Capitulo 13 – Amor en el Himalaya Segunda Parte

Conforme se acercaba la fecha del examen, una extraña ansiedad invadió a Matthew, quien llevaba montones de libros para devorarlos, mientras estaba en la torre, así descubrió útiles hechizos no verbales y algunos sin varita que decidió dejarlos para después.

Mientras en el Himalaya, Luna y el Jefe de los Sherpas estaban en la cumbre del monte K-2 (el segundo más alto del mundo) haciendo meditación en el frío. El Sherpa, con un movimiento de su báculo, hizo que se abriera un boquete en medio de la nevazon, dejando un claro enfrente de el. Luna intento lo mismo, pero no pudo.

-Debes concentrarte en tu objetivo, no lo haces –le reprendió el Sherpa –tu mente esta invadida de cosas terrenales, por eso no puedes realizar magia a estas alturas. Inténtalo de nuevo.

Luna lo intento de nuevo, ahora concentrándose más en su objetivo: abrir un boquete en la nevazon. Hizo un arco con su varita e hizo un boquete, no era tan definido como el del sherpa, pero era algo, Luna sonrió aliviada.

Llego navidad y los Roark hicieron una cena, donde invitaron al turno de Facundo, a Ronnie y a Emily Puertas (sus padres tuvieron que trabajar), quienes disfrutaron de una agradable velada. Matthew puso al tanto a la argentina de todo lo que le había sucedido este año, y de lo bien que se sentía con la mente fija en su objetivo: el examen de enero.

-Es bastante guapa –le dijo Víctor a Matthew al oído -¿Cómo es que pudiste terminar con ella?

Jessie miro basilisticamente a Víctor tras su comentario (empezaron a salir hace pocos días, luego de una dolorosa discusión de Jessie con Phillip), que hizo que Matthew riera.

-Creo, Víctor que no toleraría que fueras novio de Emi –lo dijo espontáneamente, palabras propias de un chico celoso, cosa que sorprendió a todos, incluso a Matthew.

Después de eso, llego la hora de irse, pero Emily se quedo, ya que la recogerían sus padres en unos días mas. Durante esos días, ambos se pusieron a practicar los hechizos que sabían, y los que no. Se llevaban como si aquel final en Tucumán nunca sucedió.

-Ahora que quieres que hagamos -pregunto Emily un día, luego de una larga y agotadora sesión de duelo, ambos estaban sentados en el pasto.

-Que me enseñes lo que aprendiste en Tucumán, porque tu sabes algo que yo no -respondió el moreno.

-Ah, te refieres a esto -y se convirtió en una gata negra de ojos amarillos brillantes. Matthew la tomo en brazos, la puso en su regazo y le hizo cariños en la oreja, que hizo que ronroneara.

-Si no estuviera Luna -murmuro para sus adentros. Víctor tenia razón: Emily es preciosa, pero el ama a Luna, y a la argentina, el la ve como una amiga, una amiga en el que puede confiarle, hasta su vida. En eso la gata se volvió a transformarse en Emily, quedando su cabeza en el regazo de Matthew.

-¿Qué piensas? -pregunto.

-Pienso en las cosas si no estuviera Luna en mi corazón -respondió Matthew mirando al vacío, luego bajo la cabeza para mirar a la argentina y añadió: -cosas que haríamos juntos -dedicándole una sonrisa.

Sus miradas se acercaron y pareció que entre ambos circulara una corriente eléctrica que acelero sus corazones, tal como aquella vez que fueron a la fiesta de navidad, donde los Weasley, se acercaron y estuvieron a punto de besarse, cuando la imagen de Luna en la mente de Matthew y la voz de Rudolph interrumpió el momento, haciendo que la corriente eléctrica desapareciera.

-Emily -dijo Rudolph -llamaron tus padres, vendrán por ti, llegaran en una hora más.

-Si -respondió la argentina -iré a buscar mis cosas -entrando al edificio, dejando a Rudolph y Matthew solos.

-Matt, ¿puedes decirme una cosa? -pregunto -¿Qué es lo que te ata a Luna, si tu en verdad estas enamorado de Emily?

-Papa, yo amo a Luna -le aseguro Matthew -Emily es una amiga al que le confiaría hasta mi vida, nada mas.

-¿Estas seguro? -pregunto su padre -recuerdo que te sentiste más triste cuando terminaste con ella, que cuando peleaste con Luna en San Mungo el año pasado.

-Es Luna la chica que elegí y punto, yo lo se -dijo un poco mas molesto y se entro.

-Te equivocas -murmuro Rudolph y subió tras el.

--o--

Corría el mes de enero cuando el entrenamiento de Luna había llegado a su fin. Entre las cosas que aprendió, fue básicamente el hacer la magia que sabia en las altas cumbres del Himalaya, así como varios hechizos de supervivencia en la nieve que no conocía.

-Ahora queda la última parte -dijo el Sherpa -deberás escalar el Sagarmatha de nuevo, pero tus inquietudes terrenales te impedirán hacerlo ahora.

-Mis inquietudes terrenales -Luna sabia que el Sherpa hablaba de Matthew, pero ella quería estar completa en Magia Himalaya antes de buscar a Matthew.

-No puedes terminarlo si aun tienes al chico en tu cabeza, deberás tenerlo en tu corazón para escalar el Sagarmatha, sino caerás de nuevo. Tomate tu tiempo, tu sola te darás cuenta cuando es el momento de subirlo. Ten -le entrego un trozo de papel viejo -te llevara al inicio de tu búsqueda, si estas segura de empezar ahora, cuenta hasta tres, sino déjalo en el suelo y no podrás irte hasta que hayas subido el Sagarmatha.

Horas después…

Luna ya había tomado una decisión, mientras miraba el anillo, tomo el traslador que la llevo a un gran parque con un enorme lago lleno de patos. El parque estaba lleno de parejas que disfrutaban del día asoleado que ofrecía la ciudad. Estaba tan concentrada mirando que no se fijo en una gata negra con ojos amarillos brillantes que la miraba fijamente. Cuando noto su presencia la miro, había algo familiar en ella, así que se agacho para mirarla mejor, pero la gata se alejo. Luna, que no estaba para distracciones en su búsqueda la dejó, pero la gata maúllo. Luna se dio la vuelta.

-¿Qué quieres? –le pregunto.

La gata volvió a maullar e hizo un movimiento con su cabeza.

-¿Quieres que te siga? –pregunto.

Al parecer eso era porque la gata maúllo y enfilo hacia los árboles. Al llegar a un punto donde casi no se veía gente, la gata miro a Luna y se trasformo en Emily Puertas.

-¿Qué te trae a este lugar? –le pregunto entre sorprendida y enojada.

Luna miro con la boca abierta a Emily. ¿Así que estaba en Argentina? ¿Emily era animaga?

-Matthew –respondió Luna, luego de recuperarse del shock -¿Dónde esta? –pregunto de una manera brusca (sin intención).

-No se –respondió la argentina con absoluta indiferencia –nos separamos al llegar y no he sabido nada de el.

Aunque eso no era verdad: en todo este tiempo se han estado carteando e incluso ella fue a Santiago unos días, en navidad, donde vio contento a Matthew y mas jovial, aunque no trataron el asunto Luna. Su padre le había dicho que todo el trabajo y la proximidad del examen de admisión le han tenido la mente ocupada así que nadie recordó ni un momento a Luna Lovegood.

Luna la miro directamente a los ojos, quería descubrir la mentira en esos dichos (algo que aprendió en Nepal, que es distinto a la Legeremancia), pero no los vio, aunque no le creyera, pero decidió no enfrentarse a Emily por eso.

-Está bien –dijo Luna –y cuando se separaron, ¿no te dijo nada?

La chica negó con la cabeza:

-No lo se, pero creo que su sueño era convertirse en auror, así que el debería estar de viaje y conociéndolo, estaría en las montañas, no creo que lo encuentres tan fácilmente.

-¿Pero el no quiere o tu no quieres? –le soltó Luna bruscamente.

Ahora Emily la miro a los ojos, en esa expresión desafiante vio otra expresión ¿tristeza?, ¿frustración?, ¿amor?

-¿Quieres recorrer el parque? –le pregunto Emily.

-¿Perdón? –dijo Luna creyendo haber escuchado mal.

-Que si quieres recorrer el parque, que conversemos.

Caminaron largo rato, mientras Luna le relato lo que había pasado antes de salir de Hogwarts.

-Así que al final de curso te reconciliaste con Neville, por así decirlo –dijo la argentina pensativamente -¿Y no volviste con el?

-No –respondió Luna.

-¿Por qué?

-No lo se –contesto la rubia –desde aquella fiesta en San Valentín, me he sentido confundida porque no sabia a quien amaba, si a Matthew o a Neville, pero a final de año decidí hablar con el, al final aclaramos todo y quedamos como amigos.

-¿Y solo hablaste con el? –pregunto extrañada la argentina.

