buses muggle que necesita gente, además te puede servir para aprender y entrenarte para el examen.

Matthew medito un momento con el entrecejo fruncido.

-¿Pero no necesito licencia para ser auror privado?

-Matthew -dijo Rudolph con una sonrisa -tu no te preocupes y deja que tu padre se encargue de las cosas -dicho eso tomo una salida que ponía: "Colina-Esmeralda".

Minutos mas tarde...

-¡Rudolph!, tanto tiempo -exclamo el dueño de la empresa, un hombre bajo, gordo y de cabeza grande y le dio un gran abrazo.

Rudolph asintió mientras correspondía al abrazo.

-¿Que te trae por aquí? -pregunto el hombre -no que estabas enseñando en Inglaterra.

-Si Ronnie -respondió Rudolph -pero ahora estoy de vacaciones con Matthew -señalando al moreno

-Ah, ¿y que te trae por aquí? -volvió a preguntar Ronnie.

-Es que mi hijo quiere ser auror -respondió Rudolph -pero esta algo turbado... mentalmente así que no puede hacer el examen en julio, así que me preguntaba si podías hacerlo que trabaje de auror privado por seis meses hasta que le toque dar el examen en enero.

Ronnie puso una cara algo incomoda.

-Rudolph -empezó a decir Ronnie -tu sabes que se necesita licencia de auror para trabajar aquí en Buses Coline, además el ministerio fiscaliza demasiado aquí por ser una empresa de servicios no-mágicos vigilado por magos.

-Si lo se -dijo Rudolph -puedo facilitarte las cosas, tengo mis contactos en el Departamento de Fiscalización de Seguridad Mágica a Instituciones No-Mágicas, pero necesito que Matthew trabaje aquí.

Ronnie pensó un momento y luego saco unos papeles.

-Esta bien -dijo mientras revisaba los papeles -trabajara en la tarde -luego se dirigió a Matthew: -ganaras ciento noventa mil pesos mensuales, tendrás descanso o los sábados o los domingos y tienes que presentarte ante Víctor Facundo, el te explicara todo, estarás bien ahí, en ese turno son casi todos jóvenes, así que no tendrías problema.

-Eh... ¿y cuando empezaría? -pregunto Matthew.

-Mañana mismo a las tres de la tarde aquí, puedes aparecerte o -saco una credencial -lo presentas en los buses de la empresa y te llevan, tienes que tomarlos en la Estación Mapocho -y se la entrego a Matthew.

-Gracias, Ronnie -dijo Rudolph.

-No hay problema.

--o--

La tristeza de Luna por no poder hablar con Matthew fue enorme, no tomo atención a lo que decían sus amigos en el tren, mucho menos se inmuto cuando su padre le dijo que viajarían:

-Pues si, Luna –le había dicho su padre, Xenophilius Lovegood –según me contó Hans Andersen, hay una nueva especie de Snorkack de cuerno arrugado en las altas cumbres del Himalaya, en Nepal.

-Umm –le dijo distraídamente Luna, oyó todo, pero solo escucho "nueva", "cumbres" e "Himalaya".

-Luna, ¿te sientes bien? –le pregunto su padre extrañado –pensé que te alegraría la noticia.

-No, si me alegra –dijo rápidamente Luna, volviendo a la realidad – ¿y cuando nos vamos?

-Mañana mismo, serán varios meses de investigación, así que llegando a casa, empacaremos ropa abrigada.

-Ok.

Al día siguiente dos baúles con ropa y provisiones de gurdirraíz fueron disminuidos de tamaño para que Luna y su padre los lleven en el bolsillo, mientras son trasladados en una pasta de dientes vacía al exótico país de Nepal.

--o--

Al día siguiente, Matthew aun tenía ciertos rasgos de haber llorado durante la noche, pero su cara demostraba decisión.

-Buenos días –le dijo a su padre, que ya estaba a la mesa desayunado.

-Buenos días, Matthew –contesto su padre –veo que ya has tomado una decisión –agrego mientras tomaba te.

Matthew asintió.

-¿Y que decisión tomaste? –le pregunto.

-Que no me voy a echar a morir solo porque no tuve éxito ni con Luna ni con Emily –contesto Matthew –solo me voy a preocupar de convertirme en auror, viajar por el mundo y perfeccionarme como mago y como persona.

-¿Y nada mas? ¿Y chicas?

-Nada más, y eso no estará dentro de mis prioridades.

Rudolph se quedo mirando a Matthew un momento.

-Sensato, pero… -concluyo Rudolph, hizo una pausa y continuo: -tienes mi apoyo, hijo.

Matthew sonrío.