-No pude hablar con Matt porque pasaba siempre junto a ti y cuando me di el valor ustedes ya se habían ido.

-Han pasado casi siete meses –dijo -¿Por qué quieres hablar con el luego de tanto tiempo?

-Porque –a Luna le costo sacar esas palabras. Esas palabras que han surgido desde que tuvo aquel accidente en el Himalaya que no hizo mas que abrirle su corazón y darse cuenta de sus verdaderos sentimientos.

-¿Por qué? –insistió Emily al ver la mirada distraída de la rubia.

-Porque yo… amo a Matthew.

Emily se detuvo y se la quedo mirando con la boca abierta.

-¿Quéee? –exclamo Emily. ¿Recién se vino a dar cuenta, luego de que estuvo al lado de el por todo un año, luego de tantas demostraciones de el hacia ella recién se vino a dar cuenta?

-Si, si lo amo –dijo Luna mas relajada de poder soltarlo –siempre lo he amado, solo que no me había dado cuenta o no quería verlo.

-Pues bastante te has demorado –dijo fríamente Emily.

Luna la miro extrañada. ¿Por qué lo dijo? ¿Tal vez ya tenga novia? ¿Se habrá olvidado de ella?

-¿A que te refieres? –pregunto la rubia.

-Yo ya no puedo ayudarte mas –respondió Emily –te he dicho todo lo que se, y aunque supiera donde esta no te lo diría porque esa es una búsqueda que debes hacerlo sola, si lo amas llegaras a el fácilmente y con lo que te dije ya debes tener una idea de donde esta, adiós –y volvió a convertirse en aquella gata y se alejo dejando a Luna pensativa, ¿en que momento le dijo donde estaba?

--o--

En el Ministerio de Magia es donde todo aspirante a auror va a dar el examen, sin importar el lugar de Chile de donde venga el o la postulante. Según lo que le explico Rudolph a Matthew días antes, el examen consistía en un examen escrito, para luego hacerles un durísimo examen practico, por lo general es de duelo mágico, habilidades de sigilo, camuflaje, y capacidad de reacción bajo mucha presión.

Matthew se encontraba en el vestíbulo del ministerio esperando que comenzara el examen, se llevo una grata sorpresa al ver a varios de sus ex compañeros de colegio se encontraban para dar el examen.

-Creíamos que habías dado el examen en Julio –exclamo Brandon, el mejor amigo del moreno –como técnicamente terminaste la educación en junio.

-No –dijo Matthew –preferí darlo ahora, no me sentía bien, preferí trabajar y descansar.

-¿No será que te demoraste seis meses en agarrar el valor para darlo? –dijo una voz en tono malicioso, mientras otras voces reían.

Matthew frunció el entrecejo, reconocía aquella voz, se giro y al ver al dueño de esa voz, sus ojos echaron chispas. Era un chico de la altura del chileno, pelo gris erizado, ojos negros entrecerrados que le daban una actitud calculadora y vestía una ropa algo gótica.

-Hola, Ian –dijo con los dientes apretados.

-¿Ya volviste de Gran Bretaña? –continuo con el tono malicioso –te fuiste para allá porque no soportabas el ritmo del MCS –se oyeron mas risas.

De echar chispas, los ojos de Matthew pasaron a echar llamas.

Ohh, mira quien lo dice –replico sarcásticamente –el primero que se inscribió para intercambio para el extranjero y lo rechazaron –Brandon y los que estaban con el rieron –el que rogó a Larraín para que lo transfiriera –continuo echando veneno -¿Quién era el que no soporta?

Los que estaban con el rieron con mas ganas e hizo que Ian se enrojeciera de furia.

-¡Tu! –exclamo y saco su varita –ahora no podrás derrotarme, explore alternativas de magia y ahora podré derrotarte.

Pero Matthew no necesito sacar la varita, porque un examinador puso su mano en el hombro de Ian.

-Señor Anaerion -dijo severamente -los exámenes prácticos son después de almuerzo, y si no quiere que lo eliminemos, guarde su varita -luego se dirigió a los postulantes -pueden pasar al salón.

Pasaron en orden al salón (Ian se preocupo de empujar a Matthew al entrar) y se acomodaron en los pupitres, en ellos habían un fajo de pergaminos dados vuelta.

-¡No vayan a dar vuelta los pergaminos! -exclamo el examinador al ver que algunos iban a girarlo -primero escúchenme: tienen dos horas para contestar, son cien preguntas que abarca Pociones, Transformaciones, Encantamientos y Criaturas Mágicas Si terminan el examen antes del tiempo, denlo vuelta y esperen a que termine el tiempo -miro el reloj y dijo: -¡pueden comenzar!

Matthew giro su pergamino y leyó las preguntas. Había preguntas del tipo: "Explique el uso del bezoar en pociones y sus utilidades", "describa las condiciones en que debe estar un mago para poder realizar un patronus corpóreo", "¿cual es el marco legal para ser animago?", etc.

Ya había pasado mas de una hora y las únicas personas que parecían haber terminado el examen fueron Matthew, Ian y otra persona que el chileno no conocía. Durante el lapso de espera se puso a pensar en todo lo que había vivido en estos últimos seis meses en Colina. Su flash back mental se detuvo en el instante en que se cayó de la torre. ¿Por qué vio a Luna en la montaña?, ¿Por qué gritaba?, ¿por qué vio sus ojos celestes cuando caía?

-Se acabo el tiempo -la voz del examinador lo saco de sus pensamientos. Al mirarlo vio que hacia un movimiento con su varita y los pergaminos volaron hacia la mesa -ahora tienen una hora para descansar y almorzar pera luego dar el examen practico, nada de duelos -su mirada recorrió a todos los postulantes, deteniéndose una milésima de segundo mas en Ian y otra milésima en Matthew -al que sorprenda lanzando maleficios a otra persona -con su índice hizo un movimiento como si se cortara la garganta.

En los jardines del ministerio, Matthew se encontraba junto con sus ex compañeros del MCS y conversaban sobre su experiencia en Hogwarts.

-¿Así que te enfrentaste a Harry Potter? -pregunto con sorpresa Brandon.

-Si, y que me haya derrotado -dijo con fingida rabia.

¿Y como? -pregunto una chica que estaba ahí -si tu hechizo de Engaño Mental siempre ha sido letal en clases.

-Es que Harry tiene una gran fuerza mental -respondió el moreno -tal vez sea gracias a todo lo que ha vivido desde que nació

-O tal vez la magia que realizas se ha debilitado -dijo Ian detrás de ellos, estaba apoyado en un árbol -porque cualquiera en este país puede derrotar a Harry Potter.

-Pues te equivocas -replico Matthew, poniendo todo su auto control a prueba -yo creo que el derrotaría a cualquiera en este país -y agrego maliciosamente: -a ti con un movimiento de su varita.

-¿Así? -pregunto -pero si ahora podría derrotarte fácilmente, no creo que Harry Potter logre...

-Ian -le soltó el moreno que ya había perdido los estribos -te he derrotado en duelo los últimos seis años, ¿que te hace creer que me derrotaras ahora?

Una mirada de odio cruzo el semblante de Ian.

-Ya lo veras -y se alejo.

-Una pregunta -dijo un chico que estaba en el grupo -aun no entiendo porque se odian tanto ustedes dos.

-Ian es hijo de muggles -explico Matthew -y cuando le dijeron que iría al MCS empezó a practicar magia, cada vez más avanzada, estudiaba las runas y empezó a desarrollar habilidades impropias para un chico de edad escolar.

-Ya, pero porque se odian -insistió el mismo chico.

-Porque Ian nunca ha podido derrotarme ni a mi ni a mi hechizo de Engaño Mental. Durante el colegio varias veces ha intentado hechizarme para demostrarme que puede derrotarme y que es invencible, pero una vez, en quinto hechizo a la chica con la que yo salía y la dejo en el Luis Calvo Mackenna por varios meses y solo porque quería verme derrotado ante todo el colegio.

-O sea el te odia a ti -concluyo Brandon.

-En principio si -respondió el moreno -a mi me daba pena, no se, veía alguien inseguro de si mismo, alguien que no podía dar el siguiente paso solo porque había una piedra obstaculizando en un camino llano. Con las habilidades que tiene no necesita demostrarse ni a mi ni a nadie que es poderoso, no existe mago ni bruja cien por ciento invencible, siempre habrá alguien a quien no podrá derrotar, en este caso yo -se quedo callado un rato, luego levanto la mano en señal de que no lo interrumpieran -lo odio porque ataco a Sole, lo odio porque no vi ni una nota de preocupación en sus ojos, lo odio porque es así -sus ojos emitieron un destello peligroso.

Los chicos se removieron incómodos al ver la mirada del moreno, el cual reacciono al ver lo que sucedía y dijo como si nada hubiera pasado:

-¿Y ustedes que me cuentan?, mas de un año ha pasado desde que no estoy aquí.