Rudolph salio al ministerio para arreglar el permiso de Matthew, mientras el moreno saco sus cosas del colegio. Lo primero que saco fue aquel traje que uso cuando se disfrazo de El Poeta de la Luna, miro alrededor buscando la mascara, pero no la encontró. "Claro" pensó "si Harry la encontró ese día, debe de tenerla el". Luego continúo con sus libros y anotaciones y los guardo en un baúl ("luego los necesitare") y finalmente saco su ropa y cuidadosamente la acomodo. Descanso un rato y jugo con sus juegos de PC muggles. Hacia el mediodía se estaba preparando para irse. Sabía que entraba a las tres de la tarde y que debía esperar a su padre, pero le dejo una nota y se fue caminando a la Estación Mapocho.

--o--

Nepal esta ubicado entre la India y China y se caracteriza por tener las montañas mas altas del mundo, su capital es Katmandú, lugar donde aparecieron Luna y su padre.

Lo primero que vieron ellos de la ciudad es que estaba llena de templos budistas e hindúes, algunas semidestruidas por efecto de terremotos, pero los que estaban en pie eran sencillamente preciosos.

-Se supone que nos encontraríamos con Hans en la escultura de Kaasthamandap, en la plaza de Durbar. El nos dirá como llegar al lugar donde se encuentran los Snorkacks de cuerno arrugado.

-¿Y que particularidad tienen esos Snorkacks de cuerno arrugado que sean distintas a los que conocemos?

-Ah, pues que son menos tímidos –respondió su padre –y pueden vivir en zonas donde escasea el oxigeno, como allá arriba –señalando a los Himalaya

Luego de una larga caminata, llegaron a la plaza de Durbar, donde los esperaba un hombre de aspecto árabe (moreno, alto y ojos oscuros)

-¿Xenophilius Lovegood? –pregunto el hombre con evidente acento árabe.

-Así es –respondió este, tendiéndole la mano –y ella es mi hija, Luna –Luna hizo un ademán de saludo.

-¿Por qué no caminamos, mientras les explico? –propuso.

Caminaron por toda la ciudad, mientras Hans les explicaba acerca de los Snorkack de cuerno arrugado que viven en el Himalaya.

-Y como le dije señor Lovegood –dijo Hans –le traje los planos para que pueda llegar al hábitat del Snorkack de cuerno arrugado o "Teyi", como le dicen aquí en Nepal –hizo una pausa y continúo: -pero deberán tomar muchos riesgos porque están casi en la cumbre del Sagarmatha…

-¿Perdón? –lo interrumpió Xeno.

-Sagarmatha –repitió Hans –lo olvide, son británicos, ustedes lo conocen como Monte Everest, aquí se le conoce como Sagarmatha y quiere decir "la frente del cielo" –y continúo como si no hubiera habido interrupción: -lugar donde ni siquiera la magia es efectiva.

-¿Por qué? –pregunto Luna.

-Porque el Sagarmatha tiene una especie de barrera a los 8000 metros que anula la magia, por eso es tan difícil escalarlo, tanto para los muggles como para los magos –explico Hans.

Xeno trago saliva, nunca pensó que esta aventura seria tan larga.

-¿Esta usted seguro de hacer la búsqueda? –pregunto Hans al notar la expresión de Xeno.

-Ya hice el anuncio en El Quisquilloso, así que vamos, ¿No es así Luna? –dijo Xeno dirigiéndose mas a Luna que a Hans.

-Si, papa.

-Bien, esta decidido, tomen –Hans les entrego un sobre amarillo que, al abrirlo Xeno encontró varios mapas, entre ellos el de Nepal, el de una montaña y un camino que ponía de encabezado "Camino del Collado Sur", y el que parecía ser el de la cumbre de una montaña (era la misma que la del mapa) y en un punto de ella aparecía un cruz, el lugar donde se supone que estaban los Snorkacks.

-Bien, yo me despido, tengo que viajar –dijo Hans –que les vaya bien.

Se despidieron y Hans se fue.

-Bien –Xeno se puso a examinar los mapas –Buscaremos alojamiento en Lukla, iremos en avión, y saldremos a primera hora a Namche Bazaar, nos quedaremos unos días para aclimatarnos a la altura y luego empezara una aventura inolvidable para ambos.

Lo que no sabía era que si seria inolvidable esta aventura, especialmente para Luna.

--o--

Matthew no hizo mas en llegar a la Estación Mapocho cuando apareció un patronus con forma de puma con un mensaje para el.

-Espérame ahí -le dijo con la voz de Rudolph -tengo que entregarte tu credencial.

Matthew se sentó en uno de los andenes y a los pocos minutos se apareció Rudolph Roark con una credencial blanca que tenia una foto de el y ponía "esta credencial es valida desde el mes de junio a diciembre de 1999".