Después de almuerzo toco el examen practico, el lugar un gran salón dentro del ministerio transformado literalmente en una selva.

-Bueno ahora los dividiremos en dos grupos, son... -contó a los postulantes -cincuenta, entonces serán grupos de veinticinco, la idea del examen practico es el evaluar sus habilidades en duelo, sigilo y camuflaje -hizo un movimiento con su varita y los postulantes se vieron vestidos de una túnica negra, unas con franjas rojo sangre y otras azul marino -bien el grupo A es el que tiene la túnica con franjas rojo sangre y el grupo B el azul marino, el objetivo es neutralizar al contrario, ya sea desarmándolo, aturdiéndolo o inmovilizarlo, no quiero que los dañen, sino serán descalificados, pueden usar la extensión de esta selva para esconderse y buscar al enemigo, si los aturden inmovilizan o desarman, serán automáticamente transportados aquí mismo y esperaran a que terminen los demás. No influirá en su nota final si los eliminaron primeros o si lo eliminaron ultimo, sino su desempeño en el campo. El equipo que haya eliminado primero al contrario o, si pasado cuatro horas queda alguien de los dos equipos, el que tenga mas compañeros ganara, ¿quedo claro? -hubo un asentimiento general -entonces tienen cinco minutos para elegir a su líder y preparar su estrategia.

Matthew quedo en el equipo B, junto con la mayoría de los de su antigua clase en el MCS, mientras que Ian en el equipo A con sus amigos.

-Bien -dijo Brandon -¿quien será nuestro líder?

-Matthew -dijo una chica -de seguro que en el otro equipo pondrá a Ian, siempre eligen al más fuerte.

-Estoy de acuerdo -dijo otro -que Matthew lo sea.

Todos miraron al moreno.

-Esta bien -acepto Matthew -entonces les explicare lo que haremos.

Mientras en el otro equipo, como lo había predicho aquella chica, eligieron a Ian.

-Entonces no quiero que le hagan nada a Roark, quiero derrotarlo yo mismo, si quieren encárguense de los demás y cúbranme la espalda, ¿entendido? -todos asintieron.

Ya pasados los cinco minutos ambos líderes se presentaron ante el examinador.

-Bien, señores Roark y Anaerion -dijo el examinador -dense las manos.

-Buena suerte, Roark -dijo Ian con una voz cordial.

-Lo mismo digo, Anaerion, que gane el mejor -señalo Matthew con voz similar, aunque la voz con la que se hablaban no concordaba con las miradas que se daban.

-Bien, que el equipo A se coloque en aquel punto de la selva -señalo hacia unos árboles, Ian y los demás se dirigieron allá -y el equipo B allí -señalo hacia unos matorrales, Matthew fue para allá con los de su equipo -cuando suene el silbato todos se internaran en la selva y comenzaran las cuatro horas, ¿listos? -toco el silbato.

Al adentrarse en la selva se oyó un silencio, ese silencio que solo se da en la selva, ese silencio que te da la sensación de que te miran y vigilan, donde las leyes civiles se olvidan y lo único que cuenta es la ley del más fuerte: debes matar para sobrevivir (en este caso neutralizar a tu enemigo). El equipo B se adentro hasta un claro de la selva.

-Bien –dijo Matthew –este es el plan: de seguro que Ian ira por mi, si se creen capaz de derrotarlo, háganlo, de lo contrario desháganse de los demás, disemínense, pero nunca se separen, ahora ¡a por el enemigo!

Mientras en otro claro de la selva el equipo A se ponía en posición para buscar y neutralizar al equipo B.

-Recuerden –les dijo Ian a sus camaradas –quiero a Roark, si me tratan de atacar otros, desháganse de ellos, ¿esta claro?

-Si, señor –dijeron los demás, y partieron a la búsqueda del enemigo.

--o--

Al adentrarse en el bosque, vio frondosos árboles, lianas e incluso (o eso pareció ver) animales de la selva. Matthew había distribuido a sus compañeros por la zona y empezó su búsqueda. Tenía en mente aturdir a quien se le atraviese, que no sea de su equipo. Camino por unos minutos, cuando un rayo rojo salió detrás de un árbol, Matthew lo esquivo por muy poco y apunto hacia el árbol: nada. Se acerco sigilosamente y al llegar… no había nadie, miro la zona, habían huellas que iban hacia los árboles. Miro hacia arriba y vio que habían unas lianas, recordó lo que le había dicho su padre en una clase en Hogwarts: "Siempre usen un entorno para trasladarse y ocultarse. Si están en alta mar y saben que el enemigo esta en barco, vayan bajo el agua. Si están en un bosque, usen los árboles…". Matthew al árbol y probo saltar al árbol mas próximo: no era difícil, salto de vuelta sin problema, luego agarro la liana, le tomo la resistencia y se fijo un blanco: un árbol que estaba como a veinte metros de el. Tomo aire y brinco. Vio en el vuelo a Brandon, quien no había notado que había un enemigo tras el. Salto, quedando entre Brandon y el chico, grito:

-¡Stupefy! -y el enemigo se desplomo, y con un ¡paf!, desapareció.

Brandon dio un respingo y apunto donde había aparecido Matthew.

-¡Ah! -exclamo -eras tu, ¿cómo apareciste?

Matthew señalo las lianas. En eso Brandon vio a otro enemigo tras Matthew, mientras este último vio a otro tras Brandon. Se miraron a los ojos, Matthew levanto la mano con tres dedos arriba, solo lo vio Brandon. Bajo uno, luego otro y luego otro…

-¡Petrificus Totalus! -exclamaron ambos lanzando los hechizos por encima del hombro del otro y paralizaron a sus contrincantes, quienes desaparecieron.

-Ojala vernos en las finales -y se separaron. Brandon fue hacia los árboles y Matthew subió la liana.

--o--

Ian se metió al bosque, murmuro palabras ininteligibles y desapareció: se había vuelto invisible.

-Veamos como resulta este conjuro -dijo Ian. Corrió hacia el árbol y lo atravesó, como un fantasma. Recorrió atravesando árboles y vio a dos chicos del equipo de Matthew y sin que estos se dieran cuenta, fueron petrificados y al instante después desparecieron. En eso apareció Matthew e Ian instintivamente oculto tras un árbol. "Que tonto" pensó Ian "si no me ve", salió tras el árbol y le apunto. El maleficio no le llego porque lo esquivo, Ian soltó una palabrota y decidió irse a los árboles, ahí espero, vio que Matthew se acerco, vio las huellas ("maldición" pensó Ian "olvide las huellas"), luego vio que el moreno miro hacia arriba largo rato, hasta que subió al árbol.

-¿Qué esta haciendo? -se pregunto Ian al ver que Matthew saltaba de un árbol a otro y volvía. Vio de reojo que Brandon caminaba, iba a apuntarle, cuando vio que un compañero iba tras el. "El se encargara" pensó Ian, cuando vio que Matthew saltaba con una liana hacia donde estaba Brandon y el aliado, cayo entre el y el aliado y aturdió a este ultimo, luego vio que vio que se miraron y luego lanzaron hechizos por sobre el hombro y vio que los hechizos les llego a otros dos aliados, paralizándolos. Ian estaba rabioso "¿Cómo era posible que no supieran hacer nada?" Decidió dejar de lado a Matthew y se puso a buscar a los demás

--o--

Ya habían pasado más de dos horas y nadie sabía cuantos habían caído, los del equipo A habían caído por duelos contra los del equipo B y por algo que los aturdía desde arriba, mientras los del B caían gracias a un encantamiento de algo que no podían ver. Ian sabia que era Matthew el que hacia de Tarzán e iba por los árboles, pero el sabia que nadie sabia que era invisible. Mientras el examinador veía a los caídos: veinte de cada equipo y anotaba su desempeño (usaba Veritaserum en los refrescos que le daba a los postulantes). Ya cuando quedaban dos por equipo, vio sus nombres: Ian y un tal Michael Gordon en el A y Brandon y Matthew en el B.

-Queda una hora -anuncio el examinador -y solo quedan los señores Ian Anaerion, Michael Gordon, Matthew Roark y Brandon González.

Al oír esto Ian busco a Brandon para dejar solo a Matthew, mientras este último buscaba a Gordon, no quería que nadie interviniera.

Brandon miraba de un lado a otro, sentía que lo miraban. Había anochecido (en el ambiente) y solo veía mas allá de su varita, oía mas que nunca hasta el sonido de una luciérnaga a muchos metros de el. Sintió que alguien corría hacia el, giro con la varita levantada y no vio a nadie. Estaba sudoroso, caminaba con la varita en alto, cuando lo último que supo fue que un rayo rojo, venido de la nada le llego al pecho, soltó un grito y desapareció… al desaparecer Brandon se materializo Ian y murmuro:

-Solo faltas tu, Roark -y volvió a desaparecer.