-Tienes que enseñarla si llegasen los fiscalizadores del ministerio -le dijo Rudolph al entregarle la credencial -también te sirve si tienes que mostrarla a los carabineros (n/a: policía muggle chilena).

-Muy bien -dijo Matthew guardándose la credencial.

-¿Quieres que te lleve? -pregunto Rudolph -voy a pasar a charlar con Ronnie.

-No te preocupes -respondió Matthew -tomare el bus.

-OK -dijo Rudolph -cuídate y si quieres que te recoja mándame un patronus.

Matthew esbozo una sonrisa.

-Gracias -y tomo el bus.

El bus era grande, le recordó al bus que tomo en Tucumán, solo que el bus que tomo ahora era morado con una franja amarilla en la mitad inferior.

-Buenas tardes -le dijo Matthew al chofer, enseñándole la credencial.

-¿Vas al turno de Facundo? –le pregunto el chofer al ver la credencial.

-Si –respondió el moreno.

-Pues ojala que te vaya bien –dijo el chofer –porque los tres últimos aurores privados que estuvieron con el no compatibilizaban en nada con el y su grupo.

-¿Eran muy mayores? –pregunto Matthew, recordando el comentario de Ronnie de que eran jóvenes.

-Exacto –respondió el chofer.

Y así conversaron por toda la calle Independencia, hasta que, al llegar a Dorsal se subió alguien del turno de Facundo.

-Buenas tardes, permiso –oyó Matthew una voz de chica (se había volteado para ver por la ventana instantes antes), se giro para verla y vio que la chica se sentó al lado de el y sonreía. Era una chica bajita, unos diez centímetros mas baja que el, calculo Matthew, de pelo castaño claro y ojos marrones.

-Soy Jessie Ramírez –le dijo, aun sonriendo -¿Vas a trabajar en el turno mío?

-Si –respondió –me llamo Matthew –y le tendió la mano.

-Te ves joven –observo Jessie -¿Qué edad tienes?

-¿Yo? Diecisiete –respondió.

Jessie lo miro con la boca abierta.

-¿Y como te dieron el permiso?

-Mi padre consiguió un permiso por seis meses, para luego ingresar a la escuela de aurores.

-¡Igual que a mi! –exclamo mas contenta aun –pero el mío es por un año, pero me lo dieron para que luego pudiera continuar mis estudios de sanadora, o sea pago mientras trabajo y luego cuando reingrese no me preocupo de pagar después.

-¿Y que edad tienes?

-Dieciocho.

El bus realizo otras paradas mas, mientras Matthew y Jessie conversaban, hasta que en una de esas paradas se subió un chico que no podía tener diecinueve años, cabello claro, tez blanca, delgado y tenia una altura similar a la de Matthew.

-Permiso –dijo el chico con una voz que convenció a Matthew de que era de unos diecinueve años.

El chico ingreso al bus y al ver que estaba Jessie se le ilumino la cara.

-¡Bah! –exclamo el chico de felicidad –por fin nos encontramos, Jessie.

-Pues si –dijo Jessie aun sonriente, no por ver al chico específicamente, sino por otra cosa –Salí temprano por un presentimiento y ya ves, mira a quien conocí –señalo a Matthew.

La sonrisa del chico se fue apagando al ver a quien señalaba Jessie: era un chico de su estatura, moreno, pelo negro y ojos marrones que hicieron sentir incomodo: era como si el viera dentro de el.

-Un gusto, soy Matthew Roark –dijo el moreno tendiéndole la mano.

-Víctor Facundo –dijo el chico rehuyendo la mirada de Matthew –trabajo de auror privado en Buses Coline, junto con Jessie.

-Yo también –dijo Matthew –entro hoy.

Víctor se lo quedo mirando.

-¿Tan joven? –pregunto sorprendido.

Matthew lo miro, "¿Tan joven yo?, ¿y el?" pensó.

-Ehh… -iba a decir el moreno cuando Jessie lo interrumpió:

-Matthew, ¿ves que tiene cara de cabro chico? (n/a: cara de niño), pero tiene veinticuatro años.

A Matthew se le desencajo la mandíbula por la impresión.

--o--

Lukla es donde todo viajero al Himalaya debe pasar, al menos para empezar a aclimatarse a la altitud. Su nombre quiere decir "lugar con muchas cabras" (aunque no las hay en la actualidad) y tiene un pequeño aeropuerto, donde viene la mayoría de los viajeros al Himalaya, entre ellos los Lovegood.

-Bien, ya llegamos –dijo Xeno con jovialidad –ahora a buscar alojamiento para partir mañana a Namche Bazaar.

-Pero papa –dijo Luna –según el mapa debemos quedarnos mínimo dos días aquí para aclimatarnos a tan alta altitud.