Gordon había desaparecido y Matthew sabía que solo faltaba Ian, en eso oyó el grito de Brandon: así que eran él e Ian, en una selva, dispuestos a ganar. Camino varios minutos en la oscuridad. No vio a nadie, pero oía pasos, no muy lejos de el, se detuvo, apunto al azar y lanzo un hechizo.

-Ian saca el conjuro que tienes -dijo Matthew con calma -se que estas apuntándome con tu varita -giro a su derecha, justo cuando aparece Ian donde mismo Matthew giro.

-Vaya, Roark, no eres tan tonto -dijo Ian con un dejo de sorpresa -ya veo que me descubriste, ahora te derrotare, ¡Stupefy!

-¡Protego! -exclamo el moreno, pero el hechizo rebotado lo desvió con facilidad Ian.

-Vaya, estas mas veloz -reconoció con sorpresa Matthew -esto se pondrá interesante.

Y combatieron por varios minutos. Ian había mejorado bastante: los hechizos que lanzaba eran fuertes y más efectivos que los de Matthew, quien se veía en problemas.

-Vaya, ¿estás cansado? -pregunto con sorna Ian -me he puesto fuerte y tu débil -rió maléficamente.

-¿Eso crees? -le apunto y le miro a los ojos: había lanzado su Hechizo de Engaño Mental.

Ian quedo paralizado, Matthew sonrió.

-Te has vuelto fuerte, pero… -no pudo decir nada mas porque estaba paralizado y vio con sorpresa que Ian si podía.

-Es cierto que me he vuelto mas fuerte -dijo Ian -pero gracias a que he investigado los misterios de la magia y descubrí este hechizo, similar al tuyo, pero puedo desviar la mirada y si estás paralizado, no puedes pensar, solo me ves y me oyes. Y ahora te demostrare que siempre he sido más fuerte que tu, ¡Petrificus Totalus!

--o--

El examinador dio un respingo de sorpresa al ver a Ian paralizado, con la varita en alto. Lo examino, dijo unas breves palabras e Ian se volvió a mover.

-¿Dónde esta Roark? ¿Le gane?

-Pues no -respondió el examinador -aun esta en el bosque, de hecho el gano.

En eso apareció Matthew con una gran sonrisa.

-Nunca pensé que tendría que usar el hechizo completo para poder ganarte, Ian -dijo Matthew con sorpresa -felicidades.

-¿Qué? -exclamo -pero si te…

-Se llama Hechizo de Engaño Mental, engañe tu mente -explico Matthew -te hice creer que te liberaste y que me paralizaste, te hice decir esas palabras, cuando lanzaste el hechizo te lo devolví tan rápido, que no te diste cuenta y quedaste paralizado tal cual en la misma posición de lanzar el hechizo.

-El ganador es el equipo B -sentencio el examinador -ahora pueden irse, los resultados llegaran en febrero a sus casas -y se fue.

-¡Tu! -exclamo Ian rabioso -¡me las pagaras! -y salió del salón en compañía de los de su equipo.

-Felicidades, Matt -dijo Brandon -ahora hay que celebrar, ¡todos a mi casa! -anuncio -habrá una fiesta -todos gritaron y saltaron de felicidad.

--o--

Luna se había quedado unos días en Tucumán analizando las palabras que le había dicho Emily, no encontraba el lugar de la conversación que tuvieron el lugar preciso de donde estaba Matthew. Enojada por haberle echo caso, debió haberla interrogado a fondo hasta que le de el paradero del moreno, pero se detuvo a pensar lo que le había dicho, la había engañado y no le dijo nada. Volvió al parque a ver si encontraba a aquella gata de nuevo o a Emily, pero no la encontró, lo recorrió de cabo a rabo por varios días, hasta que se dio por vencida, y se fue. En la copa de un árbol, había una gata negra con los ojos amarillos que, al desaparecer la rubia se transformo en Emily.

-Así que no me creíste -se dijo a si misma -se que Matthew te ama, pero no será él el que te busque -y desapareció.

La rubia volvió a aparecerse en Hogsmeade, fue directo a Las Tres Escobas y se sirvió una cerveza de manteca, allí se encontraban Hagrid y la profesora McGonagall.

-¡Señorita Lovegood! -exclamo McGonagall -¿Qué le trae por estos lados?

-Pues quería conversar con usted, profesora.

-Pero cuénteme usted primero, ¿Es verdad que tuvo aquel accidente en el Everest?

Luna asintió. La profesora la miro atónita.

-¿Y lograste sobrevivir? -Hagrid estaba boquiabierto.

-Y además me enseñaron Magia Himalaya -dijo contenta.

-¿Dijo usted Magia Himalaya? -pregunto la directora -pero creíamos que esa clase de magia estaba extinta.

-No -contesto Luna -es que es solo se la enseñan si sobreviven a experiencias duras en el Himalaya.

-¿Y puedes enseñarnos algo? -pregunto Hagrid.

-No puedo -dijo Luna -es algo que solo se da en las montañas, aquí no seria eficaz.

-Ah -dijo McGonagall decepcionada -¿Y a que debo el honor de su visita?

-Necesito saber donde vive Matthew.

-¿Los Roark?

Luna asintió.

-Lo siento, señorita Lovegood -dijo McGonagall con tristeza -pero es algo que no puedo decirle.

-¿Por qué?

-Porque es secreto, no podemos decir donde viven los estudiantes, es decreto ministerial, además, si mal no recuerdo el señor Roark se fue con la señorita Puertas a Argentina, ¿la busco allá?

-Si, pero se separaron la llegar.

-¿Y en Chile?

-¿Chile?

-Si, el señor Roark es de allá.

-Pero Chile es un lugar muy extenso, no terminaría nunca de buscarlo.

-¿Nunca el señor Roark le comento donde vive? -pregunto la profesora -pero si se llevaban tan bien, hasta navidad, claro.

Luna negó con la cabeza.

-Recuerdo que la lechuza de Matthew, ¿Bluewings? -dijo Hagrid -es de Santiago, de la cordillera, el la encontró en un lugar llamado Cuesta Lo Prado un mes antes de llegar a Hogwarts, ¿Por qué no vas allá?

A Luna se le ilumino la cara.

-¡Gracias Hagrid! -y lo abrazo.

McGonagall sonrió.

-Que le vaya bien en su búsqueda, mándele saludos al señor Roark y a su padre, y que pueden visitarnos cuando quieran.

Luna sonrió y salió del local.

--o--

Ya era febrero y los resultados aun no llegaban, Matthew estaba al borde de la desesperación.

-¿Qué pasara? -preguntaba de un lado a otro -¿Por qué no llegan?

-Tranquilízate Matt -le dijo su padre -si van a llegar.

En eso suena el timbre.

-¡Ya llegaron! -abrió la puerta y se encontró de cara con la misma persona que lo examino en enero.

-Buenas tardes, señor Roark -dijo el examinador -¿puedo pasar?

Matthew lo dejo pasar. El examinador tomo asiento en un sillón y espero a que el moreno se sentara.

-Pues vine a traerle los resultados de los exámenes y a ofrecerle una oferta, señor Roark.

Matthew lo siguió mirando, el examinador le entrego un sobre, el que el moreno leyó:

Estimado señor Matthew Roark:

Junto con saludarlo, paso a informarle que usted ha quedado aceptado en nuestra escuela, deberá llenar el formulario adjunto y entregársela a la lechuza para que la traiga de vuelta. También se le adjunta la lista de libros que deberá usar durante el año y elegir un lugar del mundo, el cual deberá visitar entre los meses de mayo y julio para su entrenamiento personal. No es obligatorio indicar el lugar de inmediato, pero deberá pensar muy bien aquel lugar. Las clases empezaran el día primero de marzo, a las siete y media de la mañana deberá estar en el ministerio de magia para ser trasladado a la escuela.

Nuestras sinceras felicitaciones.

Edward Steward
Jefe de la Oficina de Aurores
Ministerio de Magia

Matthew siguió mirando el contenido el sobre y vio el formulario y la lista de libros, estaba rebosante de alegría, ¡lo habían aceptado! Le entrego la carta a su padre para que lo leyera

-Felicidades, señor Roark -dijo el examinador -ahora la oferta que le ofrece el ministerio.

Dos pares de ojos penetrantes miraron al examinador, quien se incomodo un poco.

-Este… -dijo -ah, si… el ministerio de magia quiere reforzar la cooperación mágica con los países europeos y tratar de olvidar las diferencias que tenemos históricamente con ellos.

Los países americanos no reconocen el Estatuto del Secreto de los Brujos y se muestran libremente a la sociedad no-mágica.

-Y como sabemos que ustedes estuvieron metidos en la enseñanza mágica en Gran Bretaña, nos gustaría que el segundo y tercer año lo realizara en la Escuela de Aurores del ministerio británico, obviamente, nosotros pagaremos esos años, luego hará un año aquí mas y empezara su practica en el ministerio.

Matthew y su padre se miraron, Rudolph estaba feliz, por fin el sueño de su hijo será realidad, pero algo vio en al mirada del moreno que lo inquieto.