-Empezaremos la aclimatación mientras caminamos hacia Namche Bazaar –la tranquilizo Xeno.

-Y el Mal de la Montaña, ¿Qué?

Xeno la miro fijamente.

-Tú no te preocupes, somos fuertes, hemos soportado cosas peores, ¿no es así?

-Si.

-Entonces tranquilízate y busquemos donde alojar.

Lukla tiene una gran variedad de albergues y tiendas como para aprovisionarse a una futura escalada a cualquier montaña del Himalaya, así que Xeno y Luna estuvieron casi toda la tarde buscando alojamiento, hasta que llegaron a un hostal donde había una lectora de El Quisquilloso.

-¡Señor Lovegood! –exclamo la encargada del lugar –pero que le trae por aquí.

-Perdón, pero ¿nos conocemos? –pregunto extrañado Xeno.

-No personalmente, pero yo leo todo el tiempo su revista.

Xeno la miro sorprendida.

-¿Tan lejos que llega El Quisquilloso?

-No llega hasta Lukla –dijo la encargada –pero siempre encargo a mi hijo que baje a Katmandú para que la recoja en la oficina de correos, ahora el fue a Katmandú a recoger el ultimo numero. Y ella debe ser Luna –mirando a la rubia.

-Un gusto –dijo ella.

-¿Y a que debo el honor de su visita?

-Pues vengo a hacer un reportaje sobre Snorkacks de cuerno arrugado que hay en el Sagarmatha.

-¿Allá? –dijo ella sorprendida –allá es peligroso, especialmente en esta época de monzones, nadie ha subido el Sagarmatha en verano, por lo peligroso que es, la gente siempre sube en otoño o en primavera.

-Pues haremos historia de paso –dijo Xeno sin acobardarse en lo mas mínimo –no es así, hija.

Luna asintió.

-¿Y cuando empezaran a escalar?

-Mañana a primera hora saldremos a Namche Bazaar –respondió Xeno.

-¿Sin aclimatarse? –pregunto sorprendida.

Luna le puso una cara de: "te lo dije"

-No usaremos traslador para llegar, iremos caminando –dijo Xeno, mas para Luna que para la encargada –pero estamos cansados, ¿tiene habitaciones para nosotros?

-Si, nos queda la 5 y la 6 –entregándoles las llaves, son 4000 rupias nepalesas.

-Ehh… -dijo Xeno algo incomodo –tengo Euros.

-Pues son algo de… –pensó la cifra.

-37 Euros aproximadamente –dijo Luna.

Luego de unos minutos para convencer a la encargada de recibirle los Euros se fueron a sus habitaciones, no eran de lo más acogedoras, pero indudablemente eran mejores que las anteriores y llego la noche y se fueron a dormir temprano para estar bien despiertos para su próxima parada.

--o--

El terminal de Buses Coline alberga más de doscientos buses, que hacen recorridos de Santiago a Colina, Tiltil y otros lugares. En el centro del terminal se alza una torre de unos diez metros de altura. En la ladera de un cerro que hay ahí, esta Eccoluna, una empresa que se dedica a la recolección de la basura de la comuna.

-Vaya, llegamos a tiempo –le dijo Jessie a Matthew y a Facundo, al ver la cara de sorpresa de una auror.

-No se –respondió Víctor –yo siempre llego a la misma hora, lo sorprendente el lo de Jessie.

-Eso si –dijo la auror conteniendo la risa, luego se fijo en Matthew -¿y tu quien eres?

-¿Ah?... perdón, Matthew Roark –dijo el moreno, quien estaba distraído mirando el terminal.

-Genoveva Martínez, encargada de la mañana –dijo la mujer -¿eres otra victima de Facundo?

-¿Eh?

-No le hagas caso –intervino Víctor –es que los anteriores aurores no duraban mucho, porque eran muy mayores y no eran compatibles con nosotros, que somos jóvenes

-Y como Matt tiene diecisiete –dijo Jessie –es compatible.

-¿Tan joven? –pregunto sorprendida Genoveva.

Y Jessie le explico la situación de Matthew a Genoveva, mientras Víctor explicaba lo que se hacia en el terminal y los horarios.

-Ah, OK –dijo Matthew -¿Y que es eso? –señalando la torre.

-Es la torre de vigilancia –respondió Víctor –es una especie de fortaleza que tiene panorámica completa del terminal, se ve desde ahí varias de las cámaras no mágicas que hay en el terminal. Y es ahí donde iras hoy, como mañana estaremos en la noche, te enseñare el sistema de la portería con mas calma –dicho esto, dejo a Matthew y este ultimo se encamino a la torre.

-¡Espérame! –Matthew oyó la voz de Jessie que se acercaba -¿vas a la torre?