-¿Podemos conversar a solas Matthew y yo? -le pregunto Rudolph al examinador.

-Ningún problema -dijo el, y padre e hijo se metieron a una habitación.

-¿Qué te sucede Matt? -le pregunto su padre -¿Por qué esa cara?

-Es que volveré a Gran Bretaña y eso quiere decir que tendré que volver a enfrentar a Luna.

-¿No habías dicho que no importaba ni Luna ni nadie, que seguirías firme a tu decisión de ser auror?

-Si, pero…

-¿Pero que? -dijo su padre -Matt, es una oportunidad única, tarde o temprano tendrás que enfrentarte a Luna, lo se, pero no permitas que el miedo te trunque tu ambición, además, será el próximo año, tal vez hasta ya hayas conseguido novia.

-No lo creo -murmuro el moreno recordando el anillo que le dio a Luna -pero lo haré, aceptare.

-¡Ese es mi hijo!

Ambos volvieron a ponerse en sus posiciones y miraron al examinador.

-Está bien, acepto -dijo finalmente el moreno.

-Excelente, ahora deberás llenar el formulario de inscripción, para poder entregarlo al ministerio.

Matthew lo lleno con renovado entusiasmo y se lo entrego al examinador.

--o--

El traslador de Luna la llevo a la parte mas alta de un camino de tierra en lo alto de un cerro, si miraba al este, veía la ciudad de Santiago y si miraba al oeste, veía un hermoso valle con una especie de laguna que hay en el centro. Allá arriba corría un viento helado, a pesar de hacer calor, examino alrededor, en busca de lechuzas similares a la que tiene Matthew. No tardo demasiado en encontrarlas, en un árbol, al norte de su posición se hallaba una, se dirigió hacia ella, pero no pudo avanzar mas porque había una cerca y unos cien metros más allá se veía una casa. La cruzo y se dirigió a ella. Vio centenares de lechuzas, de toda clase de colores brillantes y ojos que normalmente no se ven en Inglaterra.

-¿Busca algo, señorita? -pregunto un anciano que se dirigía a ella.

-Eh… dijo nerviosa Luna -busco una lechuza, una en especial, es de color negro y ojos azules brillantes.

-Ah, te refieres a una igual a Bluewings -dijo el hombre.

Luna asintió.

-Lo siento, pero esa era la única en su especie, una lechuza de la costa, es muy difícil de verla, más aun de capturarla.

-Pero Bluewings la capturo usted, ¿no?

-No -dijo el hombre -la encontró un chico como de tu edad hará cosa de un año atrás, cuando recorría el lugar con su padre, estaba herida, cazadores de la zona le habían dado un tiro, el vino a mi para que la cuidara, luego se fue. Pensé que la dejaría, pero volvía a cada momento para ver como estaba, cuando se mejoro, me pregunto que si se la podía llevar, no podía negarme, entre esa lechuza y aquel chico se había formado un vinculo de amistad muy grande, pienso que es la única persona en este país que puede aprovechar su gran habilidad, que es que esa lechuza puede identificar a la media naranja de su dueño, y solo a esa persona se dejara acariciar.

Luna recordó que Bluewings solo se dejaba acariciar con ella y, que a Harry y a Neville casi le había cortado los dedos y se sonrojo.

-¿Y nunca mas vio a aquel chico? -pregunto.

-Si, volvía de vez en cuando para conseguirle alimento y para que volara libre en su hábitat natural.

-¿Y nunca supo donde vive ese chico?

-Haces demasiadas preguntas.

-Es que lo estoy buscando -respondió Luna -y llegue a usted por su lechuza y pensé que podía ayudarme.

-¿Cómo se siente el plumaje de Bluewings? -pregunto.

-Se siente como si tocara la seda, mientras ella ululaba suavemente, como si fuera una especie de ronroneo gatuno.

El hombre la miro fijamente, como buscando mentiras y sonrió.

-Esta bien, ve a Santiago y busca ese ulular, te llevara a la casa de el.

Luna lo miro sorprendida, sonrió, le dio las gracias y se fue.

--o--

Faltaban pocos días para que empezaran las clases en la escuela de aurores, y Matthew ya estaba en la galería Manantial para comprar sus libros, tenia bastante dinero ahorrado, gracias a su trabajo en Buses Coline, paso por un local donde se podía ponerle adornos y personalizar la varita mágica, entro allí.

-Buenos días -le dijo el encargado.

-Buenos días -contesto el moreno -me gustaría ponerle un mango que convine con mi varita -se la enseño, era de color negro -y si puede ponerle un huemul en el mismo mango.

-A ver -el hombre la examino -veinticuatro centímetros, de acebo y con un núcleo de… ¿sangre de dragón? No sabia que Ollivander hacia varitas para latinoamericanos -dijo con sorpresa -bueno, necesitare un par de horas para poder hacerlo.

-No hay problema -dijo Matthew -mientras compro mis libros.

Tardo un poco más de una hora en comprar todos los libros e ingredientes de pociones, cuando volvió a la tienda.

-Esta lista -dijo el encargado enseñándosela, tenía una empuñadura hecha de cobre, teñido en negro y un relieve de un huemul que, al empuñarlo Matthew brillaba a través de su mano.

-Intente hacer un hechizo -pidió el encargado.

-¡Accio! -apunto al azar, y al instante se dirigió a el un libro sobre limpieza de varitas y como hacer hechizos sin ella -también me lo llevo -pago y se fue a su casa.

--o--

Luna llevaba varios días en la ciudad de Santiago tratando de encontrar el ulular de Bluewings, pero no podía: había demasiado ruido en la ciudad, gente que reclamaba, porque la micro (bus de pasajeros) no llegaba, bocinazos, música, en fin era imposible escuchar a una lechuza en esa ciudad. Estuvo deambulando hasta que llego al ministerio de magia y choco con un hombre que llevaba una caja llena de tarjetas de identificación, le ayudo a recogerlas hasta que vio una con la foto de Matthew.

-Disculpe, pero lo conoce.

-Si, su padre le consiguió ese permiso para que pudiera trabajar en Buses Coline, en Colina, pero ese permiso es hasta diciembre y no he sabido que lo haya renovado.

Tenía una nueva pista.

-¿Y como puedo llegar a Buses Coline? -pregunto como quien no quiere la cosa.

-Pues ve a la Estación Mapocho y toma los buses morados con amarillo o los verde.

Luna le sonrió y le pregunto.

-Este… ¿Puedo quedármelo? -enseñándole la credencial.

El hombre asintió.

-Gracias -y se fue a la Estación Mapocho.

Llego en poco tiempo y abordo el primer bus que ponía Colina, pago su pasaje y se sentó.

Al llegar al terminal, se encontró con una chica baja y de pelo castaño y ojos avellana.

-Buenas tardes -le dijo a la chica.

-Buenas tardes -dijo la castaña.

-Busco a este chico que trabajo aquí -le dijo, mientras le enseñaba la credencial.

La chica miro sorprendida la credencial.

-Si, si lo conozco -dijo la chica -pero dejo de trabajar en diciembre -miro atentamente a Luna -yo a usted la conozco, usted es Luna Lovegood, Matthew me ha hablado mucho de usted, me llamo Jessie, pase.

Luna ingreso y la chica la hizo entrar a una oficina. Mantuvieron una larga conversación sobre el moreno, Jessie le contó que había tenido un accidente en el terminal, Luna quedo sorprendida al saber que el accidente lo había tenido el mismo día que ella había tenido el accidente en el Sagarmatha. Luna le explico el motivo de aquella conexión, a la que lo atribuía al anillo que traía puesto la rubia y le contó la historia de el. Llevaron varias horas charlando, hasta que, casi al anochecer Luna se despidió.

-Lo ultimo, ¿sabes donde vive?

-Si lo se, pero no se puede decir, tiene un encantamiento -explico Jessie -solo si oyes el ulular de la lechuza de la familia, podrás llegar a su casa.

-Gracias, Jessie -dijo con sinceridad Luna -ojala volver a vernos -y tomo el bus de vuelta a Santiago

--o--

Ya había llegado el día: el primer día de Matthew en la escuela de aurores, se había levantado temprano, en su bolso metió todos sus libros y se lo llevo al comedor, donde estaba su padre sirviendo el desayuno.

-Déjalo en el sillón –dijo su padre, luego le pregunto cuando se sentó en la mesa: -¿Estás nervioso?

-Algo –respondió Matthew –pero estoy tranquilo.

Comieron en silencio, Matthew sentía que no podía meter nada mas en el estomago, hasta que terminaron, Rudolph iba a cargar su bolso, pero no pudo levantarlo.

-¿Cuántos libros llevas? –pregunto sorprendido.

-Los llevo todos –respondió el moreno –es que no se si la enseñanza es puertas afuera o adentro, como Hogwarts, además le puse un encantamiento para que solo yo lo pueda cargar –tomo su bolso y se lo puso con facilidad en el hombro -¿Vamos?