-Si –respondió –Víctor me dijo que me enseñaría todo mañana, y tú, ¿Dónde vas?

-Voy a Eccoluna a dejar esta radio –respondió -¿bajaras a las ocho para comer algo?

Matthew la miro algo sorprendido, ¿A que se debía tanto interés?

-Claro, luego nos vemos –y subió la escalera que lleva a la torre.

El interior de la torre no era muy grande, pero el chileno lo encontró acogedor: un mesón en el que había un teléfono, una televisión donde se veían nueve lugares distintos del terminal y una radio para comunicarse entre ellos. Se sentó, saco un libro de su bolso y se puso a leer, y a ratos miraba la televisión lo que sucedía.

Leyó por más de dos horas aquel libro, que daba instrucciones para cambiar la forma del patronus. El patronus original de Matthew era un puma cachorro, pero lo quiere es cambiarlo, ya que es el mismo animal que el de su padre, y quería algo que lo identificara a el: a Matthew Roark. Ya con la vista cansada, se puso de pie y empezó a mirar a todos lados del terminal. Miro las ventanas y se fijo que los vidrios eran polarizados. Probó a prender la luz: se vio en todos lados y la vista del terminal desapareció, la apago de nuevo y el terminal se volvió a ver. "Es para que la torre este siempre apagada" pensó el moreno.

Pasaron los minutos, vio como entraban y salían los buses, mientras recordaba su experiencia en Hogwarts, las clases, los chicos, a Luna y a Emily… al pensar en estas dos ultimas personas se entristeció, se le hizo un nudo en la garganta y sus ojos se llenaron de lagrimas, inmediatamente se dio un golpe en la mejilla.

-¡Ya basta! –se dijo a si mismo -¡Tienes que mentalizarte para el examen! No pienses en ella –se dijo. ¿Quién es "ella", Luna o Emily?

En eso sonó el teléfono.

-Matthew, baja –oyó la voz de Jessie al otro lado de la línea.

--o--

Luna despertó al día siguiente algo asustada: había tenido un sueño, pero no lo podía recordar, cerró los ojos para recordar, solo vio unos ojos marrones que la miraban. En eso entro Xeno vestido, quien sonrió al ver a su hija despierta.

-Vaya –dijo Xeno –así que ya estás despierta, pues vístete, ya que salimos en una hora más.

Ya pasada la hora ya se habían encaminado a Namche Bazaar, caminaron hasta llegar un claro, donde se detuvieron a comer, comieron provisiones de gurdirraíz y se recostaron a descansar. Luna volvió a tener el mismo sueño, pero no lo pudo recordar, solo veía a esos ojos marrones. Xeno despertó a los pocos minutos y vio la cara preocupada de la rubia.

-¿Qué te pasa? –le pregunto.

-Nada –contesto Luna, ¿Por qué no le dijo nada?

Y siguieron su camino hacia su siguiente destino.

Acamparon en un claro a unos dos kilómetros de la ciudad (ya había anochecido y la ciudad ya estaba cerrada), Luna volvió a soñar con esos ojos marrones, pero ahora recordaba más cosas: recordaba una voz que le preguntaba algo y que se sentía caer al vacío.

-Luna, despierta –le dijo su padre, había estado pensando tanto en el sueño que se le hizo tarde y se quedo dormida casi al amanecer.

Llegaron a Namche Bazaar, y solo se detuvieron a comer algo y aprovisionarse para el viaje.

-Usaremos un traslador para llegar al Campo Base –explico Xeno –porque al estar fuera de temporada de escalada no hay gente para que nos acompañe.

-¿Y como tomaremos el traslador?

-Pues la encargada del hostal me lo hizo –respondió Xeno –esta programado para que salga en cinco minutos –saco un cenicero y lo puso en el suelo y esperaron.

-¿Estas lista? -le pregunto.

Luna asintió. Ambos tomaron el traslador y desaparecieron

--o--

Ya habían pasado los días y Matthew ya se había acostumbrado al ritmo de Buses Coline, se había ganado el respeto de los conductores, y era implacable a la hora de sacar a los pasajeros que llegaban dormidos y borrachos.

Flash Back

Al día siguiente de haber llegado al turno de Facundo tuvo que trabajar en la noche, ahí Víctor se encargo de explicarle varias cosas, respecto al control de buses después de las ocho de la noche y al hecho de bajar a los pasajeros cuando se quedan dormidos borrachos en el bus. Durante la noche no hubo mucho que hacer, según el moreno, ya que solo había que entrar al bus, recorrerlo y bajarse, disfrutaba bastante conversando con Jessie, aunque notaba de reojo que Víctor lo miraba de manera extraña, como molesto, ¿tal vez celoso?

Luego, casi a las siete de la mañana, llego el primer bus de la Estación Mapocho.

-Matthew, revisa ese –dijo Facundo –viene una persona durmiendo.

Matthew subió al bus y, casi en la mitad de la corrida de asientos había un hombre durmiendo.

-Ten cuidado –le advirtió el chofer –esta borracho y el es de los peligrosos.

Matthew le sonrió y se dirigió donde el hombre.

-Caballero, ya llegamos –le dijo Matthew mientras le golpeaba el hombro. Nada.

-Caballero –lo golpeo más fuerte. Nada.

-¡Caballero! –dijo en voz alta. Nada.

-¡Caballero! –gritó, este ultimo despertó de golpe –ya llegamos.

El hombre lo miro, tenia los ojos enrojecidos y lo miro.

-¿Y quien eres tu para despertarme así? –pregunto altivamente –si quiero me quedo aquí y no me lo vas a impedir.

El moreno se lo quedo mirando fijamente, que incomodo de sobremanera al hombre.

-¿Y que me miras tanto? –pregunto –o quieres quedar con un tatuaje en tu cara –y saco un cuchillo bastante largo.

Matthew no se inmuto.

-Señor, ya llegamos y usted no puede estar aquí –dijo tranquilamente.

-Y si no quiero.

-Tendré que sacarlo a la mala –sacando su varita mágica.

-A ver, atrévete.

Mientras afuera, Víctor miraba algo preocupado al bus donde había subido Matthew, ya que no había bajado, en eso se vio un destello azul y el pasajero salio despedido por la puerta trasera cayendo estrepitosamente al suelo, detrás bajo Matthew. Luego lo agarro y lo saco del terminal, como si fuera un saco de papas. Víctor miro al sujeto y se quedo con la boca abierta.

-¿Co-cómo lo hiciste? -pregunto el chico.

-Pues lo hechice -respondió Matthew -nunca me dijiste que no usara magia.

-No, no me refiero a eso.

-¿Entonces?

-Es que a ese sujeto, nadie en Buses Coline ha podido bajarlo del bus por si solo -explico Facundo -siempre se ha tenido que pedir ayuda a otros conductores o a otros colegas.

Fin Flash Back

Entre Matthew y Facundo empezó una gran amistad, como con Jessie, pero Matthew advertía que Jessie lo miraba demasiado, como con amor, y eso lo incomodaba, porque sabia que Víctor estaba enamorado de ella (se lo había dicho días atrás, luego de una discusión con Jessie) y el no quería saber nada de mujeres, hasta al menos terminar la carrera de auror, además creía que el y Jessie harían buena pareja. El estaba dispuesto a ayudarlos, pero Víctor le pidió que no lo ayudara, que el se la iba a jugar por ella y la va a conquistar.

Jessie, por su parte, siempre invitaba a Matthew a Eccoluna para charlar con el, ella siempre le contaba sus problemas y el la escuchaba y la aconsejaba, siempre que llamaba Víctor, le hablaba cortante, casi fieramente.

-¿Por qué siempre le contestas así? -le pregunto.

-Es que algunas veces se vuelve tan cargante -respondió -nunca me deja en paz, como si yo le gustara, no se.

-¿Y a ti te gusta?

-No, a mi me gusta otra persona -Matthew se sintió incomodo, y sabia porque.

--o--

Luna y su expedición ya estaba en el Campo VI (la ultima escala del la Vía del Collado Sur, antes de la cumbre del Sagarmatha y de los Snorkacks).

-Bien, señor Lovegood -le decía el sherpa -mañana saldremos a primera hora, para poder estar en la cumbre al mediodía y aprovechar al máximo la media hora que hay que estar allá.

-¿Media hora? -pregunto Xeno extrañado.

-Es muy peligroso estar mas tarde, mas aun llegar de noche al Campo VI.

Acamparon y no tardaron en dormirse, mientras algunos sherpas iban a poner las amarras para llegar a la Travesía de la Cornisa sin problemas. Luna volvió a tener ese sueño, pero ahora lo recordó perfectamente al despertar: estaba en una montaña, había un precipicio al final, y al borde estaba una persona en sombras, aunque podía verle sus ojos, unos marrones que le resultaron familiares. Quería llegar hacia esa persona, oía una voz, no entendía lo que le decía, así que la ignoro, avanzo cada vez mas rápido… quería estar al lado de esa persona… de repente no sintió el suelo cuando estaba a pocos metros de el… estaba cayendo a un vacío sin fin… grito…

Despertó sobresaltada, miro alrededor y vio que ya estaban levantándose, hizo lo propio la rubia. A las pocas horas ya estaban subiendo las cuerdas que pusieron los sherpas hacia su nuevo obstáculo.