Llegaron en auto en poco tiempo al ministerio, cuando vieron el reloj eran las siete y cuarto de la mañana, se quedaron en el auto, hasta que Matthew vio a Brandon y se despidió de su padre.

-¡Brandon! –exclamo Matthew -¿también quedaste?

-Claro –respondió este -¿Dónde crees que estará la escuela?

-Pues no lo se –dijo el moreno –mi padre tampoco me ha dicho donde.

En eso llegaron varios de los del equipo de Matthew en el examen. Ya cuando eran las siete y veinticinco se adentraron al ministerio. De los cincuenta que habían en el examen, habían otras veinte personas (incluidos Matthew, Brandon y el grupo que entro al ministerio con estos últimos), entre ellos Ian Anaerion y otras cinco personas de su grupo del examen, estos no habían visto a Matthew y los demás porque estaban conversando, hasta que uno de ellos giro la cabeza y los reconoció, hizo un gesto a Ian y también se giro: sus ojos echaron chispas, aun recordaba lo sucedido en el examen, pero no se fue a enfrentarlos.

-¡Buenos días! –dijo una voz, que Matthew reconoció como el del examinador que había ido a su casa –ahora iremos al lugar donde esta la escuela, luego de que los lleve, tienen que memorizar el lugar donde iremos porque de mañana en adelante tendrán que aparecerse directamente a ese lugar, por favor reúnanse en estos trasladores –señalando a dos parlantes viejos. Todos se agruparon en esos aparatos y casi al instante desaparecieron.

Aparecieron en un sendero rodeado de un bosque, al final de ese sendero estaba una casona de varios pisos, de aspecto lúgubre, pero bastante firme, a pesar de su aparente antigüedad.

-Bien –dijo el hombre –sean bienvenidos a la escuela.

-Eh –dijo un chico -¿Dónde estamos?

-Estamos en el pueblo de Copihue –respondió el examinador –a mas de trescientos kilómetros de Santiago, así que les recomiendo que memoricen el bosque, que lo recorran para que puedan llegar bien al aparecerse, pero ahora la clase esta a punto de comenzar, si me acompañan.

Lo siguieron hasta la casona, el vestíbulo era magnifico, lleno de cuadros de magos, brujas y muggles importantes de la historia de Chile, al final de este se encontraban varias escaleras en caracol que ponían el año de enseñanza.

-Tomen la primera escalera, esa les llevara a su primera clase –explico el examinador –las tendrán siempre en el mismo salón, a menos que tengan clases practicas, que las tendrán afuera o experimentos de pociones, que las tendrán en el laboratorio de pociones allí –señalo una puerta a un costado de las escaleras. Ahora suban que los están esperando.

Subieron la escalera y llegaron a una sala amplia donde había como treinta pupitres que miraban a un pizarrón y en el puesto donde esta el profesor había una mujer de pelo rizado.

-Buenos días, tomen asiento –dijo la mujer –soy Maritza Silva y seré su profesora de sigilo y camuflaje –y empezó a explicar la importancia de ser sigilosos a la hora de una redada o de un procedimiento donde se tenga que ser cauteloso, para que así tener a su favor el elemento sorpresa a la hora de las complicaciones. Aquí deberán manejar un poco de pociones y encantamientos, o sea las clases serán complementarias entre si, así que les recomiendo que no falten, porque si faltan a una clase de pociones, por ejemplo no podrán seguir el ritmo de esta clase o de otra.

La clase transcurrió con normalidad, mientras la profesora anotaba en el pizarrón preguntas sobre situaciones que podrían vivir si se titulan como auror, los que fueron respondiendo cada uno, hasta que la clase termino.

-Antes que se vayan –los detuvo –ustedes ya saben que entre los meses de mayo y julio ustedes deberán viajar a un lugar del mundo a su elección para aplicar los que les hayamos enseñado y perfeccionar habilidades ocultas que, de seguro saldrán aquí, tienen hasta el 15 de abril para entregarle a su supervisor (la persona que los trajo) el lugar donde iran. Pueden salir, mañana tendrán la siguiente clase –y todos se retiraron del salón.

-¿Y a que lugar vas a viajar Matt? –le pregunto Brandon.

-Pues, no lo se –respondió Matthew. Tenia en mente viajar a Estados Unidos, donde fue su padre, ahí aprendió de manos de una familia de vampiros algunas técnicas de sanación y habilidades físicas y de supervivencia que son importantes a la hora del combate, pero también quería ir a aquel lugar donde supuestamente había ocurrido el suceso que lo hizo caer de la torre. Según recordaba, el lugar era montañoso, un lugar donde pocas personas podían ir, podrían ser los Alpes, los Urales, los Himalaya, los Apeninos, pero el prefería investigar mas –podría ir a Estados Unidos o a los Himalaya –se detuvo sorprendido ¿Por qué dijo Himalaya? ¿No será ahí donde ocurrió todo?

-Pues a Estados Unidos no encuentro nada que uno pueda aprender –opino Brandon –pero en el Himalaya si, dicen que hay una magia antigua que solo es efectiva allá, seria bueno ir allá.

Matthew asintió y se encamino al bosque, lo miro, se fijo en un árbol en especial, que tenia un corazón roto que se recomponía y que se rompía. Decidió tomarlo como referencia y desapareció.

--o--

Así paso marzo, y la exigencia en la escuela era cada vez mayor, los alumnos pasaban bastante tiempo en la enfermería, hasta que lograron aprender a curarse las heridas a si mismos. Matthew se destacaba principalmente en duelo y en sigilo, y estaba aprendiendo con rapidez el hacer magia sin varita (gracias a las clases y al libro extra que compro en el Callejón Manantial), el mes paso casi con normalidad, Ian y Matthew se ignoraban en las clases, al parecer el primero no se atrevía a hacerle algo al moreno, por temor a ser expulsado, "ya llegara fin de año y ya veras, me vengare" pensaba Ian con maldad.

Luna ya se había puesto a vivir en Santiago (Jessie le había conseguido una habitación mientras duraba su búsqueda) y se pasaba todo el día recorriendo la ciudad tratando de escuchar el ulular de Bluewings, pero nada, era imposible escuchar algo (aunque donde vivía ella se podría escuchar porque era un lugar silencioso). También buscaba en el directorio telefónico si encontraba a los Roark, pero tampoco aparecían, en el ministerio no podían darle la información por el mismo motivo que le explico Jessie en una ocasión: solo el ululato de Bluewings te daría el lugar.

-Donde iras, Matthew –pregunto Rudolph tres días antes del ultimo plazo para entregar a la escuela el lugar donde irías.

-Pues pensaba ir a Estados Unidos, para conocer a esa familia de vampiros que conociste en tu viaje y aprender de ellos, pero también quiero ir al Himalaya para averiguar sus misterios.

-Piensa con cuidado –le recomendó su padre –el Himalaya es mas peligroso que ver a los vampiros.

Matthew sonrió y se fue a acostar, ya había tomado una decisión.

Mes de Mayo…

-Bien, señor Roark –le dijo el examinador –¿esta seguro que quiere ir al Himalaya?

-Si, señor –respondió este.

-Entonces envié una lechuza a su casa, ya que se ira desde aquí.

Matthew se mantuvo firme, mientras iba a la lechuceria para enviarle una carta a Rudolph y (sin darse cuenta) a alguien mas.

Luna estaba al borde de la frustración y de la desesperación, no podía encontrar a esa lechuza, no podía hacer nada, no podía encontrar a Matthew, no lo iba a encontrar jamás, ya había arreglado sus cosas para irse a Inglaterra y había salido al ministerio para pedir autorización para montar un traslador, cuando ocurrió: todo el ruido había desaparecido y se oyó un ululato suave, como de ronroneo gatuno ¡Era Bluewings! Luna se olvido de lo que hacia y se dirigió a la fuente de aquel ululato.

El centro de la ciudad de Santiago de Chile, al poniente de la Panamericana es una mezcla de de construcciones. Entre fachadas que datan de los siglos XIX y XX aparecen los altos edificios que parecen como fuera de lugar entre tanta arquitectura clásica.

Luna deambulaba por las calles de aquella zona como si supiera hacia donde ir (en realidad no sabia adonde iba, solo seguía al ululato de Bluewings). Camino por varias cuadras hasta que llego a un edificio de unos catorce pisos, color azul y balcones amarillos, el ululato desapareció. Luna toco el timbre:

-Buenas tardes -le dijo una cabeza de hombre que salio del un agujero que había, como si fuera una chimenea conectada a la red flu.

-Buenas tardes -contesto la rubia -Busco a los Roark, de Luna Lovegood, una amiga.

-Muy bien, espere -la cabeza desapareció para aparecer segundos después -pase, piso 11, departamento 1101 -la puerta se abrió y Luna ingreso.

Minutos después...

Luna toco la puerta y le abrió un hombre alto moreno y de mirada penetrante.

-Buenas tardes, profesor Roark -dijo Luna.

-Buenas tardes Luna -dijo Rudolph Roark con un dejo de sorpresa -pasa.

La sala de estar del departamento era grande, con unos sillones color salmón y una mesita de centro donde había varios pergaminos, entre ellos, pudo leer Luna era de la Escuela de Aurores enseñando a cambiar el patronus y, tras el mueble de la televisión, habían dos esferas amarillas brillantes que daban la sensación que miraban.

-Bueno Luna -dijo Rudolph -Cuando Josué me dijo que estabas afuera, me sorprendí bastante, aunque debo reconocer que esperaba que vinieras, no me sentí muy bien al decirte eso al final de curso.

Luna sonrió

-Pues vengo a hablar con Matthew -dijo Luna -¿esta aquí?

-No, él esta en extranjero practicando para la escuela de aurores viajo hace unos días, no me dijo donde, tengo una teoría, pero me pidió que no lo dijera.

-¿Y por que haría eso? -pregunto Luna.

-No lo se -respondió Rudolph -solo se que unos días antes de viajar recibió una lechuza y de ahí se ha mostrado reacio a contarme donde fue.

-¿Y de quien era esa lechuza? -pregunto Luna, aunque ya sabia la respuesta de antemano.

-Tu ya sabes de quien es esa lechuza -dijo Rudolph mirándola fijamente.

-Emily -a Luna le empezó a hervir la sangre ¿como fue capaz de mentirle y decir que no sabia nada de el?, ¿que ganaba con eso?, ¿una oportunidad para conquistarlo?

-No lo creo -dijo Rudolph de la nada (aun la miraba fijamente) -Emily se ha convertido en su mejor amiga en estos días, sabe tantas cosas de el que me sorprende que no estén juntos.

-Pues si lo están -dijo Luna enrabiada.

-No lo están -dijo Rudolph.

Aquellas esferas amarillas empezaron a moverse y emergió de la oscuridad una gata negra sin que Luna lo note y se coloco detrás de ella.

-¿Y que le hace pensar que Matthew no esta con ella? -pregunto (mas bien grito la pregunta).

-Porque yo estoy aquí -la voz de Emily hizo saltar medio metro a Luna.

-¿Que haces aquí? -pregunto furiosa.

-Lo mismo que tu, buscando a Matthew -respondió divirtiéndose de la mirada asesina que le mandaba la rubia.

-Ves -dijo Rudolph tranquilamente -Matthew no esta con Emily, de hecho Emily vino porque quería recoger su lechuza ya que tras la última carta no volvió y le envié a Bluewings para que viniera por ella.

-¿Y por que no volvió? -pregunto Luna.

-Porque mi lechuza es muy joven y el viaje de vuelta a Tucumán la habría matado -respondió la argentina -la compre cuando era un pichón y este fue su primer viaje.

Luna no creía mucho la respuesta de Emily, pero no dijo nada porque estaba Rudolph enfrente.

-¿Y adonde mandan normalmente a los estudiantes de auror en la escuela? -pregunto Emily.

-Es el, el que decide –respondió Rudolph –pero como ya les dije no puedo decir nada. Esperame, Emily te traigo tu lechuza –y salio del comedor.

-Ves que llegaste –dijo divertida Emily –y tú que decías que no obtendrías nada.

-De ti, no –dijo fríamente la rubia.

-¿Eso crees? –pregunto –pues piensa en todos tus viajes y trata de recordar.

-No quiero recordar nada –dijo Luna –desde que tuve aquel accidente, lo único que quiero es estar con Matthew ya sea aquí o en el Himalaya –Luna se detuvo ¿Por qué dijo Himalaya? ¿No será que el esta allá?

-¿Ya te diste cuenta? Yo te lo había dicho.

Luna la miro estupefacta ¿Así que él esta allá? Tenia miedo de volver allá, aunque ya dominaba la magia Himalaya, no se atrevía. Recordó las palabras del sherpa "cuando creas que estés lista deberás volver para terminar tu enseñanza y es subir el Sagarmatha" ¿ahora es cuando estará lista? ¿Lista para enfrentar sus miedos y enfrentar a su verdadero amor? Tomo una decisión.

-Bien Emily –apareció Rudolph con una lechuza minúscula de color marrón –ya esta lista.

-Gracias, profesor –agradeció Emily –adiós Luna, que te vaya bien en tu viaje –y salio del departamento.

-¿Qué harás? –le pregunto Rudolph a la rubia.

-Iré a enfrentar mis miedos –y con esas enigmáticas palabras salio del departamento, dejando confundido a Rudolph.

Inicios de Junio…

Luna se encontraba de vuelta en el Sagarmatha, pero no para buscar Snorkacks de Cuerno Arrugado, sino que tenia otra búsqueda, una búsqueda que inicio hace casi seis meses, cuando se recupero de aquel accidente en el mismo monte, accidente que le abrió la mente y el corazón: Luna Lovegood amaba a Matthew Roark y su amado se encontraba en la cumbre del Sagarmatha. En el campamento base le dieron noticias no muy buenas.

-¿Quién? –dijo el encargado del campamento base -¿Uno moreno que mirada algo intrigante? Si, subió hace como un mes y no se ha sabido nada de el, y los sherpas que iban con el bajaron recién, están allá –señalando a dos individuos que se encontraba calentándose en una chimenea. Luna le dio las gracias al encargado y se dirigió donde estaban los sherpas.

-Buenas –les dijo Luna –¿ustedes venían con un chico moreno que subió hace como un mes?

-Si, una persona bastante extraña –respondió el sherpa –subió varias veces a la cumbre y siempre volvía agotado, dormía por un día completo y cuando se recuperaba volvía a subir, nunca supimos el por que de su conducta, así por casi un mes. Pero hace una semana, antes de subir nos dijo que bajáramos, que bajaría solo, no dijo nada mas, no nos dejo replicar, y subió. Nos vinimos dos días después, por si volvía, pero no lo hizo, tal vez se cayo en la Travesía de la Cornisa.

Luna palideció, ¿Matthew muerto donde ella misma cayó? "No", se dijo ella "el esta vivo".

-¿Pueden llevarme al Campo VI? –pregunto la rubia –Lo voy a buscar.

-¿Quee? –exclamo el sherpa –no, ya no se puede subir, cerraron las expediciones hasta nuevo aviso.

Luna les dedico una mirada asesina.

-Pues yo voy a subir –les dijo fieramente –con o sin ustedes, lo haré –y salio del campamento base.

Días mas tarde…

Luna llego al Campo VI casi al anochecer, estaba nevando, así que decidió descansar para a primera hora salir a la cumbre y buscar a Matthew.

Al día siguiente subió a la cumbre, no lo encontró tan difícil porque se sentía mas segura, ahora que sabía Magia Himalaya, aunque igual vacilo un momento al enfrentarse a la Travesía de la Cornisa, pero la cruzo, y una hora mas tarde ya estaba en la cumbre. La recorrió de cabo a rabo, no vio al moreno, realizo varios conjuros para detectarlo, pero no resulto, no lo encontraba. Bajo casi al anochecer, llegando al campo VI casi después de las cinco de la madrugada, durmió la nada misma y volvió a subir. El mismo procedimiento lo realizo por todo el mes de junio, se aprovisionaba con hechizos que había aprendido para hacer que la nieve sea comestible, así que no pasaba hambre. Ya en julio no bajo al campo VI, sino que monto una especie de iglú en la cumbre, si era necesario pasaría el año completo hasta encontrarlo, no importa como lo encuentre, pero lo iba a encontrar.

Finales de Julio en el Campo Base…

Habían llegado dos hombres, buscaban a alguien que se había extraviado en la cumbre del Sagarmatha.

-¿Un chico moreno y una chica rubia? -pregunto con sorpresa el encargado -ellos subieron el Sagarmatha y aun no han bajado. El subió como a fines de mayo y ella llego como un mes después. Aun la recuerdo porque luego de gritarles a los sherpas subió al monte sin nada más que su varita mágica y en época donde no había expediciones.

Rudolph y Xeno se miraron sorprendidos y preocupados ¿Y si les paso algo en el viaje? ¿Habrán caído, como le había pasado a Luna el año pasado? Decidieron pasar la noche en el campo base, mañana subirían para buscarlos.

Al día siguiente aprovisionaron de todo lo necesario para escalar el Sagarmatha, cuando vieron dos figuras que se acercaban, no podían verlas, por el reflejo del sol, cuando se pudieron ver vieron atónitos que se trataba de Matthew y Luna, que iban de la mano, como si nada hubiera pasado, como si hubieran ido de picnic al Sagarmatha

-¡Luna! -exclamo Xeno, mientras Rudolph exclamaba "Matthew" y ambos corrieron a abrazar a sus hijos.

-Estas bien, hijo -dijo Rudolph casi al borde de las lagrimas.