--o--

Aquel mismo día, Matthew se sentía algo incomodo, tras la conversación con Jessie en Eccoluna, así que se mentalizo en subir de inmediato a la torre.

-Hola, Víctor -lo saludo Matthew (Jessie no había llegado) -quiero subir hoy, ¿puedo?

Víctor se lo quedo mirando extrañado.

-Bueno, sube, aunque a Jessie no le va a causar gracia.

El moreno se encogió de hombros y se fue.

--o--

La Travesía de la Cornisa es uno de los peligros de la zona final de la Ruta del Collado Sur, un lugar de rocas discontinuas cubiertas de nieve que si llega uno a caerse seria una caída libre de 2400 mts (si se cae a la izquierda) o 3050 mts (si se cae a la derecha).

Xeno y Luna iban con cuidado en aquel tramo, ya que desde los 8000 mts, la magia ya no hacia efecto.

-Falta poco –gritaba el sherpa ya que había una ventisca en la zona –esta es la penúltima sección del trayecto y la mas peligrosa, si llegan a caerse será una caída de mas de dos mil metros.

Y así caminaron trabajosamente, aguantando el frío que penetraba hasta los huesos, aunque llevaban trajes térmicos especiales para esas alturas. Y cuando faltaba poco para llegar al "Escalón de Hillary" (ultimo obstáculo para llegar a la sima y a los Snorkack himalayos) sucedió.

Luna tiritaba de frío y cerro los ojos para aguantar, y justo en ese instante vio aquellos ojos marrones de sus sueños y, debido a la sorpresa, piso una roca suelta y se fue hacia la derecha y cayo. Su grito se oyó con un eco estremecedor que llego al otro lado del mundo.

--o--

Matthew iba a subir a la torre del terminal porque no quería estar abajo y ver a Jessie, no entendía porque lo hacia, tal vez sea para no romper esa promesa silenciosa de seguir solo para que no se interfiera en sus ambiciones, cuando estaba a punto de llegar al final de la escalera, su corazón se paralizo y un grito oyó en su mente y vio unos ojos celestes rodeados de una oscuridad absoluta.

-Si cayó de más de diez metros, ¿Cómo es que no quedo con herida alguna? –oyó decir el moreno en un instante y recordó, ¿De quien era ese grito? Abrió los ojos.

-¡Matthew! –oyó la exclamación de Jessie –pensé que te habías hecho daño, ¿Qué es lo que te sucedió?

Matthew empezó a hacer memoria, solo recordaba que estaba subiendo a la torre y que oyó un grito, no en el terminal, sino que en su mente y una angustia tan grande que sintió que su corazón se detuvo y no recordó más. Eso le contó a Jessie.

-¿Tienes problemas al corazón? –pregunto Jessie extrañada.

-No –contesto el moreno.

-No me refiero a enfermedad –dijo la chica –sino a problemas de amor.

Matthew la miro.

-Hay alguien en tu corazón –dijo Jessie –lo se porque subiste a la torre y mientras estabas inconsciente decías "Luna, Luna".

Matthew se sintió muy mal. El sabia que a ella le gusta el, pero no podía sentir nada, no quería, siempre estaba Luna ahí, en algún lugar.

-Mira, Jessie –dijo el moreno –eres una chica preciosa, pero yo estoy enamorado de otra chica, en un inicio era amor, pero se convirtió en una maldición. No puedo dejar de pensar en ella. Aunque intente despejar mi mente, igual la siento, la veo, de hecho, vi sus ojos antes de caer, pero no se donde estaba.

-Tal vez me ilusione mucho contigo –dijo en voz baja la chica.

-Jess –dijo Matthew –tal vez esa persona este mas cerca de ti, solo dale una oportunidad, tu sabes a quien me refiero –añadió al ver la cara confusa de la chica.

Ambos estuvieron en silencio, hasta que Jessie hizo un gesto de sorpresa y salio de la habitación.

Matthew volvió a las dos semanas a Buses Coline, luego de su recuperación (bastante larga a juicio del chico).

-Vaya, por fin vuelves –dijo Facundo –me creerías si te dijera que tuve catorce aurores distintos.

-Pues no te creería, porque fueron siete –dijo entre risas Matthew –todos duraron dos días.

-Ya –dijo algo contrariado –pero hoy iras a Eccoluna, Marcus aviso que no vendría hoy.

-Bueno –dijo -¿Y quien esta ahora en Eccoluna? –añadió.

-Esta Jessie –respondió el chico –dile que baje luego –agrego con un tono de voz duro, que hizo sospechar al moreno que Jessie no capto el mensaje que le dijo hace dos semanas atrás.