-Si, si estoy bien, si no fuera por Luna no lo cuento -dijo el moreno -pero… ¿Qué hacen ustedes aquí? -pregunto con sorpresa.

-Pues Xeno me contacto preguntándome por Luna y le dije que te buscaba -explico su padre –y como me dijiste que irías o a Estados Unidos o aquí, y como allá me dijeron que no fuiste, vine aquí.

-Bueno cuéntennos, que vivieron allá ¿y por que vienen de la mano? -pregunto Xeno algo suspicaz.

Ambos se sonrojaron, pero no se soltaron y relataron lo que habían pasado…

Flash Back

Matthew llevaba tres días seguidos en la cumbre del Sagarmatha resistiendo el frío tratando de realizar magia. Sabia que a mas de ocho mil metros la magia se anulaba, pero había practicado con su padre el verano anterior a Hogwarts en las altas cumbres de la Cordillera de Los Andes, así que mayores problemas no tendría, conocía varios métodos, pero ninguno resultaba, sabia también que solo una clase de magia hacia algo de efecto aquí: la Magia Himalaya, había leído acerca de ella, pero no podía recordar nada, su mente se ponía borrosa, trataba de ver, pero su visión se empañaba, sus manos se congelaban y no podía sujetar su varita… oía el susurro del viento y decía: "Matthew, Matthew"… trataba de contestar… su varita cayo a un precipicio y él iba al mismo destino… se dejo caer a los brazos de la muerte…

Abrió los ojos y se vio rodeado de blanco, y mirándolo estaba un ángel, un ángel igual a Luna que le daba calor "así debe ser la preparación para ir a lo desconocido"

-Pues no estás muerto –dijo el ángel, con una voz idéntica a la de Luna Lovegood.

-Pero si caí al precipicio –dijo confundido.

-Tú no caíste –dijo ella –yo alcance a sujetarte y te he estado cuidando por los últimos tres días, mira –le enseño su varita –la recupere mientras dormías.

Matthew se volvió a fijar en el lugar: Estaba en una especie de iglú, con una vela encendida mágicamente, varios frascos de pociones y una radio que ponía música relajante. Él estaba acostado en una cama hecha de nieve, pero no sentía el frío, luego miró al ángel y se dio cuenta de que no estaba muerto: La persona que lo había salvado era ni más ni menos que Luna Lovegood.

-¡Luna! –exclamo y se pudo en pie de un salto.

-Acuéstate, debes descansar –le dijo severamente.

-¿Cómo llegaste? –le pregunto.

Luna le contó todo lo que le había pasado desde el accidente, su recuperación y que le habían enseñado Magia Himalaya (no dijo que lo había estado buscando)

-¿Cómo es eso de que sabes Magia Himalaya? –pregunto sorprendido.

-Pues como sobreviví a una caída de mas de tres mil metros se me dio el honor de saber los secretos del Himalaya –respondió sin darle importancia –de hecho, aun estamos en la cumbre del Sagarmatha, solo que arme este refugio en la nieve.

Matthew estaba atónito. Hubo un silencio en el que Matthew evitaba la mirada de Luna, aunque esta le miraba intensamente, como si tratara de leerle el pensamiento, mientras pensaba que ya era hora de decirle el motivo de que estuviera aquí.

-Matthew, te he estado buscando –empezó a decir Luna –desde que te fuiste de Hogwarts para hablar contigo.

Matthew volvió a mirar aquellos ojos celestes... esos ojos en aquella cara... en aquella persona... aquella persona de la que siempre ha estado enamorado, que aun ama.

-¿Y para que? –pregunto el moreno con mal fingida indiferencia, que no noto la rubia.

-Es que quería explicártelo que me había pasado en San Valentín.

¿Que quería explicarle lo de San Valentín? Cuando beso lo beso a el y para luego ir y besarse con Neville. Ese recuerdo casi le costo el examen de admisión a la Escuela de Aurores en Julio.

-¿Y que te paso? –pregunto.

-Pues no lo se –contesto ella con total sinceridad –solo sentí el deseo de besarte, y al instante siguiente a Neville. Sentí en ese momento que amaba a los dos al mismo tiempo y me confundía.

-Pero si yo estaba con Emily, ¿Por qué no te quedaste con Longbottom?

-Porque habría sido incorrecto andar con Neville, mientras tuviera esa confusión.

-¿Y que mas me ibas a decir? –pregunto Matt. Sabia que le iba a decir otra cosa, pero no pudo ver que era (efecto de la Magia Himalaya)

-Pues que mientras estaba inconsciente –empezó a decir –mi corazón se dio cuenta de lo que sentía realmente.

Al moreno se le acelero el corazón, ¿se va a quedar con Neville y subió para decírselo, o tal vez si esta enamorada de el chileno?

-¿Y que sientes? –pregunto algo nervioso, tenia miedo de la respuesta.

En eso la radio coloco una canción, que parecía ser la adecuada para lo que vivían la rubia y el moreno:

Eres el amor de mi vida
lo que mi alma vacía
quería sentir.
Eres lo que tanto esperaba
lo que en sueños buscaba
y que en ti descubrí.

-Pues yo… -dijo lentamente Luna, no podía decírselo, creía que seria fácil llegar y expresarlo, pero no –yo…

Matthew la miro expectante. Una mitad estaba bailando la conga porque Luna si esta enamorada de el, pero otra parte estaba preparando el funeral del corazón del moreno.

Eres el amor de mi vida
el destino lo sabia
y hoy te puso ante mí.
Y cada vez que miro al pasado
entiendo que a tu lado
siempre pertenecí.

-Yo… no puedo –dijo finalmente Luna –no se, no puedo.

Matthew tomo un riesgo: seria la respuesta definitiva, se enderezo y le dijo al oído lo mas coquetamente posible:

-Si no puedes decirlo, exprésalo.

Tu has llegado a encender
cada parte de mi alma
cada espacio de mi ser
ya no tengo corazón
ni ojos para nadie
solo para ti.

Luna tuvo un escalofrío al sentir tan cerca de ella a Matthew, cerró los ojos…

Solo para ti.

Suspiro profundamente…

Solo para ti.

Los volvió a abrir…

Solo para ti.

Miro al moreno a esos ojos penetrantes que tanto le intrigaban y lo beso.

Esto es de verdad
lo puedo sentir
se que mi lugar
es junto a ti.

Aquel beso fue similar al que se dieron en Halloween (sin efecto del muérdago), solo que fue espontáneo, una explosión de amor que llevaba casi un año queriendo salir. Cuando se separaron, se miraron a los ojos, destellaban amor, las palabras sobraban, aunque Luna igual las dijo.

-Te amo, Matthew.

-Yo también –dijo el chileno, se volvieron a besar.

Eres todo lo que pedía
lo que no conocía
y que en ti descubrí.

Fin Flash Back

-Entonces ustedes son novios -dijo Xeno, tras oír el relato de ambos

Ambos asintieron.

-Pero allá… dijo Rudolph incomodo -¿no paso nada?

Los nuevos novios lo quedaron mirando, hasta que Matthew se dio cuenta de lo que hablaba.

-Papa, estábamos a mas de ocho mil metros, ¿Cómo puedes pensar eso? -le dijo entre ofendido y divertido.

-Bueno es que yo… este… cuando… -balbuceo.

Luna y Matthew rieron al ver la cara de incomodidad y sonrojo de Rudolph.

-¿Y que harán ahora? -pregunto Xeno.

-Pues queremos pasar tiempo juntos -contesto la rubia -pero se que Matt va a la escuela, así que me preguntaba papa, si podía pasar el resto del año con Matthew, volveríamos para navidad.

Xeno la miro, luego miro al moreno.

-Cuídamela, es lo único que tengo -dijo, y luego se dirigió a Rudolph -y tú, vela que no hagan estupideces.

-Si, no te preocupes, ¿verdad Matthew? -dijo con tono amenazante.

-Si -dijo en voz baja al ver esa mirada severa de su padre que indicaba que si lo desobedecía: adiós mundo cruel.

-Entonces vámonos a Chile -dijo Rudolph -recuerda que el lunes tienes que explicar a la clase tu experiencia -se iban cuando alguien los detuvo.

-Toma, te lo has ganado -dijo un hombre: era el jefe sherpa, y le entrego un libro al moreno -aquí están los secretos de la Magia Himalaya, compártela para que no se pierda y -le apunto con una especie de báculo, el cual lanzo un rayo azul que lo elevo y al instante siguiente cayo al suelo de pie.

-Eres considerado sherpa -dijo -ahora tienes en tu sangre la habilidad de sobrevivir alturas mayores de ocho mil metros, cuídate -y se retiro.

-¡Ahora podemos salir a la montaña cuando queramos! -exclamo Luna de felicidad.

-Bueno -los interrumpió Rudolph -el traslador saldrá en tres… dos… uno… -y desaparecieron hacia Chile, mientras Xeno hacia lo propio hacia Inglaterra.