Al legar a Eccoluna, encontró a Jessie charlando animadamente con un chico, a quien reconoció como el encargado de bodega de Eccoluna.

-Ejem –carraspeo Matthew, interrumpiendo la conversación.

-Matthew, volviste –exclamo alegremente la chica.

-Si –dijo Matthew –Víctor me mando porque Marcus aviso que no vendría, y dijo que bajaras –añadió.

-Se espera –dijo fríamente la chica –estoy conversando con Phillip, ¿lo conoces?

-Si, ya nos hemos visto –respondió Matthew, mirándolo fijamente.

Estuvo un buen rato Jessie conversando y bajo sin decirle nada a Matthew.

-Debo suponer que manejas algo acá –dijo Phillip al instante después de que Jessie bajara.

-Según se, hay recolección solo en la noche, así que a eso de las seis de la tarde cierro el portón, quedándome solo; hasta las diez de la noche, donde abro el portón –contesto con voz fría.

-Si, tienes razón.

A las seis de la tarde se fueron todos, quedando Matthew solo. Saco su libro y se puso a practicar el cambio de patronus. Ya a las diez de la noche, abrió el portón y la gente empezó a entrar y retirar los camiones. A las once llego el relevo y decidió desaparecer ahí mismo.

Marcus estuvo enfermo por todo el mes de agosto, así que Matthew estuvo en Eccoluna, donde se gano el respeto y el cariño de los trabajadores de ahí, siempre que quedaba solo practicaba el cambio de patronus: no podía cambiarlo, y cuando salía algo distinto, salía algo irregular. Jessie seguía conversando con Phillip, a Matthew le molestaba en un principio, porque su intención era que ella se fijara en Facundo, pero pronto comprendió que los dicho que le había dicho no llegaba donde Víctor, además el no era nadie para decidir por ella.

Un día de septiembre, mientras practicaba su patronus, al cerrar los ojos, vio de nuevo los ojos de Luna y su corazón se lleno de alegría.

-¡Expecto Patronum! –y de su varita salio un cóndor grande y majestuoso, que voló por todo el Terminal, hasta desaparecer en una neblina plateada que rodeo al moreno, mientras pensaba en Luna Lovegood.

--o--

Nuevamente corría a través de aquella montaña, quería alcanzar al dueño de aquellos ojos marrones… estaba cada vez mas cerca… pero se detuvo, sabia que mas adelante caería… dio un paso… y no cayo… una voz profunda y omnipresente le dijo: "¿amas a este hombre?" y ella contesto: "si, si lo amo". La voz insistió: "¿de verdad lo amas?""si, si lo amo", y se formo una especia de puente en el hielo… ella lo cruzo… la silueta se fue poniendo nítida, y vio a… Matthew Roark. Nuevamente la voz hablo: "¿amas a Matthew Roark?"

-¡Si, si lo amo! –grito Luna.

-¡Luna! –Exclamo Xenophilius Lovegood -¡Estas viva!

-¿Qué? –pregunto sorprendida, luego miro alrededor: estaba en una sala de hospital -¿Dónde estoy?

-En Katmandú –contesto Xeno –estuviste en coma por tres meses.

En eso llega una enfermera y al ver a Luna despierta, soltó un grito y, a los pocos segundos llega un sanador y se quedo con la boca abierta.

-Esta viva –dijo débilmente, para luego exclamar a viva voz -¡es un milagro!

-¿Milagro? –pregunto extrañada.

-Si –dijo su padre –te caíste de mas de tres mil metros, aun no entendemos como solo quedaste en coma y con solo unas fracturas, cuando normalmente uno se mata.

Pues Luna creía tener la respuesta, se tanteo su mano y sintió el anillo y pensó "Matthew, su anillo me salvo".

-A todo esto –dijo su padre de repente, sacándola de sus pensamientos -¿a quien amas?

-¿Qué?

-Pues al despertar gritaste "si, si lo amo"

-Ahh –dijo Luna y le explico lo de sus sueños y que siempre estuvo enamorada de Matthew -¡tengo que buscarlo!, antes de que sea tarde –exclamo.

-No –dijo el sanador, quien aun estaba en la habitación –tiene que quedarse tres meses para la recuperación, además tenemos como tradición enseñarle a los supervivientes de los accidentes del Sagarmatha la Magia Himalaya. Serias la segunda persona en el mundo a quien se lo enseñamos.

-¿En serio? –pregunto Luna. La opción era buena, aprendería Magia Himalaya, solo muy pocos la conocen, pero ese retraso de tres meses podría ser fatal, tal vez Matt ya encontró novia. "No lo creo" pensó la rubia "se me habría caído el anillo" recordando lo que le había dicho Matthew en la navidad en Hogwarts –esta bien, me quedo.

¿¿continuara??